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martes, 21 de abril de 2015

La verdadera María Magdalena – y el evangelio apócrifo de María


Durante más de 1800 años la Iglesia Católica  ha divulgado una imagen de María Magdalena que no correspondía con la realidad, ha ultrajado su nombre, nos ha mentido deliberadamente al alimentar una  imagen distorsionada y vejatoria de María Magdalena, y lo que es más grave, ha tolerado durante cientos de años  que la comunidad cristiana mantuviese la creencia falsa de la vulgar prostituta arrepentida en contra de las enseñanzas que Jesús nos ofreció.
Por un momento, deténganse a pensar  en el sentimiento que tendría Jesús si supiese que su iglesia no sólo no reconoce a una persona tan querida por él como fue María Magdalena, sino, que para desacreditarla y pos de unos intereses la impusiera  un rol jamás reflejado en las escrituras.
No obstante la Iglesia Católica en 1969 reconoció fugazmente la injuria sobre María Magdalena e intentó rectificar retirando el apelativo de penitente de su Santo, pero claro, no se realizó con  la fuerza  suficiente, ya que esta visión de mujer pecadora se siguió popularizando en muchas de sus diócesis años después de la enmienda, siendo a día de hoy   predominante para muchos católicos.
  • ¿Pero por qué se dice que fue prostituta?
  • ¿Qué se dice de María Magdalena en el Nuevo Testamento?
  • ¿Y qué se dice en los textos apócrifos?
  • El evangelio apócrifo de María
  • ¿Pero entonces por qué se distorsionó tanto su imagen?
¿Pero por qué se dice que fue prostituta?
Aunque tengamos otra ida muy distinta, en la Biblia nunca se menciona a María Magdalena  como prostituta, ni tan siquiera,  se menciona que alguna María lo fuera,  pero no por ello se dejó de confeccionar un falso  pasado  a partir de débiles razonamientos bíblicos e históricos de aquella época.
Según se ha investigado, el nombre de María Magdalena  parece provenir de “María la de Magdala”,  nombre  arameo de la ciudad  de origen de  Magdalena, identificada  a su vez con la ciudad pesquera de Migdal Nunnaya del Talmud.
A partir del anterior precepto y del  texto judío sobre la ciudad de Magdala  “Lamentaciones”, que se narra el juicio de Dios y la destrucción de la ciudad por considerarse ciudad de paganismo y fornicación, se establece un paralelismo entre ambos hechos, que unido a la interpretación del evangelio de Lucas 8:2-4, otorgan finalmente  el rol pecadora a María Magdalena.
De hecho, la existencia de burdeles por todo el mediterráneo estaba contrastada, y Galilea no debía ser ninguna excepción, pero claro, de ahí, a otorgar tal rol a María por considerarse  que al vivir en aquel lugar pudo ejercer la prostitución, no deja de ser una suposición injuriosa.
Como hemos mencionado antes, a partir de evangelio de Lucas 8:1-4, el Papa Gregorio I realiza una solemne proclamación en la Basílica  de San Clemente en el siglo VI, manifestando que los 7 demonios que poseyeron a María representaban todos los pecados del hombre, entre ellos la fornicación.
8:1 Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,  
8:2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios… 
(Texto  completo al final del artículo. Lucas 8:1-4 Los siete demonios de María)
Igualmente, otro evangelio utilizado para dar coexistencia a su proclama, es el evangelio de Lucas 7:36-50, en el que se  hace referencia únicamente a una María pecadora. Pero ello no es problema para atribuirle sin más que este pasaje a María Magdalena y por lo tanto conferirle el rol de pecadora. Pero se continuó rizando el rizo, y sin ninguna referencia bíblica e histórica se decidió que tal pecado no fuese otro que la prostitución. Sí, un cúmulo de despropósitos.
7:36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
7:37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;
7:38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.
7:39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.
7:40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro…
 (Texto  completo al final del artículo. Lucas 7:36-50 – Unción a Cristo por  María la pecadora)
  Y así,  sin más se convierte en María Magdalena en la prostituta arrepentida
¿Qué se dice de María Magdalena en el Nuevo Testamento?
Si se estudia bien la Biblia, María Magdalena aparece nombrada en los acontecimientos más importantes de la vida de  Jesús, y tras su muerte adopta un papel protagonista. Aparece en la Crucifixión, en el Entierro y es parte fundamental de la Resurrección, ¿casualidad?, no, pero sí difícil de explicar si no hubiese sido  alguien muy importante en la vida de Jesús. A pesar de ello, no se indica en ninguna parte de  La Biblia que relación tenían entre ambos, al menos en estos escritos  canónicos, aunque también es verdad que el Nuevo Testamento ha pasado por muchos procesos de edición y  traducción, donde quizás se han manipulado datos importantes sobre María Magdalena.

