1854 mayo 17.
Falleció en su domicilio de
Candelaria, Fray José Fresneda y Tejera (1791-1854), Sacerdote dominico, lector
de teología, misionero del Santísimo. Maestro de estudiantes, regente de
estudios, secretario del provincial, presentado de su orden y, y una vez
exclaustrado, maestro de la escuela publica de Candelaria, notario publico eclesiástico
de dicho pueblo y párroco servidor de Arico.
El Convento Real de Candelaria
fue cuna de muchas vocaciones religiosas, por lo que esta Villa destaca en el
contexto insular en el elevado número de sus hijos que siguieron la carrera
eclesiástica a través de la
Orden de Predicadores. Un ejemplo de esta circunstancia lo
tenemos en los hermanos Fresneda Tejera: fray José y fray Manuel. En este
artículo nos vamos a centrar en el mayor de ellos, fray José Fresneda, quien
alcanzó cierto prestigio dentro de la
Orden de Predicadores y, tras su ordenación sacerdotal,
recibió los nombramientos de lector vespertino de Teología, misionero del
Santísimo Nombre de Jesús, maestro de estudiantes y regente de estudios en
algunos conventos; obtuvo el título de Presentado y fue nombrado secretario del
prior provincial; durante su vida religiosa fue morador de los conventos de
Candelaria, La Laguna,
La Orotava y
Güímar. Tras la desamortización fue exclaustrado y fundó la primera escuela pública de Candelaria, en la que
ejerció como maestro durante más
de 13 años.
También desempeñó los
cargos de notario
público eclesiástico de dicho pueblo y párroco servidor de Arico. Además
colaboró a lo largo de su vida con las parroquias de La Laguna, Candelaria, Güímar
y Arafo.
Su destacada familia
y su profesión en la orden predicadores
Nació en Candelaria el 28 de
diciembre de 1791, siendo hijo de don Ángel Fresneda González y doña Lucía
Tejera Pérez. El 1 de enero inmediato fue bautizado en la iglesia parroquial de
Santa Ana por don Agustín Tomás de Torres, cura servidor de la misma; se le
puso por nombre “José de los Inocentes Tomás” y actuó como padrino don Felipe
Agustín Otazo.
Creció en el seno de una familia
muy conocida y apreciada en dicho pueblo, en la que destacaron varios de sus
miembros, entre ellos: su abuelo materno, don Melchor Texera de Castro
(1732-?), marino y piloto de la carrera de Indias; su padre, don Ángel Fresneda
González, depositario alhondiguero y fiel de fechos del Pósito de Candelaria;
su tío materno, fray Tomás Texera (1762-1829), sacerdote dominico, Presentado
en Teología, notario, cantor, depositario, administrador, suprior y prior del
Convento Real de Candelaria, cura encargado de la parroquia de Santa Ana,
secretario del provincial y profesor; su hermano, fray Manuel Fresneda
(1799-1867), presbítero dominico que murió demente; su sobrino, don José Pérez
Fresneda (1820-1907), ventero, juez de paz, teniente de alcalde, secretario del
Ayuntamiento, depositario de la alhóndiga, secretario del Juzgado y notario
eclesiástico de Candelaria; y su sobrino-nieto, don Antonio Pérez Castro
(1872-1929), cabo de la
Reserva territorial, tallador de quintos,
auxiliar de la Secretaría, secretario
del Ayuntamiento y del Juzgado,
juez municipal de Candelaria y vocal de la Sociedad “Patria y
Unión”.
Volviendo a don José, tras
aprender las primeras letras en el convento dominico de su pueblo natal, hacia
1809 decidió profesar en él, cuando contaba 18 años de edad. Una vez dentro de
la comunidad continuó estudiando Filosofía y Teología; luego, con el fin de
ampliar estudios, se trasladó al convento y colegio de Santo Domingo de La Laguna.
Sacerdote, lector de sagradas escrituras, misionero del Santisimo
nombre de Jesús y maestro de estudiantes en el convento dominico La Laguna.
