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lunes, 19 de mayo de 2014

Seis muertos en el naufragio de la Breñusca





1953 enero 15.


En la noche del 14 al 15 de enero de 1953 se produjo un naufragio en la zona conocida por El Callao, al este de Las Galletas, que le costó la vida a seis marineros, los seis marineros del barco de cabotaje Breñusca, que cubría la ruta de San Sebastián de La Gomera a Santa Cruz de Tenerife. La Breñusca, en femenino, como así se le conocía a este barco, había salido en la tarde noche del miércoles 14 de San Sebastián de La Gomera, al igual que la Amelia que lo había hecho momentos antes, rumbo a la capital tinerfeña.

La Breñusca fue construida en Santa Cruz de la Palma en 1942, bajo la denominación de balandra, con 50 toneladas de peso, con destino a la pesca, con un coste de 85.500 pesetas, siendo el armador y el propietario, Armando Yanes. Con así consta en la publicación de Armando Yanes Carrillo: “Cosas viejas de la mar”, de la que también hemos tomado estas fotografías.

La Breñusca zarpó del puerto de Santa Cruz de Tenerife el lunes 12 de enero con destino a La Gomera, regresando al puerto chicharrero al anochecer del miércoles 14, con fruta y carga general. De él se informaba que era un buque que desplazaba 60 toneladas y pertenecía a los armadores don Juan Friend y don Rafael Calzadilla. Su tripulación la componían el patrón Manuel E. Febles Arteaga, el motorista Cándido Delgado Oramas, y los marineros, Tomás Eloy Febles Arteaga, José Simancas Chinea, Fernando Arteaga Reyes y Manuel Alonso Febles.

El naufragio pudo haberse producido alrededor de las dos de la madrugada, tal como apuntaron en esos trágicos momentos los vecinos de Las Galletas, que poco antes de esa hora vieron cruzar un barco de cabotaje por las cercanías de su costa. Al ocurrir el accidente en horas de la noche no se conocía con certeza la identidad del barco que había naufragado. En esos primeros momentos de incertidumbre se pensó en dos barcos que cubrían esta misma ruta: la Amelia, cuyo armador era Miguel Castellano Pérez, vecino del Porís de Abona; o en el Atlántico de Los Cristianos, del armador José Martín Rodríguez. Cuando ocurrió el accidente la Amelia estaba haciendo escala en el Porís de Arico, pero el Atlántico que no se encontraba en puerto, lo que ocasionó en Los Cristianos un gran revuelo, con traslado de muchos vecinos a la costa de Las Galletas.

La Breñusca quedó partida en dos, barajándose como una posible causa su aproximación a la costa, por la escasa visibilidad, lo que motivó que encallase en alguna baja y el fuerte oleaje la desmanteló por completo. Otra causa pudo haber sido que el fuerte viento, que se intensificó mientras avanzaba la noche, los pudo haber arrojado a la costa sin darles tiempo para organizar su salvamento.

Las casualidades del destino hizo que un pasajero que iba a venir en la Breñusca, cambiase en el último momento de barco y se embarcase en La Amelia. Álvaro González de Castro, industrial de esta capital, que posee un molino de gofio en las Cuatro Torres, el cual había sacado pasaje en el Breñusca, al que había llevado ya su equipaje, y que a última hora, por salir el Amelia un poco antes, y tener prisa en llegar a Santa Cruz, cambió de opinión y se trasladó de buque, salvándose de una muerte segura.”

Pepe Castellano, con toda una vida dedicada a la mar, e hijo de Miguel Castellano Pérez quien era el armador de barcos que surcaron las rutas de cabotaje en el Sur y La Gomera, el San Pedro de Abona, Lolita, Mercedes de Abona o Amelia, recuerda que ese último barco se encontraba, ese día fatídico, junto con la Breñusca en San Sebastián de La Gomera. Lo que le pasó a la Breñusca fue lo siguiente, salieron de La Gomera y el tiempo estaba medio bueno, pero cuando llegaron a la altura de Los Cristianos se fue metiendo un viento de fuera. El motor lo fuimos a sacar nosotros en la Amelia. A la marea vacía se enganchaba y cuando la marea llenaba, pues el barco lo levantaba parriba, y lo dejamos después en el salón que había en la misma playa de Las Galletas.
Hasta el viernes 16 de enero sólo se tenían noticias del rescate de un cadáver sin identificar, que había aparecido en una playa de la jurisdicción de San Miguel de Abona, en las cercanías de Las Galletas. En la mañana de ese viernes se encuentra el cuerpo del patrón Manuel Febles Arteaga. Fue descubierto por dos pescadores de El Médano, Agustín Delgado Socas y Manuel García García, en las cercanías de El Bocinegro, en Montaña de Roja. Y no es hasta el miércoles 28 de enero cuando se localiza, por el pescador de El Draguillo, Francisco Afonso, otro cadáver en la Playa del Muerto, al sur de Hoya Fría, en Santa Cruz de Tenerife, que se identificó como el del motorista, Cándido Delgado Oramas.
El 20 de enero se oficia una misa de réquiem, en la Parroquia de San Francisco de Santa Cruz de Tenerife, por las victimas de la Breñusca, en el que se inscriben los familiares que dejan estas victimas. Sus viudas doña Concepción Mora Arteaga, doña María Fernández Velásquez e hijos, doña Guadalupe Arteaga Fernández, doña Concepción Arteaga Reyes e hijos, doña Natividad Aguilar Arteaga. Habría que añadir a la viuda del motorista que no se recoge en esta esquela, Ginesa Fernández García y sus hijos. En la misma parroquia se oficia un funeral el martes 24 de febrero, aún sin tener noticias de los otros desaparecidos, así lo requirieron los hijos de San Sebastián de La Gomera, residentes en esta capital.

Hondo sentir trajo la tragedia en la mar, embargada en los cuerpos de los que no se tuvo más noticias, o en todo caso en que no hemos podido averiguar más sobre ellos. Sólo se salvó una perrita que se partió una pata y que después anduvo en Santa Cruz con un trotamundo que recaló por estas tierras, El Montanés, y que la rebautizó como Curra; según relata, en un reportaje sobre éste años después, el periodista Luis Álvarez Cruz. Hondo sentir de un hombre como Luis Diego Cuscoy, que en esos momentos en los que la tristeza embargaba el sentimiento, quiso dejar escrito, a pocos días del suceso, algunos comentarios de este barco en los que años antes había realizado esta misma travesía. Ahora, el Breñusca acaba de hundirse, de partirse en dos sobre una baja, empujado hacía ella por el manotazo de la tempestad. Me acuerdo de su airosa línea, de su impetuoso andar a la vela, de su latido y de su olor. Veo todavía el timonel, de espalda a mi, gobernado con mano segura, aquel barco al que ellos llamaban con nombre de mujer. Quiero ver todavía la sombra de aquellos marineros en vela, turnándose en el timón, auscultando el inmenso pecho de la mar. (Marcos Brito, 2014)

Ahogados tres tripulantes del Isora




1929 enero 27.


El barco Isora del armador José Peña Hernández, vecino de San Miguel de Abona, solía cubrir las rutas del Sur de Tenerife y La Gomera, desde los primeros años de la década de 1920. Su vinculación, en los años de esplendor del cabotaje, con el Sur fue algo más que el simple atraque para traer o llevar mercancías o pasajeros. En el Isora se enrolaron muchos  marineros de cada uno de los pueblos que jalonaban la costa sureña. Eran numerosos los puntos donde realizaba escalas, como en: Puerto Santiago, Alcalá, Playa de San Juan, La  Hoya, Puerto de Adeje, La Caleta, Los Cristianos, El Porís de Las Galletas, Los Abrigos, Tajao, El Porís de Abona, Güímar, Candelaria y Santa Cruz de Tenerife.

En Los Cristianos es recordado por su participación en las primeras fiestas, como en la procesión marítima del 19 de octubre de 1924, cuando a su llegada  artísticamente engalanado, quemando al dar fondo abundantes fuegos y cohetes, por ofrecimiento de su capitán, don Manuel Perdomo. En esta procesión remolcó la lancha que trasportaba la imagen de Ntra. Sra. del Carmen por toda la bahía.

Y del Isora hay que lamentar un suceso acaecido al mediodía del domingo 27 de enero de 1929, en Taguluche, La Gomera, donde murieron tres de sus tripulantes. Según el relato de su capitán, Manuel Perdomo Gil: Nos encontrábamos en el puerto de Taguluche a las doce del día, poco más o menos, dedicados a las operaciones de carga y descarga. En una lancha donde llevábamos a tierra seis bolsas de maíz, iban el contramaestre Félix Bernal, el sobrecargo Manuel Hernández y los marineros César Rodríguez, Leoncio Roger Torres, Felipe de León, Antonio Melo Tavío, Antonio Melo, Juan Melo Tavío y Juan Marcelino Ledesma.

Estando ya en tierra tres de los tripulantes citados, la mencionada lancha al recibir un golpe de oleaje montó la popa sobre el veril por haber garreado el ancla, de cuyas resultas volcó, lanzando al mar a todos sus ocupantes que tuvieron que hacer titánicos esfuerzos para salvarse de una muerte cierta.

Desde el barco se lanzó otra lancha para socorrer a los que habían caído al agua, pero nada se pudo hacer por salvar la vida de tres de ellos: César Rodríguez, de 28 años, natural de Yaiza, Lanzarote. Leoncio Roger Torres, 27 años, de Tuineje, Fuerteventura y Félix Bernal Rodríguez, 40 años, de Icod, o de Lanzarote como aportan otras fuentes.
Los cuatro últimos tripulantes que se citan en la lista de los que viajaban en la lancha zozobrada eran naturales de Los Cristianos. Los dos que se apuntan con el nombre de Antonio eran  en realidad los hermanos Martín y Mariano Melo Tavío, asimismo hermanos de Juan Melo Tavío, e hijos de Martín Melo Villareal, que en esos momentos faenaba en otro barco de cabotaje, el Carmen. 

César Rodríguez consta en el Padrón Municipal de Arona, a 31 de diciembre de 1925, como Elías Rodríguez Armas, residiendo en Los Cristianos desde hacia dos años y casado con Natividad Domínguez León, natural de Los Cristianos.
Los cuerpos de los fallecidos no se pudieron recuperar el día del accidente. Las pesquisas hechas para encontrar a los compañeros resultaron infructuosas, no obstante estar dedicados a su busca hasta la seis de la tarde. En vista de lo ocurrido, acordó la oficialidad del Isora hacerse a la mar inmediatamente con dirección al puerto de esta capital, adonde llegaron a las seis de la mañana. El cadáver de César Rodríguez lo rescató de la mar, el día 30 de enero, el vapor Boheme, informándose también que no se habían recuperado aún los cadáveres de los otros dos marineros. (Marcos Brito, 2013)

viernes, 18 de abril de 2014

Goldenlake 38



 

2014 abril 13.