Crucifixión
María Magdalena junto con otras mujeres estuvo presente en la crucifixión, a diferencia del resto de discípulos, tal vez éstos ahuyentados por el miedo o inhabilitados para presenciar su muerte. Fuera como fuese, aquellas mujeres se convirtieron en los testigos del pasaje más importante de la cristiandad.
Marcos 15:45-47
15:45 E informado por el centurión, dio el cuerpo a José…
15:46 …el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
15:47 Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.
Mateo 27:55-56 
27:55 Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole,
 27:56 entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
Juan 19:25
19:25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
 Resurrección
María Magdalena se convirtió en uno de los personajes principales tras la crucifixión, velándole en su  tumba, y presenciando el milagro de la Resurrección.
Mateo 28:1-5
28:1 Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.
 28:2 Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y…
Juan 20:1-2
20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
20:2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.  
 20:18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que  había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas   
Marcos 16:1-5
16:1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.    
16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.     
16:3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?     
16:4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.     
16:5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.     
Lucas 24:1-10
24:6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,    
24:7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.     
24:8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras,     
24:9 y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.     
24:10 Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.     
¿Y qué se dice en los textos apócrifos?
Ante de todo recordemos que los evangelios apócrifos son aquellos  escritos sobre la vida de Jesús descartados y prohibidos por la ortodoxia católica, entre ellos  los textos gnósticos de Felipe y Tomás, encontrados en Nag Hammdi, y que mencionan a   María Magdalena como un discípulo muy importante de Jesús.
Evangelio de Felipe: María Magdalena parte como una figura clave en la vida de Jesús, tanto, que se la considera la compañera más cercana del Salvador. A pesar de que el texto aparece incompleto y que existe, párrafos y palabras no recuperables, existe un pasaje que se ha podido reconstruir,  en el que se narra extraordinariamente la relación entre.    
“Una mujer que no ha dado luz a sus hijos puede volverse la madre de los ángeles. Tal era la compañera del Hijo, María  Magdalena. El la amaba”, lamentable, parte del texto que a continuación completaba la frase quedó carcomido por hormigas del desierto, pero que pudo reconstruirse a partir del texto de la página siguiente “los discípulos preguntaron al Salvador por qué amaba a María Magdalena más que a ellos”, restaurándose aproximadamente en la siguiente  frase:
 …Tal era la compañera del Hijo, María Magdalena. El la amaba más que a los otros discípulos     
Reconstruida la anterior frase, las siguientes palabras que se podían leer en el texto constituían la certificación definitiva de una relación más importante y casi intima entre María Magdalena y Jesús, “y el la beso en la…” y nuevamente el hueco en la palabra clave, vacío que ha sido objeto de mucha especulación, ya que no se desvela donde la beso exactamente pero lo más probable y basándose en la gramática copta  y la longitud del espacio que falta, la palabra clave podría coincidir con la “boca”, por lo que la frase completa quedaría restaurada en:
… “y el la beso en la boca”    
No obstante y aunque la palabra clave sea ésta, la frase no se debe contemplar como un pasaje carnal, sino más bien y como apuntan muchos investigadores como una escena de  trasmisión divina del conocimiento, en el que el “beso” se convierte en un símbolo intimo de  enseñanza.
Independientemente del significado de ese beso, ya sea carnal o de conocimiento, en la boca o en cualquier otra parte del cuerpo, queda innegablemente certificado la existencia de una relación especial y  extraordinaria entre ambos.
Igualmente, del evangelio se desprende que María Magdalena recibió enseñanzas privadas de Jesús, por lo que pudo acceder a doctrinas que el resto de discípulos nunca escucharon,  ¿por qué?, ¿quizás  la confianza que tenía en ella era mayor que con el resto?, o  tal vez con ella tuvo un mayor grado de entendimiento. Según los textos, esta última hipótesis parece la más probable, ya que en ellos Magdalena  no aparece únicamente como el discípulo al que Jesús más amaba, sino como una figura simbólica de la sabiduría celestial.
Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera.    
En este último párrafo Felipe indica que María Magdalena era su “compañera”, término que en aquel tiempo tendía a  utilizarse para designar a la compañera sentimental o comprometida, por lo que también queda abierta esta posibilidad.
Evangelio de Tomás: Se trata de un compendio de 114 dichos coptos atribuibles la mayor parte a Jesús. Tan sólo en un par de ellos aparece mencionada María Magdalena
21 Dijo María a Jesús: ¿A qué se parecen tus discípulos?. Él respondió: Se parecen a unos muchachos que se han acomodado en una parcela ajena. Cuando se presenten los dueños del terreno les dirán: Devolvednos nuestra finca. Ellos se sienten desnudos en su presencia al tener que dejarla y devolvérsela. Por eso os digo: Si el dueño de la casa se entera de que va a venir el ladrón, se pondrá a vigilar antes de que llegue y no permitirá que éste penetre en la casa de su propiedad y se lleve su ajuar. Así, pues, vosotros estad también alerta ante el mundo, ceñid vuestros lomos con fortaleza para que los ladrones encuentren cerrado el paso hasta vosotros; pues si no darán con la recompensa  que vosotros esperáis. ¡Ojalá surja de entre vosotros un hombre sabio que —cuando la cosecha hubiere madurado— venga rápidamente con la hoz en la mano y la siegue! El que tenga oídos para oír, que oiga.    
Quizás en el último párrafo “Ojalá surja de entre vosotros un hombre sabio…”, ¿se estaba refiriendo a ella?, no lo sabemos pero no sería descabellada la idea.
114 Simón Pedro les dijo: ¡Qué se aleje María de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida. Dijo Jesús: Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo.    
El evangelio apócrifo de María
En 1896 un investigador alemán halló en El Cairo un antiguo papiro escrito en copto, una antigua lengua del Egipto cristiano basada en el alfabeto griego. A pesar de los orígenes  misteriosos de este manuscrito, se cuenta que apareció en  un  nicho de la población de Akhmim al norte de Egipto, ciudad, que fue hogar de una comunidad cristiana perseguida durante los primeros siglos. Posteriormente, dos fragmentos griegos del siglo III se hallaron en Oxyrhynchus, junto con fracciones del Evangelio de Tomás.
La primera traducción no llegó hasta 1955, y en ella se desvela mayoritariamente acontecimientos posteriores a la  resurrección de Jesús. La primera mención a María se inicia después de la muerte de Mesías, cuando las dudas y el miedo a proclamar el evangelio se apodera de los apóstoles. 
Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: ¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?     
Entonces María se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres. Dicho esto, María convirtió sus corazones al bien y comenzaron a proclamar  las palabras del Salvador.     
Pedro dijo: María, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado. María respondió diciendo: Lo que está escondido para vosotros os lo anunciaré.     
María relata la visión que tuvo de Jesús, les habla del desarrollo espiritual y de la ascensión del alma, pero ello turba el entendimiento de Andrés, al que le parece muy extraño que estás enseñanzas sólo se las haya transmitido a ella.
Después de decir todo esto, María permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas.    
Y  Pedro, que ya comenzaba a ver en María un rival  en el liderazgo del grupo, arremetió contra ella:
Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: ¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros?. Entonces María se echó a llorar y dijo a Pedro: Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?     
Leví, más conocido como Mateo, defiende a María
Entonces Levíhabló y dijo a Pedro: Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador».     
Luego que Leví hubo dicho estas palabras, se pusieron en camino para anunciar y predicar    
Pero uno de los aspectos fascinantes de este evangelio  es que nos obliga a replantearnos la historia del cristianismo. ¿Entendieron todos los discípulos a Jesús?, ¿Le comprendieron y predicaron realmente la verdad?
Tal vez el evangelio de María es demasiado contundente al presentar a María Magdalena como la maestra y guía espiritual de los demás apóstoles, o tal vez no. Sin duda, fue algo más que una seguidora de Jesús,  probablemente fue su compañera más querida   y líder del movimiento.
¿Pero entonces por qué se distorsionó tanto su imagen?
A pesar que el evangelio no fue escrito por ella, sí se tiende a especular con razonamientos lógicos que la clave del mismo reside en que fue escrito por otra mujer.
Los orígenes de las primeras iglesias cristianas se encuentran en las propias casas de los seguidores, feudo por antonomasia de las mujeres, y que les garantizó un papel predominante dentro de la comunidad. Allí, los amigos, familias y partidarios del movimiento  se reunían en torno a la celebración de la comida para aprender y escuchar el evangelio.
Y así, las mujeres adquirieron toda clase de roles en las comunidades cristianas, fueron amas de casa, apóstoles, maestras,  cabezas de familia y hasta profetas, tal y como se atestigua en la carta de Pablo a los Corintios.
Sin embargo ya en el siglo II y III empezaron a surgir diferencias entre los grupos liderados por mujeres y hombres, tal y como ocurrió con María Magdalena  y Pedro, prototipos cristianos de la figura  femenina y masculina respectivamente, y que quedaron reflejados en gran cantidad de textos del Nuevo Testamento y documentos   cristianos  del primer periodo.
Y siglo a siglo, y a medida que  la iglesia se fue institucionalizando fueron prescindiendo de las lideres femeninas hasta expulsarlas totalmente de los roles significativos de la comunidad,  llegándose a considerar herejía allá por el siglo IV y V el simple hecho que las mujeres ejercieran un liderazgo público, negándoselas por ley a que pudiesen ser nombradas cargos eclesiásticos de relevancia. La mujer por fin había sido relegada y acallada.
Por lo tanto, es fácil entender desde este punto de vista de la comunidad católica que María Magdalena resultase un verdadero problema, al poder utilizarse su figura  para reclamar y validar el liderazgo de la mujer en la iglesia. Por lo tanto, esta imagen de María Magdalena no resultaba popular entre los líderes masculinos de la creciente iglesia romana, y así la compañera más querida de Jesús iba a experimentar su caída y su lapidación histórica.      
Pero no podían hacer que María Magdalena desapareciera definitivamente de la vida de Jesús,  ésta aparecía como  seguidora de Jesús en los cuatro evangelios canónicos de La Biblia y era nombrada en sus  textos más importantes, por lo tanto se tenía que encontrar otro papel para ella. Una historia alternativa, una falsa que la ocultara y la hiciera pasar desapercibida.
Y de esta manera, manipulando ciertas interpretaciones de los evangelios y atribuyendo un pecado que nunca se indicó explícitamente en el nuevo Testamento, se convierte a María Magdalena en la prostituta arrepentida salvada por Jesús.
Sin duda alguna, en aquella época la mejor forma de denigrar y destruir a una líder femenina  era atribuirle conductas sexuales inapropiadas o la prostitución, por lo que el objetivo estaba claro y cumplido.
Ahora tan sólo le  restaba a la iglesia cristiana limitar la doctrina religiosa a La Biblia, por lo tanto, era primordial deshacerse de todas las ideas no ortodoxas que no comulgasen con su canon, y así, los documentos que podían convertirse en un gran problema como los de  de Nag Hammdi y el evangelio de María entre otros muchos, fueron desapareciendo.
QUIZÁS,  como reclaman muchos investigadores es el momento de revisar el legado histórico de María Magdalena, de ubicarla correctamente en la historia del cristianismo y hallar si fue ella la verdadera líder que sacó adelante dicho movimiento y sobre todo, liberarla de las mentiras y calumnias vertidas sobre ella, aunque tantos siglos de campaña en contra de María Magdalena  hacen casi imposible reclamar la verdad…    
Evangelios     
Lucas 7:36-50 (María la pecadora – unción de los pies de Cristo, por una  “pecadora”)      
7:36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.      
 7:37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume       
7:38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.       
 7:39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora       
7:40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo:Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.       
7:41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;       
7:42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?       
7:43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.       
7:44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.       
 7:45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.       
7:46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.       
 7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.       
7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.       
7:49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?       
7:50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, marcha en paz.      
Lucas 8:1-4 María Magdalena y los 7 demonios      
8:1 Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,       
8:2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,       
8:3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.      

8:4 Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola:   

miércoles, 15 de abril de 2015

EVANGELIOS APOCRIFOS-XXXIX




Santiago fue el único de los discípulos del Señor que "entró" en Él. Los  demás tomaron sus enseñanzas con corazón sincero y fuerza, mas no  llegaron a estar dentro del Señor.

Les aconsejo leer también la  epístola de Santiago en la Biblia. No hay lecciones más exactas para  el iniciado espiritual que los capítulos 1 y 2 de esta epístola bíblica.

Pero aquí les doy otra versión, diferente, escrita quizá luego de la  resurrección del Cristo. A ver qué os parece:

La Epístola secreta de Santiago

2. Puesto que me pediste te enviara el  libro secreto que el Señor nos reveló, a  mí y a Pedro, cumplo tu encargo. Pero  te escribo en caracteres hebraicos y te  lo envío exclusivamente a ti. Y, puesto que eres un instrumento de salvación  para los santos, cuida celosamente de no comunicar a demasiadas gentes este  texto que el Salvador no deseaba  fuera conocido por todos sus doce  discípulos. Más afortunados  serán los que se salven por la fe en ese discurso.

