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lunes, 2 de julio de 2018

Capitulo XXVI-VII




Capitulo XXVI-VII
Eduardo Pedro García Rodríguez

Titoreygatra (Lanzarote)
Representaciones de la Diosa Tanit en Canarias



Tanit en Canarias (Cuenca et al. 1996; González et al. 1999), donde aún es recogido por las fuentes históricas cercanas a la conquista lo que nos habla de su amplio arraigo y perduración.
La ausencia mayoritaria de representaciones con datación absoluta o relativa, impide establecer la posible evolución de las representaciones como reflejo del proceso adaptativo del sistema religioso canario.
A pesar de las dificultades antedichas, presentamos un largo repertorio de grabados y estatuaria de la diosa Tanit y su paredro que comprende a todo el archipiélago. Dichas representaciones vienen a ratificar la conexión entre los mundos religioso canario, fenopúnico y paleobereber, a través de una de sus manifestaciones más genuina.
La presencia conjunta o por separado de Baal Hammón y Tanit, podemos atestiguarla en diferentes islas aunque con distinta intensidad ya que la Diosa, como veremos, lo hace con mayor frecuencia. Para ambos dioses, las muestras pueden ser representaciones primarias (mano abierta, soliforme, triángulo con barra y círculo, etc.), o secundarias (palmera, ídolo botella, peces, escaleras, cruces, etc), lo que unido a otras actividades culturales nos reflejan su existen­cia. Veamos las distintas representaciones. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65).
Triangulo
El signo más conocido de la diosa es el triángulo en cuyo vértice superior descansa una barra horizontal que puede tener sus extremos levantados. Sobre el vértice y la barra un pequeño círculo o un disco. Esta representación la encontramos grabada en el Pozo de la Cruz (San Marcial del Rubicón (Lanzarote), acompañada de inscripciones de tipo neopúnico y en una de las cuevas situadas en la parte trasera del yacimiento de Cuatro Puertas (Telde, Gran Canaria), importante hipogeo convertido en cuevas habitacionales con posterioridad.

Ahora la reconocemos como escultura en una figura catalogada como Antropomorfo esquemático (Jiménez & del Arco, 1984: 67, fig.4) en el que se aprecia, según Jiménez Sánchez restos del tronco, brazos y cabeza con especificación de cabellera en la parte trasera... Sus dimensiones son 54 cm de alto x 39 de ancho en la base, con un espesor medio de 12,5 cm. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65),
Botella

En una piedra de grandes dimensiones en la localidad de Taganana (Santa Cruz de Tenerife) encontramos grabada a Tanit con forma de botella (30 cm de largo x 28 de ancho en su base) acompañada de otros motivos cruciformes que flanquean a cuatro escaleras con escalones construidos me­diante rebaje de la piedra y que dan acceso a la plataforma superior donde se encuentran unos canalillos con cazoletas y donde destaca la presencia de una cruz con peana triangular (7,5 cm de altura y 4 de base), dentro de un rectán­gulo con uno de sus lados a doble agua (13 cm de altura por 9,5 cm de base), cuyo esquema general recuerda a la forma de las estelas. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65).
Mano
En el inventario de los materiales exhumados por I. Dug Godoy (1974,1976, 1977, 1988 y 1990), en el yacimiento de Zonzamas (Lanzarote), P. Atoche y sus colaboradores (1997) descubrieron (entre un total de sesenta placas líticas trapezoidales, veinte de las cuales presentan algún motivo inciso, en bajo relieve o abrasionado), una placa (20 x 19 x 3 cm), que presentaba en una de sus caras una representación de la mano derecha a partir de la muñeca, obtenida mediante abrasión, ParaLancel (1994:213) según la propuesta americana (Stager, 1987:213) relativa a la periodización de las estelas del tofet de Cartago, en Tanit III las estelas se van haciendo más altas y esbeltas y se mezclan con material romano, mano derecha levantada y con los dedos abiertos simbolizando oración. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65).
Pez y Soliforme

Niemeyer (1995) señala como fruto de sus excavaciones en Cartago un templo dedicado a Tanit. Erigido sobre un piso de tierra roja, se reparte en dos niveles, en el superior un canalillo que después de discurrir por el piso desciende por la pared hasta el nivel más bajo de la estancia para concluir en una gran poceta circular de fondo semiesférico. En este nivel, se sitúan, además, dos representaciones en mosaico de Tanit o Astarté, en su modalidad de trián­gulo y por una “roseta”.

Esta asociación de símbolos: piso rojo, representación de Tanit, pócetas y canalillos, la encontramos en las dos islas mayores del Archipiélago. En Tenerife, la estación de grabados rupestres de Tarucho (Masca, Buenavista) es interpretada como lugar cultural. Situada a 900 m s m ocupa un lugar desta­cado del paisaje.

 La estación se compone de varios paneles grabados en direc­ción N-S, asociados a cazoletas y a una cueva sepulcral. Del conjunto nos interesa destacar la presencia de dos circuliformes radiales (soliforme) graba­dos sobre basalto. El primero, dispuesto, de forma horizontal y realizado en técnica de picado y abrasión. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65),

Soliformes
En los santuarios de Masca y Bentayga habíamos presentado el motivo "soliforme" como representación de Baal Hammón porque entendíamos que Tanit se encontraba también representada. Sin embargo el motivo soliforme aislado presenta serias dificultades para su interpretación. Es conocido que la "rosa" representa a Tanit y como tal hemos interpretado (González etal. 1998: 72) la que se encontraba en el pozo de la Rosa (Tubilla Seca. Fuerteventura) (Perera & Cejudo, 1989:169) relacionándola con la Tanit del pozo del Rubicón, aunque también puede ser interpretado como Baal Hammón, tal como acabamos de señalar. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65),
Tanit alada
Otra de las representaciones que encontramos es la “alada” (Fantar, 1993) tanto en escultura de bulto redondo como en grabado.
La escultura fue descubierta por Jiménez Sánchez (1947) durante sus prospecciones de campo en la Hoya de San Juan (Arucas. Gran Canaria) a la que describió como una figura idolátrica femenina, de barro cocido, que muestra una curiosa decoración incisa lineal y angular. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65),
Barcos
La representación de barcos grabados está muy repartida por las islas (Amezcua, 1995) y en casi todos los casos han sido relacionados con momen­tos inmediatamente anteriores a la llegada de los europeos al archipiélago (s. XIV). Ante la falta de un estudio exhaustivo de los mismos, la presencia de hippos grabados en la estación rupestre de El Calvario (Garafía. La Palma) (Lám.XIV), amplía extraordinariamente el espacio cronológico de estas repre­sentaciones. Por otra parte, la toponimia insular nos ofrece numerosos nombres de accidentes geográficos relacionados con los barcos que nada tienen que ver con ellos ni con el mar. Es más, en muchos casos ni se ve el mar. Es en este panorama, al menos confuso, donde planteamos la posibilidad de que algunas de las representaciones y topónimos respondan al ámbito escatológico que nos referimos y a la existencia de lugares de culto hoy desparecidos. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65),
Escalera
Este motivo lo encontramos representado en una pequeña estación de Geneto (La Laguna, Tenerife) acompañada de cruces con peana y, tal vez, representaciones humanas esquemáticas. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65).
Palmera y Palmas
La estación de Ifara se encuentra en la localidad de Granadilla de Abona, al sur de Tenerife (Marante et al. 1996) y está constituida por 38 paneles formados principalmente por grabados geométricos y figurativos realizados en técnica incisa (70% del total), abrasión, picado y rayado distribuidos sobre soportes fijos o móviles. Sobre soporte fijo destaca el panel n° 13 que pudiera representar una “palma” (50 x 30 cm) realizada por deslascado de la superficie pétrea. Sobre soporte móvil, una piedra que conforma parte de un muro, en­contramos un motivo figurativo sumamente interesante: dos palmeras, flanqueando una cruz con peana, ejecutadas en técnica incisa y dando entrada a todo el conjunto dos pequeños "podomorfos" sin señalización de los dedos.
Estos últimos, al tener la parte posterior del pie correspondiente al talón plano y carecer de dedos, podrían corresponder a un motivo similar al de las "columnas" grabadas que dan entrada al templo de Melkart (Dictionnaire. 1992) lo que de facto nos está señalando la entrada a un lugar de culto. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al. 2000:43-65),
Rombo
Fantar (1990) recoge una estela procedente de Cerdeña donde la Diosa Tanit se encuentra representada por un rombo. Este motivo lo encontramos ampliamente representado en Tenerife. Así nos lo muestra la estación de Aldea Blanca, San Miguel, (Valencia, 1995:58), ejecutados en técnica incisa sobre pane­les verticales y horizontales y acompañando a otros motivos geométricos, ajedrezados y líneas verticales, en la estación de Los Cabuqueros (Valle de San Lorenzo) igualmente acompañado de otros motivos geométricos. (Mª del Carmen del Arco Aguilar et al., 2000:43-65).
La huella de la Diosa Tanit en Canarias:

