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lunes, 26 de octubre de 2015

LOS DATOS DEL CIS REVALORIZA LA ABSTENCIÓN ANTICOLONIALISTA




 Edilberto Rodríguez Morales
 
      
     En relación a la última encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas),
Jorge Dorta, estudioso de la independencia de nuestro archipiélago canario, siempre atento a aportarnos datos clarificadores sobre la situación política de Canarias, hace mención a que el 13’6 % de los canarios asegura no sentirse español. Que traducido en números, contabiliza un total de 272.000 canarios. “Eso es mucha gente” como muy bien lo apunta en su blog. Prosigue su artículo lamentándose de que no se haya podido encauzar todos esos votos por culpa de los abstencionistas. ¿Existe esa organización? Si no existe partido alguno que aglutine todo ese potencial, a cuál de estos partidos deberíamos de haber votado: Alternativa Nacionalista Canaria, Movimiento UPC, Movimiento Patriótico, PODEMOS, Congreso Nacional de Canarias, Coalición Canaria, Centro Canario Nacionalista, Nueva Canarias, voto en blanco, voto nulo. ¿No estamos desorientando más aún a la ciudadanía con criterios sumisos participativos, sin estrategia política alguna? No sería mejor aglutinarnos alrededor de un Movimiento de Liberación Nacional de Canarias como ya se estaba estructurando tiempo atrás. 


A pesar de que comparto buena parte de sus planteamientos, y siga leyendo con interés todos sus artículos creo que se equivoca al calificarnos de irresponsables por pedir la abstención en las elecciones. Antes de llegar a esa conclusión habría que tener a mano la lectura de otra encuesta que aporte datos del por qué amplios sectores del independentismo canario nos negamos a colaborar en unas elecciones españolistas.

 ¿Temor a un fraude en el recuento de votos; o reconocer que la capacidad de comprar voluntades esté alegremente arraigado en las instituciones?, o por qué, entre otros muchos vaivenes, los ideólogos del independentismo canario y de los políticos en general, sobresale el liderazgo más narcisista: cuál si no, evitar sentarse alrededor de una mesa las veces que haga falta y negar senderos unitarios, porque “yo soy la opción a elegir”. Al final, unas veces por unos y otras veces por culpa de los otros, las escasas reuniones terminan con no-acuerdos por carecer de mano izquierda. Nuestro gozo en un pozo.

Podríamos afirmar que la ciudadanía en su conjunto, por otros muchos motivos, tampoco se fía de la clase política; porque sin que a priori se pretenda, a las primeras de cambio, su comportamiento en las instituciones deja mucho que desear; ya que éstas, como garantistas del Estado español banalizará la política por derroteros divergentes a la descolonización e independencia y no van a facilitar los cauces reivindicativos que sobrepase el marco españolista. Es más, intentarán por todos los medios posibles desacreditar o boicotear en la menor brevedad de tiempo la gestión que nos hayan encomendado. Por ejemplo: vernos envuelto en pasear símbolos de la conquista en alguna procesión. Estrategia muy sutil para quitarnos compañeros de en medio. ¿Para caerse hacia adelante o para caerse hacia atrás?

 ¿Con este panorama, acaso faltan razones para abstenernos? Diría en todo caso, que es la actitud más coherente, revolucionaria y pedagógica, contando como contamos con una ciudadanía despolitizada y desorganizada. Que quizá no esté tan despolitizada como uno se cree, si nos atenemos a los datos del CIS que enumerábamos al principio de este escrito; pues tendríamos que tener en cuenta que la población con derecho a decidir nuestro futuro se reduce a “los nacidos en Canarias y los hijos de canarios nacidos en cualquier parte” como nos lo vuelve a recordar Jorge Dorta; y así lo legitima el Derecho Internacional. Aproximadamente un millón de votantes, redondeando cifras, con derecho a voto, implica que alrededor de 500.000 canarios son potencialmente independentistas, difuminados en porcentajes testimoniales entre ANC y MUPC; entre partidos políticos que no recogen en su programa el proceso de descolonización e independencia; los que llegan a votar en blanco o votar nulo como un acto de rebeldía; y los que no nos sometemos a un sistema electoral fraudulento y españolista: abstencionistas. Queda evidente que un gran porcentaje (?) que eligen esta última opción, no necesitan de nuestras consignas abstencionistas; lo hacen bajo el convencimiento de que es el camino que hay que recorrer. Que para la inmediata descolonización e independencia, la única manera de ganar es apostando por senderos unitarios. Sin embargo debemos de mantenernos firmes; tener claro que no nos vale el voto útil por muy puntual que sea para otros proyectos, ni el voto a organizaciones que vayan a su libre albedrío, de derrota en derrota, por intentar en vano plantar cara al colonialismo español. La mejor elección desde mi perspectiva y desconfianza hacia las instituciones es defender un Movimiento de Liberación Nacional de Canarias. Ya lo dejaba bien claro el ideario de Mahatma Gandhi al referirse a este respecto: “EN TERRITORIOS POR DESCOLONIZAR; SOBRE TODO DONDE SE INTENSIFICAN LAS DISCREPANCIAS IDEOLÓGICAS Y LA DESPOLITIZACIÓN DE LA CLASE TRABAJADORA, SUGIERO LA ABSTENCIÓN TOTAL EN LAS ELECCIONES, DESOBEDIENCIA CIVIL Y LA NO-COLABORACIÓN NO VIOLENTA, COMO PARTE DE UNA ESTRATEGIA DE LUCHA UNITARIA RADICAL INCONTENIBLE”. Organizarnos, coordinarnos; como una araña que teje su red, en la defensa de nuestros intereses económicos y sociales.
 