3. Hace diez meses, te envié también  otro libro secreto que el Salvador me  reveló. Pero, vistas las circunstancias, considero ese libro como revelación  exclusiva que el Salvador me hizo

5. Ciento cincuenta días después de que resucitara de entre los muertos, le  preguntamos: «¿Te fuiste para dejarnos?»

Mas Jesús respondió: «No, pero me iré al lugar de donde he venido. Si queréis
acompañarme, ¡venid!».

6. Y todos le respondieron diciendo: «Si nos lo pides, iremos».

El Salvador dijo: «En verdad os digo: nadie entrará nunca en el reino de los  cielos porque yo se lo pida, sino sólo si estáis henchidos de él. Dejad a lago  (Santiago) y a Pedro para que yo pueda henchirlos de ese reino.» Y, tras  llamar a éstos, se los levó aparte, pidiendo a los demás que siguieran  hacìendo aquello en lo que estaban ocupados.

10. Mas yo le contesté: «No nos hables, Señor, de la cruz y de la muerte,  porque está lejos de nosotros».

Y el Señor respondió: «En verdad os digo, que nadie se salvará si no tiene fe  en mi cruz. Mas quienes tengan fe en mi cruz, para ellos será el reino de los  cielos. Por eso os digo que os hagáis ávidos de muerte, de la misma manera  que los muertos codician la vida, porque lo que buscan les será revelado. ¿Y  qué podría perturbarlos? Mientras que vosotros, si consideráis la muerte, ella  os enseñará la buena elección. En verdad os digo, que ninguno que tema a la  muerte se salvará, pues el remo de la muerte pertenece a quienes por ellos  mismos se han sumergido en la muerte. Haceos mejor que yo: ¡Haceos  semejantes al hijo del Espíritu Santo!».

11. Y yo le pregunté entonces: «¿Señor  cómo seremos capaces de profetizar  sobre quienes nos piden que profeticemos sobre ellos? Pues muchos nos lo  piden y se vuelven hacia nosotros para escuchar oráculos de nuestra boca».

12. El Señor respondió: «¿Acaso no sabéis o que, con la cabeza de Juan, fue  también tajada la cabeza de la profecía?».

Mas yo le dije: «¿Cómo es posible, Señor, cortar la cabeza a la profecía?».

El Señor respondió: «Cuando llegues a saber lo que quiere decir cabeza, y que  la profecía procede de la cabeza, entonces comprenderás el sentido de o la  expresión se le cortó la cabeza. He empezado 0 por hablaros en profecía y no  habéis comprendido; ahora os hablo en  claro y seguís sin entenderme. Como si  fuerais vosotros quienes os sirvierais  de mí a manera de parábola en las  parábolas y como alguien que es claro en lo que es claro».

13. «Apresuraos, pues, a salvaros antes  de que os veáis obligados a hacerlo.

Estad, por tanto, atentos al acuerdo con vosotros mismos y procurad, si fuera  posible, llegar a ello antes que yo, porque así el Padre os amará».

«Odiad la hipocresía y los malos pensamientos: pues es  del pensamiento de
donde nace la hipocresía, y la hipocresía está lejos de la verdad.

14. «No permitáis, pues, que el reino de los cielos se desvanezca, pues es  como un plantón de palmera cuyos frutos se extienden a su alrededor. Le  renacen hojas que, cuando echan brotes, consumen su vigor. Y lo mismo  ocurre con los frutos que brotan de él: una vez cosechados, son comidos.

Ciertamente eran buenos y, si se pudiera producir una nueva planta, la
encontraríais.

16. «Cuidad la palabra. Pues la primera  parte de la palabra es fe, la segunda  amor, la tercera obras; de las tres, viene la vida. Porque la palabra es como  un grano de trigo; cuando alguien lo siembra es que tiene fe en él; y cuando  germina, lo ama porque ve varios granos en lugar de uno solo. Y cuando  labora, se salva porque del grano hace alimento dejando, de nuevo, algunos  otros para sembrarlos. Y también vosotros, así, podéis recibir el Reino de los  Cielos. Sólo si recibís este verdadero: conocimiento, seréis capaces de  encontrarlo».

18. «Confiad, pues, en mí, hermanos míos; sabed qué es la gran luz. El Padre  no me necesita; porque un Padre no necesita del hijo, es el hijo el que  necesita al padre. Hacia Él voy, porque el Padre del Hijo no necesita de  vosotros».

«Escuchad la palabra, aprended la gnosis, amad la vida y nadie os perseguirá,  nadie os oprimirá, sólo vosotros mismos».

19. «Oh, vosotros, miserables; oh, vosotros, desgraciados; oh, vosotros, que  reivindicáis la verdad; oh vosotros,  falsificadores; oh vosotros, pecadores  contra el espíritu, ¿seguiréis escuchán dome ahora que tenéis la ventaja de

Iglesia Cristiana Gnóstica Litelantes & Samael Aun Weor
www.iglisaw.com


EVANGELIOS APOCRIFOS-XXXVIII


María Magdalena: ¿Autora del Cuarto Evangelio?


por Ramón K. Jusino, M.A.
© 1998-1999

INTRODUCCIÓN
Este artículo discute en favor de la atribución de la autoria del Cuarto Evangelio (El Evangelio según San Juan) en el Nuevo Testamento a María Magdalena. Que yo sepa  ningún anteriormente publicado obra ha hecho una discusión en apoyo de este hipótesis. La mayoria de los eruditos bíblicos afirman hoy que el autor del Cuarto Evangelio fue un seguidor anónimo de Jesús referido dentro del texto del Evangelio como el Discípulo Amado. Se postula aquí que, en una tradición anterior de la comunidad del Cuarto Evangelio, el Discípulo Amado, ahora “anónimo,” era conocido como María Magdalena. Se postula más a fondo que María Magdalena era la fundadora y heroé verdadera de lo que ha venido ser conocida como la Comunidad Joánica (es decir, María Magdalena era una de las fundadoras originales de la iglesia Cristiana).


Realizo que esta hipótesis puede parecerse muy radical y quizás heterodoxo a usted. Sin embargo, creo que está fundamentada y le ofrezco respetuosamente lo siguiente en apoyo de ella. La evidencia que utiliza esta tesis incluye algunas de las escrituras Cristianas Gnósticas de la Biblioteca de Nag Hammadi, y la evidencia interna del texto del Cuarto Evangelio si mismo. Este artículo también confia pesadamente en la investigación de la Comunidad Joánica hecha por Raymond E. Brown (primer erudito bíblico Católico en los Estados Unidos).

He echo un gran esfuerzo para escribir este artículo de una manera tal que pueda ser seguido y ser entendido fácilmente por ésos sin conocimiento extenso de los estudios bíblicos. Se escribe y se dedica a los que den la bienvenida al amor de Dios, a los que aman y respeten la iglesia, y a los que no sean temerosos de investigar nuevas ideas. (Hay una lista de obras citados en la ultima pagina de este ensayo.)