Son innumerables los yacimientos de grabados rupestres donde están grabados algunos de los signos que  representan los atributos de la Diosa Tanit, además de los expuestos anteriormente, queremos mostrar algunas imágenes de estos símbolos exténtendidos por las islas. Para la isla de Chinech hemos seleccionado una serie que siendo bastante corta por una cuestión de espacio no obstante, puede darnos una idea del riquísimo legado rupestre dedicado a la Diosa Tanit en sus diversas atribuciones.                                                     

      La isla de Ghumara, es por el momento la más parca en representaciones de la diosa Tanit, quizás una de los grabados más significativo sea uno localizado en un bloque granítico situado en  Orillas de Quines. Don Juan Francisco Navarro Medéros, lo describe como “triángulos gemelos”. La posición actual del dibujo es horizontal, ignoramos si el bloque fue removido de su lugar original, desplazado por algún movimiento de tierra o simplemente el autor o autores decidieron realizarlo con esta orientación por razones que desconocemos. La figura está encuadrada en un rectángulo y formada por dos triángulos más la línea horizontal típica de este tipo de representaciones.

Compárese el paralelismo que representa este grabado de “doble triángulos” que ilustra una entrevista al el astrónomo Juan Antonio Belmonte con el de Quines. En dicha ponencia el investigador afirma que las inscripciones líbico-bereberes de Canarias revelan una gran similitud con las del antiguo reino de Numidia (actual Argelia y Túnez).  También han encontrado semejanzas sorprendentemente, con las inscripciones halladas en yacimientos del antedesierto de Libia y en los oasis del desierto occidental de Egipto.

Por potra parte, este símbolo de “doble triangulo” Antonio de la Nuez Caballero lo interpreta como de “doble hacha” y es la firma de uno de los menceyes de Tenerife en la época de la invasión y conquista según Leopoldo de la Rosa Olivera.

Botella”

La representación de vasijas (motivos muy repetido en las estelas del tofet de Cartago) (Dubal & Larrey, 1995), de distinta tipología y tamaño están grabadas en soporte pétreo y han sido descubiertas por nosotros en varias estaciones de Arico y en Masca (Tenerife), (Lám. IV). Estos motivos acompañan en todos los casos a canalillos y cazoletas lo que nos permite hablar de recintos cultuales... (Mª del C. del Arco Aguilar et al. Ibidem). Recordemos que en Arico, el doctor Bethencourt Alfonso descubrió varias vasijas que contenían esqueletos de niños.  Fotografías del autor.
La zona comprendida entre Los Baldíos y Los Genetos en Tenerife, a la que nosotros hemos denominado La Enciclopedia lítica de Chinech, por la enorme cantidad de yacimientos con grabados rupestres que se han localizado, nos ha proporcionado hasta la fecha más de ochocientos paneles con inscripciones. Lamentablemente, muchos de ellos han desaparecido en nuestros días victimas de la fiebre constructora que azota a nuestro país, y de la manifiesta despreocupación de quienes tienen la obligación de protegerlos, y salvaguardarlos para que las generaciones venideras puedan apreciar y valorar el riquísimo legado cultural de nuestros ancestros.

Es evidente, que con la irremisible pérdida de los mencionados paneles, entre los que se encontraban representaciones rupestres de la más diversa temática, no sólo han despojado al pueblo canario de parte de un legado cultural milenario, sino que también han privado la comunidad científica internacional de la posibilidad de estudiar parte de la antiquísima cultura de los antiguos Insuluamazigh.

Los betilos y los menhires, así  como los megalitos  son unas piedras consagrada por una presencia sobrehumana o por un simbolismo cualquiera, son  testimonio de algo y a ese testimonio debe su valor o su función dentro del culto, sea que atestigüen un pacto entre el hombre y la Divinidad, sea que deban su carácter sagrado a su forma sea por último, que representen teofanías o puntos de interferencia de las zonas cósmicas o de las imágenes del “centro”, las piedras deben siempre su valor cultural a la presencia divina que las ha transfigurado, a las fuerzas extrahumanas.

Las piedras culturales son signos y expresan siempre una realidad trascendente. El antropomorfismo fue un resultado de la acción erosiva de la imaginación y de la tendencia que tuvieron muy pronto los hombres a personalizar cada vez más las divinidades y las fuerzas sagradas. Asistimos, pues, realmente, a una evolución, pero a una evolución que no implica en manera alguna “purificación” ni “enriquecimiento” de la divinidad, sino que sencillamente modifica la fórmula primera con que el hombre ha expresado su experiencia religiosa y su concepción de la divinidad.

El panorama físico y las alturas de las grandes masas rocosas influyeron también poderosamente en el espíritu del antiguo canario para mostrar su admiración y reverencia hacia la Omnipotente. De ahí que ellos vieran en los grandes monolitos y menhires naturales una muestra del brazo fuerte de la Deidad. En esos monolitos y menhires naturales que se yerguen imponentes y mayestáticos en las sierras y en las montañas de las cumbres de  Canarias, los canarios ven el espíritu y poder de la Diosa.



Menhir representativo de la Diosa Chaxiraxi ubicado en la Cueva de Chinguaro, primer santuario natural de la Diosa antes de ser trasladada al santuario de Achbinico en Candelaria. Fotografía del autor.
 

Archipiélago Canario 21 de diciembre de 2010 del calendario occidental.

Agategzir, 21 n want’ijussur Magek 10º achano n tallit taynay tagwancet.