 “Canarias es una nación colonizada”: ¡Viva Canarias libre e independiente!


jueves, 22 de octubre de 2015

LA BANDERA NACIONAL CANARIA






Los canarios tuvimos banderas propias al enfrentarnos a la conquista española. En el Museo Militar de Tenerife se conservan los restos de tres "añepas" de palma tejida que, probablemente, los guanches de Taoro llevaban cuando derrotaron a las tropas invasoras españolas en la sangrienta batalla de Acentejo y, posteriormente, en la del lomo de San Roque donde los españoles decapitaron a Tinguaro. Estas añepas, que no fueron conquistadas en lucha y que se conservaban en el Museo Municipal de Santa Cruz de Tenerife hasta que alguna mano, con aviesa intención histórica o, aún peor, por simple estulticia, cedió a los militares españoles, no eran aún "nacionales" por la sencilla razón de que la Nación Canaria nace después de su uso glorioso por el guanche. Desde luego es cierto que la violencia es la partera de la historia…...y de las naciones, y fue la violencia máxima de la guerra de conquista española de esta tierra nuestra, a lo largo de todo un siglo, y su terrible secuela de esclavitud primero y dominio colonial después, la que forjó el nacimiento de la Nación Canaria al unificar todas nuestras islas bajo el yugo español. Recuerdo que, hace bastantes años, en un acto en el Club Prensa Canaria  de Las Palmas, un compañero, Antonio Quintero, expresó su opinión de que la lucha por la independencia de Canarias comenzó cuando un guanche tumbó de una pedrada los dientes a un español y le contesté que no, que eso solo había sido un episodio de la lucha de nuestros antepasados contra la invasión española pero que lucha independentista comienza cuando ese pueblo oprimido, invadido y esclavizado, toma conciencia de ello, de la diferencia entre el colonizador y el colonizado y se rebela. La Rebelión de los Gomeros o la de Ichasaguas son ya episodios que marcan el nacimiento de la nación y de su lucha de liberación.

 Por lo tanto, solo las banderas -y las luchas- nacidas después de la colonización y en respuesta a la misma tienen carácter nacional. Ese carácter de lucha por la independencia la tuvo la bandera que en 1907 se izó por primera vez en el Ateneo de Aguere y luego en los centros canarios en la Cuba ya libre del dominio español. Es la azul con las siete estrellas blancas que a partir de 1924 adopta el PNC como enseña de la lucha libertaria canaria que, aquí, en el interior de la patria, sería masacrada por el franquismo español. También serían "banderas nacionales" las que usó por los años 50 el Movimiento por la Independencia de Canarias, el MIC, en Venezuela, izada en algunos petroleros de la Gran Colombiana junto a la venezolana, o la que se diseñó para la RIA en los sesenta en una pensión estudiantil de la calle Bencomo en Aguere, con sus estrellas rojas, como nacional también fue la que confeccionaron recortando y pegando tiras blancas, azules y amarillas en su domicilio de la Calle Peregrina  Dª Mª del Carmen Sarmiento y sus hijos Arturo y  Jesús Cantero y rotularon con las letras CL de "Canarias Libre" para las fiestas del Pino del 61. Todas ellas eran banderas nacionales por simbolizar la lucha de nuestro pueblo por su independencia, pero es con la fundación del MPAIAC en Argel, el 22 de octubre de 1964, cuando nace, no UNA bandera nacional más, sino LA bandera nacional que, desde entonces, los independentistas hemos enarbolado orgullosamente y que nuestro pueblo, en general, ha ido asumiendo como única propia y usando en todas las luchas populares.