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A este dia, María Magdalena sigue siendo una figura más evasiva y más misteriosa. La especulación sobre su papel en el desarollo del Cristianismo temprano no es nueva. Ella ha sido la tema de muchas diversos teorías y mitos a través de la historia eclesiástica. Tal especulación es el resultado del silencio de las Escrituras con respecto a esta mujer que está descrito por los Evangelios como estando presente durante la Crucifixión de Jesús y cerca de la Tumba Vacia en la mañana de la Resurrección. ¿Por qué es que nosotros sabemos virtualmente nada sobre ella? ¿Ha hecho ella contribuciones al desarollo de la iglesia temprana de cual no estamos enterados?
Aqui está un hecho que pocas personas se parecen saber: La Biblia dice nunca explicitamente que María Magdalena era una prostituta en cualquier momento en su vida. Lucas no la nombra en su narrativo sobre la “prostituta penitente” quien lava los pies de Jesús con su pelo (7:36-50). Ni es ella nombrada como la mujer que fue cogida en el acto del adulterio y salvada por Jesús de ser empedrado a la muerte (Juan 8:1-11). La identifican, de veras, como una vez siendo poseida por demonios (Lucas 8:2). Sin embargo, la asunción que sus ofensas pasado consistieron sobre todo en pecado sexual es una presunción que no se hace generalmente sobre los hombres que se identifican como pecadores anteriores. Susan Haskins ha publicado un libro excelente acerca de los muchos mitos y las ideas falsas sobre María Magdalena.
MI TESIS
Comenzamos presuponiendo la posición bien-colocada siguiente: Las muchas contribuciones positivas hechas por las mujeres al desarollo de la iglesia temprana se han reducido al minimo a través de la historia. Claudia Setzer nos ha recordado recientemente que las mujeres, especialmente María Magdalena, eran testigos esenciales al Cristo Resucitado. Setzer (259) afirma que el papel prominente de las discípulas femeninas era un pedazo de tradición temprano y firmemente atrincherado que se convertió rápidamente en una vergüienza a los lideres masculinos de la iglesia institucional emergente. Muchos eruditos prominentes han discutido, absolutamente convincentemente, que habia un esfuerzo concertado de parte de la dirección masculina de la iglesia temprana para suprimir el conocimiento de cualquier contribución importante hecha por las discípulas femeninas. Se afirma aquí que mucha de la herencia de María Magdalena bajó victima a esta supresión.
Este artículo postula la teoria que el Cuarto Evangelio, creido una vez por la mayoria de los eruditos como sido originado por Juan de Zebedeo, fue sido originado realmente por María Magdalena. Se postula más a fondo que ella era “el Discípulo Amado” del Cuarto Evangelio y, por lo tanto, la fundadora y lider de lo que ha venido ser conocida como la Comunidad Joánica.
La investigación de Raymond E. Brown (1979) se utiliza como la base primaria para este artículo. La investigación de Brown sobre la Comunidad Joánica es claramente segundo-a-ninguna. La mayoria de los teólogos los reconocen fácilmente hoy como el primer erudito Católico de la Biblia en los Estados Unidos. Este artículo no disputa cualesquiera de las aserciones esenciales de Brown en este tema. Aquí yo utilizo mucha de la investigación de Brown para verificar mi hipótesis. Se procura identificar al autor del Cuarto Evangelio donde no lo hace Brown. Anteriormente, Brown discutió que el Cuarto Evangelio fue sido originado por Juan de Zebedeo (1966: xcviii). Sin embargo, Brown cambió su opinión sobre esto porque él encontró que habia poca evidencia para creer en la profesión de autor de Juan (1979: 33).
María Magdalena es postulada como la autora del Cuarto Evangelio en el sentido que la antigüedad definió la profesión de autor (Brown 1990: 1051-1052). El autor es la persona de quién las ideas en el libro originan, no necesariamente la persona que fija la pluma al papiro (Brown 1966: lxxxvii). Según Brown, el Cuarto Evangelio fue originado por un seguidor anónimo de Jesús identificado adentro del texto del Evangelio como el Discípulo Amado. Este Discípulo Amado conoció a Jesús personalmente y estaba en el grupo original de la Comunidad Joánica (Brown 1979: 31). El Cuarto Evangelio fue basado en la cuenta del testimonio ocular de este Discípulo (Juan 21:24). Brown identifica varias fases en el desarrollo del Cuarto Evangelio: 1) la primera versión ante-canónico originado por el Discípulo Amado; 2) la obra ante-canónico produjo por “la evangelista,” o el escritor principal; y, 3) la versión final escrita por un redactor después de la muerte del Discípulo Amado (1979:22-23).

Afirmo que la contribución de María Magdalena a la escritura del Cuarto Evangelio ocurrió dentro de la primera fase del desarrollo identificado por Brown  es decir, la versión inicial ante-canónico. El Evangelio pasó por varias fases de modificación. El resultado final de estas modificaciones fue la supresión eventual de su papel como autora de este Evangelio y como lider de su comunidad.

EL DISCÍPULO AMADO DEL CUARTO EVANGELIO
Antes de que vayamos más lejos, hechemos una ojeada a lo que dice el Cuarto Evangelio realmente sobre este Discípulo Amado. En el Evangelio de Juan hay siete segmentos que refieren al fundador anónimo Amado de la comunidad Joánica. Estos segmentos son los siguente:
1. (1:35-40) Este segmento refiere a “otro discípulo” quién oyó a San Juan Bautista y seguio a Jesús junto con Andrés, hermano de Simón Pedro. Aunque este segmento no refiere específicamente al discípulo como siendo amado por Jesús, Brown discute que este segmento hace una referencia al Discípulo Amado. Él dice que el discípulo no está referido como el Amado simplemente porque él no era todavía un discípulo de Jesús a este punto en la historia (Brown 1979: 33).
2. (13:23-26) Este segmento refiere claramente al discípulo anónimo como “el discípulo a quien Jesús quería mucho.” El discípulo está sentado al lado de Jesús durante la Ultima Cena. Pedro le cabecea al discípulo para que le preguntara a Jesús por la identidad de su traidor. El discípulo le pregunta a Jesús, y Jesús le dice que su traidor, por supuesto, será Judas Iscariote.
3. (18:15-16) Después de la detención de Jesús, el otro discípulo se permita entrar al patio del sumo sacerdote con él. Pedro, sin embargo, no fue permitido adentro al principio. Permitieron entrar a Pedro solamente después que el otro discípulo, que era sabido al sumo sacerdote, le hablo al portero. El otro discípulo no se refiere explícitamente como el Discípulo Amado. Sin embargo, Brown afirma que este segmento refiere al mismo discípulo que Jesús quería mucho (1979: 82).

4. (19:25-27) El Discípulo Amado está al pie de la Cruz junto con la madre de Jesús, y otras mujeres incluyendo María Magdalena. Jesús le dice al Discípulo Amado que se toma cargo de su madre. El discípulo, se dice, tomo a la madre de Jesús a su hogar.

5. (20:1-11) Pedro y el discípulo que Jesús quería mucho corren a la Tumba Vacía después de ser dicho por María Magdalena que el cuerpo del Señor faltaba.

6. (21:7) En este segmento, varios de los discípulos están pescando después de la Resurrección de Cristo. El Discípulo Amado es el primero que se fija que el hombre que les hablaba era Jesús. El Discípulo le dice a Pedro, “¡Es el Señor!”
7. (21:20-24) La muerte del Discípulo Amado se trata en una conversación entre Pedro y el Cristo Resucitado. El segmento también afirma que el Evangelio fue originado por el Discípulo Amado y basado en su testimonio como testigo ocular. El capítulo 21 fue escrito obviamente por un redactor después de la muerte del Discípulo Amado.