                                                     











































































































viernes, 15 de junio de 2018

CAPITULO XX


CAPITULO  XX


Eduardo Pedro García Rodríguez

Arquitectura precolonial  y Astronomía


En todas las civilizaciones, la astronomía desde sus orígenes ha estado estrechamente unida a la tradición religiosa hasta el punto de confundirse con ella, de hecho, durante mucho tiempo, fueron los sacerdotes los encargados de estudiar los astros y de realizar las predicciones. Caldeos, mayas, egipcios, fenicios,  chinos o guanches están entre los pueblos que desarrollaron extraordinariamente esta disciplina, usándola para realizar el cómputo del tiempo, para orientarse, hacer pronósticos, etc.

En este aspecto la cultura precocolonial canaria sigue siendo un misterio. Pero un misterio en el cual la “civilización occidental” tiene mucho de culpa. Durante la invasión y conquista, la intolerancia, incomprensión y soberbia de conquistadores y evangelizadores prácticamente acabaron con casi todo el conocimiento de este fabuloso pueblo.

En cualquier caso, prácticamente todas las culturas han dejado que sus pautas constructivas tuvieran de alguna manera una influencia celeste. Y los investigadores se han esforzado en demostrarlo.

Las crónicas nos hablan de festividades guanches conectadas con la posición de la Sol, el Luna y alguna estrella en otras islas, como La Palma, Tenerife y Fuerteventura, y que estaban intrínsecamente conectadas con el ciclo agrícola, de acuerdo con el calendario guanche. ...Contaban el año por 12 meses, i el mes por lunas, i el día por soles, i la semana por 7  soles. Llamaban al año Achano. Acababan su año a el fin del quarto mes: su año comensaba por el Equinoccio de la Primavera, i al quarto mes que era cuando habían acavado la sementera, que era por fines de junio, hacían grandes fiestas por nueve días continuos,... (A. Cedeño, 1505).

... Contaban su año llamado Acano por las lunaciones de 29 soles desde el día que aparecía nueva, empesaban por el estío, quando el Sol entra en Cancro a 21 de junio en adelante, la primera conjunción, y por 9 días continuos hazian grandes vailes y convites, y casamientos haviendo cojido sus sementeras, hazian raías en tablas, pared o piedras; llamaban tara, y tarja, aquella memoria de io que significaba ... (Marín de Cubas, 1694).

En los últimos años se han venido haciendo estudios que revelan el potencial astronómico de varios yacimientos arqueológicos, considerados de siempre como centros cultuales de los antiguos canarios. Se ha demostrado que los guanches controlaban, por una parte, los movimientos y ciclos de un cierto número de cuerpos celestes (Sol, Luna, Venus, Sirio, Cinturón de Orión, cúmulo de las Pléyades y las Hiades), También los solsticios y equinoccios (yacimientos como el Bentayga o Cuatro Puertas eran auténticos marcadores de estos acontecimientos) y, por otra, los fenómenos metereológicos.

Recordemos que como hemos apuntado en el capitulo anterior “La religión guanche jamás se nos presenta independiente de un medio, de una tierra determinada, de un cielo dado y, desde luego, de una sociedad a la que está estrechamente vinculada. El mundo, la humanidad de que hablan los mitos de creación, es solamente este medio.”

La Arqueoastronomía es una ciencia que se sitúa entre la investigación Arqueológica y Astronómica, cuyo objeto es estudiar las prácticas astronómicas de las antiguas culturas y civilizaciones. Estas se relacionan con su ciclo cultural y económico, como en el caso de los guanches.

En poco más de una década, son numerosos los trabajos del IAC que confirman ubicaciones estelares de construcciones históricas. Sus estudios han confirmado que los antiguos canarios levantaban marcadores solares coincidentes con solsticios y con equinoccios. Entre los solsticiares, se encuentran el de Cuatro Puertas  De los equinocciales, por su parte, están los de Bentaiga.

Uno de los más prestigiosos investigadores el arqueoastrónomo José Ángel Gil recoge: “La mayoría de los lugares de culto de los antiguos canarios está relacionada con la astronomía. Estudios modernos han logrado comprobar esta relación e identificar los puntos desde los que los primitivos guanches contemplaron los astros y siguieron sus pasos.

Por ejemplo, hay dos fenómenos espectaculares en Tamaránt  (Gran Canaria.)
En Cuatro Puertasemblemático lugar de Telde, se da uno de los fenómenos más extraños. Sólo una vez al año, durante el solsticio de verano, el sol penetra en la cueva al atardecer a través de los círculos que forman las puertas y se refleja en un hoyo labrado en la piedra con absoluta perfección. La cueva sirvió de lugar de culto astral.

Y en segundo lugar, el espectáculo de la luna entre el Nublo y La Rana es un fenómeno que sólo se produce una vez cada 18 años y únicamente se puede contemplar en su plenitud desde el centro de la cazuela ubicada en el almogarén de Bentayga, en Tejeda. Desde el mismo almogarén, cada año, entre el 21 y 22 de marzo, se pude contemplar el equinoccio de invierno, entre los dos picos que separan las montañas del Pico las Nieves.”

Por su parte el arqueoastrónomo Cesar Esteban en un interesante estudio recoge “En todo el mundo se han encontrado yacimientos con relaciones astronómicas. En Canarias, hay muchos fenómenos llamativos que se repiten. Su importancia estadística permite afirmar que los lugares sagrados de las islas tenían algo que ver con la astronomía. Por ejemplo, en Gran Canaria está la necrópolis de Arteara, donde hay un túmulo, llamado del Rey por la gente del lugar, que un día de verano es iluminado por el Sol. Este día coincide con el equinoccio. Podría ser que se construyera la necrópolis en un lugar iluminado durante el equinoccio o que, una vez construida, se ubicara la tumba del rey en el sitio más apropiado. Otro ejemplo de relación arqueoastronómica en Gran Canaria es el Roque de Bentayga: la Luna llena en su posición más meridional sale justo por detrás del Roque Nublo y, además, el Sol durante el equinoccio ilumina directamente un petroglifo (un símbolo excavado en la piedra).

En el extranjero, en Egipto existen templos orientados para que, en un determinado momento, se ilumine su interior e incluso determinados dioses en sus días de culto; en Inglaterra está Stonehenge, un yacimiento formado por círculos de piedras; o, en Irlanda, Newgrange, una tumba en la que entra el Sol en el solsticio de invierno a través de un largo corredor, un fenómeno que es muy difícil que sea debido al azar. En el norte de África (Marruecos, Túnez y Libia) hemos medido tumbas y templos. Los resultados indican que hay costumbres en la orientación de estos monumentos que pueden tener implicación astronómica y que, además, pueden estar relacionadas con otros hábitos que observamos en las Islas Canarias y en diferentes lugares del Mediterráneo antiguo.” (Cesar Esteban, 2000).

Ansite
Desde este lugar se dispone de un impresionante horizonte desde el que se divisa los enormes riscos que forman la Caldera de Tirajana.

En su horizonte occidental divisamos el risco de Amurga, en el día de los equinoccios encontramos como en el atardecer se pone la Sol por una de las cortadas de este. Este fenómeno tiene su singular importancia, pues en ese justo lugar del risco se encuentra un almogarén. En este caso tendríamos lo que se llama un punto de sacralización lejano.


Bentayga

En este peculiar observatorio-almogarén descrito en el capítulo anterior, existe una cazoleta (grabado circular en la roca) de 0,72 de diámetro. Colocándonos en este punto y mirando dirección Este no encontramos con un promontorio rocoso de unos 8m de altura en cuya parte más alta se encuentra una muesca en forma de V donde detrás de esta se localiza una profunda cazoleta que podría haberse utilizado como base para colocar un poste (J.A. Belmonte).