Una vez que alcanzó la suficiente
preparación pudo recibir las órdenes sagradas. De
este modo, en la tarde del sábado
31 de julio de 1813 recibió la prima Tonsura y las Órdenes Menores, con
dispensa de intersticios;
el domingo 1
del inmediato mes de agosto
fue ordenado de Subdiácono; en la mañana del 3 de junio de 1814,
témporas de la
Santísima Trinidad, recibió el Diaconado; y finalmente, el
sábado 11 de marzo de 1815 fue ordenado de Presbítero, con dispensa de intersticios
y de 9 meses y 20 días de edad. Todas las órdenes le fueron conferidas por el
obispo de Canarias don Manuel Verdugo y Albiturria en el oratorio del palacio
episcopal de Las Palmas de Gran Canaria.2
El joven sacerdote dominico se
reintegró a su convento de Candelaria, desde donde se acercó con frecuencia a
su parroquia natal de Santa Ana para impartir algunos sacramentos; así por
ejemplo, el 5 de febrero de 1818 celebró un bautizo con licencia del cura
párroco de la misma.
En el capítulo general de la Orden de Predicadores,
celebrado el 9 de mayo de 1818, se le reconoció la gran preparación que había
adquirido y se le designó “Lector vespertino” en Sagradas Escrituras para el
colegio del convento dominico de La
Laguna; como tal profesor tenía también la alternativa de
explicar los fundamentos de Teología, según los tratados del ilustre
catedrático dominico fray Melchor Cano. En el mismo capítulo se le nombró
además “Misionero del Santísimo Nombre de Jesús” para dicho convento.3
En el siguiente capítulo
provincial de su Orden, celebrado el 26 de febrero de 1825, se le añadió una
nueva responsabilidad, la de “Maestro de estudiantes”, pero conservando su
nombramiento de “Lector de Prima” con una cátedra vespertina. En julio de 1826
figuraba como “R.P. Lectr. Decano Fr. José Fresneda conventual en el convento y
colegio de La Laguna”.
Todos sus nombramientos se le volvieron a ratificar en el capítulo provincial
del 6 de junio de 1829.4
Simultáneamente, fray José
Fresneda cumplía sus obligaciones sacerdotales en los conventos y parroquias de
La Laguna y
Candelaria, para lo cual, el 18 de febrero de 1823 el provisor de la Diócesis le concedió
licencias de predicar y confesar por tiempo de cuatro años5. Ello le permitió
colaborar con los párrocos de la ciudad donde residía y con los de su pueblo
natal, a donde se acercaba con frecuencia; así ocurrió el 31 de enero de 1826,
en que celebró bautizos con licencia del párroco de Santa Ana.
Nuestro biografiado fue lector de
Sagradas Escrituras, misionero del Santísimo Nombre de Jesús y maestro de
estudiantes en el convento dominico de La Laguna.
Lector habitual de
Sagrada teología en el convento de Guimar, presentado, secretario del prior
provincial y regente de estudios6
En diciembre de 1828, el
reverendo padre lector Fresneda volvió a su origen y se estableció en el
Convento Real de Candelaria, donde ejerció las funciones correspondientes a sus
cargos durante tres años, hasta el 23 de julio de 1831, en que ingresó en el
convento dominico de Santo Domingo en Soriano de Güímar, por mandato del padre
provincial.
Con su llegada, la comunidad del
convento güimarero pasó a estar constituida por tres religiosos, pues ya
estaban en él fray Roberto González, presentado y prior, y el lego fray
Santiago Campos; por ser dos de los moradores presbíteros, se obligó al
convento a aplicar tres misas, una cantada y dos rezadas, a partir del mes de
agosto de dicho año. En este monasterio fray José continuó desarrollando sus
funciones de lector habitual de Sagrada Teología; además, colaboró con el
beneficiado de la iglesia de San Pedro en la celebración de bautizos, sobre
todo entre marzo y junio de 1832.