El barco hundido en el Puerto de Arinaga, reflotado para su desguace


Los restos del barco surcoreano Goldenlake 38, que se hundió el pasado domingo en el Puerto de Arinaga, fue reflotado durante la jornada del lunes, después que dos grúas y un equipo de buzos especializados pudiera concluir la complicada maniobra.

Tal y como informábamos el pasado lunes, sobre las 15.00 horas, una fuerte racha de viento y olas provenientes del sur hicieron que el casco de la embarcación, que se encuentra prácticamente desguazado, se escorara e inundara, lo que provocó su hundimiento inmediato, quedando en la superficie una pequeña parte de la proa y del estribor que estaban amarrados al muelle.

Hasta el Puerto de Arinaga acudieron entonces los amarradores, que instalaron alrededor del navío una barrera anticontaminación para evitar posibles fugas, aunque según fuentes portuarias, el Goldenlake 38 tenía los tanques de combustibles vacíos, ya que se hallaba en la última fase de desguace. 

Según informa el periódico La Provincia, en junio de 2011 la sociedad privada Perinform, encargada de elaborar la tasación del barco, indicó que su situación era de abandono total y, en el documento emitido entonces, informaba que se encontraba a flote "sin peligro inminente de zozobra", aunque advirtió que "en cualquier momento podrían aparecer vías de agua debido a la pérdida de espesor de sus planchas". Por ello, el estudio concluyó que el Goldenlake 38, que se tasó en 40.000 euros, estaba "totalmente fuera de toda posibilidad de operatividad comercial, maniobrabilidad y navegabilidad". Fue entonces cuando una empresa adquirió el navío en una subasta para desguazarlo, al igual que ocurre con otras embarcaciones que están atracadas en el Puerto de Arinaga.

Un pesquero coreano para la chatarra se hunde en el puerto de Arinaga

Un cambio en el viento provocó que el ´Goldenlake 38´, de 52 metros de eslora, se virara y zozobrara

La embarcación dejó pequeños restos de aceite sobre el mar
El pesquero surcoreano Goldenlake 38, que desde 2011 se encuentra atracado en el puerto de Arinaga para trasladarlo a la chatarra, se hundió en la tarde de ayer después de que un cambio de viento provocara su vuelco, lo que hizo que entrara agua en su interior. Casi la totalidad del casco del buque, que se encontraba ya prácticamente desguazado, quedó bajo el mar. El incidente provocó algunas fugas de aceite que, según fuentes portuarias, carecían de importancia, aunque se instaló un cordón de seguridad como prevención.
Los hechos ocurrieron sobre las tres de la tarde cuando hubo en la zona rachas de viento y olas provenientes del sur que hicieron que el casco de la embarcación, que era lo que faltaba por descomponer para después ser desechada, se virara. El barco, de 52 metros de eslora, se hundió de inmediato, quedando en la superficie una pequeña parte de la proa y del estribor que estaban amarrados al muelle.
Hasta el puerto situado en el municipio de Agüimes acudieron primero los amarradores, que instalaron alrededor del navío una barrera anticontaminación para evitar posibles fugas, aunque, según fuentes portuarias, el Goldenlake 38 tenía los tanques de combustible vacíos ya que se hallaba en la última fase de desguace. A pesar de ello, se produjeron pequeños derrames de aceite. Durante la tarde también llegaron submarinistas de la empresa Reprosub, que no pudieron sumergirse por la falta de una grúa. Según las fuentes consultadas, la compañía propietaria del pesquero espera retirar el casco hundido durante la mañana de hoy cuando esté en el lugar la maquinaria adecuada que pueda subirlo a tierra firme y allí ser finalmente despiezado.
Abandono total en 2011
Ya en junio de 2011 la sociedad privada Perinform, encargada de elaborar la tasación de esta embarcación, indicó que por entonces su situación era de abandono total. En el documento se informó de que se encontraba a flote "sin peligro inminente de zozobra", aunque advirtió de que "en cualquier momento podrían aparecer vías de agua debido a la pérdida de espesor en sus planchas". Por ello, el estudio concluyó que el Goldenlake 38 estaba "totalmente fuera de toda posibilidad de operatividad comercial, maniobrabilidad y navegabilidad". El buque se tasó en 40.000 euros.
Una empresa adquirió el navío en una subasta para desguazarlo en Arinaga, al igual que ocurre con otras embarcaciones que están amarradas en este muelle. Y es que la utilización de este puerto para realizar esta actividad motivó que el alcalde de Agüimes, Antonio Morales, se planteara el pasado enero llevar a la Fiscalía a la Autoridad Portuaria por permitirla ya que el regidor entendía que incumplía los requisitos medioambientales. El presidente portuario, Luís Ibarra, aclaró que la empresa encargada cumplía con los requisitos.

 

 

lunes, 14 de abril de 2014

LA ROSA





1908 Julio 1.

Sobre las dos de la madrugada el barco de cabotaje de la naviera Trujillo de Agaete, el pailebot La Rosa, también conocido por San Antonio, que había pertenecido durante el siglo XIX a la familia De Armas Jiménez, de la misma villa, sufrió el abordaje de otro de los barcos de la misma naviera, el pailebot La Bella Lucía.

En este tráfico de cabotaje, entre el Noroeste de Gran Canaria con las capitales insulares, con Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, el pailebot la Rosa hacía la derrota (trayecto marítimo) entre el muelle de La Luz y el Puerto de Las Nieves. A su vez, desde el Puerto de Agaete, con tres pasajeros a bordo, cargado de plátanos y sacos de cochinilla, con destino al Puerto Refugio de La Luz, surcaba las aguas próximas al Puerto de Sardina el pailebot la Bella Lucía.

“Ambos buques se vieron desde mucha distancia, pero el patrón de cada una esperaba a que el otro maniobrara para evitar el encuentro. En tal situación se fueron acercando hasta que se verificó el choque sin haber hecho maniobra ninguno de los buques.

La Bella Lucía abordó a la Rosa por la popa, quedando ligados bastante tiempo, ambos buques, hasta que el segundo empezó a hundirse, desapareciendo totalmente bajo las aguas. Los tripulantes de la Rosa echaron al agua una lancha haciendo rumbo a Agaete, menos uno de aquéllos, que se trasbordó el pailebot Bella Lucía en el momento de abordaje, llegando ayer a este puerto en el expresado buque.

La Bella Lacia había salida de Agaete con un cargamento de huacales de plátanos y varios sacos de cochinilla. Este buque resultó con el botalón completamente  destrozado.

Por la Comandancia de Marina ha empezado a instruirse sumaria.”

La carga del pailebot la Bella Lucía era muy significativa, representaba la mermada producción de cochinilla, que había sufrido desde los años ochenta del siglo XIX la decadencia de un ciclo económico que había aportado prosperidad, favoreciendo a una minoría de la población, que con sus capitales y relaciones políticas, incrementarán su patrimonio durante la segunda mitad de esa centuria. Al mismo tiempo, los huacales de plátanos representaban los nuevos cultivos potenciados por los británicos. Desde la construcción del Puerto Refugio de La Luz (1883), precisamente en el año de 1885, se aprecia las primeras exportaciones del nuevo ciclo económico, de los tomates, junto con los plátanos.

Por otro lado, el traslado de pasajeros entre la Villa marinera, las capitales insulares y otros puertos naturales, como La Aldea de San Nicolás, es una constante desde la invasión y conquista de las Islas.

La tripulación del pailebot hundido, la Rosa, en el bote que llevaban a bordo, habían alcanzado la costa de Agaete, advirtiendo a la autoridad municipal la desaparición de unos de los tripulantes, siendo advertido de ello el Gobernado Civil. La Comandancia de Marina dio las órdenes para el inicio de las averiguaciones oportunas. La llegada al Puerto de La Luz del pailebot la Bella Lucía tranquilizó a la familia, al haber sido acogido el tripulante durante el siniestro en ese navío. (Felipe Martín Santiago, 2010)


lunes, 7 de abril de 2014

El naufragio del 'Niger'





1857 agosto 15.


o británico 'The Illustrated London News' publicó un grabado en el que aparece la imagen de un barco varado en la costa acostado sobre su lado de estribor y, pegadas a su banda de babor, algunas embarcaciones más pequeñas. A la izquierda de la imagen podemos contemplar unas fortificaciones costeras y más atrás una rada llena de barcos. Las montañas que forman el fondo paisajístico del grabado nos permiten reconocer el puerto de Santa Cruz. En ese grabado se dice expresamente que el buque es el SS Niger y que encalló en el puerto de Tenerife.

El SS Niger era un carguero de 708 toneladas de registro bruto, de vela y vapor movido por hélice, que fue construido en Glasgow por Robert Napier & Sons en 1856. Propiedad de Elder Dempster Lines Ltd. - African Steamship Co de Liverpool, hacía habitualmente la ruta entre Plymouth, Liverpool, Madeira, Tenerife y la costa de África hasta el golfo de Guinea. Su agente en Santa Cruz era la compañía Bruce y Hamilton, establecida desde 1837 en Tenerife y dedicada principalmente al comercio con Europa y a la atención a los buques que recalaban en el puerto de la capital de la isla. Desde 1839 actuaba, además, como agente del Lloyd's Inglés.

¿Qué ocurrió para que este vapor mixto de pasajeros y carga encallara en una de las antiguas playas de Santa Cruz? Para conocer las causas del naufragio vamos a seguir la crónica que sobre el suceso publicó el bisemanario local 'El Eco del Comercio' (Periódico de progresos morales y materiales) el domingo 14 de junio de 1857 :

"El 12 del corriente a cosa de las 9 de la noche, con un tiempo hermoso y mar tranquila, se sintieron varios cañonazos disparados a cortas intermitencias por un buque que a fuerza de ceñir la tierra se había encallado sobre el marisco de las carnicerías, a cosa de un kilómetro al Sur del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Aquella señal de socorro fué dada por el Vapor de hélice Niger, capitán Rolt, perteneciente a la Compañía inglesa que explota la línea de la Costa Occidental de África. Inmediatamente salieron en su auxilio varias lanchas de socorro, pero careciendo el buque de combustible para hacer fuerza de vapor, todos los esfuerzos fueron inútiles, y la corriente contraria contribuyó a dejar que el buque permaneciese en su puesto."

Gracias al buen tiempo reinante, las autoridades del puerto pudieron rescatar sin dificultad a los 46 pasajeros que se hallaban a bordo y sus equipajes.  El Niger paso la noche inmovilizado a muy poca distancia de tierra. Sólo algunos golpes sordos sobre las piedras de la orilla daban testimonio de su presencia
El mismo día 12 por la mañana los agentes de la compañía naviera habían recibido noticias de que el Niger se hallaba fondeado en el puerto de Los Cristianos en el sur de la isla pero que, por falta de carbón, no podía continuar su viaje hasta Santa Cruz. Bruce y Hamilton fletaron un barco de cabotaje que llevara al vapor el carbón necesario para remontar hasta el puerto de la capital, pero el capitán se proveyó allí mismo de algunas cargas de leña creyendo que podría llegar a Santa Cruz utilizando ese combustible.