Es a partir de las postrimerías del franquismo y sobre todo en esos puntos de inflexión históricos que fueron los años 75 y 76, en que la lucha nacional toma nuevo y vigoroso incremento, cuando nuestra bandera, con toda su carga política, sale a la calle, al conocimiento de todos los canarios. Se empieza a popularizar su conocimiento apenas diez días después de la muerte del dictador español Francisco Franco, cuando el 2 de diciembre de 1975 comienzan en Argel las emisiones de "La Voz de Canarias Libre. De las ondas pasó a la calle. Recuerdo que las primeras se colocaron en Tenerife en puentes de la autopista S/C-Laguna y que, para que duraran, se les habían adosado falsos artefactos explosivos de velas de cera pintadas de canelo. Ya enarboladas en manos de patriotas tomaron las calles en las manifestaciones. La primera vez,  en 1975, en la organizada por la Confederación Canaria de Trabajadores, CCT, desde Taco a Santa Cruz  fueron solo tres, una de ellas, la del poeta gomero Tomás Chávez con las estrellas de un verde amarillento. Aún la gente que la desconocía, la asumió de inmediato como la bandera nacional y pronto se convirtió en el símbolo de todos los que luchábamos por una patria libre y soberana.
Probablemente fue su presencia masiva en los luctuosos días que siguieron al 21 de septiembre del 76 en que Bartolomé García Lorenzo era acribillado a balazos por la policía colonial española la que convierte en irreversible la asunción de la heptaestrellada como nuestra bandera nacional, popularizándose con aquel estribillo de "me gusta la bandera, me gusta la bandera, bandera tricolor, con siete estrellas verdes.....” o con los poemas de Tarajano, muchos hechos canción. Ya la vimos izada, con su carácter de bandera nacional, en el Ayuntamiento de Las Palmas con la UPC en el 79 y en el Ayuntamiento de La Laguna con Pedro González como alcalde, el Córpus de ese año, provocando que el Capitán General español, entonces González del Yerro acuartelara las tropas del Regimiento de Artillería de La Laguna
El españolismo  no podía, desde luego, aceptar nuestra bandera con toda su simbología política. Las dos provincias en que el colonialismo dividió al Archipiélago tenían sus banderas aunque por su propia naturaleza, meramente administrativa,  carecían en su inicio de contenido político. Desde Felipe III, en el siglo XVII, se habían creado las "matrículas de la mar", dividiendo en "provincias marítimas" a todo el litoral de España y sus colonias en todos los continentes. Para Canarias se crea una única provincia marítima con cabecera en el Puerto de Santa Cruz, de forma que, cuando en 1845  se crean las banderas distintivas de las matrículas para las provincias marítimas, a la de Canarias se le asigna una azul con un aspa blanca. Posteriormente,  en 1869, se crea la del Puerto de la Luz y la Isleta dotándola de la correspondiente bandera de matriculación, azul y amarilla en división diagonal, banderas que con la división provincial de 1927 pasan a representar a las provincias respectivas y, con la ayuda inestimable del fútbol, sus colores se asumen popularmente en las islas respectivas. Desde la resolución autonómica de 1989 pasan a ser las banderas de las islas de Tenerife y Gran Canaria, aunque en el lenguaje marinero de banderas, la aspada de Tenerife, la letra M,  signifique, premonitoriamente, "mi barco está parado y no se pone en marcha" y de las dos azul y amarilla, de la letras K y D, esta última se iza para decir "mi barco tiene problemas de gobierno" que reflejan curiosamente los efectos de la división provincial de nuestro territorio nacional. Estas banderas fueron desde su creación  una herramienta importante para esa artimaña del colonialismo que es la separación de nuestra patria en dos mitades artificiales y en siete compartimentos estancos.