Para un observador situado en la cazoleta y mirando hacia la muesca en veríamos la salida de la Sol en los equionocios produciendo un juego de luz y sobra en forma de V sobre el almogarén.

Teniendo en cuenta que la variación diaria de la declinación solar cuando éste atraviesa el ecuador es muy elevada (casi 24´por día) y que el tamaño de la muesca desde el punto de vista del observador es muy similar al diámetro solar (30´) se puede afirmar que la observación del fenómeno hubiera permitido la determinación del equinoccio con una incertidumbre no mucho mayor que un día (J. A. Belmonte).

Los días anteriores y posteriores a los equinoccios ya no se observa este fenómeno por la muesca.

Otro fenómeno importante visto desde cualquier punto del roque sería el de la ocultación del Luna llena en su salida inmediatamente anterior o posterior al solsticio de Verano equivalente a su parada mayor sur (posición más meridional) o lunasticio mayor por el Roque Nublo, que solo ocurre en un periodo de cada 18,6 años y se empezó a ver alrededor del 400 d.c. Esta periodicidad es la base del ciclo Metónico de 19 años y, en parte, del ciclo Saros de los eclipses. Este impresionante fenómeno fue visto en julio del 2006 pero ya el Roque Nublo no la ocultará en su totalidad debido a la variación de la oblicuidad de la eclíptica.

También si nos situásemos en el centro del almogaren y mirásemos a través de una muesca que encontramos a unos 5m de distancia veríamos el Pico de Las Nieves (punto más alto de la isla 1949m) donde ocurriría el orto lunar durante la parada menor sur.

Entre estos dos puntos de referencia (Roque Nublo y Pico de Las Nieves) visibles desde cualquier punto del almogarén, tenemos todos los puntos de la salida del Luna Llena que sigue o antecede al solsticio de verano durante la época precolonial. Estamos ante la posibilidad de que el yacimiento fuese utilizado (en este campo) como observatorio lunar alrededor del 400 d.c que apoyando estas hipótesis están las dataciones en C14 que se hicieron en los yacimientos cercanos que arrojan fechas aproximadas a la misma.

También podemos observar que desde el centro del almogarén y mirando hacia la muesca donde deja entrever el Pico de Las Nieves surgiría Sirio (estrella de los caniculares) en época precolonial. Esta podía tener relación con el calendario aborigen según recogen las distintas crónicas.
Cuatro Puertas


El interior de la cueva tiene unas dimensiones de 17m de ancho por 7,5m de largo. Según los expertos esta cueva no encaja con el modelo de habitación no siendo usada como vivienda.

Lo que podemos ver en ella con todo su esplendor sería la entrada de los rayos solares en los días cercanos, anteriores y posteriores, al solsticio de Verano en los ortos y los ocasos.


En su salida, los rayos del Sol naciente entran por la puerta 2ª iluminando la pared del fondo. En la puesta los rayos solares entrarían por la 3ª y 4ª puerta (de Este a Oeste) uno de ellos en forma de flecha debido al efecto de perspectiva que hace la 4ª puerta. Estos irían recorriendo el suelo de la cueva hasta alcanzar la pared sudoriental de esta llegando a tocar una pequeña cazoleta situada en la esquina justo antes de ponerse el Sol por detrás las montañas. (J.A. Belmonte).

Arteara
En este lugar se mantiene la tradición oral, desde al menos seis generaciones, que dice que cierto día singular de Verano, los primeros rayos de la Sol iluminaban uno de los túmulos más singulares al que lo denominaban “del rey” (etnoastronomía).

Lo que nos encontramos de frente desde la necrópolis es el impresionante risco de Amurga con paredes de hasta los 1000m., hay una gran cortada natural que es por donde saldría la Sol solo en los días de equinoccios iluminando la zona del citado túmulo. Solo desde esta zona se vería salir la Sol por la muesca, la Sol ilumina también el resto del conjunto pero desde otros ángulos se aprecia el orto por distintos puntos de la crestería de Amurga.

GáldarTúmulo de la Guancha o Panteón de los Guanartemes, situado en la playa del agujero (La Guancha) en la costa del municipio de Gáldar en Tamaránt (Gran Canaria).


Nos encontramos que desde el “Panteón de los Guanartemes”, y solo desde la posición este túmulo de especial importancia, veríamos la salida de la Sol por el mismísimo pico de la montaña de Gáldar en el solsticio de invierno. Este cono volcánico de unos 300m., de altitud tenía una gran relevancia para el asentamiento guanche, cuna de guanartemes, que se vivió en la zona. Solo decir que el término canario del nombre del municipio es “Agáldar” que significa alrededor de la montaña (J. Álvarez Delgado). 

También encontramos otras significativas relaciones de la posición de la Sol con respecto a esta montaña. En el solsticio de invierno la Sol sale justamente por el pico de la montaña iluminando directamente el conjunto tumular de los Guanartemes, lugar sagrado de enterramientos y con posibles connotaciones astronómicas.

Montaña de Santidad
Además de tener una gran visión de la impresionante crestería de Suroeste de Gran Canaria, encontramos que hay dos aberturas opuestas diametralmente. Tenemos que la que está orientada al Oeste está abierta hacia el pico de la Montaña de Inagua (de singular importancia) donde ocurre la puesta de la Sol por el pico en los días de solsticio de Verano. En la puerta diametralmente opuesta ocurriría lo contrario, la salida del Sol en el solsticio de Invierno.

Llanos de Gamona
Desde este lugar se aprecia la salida del Luna llena siguiente al solsticio de Verano o la salida de la Sol en el solsticio de Invierno desde una torreta contigua con una laja incada hacia esa dirección podemos divisar la impresionante puesta de la Sol por el tan singular en relevancia, pico del Teide, en los días del solsticio de Verano.

También se aprecia la salida del Luna llena siguiente al solsticio de verano o la salida de la Sol en el solsticio de Invierno.

También tienen significado astronómico en la isla Tamaránt los siguientes lugares: Montaña de Tirma, Montaña de Horgazales, Castillete de tabaibales, Barranco Hondo, Morro de La Palmita.


Eduardo Pedro García Rodríguez


lunes, 16 de junio de 2014

SOROR DOLORES DE SANTA RITA HERNANDEZ FEO





1894 junio 3.
Falleció en su Monasterio de Santa Clara de La Laguna Soror Dolores de Santa Rita Hernández Feo.

Soror Dolores de Santa Rita Hernandez y Feo 1817-1894), religiosa de clausura en el monasterio de Santa Clara de La Laguna, en el que profesó después de enviudar y perder a sus hijos1

El presente artículo está dedicado a una mujer que nació en el siglo XIX en San Miguel de Abona, donde contrajo matrimonio y nacieron sus dos hijos. Lo curioso de su vida es que después de la prematura muerte de su marido y sus hijos, decidió seguir la vida religiosa y profesó como monja de coro en el Monasterio de Santa Clara de La Laguna, donde vivió en clausura el resto de su vida, falleció y recibió sepultura.