Sigue contando 'El Eco del Comercio': "Zarpó pues de Los Cristianos con la intención de ceñir mucho la tierra esperando encontrar en su camino el buque que debia llevarle el combustible; pero la corriente, la calma que reinaba, la falta de carbón para dar vigor a su hélice, y el poco socorro que le suministraba su vela, así como su empeño en ceñir demasiado la tierra, todo contribuyó a que sucediese tan infausto suceso."

No sabemos por qué motivo, pero seguramente debido al retraso que traía, el capitán Rolt decidió salir antes de que llegara el carbón y lo hizo bordeando la costa utilizando madera como combustible y con la poca ayuda de sus velas. La proximidad a la costa con la que navegaba hizo que al llegar a la capital el Niger encallara.

¿Dónde varó exactamente el buque? El periódico que seguimos nos da los datos precisos para ubicar el lugar del suceso pues ya hemos dicho que había "encallado sobre el marisco de las carnicerías, a cosa de un kilómetro al Sur del puerto de Santa Cruz de Tenerife." Esto quiere decir que embarrancó en una zona de bajíos comprendida entre la hoy desaparecida playa de las Carnicerías, al norte de la desembocadura del barranco de Santos -frente al actual edificio del Cabildo Insular de Tenerife- y, midiendo un kilometro desde el puerto, donde se encuentra el cuartel de San Carlos.

De aquellos días es la imagen del barco varado que publicó The  Illustrated London News y cuyo autor fue el pintor local Lucio Aguilar. Sabemos muy poco de este artista, sólo que fue ayudante de Obras Públicas y que su nombre aparece como participante en el catálogo de la primera exposición de la Sociedad de Bellas Artes, celebrada en 1847 en el Salón de la Junta de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, en la que presentó un cuadro.

Aunque ni el pasaje ni la tripulación sufrieron daños, el barco quedó a merced de la marea, por lo que el 5 de julio la prensa local informaba que el barco había desaparecido tras romperse en tres pedazos. Los restos y los objetos valiosos de la nave, -jarcias, velamen, perchería, anclas, madera, ropa y demás útiles- fueron subastados en noviembre del mismo año en la sede del consulado británico de Santa Cruz. Seis años más tarde, en su obra Wanderings in West Africa (Vagabundeos por el Oeste de África. I. Madera y Tenerife), Richard F. Burton comenta que "Pasando hacia el Sur vimos la resaca de las olas en el lugar donde el 12 de junio de 1857 naufragó el barco Niger de la African Steam Ship."

El 9 de septiembre de ese año, The Glasgow Herald comentaba una noticia del Times de Londres que contaba que en Greenwich se había abierto una investigación para depurar responsabilidades acerca de la posible actuación errónea del capitán del buque, pero este, que como hemos dicho más arriba adujo como causa del accidente la mala señalización luminosa del puerto, fue exonerado, atribuyéndose el naufragio al mal funcionamiento de los faros de la costa tinerfeña.

Sólo queda preguntarnos si bajo las aguas próximas a la actual dársena de Los Llanos descansan todavía los restos sumergidos del que fue el vapor Niger.


NOTA: Quiero agradecer a Sebastián Julián Hernández Acosta su asesoramiento en materia de términos náuticos. (Melchor Padilla)



jueves, 27 de marzo de 2014

NAUFRAGIO DEL GRIEGO





1684.

El año de 1683 no fue un buen año para la isla de Fuerteventura. Sus habitantes subsistían gracias al ganado y a los cultivos de cereales. Y ese año no llovió. Los animales ante la escasez de agua fallecían y los cereales yertos yacían en las gavias  sin llegar a granar.

El hambre  apareció en la isla y ni el marisco ni el cosco debieron de abastecer a la población que tremendamente necesitada optó por emigrar hacia las hermanas mayores. Los datos de la época nos documentan  que de 600 familias que habían en la isla, quedaron sólo unas 150  y  ello a pesar del peligro que se corría de ser capturados por los moros en la travesía a Gran Canaria.

El Alcalde  Mayor Sebastián Trujillo organizó la evacuación , puesto que hay "andando por la Villa mucha gente pobre que de ser así perecerá" por lo que un  velero  denominado El Griego sería el encargado de trasladar hacia Gran Canaria  a un buen número de necesitados.  Allí, los majoreros  deambulaban por las calles de las Palmas y Puerto de las Isletas “flacos y desvalidos” llegando a fallecer muchos de ellos  y aunque en las actas eclesiásticas no constan más que 40 los fallecidos en 1684, en los Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura  se habla de que fallecieron más  de 500, sobreviviendo muchos gracias al reparto de pan. Finalmente las autoridades optaron por reenviar  a Fuerteventura a todos los que no tuvieron forma de sustentarse, dándoles 2 kilos de gofio a cada uno para que no murieran en el viaje

En el  velero “El Griego”  en 1684 pudieron embarcar  a 160 y de nuevo hacia Fuerteventura,  con tan mala fortuna que al bordear las  costas  de Jandía el barco encalló en las bajas cercanas a la costa y se hundió, falleciendo la mayor parte de su  pasaje. En el desastre sólo hubo 20 supervivientes.

Desde esa época el lugar es conocido en Jandía  como las bajas del Griego y la zona se considera como  peligrosa para la navegación. Las lluvias restablecieron durante algún tiempo  la normalidad, pero los años  1683-84  dejaron  una profunda y calamitosa huella que es bueno que las generaciones posteriores la conozcan.  (Roberto Hernandez Bautista y Fabiola Herrera Melian)



jueves, 20 de marzo de 2014

NAUFRAGIOS EN CANARIAS





1895 marzo 8.
El 8 de marzo de 1895, la balandra María Luisa, al mando del capitán Luciano Rodríguez Silva, vecino de la capital palmera, y con un cargamento de sal, salió de Cádiz en dirección a Santa Cruz de La Palma. A los pocos días de viaje se vieron sorprendidos por un fuerte temporal, viéndose obligados a abandonar el barco y desembarcaron en las costas de Larache, sin que se lamentara pérdida de vida alguna. (Juan Carlos Díaz Lorenzo, 2010)
1898 noviembre.
La goleta inglesa de tres palos Barbadian naufragó en las proximidades de la playa de Los Lázaros, en la costa de Fuencaliente, en noviembre de 1898. A bordo llevaba un cargamento de sal, que había cargado en Trápani (Italia) y se dirigía a Gloucester, en EE.UU. (Juan Carlos Díaz Lorenzo, 2010)
1898 noviembre 29.
El 29 de noviembre de 1898, el histórico velero La Verdad, cargado de cajas y garrafones de aguardiente y bajo el mando del capitán Miguel Sosvilla, zarpó de La Habana con destino a Santa Cruz de La Palma. El día 12 de enero siguiente, a plena luz del día y cuando navegaba en la derrota de las Bermudas, el buque tocó fondo y quedó varado sobre un bajo. La tripulación pudo alcanzar tierra sin novedad, pero el barco se perdió por completo. (Juan Carlos Díaz Lorenzo, 2010)
El 22 de agosto de 1909, en torno a las seis de la tarde, en la Baja del Griego, junto al Faro de Jandía, se fue a pique el “Ballester” tras colisionar con ella, abrirse una vía de agua y perder el timón, quedando sin gobierno y a la deriva. Hacía la travesía de retorno desde el Puerto de Las Palmas hacia Barcelona, con una carga de chatarra de hierro. En el naufragio desaparecieron 7 personas, incluido el capitán. Se encuentra a 0,5 millas de la costa de Jandía, entre la Baja del Griego y la Baja de Juan Gómez, y a escasa distancia del Puerto de la Punta de Jandia. La zona padece el embate casi continuo del mar. Se trata, por tanto, de una zona casi inexplorada, salpicada de bajíos que albergan una vida poco condicionada por la presencia del hombre. Presentes algunas especies de corales y bancos de predadores. Es refugio para ejemplares solitarios de grandes meros, medregales y otros. Muy dificil, con fuertes corrientes, visibilidad variable y gran profundidad. La práctica del buceo sólo es posible en contadas ocasiones a lo largo del año.
El velero ‘Ballester’ (1909): breve historia de un naufragio en Fuerteventura
Vicente Benítez Cabrera y José Guillén Medina
En las primeras décadas del siglo XX, el transporte marítimo de carga se realizaba, todavía, en barcos impulsados a vela, frente al cada vez más emergente poder del vapor, que se mantenían en activo conectando los puertos de las Islas Canarias con aquellos del Mediterráneo peninsular, como Barcelona y Palma de Mallorca.
La navegación a vela desde los puertos peninsulares en el Mediterráneo (Barcelona, y Palma de Mallorca) hasta las Islas Canarias y el viaje de regreso se realizaba usando las mismas rutas y los vientos conocidos. Las rutas de tornaviaje se realizaban haciendo escalas en los puertos de las islas de Lanzarote y Fuerteventura tomando enfilaciones y demoras respecto a faros y puntas conocidas, como el faro de la Punta de Jandía.
En agosto de 1909, uno de esos veleros, un bergantín goleta, hacía la travesía de retorno desde el Puerto de La Luz y Las Palmas hacia Barcelona, con una carga de chatarra de hierro y mármol, tomando la enfilación de rumbo Este, hasta el faro de la punta de Jandía, para continuar costeando por sotavento hasta Arrecife de Lanzarote, donde hacían escala los veleros hacia el estrecho de Gibraltar.
Las rutas de navegación marítima entre las Islas y las conexiones con los distintos puertos continentales contaban con algunas ayudas a la navegación, que ya estaban recogidas en las cartas náuticas de finales del siglo XIX, tal y como recoge De la Puerta Canseco (1897), situando la baja del Griego y el faro de la Punta de Jandía que servía para la navegación entre Gran Canaria y Fuerteventura.
“En los canales que forman estas islas se encuentran, próximos a las costas, algunos escollos que son muy conocidos y no ofrecen peligros a la navegación, excepto los que se hallan en las inmediaciones de las puntas de Jandía, Pechiguera y Tostón; pero todos se distinguen fácilmente de día por las rompientes, y de noche serán señalados estos últimos con luces a propósito. En cuanto a lo demás, los canales son limpios, pudiendo los buques atravesarlos y acercarse a las costas, que son en general altas y cortadas a pique, sin temor a encontrar bajos fondos. No obstante, el corto estrecho que separa Fuerteventura del islote de Lobos se atraviesa en los buques del cabotaje durante la alta marea para no rozar fondo”.
La existencia de la Baja del Griego, en la costa de Fuerteventura, ya está documentada desde el siglo XVII, al menos, cuando a consecuencia de un grave naufragio (el barco de Nicolás Francisco ‘el Griego’, en 1683) se le da nombre y así aparecerá reflejada en las cartas de navegación desde entonces.
Teniendo en cuenta la vida media de los navíos de línea del siglo XIX, podemos destacar la buena calidad de los materiales de construcción empleados en el ‘Ballester’, de acuerdo con las aportaciones de los carpinteros de ribera de la costa de Blanes y por el hecho de la conservación del forro del casco hundido desde hace casi un siglo en los fondos de Canarias, donde aún permanece.
“Nos han referido técnicos muy expertos que el hecho de que los buques de madera construidos en Cataluña ochenta o más años atrás, se conserven aún hábiles para la navegación, es debido a que la madera de roble de la comarca de Olot absorbe muy fácilmente por sus poros las sales marinas esponjándose por la humedad, forma después un conglomerado duro y de cualidades muy resistentes”. (Eusebio Llensa: ‘Mestre d´aixa Blanes’).
Sobre la vida marítima del ‘Ballester’, está recogida y documentada con suficiente detalle, de modo que nos permite reconstruir sus distintas etapas, desde 1850 hasta 1909. Así, en la “Lista Oficial de los buques de guerra y de los mercantes de más de 50 toneladas de la Marina Española” de 1909, del Ministerio de Marina, encontramos lo siguiente:
“El 22 de agosto de 1909, en torno a las seis de la tarde, en la Baja del Griego, junto al Faro de Jandía, se fue a pique el bergantín goleta ‘Ballester’, tras colisionar con ella, abrirse una vía de agua y perder el timón, quedando sin gobierno y a la deriva. A la mañana siguiente, según testimonio de los torreros del faro, no hay señales del barco ni de sus tripulantes. En el momento de la colisión, se arría un bote y embarcan cuatro tripulantes para solicitar ayuda: Sebastián Sastre Riera, Jaime Albert y Enrique, Bartolomé Abrahan Giralt, y Carlos Latorre Martínez”.
El bergantín goleta estaba matriculado en Palma de Mallorca, y estaba haciendo la travesía desde Tenerife hacia Barcelona con una carga (según declaran en los testimonios) de chatarra de hierro, aunque pueden ser raíles de tren y vagonetas en desuso con destino a las fundiciones (según comentarios de buceadores que han estado en los restos del barco, como Rafael Herrero). El bergantín se encontraba en el Puerto de Las Palmas y parte con fecha 28 de julio de 1909, desde este puerto, hacia Tenerife y después hacia Mallorca.
Según el testimonio del farero de Jandía, que trabajó en ese faro desde la década de los cuarenta hasta los ochenta del pasado siglo, la travesía desde el Puerto de Las Palmas era bien conocida: 48 millas con rumbo 90 y llegaban al Faro de la Puntita, teniendo en cuenta que conocían la Baja del Griego. Según comentó el mismo farero, hace unos años un barco que se trabucó en la Baja del Griego fue derivando hacia el Puerto de Morro Jable.
El bergantín goleta ‘Ballester’, desde su naufragio, se encuentra en el fondo del mar, junto a la Baja del Griego, a una profundidad aproximada de 50 metros. El sitio es conocido entre los pescadores y buceadores expertos, dado que actúa como arrecife artificial que concentra mucha vida marina.
Respecto a las posibles causas que contribuyeron a su colisión, su naufragio y su hundimiento podemos plantear algunas líneas de trabajo. Conociendo la velocidad, rumbo y distancia recorridos por el ‘Ballester’ desde el Puerto de Las Palmas, podemos conocer la hora de la marea del día 22 de agosto de 1909 y, estimando una velocidad del viento, podremos saber cuál fue la hora de salida del Puerto de Las Palmas, si esta hora y rumbo fueron prudentes, y también el momento de la derrota seguida por el bergantín desde la colisión hasta su hundimiento varias millas hacia el Este, en la Baja de Vigán.
La hipótesis planteada (en comunicación personal de Juan Garrido, capitán de la marina mercante) es que, dado que el cargamento que llevaba el ‘Ballester’ era una cantidad y volumen considerable de hierro y que ocuparía toda la bodega del barco, esta carga pudo haber producido unas interferencias en el compás magnético, principal instrumento para la navegación que se utilizaba en los barcos que navegaban a vela y, como consecuencia del error producido en el desvío de la aguja, cuando el capitán y el piloto quisieron corregir el rumbo, ya fue demasiado tarde y se produjo la colisión con la Baja.
(Vicente Benítez Cabrera es licenciado en Ciencias del Mar y José Guillén Medina es licenciado en Historia y arqueólogo. Tomado de Fundación Canaria Archipiélago 2021.