Los partidos españoles tampoco podían aceptar el contenido nacional de nuestra bandera y tenían que crear una enseña que representara su solución política para nuestra patria, esto es, autonomía versus independencia. De ahí que todas las propuestas de proyectos estatutarios, elaboradas y aprobadas de espaldas al pueblo, trataran de imponernos una bandera que pudiera competir con la nacional. Todos parten de la bandera que usó Canarias Libre, de tres franjas verticales, blanca, azul marino y amarillo y solo el PCE en su anteproyecto de Estatuto (Octubre de 1979) plantea poner las siete estrellas verdes en la franja azul marina. Cuando el Proyecto de Estatuto de Autonomía para Canarias pasa para su discusión (Diciembre 1980)  la Asamblea Mixta (Diputados, Senadores y representantes de las dos Mancomunidades Provinciales), la bandera se aprueba con la sola oposición del único representante de la UPC (Pablo Ródenas del Cabildo de Tenerife) y con una reserva de enmienda que presenta Alfredo Mederos del PSOE que plantea la posibilidad de que "en aras a la concordia se puede estudiar introducir siete estrellas blancas en el paño azul marino, porque no hay que olvidar que era de paño azul y con esas siete estrellas la bandera histórica de Canarias". Al final se aprueba por la Asamblea Mixta, junto con el escudo de los perros encollarados. A su paso por el Congreso de España solo el PCE mantiene su enmienda de ponerle estrellas a la franja azul y, finalmente, en mayo de 1981 resulta aprobado el artículo del Estatuto correspondiente a la bandera y el escudo con solo tres votos en contra y 11 abstenciones.
El españolismo es plenamente consciente de que la bandera heptaestrellada es la que el pueblo ha asumido por mucho que el Gobierno Canario enarbole la oficial del azul falangista y los perros encollarados, mala copia de la nacional. Además, estaba inicialmente aceptada por varios de los componentes de Coalición Canaria, de una historia anterior con mayor carga nacionalista que la de ATI, como Asamblea Mahorera, ICAN, el PNC o el PIL, que la mantuvo años izada en el Ayuntamiento de Teguise. De ahí surge el hecho de que, posteriormente, por las juventudes de CC se plantease la aceptación de la bandera de las siete estrellas y que personajes pseudonacionalistas de esa Coalición regionalista como Paulino Rivero o el fallecido Adán Martín hayan jugueteado con la idea de aceptarla como bandera autonómica pero, eso sí,  rechazando explícitamente su carácter de símbolo de liberación e independencia lo que es lo mismo que amputarle su propia alma.
Hemos de entender que, hoy por hoy, el aspecto cultural de nuestra lucha es una de  los teniques angulares sobre los que hay que edificar el futuro y que, nuestra bandera, forma ya parte del patrimonio cultural de esta Nación Canaria colonizada. Por ello, incorporarla por mero oportunismo político a la simbología -oficial o partidaria- desprovista de su auténtico carácter de símbolo de la lucha secular de nuestro pueblo por su propia entidad como Nación libre y soberana es traicionar los esfuerzos militantes de muchos compañeros desaparecidos que han dejado jirones de su alma por esta bandera. Por esta razón personalmente he publicitado y apoyado, en la medida de mis posibilidades, TODAS las convocatorias que para celebrar los 51 años de ondear orgullosa se han realizado en estas islas, sean para el día 22 o para la manifestación del 26 en Aguere, en La Puntilla o en la AA.VV San Gerardo del chicharrero Barrio de La Salud, incluyendo las de su izado en instituciones oficiales como en Lanzarote o en Telde. En todos los casos son una aceptación de ese carácter NACIONAL de nuestra bandera, inseparable de su reivindicación de SOBERANÍA.
Hoy, para mí y para muchos canarios esa bandera y sus siete estrellas verdes, sigue siendo un símbolo de esperanza y guión de lucha por la INDEPENDENCIA para nuestra única patria, Canarias y, a los veteranos de esta brega libertaria, nos causa enorme alegría ver como largos años de lucha de muchos compañeros  van recogiendo el fruto inestimable de ver como nuevas generaciones se van sumando a esta esperanza de futuro que precisamente esta presencia joven y diversa la hace irreversible.
Francisco Javier González
Gomera 22 de octubre de 2015