Su ilustre familia

Nuestra biografiada nació en San Miguel de Abona el 9 de abril de 1817, siendo hija
de don Tomás de Aquino Hernández de Fuentes y doña María Isabel Rodríguez Feo y Pérez. Cuatro días después fue bautizada en la “iglesia del Arcángel San Miguel del Lugar del mismo nombre de  las  Bandas  de Abona de  esta  isla  de  Tenerife”,  por el  cura párroco propietario don Pedro Machado Tejera. Se le puso por nombre “María  de los Dolores” y actuó como padrino don Agustín Pérez Alonso, de dicha vecindad.

Doña Dolores creció en el seno de una familia muy destacada en la comarca, pues en ella  sobresalieron: su padre, don  Tomás de Aquino Hernández  de  Fuentes  (1769-1824), militar (probablemente sargento), síndico personero, alcalde real y notario público eclesiástico de San Miguel; su abuelo materno, don José Antonio Rodríguez Feo (1745-1826), síndico personero y alcalde de Vilaflor, impulsor de la creación de la parroquia y el ayuntamiento de San Miguel y primer alcalde real de dicho pueblo; su bisabuelo materno, don Lucas Agustín Feo (1717-1800), capitán de Milicias graduado de Infantería, gobernador de las armas de Abona y alcalde de Vilaflor; y su tatarabuelo materno, don Juan Rodríguez Feo (1674-1770), capitán de Milicias, graduado de teniente coronel de los Reales Ejércitos, y Caballero de la Orden de Santiago; los tres últimos eran naturales de Vilaflor. Además, destacaron tres de sus hermanos:  don  Antonio  Hernández  Feo  (1806-1888),  teniente  de  Granaderos,  capitán graduado de Milicias, procurador síndico del Ayuntamiento de San Miguel y rico propietario; don  Tomás  Hernández  Feo  (1808-1878),  procurador  síndico  del  Ayuntamiento  de  San Miguel, hacendado y concejal en Puerto Rico; y don Miguel Hernández Feo (1822-1892), procurador síndico y alcalde, segundo teniente de la 1ª Compañía de San Miguel y ayudante del Batallón de la Milicia Nacional de Abona. Lo mismo ocurrió con seis de sus sobrinos: don Pantaleón Tacoronte y Hernández (1839-1906), Bachiller en Filosofía y Teología, Licenciado en Derecho, profesor del Instituto de Canarias, párroco de Vallehermoso, La Laguna, San Andrés y Sauces y Santa Cruz de Tenerife, arcipreste de La Laguna y capellán del Hospital Civil; don Clemente Hernández Alfonso (1843-1910), sacerdote, coadjutor de Buenavista y El Paso, y cura párroco de Tegueste, Arona y San Miguel de Abona; don Eduardo Tacoronte y Hernández  (1845-1905), médico, catedrático interino de Francés del  Instituto Provincial, alcalde interino de La Laguna, fundador y vicepresidente del Casino de dicha ciudad; don Antonio Baldomero Hernández Bello (1848-1885) y don Emilio Hernández Bello (1859-¿?), ambos tenientes de alcalde del Ayuntamiento de Lares (Puerto Rico); y don Nicanor Hernández García  (1849-1887), Bachiller en Artes y teniente de la Compañía de Milicia Nacional de San Miguel de Abona.

Matrimonio y descendencia

El 1 de abril de 1838, a punto de cumplir los 21 años de edad, doña María Dolores Hernández Feo contrajo matrimonio en la parroquia de San Miguel de Abona con su primo don Nicolás Bruno (Rodríguez) Feo Hernández, natural y vecino de dicho lugar, viudo de doña María Petra Gómez de la Sierra de León e hijo de don Miguel Rodríguez Feo y doña Petra Hernández; los casó el cura párroco propio don Francisco Guzmán y Cáceres y actuaron como testigos don Antonio Alfonso Rodríguez, don José Torres y don Salvador Sierra, de dicho vecindario. Habían sido dispensados de dos parentescos de consanguinidad, uno de de segundo grado igual y otro de segundo con tercero.

Don Nicolás y su primera esposa, doña María Petra Gómez, habían procreado tres hijos, nacidos en San Miguel de Abona: don Anselmo Feo Gómez (Gómez) Sierra  (1829-
1885), cabo 1º de Milicias, primer juez municipal, alcalde de San Miguel y propietario, que casó en 1854 con doña Emilia Hernández Alfonso, hija del capitán graduado don Antonio Hernández Feo y doña Cándida Alfonso Feo; don Lorenzo (Rodríguez) Feo Sierra (1831-?); y doña María del Carmen (Rodríguez) Feo Gómez (o Gómez Sierra) (1833-1897), que casó en 1857 con don Martín Bello Gómez, de 33 años e hijo de don Juan Francisco José Bello Bernal y doña Ángela María Gómez Monroy.

A  su  vez,  doña  María  Dolores  Hernández  Feo  y  don  Nicolás  Feo  Hernández procrearon otros dos hijos, nacidos también en San Miguel: don Julián Feo Hernández (1839- 1845), que murió en su domicilio de San Miguel cuando contaba tan solo seis años de edad; y don José Zoilo Feo Hernández (1841-?), que continuaba vivo en 1853, pero probablemente falleció poco después. Además, nuestra biografiada cuidó de sus hijastros.

En 1840 la familia vivía en la casa nº 7 de El Pino, en San Miguel de Abona; y en 1845 continuaba empadronada en el mismo domicilio, pero la casa figuraba por entonces con el nº 21 de dicho pueblo; en ese último año don Nicolás Feo estaba “ausente”, pero doña María Dolores permanecía en el pueblo con sus hijos.2

Profesión como religiosa clarisas y fallecimiento

Una vez viuda de don Nicolás Feo, hacia 1850 doña Dolores se avecindó en La Laguna.

Años más tarde, después de que murieran sus hijos y de que se casasen dos de sus hijastros, en nuestra biografiada se despertó una tardía pero irrefrenable vocación religiosa. Por ese motivo, el 5 de octubre de 1867, a los 50 años de edad, tomó el hábito en el Monasterio de Santa Clara de La Laguna, bajo el nombre de “Sor Dolores de Santa Rita”. Cuatro años después, en 1871, “Soror  Dolores  de Santa  Rita Hernández  y Feo”  estaba empadronada en dicha ciudad y domiciliada en el citado Convento de Santa Clara, donde figuraba como natural de “Abona”4.

Al año siguiente, el 12 de agosto de 1872, profesó en el mismo convento para monja de coro, gracias a la dote que aportó, obtenida a partir de sus propiedades. En 1880, “Soror Dolores de Santa Rita Hernández” continuaba empadronada en el Monasterio de Santa Clara, con 65 años de edad, 30 de ellos de residencia en La Laguna; y en el padrón 1885 (finalizado el 19 enero 1886) continuaba figurando como religiosa del “Convento de Monjas de Santa Clara”, situado en la calle del Agua de dicha ciudad, con 68 años, 9 meses y 9 días de edad5.