Usted puede observar a este punto que en los segmentos ya citados del Evangelio de Juan, el Discípulo Amado es claramente masculino. También, en 19:25-27 y 20:1-11 el Discípulo Amado y María Magdalena aparecen en las mismas escenas simultáneamente. ¿Cómo puedo alegar que María Magdalena es “el Discípulo Amado” en la luz de esto? La respuesta será tratada detalladamente. Pero para ahora: El razón que esta Discípula Amada fue convertido en un hombre en el texto es porque esta Discípula era claramente la fundadora y héroe de la comunidad que produjo este Evangelio. En un cierto punto después de la muerte de Jesús, los lideres masculinos emergente de esa Comunidad simplemente se desconcertadon sobre tener una fundadora femenina. (Recuerdese, estamos haciendo referencia a los actitudes masculinos sobre las mujeres hace 2,000 años.) Para amalgamizar su comunidad con la mayoria de la sociedad, suprimieron algunas de las prácticas más radicales que Jesús les enseñó con su ejemplo -- tal como tratar cada uno con dignidad, igualdad, y respeto, incluyendo el enfermo, los pobres, los oprimidos, el paria, y las mujeres. Jesús, al parecer, no se opuso a los hombres y las mujeres que compartían poder y posiciones de dirección. Algunos de sus sucesores, sin embargo, no eran bastante valerosos para ser tan radicales. Así pues, en el caso del Evangelio de Juan, la Discípula Amada femenino tuvo que hacer masculino. Elaboraré acerca de cómo creo que sucedió esto.
Un hecho está muy claro: Por una cierta razón, el escritor del Evangelio de Juan deseó guardar la identidad del Discípulo Amado a secreto. Este Discípulo era obviamente una figura extremadamente importante en la historia de su comunidad. ¿Porqué, entonces, está el nombre de este discípulo encubierto? ¿Era la meta para proteger este discípulo de la persecución? Apenas -- el discípulo estaba claramente difuntos cuando el edición final del Evangelio de Juan fue elaborado (21:20-24). ¿Es posible que al escritor del edición final se le olvidó el nombre de su fundador Amado? No es muy probable. Esto es, por cierto, un misterio interesante.
LA EVIDENCIA EXTERNA
Hoy, la mayoría de los eruditos bíblicos, Católicos y Protestantes, afirman que San Juan de Zebedeo no escribió el Cuarto Evangelio. Atribuyen la profesión de autor al Discípulo Amado “anónimo.” Así pues, si la evidencia que señala a Juan como el autor de este Evangelio es tan débil -- ¿cómo, entonces, es que este libro se conoce universalmente como el Evangelio de Juan?
El Cuarto Evangelio fue validado inicialmente por Cristianos “heterodoxos” más bien que “ortodoxos” (Brown 1979: 147). El comentario más viejo sabido sobre el Cuarto Evangelio es el del gnóstico Heracleón (d. 180). Los Gnósticos Valentinios se apropiaron el Cuarto Evangelio tanto que Ireneo de Lyon (d. 202) tuvo que refutar su exégesis de él. Brown observa la conexión entre el Cuarto Evangelio y los Gnósticos Cristianos temprano cuando él escribe que hay “abundante evidencia de la familiaridad con las ideas Joánica en...la Biblioteca Gnóstica de Nag Hammadi” (1979: 147). En contraste con esto, Brown precisa que el uso claro del Cuarto Evangelio en la iglesia temprana por Cristianos “ortodoxas” es difícil de probar (1979: 148). Esto se parecería sugerir que el contenido del Cuarto Evangelio, en una época, no era atractivo a los Cristianos “ortodoxos” pero muy atractivo a los Cristianos Gnósticos por algun razón. De hecho, el uso “ortodoxo” incuestionable más temprano del Cuarto Evangelio fue por Teófilo de Antioquía, c. 180 A.D., en su Apología a Autolycus. Esta fuerte conexión entre el Cuarto Evangelio y los Cristianos Gnósticos proporcionan ayuda significativa para mi tesis.
Si usted no estás familiarizado con los Gnósticos, sugiero que usted los investigas. Fueron calificados como heréticos por la iglesia emergente institucional muy temprano en la historia eclesiástica. De significación a este estudio está lo siguiente: Muchos grupos Gnósticos practicaron igualdad radical. Creyeron que Dios actuaba y se comunicaba a través de tanto los hombres como las mujeres. Tanto hombres como mujeres eran lideres y profetas en sus comunidades. Muchos hombres, incluyendo ésos en la iglesia, se sintieron amenazados por ellos.
La popularidad del Cuarto Evangelio entre los Gnósticos le hizo importante para la iglesia temprana a perseguir la cuestión de su profesión de autor apostólica (Perkins: 946). Era Ireneo que defendió la apostolicidád del Cuarto Evangelio citando la tradición que circulaba en Asia Menor que, él afirmó, conectó a Juan de Zebedeo al Cuarto Evangelio. El testimonio de Ireneo, sin embargo, es evidencia muy tenue para establecer a Juan de Zebedeo como el autor del Cuarto Evangelio. En primer lugar, resultó que Ireneo confundió a Juan de Zebedeo con un presbitero de Asia Menor que también se llamaba Juan. En segundo lugar, Ireneo afirmó que él consiguió su información sobre la profesión de autor Joánica del Cuarto Evangelio de Polycarp (d. 156), obispo de Smyrna, cuando Ireneo era un niño (Perkins: 946). ¡La tradición de la iglesia que estableció a Juan como autor del Cuarto Evangelio fue basado, sobre todo, en recuerdos de la niñez de Ireneo! Está principalmente por esta razón, en ausencia de evidencia además de esto, que la mayoría de los eruditos bíblicos afirman hoy que Juan no era el autor del Cuarto Evangelio.
La investigación de Brown revela que había una cisma temprano en la historia de la comunidad Joánica. Él postula que la comunidad se dividio en dos debido a un desacuerdo cristológico interno. La mayoría de la comunidad, a quienes Brown refiere como los Secesionistas, defendieron la cristología alto de su comunidad y se gravitaron al Docetismo, al Montanismo, y al Gnosticismo (Brown 1979: 149). El resto de la comunidad, a quienes Brown refiere como los Cristianos Apostólicos, fueron amalgamizado en la iglesia institucional emergente. Los Cristianos Apostólicos se validaron como creyentes “ortodoxos” porque estaban dispuestos a modificar sus creencias cristológicos para conformarsen con las enseñanzas de la jerarquía de la iglesia institucional emergente. Los Secesionistas, la mayoría de la Comunidad Joánica, fueron rápidamente nombrados como “heréticos” por la iglesia porque no hicieron tales modificaciones. Esta cisma ocurrió antes de la redacción canónica final del Cuarto Evangelio. La redacción final que tenemos hoy es la obra de un editor que perteneció al grupo que se alineó con la iglesia institucional. Ambos grupos, sin embargo, tomaron sus versiónes ante-canónicos del Cuarto Evangelio con ellos después de la cisma y los declararon como suyos propios (Brown 1979: 149).


Mi hipótesis incluye la aserción que, en la época de la cisma, esta versión ante-canónica del Cuarto Evangelio claramente identificó a María Magdalena como “el Discípulo Amado.” Los Secesionistas, como Brown los llama, preservaron la tradición de la Magdalena como la Discípula Amada -- la fundadora y héroe de su comunidad. Los Secesionistas trajeron su tradición con ellos a varios grupos Gnósticos. Esto explica la identificación de María Magdalena como la Discípula Amada en varios antiguos documentos gnósticos de una recopilación de literatura conocida como la Biblioteca de Nag Hammadi.
Los Cristianos Apostólicos, por otra parte, se alinearon con la iglesia institucional. Los lideres de la iglesia institucional ejercieron presión sobre ellos para suprimir, entre otras cosas, su tradición afirmando que una mujer era su fundadora y lider anterior. El resultado final de esta supresión es el Cuarto Evangelio como lo tenemos hoy.

El contorno siguiente hace una lista de los acontecimientos que resulto en la difusión de la versión ante-canónica del Cuarto Evangelio a ambos Cristianos “heterodoxos” y “ortodoxos.” Se basa en el contorno de Brown (1979: 166) sobre la historia de la Comunidad Joánica:
 PRIMERA ETAPA -- (medio-50s a último 80s A.D.): María Magdalena conduce al grupo original de la comunidad. Ella es estimado altamente como la testiga primaria a la Resurrección de Cristo. Hasta los creyentes que no pertenecen a esta comunidad en particular la reconocen como tal. La conocen, muy temprano, como la compañera de Jesús, y la discípula que Jesús quería mucho. Una parte esencial de su proclamación del evangelio es el hecho que María Magdalena era la primera persona que comprendio la revelación del Cristo Resucitado.
SEGUNDA ETAPA -- (c. 80-90 A.D.): A este punto, la comunidad tiene una versión de su Evangelio, escrito u oral, que incluye la tradición que María Magdalena era su fundador, héroe, y lider. María Magdalena está probablemente difunta por este tiempo. Hay una cisma en la comunidad que es más probable el resultado de un conflicto interno sobre su cristología alto. Dividen a la comunidad en dos grupos que Brown llama los Secesionistas y los Cristianos Apostólicos.
TERCERA ETAPA -- (c. 90-100 A.D.):

Los Cristianos Apostólicos: Ya que la iglesia esta creciendo en una institución más ordenada, este grupo es temeroso del destierro y la persecución. Buscan la amalgamación con los lideres de la iglesia institucional emergente. La afirmación que una discípula femenina de Jesús había sido la primer lider de su comunidad y su héroe se hace rápidamente en una vergüenza. Necesitan obscurecer ese hecho si esperan ser validados por los lideres masculinos de la iglesia ordenada creciente. Un redactor en esta comunidad formula de otra manera su Evangelio para hacerlo constante con este oscurecimiento. El resultado de esta redacción es el Cuarto Evangelio canónico como lo tenemos hoy.

Los Secesionistas: Son los más grandes de los dos grupos. Se aferran a su tradición que cite a María Magdalena como la Discípula Amada de Jesús. Muchos miembros de esta comunidad llevan esta tradición a varios grupos Gnósticos. Su identificación de María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho se refleja en las escrituras Cristianas Gnósticos de Nag Hammadi -- e.g., el Evangelio de Felipe y el Evangelio de María.

La evidencia que conecta la profesión de autor del Cuarto Evangelio a María Magdalena se encuentra en las escrituras Gnósticas de la Biblioteca de Nag Hammadi. De interés particular son el Evangelio de Felipe y el Evangelio de María (refiriendo a la Magdalena).

La Biblioteca de Nag Hammadi fue descubierta en 1945 en la vecindad de Nag Hammadi en Egipto. Mucho se ha escrito sobre él desde su publicación en los medio-1970s. Esta biblioteca consiste en manuscritos Cópticos del cuarto siglo que son copias de manuscritos escrito originalmente en Griego. Estos manuscritos pertenecieron a los Cristianos Gnósticos. La mayoría de los eruditos citan al medio-segundo siglo como la fecha plausible más temprana de la composición de estos documentos. Sin embargo, algunos de los documentos son dichos por algunos como haber sido escrito en los últimos años del primer siglo -- haciéndolos contemporáneos con los Evangelios del Nuevo Testamento (Haskins: 34). No es posible exagerar la importancia de este descubrimiento en 1945.
Miremos algunos extractos importantes de la Biblioteca de Nag Hammadi. Este primer segmento viene a nosotros del Evangelio de Felipe:
Y la compañera del [Salvador es] María Magdalena. [Pero Cristo quería] a ella más que [todos] los discípulos [y] la besaba [a menudo] en su [boca]. El resto de [los discípulos eran ofendido] por él [y expresaron su desaprobación]. Les dijeron a él, “¿Porqué usted quiere a ella más que todos nosotros?” El Salvador les contesto y les dijo a ellos, “¿Porqué no les quiero de la manera que quiero a ella? Cuando un hombre ciego y uno quién ve estan ambos junto en oscuridad, no hay diferencia entre uno y el otro. Cuando viene la luz, después él que ve verá la luz, y el ciego permanezcara en la oscuridad” (NHC II.3.63.32ff) (Robinson 1977: 138).