En octubre de 1833 se ausentó a La Orotava, y en ese tiempo
le llegó su título de “Presentado” y se le promovió por el prior provincial
para su compañero o secretario. Sin embargo, el 19 de diciembre de 1833 estaba
de nuevo en Güímar, celebrando bautizos en San
Pedro con licencia del beneficiado. También obtuvo el
nombramiento de regente de estudios en alguno de los conventos en los que
estuvo.
Exclaustracion a causa de la desamortización
Sin embargo, en ese mismo mes,
con motivo de la desamortización religiosa, se vio obligado a abandonar el
Convento de Santo Domingo en Soriano de Güímar, que fue suprimido el 15 de
noviembre de 1835. Por dicho motivo, nuestro biografiado regresó a Candelaria,
donde del 6 al 26 de junio de 1836 se hizo cargo de la parroquia de Santa Ana
de Candelaria, por ausencia del párroco don Juan Núñez del Castillo; figuraba
por entonces como “Presentado y ex-Regente”. Pero por entonces ya había
solicitado la secularización y el 28 de julio inmediato ya se le mencionaba
como “Presbítero secularizado”, al hacerse cargo de nuevo de dicha parroquia.
El 17 de agosto de 1836, la Junta Diocesana de
Regulares del Obispado de Tenerife, acordó hacer una distribución por los
pueblos de la Diócesis,
de “los Regulares ordenados in sacris, que disfrutan de pensión”, asignándose a
Candelaria a don José Fresneda y Tejera. Y por acuerdo de dicha junta del día
anterior, “se inserta esta nota en el Boletín oficial de la Provincia para
conocimiento de los
Ayuntamientos, de los
Vbles. Párrocos y
de los precitados Regulares, y á
fin de que estos en el preciso termino de ocho días contados desde el en que se
publique esta Distribución, se presenten en los pueblos á que se les destina en
inteligencia de que si asi no lo hicieren y el certificado que deben remitir á
fin de este mes para cobrar la pension no viniere firmado por el Alcalde y
Parroco del pueblo en que deben fijarse no se les abonará aquella ni las que
devenguen en los meses sucesivos”.7
A partir de entonces, nuestro
biografiado pasó a ser conocido como don José Fresneda y Tejera, “presbítero
exclaustrado” adscrito a la parroquia de Santa Ana de Candelaria; con ésta
colaboró desde entonces con asiduidad, celebrando misas y administrando
Sacramentos, en especial bautismos, hasta su fallecimiento.
En ocasiones se acercaba a las
parroquias vecinas, como sucedió el 25 de junio de
1837, en que celebró un bautizo
en Arafo con licencia del titular, don Antonio RodríguezTorres.
Según una lista de eclesiásticos
de la parroquia de Santa Ana, confeccionado por el párroco don Juan Núñez del
Castillo y fechado a 10 de enero de 1837, estaban adscritos a ella don José
Hernández Rocío y don José Fresneda; éste era “Pbro. exclaustrado, de edad de
quarenta y sinco años, asignado a esta Parroquia; con licencia de celebrar pr.
seis años, y licencia remota de Confesar; y predicar”.8
A partir de su exclaustración,
los últimos frailes dominicos recibirían una pensión del Estado. Así, el 24 de
marzo de 1838 nuestro biografiado figuraba en la relación confeccionada por la Junta Diocesana de
Regulares del Obispado de Tenerife, de “los Regulares ordenados in sacris,
coristas y legos, existentes en esta Diócesis conforme á sus edades; con
espresion de la pensión diaria que en su virtud deben disfrutar; con arreglo al
artículo 28 de la ley de 19 de Julio de 1837”, la cual fue publicada en El
Atlante el 2 de abril inmediato, incluyendo a D. José Fresneda y Tejera, con
residencia en Candelaria, de 47 años y una pensión asignada de 5 reales de
vellón. Al final del listado se aclaraba: “Los regulares antedichos deberán
percibir sus pensiones al respecto que les está señalado en esta clasificación
desde la fecha de la ley citada al principio”. El 22 de marzo anterior se había
acordado su publicación en dicho periódico, “á fin de que si algunos de
aquellos se sintiere perjudicado por que se le hubiese puesto menos edad de la
que tiene, y en su razón se le satisfaga menor pensión que la que le corresponde, lo manifieste á esta corporación
para rectificar cualquier equivoco que se hubiere padecido”.9
Tras ser exclaustrado cono motivo de la Desamortización,
don José Fresneda y Tejera solicitó la secularización y abandonó la Orden de Predicadores.