martes, 18 de marzo de 2014

PESQUEROS HUNDIDOS






KORSAKO

Fue en otro tiempo un poderoso arrastrero de la flota soviética del Atlántico oriental.
Este pesquero congelador ruso de nombre Korsakov, esta hundido a poca distancia del dique Reina Sofía, en el puerto de Las Palmas a uno 10 minutos en barco.

De cerca de 80 metros de largo se fue a pique en 1977 por la mala mar al estar anclado por fuera del puerto, cayendo posado sobre la banda de estribor a 33mt de profundidad, dejando su parte menos profunda a 27mt., de profundidad.

En este pecio impresionan todas las redes saliendo de las amplias bodegas, dan la sensación de llevar poco tiempo en el agua. La inmersión es estupenda, el barco esta en muy buenas condiciones y esta lleno de vida; fulas, bogas, salmonetes, seifias, catalufas, cabrillas, además de encontrarse a veces enormes chuchos (rayas) o angelotes. De vez en cuando podemos observar bancos de peces pelágicos que se acercan a estos pecios en busca de comida, tales como barracudas, medregales, atunes, o uno que otro peto.

Meteor II:

A unos 10 min del puerto deportivo de Pasito Blanco, en la zona conocida como “El Pajar”. Este pecio es un hidrofoil de fabricación rusa cuya actividad principal era el turismo. Sin necesidad de ser buceador avanzado, este pequeño barco, hundido en el año 2003, de 30 m de eslora y 8 m de manga, se convierte en un atractivo pecio, ofreciendo una inmersión muy gratificante. Como en toda la zona, los roncadores forman un gran banco al abrigo del barco. Los chuchos y angelotes acompañan a las demás especies residentes, completando así una inmersión llena de curiosidades.

CERMONA II

Pesquero hundido en mayo de 2002 frente al puerto deportivo de Mogan para fomentar el turismo subacuático. Sobre un fondo mixto de arena y pequeñas piedras, el principal atractivo del pecio es la posibilidad de explorar cómodamente su puente de mando, así como las bodegas. Cubierto casi en su totalidad por algas, da cobijo a numerosas especies de crustáceos, peces y moluscos característicos de la Isla. Inmersión sencilla, en la que es preciso tener especial cuidado con el submarino turístico que utiliza este pecio como recorrido diariamente. Unido por una maroma, a unos 70 u 80 metros, se halla un segundo pecio, el llamado “Barco viejo”, también hundido con fines turísticos, pero que se halla mucho mas destrozado por los temporales que el Cermona II.

SE YANG

Pesquero coreano abandonado por sus armadores en los muelles del Puerto de la Luz.
Es muestra de una extraña “epidemia” ocurrida en el Puerto de la Luz y Las Palmas durante las últimas décadas del siglo XX, en que numerosos barcos olvidados por sus armadores terminaban sus días amarrados en los muelles y se convertían en viejos hoteles flotantes, aspirantes a arrecifes artificiales submarinos. Se fue al fondo en 1979. Por la profundidad a la que se encuentra (55 m.), las dificultades en la inmersión son muchas.
PARTIDOS

Están a una profundidad de 25 metros fácilmente sumergibles para cualquier nivel de buceo. Se cree que un carguero chino tirado por dos remolcadores intentaban llegar a puerto en medio de una tormenta que los derribó haciéndolos chocar violentamente para finalmente hundirlos hace más de 20 años.

Estos pecios representan un verdadero cementerio de restos, la popa de uno se confunde con la proa del otro y se han transformado con el tiempo en un atractivo arrecife artificial que ha atraído a muchas especies marinas que se han asentado en sus recovecos para formar un interesante ecosistema multicolor. Siempre es posible observar un banco de barracudas, algún chucho, sargos, bogas, morenas y pez gallos junto a las típicas fulas y pejeverdes.

SEA LION
Nika (ex-Sea Lion, ex-Sider Luciana, ex-MRS Luciana, ex-Willy, ex-Alba, ex-Maersk Ghento, ex-Xiabre). IMO 7920596. General cargo. Eslora: 90 metros. 1682 t. Bandera: Belice. Ultima sociedad clasificadora: Rusian Maritime Register of Shipping. Construido en 1984 en Marin por Marin Factoria. Ultimo propietario: SIA ARG Shipping (Latvia). Detenido en 1998 en Genova (Italia), en 2002 en Naples (Italia), en 2006 en Aveiro (Portugal) y Burdeos (Francia), en 2008 en Gibraltar (Reino Unido), en 2009 en Trieste (Italia), en 2010 en Ashdod (Israel) y in 2011 en Rijeka (Croatia). Vendido para desguace en Turquia.

RABAT

El nombre de este pesquero da buena cuenta del rumbo preferente que tenía planificado, la costa africana. Con la ruptura del acuerdo con Marruecos, tras perder la posibilidad de seguir faenando en el banco canario-sahariano, muchos barcos fueron hundidos en Lanzarote. Este es uno de ellos, pero no llegó a las grandes profundidades donde estaba destinado. Un fallo en la voladura hizo que tuviesen que acercarlo a costa acabando al alcance del buceo. Se trata de un antiguo cerquero de unos 35 m de eslora que hoy yace a una profundidad entre 18 y 35 m frente a la costa de Arrecife, en la llamada “Boca de Juan Rejón”. En muy buen estado de conservación, reposa en el fondo sobre su banda de babor. Su gran hélice se conserva en su lugar, y en esta inmersión se pueden encontrar muchas barracudas, caballas y angelotes. Su nivel de dificultad es medio

Del Puerto del Carmen, Lanzarote

En la década de los 70 fueron hundidos un grupo de barcos pesqueros de madera para promover el buceo turístico en la zona. En los 80 se hundió un mercante (El Vapor) en el área más próxima a la costa (a 12 m de profundidad) para facilitar el acceso a buceadores noveles. El más profundo (La Hélice) se encuentra a 40 m. Hoy día conforman un Parque de Pecios, un total de 6, donde debido a la tranquilidad de las aguas en la isla, el grupo de pecios ha permanecido prácticamente inalterado desde que los barcos fueran hundidos. Además de la fauna marina habitual en Lanzarote, es fácil encontrar en ellos ejemplares de rayas, tiburones ángel o bancos de barracudas. Dificultad media.