Otro segmento del Evangelio de Felipe dice lo siguiente:
Hubieron tres quién andaron siempre con El Señor: Maria su madre y su hermana y Magdalena, la quién fue llamada su compañera. Su hermana y su madre y su compañera eran cada cual una María (NHC II.3.59.6-11) (Robinson 1988: 145).

El Evangelio de María (que refiere a la Magdalena) dice lo siguiente:
* Pedro le dijo a María, “Hermana, sabemos que el Salvador te queria a ti más que el resto de las mujeres. Díganos las palabras del Salvador cuáles usted se recuerda -- cuáles usted sabes pero nosotros no, ni las oímos.” María le contesto y dijo, “Lo que se oculta de ti, yo te lo proclamaré.” (NHC BG 8502,1,10,1-8) (Robinson 1988: 525).

A este punto en el texto, María Magdalena les dice a Pedro, Andrés, y Leví de sus visiones del Cristo Resucitado y de sus conversaciones con el Señor. Estas visiones revelan algo que ella le refiere como Las Siete Potencias de la Cólera (NHC BG 8502,1,16,12-13) (Robinson 1988: 526). Después que ella concluya su discurso sobre sus revelaciones del Señor, los hombres discuten acerca de si deben de validar la autenticidad de la visión de la Magdalena.
El Evangelio de María concluye como sigue:
Cuando María tenía dicho esto, ella se quedo silencioso, porque fue hasta este punto que el Salvador le hablo. Pero Andrés les contesto y dijo a los hermanos, “Opinas lo qué ustedes (desean) sobre lo que ella ha dicho. Yo, por lo menos, no creo que el Salvador a dicho esto. Por cierto éstas enseñanzas son ideas extrañas.” Pedro contestó y hablo referente a estas mismas cosas. Él les pregunto sobre el Salvador: “¿Él realmente habló con una mujer sin nuestro conocimiento (y) no abiertamente? ¿Debemos de retroceder y todos escuchar a ella? ¿Él la prefirió a nosotros?”

Después Maria lloró y le dijo a Pedro, ¿“Mi hermano Pedro, qué piensas usted? ¿Usted piensas que yo me inventé esto en mi propia corazón, o que estoy mintiendo sobre el Salvador?” Leví contesto y le dijo a Pedro, “Pedro, usted siempre a sido irascible. Ahora le veo en contención en contra de la mujer como a los adversarios. Pero si el Salvador la hizo digna, quien eres usted, de veras, para rechazarla? El Salvador la conoce seguramente muy bien. Ése es porqué él la quería más que nosotros. Debemos de estar avergonzados y ponernos el hombre perfecto y adquirirlo para nosotros mismos como él nos ordenó, y anunciar el evangelio, no añadiendole ninguna otra regla u otra ley más allá de lo que el Salvador nos ha dicho.” Cuando [...] y ellos comenzaron a ir adelante [a] proclamar y predicar. (NHC BG 8502.1.17.7ff) (Robinson 1988: 526-527).

Por algúna razón, hay cuatro páginas que faltan de la cuenta de sus revelaciones en el texto existente. En todos, diez de las diecinueve páginas del Evangelio de María faltan (Robinson 1988: 524, 526).


Claramente, estos segmentos establecen como hecho incuestionable que, por lo menos en algunos comunidades gnósticos antiguos, conocieron a María Magdalena como haber sido la Discípula Amada y la compañera del Señor. La nombran en varias ocasiones como la discípula que Jesús quería lo más. Esto se parecería contradecir la aserción en el Cuarto Evangelio que el fundador masculino de la Comunidad Joánica es “el discípulo a quien Jesús quería mucho” (Juan 13:23). ¿Cómo pueden haber dos tradiciones fuertes que identifican dos distintas personas como siendo el discípulo quién Jesús quería lo más? Esto comienza a tener sentido solamente si exploramos la posibilidad que, en realidad, ambos tradiciones están refiriendo al mismo discípulo.

INVESTIGANDO EXPLICACIONES POSIBLES
 No hay duda que el Discípulo Amado en la versión canónica del Cuarto Evangelio es un discípulo masculino anónimo. Todavía, como hemos visto, las escrituras de la Biblioteca de Nag Hammadi reflejan una tradición fuerte que, en varias ocasiones, nombra a María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho. ¿Cómo se explica esta contradicción extraña? Hay solamente tres explicaciones posibles para esto:
  1. No hay conexión cualquiera entre el Cuarto Evangelio y las escrituras Gnósticos citados aquí. Ellos reflejen simplemente dos diversas tradiciones que citan a dos diversas personas como el discípulo favorito de Jesús. Esto es simplemente una coincidencia.
  2. La explicación de Brown: Los escritores de los evangelios Gnósticos eran influencidos por la ilustración, en el Cuarto Evangelio, que representa a María Magdalena como una testiga extraordinario al Cristo Resucitado. Esta representación de María Magdalena inspiró a los escritores Gnósticos a nombrarla como la discípula que Jesús quería mucho y la receptora principal de la revelación de la Resurrección (Brown 1979: 154). Es decir, los escritores Gnósticos se inventaron una tradición que nombraba a María Magdalena como la Discípula Amada en respuesta a lo que habían leído en el Cuarto Evangelio. En este escenario, el Cuarto Evangelio canónico es más antiguo que los tradiciones reveladas en las escrituras de Nag Hammadi.
  3. Mi tesis: La versión del Cuarto Evangelio ante-canónico nombró claramente a María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho, así como las escrituras Gnósticas dicen todavía. Las escrituras Gnósticas reflejan una dependencia sobre el texto del Cuarto Evangelio ante-canónico que los “Secesionistas” trajeron a los grupos Gnósticos después de la cisma (Brown 1979: 149). El resto de la comunidad, los “Cristianos Apostólicos” de Brown, también tenían el mismo texto del Cuarto Evangelio ante-canónico. Ellos, sin embargo, redactaron su texto para hacerlo más aceptable a la iglesia institucional emergente que ellos deseaban ensamblar. Ellos eliminaron todas su referencias a María Magdalena que la nombraban como siendo fundadora de su comunidad. Ellos, en vez de eso, hicieron referencias hechas en el texto a un “Discípulo Amado,” y convirtieron la Discípula en un hombre anónimo. En dos segmentos del texto, ellos tratan en su redacción de hacer que el Discípulo Amado y María Magdalena se parecen a ser dos diversos individuos por tenerlos apareciendo junto en las mismas escenas. (Defectos estructurales dentro de esos dos segmentos, discutidos más a fondo aquí, demostran esto.) Hicieron esto porque ellos sabían que los lideres de la iglesia no validarían la autenticidad de un Evangelio escrito por una mujer. Como Brown ha observado: “La aceptación del (Cuarto) Evangelio en el canon...ocurrió solamente con el precio de un aseguramiento que tenía él orígenes apostólicos” (1979: 149). Y, en la opinión de esos lideres de la iglesia institucional, el ministerio de ninguna mujer podría ser apostólico.
De las tres explicaciones posibles, es el tercero que es la más plausible.

La primera explicación puede ser refutada fácilmente. Hay lo más ciertamente una conexión entre el Cuarto Evangelio y las escrituras Gnósticos citados aquí. La investigación de Brown muestra que la mayoría de la Comunidad Joánica (los Secesionistas) se tomaron una versión ante-canónico del Cuarto Evangelio con ellos a los Docetistas, los Montanistas, y los Gnósticos (1979: 149). Además de esto, como hemos visto, el Cuarto Evangelio éra muy popular entre los Gnósticos bien antes de su aceptación y canonización por la iglesia institucional (Perkins: 946). Y Brown observó que hay “evidencia abundante de la familiaridad con las ideas Joánica” en las escrituras Gnósticos de Nag Hammadi (1979: 147). Había obviamente mucho contacto entre la Comunidad Joánica y los grupos Gnósticos muy temprano. Por lo tanto, no puede ser mera coincidencia que citan a María Magdalena en las escrituras Gnósticos como “la discípula que Jesús quería más” en mucho la misma manera que el discípulo masculino anónimo se cita como tal en el Cuarto Evangelio. Las semejanzas son muy obvio para despedir como sin relación.
Para refutar la segunda explicación, la explicación de Brown, debemos de analizar cuidadosamente la evidencia interna que apoya mi tesis.