Soror Dolores de Santa Rita Hernández Feo falleció en su Monasterio de Santa Clara de La Laguna el 3 de junio de 1894, a los 77 años de edad, casi 27 de ellos como religiosa clarisa. Al día siguiente se oficiaron las honras fúnebres en la capilla de dicho convento y a continuación recibió sepultura en el cementerio del mismo.6
(Octavio Rodríguez Delgado) [blog.octaviordelgado.es]

Notas:

1 Sobre este personaje puede verse también otro artículo de este mismo autor: “Personajes del Sur (San Miguel de Abona): Los Hernández Feo, una ilustre familia local”, El Día (La Prensa del domingo), 4 de octubre de 1992. Con posterioridad, la reseña biográfica se ha visto enriquecida con nuevos datos.
2 Archivo Parroquial de San Miguel de Abona. Padrones, 1840 y 1845.
3 Archivo del Monasterio de Santa Clara de La Laguna. Libro de profesiones.
4 Archivo Municipal de La Laguna. Padrones, 1871.
5 Ibidem, 1880 y 1885.
6 Archivo del Monasterio de Santa Clara de La Laguna. Libro de defunciones.


domingo, 14 de julio de 2013

INGLESES MERODEAN POR LAS CANARIAS






1585 Septiembre 30.

 Había recibido el Cabildo de Tenerife, por la vía de la Madera, un detallado parte de la salida de los corsarios ingleses de Inglaterra, noticia que como es natural circuló de una-s islas a otras, tomándose por todas ellas las acostumbradas medidas de seguridad. A aumentar la alarma vino todavía un nuevo aviso del marqués de Lanzarote, recibido en La Laguna el 25 de octubre de dicho año, por transmisión del gobernador de Gran Canaria don Tomás de Cangas, participando "hallarse surtas en la ysla de Lobos siete velas gruesas que traían Almiranta y Capitana".

Dicha flota inglesa (que no era la de Drake como se ha supuesto) tuvo la virtud de movilizar todas las fuerzas de las islas, acordándose, por ejemplo, en la de Tenerife, la visita a las fortalezas para proveer las convenientemente de pólvora; el acantonamiento fijo de una compañía de infantería y dos hombres de a caballo en el puerto, de Santa Cruz, para lo cual se turnarían las distintas compañías de la ciudad; la fabricación de bizcocho en abundancia, y la extracción de pólvora (que se guardaba en el subterráneo del convento de San Agustín como el lugar más seguro) para repartirla en La Orotava y Garacllico.

Desde Tenerife fué reexpedido a la isla de La Palma el aviso del marqués de Lanzarote, dando motivo a una reunión extraordinaria de su Cabildo el 4 de noviembre, en que se acordó dar las gracias a la primera isla por su solicitud en avisarles, así como que fuesen convocados todos los capitanes para acudir a la posada del teniente de gobernador Jerónimo de Salazar, con objeto de visitar las fortalezas, establecer el turno de vigilancia de las compañías y disponer otras medidas análogas de seguridad.

Los ingleses aseguran que el 3 de noviembre, según el cómputo gregoriano (24 de octubre para los protestantes), divisaban las naves la isla de Lanzarote, ignorándose por nuestra parte el tiempo que en ella permanecieron y en que se entretuvieron. Sabemos, en cambio, por fuentes españolas exactas, que el 7 de noviembre se divisaron frente a Santa Cruz de La Palma muchos y poderosos navíos que, en lugar de pasar de largo, "se estuvieron entretenidos [dando] una buelta y otra", lo que despertó la alarma de la ciudad y con ella de toda la isla, hasta el punto de concentrarse en la capital por esta causa todas las milicias palmeras. Dada la proximidad de fechas entre el aviso circulado por Tenerife (con retraso, cada vez de más días, entre una isla y otra) y la presencia de la flota de Drake, se estimó en La Palma ser un mismo enemigo el que no cesaba de soliviantar a las islas en cruceros ininterrumpidos por entre sus aguas.

De esta manera, el primer itinerario de Drake debió ser en la ocasión que describimos Lanzarote-La Palma, donde apareció el 7 de noviembre, para desaparecer poco tiempo más tarde con rumbo ignorado.

Ahora bien; ¿en qué se entretuvo el pirata en aguas del Archipiélago desde esa fecha hasta el 13 de noviembre en que atacó Santa Cruz de La Palma,.. ?

Surge en el intermedio un episodio ocurrido en el año 1585 en la isla de Fuerteventura-aunque sin otra precisión cronológica-que nos impulsa a creerlo relacionado con una posible estancia del pirata en dicha isla o en sus contornos. En ese año desembarcaron en la isla de Fuerteventura, donde fueron apresados, diecisiete ingleses que se dijeron tripulantes de un navío británico de nombre Prima Rosa, saqueado según confesaron por piratas franceses, que les forzaron a desembarcar en la isla mencionada. Si se tiene en cuenta la identidad de nombre entre el navío que conducía el vicealmirante Martín Frobisher, el Primrose y la fecha análoga de partida de Inglaterra-verano de 1585-, ¿sería aventurado pensar que los marineros detenidos en Fuerteventura se perdieron del grueso de la expedición de Drake, al recorrer las costas de la isla para piratear, teniendo que buscar abrigo, extenuados, en aquella propia tierra? Cuanto declararon los marineros ante la Inquisición sobre supuestos saqueos de franceses tiene todo el aire de una burda patraña inventada para ocultar la personalidad de Drake, cuyo solo nombre, por ellos pronunciado, podría acarrearles severísimos castigos.

Los nombres de los piratas conviene recordarlos porque algunos de los mismos darán mucho que hacer a las autoridades insulares; eran éstos: John Smith, Edward Stride, John Gold, William Baker, William Ware, Thomas Simms, William Winter, John Ware, Michael James, Melchior Devlin, Stephen Tangye, Peter Johnson y otros varios cuyos verdaderos nombres se ignoran por desfiguración ortográfica. (En: A. Rumeu de Armas, 1991)

1585 Noviembre 11.
Fue acercándose a la isla de Gran Canaria, en cuyo Puerto de la Luz ancló el famoso corsario Drake con propósitos nada pacíficos.

Era entonces gobernador y capitán general de la isla don Tomás de Cangas, y éste dispuso inmediatamente las más urgentes medidas de resistencia. Tocadas las campanas a rebato, congregadas las distintas compañías de las milicias isleñas en las playas y enfilados los cañones de los fuertes sobre la flota británica, tal aparato bélico fué suficiente para hacer desistir a Drake del intento, alzando velas y desapareciendo por diez año8 de las costas de Gran Canaria. (El único historiador, entre españoles e ingleses, que se refiere a la presencia de la escuadra británica en aguas del Puerto de la Luz es fray José de Sosa en su Topografía de la isla de Gran Canaria (pág.191). Bien es verdad que Sosa es historiador Competente e informado y que da todo género de detalles sobre la presencia de Drake, que hemos referido; pero no es menos cierto que ningún otro documento, relación o historia, española o inglesa, hablan de esta etapa de la expedición.)

Entonces la escuadra inglesa, navegando con dirección noroeste, fue a dar en las costas de La Palma, al norte de la ciudad capital, donde fue divisada por unos pescadores tinerfeños al atardecer del día 12 de noviembre, situada a la altura de Los Sauces. (En: A. Rumeu de Armas, 1991)

1585 Noviembre 13.
Francis Drake descendió con sus navíos por el litoral de la isla hacia el sur, y apareció a la vista de la ciudad cuando sus embarcaciones cruzaron por delante de Punta Llana. Al mismo tiempo que Drake llevaba a cabo esta operación con el grueso de la flota (unos diecinueve navíos), otra división de la misma, compuesta por los restantes, se dirigía contorneando la isla por el porte, con rumbo a Tazacorte, para fraccionar las fuerzas de la misma, restando eficacia a la defensa de los naturales.