En el estado de la parroquia de Santa Ana confeccionado por
el “cura viejo”, don Juan Núñez del Castillo, y fechado a 7 de junio de 1840,
figuraba: “el presbítero D. José Fresneda, exclaustrado, ordenado a título de
pobreza, como regular que era, sin poseer ni disfrutar más renta eclesiástica
ni otra pensión
o cargo que
la produzca, que
la asignada por el
Gobierno”10. Como tal “presbítero exclaustrado”, el 2 de agosto de 1842 se le
prorrogó por seis años la licencia de celebrar11.
Maestro de la escuela publica y parroco servidor de Arico y
not65ario publico eclesiástico de Candelaria
Recuperando la actividad docente
que había desarrollado en varios conventos dominicos, en octubre de 1840 el
presbítero don José Fresneda y Tejera solicitó que, por cuenta del Pósito de
Candelaria, se le facilitasen los auxilios indispensables para plantear una
escuela de primeras letras. El 6 de dicho mes, la Comisión Superior
de Instrucción Primaria acordó
pedirle un informe
al Ayuntamiento y
al presidente de la
Comisión
local de Candelaria. Y en la
sesión celebrada el 18 de ese mismo mes, el Ayuntamiento tomó un acuerdo no
favorable a dicha pretensión: “Se trajo á la vista un oficio de la Comision Superior
de Instruccion Primaria con fha de 6 del corriente en qe. se solicita se
informe á cerca de la pretencion qe. a hecho Dn. Jose Fresneda presvitero pa.
qe. del caudal de este Posito y pr. cuenta de este se le fasiliten los auxilios
indispensables para plantear una escuela de Priras. Letras. Y en su
consecuencia se acordo se informe que por lo precente, es mas indispensable
socorrer á los povres labradores para que se premedien de semillas para sembrar
sus terrenos que sin este socorro se les quedaran sin lavrar como lo solicitan,
en atencion a las escaces qe. se esperimenta; Y que reformado que sea dho.
Posito, se informará lo conveniente”.
Pero a pesar de este informe
negativo, el citado sacerdote abrió la escuela, que regentó durante 14 años,
una vez que fue apoyada por el Ayuntamiento, pues en la sesión del 5 de junio
de 1841 se informó de que: “En el Boletin nº. 68. se vio la circular nº. 92. en
qe. contiene una orden de la
Regencia pa. qe. una comision qe. á el efecto sera nombrada
visite las escuelas de Instrucion primaria con otras precausions. que marca la
savia disposicion”; y en la del 14 de agosto de ese mismo año: “Viose el
Boletin nº. 93. circular del Gobierno Politico nº. 124. qe. trata sobre los
Aytos. qe. no se an suscrito en la Instrucion primaria”, a lo que se informó que “ya
esta este Ayto. subscrito”.
En la sesión celebrada el 1 de
marzo de 1842, el Ayuntamiento de Candelaria tuvo que informar sobre la
conducta de este sacerdote: “Se acordo higualmente se informe á la Gefatura sobre la
conducta del Presviro. Dn. Jose Fresneda, y qe. despues qe. se le conose en
este punto se le a conosido adicto al govierno qe. nos rige. y á Ntrâ.
Ignosente Reyna”.13
La labor docente del Sr. Fresneda
en su pueblo natal fue destacada, hasta el punto de que ante un posible
traslado como párroco al pueblo de Arico, el Ayuntamiento acordó solicitar que
no se llevase a cabo, en la sesión del 4 de marzo de 1843: “Tanvien se acordó
que teniendo noticia este Ayto. de que el presvitero Dn. José Fresneda trata su
Imâ. y Sôr. de que pace al lugar de el Lomo al servicio de aquel curato. En
esta antension, y siendo indispensable. Se ocurra á dho. Sôr. haciendole
precente que á Dn. Jose Fresneda, se cirva dispensarle la pasada á dho curato
pues en este punto no se puede escuzar pues se ace preciso que el Sôr.