Cinco meses en las Alcaravaneras

Vientos de 118 kilómetros por hora, un fuerte oleaje y temporal de sur fueron las causas de que el 25 de noviembre de 1968 dos buques fondeados en el puerto rompieran sus amarras y acabasen escollados en las Alcaravaneras. La pequeña y humilde embarcación Dumbo y su compañera Kallipateira no lograron escapar de la furia del mar en esa noche de invierno, donde la primera terminó en la misma orilla de la playa capitalina y la segunda, de nacionalidad griega, atrapada en el arrecife.
Durante cinco meses, el viejo Dumbo estuvo varado en el litoral en posición vertical desafiando la gravedad. Bañistas y transeúntes que vivieron la presencia del buque afirman que "pasó tanto tiempo que ya se había convertido en parte de la imagen de la playa".

La Comandancia Militar de la Marina ordenó la retirada de arena del casco para liberar al buque de su residencia costera y enviarlo a kilómetros de distancia de la bahía al fondo del mar.
El Vagrant, un yate de lujo comprado por los Beatles en 1966, también sufrió el atrape de la playa capitalina. El 22 de diciembre de 1977 un temporal de viento y enérgicas olas desequilibraron el ancla de la embarcación, de 178 toneladas y 39 metros de eslora, que se quedó apresada en un lecho pedregoso muy cercano a la orilla.
En su agonía, el barco comenzó a escorarse y en esa posición quedó varado durante más de ocho meses. La familiaridad del buque lo convirtió pronto en trampolín y solárium para los bañistas lo que obligó, por peligro de un accidente, a una continua vigilancia por parte de los militares. Tras su difícil reflotamiento se reparó y continuó su camino a Funchal ( Madeira), donde se convirtió en restaurante flotante. (L.B.L. La Provincia)


lunes, 17 de marzo de 2014

El temporal se llevó el lujoso yate de Los Beatles



 


En la segunda mitad del pasado siglo se registraron varios siniestros en las aguas del puerto de La Luz (Gran Canaria) que llamaron poderosamente la atención por sus graves consecuencias. El que causó mayor impacto fue el del buque mixto de carga y pasaje Capetown Castle, hecho ocurrido el 17 de octubre de 1960 a las 4.49 horas de la madrugada, al explotar las calderas cuando estaba fondeado a la entrada de la bahía. El suceso dejó tras sí un total de siete muertos, además de otros tantos heridos entre su tripulación.
También tuvieron gran repercusión los embarrancamientos sobre la playa de las Alcaravaneras por el temporal del sur, el 25 de noviembre de 1968 con los mercantes Dumbo y Kallipateira, este cargado de madera, que fueron todo un gran acontecimiento, sobre todo el primero, que tardó casi cinco meses para reflotarlo.
Nueve años más tarde, el 25 de diciembre de 1977 otro temporal del sur llevó a la misma playa el yate de lujo Vagrant, que fuera propiedad del famoso conjunto británico The Beatles. La embarcación varó a la altura del actual edificio de la Torre de Las Palmas, luego fue reflotado y lo llevaron hasta Funchal, en Madeira, donde estuvo funcionando como restaurante flotante.
Otros sucesos espectaculares fueron las colisiones de los mercantes Carola Schulte, City of Hull, Lotz y el supertanque Universe Explorer contra el espaldón del muelle de León y Castillo, llevándose por delante las tuberías de combustible con derrame de petróleo entre los años 1951 y 1982.
Igualmente, el incendio del buque pakistaní Mainamati fue toda una odisea el 16 de agosto de 1971, ya que estaba cargado de explosivos. Estaba atracado casi al comienzo del citado muelle.
Y los encallamientos en la escollera de la Avenida Marítima del remolcador Jaramac 49 con dos gabarras junto al barranco Guiniguada en febrero de 1983, y los nigerianos Sea Lion (draga) y el mercante River Majirum, entre enero y abril de 1994, y el panameño Gelios el 9 de octubre de 1998. Sin olvidar al griego Kalais, cargado de cemento, que estaba fondeado en la Dársena Experior, y que hubo que sacar el 1 de diciembre de 1979 por una vía de agua para hundirlo donde hoy se encuentra la dársena de La Esfinge. (Juan F. Fonte, en: La Provincia)



domingo, 16 de marzo de 2014

SUBMARINO U167



 

ATAQUE Y HUNDIMIENTO DEL SUBMARINO U167 POR LOS ALIADOS FRENTE A CASTILLO DEL ROMERAL EN LA II GUERRA MUNDIAL.


Con estos dos artículos queremos dar a conocer otros hechos de nuestra historia que ocurrieron en 1943, durante la II Guerra Mundial. Publicamos un resumen del relato de César O´Donell, acerca del bombardeo del submarino U167 y su hundimiento a un kilómetro de la playa de Las Burras.

Después de este relato, en una segunda parte, aportaremos más información recopilada de personas de Castillo del Romeral que observaron el bombardeo,  así como otros protagonistas que suman otra visión a la historia, corrigen y aportan otros datos. La mayoría de las fotos que acompañan al artículo se encuentran en la web referenciada y pertenecen al archivo de Santiago Guillén.

El U167  era un sumergible alemán oceánico, de gran radio de acción,  un submarino de los mas avanzados de la época, que entró en servicio en julio de 1942. El 27 de febrero de 1943, al mando del Kovetten Kapitan (capitán de corbeta) Kurt Sturm, partió del puerto Francés de St. Nazaire en compañía del U221 (KL Trojer) en su segundo crucero de guerra. En principio las órdenes de operaciones le destinaban a operar en el Atlántico Sur y eventualmente en el océano índico, sin embargo, recibiría la nueva orden de operar contra el intenso tráfico de buques de abastecimiento y convoyes procedentes de Gibraltar y la costa atlántica norteafricana.
El 17 de Marzo, el U-167 torpedea al buque mercante americano Molly Pitcher, de 7.200 toneladas en aguas al Oeste de Gibraltar. El Molly Pitcher, perteneciente al convoy UGS.6 con destino Gibraltar, no se hundió y permaneció a flote unas horas hasta ser rematado por el U-521 del Kapitanleutnant Bargstein.
Tras esa operación el U-167 continuó hacia el sur bordeando la costa africana y atacó al convoy RS.3 en la última semana de marzo cuando navegaba frente a la costa de Sierra Leona. El 28 de marzo atacó al buque belga Moanda, de 7.700 toneladas, que fue hundido. El submarino pudo escapar sin muchos problemas de los escoltas del convoy y a la espera de nuevas víctimas se situó entre las aguas de Canarias y la costa Africana.
El 5 de Abril, el U-167 fue avistado por un avión Hudson anti submarino Británico del 233 escuadrón de la RAF (Royal Air Force) con base en Agadir (a 600 km. de Gran Canaria, Marruecos Francés). Fue localizado a las 09,37 horas de la mañana, en la posición 27º48'N/15º58'W, cuando navegaba frente a la península de Jandía entre Fuerteventura y Gran Canaria, probablemente después de haberse avituallado en la playa de Cofete, punto de aprovisionamiento secreto de sumergibles alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. (La posición reflejada no se corresponde con la comentada sino al oeste de Gran Canaria, O´Donell primeramente habia dado la posición del primer ataque en 27º7'N/15º00'W, que tampoco está en las cercanías de Jandia , sino a 86 kms., al sur de Gran Canaria, que no sabemos si es un error, como la anterior o es la posición correcta del primer ataque).

El submarino trato de sumergirse lo más rápidamente posible, pero el Hudson lo alcanzó en plena maniobra. De las 4 cargas de profundidad que lanzó, dos cayeron lejos, pero la primera lo hizo en la popa y una segunda en la zona de proa. Desde el avión se vieron grandes manchas de aceite, pero no otros signos de hundimiento. Tras permanecer media hora mas sobrevolando la zona, el Hudson regreso a su base de Agadir.

El capitan Strum comprobó que los daños de su buque eran muy serios. Uno de los ejes estaba desviado y se había quemado el motor correspondiente, además existía una vía de agua que se pudo controlar provisionalmente con un pallete de colisión (tela impregnada de brea). El buque no estaba en condiciones de seguir combatiendo y Surm decidió dirigirse hacia la costa sur de Gran Canaria a cota de periscopio, desembarcar a la tripulación y echar a pique el submarino.
Hacia el atardecer, el submarino emergió ya a la vista de la costa de Gran Canaria (frente a Castillo del Romeral) para buscar un lugar adecuado para desembarcar a la dotación, cuando fué avistado por otro avión Hudson del 233 escuadrón de Agadir.

El Hudson estaba tripulado por el F/L W.W. Willets, el Sgt. W. Thomas, el F/O D.D. Lipman y el Sgt. F. Poole descubriendo al submarino a una distancia de 6 millas náuticas (11,12 kms.) de la costa, en la posición 27º40'N/15º20'W. (La posición comentada está a 18 km del Castillo, por lo que hay otro error. Nosotros pensamos que la situación era más cercana a la costa y es posible que dentro de las 3 millas náuticas ( 5,6 km.) de aguas jurisdiccionales españolas puesto que los habitantes del Castillo vieron perfectamente las explosiones de las cargas de profundidad).

El primero en avistar al sumergible, fue un oficial de enlace francés que iba a bordo del Hudson. El U167 viró a babor, pero no hizo ningún intento por sumergirse rápidamente, obviamente como consecuencia de los daños recibidos por ia mañana. El piloto F/L Willets, efectuó una pasada de popa a proa, lanzándole cuatro cargas de profundidad desde una altura de 50 pies (15,24 m.) que cayeron sobre el UBoot, sumergiéndose este lentamen­te.

Cuando el sumergible aun era visible, el avión realizó otra pasada y lo atacó con otra carga de profundidad de 100 libras (45 Kgs.) que explotó a estribor. El piloto Willets continuó en las proximidades volando en círculo sobre la zona de inmersión y pudo observar una gran mancha de aceite de unas 440 yardas (402,34 m.) de largo por 50 yardas (45,72 m.) de ancho y muchas burbujas. A las 17.12 horas el Hudson cesó de volar en círculo y puso rumbo a la base.
El Coastal Command de la R.A.F. adjudicó oficialmente el hundimiento o pérdida del U167 a la tripulación de este Hudson, al concederse en 1944 la preciada Distinguished Flying Cross (DFC) al F/L William Edward Willets y al F/0 Donald Drummond Lipman.