"UNA BANDERA KANARIA Y SIETE ESTRELLAS GUANCHES"





POR Antonio Javier Gómez Jiménez (doctor en Pedagogía)


El día 22 de octubre se conmemora cada año que hace décadas se creó, pese a estar bajo la dictadura franquista española, la bandera que representa la lucha desde Canarias por liberarse de la opresión colonial a la que es sometida todavía por parte de España. Este Archipiélago africano conformado por 13 islas, 7 mayores, más habitadas, de las que partieron también emigrantes hacia la conformación de Urguguay, Montevideo, Canelones. La mayoría hombres solteros, con oficios como carpintería. Esta bandera, con tres franjas verticales, de colores blanco, celeste y amarillo, con siete estrellas verdes de cinco puntas cada una, haciendo un círculo en la franja del medio, representa la lucha de tantos y de tantas compatriotas que lucharon por la creación de un Estado libre, de paz, anticapitalista y antiimperialista. Antonio Cubillo ha sido uno de sus principales baluartes, con el MOVIMIENTO POR LA INDEPENDENCIA Y AL AUTODETERMINACIÓN DEL ARCHIPIÉLAGO CANARIO (MPAIAC). Al que España le achaca el atentado (que fue fortuito accidente) de una avión alemán en el que murieron en el choque de dos aviones en el aeropuerto LOS RODEOS, del norte de Tenerife, varios cientos de personas. Amen de otros atentados con los que España siempre tildó de terrorista a alguien que en realidad sufrió un atentado por parte de las alcantarrillas represoras del Estado estapol, y a quien incluso indemnizó, como Cubillo, apuñalado por la espalda por parte de un agente secreto de la policía nacional española. También hoy es el día, por lo tanto, no sólo de la bandera, sino de compatriotas canarios y canarias que están por todo el mundo y se solidarizan con esta causa guanche. Patria o muerte, ¡venceremos! ¡Viva CAnarias libre y comunista y anarquista!  (a quienes desde el exilio o del extranjero quieren saber más de CAnarias, les cito y emplazo cada mes en la sección Bejeke de África, del periódico www.lagunamensual.es), donde publico artículos al respecto de esta temática.

sábado, 17 de octubre de 2015

EL GOFIO DE CLEMENCIA




Y otra vez va de cuentos.... que no son tan "cuentos" Son retazos de nuestra vida cuando los cupones prociegos valían una perra gorda, diez céntimos de las fenecidas pesetas.

Cuando Nicasio Suárez regresó de la Guerra de España ya tenía sus primeras dos hijas y Demetria traía una nueva cada año. Con tantas hembras en casa, con unas escasas eretas con más arrifes que tierra para cultivar, un goro con una cochina negra que, para cubrirla, su compadre Sebastián prestaba al hermoso chancho macho, padre de casi todos los lechones de la vecindad, media docena de gallinas jabadas y unas cuantas jairas que ordeñar como todo capital, difícilmente se podía dar de comer a todas.

Verdad es que hay personas que nacen con estrella y otras que nacen estrelladas de antemano. Nicasio era de estos últimos. Macheteando una penca de palma para separar el pírgano y pelarlo pa’la comida de las jairas, le saltó el talajague y le vació el ojo izquierdo. Él, que había pasado por todo el fogueo del Ebro en España sin un rasguño, perdió al siguiente año el derecho cortado por una hoja de una mata de millo-chorro. Eso es nacer estrellado. La única suerte fue que le dieron la oportunidad de vender el cupón del “parahoy” por las calles laguneras


Así fue como Clemencia Suárez, a sus recién cumplidos 13 años, cogía el caminito todos los días a primera hora por los llanos de El Rodeo hacia Aguere, llevando de la mano a Nicasio, envuelto en su manta esperancera, hasta la “oficina” del cupón “pro-ciegos” frente a la Iglesia de Santo Domingo, lo lazarilleaba por las frías calles laguneras y, a las seis, devueltos los sobrantes y cobrada la escasa comisión de los vendidos, regresaban al Barranco Las Lajas.


Algunas perrillas más se agenciaba Demetria vendiendo los huevos de las jabadas, algún queso, amulán y leche mecida si se la encargaban, los baifos paridos por navidad y los lechones cuando cogían algo de peso, manjares todos ellos que la majuga de hijas veía salir de casa sin catarlos, salvo algún viejo gallo que se mataba pa’la Noche Buena o la carne salada, guardada en un tajoque de pitera, la manteca y los chicharrones cuando se mataba una cochina ya baqueteada al sustituirla por una lechona. Se puede entender que la pequeña casa del Barranco Las Lajas era la morada del perpetuo jilorio, matado con ralas de gofio en aguas de pasote o greña millo de desayuno y de caña santa o magdalena, suavemente calentada al rescoldo que guardaban los teniques, para la cena y, sobre todo, con los escachos de papas sancochadas con mojo picón al regreso al atardecer.

Dos años del cotidiano recorrer las calles de Aguere dieron a Clemencia el conocimiento y el valor de dejar atrás la casa del Barranco, con Nicasio a cargo de María del Carmen –la hermana que le seguía en la serie- y empezar a buscar un lugar donde trabajar. No eran esos años 40 propicios para los trabajadores y, mucho menos, para las trabajadoras. Las muchachas aspiraban a colocarse en una casa y solicitaban como pago la comida diaria, un lugar donde dormir y alguna ropa en mediano estado de uso y, con esos objetivos en mente, Clemencia empezó su recorrido urbano.