Presidte. a nombre del Aytô. oficie al Sôr. obispo poniendole de presente los
particulares qe. median para que se sirva atender si lo considerace justo á
esta solicitud y lo de por escusado”.
Como curiosidad, el 22 de junio
de 1844, en el Pleno del Ayuntamiento “Se vio un oficio pazado al Sôr.
Intendte. de la Prova.
manifestando el haber recivido un recivo, del Presvitero Dn. Jose Fresneda
devuelto de la contrin. de culto y clero y demas qe. marca la copia del oficio,
y fue aprovada que se le prevenga al Ve. Parroco que forme el presupuesto
Parroquial, segun se le tiene prevenido”. En la sesión del 12 de agosto de ese
mismo año: “Se acordo acer comparecer al Presvitero Dn. José Fresneda, para
hacerle las prevenciones qe. dice la intendencia sobre el resivo qe. le fue
remitido, de la contrin. de Culto y Clero, qe. devolvió á esta Sriâ. pr.
resistirce a pagarla dho. Fresneda”;
y el 5
de octubre, la
corporación acordó remitir a la
Jefatura Política como capacidades al párroco y al presbítero
don José Fresneda, “pr. resultar como contrivuyentes”.
En la “Relación de los Sacerdotes, coristas y legos esclaustrados que cobran
sus pensiones por la Tesorería de
esta Provincia y
Depositarías de los
partidos que se
hallan clasificados”, fechada a 11 de enero de 1847, dentro del partido
de la capital figuraba don José Tejera, sacerdote exclaustrado del Convento de
Santo Domingo de Güímar.14
Para subsanar su penuria
económica, y reconociéndosele su demostrada habilidad y suficiencia, el 9 de
noviembre de 1847 se le expidió el título de notario público eclesiástico, con
la restricción de que sólo podía actuar en el pueblo de Candelaria; el 27 del mismo
mes juró su cargo ante el vicario de Güímar, Dr. don Agustín Díaz Núñez, y el
notario público eclesiástico de aquella localidad, don José Campos Benítez.15
El 14 de agosto de 1848 se le
prorrogó la licencia de celebrar por ocho años, a contar desde el vencimiento
de la última, que continuó usando en la parroquia de Santa Ana hasta el final
de sus días. Tres días después se le refrendó el título de notario público
concedido el año anterior; el 17 de junio de 1851 sacó copia de dicho título16.
Permaneció en este último empleo durante siete años, hasta su muerte.
En el ocaso de su vida, el 17 de
diciembre de 1853 se le nombró párroco servidor de San Juan Bautista de Arico,
cargo en el que permaneció muy poco tiempo, dada su avanzada edad y
su interés por
continuar ejerciendo en
Candelaria. Por este
motivo cesó en el
desempeño de esta parroquia antes de cumplir un mes al frente de ella, el 14 de
enero de1854, a pesar de contar con la colaboración del presbítero local don
Felipe José Díaz y Gómez.17
A causa de su traslado a Arico,
don José Fresneda tuvo que abandonar la escuela pública de su pueblo natal, al
frente de la cual había permanecido durante 13 años. Por ello, en la sesión
celebrada el 1 de octubre de 1854, el Ayuntamiento Pleno de Candelaria discutió
el siguiente punto: “Viose un oficio de la Junta Superior de
instruccion primaria fha. ocho del mes de Sete. ppdo. relativo á que manifieste
el estado en que se halla la escuela de instruccion primaria de este pueblo que
desempeñaba el Presbro. Dn. José Fresneda y acordó la Municipalidad que se
oficie á dha. Corporacion el estado en que se encuentra, y que en este
presupto. no figura cantidad alga. pa. sueldo del maestro, y que considera ser
de necesidad se instale la indicada escuela, y siendo este Ayunto. muy escaso
de fondos pues aun no alcanzan á
cubrir las atenciones necesarias, no puede
esta municipalidad incluir en
el presupto. cantidad alga. y por
consiguiente no hay otro recurso que adoptar un repto. vecinal”.18
Fallecimiento
El sacerdote don José Fresneda y
Tejera falleció en su domicilio de Candelaria el 17 de mayo de 1854, a los 62
años de edad, tras recibir los Santos Sacramentos y testar ante notario
competente. Al día siguiente se oficiaron las honras fúnebres en la parroquia
de Santa Ana por el cura párroco don Juan Núñez del Castillo y a continuación
recibió sepultura en el cementerio de dicha localidad.