LA EVIDENCIA INTERNA

Según lo indicado previamente, una aserción mío importante es que un redactor encubrió cuidadosamente la identidad de María Magdalena como la Discípula Amada, refiriéndole solamente como un discípulo anónimo. Así como el redactor formuló de otra manera los siete segmentos, ya citados, cuales refieren al Discípulo Amado, él simplemente cambió cualquier referencia a María Magdalena substituyéndolas con referencias anónimas al Discípulo Amado o a “otro discípulo.” Para la mayoría del documento esto era bastante fácil de hacer y el texto que resultaba aparecía ser congruente. En vez de ver la Magdalena nombrada, al que lee se le presenta simplemente el discípulo masculino anónimo.


Quitando referencias a María Magdalena de la mayoría de la historia era fácil. Sin embargo, en el camino de su obra, el redactor fue enfrentado con una problema. La tradición que coloca a María Magdalena en el pie de la Cruz y en 

EVANGELIOS APOCRIFOS-XXXV







LOS NAZARENOS Y LOS EBIONITAS  LA IGLESIA JUDÍA.

Evangelios perdidos y evangelios apócrifos Judeocristianos.

La literatura paleocristiana nos ha dejado constancia de dos grandes comunidades o corrientes judeocristianas en los primeros siglos del cristianismo. Por un lado estarían los Nazarenos, y por otro los llamados Ebionitas.

LOS NAZARENOS

Serían, por lo que sabemos, los descendientes directos de la iglesia judía de Jerusalén, que huyeron de la ciudad para refugiarse en Pella (al oriente del Jordán) recordando las profecías de Jesús cuando Tito, el futuro emperador romano, cercó la ciudad en el año 70. Sabemos por los escritores de la época que estos judíos eran fieles a las tradiciones de su Pueblo pero que se mantenían a juicio de los mismos escritores, en la ortodoxia Cristológica (Divinidad de Jesús, etc.). Estos judíos consideraban el original -escrito en caracteres hebreos pero en lengua Aramea- del Evangelio de  Mateo "su Evangelio". Hay quien considera que el perdido y misterioso "Evangelio de los Hebreos" que cita Jerónimo el traductor de la Biblia del siglo IV y del que hablaremos más tarde es una ampliación o refundición del Mateo canónico. Jerónimo nos dice en varias ocasiones que estos judíos usaban ese "Evangelio de los Hebreos" del que nos han llegado algunos fragmentos. Por eso los escritores paleocristianos que conocían dicho "Evangelio" no lo consideran herético, aunque tampoco lo añaden a los canónicos.

Por otro lado estaban otros judeocristianos llamados los Ebionitas.

LOS EBIONITAS

La Palabra hebrea "Ebionim", con la que se definió a esta comunidad de judíos creyentes en Yeshua (Jesús) el Mesías (el Cristo), significa "pobres".

Los Ebionitas son citados por Ireneo de Lyon (discípulo de Policarpo, que a su vez lo fue del apóstol Juan) en la segunda mitad del siglo II d.c. ("Contra las Herejías") en estos términos:
"[Los ebionitas] utilizan únicamente el evangelio que es según San Mateo y rechazan al apóstol Pablo, llamándole apóstata de la Ley. Pues los ebionitas, sirviéndose solamente del evangelio que es según San Mateo, se dejan persuadir por él y no piensan rectamente del Señor".
Como vemos por el testimonio de Ireneo en el siglo II los Ebionitas a diferencia de los judeocristianos Nazarenos no creían en la Divinidad de Jesús.
Obras tempranas como el apócrifo de finales del siglo I d.c. "Los viajes de Pedro" hacen ya referencia a ellos. Este libro, del que se conservan partes, es citado profusamente por Epifanio cuando habla de los Ebionitas, y nos muestra un muy probable acercamiento de sus enseñanzas a los ideales Esenios
Justino el Mártir, en el 150 d.c. comenta que existen dos grupos de judeocristianos, por un lado los Nazarenos que participan de la "fe común", pero siguen permaneciendo fieles a las tradiciones judías y son descendientes de las comunidades de Santiago; y por otro lado otros que reconocen a Jesús como Mesías pero que solo afirman que fue "Hombre entre los hombres", a estos los llama "Ebionitas".

Evangelio de los Hebreos (EvHeb).

Sabemos poco de los Nazarenos y Ebionitas, que eran mirados con no pocos recelos por sus contemporáneos cristianos procedentes de los gentiles (no judíos), quizás debido a su insistencia en guardar la Ley de Moisés y circuncidarse, aunque no sacrificaban y celebraban el Sábado y el Domingo, (cosa que no contradice lo practicado por la iglesia judía de Jerusalén y que se nos describe en los hechos de los Apóstoles). Insistían en alejarse del aspecto ceremonioso de la Ley, atendiendo más a su contenido moral, en lo que se parecen mucho a los esenios. Como hemos dicho los Ebionitas consideraban al apóstol Pablo como un apóstata y un traidor al judaísmo, debido a sus enseñanzas acerca de que los gentiles no debían circuncidarse ni guardar la Ley. Respecto a Jesús, lo consideraban hijo de José y María, pero no Divino, aunque si superior a los ángeles, y que su título de "Hijo de Dios" le vino como adopción en el momento de ser bautizado, perdiéndolo en el momento de la crucifixión. Por esto mismo rechazaron los libros de Pablo, usando el llamado "Evangelio de los Hebreos", del que conservamos fragmentos actualmente en estudio por parte de los eruditos. En fechas más tardías el Ebionismo se confunde con elGnosticismo, seguramente por influencias de éste en sus doctrinas.