Desde Punta Llana, Francis Drake organizó la flota en disposición de combate. El con el Bonaventure a la cabeza, fue señalando el camino a los demás navíos, que avanzaron alineados siguiendo una recta dirección que había de conducirlos a la playa de las Norias de Bajamar, al pie del risco de la Concepción, en la parte más meridional del término de Santa Cruz de La Palma. A medida que los navíos avanzaban, Drake se fué separando en vanguardia de la línea de formación, de manera que el Bonaventure que por su poder llamó la atención de los canarios "como vela muy gruesa", era por su situación el más próximo a tierra. Cuando los últimos navíos se hallaban situados en perfecta formación frente a la ciudad dispararon sendos cañonazos para que todos recortasen la marcha, y Francis Drake, respondiendo de la misma manera al aviso" se dirigió con el Bonavelnture a cuya popa llevaba un batel de remolque, a sondear el puerto en dirección a la playa mencionada.

Mientras los ingleses maniobraban de esta manera, en tierra no se desperdiciaba ocasión para disponer y preparar el combate. Desde el día 7 de noviembre de 1585, con la primera alarma, todas las compañías de milicias isleñas se habían concentrado en la ciudad capital, acordando sus capitanes Luís Álvarez de Brito, Juan Fernández Sodre y Nicolás Ortiz, en unión del teniente de gobernador y capitán general Jerónimo de Salazar, las primeras disposiciones de guerra. Para ello contaron también con la valiosa ayuda y colaboración del famoso ingeniero Leonardo Torriani, que por aquellos meses residía en la isla de La Palma dirigiendo las obras del muelle y estudiando su fortificación.

Los capitanes visitaron las fortalezas de la capital, que eran entonces tres: el fuerte de San Miguel o torre del muelle, artillado con cuatro cañones; el castillo de Santa Catalina, en el que jugaban diez potentes piezas de artillería, y el fuerte del Cabo, defendido por dos pequeños cañones. Eran alcaides de las fortalezas de La Palma en el momento expresado, por elección de su Cabildo, los capitanes Bartolomé González Acosta y Pedro Hernández Señorino, y puestos ambos de acuerdo con el gobernador Salazar revistaron los fuertes, dando las disposiciones de guerra necesarias para el posible combate.

El capitán general Jerónimo de Salazar fue repartiendo además en trincheras y caletas de la costa la gente que se había concentrado del interior de la isla, de manera que en corto plazo podía darse por satisfecho al lograr movilizar frente al enemigo todas las disponibilidades militares de La Palma. Con este aparato bélico se mantuvo la capital durante cinco días, hasta que el 11 de noviembre de 1585 el teniente de gobernador, creyendo pasado el peligro, autorizó a "los hombres del campo por la falta que hacian a las sementeras" para retirarse a sus hogares, como efectivamente lo hicieron al día siguiente, 12 del mes mencionado. Sin embargo, apenas tuvieron tiempo de incorporarse a sus tareas, pues en la mañana del 13 las hogueras de las atalayas los fueron llamando a todos para acudir en defensa de la ciudad atacada.

De esta manera, vueltas a concentrar las milicias, se situaron en las playas y desembarcaderos de la capital las tres compañías de Santa Cruz de La Palma, al mando de sus capitanes, los regidores Luís Álvarez de Brito, Nicolás Ortiz y Juan Fernández Sodre, mientras fueron acudiendo del interior de la isla con la vertiginosa velocidad característica las restantes compañías de infantería, a tiempo unas de participaren la acción y otras con retraso, limitándose a guarnecer a la capital con posterioridad a la misma. Eran éstas las nueve compañías de Punta Llana, San Andrés, Barlovento, Garafía y Punta Gorda, Tijarafe, Los Llanos, Breña Alta, Breña Baja y Mazo.

Sumaban las tres compañías de la ciudad 450 soldados; de ellos, 174 arcabuceros y 286 piqueros; las nueve del interior de la isla, 1.395 soldados; de ellos, 426 arcabuceros y 879 piqueros; de manera, que en total la isla disponía en 1585 para su defensa de doce compañías de infantería, que sumaban 1.755 soldados distribuídos en 600 arcabuceros y 1.165 piqueros.

Por su parte, Bartolomé González Acosta, como alcaide de la torre de San Miguel, y Pedro Hernández Señorino, como alcaide del castillo de Santa Catalina, dispusieron las fuerzas bajo sus órdenes para la defensa, contando con la colaboración del condestable Mario Cardoso y de los artilleros Nuño, Hernández, Francisco González y Domingo Morera.

El alcaide Hernández Señorino fue el que inició el combate, disparando la artillería de Santa Catalina sobre los navíos de la, escuadra de Drake, como queriendo advertir al pirata que La Palma tenía pólvora bastante para gastar en salvas.

En efecto, el Bonaventure fue señalando a las demás embarcaciones de la flota el camino, a seguir hacia la playa de Bajamar, y todas ellas, manteniendo la formación primitiva en hilera, fueron derivando por delante de la ciudad, previos los sondeos de Drake, hasta alejarse de los tiros del castillo de Santa Catalina, situándose entre la torre de San Miguel y la playa aunque todavía a cierta distancia conveniente de tierra.

Todos los navíos traían, al decir del capitán general Jerónimo de Salazar, "por sus proas zabras, lanchas, bateles y barcones llenos de gente sin muestra en ninguna parte de bandera ni sonido de atambor".

La fortaleza de Santa Catalina, que era la que por su extraordinario porte divisaban los piratas desde el mar, juzgó oportuno disparar entonces sobre ellos todos sus cañones, a pesar de hallarse la escuadra, como hemos dicho, algo retirada de sus tiros hacia el sur. Pero el terrible estruendo de sus diez cañones no sirvió sino para envalentonar a los piratas, que pudieron apreciar inmediatamente que estaban situados fuera del alcance de los mismos.

Drake entonces, con el Bonaventure a la cabeza, dió orden a la escuadra de acortar la distancia de tierra para mejor herirla con sus tiros. Mas en aquel preciso momento la torre del muelle o de San Miguel, en la que se hallaba el alcaide Bartolomé González Acosta, dirigió sus cañones contra el Bonaventure, con tan certera puntería que sus dos
primeros disparos fueron a dar de lleno en el navío almirante produciendo importantes destrozos en el mismo, visibles desde tierra, y según parece un trozo de metralla estuvo a punto de segar la vida del temido pirata.

Con ello se produjo la ruptura total de la formación de la flota, pues los demás navíos y bateles acudieron en auxilio del Bonaventure y le rodearon casi por completo. De esta manera ofrecieron mejor blanco a los tiros de la torre de San Miguel, que aprovechándose del desorden continuó disparando sin interrupción sobre la escuadra enemiga, dispersándola y produciéndole sensibles daños en los navíos y bajas en sus tripulaciones. Entonces la escuadra inglesa enfiló sus cañones a tierra y disparó sobre la ciudad y la torre con escasa puntería., pues las balas fueron en su casi totalidad a estrellarse en los riscos que cubren a la ciudad por su espalda.