Curiosamente, en la sesión
celebrada el 23 de noviembre de 1855, la Comisión de Liquidación de la deuda atrasada del
Tesoro en Canarias acordó “varias liquidaciones de haberes del personal”,
relativas a clases pasivas de “Exclaustrados de ambos sexos”, entre los que
figuraba D. José Fresneda, a pesar de que había fallecido varios meses antes;
añadiéndose al final de su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Canarias:
“Lo que se hace saber á los interesados por medio del Boletín oficial, á fin de
que con arreglo á lo que se halla mandado se presenten dentro del término de un
mes, por sí o por persona autorizada en debida forma, en la Contaduría de Hacienda
pública, á manifestar si están ó no conformes con su respectiva liquidación,
esponiendo en el último caso las razones en que para ello se funden; en la
inteligencia de que trascurrido dicho plazo, sin haberlo verificado, se tendrá
por prestada la conformidad, según se halla prevenido en Real orden de 30 de
Enero de 1852”.19
(Octavio Rodríguez Delgado, 2014) (Cronista Oficial de
Candelaria) [blog.octaviordelgado.es]
Notas:
1
Sobre este personaje puede verse también otro artículo de este mismo
autor: “Personajes del Sur (Candelaria): Los hermanos Fresneda Tejera,
sacerdotes dominicos del siglo XIX”. El Día (La Prensa del domingo), 26 de
julio de 1992. Con posterioridad, la reseña biográfica se ha visto enriquecida
con nuevos datos.
2 Archivo Diocesano de Las Palmas de Gran Canaria. Libros de
órdenes, 1813-1815.
3 Biblioteca Universitaria de La Laguna. Manuscritos
(Conventos, dominicos).
4 Ibidem.
5 Archivo Diocesano de Tenerife (La Laguna). Libros de
nombramientos y licencias, 1823.
6 Archivo Histórico Provincial.
Conventos
7 “Obispado de Tenerife. Junta Diocesana de Regulares”.
Boletín Oficial de la
Provincia de Canarias, miércoles 24 de agosto de 1836, pág. 2
(939).
8 Archivo Parroquial de San Pedro Apóstol de Güímar.
Documentación del distrito parroquial del Sur de
Tenerife.
9 “Obispado de Tenerife. Jun ta Diocesana de Regulares”. El
Atlante, 2 de abril de 1838, pág. 3.
10 Archivo Parroquial de San Pedro Apóstol de Güímar.
Documentación del distrito parroquial del Sur de Tenerife.
11 Archivo Diocesano de Tenerife (La Laguna). Libros de
nombramientos y licencias, 1842.
12 Archivo Municipal de Candelaria. Libros de actas del
Pleno, 1840-1844.
13 Ibidem.
14 “Sección de Contabilidad de la Provincia de Canarias”.
Boletín Oficial de Canarias, 16 de enero de
1847, pág. 4.
15 Archivo Diocesano de Tenerife. Libros de nombramientos y
licencias, 1847.
16 Ibidem, 1848-1851.
17 Ibidem, 1853-1854.
18 Archivo Municipal de Güímar. Libros de actas del Pleno,
1854.
19 “Canarias. Comisión de Liquidación de la deuda atrasada
del Tesoro”. Boletín Oficial de la
Provincia de Canarias, 28 de noviembre de 1855, pág. 3.
8
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