Pero el U-167, contra todo pronostico, no se había hundido. Con la llegada de la oscuridad, emergió de nuevo hacia las 20 horas y navegó lentamente a lo largo de la costa de Punta Maspalomas hacia el nordeste, en dirección al Faro del Morro de Colchas. (Creemos que hay un error pues se dirigió al oeste, al Faro de Maspalomas. Observese que no se nombra Playa del Inglés, que es un nombre que se da con posterioridad a la zona, anteriormente era conocida como Morro de Colchas)

Según el informe del comandante Sturm, el Obermaschinist Hans Dodel y el Dieselobermaat Hans Fuchs, la mayor parte de la tripulación desembarcó por la noche (seguramente el submarino se acercó a poca distancia de la playa) y fue rescatada por pescadores canarios, que habían observado la maniobra del sumergible y se habían aproximado a este. El I.W.O. (I. Wachoffizier) Günter Zahnow, que estaba herido, también fue recogido.
Con los cinco hombres restantes de la tripulación, el comandante quiso dirigir el UBoot a mayor profundidad y a ser posible hundirlo a 100 o 200 metros. Al no poder virar a causa de la proximidad de la costa, el Korvetten Kapitán Sturm quiso llevar al buque al punto de hundimiento ciando (yendo marcha atrás) cuando ya había amanecido, pero el UBoot se hundió repentinamente antes de haber podido alcanzar la posición deseada.

El L.l. (Leitender Ingenieur) y el ZMt (Zentralemaat) pudieron abandonar el sumergible en el último minuto, con ayuda de los compañeros que se encontraban en la vela (puente), entre ellos el Ob. Mt. Hans Fuchs, alejándose a nado todos los hombres que estaban en el puente. Gracias a los chalecos salvavidas y el equipo de inmersión del personal de máquinas salió todo bien, y pescadores canarios se acercaron con sus botes y recogieron a los hombres. El lugar del hundimiento se encontraba a unas 3 millas náuticas al nordeste de Punta Maspalomas.
Ya en tierra, la tripulación fue recogida y reanimada por una unidad de infantería del Ejército de Tierra español, que estaba acantonada en la bahía de San Agustín. Se trataba del 2º Batallón del Regimiento de Infantería nº 139.
En la noche del 6 de Abril de 1943, la tripulación del U-167, 5 oficiales y 48 suboficiales y marineros, fue trasladada a Las Palmas en el Guardacostas de la Armada Xauen, al mando del Teniente de Navío Juan Rull Adell.

Los náufragos fueron divididos en dos grupos, los oficiales se instalaron en el Hotel Atlántico y el resto en el vapor Corrientes, buque alemán de 8.600 toneladas internado en Las Palmas desde el inicio de la guerra. (Según Jaime Rubio Rosales los ingleses hundieron posteriormente dentro del Puerto de La Luz al Corrientes, mientras que los alemanes hundieron el acorazado inglés, Hood, después de salir del Puerto).
Al Cónsul Alemán le faltó tiempo para comunicar los hechos a Berlín y el Agregado Naval de la Embajada Alemana en Madrid, Kapitan Zue See Kurt Meyer-Dohner, ideó un plan para rescatar a la tripulación del U-167. Mientras tanto, Strum y sus hombres eran objeto de la atención de la colonia alemana de Gran Canaria, incluso se organizó un Festival en su honor en el Colegio Alemán de las Palmas.
Los submarinos U-455, al mando del Teniente de Navio Scheibe y U-159, al mando del Capitan de Corbeta Witte, fueron puestos en alerta para intentar recoger a la tripulación del U-167. Para ello el U-455 tuvo que transbordar a la mitad de su tripulación al U-159. La Operación se conoció como Vogel, pájaro.


La noche del 12 al 13 de Abril, con muy mala mar, la dotación del U-167 fue trasladada en un remolcador de la compañía Alemana Woermann-Olinie desde el Corrientes hasta 3 millas del Puerto de las Palmas, donde esperaba fuera de aguas Españolas el U-455. El día 16, el U-455 repartió a la dotación del U-167 entre los submarinos U-154, U-159 y U-518. Todos llegaron sin novedad a Alemania.
En las Palmas solo quedo un oficial, Ernest Semmel, encargado de recoger los equipos que pudieran ir emergiendo y controlar los restos que quedaran del naufragio. Semmel volvió con los pescadores a la zona, pero solo aparecieron cajas con algunos víveres. Tras 5 meses de estancia en Las Palmas, Semmel volvió a Alemania.

Como consecuencia directa de todos estos hechos se incrementaron las violaciones del espacio aéreo de Canarias durante el mes de abril de 1943 por parte de la aviación aliada. El Ministerio de Asuntos Exteriores protesto ante los Gobiernos de Gran Bretaña y los EEUU exigiendo que cesaran los vuelos. A su vez ambos gobiernos protestaron al Español por no haber decretado el internamiento automático de la tripulación del U-167 y facilitar su fuga.

Hasta aquí el relato de O´Donell que constituye la primera parte de este artículo. En la segunda parte completaremos la información con mas relatos del hundimiento y aportaremos algunos datos que quedarán para la historia.

Testimonio de los testigos.
Sebastián García Herrera y Domingo García Trujillo, vecinos de Castillo del Romeral, nos cuentan como aquella tarde del año 43, ellos y otros vecinos, casi anocheciendo, vieron a un avión que venía desde el sur, “por fuera de los calamaderos” (a unos 3 kilómetros frente al Castillo). De repente observaron como se levantaban dos grandes columnas de aguas, resultado de las explosiones de las cargas de profundidad que el avión había lanzado, saltando el agua de la superficie. Al día siguiente se enteraron de que por Las Burras había desembarcado la tripulación de un submarino que se había hundido, resultando un oficial herido gravemente en una pierna.
Según la descripción hecha por los vecinos, la acción se tuvo que desarrollar dentro del límite de las tres millas marinas (5,6 km.) que en esa época se consideraban aguas jurisdiccionales españolas, puesto que si no, no hubiera podido ser vista.
El submarino no se hundió en ese momento, sino que guiado por las luces del Faro, llegó hasta la altura de Las Burras, donde finalmente se fue al fondo y los tripulantes fueron ayudados por los pescadores.
Tenemos otra crónica, de Facundo Perdomo, en aquella época uno de los militares que estaban en las Burras y que ayudaron a los náufragos, Facundo Perdomo que es cronista oficial de San Bartolomé de Lanzarote, en la revista Lancelot, nº 1054, del 3.10. 2003 dice que los barcos de pescadores que rescataron a los 45 náufragos, eran “El Perico” y “La Carmita” y que posteriormente los pescadores fueron gratificados con 7.000 pesetas cada uno y que también se les concedió una condecoración.

Otro dato que recuperamos es que el oficial herido Günter Zahnow, fue trasladado a las Palmas GC esa misma noche por Manuel Ojeda, según nos relató su nieto. Ojeda era vecino del Castillo y dueño de coches "piratas", único medio de transporte en la zona de aquella época. Mucho más tarde le concedieron la licencia municipal de taxi nº 1 de San Bartolomé de Tirajana.
Antonio Trujillo Cruz, pescador de Las Burras jubilado, cuenta que aquel día sobre las 8 o 9 de la mañana, vio a cinco hombres vestidos de negro en la playa. Él tendría 8 o 9 años en esa época, y le causó mucha impresión el ver llegar a estos hombres, todos de un mismo tamaño, bien parecidos y vestidos de negro. Dice que llegaron nadando y que el submarino se hundió a menos de un kilómetro de la orilla porque después pescaba en la zona del hundimiento, zona de mucha pesca, y desde la superficie se veía claramente el puente del submarino a 4 o 5 brazas de la superficie (6 o 7 m.)
Según el testimonio de Francisco Sotorrío Crespo, Delegado de la Compañía de Recuperaciones Marítimas, S.A., encargada de la recuperación del submarino, los marinos alemanes a unas dos millas frente a la playa de Las Burras, pusieron el UBoot proa a tierra y tras colocar una carga de demolición, lo abandonaron. Tras la explosión, el agua inundó todos los compartimentos. La brecha producida por la carga era de unos 3 metros de longitud y había dejado toda la plancha retorcida. El U167, se encontraba sobre un fondo de arena escorado a babor. Tras varios días de trabajo taponando la enorme vía de agua, los buzos de la compañía localizaron otra carga de demolición intacta, pero podrida. ( Ruben Naranjo, Maspalomas Espacio Natural).
Después de todos estos hechos, un torpedo fue hallado con la marea baja, al arrojarlo los temporales a tierra. Fue desactivado, le quitaron la carga explosiva, y dejaron en el lugar la carcasa exterior. Se encontraba a unos 150 metros de lo que antes eran las Salinas de Manuel Méndez, y hoy es el poblado de Las Salinas del Matorral. Esta carcasa, que pudimos ver personalmente, permaneció en el fondo de la zona hasta hace unos pocos años en que suponemos fue destrozado por los temporales.

Según Rubén Naranjo Rodríguez, en el libro “Maspalomas, Espacio Natural”, el submarino permaneció hundido a 16 metros de profundidad frente a la playa de Las Burras, hasta que en diciembre de 1951 la Marina, procedió al rescate, contratando a la empresa Recuperaciones Marítimas S.A. El 28 de enero de 1952, el submarino fue reflotado y llevado por el remolcador “Fortunate”, de la compañía Cory y Hermanos S.A. hasta el puerto de La Luz.

En La Provincia del 29.01.52, se publica un artículo de David J. Nieves, que adjuntamos, informando del rescate del submarino y de la realización de una película para el No-Do de dicho rescate por parte de “Islas Unidas Film”. Se informa en el artículo que al frente de los trabajos estaba el buzo mayor Pablo Rondón.

La intención de la Armada era volver a reutilizar el submarino, pero una vez examinado detenidamente por los ingenieros, estos llegaron a la conclusión de que era absolutamente inutilizable.

Años más tarde fue desguazado en la zona del Refugio, en un muelle al norte del primer edificio del Real Club Náutico, encontrándose en su interior tres torpedos, colocados para su inmediato lanzamiento. En la época en que estuvo en el Puerto el submarino fue utilizado para rodar una película, y tras el desguace los motores diesel fueron instalados en el buque mercante "Rio Umia" construido en 1961. Los motores dieron muchos problemas y serían substituidos.

Aclaración de errores.

Después de analizar los datos de donde se producieron los hechos, aportados por O´Donell, consideramos que existen errores en las posiciones de los ataques. El primer ataque, según la posición que cita, se produjo a 86 km. al sur de Gran Canaria, pero en toda la documentación que hemos consultado se recoge que el ataque se produjo cerca de Jandía, además supuestamente relacionado con la base de submarinos en Cofete, después de haber ido a abastecerse a dicha base.

Por otro lado la posición del segundo ataque con toda seguridad es incorrecta, puesto que al ser visto por los vecinos del Castillo, el mismo se tuvo que producir necesariamente a unos 2 o 3 kilómetros de la costa, dentro de las aguas territoriales. El capitán del submarino , debido a la situación del buque y previendo otro ataque, probablemente intentaría navegar lo mas cercanamente posible a la costa en su rumbo a Maspalomas, una playa de arena, de fácil desembarco, alejada de posibles “curiosos” y con posible ayuda de pescadores y del ejercito español, como así ocurrió.