Interesantes son los comentarios que sobre ellos hace Eusebio de Cesarea en su "Historia Eclesiástica", de principios del s. III d.c.:
"A otros el maligno demonio, no pudiendo arrebatarles de su dedicación para con el Cristo de Dios, se los hizo suyos al encontrarles algún otro punto débil. Los primeros fueron llamados ebionitas acertadamente, pues consideraban a Cristo de un modo pobre y bajo. Creían que era un hombre simple y común, que iba justificándose a medida que crecía en su carácter, y que nació como fruto de la unión de un hombre (José) y de María. Les parecía indispensable cumplir la Ley, como si no pudieran salvarse con la sola fe en Cristo y una vida conforme a ella.
Además de éstos, existieron otros (quizás los Nazarenos) con el mismo nombre que estaban libres de las cosas absurdas de los anteriores. No rechazaban el hecho de que el Señor naciera de una virgen y del Espíritu Santo, pero, del mismo modo que aquellos, no confesaban que ya preexistía puesto que Él era el mismo Dios, el Verbo y la Sabiduría. También volvían a la impiedad de los primeros, principalmente cuando, como ellos, se afanaban en honrar el culto a la Ley escrita.
También creían que se habían de rechazar definitivamente las epístolas del apóstol Pablo, al que llamaron apóstata de la Ley, pero hacían uso exclusivo del llamado "Evangelio de los Hebreos", ignorando los demás.
Guardaban el sábado (como los primeros) y toda la conducta judaica, pero el domingo observaban prácticas parecidas a las nuestras en memoria de la resurrección del Salvador.
Por esta causa de estos hechos llevan esta denominación, porque el apelativo ebionita expresa la pobreza de su mentalidad, pues los hebreos llaman con ese nombre al pobre" ("Historia Eclesiástica" Eusebio de Cesarea, Libro III, cap. 27, Págs. 178-179. Ed. Clíe, 1988, Terrassa, España)
Las últimas noticias que se tienen de ellos proceden de fechas tardías como el siglo V d.c., así Epifanio habla de ellos a principios de dicho siglo en los siguientes términos:
"Está en poder de los Nazarenos el Evangelio según San Mateo, completísimo, y en hebreo (Se trata de un texto como hemos dicho en caracteres Hebreos pero en lengua Aramea judaica). Pues entre ellos se conserva, sin duda, todavía éste tal como fue compuesto originariamente, en caracteres hebreos. Lo que no sé es si han suprimido las genealogías desde Abraham hasta Cristo".
Jerónimo, traductor de la Biblia a la lengua común (el Latín) llamada por eso "Vulgata" dice de ellos hacia el año 420 d.c. lo siguiente:
"Como podemos también leer en el Evangelio Hebreo, el Señor habla a los discípulos diciéndoles: "Nunca estéis contentos sino cuando miréis a vuestro hermano con amor".
"Pero quien leyere el Cantar de los Cantares y entendiere que el esposo del alma es el Verbo de Dios, y diere crédito al evangelio publicado según los Hebreos, que
recientemente hemos traducido en el que, refiriéndose a la persona del Salvador, se dice: "Hace poco me tomó mi madre, el Espíritu Santo, por uno de mis cabellos-", no tendrá reparo en decir que el Verbo de Dios precede del Espíritu, y que, por tanto, el alma, que es esposa del Verbo, tiene por suegra al Espíritu Santo, cuyo nombre entre los hebreos es de género femenino, RUAH."
"También el evangelio llamado según los Hebreos, traducido recientemente por mí al griego y al latín, del que Orígenes se sirve con frecuencia, después de la resurrección refiere lo siguiente: "Mas el Señor, después de haber dado la sábana al criado del sacerdote, se fue hacia Santiago y se le apareció. (Pues es de saber que éste había hecho voto de no comer pan desde aquella hora en que bebió el cáliz del Señor hasta tanto que le fuera dado verle resucitado de entre los muertos). Y poco después: Traed, dijo el Señor, la mesa y el pan. Y a continuación se añade: Tomó un poco de pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a Santiago el justo, diciéndole: Hermano mío, come tu pan, porque el Hijo del hombre ha resucitado de entre los muertos" (Cf. Mt. 28; I Cor. I5, 7)"
"Aun el texto mismo hebreo se conserva hasta hoy en la biblioteca de Cesarea, que el mártir Pánfilo formó con muchísimo empeño. También a mí, los Nazarenos que viven en Berea (Alepo), ciudad de Siria, y que se sirven de este libro, me proporcionaron ocasión de copiarlo. En el cual es de notar que, siempre que el evangelista, ya por cuenta propia, ya poniéndolo en boca del Salvador, aduce testimonies del Antiguo Testamento, no sigue la interpretación de los 70, sino la antigua Hebraica. Entre los cuales están aquellos dos: "De Egipto llamé a mi Hijo" y "será llamado Nazareno"."
"Ignacio ... escribió ... a los de Esmirna y a Policarpo en particular. En esta carta se aduce un testimonio acerca de la persona de Cristo, sacado del evangelio recientemente traducido por mí, en estos términos: "Yo a mi vez pude verle en su propia carne después de la resurrección, y estoy convencido de que vive. Y cuando se dirigió a Pedro y a los que con él estaban, les dijo: Palpad y ved que no soy un fantasma sin cuerpo. Y al momento le tocaron y creyeron""
"En Belén de Judea: Es éste un error de los copistas, pues creemos que el evangelista dijo, como leemos en el texto hebreo, "de Judá", y no de Judea"
"En el evangelio llamado según los Hebreos se encuentra mahar, que quiere decir de mañana, en lugar de sobresustancial; de manera que el sentido resulta así: "Danos hoy el pan de mañana", esto es, el del futuro."
"En el evangelio hebreo según San Mateo se dice: "Danos hoy el pan de mañana", esto es, danos hoy el pan que vas a darnos en tu reino."
"En el evangelio usado por Nazarenos y Ebionitas (que recientemente hemos traducido del hebreo al griego y que la mayoría llaman el auténtico de San Mateo), este hombre que tiene la mano seca, se dice ser un albañil, y se le describe pidiendo socorro con estas exclamaciones: "Era albañil y me ganaba el sustento con mis manes; te ruego, ¡oh Jesús!, que me devuelvas la salud para no verme obligado a mendigar vergonzosamente mi sustento" (Cf. Mt. 12,9-13).
"En el evangelio que usan los nazarenos encontramos escrito, en lugar de hijo de Baraquías, "hijo de Joyada"."
"Este (Barrabas), que había sido condenado por rebelión y homicidio, se interpreta "hijo de su maestro" en el evangelio llamado según los Hebreos."
"En (ese) evangelio, que repetidas veces hemos mencionado, leemos que "el arquitrabe del templo, de tamaño extraordinario, se rompió y se partió"."
"Y en el evangelio escrito con caracteres hebreos leemos, no que se rasgó el velo del templo, sino que "se vino abajo el arquitrabe del citado templo, cuya magnitud causaba admiración"."
"Mas según el evangelio escrito en lengua hebrea, leído por los Nazarenos, "descenderá sobre él toda la fuente del Espíritu Santo. El Señor es espíritu; y donde el espíritu del Señor, allí está la libertad...""
"Y a propósito, en el evangelio del que hace poco hicimos mención, encontramos escrito: "Y sucedió que, cuando hubo subido el Señor del agua, descendió toda la fuente del Espíritu Santo, descansó sobre El, y le dijo: Hijo mío, a través de todos los profetas te estaba esperando para que vinieras y pudiera descansar en ti. Pues tú eres mi descanso, mi Hijo primogénito, que reinas por siempre"" (Cf. Mt. 3,16-17).
"Pues como los apóstoles le tuvieran por un espíritu, o como dice el evangelio que entre los hebreos leen los Nazarenos, "por un fantasma sin cuerpo..."" (Cf. Lc. 24, 39)
Y en el evangelio que acostumbraron a leer los Nazarenos, según los Hebreos, se cuenta entre los crímenes mayores el haber causado "tristeza al alma de su hermano".
"En el Evangelio según los Hebreos, que fue escrito en lengua caldea y siríaca, mas con caracteres hebreos, del que se sirven hasta hoy los nazarenos, según los apóstoles, o, como prefiere la mayor parte, según San Mateo, conservado en la biblioteca de Cesárea, se cuenta esta historia: "He aquí que la madre del Señor y sus hermanos le decían: Juan el Bautista bautiza en remisión de los pecados; vayamos (también nosotros) y seamos bautizados por Él. Mas El les dijo: ¿Qué pecados he cometido yo para que tenga que ir y ser bautizado? De no ser que esto que acabo de decir sea una ignorancia mía" (Cf. Mt. 3,IIss.). Y en el mismo libro: "Si pecare, dice, tu hermano de palabra y te diere satisfacción, recíbele siete veces al día. Díjole Simón, su discípulo: ¿Siete veces al día ? Respondió el Señor y le dijo: Te digo que sí, y aun setenta veces siete. Puesto que aun en los mismos profetas, después de haber sido ungidos por el Espíritu Santo, se han encontrado faltas"" (Cf. Mt. I8,2I-22; Lc. I7,4·)
Existen numerosos testimonos sobre los Ebionitas y los Nazarenos hasta bien entrado el s.VI d.c. Respecto a qué fue de ellos, esta cuestión es un misterio, aunque se supone que desaparecieron con las invasiones islámicas del s. VIII d.c.

OTROS APÓCRIFOS JUDEOCRISTIANOS

Se trata de evangelios usados por las comunidades judías que habían reconocido en Jesús al Mesías de Israel. En unos casos de claro carácter herético y en otros no, son considerados como apócrifos, esto es, no fueron reconocidos por las diferentes comunidades ortodoxas Paleocristianas (S.I, II y III) herederas de la tradición de los Apóstoles, ni más tarde por la Iglesia Católica Antigua (¿S.IV y ss.?) al establecer oficialmente el Canon (Que, todo hay que decirlo, ya estaba bien establecido y definido desde el S.II por la inmensísima mayoría de las diferentes comunidades Cristianas Primitivas). Su referencia nos ha llegado casi siempre en citas muy fragmentarias de los Padres de la Iglesia.  Por eso es muy difícil sacar conclusiones sobre el carácter de cada una de las obras y sus mutuas relaciones.

El Evangelio de los Nazarenos (EvNaz).

De este evangelio escrito en caracteres hebreos pero en lenguaje semita (arameo neotestamentario) nos han llegado numerosas citas en escritos de los Padres. Según S. Jerónimo lo utilizaban los judeocristianos sirios descendientes de la Iglesia de Jerusalén que huyeron tras la destrucción de Tito, y mostraba un estrecho parentesco con el Mt canónico.  Según Vielhauer muestra respecto a Mt un carácter secundario, tanto en las narraciones (con frecuente ampliación novelesca de la tradición) como en la materia de los discursos.  Lo ve, más que como una ampliación independiente de la tradición aramea más antigua, como una retraducción ampliada de la materia del evangelio griego.  En cambio Klijn opina que Mt y el EvNaz representan desarrollos separados de la misma comunidad básica.  El EvNaz es un documento que respira el espíritu del judaísmo con el que parece estar en constante debate.  El círculo judeocristiano que lo usaba no parece ser peculiarmente herético. De hecho la iglesia gentil (Ireneo de Lión los cita en el S.II) consideraba a los “Nazarenos” como verdaderos creyentes, aunque ciertas prácticas de carácter judaico (celebración del Shabbat, fiestas judías, etc.) les llamaran más o menos la atención.

El Evangelio de los Ebionitas (EvEb)

Era un evangelio compuesto en griego, de una secta judeocristiana considerada herética. Está próximamente emparentado con el Mt canónico, aunque con divergencias esenciales. Es un documento que presupone los sinópticos. Sus variaciones respecto a la tradición sinóptica son en parte literarias (Jesús mismo narra la vocación de los doce apóstoles) y en parte dogmáticas.  Se explica la supresión de Mt 1-2 porque los ebionitas negaban el nacimiento virginal de Jesús.  Según su propia cristología, la filiación divina de Jesús no radica en su generación divina ni en su nacimiento milagroso, sino en la unión del Espíritu Santo con él en el bautismo.  La unión del ser celeste con el hombre Jesús lo hace Hijo de Dios, Mesías.  Esta cristología adopcionista, la oposición al culto y el vegetarianismo, diferencian al judeocristianismo de los ebionitas del de los nazarenos y lo marcan como una secta herética.

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