Largo rato duró el cañoneo entre la ciudad y la escuadra británica, viniendo a comprometer la situación de la misma el viento reinante, que impedía ahora a los navíos distanciarse de tierra. Francis Drake rehizo como pudo su formación de combate y ordenó entonces, en un supremo intento el desembarco en la playa de las Norias de Bajamar. Los soldados de Carleill, que desde el principio de la acción ocupaban sus puestos en las barcazas y lanchas de desembarco, se fueron separando lentamente de los navíos; pero la artillería de la torre de San Miguel y la de campo de que disponían las milicias impidieron a las lanchas avanzar. Por otra parte, la acción impetuosa del oleaje-que ese día vino a favorecer con violencia inusitada a los palmeros-contribuyó a desordenar a los asaltantes, obligándoles a reembarcar en los navíos.

La escuadra de Drake se situó entonces, en actitud dubitativa, a cierta distancia de tierra, hasta que hacia las tres de la tarde el pirata dio a sus navíos orden de zarpar, desapareciendo de la vista de la ciudad con dirección sur.

La personalidad celebre pirata no escapó al conocimiento de los isleños, pues por una nao bretona que había entrado en el puerto horas antes de la presencia de la escuadra en Santa Cruz de La Palma, súpose "que hera armada de Ynglaterra de que venia por general Fran(cis)co Draque", lo que llenó de entusiasmo a sus moradores por haber rechazado victoriosos a quien comenzaba a ser la figura más representativa de la Inglaterra isabelina.

El ataque de Drake ha dejado también su huella en los carcomidos Libros de Acuerdos del antiguo Cabildo de La Palma, donde constan, en la sesión del sábado 16 de noviembre de 1585, algunos de los pormenores del combate, hasta que los navíos enemigos "se fueron fuyendo por el mucho daño que se les hizo".


En Tenerife túvose la primera relación minuciosa del ataque el 25 de noviembre del año mencionado, en cuya fecha el Capildo de la isla se reunió en sesión para acordar nuevas medidas de defensa que afectaban a esta última y a la de La Palma (32) .

Tres días antes, el 22 de noviembre, el Cabildo de La Palma volvía a reunirse en sesión solemne en la que se acordó enviar un mensajero a Su Majestad con la relación del suoeso, así como prevenirle de los propósitos del pirata, pues se creía entonces en la isla que Drake se proponía cruzar por segunda vez el estrecho de Magallanes para internarse en el Océano Pacífico. La isla aprovechaba también la ocasión para demandar de Felipe II varias piezas de artillería, pólvora y municiones.

En aquella misma sesión compareció un mensajero de la isla de Tenerife, pues su Cabildo se hallaba deseoso de saber el resultado del ataque, cuyo estruendo artillero se había percibido desde distintos parajes de la isla. Además los regidores no dudaban del mismo, teniendo en cuenta que pescadores tinerfeños habían divisado al grueso de la

Por su parte, el capitán general y teniente de gobernador Jerónimo de Salazar informó al Rey, el 7 de abril de 1586, dándole cuenta de los principales pormenores del ataque, y su relación original, conservada en el Archivo de Simancas, nos ha servido ahora para, en unión de otras fuentes, reconstruir tan glorioso episodio histórico.

Así finalizó el primer ataque inglés a las Canarias, en el que Santa Cruz de La Palma tuvo el alto honor de derrotar al más grande de los piratas ingleses, destrozándole su navío almirante y causándole daños y bajas en las embarcaciones y tripulantes.

Años más tarde, al escribir el famoso poeta español Juan de Castellanos, beneficiado de Tunja, sus conocidas Elegías de Varones Ilustres de Indias en el capítulo no impreso hasta fecha reciente titulado Discurso de el Capitán Francisco Draque describe el combate de Santa Cruz de La Palma en los siguientes términos:

Las vanderas inglesas embarcadas
por no perder mejores ocasiones,
en busca de las Islas Fortunadas
guian los bien armados galeones;
pero no las hallaron descuidadas,
antes con necessarias municiones;
luego La Palma saquear entiende
mas con valor insigne se defiende.
Andu(vo la re)friega de buen arte,
en ambas partes salitrosos truenos,
no dándole lugar al estandarte
contrario para ver aquellos senos.

En efecto, Francico Draque parte
deste puerto con dos navios menos
y algunas lanchas de las suyas rotas
con los ardientes globos y pelotas.

(En: A. Rumeu de Armas, 1991)

1585 Noviembre 16.
De La Gomera la escuadra británica derivó a la isla de El Hierro, en cuyo puerto desembarcó Drake sin resistencia por parte de los naturales. De su estancia en ella tenemos cumplida información no sólo por Leonardo, Torriani, sino por un mercader inglés que habló en dicho puerto con el pirata. El 16 de noviembre de 1585 Drake desembarcaba en la isla "treze banderas con hasta tres mill hombres muy bien armados y en [el] dia y medio que estuvo en una playa los exercitaba" sin descanso.

El 18 de noviembre el pirata quiso intentar el ascenso hacia la capital, Valverde; pero de un lado, el "ser muy áspera, estrecha, alta y de mucho riesgo la subida", y de otro, "averse levantado borrasca de viento", le forzaron a "embarcarse sin hazer ningún daño" en la isla.

Esta última determinación de Drake fue acertada, pues arreciando el temporal los navíos se dispersaron, siéndole forzoso al pirata detenerse algunos días en aquellas aguas para restablecer la formación de la escuadra.

Cuando el temporal amainó, Drake volvió a planear un segundo intento de desembarco en Santa Cruz de La Palma, hasta que aconsejado en contrario por los demás capitanes de la flota decidió aprovechar el viento favorable, que empezaba a hinchar las velas de los navíos, para abandonar la empresa internándose en el Océano...

Las últimas andanzas del pirata en aguas canarias durante la expedición de 1585 tienen su reflejo en los Libros de Acuerdos del Cabildo de Tenerife, pues esta isla estuvo especialmente preocupada en aquellos días, temerosa de un ataque inminente por parte de los ingleses. El 25 de noviembre de 1585 el Cabildo conoció satisfecho cómo por medio de sus avisos el enemigo había encontrado prevenidas con todos los aprestos de guerra a las islas de La Palma y La Gomera, y acordó seguidamente redoblar las medidas de seguridad y dar aviso al Rey del riesgo que corrían y de los propósitos de Drake, que parecía dirigirse al "Piru y Magallanes,".

1585 Noviembre 25.
El Cabildo de Tenerife celebra sesión para valorar los resultados del ataque de una división de la escuadra de Francis Drake al puerto de Tedote n Benahuare (Santa Cruz de La Palma).

Según Rumeo de Armas: “En dicha sesión se leyó una carta de la isla, de La Palma con los pormenores del suceso, que el Cabildo de Tenerife escuchó complacido, al comprobar cómo sus partes y avisos habían servido para prevenir militarmente "e a punto de guerra" a la isla de La Palma.

Además se acordó fletar uno de los barcos anclados en el puerto de Santa Cruz para que llevase al rey Felipe n el aviso de los navíos corsarios que merodeaban por las islas con la razón "de sus designios. ..y como se entiende que de la mayor escuadra de ellos es capitán Francisco Draques... el que estuvo en Magallanes..."

Por otra parte, el mensajero debería dar cuenta al Rey de las medidas de guerra acordadas y de "como los navios y barcas grandes [del enemigo] a mas de dos meses que los tienen casi sitiados".

Para ello fue fletado el 2 de diciembre Un navío de Álvaro de Rocha, que había de
pilotar Mateo Perdomo.” (En: A. Rumeu de Armas, 1991, nota a pié de página)