De hecho el mando alemán conocía perfectamente cuales eran las mejores playas para este tipo de operaciones en las islas. Según Manuel Ros Agudo, en su libro “La Guerra secreta de Franco” “Durante un mes, entre el 14 de julio y el 14 de agosto de 1938, los componentes del grupo a bordo del pesquero Richard Ohlrogge se dedicaron a tomar fotografías y elaborar detallados mapas de calas recónditas en las islas, bajo la tapadera de una expedición de pesca comercial. Su misión era buscar lugares apropiados para las operaciones secretas de suministro a submarinos”.

La Base alemana secreta de submarinos, ¿en Cofete o en Gran Canaria?

Jose Ferrera Jiménez, en un artículo publicado en Diario de Las Palmas el 16.8.1991 titulado “Investigaciones de submarinos alemanes en Canarias”, afirma que el almirante alemán Canaris, jefe de la inteligencia alemana, se trasladó a Canarias en 1939 para visitar el sur de la isla de Fuerteventura, la zona de Jandía “donde los submarinos alemanes disponían de una base de aprovisionamiento en la playa del Cofete”.

El objetivo de su visita era estudiar la construcción de un bunker refugio para submarinos. En aquella zona se había establecido desde hacía algunos años un súbdito alemán, Gustavo Winter. Según Ferrera Jiménez, él conocía por terceras personas que el Almirante Canaris, había sido reconocido por la calle de Triana, una noche cuando transitaba por nuestra ciudad. Según este autor, se desistió finalmente de este proyecto ante el fracaso de la entrevista de Franco con Hitler en 1940.

En esta famosa entrevista de Hendaya, Hitler le pidió a Franco la isla de Gran Canaria, pues en sus planes estaba la ocupación de Gibraltar por medio de la operación "Félix", y a raíz de esto el refuerzo de la defensa de Gran Canaria, previendo una invasión aliada. A pesar de la negativa de Franco a la cesión de la isla, el capitán de fragata Kauss desembarcó en Gran Canaria en 1940, con el objetivo de evaluar su defensa.

La leyenda de la Casa Winter ha aumentado hasta tal punto que incluso se afirma que los submarinos accederían a la villa, a través de cuevas que daban al mar. En gran medida, la fama de este mansión es debida al libro “Fuerteventura” de Alberto Vázquez Figueroa.

En la actualidad no hay pruebas que corroboren la existencia de la base alemana de Cofete, ni siquiera declaraciones de tripulantes de submarinos, lo cual sería lo mas fácil de atestiguar. Sin embargo existen evidencias contrarias a esta hipótesis y favorables a que si no la base, los aprovisionamientos se producían  en Gran Canaria, como son bajo nuestro punto de vista las siguientes:

- Si existiera esta supuesta base en Cofete, el U167 se dirigiría a ella tras el ataque en vez de dirigirse a Maspalomas.

- La costa oeste de Fuerteventura, y Cofete en este caso, es inapropiada para efectuar desembarcos, cargas y descargas, debido a las fuertes corrientes y al oleaje. Sería mas apropiado la costa este de Jandía o el sur de Gran Canaria, al contar con playas más protegidas y seguras para este tipo de maniobras. Debido a ello el U167 se dirigió a Maspalomas.

- En febrero de 1940 un agente secreto ingles del MI6 en Las Palmas GC informa a sus superiores, de que los puertos de Las Nieves, Mogán y San Nicolás eran usados como bases de aprovisionamiento para los submarinos alemanes.  “La Guerra  Secreta de Franco” Manuel Ros, pág. 107).

- Los alemanes ya contaban con un barco en el Puerto de La Luz, para abastecer a los submarinos alemanes, hecho que ocurrió durante varios años, el Corrientes o su nombre real el Charlotte Schliemanm, con el conocimiento y el consentimiento de las autoridades españolas, incumpliendo las obligaciones que imponía la neutralidad que se le presuponía. Según Jaime Rubio, al detectarlo los aliados debido a la evacuación de los tripulantes del U167, fue torpedeado o destruido por sabotaje. Para Manuel Ros, en los planes aliados estaba previsto el hundimiento pero por diversas razones no se llevó a cabo. Hemos averiguado que después el buque se trasladó al océano Índico donde siguió con sus labores de abastecimiento de submarinos germanos, hasta que fue hundido en Isla Mauricio en febrero de 1944.

- Jaime rubio afirma que en Las Palmas GC, la marina alemana varios años antes del inicio de la guerra ya había montado una base secreta de apoyo a sus buques, base ubicada en el viejo edificio Wöermann. Allí un grupo de agentes secretos, coordinados desde Alemania por el almirante Canaris, organizaban el suministro de submarinos alemanes en aguas canarias.

- Fuerteventura, al ser una isla menos protegida por habitantes y por extensión, tenía el riesgo de una mayor facilidad para realizar sabotajes por parte del enemigo, por lo que si se fuera a determinar donde construir una base de ese tipo, con la connivencia de España, se elegiría Gran Canaria.

- El sur de Gran Canaria, estaba completamente militarizado (y toda la isla, preveniendo la inminente invasión por parte de los aliados). Había búnkers o "nidos", como son conocidos por los vecinos, situados entre  cada 500 o 1.000 metros de playa, que todavía podemos ver, (aunque la Demarcación de Costas ha destruido los que estaban por la zona del Castillo y con ello una parte de nuestra historia). Habían varios destacamentos militares en diferentes puntos, con muchos controles y guardias en los sitios estratégicos. En el actual Vecindario, en la Era de Verdugo, había destacado un batallón y en San Fernando, cerca de la Casa Condal, otro batallón. Se construyeron múltiples fortificaciones y trincheras.

- Según nos cuentan los mayores, los vecinos del Castillo, suponemos que todos los del sur, debían de tener un salvoconducto para poder desplazarse. Solo las personas que tenían el respectivo salvoconducto podía pasar los numerosos controles que había en los accesos.

- Hitler estaba interesado en anexionarse Gran Canaria (operación Félix), de hecho ayudó con armamento para la fortificación de esta isla, previendo la invasión aliada.

- Otro dato muy importante, es que se estableció una compañía militar cercana a Juan Grande, en El Rodeo, y al lado de esta dotación se construyó un aeródromo militar en El Rayón, (al norte de la Macro Cárcel) que contaba con dos baterías antiaéreas camufladas con nidos enterrados en el terreno. Según los vecinos en este aeródromo aterrizaron aviones Junkers, hecho que no comprendemos si existía el aeropuerto de Gando.

- Se construyeron trincheras en diversos puntos cercanos al aeródromo: al lado de la carretera de Juan Grande a Castillo (que todavía podemos ver hoy, después de la salida a Juncalillo), en donde hoy se encuentra el Tanatorio, detrás de la Casa de Pepito Caraballo, al lado del Estadio de fútbol, en Juncalillo por Intercasa, y en Matorral. Había muchos prisioneros republicanos, los rojos, construyendo estas fortificaciones por medio de trabajos forzados.

Hasta el año 1962 los militares censuraban la información referente al Castillo, hecho constatado cuando fuimos a buscar al Cabildo la fotografía aérea realizada de la comarca ese año, en la que vimos que toda la zona del Castillo estaba ocultada en negro. Tal vez por ello el nombre de Castillo del Romeral no aparece en los mapas de esa época ni posteriores, aunque era la población con más habitantes de SBT. Es por ello que mucha gente conoce a toda la zona como Juan Grande y de hecho, a la Central Térmica, le pusieron el nombre de Juan Grande.

Por tanto, aportamos toda esta información y que los expertos saquen las conclusiones oportunas en referencia a la base alemana de Cofete, y el abastecimiento de los submarinos germanos y del U167 antes del ataque.

La Maquina “Enigma” de comunicacxiones.

Volviendo al hundimiento del U167, tenemos que destacar un hecho muy importante, que no se ha tenido en cuenta hasta ahora, en lo escrito sobre el tema. El primer objetivo del capitán del submarino, cuando conoce que la nave no tiene salvación, es que el enemigo no pueda conseguir “la maquina enigma”, por lo que esta tiene que ser destruida, a toda costa.

Esta máquina era un dispositivo, similar a una máquina de escribir, que codificaba automáticamente los mensajes con una clave segura, para ser transmitido, al cuartel general o a otros submarinos. Había una máquina enigma a bordo de cada submarino, y desde el mando se daba como primera prioridad que ninguna fuera capturada por el enemigo. Los alemanes tenían la conviccción de que sus comunicaciones eran imposibles de descifrar.

Pero el mando alemán desconocía que los aliados ya habían realizado la captura de Enigma en 1941, (existe una famosa película sobre el tema), junto al submarino U110, en una situación muy parecida a la del U167. El capitán del U110, pensaba que su nave se hundiría, tras sufrir un ataque, y no activó las cargas de demolición, pero los aliados llegaron antes y consiguieron la famosa máquina de descifrado. Este fue un hecho trascendente en la guerra y un factor determinante de que los alemanes perdieran la Batalla del Atlántico.

Por lo tanto, en 1943 los aliados conocían los mensajes cifrados que enviaban los U boots, por lo que creemos que los dos ataques al U167, no son casuales, sino que se habían interceptado sus comunicaciones y las intenciones que tenía.

Según los hechos relatados, al haberse hundido tan rápidamente el submarino, podría haber ocurrido, como le pasó al U110, que la maquina enigma no hubiera sido destruida, de ahí el hecho de que el oficial, Ernest Semmel, permaneciera 5 meses más en Gran Canaria, con el objetivo de destruir la máquina para que el enemigo no la consiguiera. Esta destrucción se podría haber producido posteriormente.

De hecho O´Donell no habla de cargas de demolición, que si constató Francisco Sotorrío cuando recuperó al submarino 8 años mas tarde, descubriendo una brecha producida por la carga explosiva de unos 3 metros de longitud que había dejado toda la plancha retorcida, además de otra carga explosiva, que no había explotado.

Una prueba que pudiera dar veracidad a la anterior hipótesis es otro relato del hundimiento, que nos aporta Mallmann Showell en el libro “U-Boats at War,Landinggs on hostile shore” que hemos localizado en internet. El relato traducido es el siguiente:

“ …Fue posible coger marcaciones en las numerosas luces de forma que el U167 pudo avanzar a salvo cerca de la playa donde los hombres nadaron a tierra sin ser golpeados hasta la muerte por olas impactando una hilera de afiladas rocas.

No quedaban balsas salva vidas sin daños, de forma que solo el herido fue acomodado en una. La bahía en Las Burras en Gran Canaria fue elegida para el desembarco por que estaba bien alejada de los centros principales, pero tenia una buena flota de pesca que podían ayudar a llevar los hombres a tierra.

Todo fue relativamente como una seda. Günter Seidel (primer ingeniero), Helmut Maerz (Obersteuermann), Hans Joachim Fuchs (Dieselmaat) y Ernest Semmel (Primer oficial) permanecieron a bordo con el comandante hasta que todos hubieron partido.