Primero fueron las grandes casonas laguneras de dueños con rimbombantes y sonoros apellidos, con puertas acristaladas al fondo de profundos y sombríos zaguanes y anchas escaleras que el caruncho empezaba a llenar de agujeros. A la puerta salía siempre una criada, chacarona, encofiada y estirada, consciente de su nivel social superior al de la mocosa que, apretando sus manitas p’aliviar el padrejón que le producían los nervios, si le ofertaban alguna posibilidad de quedarse en el último escalón del servicio, preguntaba muy seria “¿Y en esta casa, al comer, como enfrían el potaje?” Las respuestas oscilaban desde la más elegante que recibió en casa de un supuesto marqués –“¡Como va a ser. Revolviéndolo con la cuchara! a la más común de “¡Soplando, tonta!” Clemencia, con su eterno jilorio acuciándola, las fue despreciando una a una y bajando cada vez un poco más en la escala social.


Así llegó hasta la casa de Fulgencio Martín, uno de los “Barrenitas”, dedicados todos ellos a la fontanería o la latonería. Fulgencio “Barrenita” tenía su taller por una trasversal a la calle San Juan, cerca del trapiche de caña y la fábrica de botellas y, en la trasera del taller, la vivienda con su mujer, Candelaria, y su hijo pequeño Luis. Candelaria trabajaba como limpiadora en el Ayuntamiento en la Plaza de Abajo y vio como un alivio la posible ayuda de Clemencia para echarle un ojo a Luis mientras trabajaba en la casa. Le dijo a Clemencia que podía contar con una cama turca en el cuartito que estaba en el patio trasero, con alguna ropa y con la comida y allí surgió, como siempre, la pregunta de Clemencia: “¿Y en esta casa, al comer, como enfrían el potaje?” La rotunda respuesta no fue de Candelaria. Fue de Fulgencio “Barrenita” “¡Como coño va’ser. Echándole gofio!”


Clemencia, al cabo de unos años se caso con uno de los hermanos “Barrenitas”, Antonio, hojalatero que compraba a real las latas vacías del aceite de oliva que venía de España y a perra gorda las de leche condensada. El taller lo tenía en la calle Chávez, cerca del tejar y, como en la de su hermano, la reina de la parte trasera, la vivienda, era Clemencia que usaba la cocina para fabricar aquellos rosquetitos fritos laguneros que luego, los viernes por la tarde, a las horas en que la gente iba de visita al Cristo, los vendía al lado de los Portales de la Plaza.


Cada viernes que Luis pasaba por allí, en busca del sabroso rosquete, sabía que Clemencia le iba a preguntar “Luisito. ¿Cómo enfrías el potaje en tu casa?” y, antes de morder la golosina, daba la esperada respuesta “¡Tía. Como coño va’ser. Echándole gofio!”

Francisco Javier González


Gomera, 16 de octubre de 20

sábado, 10 de octubre de 2015

EL BAILE DEL SOL DE SIFORIA



Siforia Chinea era del Norte de la isla, no recuerdo bien si de Tamargada o de Macayo. Tal vez de Epina, porque olía a brezos en flor y fayas cuajadas de creces cuando bajaba a la Villa, cargada sobre el ruedo a la cabeza, con un gran cestón de caña lleno, unas veces de peras sanjuaneras, otras de duraznos, pequeños y dulces y, por los días de otoño, con castañas que vendía casa por casa o cambiaba por pescado a los marineros de bajura.

 Su hijo, Ramón –al que llamaban Moncho Guanil- también portaba el apellido Chinea como un blasón de la soltería indómita de su madre. 

Trabajaba de cabuquero en los túneles del norte y, como la mayoría de aquellos que dinamitaban la dura fonolita de la isla, estaba afiliado a la CNT. Cuando los cangrejos armados de Hermigua y los militares asaltaron el cuartel de Vallehermoso, Ramón pasó a ser uno más de los “huidos” gomeros, con la suerte de no terminar apotalado o enterrado en una cuneta perdida como otros. Partió en uno de aquellos muchos veleros que arribaban a las costas venezolanas y sus ocupantes eran encerrados un tiempo en El Dorado, hasta que lograban lo que les impulsó al exilio: la libertad. 

Siforia nunca recibió carta de Ramón. Preguntaba a todo indiano que regresaba por “El Guanil” y, a veces, alguno le daba noticia de que lo habían visto por Aragua, otros decían que por Cagua e incluso alguno lo colocaba viviendo abarraganado por la Mucuy. Solo rumores a los que no hacía caso porque sabía que Moncho estaba, seguro, en otra isla con nombre de mujer y flor de la que un indiano le había hablado, de playas soleadas llenas de palmeras y muchachas jugando con las olas.

Siforia se fue, poco a poco, empequeñeciendo de cuerpo y aniñando de espíritu. Un día de San Juan no la vieron los que, portando alegres ramos de flores y frutas, iban cada achano a la playa a ver bailar el sol en su salida. Ese baile de Magec llenaba de alegría el ánimo de Siforia porque, estaba segura, que allá en Margarita estaría Moncho bailando con el sol en la dorada playa. La buscaron en vano y con los años todos fuimos olvidando a la vieja Siforia. Alguno incluso insinuaba que se había ido nadando hacia Margarita.

Años después, un maestro, venido de Tenerife, aficionado a la arqueología y buen conocedor de las costumbres guanches, encontró bajando el barranco de La Iguala desde Casas de Jagüe, una cueva en un ancón que le llamó la atención. Estaba cuidadosamente tapiada con piedras que se iban curvando hacia adentro a medida que subían hacia la bóveda de la cueva. Tal y como si se hubieran cerrado desde dentro. Caía casi la noche y decidió volver al día siguiente, fiesta de San Juan, a primera hora. Llegó a la cueva casi aún de noche y fue laboriosamente desmontando la pared. Solo llegó a la mitad cuando vio, mirlado y sonriente, un rostro apergaminado y, al pié del xaxo de la vieja Siforia, un gánigo con una mancha oscura, de leche vieja, en su fondo. En ese momento, desde la cercana Playa de Iguala, unos niños veían bailar al Sol.

Francisco Javier González.
Gomera a 9 de octubre de 2015

miércoles, 30 de septiembre de 2015

"ESPAÑA, DEDO, LLAGA Y CATALUNYA"







Doctor (en pedagogía) Antonio Javier Gómez Jiménez
29 de septiembre 2015

A modo de introducción: ¿Qué estará y está sucediendo u ocurriendo realmente en el Estado España? Ese país que trocó una dictadura casi en una feria pasando de un régimen sin libertades políticas y sin partidos políticos oficiales (con un Partido Comunista y un Felipe González en la clandestinidad), en 1975, a muerte del militar golpista Franco F., hacia una monarquía parlamentaria, con democracia representativa?

El PSOE (ahora con Perico Sánchez), el Pp (con Mariano R.), y los partidos nacionalautonómicos diversos (en Euskadi, Canarias, Catalunya...) han gobernado o simulado gobernas los recursos disponibles. Esos gobiernos y gobernantes o gobernadoras han sido representantes tras elecciones sucesivas en urnas. Los parlamentos central y autonómicos en casi 40 años desde 1978 (año de la consti de Juan Carlo I el mataelefantes con perdón) se han repartido los escaños en esa Democracia Representativa.

En 2014 surge un partido como Podemos fruto del menchevique desencanto con la democracia representativa. Impulsándose una corriente breve y alterna de democracia participativa asamblearia en círculos de la ciudadanía.

A este respecto, volviendo a Catalunya, siento tener que corregir a uno que pudo haber sido presidente de España, Alfredo P. Rubalkaba. Cuando Alfredo, del partido exsocialista español, llama irresponsable a Mas, yo le pregunto: ¿Tú qué harías si más de un y millón y medio de personas salen a la calle pidiendo independencia? ¿les hubieras vuelto la espalda?

CATALUNYA HA PUESTO EL DEDO EN LA LLAGA: EL SISTEMA ELECTORAL ESPAÑOL ESTÁ TRUKADO, PORQUE LOS ESCAÑOS DE LOS PARLAMENTOS NO SE CORRESPONDEN CON LA SUMA REAL DE VOTO. POR MUY REAL QUE SEA LA MONARQUÍA PARLAMENTARIA. LUEGO SE KEJAN DE VENEZUELA O DE CUBA, PERO ALLÍ POR LO MENOS NO ESTAFAN AL ELECTORADO.