La potencia restante tenia que ser usada para sacar el submarino de nuevo al mar en aguas profundas para hundirlo. Sin embargo esto no sucedió de acuerdo con el plan. El U167 no había ido muy lejos cuando Sturm gritó a los hombres que habían ido abajo para que subieran al instante. Habían llegado a duras penas a la parte superior de la vela (puente) cuando las olas los arrojaron fuera y el submarino desapareció bajo ellos. Evidentemente algo había ido mal, pero al menos no se perdió ninguna vida.”

Testimonio de Miguel Rodríguez uno de los rescatadores.

Entrevistamos a Miguel Rodríguez García, patrón de la “Carmita” con el folio 1617, que fue uno de los pescadores que rescataron a los náufragos. Miguel tenía 19 años en esa época y nos dice que es el único que aún vive de aquellos pescadores. Nos cuenta que aquel día él y su compañero salían a levar nasas, amaneciendo, sobre las 6 de la mañana, desde la Playa del Aserradero (frente al Hotel Don Gregory). Su compañero era Blas Guedes Santana, ya fallecido, procedente de Telde y con familiares en el Castillo, como delata su apellido.

Los dos pescadores se dirigían a remo a realizar sus labores y cuando el “Carmita” se había alejado entre unos 100 o 200 metros de la playa, se encontraron a dos de los náufragos que venían nadando, que inmediatamente se agarraron a la banda del barco. Llevaban puestos los chalecos salvavidas.

Los pescadores dirigieron el barco a tierra y mientras tanto los alemanes siguieron agarrados a la banda, sin embarcarse. Miguel nos dice que iban tirando cosas al agua disimuladamente, para que ellos no lo vieran. Suponemos que podrían ser las armas y los distintivos de que pertenecían a la armada alemana. Miguel afirma que incluso se desprendieron de algunas ropas. Posteriormente dice que los chinchorreros, (pescadores de red), encontraron algunas cosas calando, que suponemos fueron incautadas por los militares.

Una vez en tierra dieron aviso a los militares que estaban en San Agustín y mientras tanto llegó otro naufrago que había llegado nadando y que había salido por la playa de las cañas (donde recientemente se construyó una playa artificial). El oficial superior, suponemos que el capitán, mandó a los otros ponerse firmes cuando llegaron los militares españoles. Después de esto Miguel y Blas se dirigieron a levar las nasas y cuando volvieron al mediodía, en la playa había una fiesta entre los pescadores, los náufragos y los militares españoles, debido al buen fin del naufragio.

Miguel nos cuenta que posteriormente le dieron 12.000 pesetas, a cada uno y cree que también una medalla, aunque no lo recuerda bien. También nos dice que no llegó a ver el submarino en la superficie y que no sabe que fue lo que pasó por la noche, ni como se marcharon a Las Palmas los náufragos, ni nada acerca del oficial herido.


Le preguntamos a Miguel si por aquellas fechas se observaron cosas extrañas en la zona y nos responde que allí todo el mundo tenía mucho miedo por la guerra y que por las noches se oían explosiones. No salían a pescar de noche, como lo hacían habitualmente, por miedo a que les dispararan los propios militares españoles. Esto puede corroborar la hipótesis de la posterior destrucción de lo que quedaba pendiente en el U167.

Nuestra versión de los hechos.

Después de todos los datos que hemos aportado creemos que los hechos se sucedieron de la siguiente manera:

Con toda seguridad al capitán del U167 le habían informado desde el mando de la mejor playa para desembarcar sin riesgos de acantilados, con posible ayuda de pescadores y sin que fueran molestados con posibles espías: la del Morro de Colchas o Playa del Ingles. Esta zona de la isla era inaccesible por tierra a posibles espías y solo se podía pasar si se tenía salvoconducto.

El ataque frente a Castillo del Romeral se produjo sobre las 17 o 18 horas, casi anocheciendo, como cuentan los vecinos, después el capitán sumergió el submarino y esperó a la noche, para efectuar el desembarcó lo mas discretamente posible. Una vez anochecido, Sturm acercó el submarino lo máximo posible a tierra, incluso enbarrancándolo, en la Playa del Inglés, cuyo fondo es de arena, por lo que la tripulación pudo llegar a la playa a nado sin ningún esfuerzo. Al herido lo llevaron en una balsa.

La tripulación seguramente debía de tener la consigna de hacerse pasar por tripulantes civiles de un mercante hundido, para poderse evadir posteriormente por lo que se deshicieron de insignias, armas y ropas que les delataran. Una vez desembarcada la tripulación, se dirigieron  a los militares que estaban en las inmediaciones para pedir ayuda, (había un bunquer al principio de la Playa del Inglés y otro en La Punta de Maspalomas). Los militares llamaron a Manuel Ojeda, suponemos que por medio de la comunicación a través de la red de "nidos" de la costa, para que trasladara al herido a Las Palmas GC. Es posible que los militares ya conocieran que la tripulación iba a desembarcar por esa zona y sin duda ya conocían el ataque del Hudson al submarino, por la red de bunquers.

Mientras tanto, el capitán y los 4 oficiales que quedaron a bordo, sacaron al submarino de la playa, siando (dando marcha atrás, de hecho el submarino ya hundido tenía la proa hacía tierra). Seguramente se encontraron con dificultades, para realizar esta maniobra por el tiempo que tardaron, ya que fueron rescatados por la mañana y solo contaban con la energía de las baterías para realizar la acción. Es posible que estuvieran recargando dichas baterías.

Durante todo este tiempo, realizaron tareas de achique de las vías de agua, y suponemos que prepararon las cargas de demolición del submarino. Pero debido al rápido hundimiento, de madrugada, no les dio tiempo a explosionar las cargas y se dirigieron a nado a la costa, alguno llegó nadando y otros fueron auxiliados por los pescadores, que los vieron cuando fueron a realizar sus tareas de pesca matinales.

Suponemos que no saltaron al agua al mismo tiempo y los primeros que lo hicieron, al ser de noche se dirigieron hacia las luces del faro, (que señalaba la orilla) por lo que llegaron a tierra al principio de la Playa del Inglés, mas hacia el sur. No tenemos testimonios de lo que pasó a los dos oficiales que no rescató Miguel Rodríguez, es posible que los rescatara "El Perico", según cuenta Facundo Perdomo, pues era un barco chinchorrero (de red de orilla) y pescaba mas hacia la Punta de Maspalomas.

Según Showell en la obra comentada “...Mientras tanto, los pescadores locales habían sido alertados y haciendo honor a la tradición, lanzaron sus barcas para ayudar a los que estaban necesitados.

Unos alemanes fueron rescatados y otros alcanzaron la playa solos y fueron así mismo socorridos en tierra tras tan peligroso surf. Las comunicaciones eran buenas para ser un lugar quieto y apartado de carreteras y al día siguiente una embarcación llegaba para llevar a toda la tripulación a Las Palmas. La transferencia tuvo lugar en horas de oscuridad para evitar la interferencia de curiosos o autoridades complicadas. Todos fueron rápidamente ocultados a bordo del Charlotte Schlieman.

De acuerdo con las leyes internacionales, el personal militar que desembarca en países neutrales debe ser internado por la duración de la guerra. Los civiles, incluidos los hombres de la marina mercante estaban autorizados a moverse libremente por lo que la tripulación de U-boat tuvo que disfrazarse.

Uno se maravilla con la eficiencia de los hombres encargados de barcos como el Charlotte Schlieman. Siendo constantemente escudriñados de todas las formas posibles por observadores hostiles debían trabajar a cubierto y, a pesar de todos los problemas, en este caso fueron capaces de producir 53 conjuntos de ropa y complementos civiles en muy poco tiempo.”

Actos en el 51 aniversario.

Al cumplirse el 50 aniversario del hundimiento del U-167, el 6 de Abril de 1993, el periódico Canarias 7 publica un reportaje de Gabriel Suárez que hemos adjuntado en la primera parte. Un ciudadano alemán residente en Gran Canaria lo lee y entra en contacto con la asociación de ex-tripulantes del U-167.

Surge la idea de organizar un encuentro entre supervivientes del U-167 y los pescadores que los rescataron en 1943, hecho que ocurre en diciembre de 1994, cuatro tripulantes del submarino se reunen con los descendientes de los pescadores. Antonio Quintana publica un artículo sobre el encuentro en El Diario de Las Palmas del 5.12.94, que adjuntamos.

Los cuatro tripulantes son Johann Henkel, de 73 años, Gerhard Borghard, de 71, Heinrich Backus„ de 81 años, y Hans-Joachim Fuchs, de 74 años,  este último el que aporta la mayoría de las fotos de este artículo. Ellos son cuatro de los siete tripulantes que todavía quedan vivos de los 45 náufragos en ese momento. Junto a ellos uno de los rescatadores, Miguel Rodríguez, patrón de “La Carmita”,  que es padre de José Rodríguez, concejal del Ayuntamiento de SBT y al que hemos entrevistado para sumar su testimonio a este artículo.

Con este artículo hemos recuperado unos hechos importantes de nuestra historia, muchos de ellos desconocidos, que sacamos a la luz para que no se pierdan. Aún quedan algunas lagunas de como se sucedieron los hechos, por lo que animamos a aquellas personas que puedan aportar mas información que lo hagan por este medio, en el apartado de comentarios (aportaciones). (Pablo Guedes González, 2010.En: historiacastilloromeral.blogspot.com/.../ataque-y-hundimiento-del-subma...‎)

Documentación consultada.

- O’DONNELL, César: Hundimiento del sumergible alemán U167 en aguas de la Isla de Gran Canaria durante la Segunda Guerra Mundial. En http://www.u-historia.com/ , cedido por la Revista Española de Historia Militar nº3, Mayo - Junio 2000.
- U167. en http://www.u-historia.com/
- RUBIO ROSALES, Jaime: Canarias en la Segunda Guerra Mundial. en noticiasgrancanaria.com. 2009
- QUINTANA, Antonio. 4 Alemanes evocan en el sur el hundimiento de su submarino de Guerra. Diario de  Las Palmas. 5 diciembre 94.
- NARANJO, Ruben. Maspalomas Espacio Natural. Ayto. SBT. 1999.
- PERDOMO, Facundo. Revista Lancelot, nº 1054. 3 octubre 2003.
- FERRERA JIMÉNEZ, Jose. Investigaciones sobre las actividades de submarinos alemanes en
   Canarias. Diario de Las Palmas. 16 septiembre 1991.
- MALLMANN SHOWELL, Jak P. U-Boats at War, Landings on hostile shores. En www.amazon.com/ . 2000.
- SUAREZ, Gabriel. El día que Franco traicionó a Hitler. Canarias7. 6 abril 1993, pág 23.
- ALDAI LÓPEZ, Angel L. Maspalomas Antier. Ayto. SBT. 1998.
- NIEVES, David J. Puesta a Flote de un submarino al Sur de la Isla. La Provincia 29 enero 1952.