    El conflicto entre democracia representativa y democracia participativa más allá del simple voto cada cuatro años, se ha visto demostrado en Catalunya recientemente el 27 de septiembre.
     Cuando el nacionalismo español ve que los resultados y las cuentas no le son del todo favorables (el independentismo, por ejemplo, ha sumado 72 escaños, frente a los 63 escaños de representantes nacionalistas españoles) argumentan que eso no es democracia participativa (pues no vale la mayoría absoluta en número de escaños cuando no existe una mayoría absoluta en votos reales). Y se apoyan en esa simple y artificial democracia representativa (votos en urna cada cuatro años) para decir que no es un parlamento democrático pleno en el caso de que los partidos elegidos no satisfacen sus intereses. El caso es que este tipo de argumentos por parte de determinados políticos y partidos, no hacen más que generar estupefacción en toda la población, pues según sean unos u otros los resultados, tales burócratas de la política salen con el argumento que más les interesa. Y lo que no queda claro al votante de a pie de la ciudadanía sea de la clase social que sea, de la región que sea, de la edad que sea, y del sexo que tenga, a qué sistema se está jugando: democracia representativa o democracia participativa. Más peor se pone la cosa cuando quienes no quieren ir más allá de la democracia representativa (PP, PSOE, Ciudadanos, incluso ahora Podemos e IU) defienden oficialmente la democracia representativa y de la noche a la mañana quieren hacernos creer que estábamos jugando a la democracia participativa, cuando estas últimas elecciones -aunque fueran anticipadas- eran de entrada una elección autonómica más de las tantas que ha existido. De hecho, si la mayoría en votos se hubiera dado para las fuerzas independentistas, hubieran argumentado que no era un referéndum. Pero como por escasos miles de votos no han sumado la mayoría en votos, pero sí en escaños, ahora afirman que han perdido el plebiscito independentista, aunque hayan ganado en escaños. Es decir, está claro que en las fuerzas conservadoras, que son las españolistas y anti-independentistas, hay una doble moral. Y hacer política con doble moral no sólo es una estafa intelectual, sino de una pobreza dialéctica insultante para la inteligencia de la población y de todas las instituciones, medios de comunicación incluidos. Al final, lo cierto es que las elecciones del 27S seguían el esquema de la democracia representativa, no participativa (con listas abiertas), y las fuerzas representativas, aunque no hayan conseguido por pocos miles de votos el 50% más uno en papeletas a favor, el 47 y casi 48% de los votos a favor, le otorgan 72 escaños catalanistas, frente a 63 escaños de representantes españolistas. Por lo tanto, es de tramposo para querer siempre ganar -típico de burgueses- cambiar las normas del juego sobre la marcha, para aunque sea evidente que has perdido, aparentar que el otro no te ha ganado, y de sobras.
    Y digo más, si seguimos las normas de juego incluso burguesas, partido a partido político, confrontando los unos con los otros, hay un partido que ha arrasado y multiplicado por tres, por cuatro y hasta por cinco y por seis, los votos que suman los partidos que hayan apoyado sectores de la masa votante. Lo miren por donde lo miren, el independentismo ha ganado. Y además ha ganado porque de haberlo querido, incluso, hubiera tenido más del 50% de votos directos. ¿Qué hubieran dicho entonces? Ellos sabrán... en las próximas generales, si el PP saca más votos que PSOE o Podemos por separado, dirán que son los reyes del mambo... Pero si PSOE y Podemos se juntan, y les quitan el chollo, dirán que eso no es democrático. Lo mejor de todo eso, es que quienes tienen clara la interpretación de la realidad, no tenemos el potaje mental de la burguesía, que esquizofrénicamente adopta un discurso para ponerse la máscara que le interesa según lo que hagan los otros... Un problema evidente de trastorno de personalidad. La burguesía debería tomarse en serio la terapia psicológica, y no saltarse las tomas por cuestiones de vicios etílicos, bodas, bautizos o comuniones. Es muy poco serio.
    Esta burguesía siempre tan fanáticamente capitalista, cuando se les dice que en Cuba, por ejemplo, hay una democracia popular y participativa (donde los delegados que ocupan escaños se eligen cada cuatro años en barrios, etc.), dicen que eso no es democracia. Que democracia es democracia capitalista representativa. Pero cuando en su propio país, como España, la democracia representativa no sale como le tenía previsto en las urnas, invocan la democracia participativa más plena de sumar votos, no escaños, aunque sea por un día. Doble moral e hipocresía, dos virtudes de la burguesía, con síndrome capitalista, alergia al trabajo y al sudor y al esfuerzo. Virtudes que no tienen pero no se cansan de cantar que son los únicos portadores...

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE





Néstor Verona y Alfonso García

Una propuesta identitaria canaria

La Iglesia del Pueblo Guanche, de entre la diversidad religiosa canaria, es quizá el colectivo con mayor grado de especificidad de todos los analizados en este estudio, y al mismo tiempo presenta una mayor complejidad que otros grupos a la hora de su ubicación en el mismo. Nacida en el año 2000, con el inicio del milenio, y fruto del impulso de un reducido grupo de miembros (en torno a ocho), en palabras de su máximo representante, no busca crear una nueva religión, sino recuperar una religión existente: «la memoria espiritual del pueblo aborigen canario, que está huérfano espiritualmente. Y que, a pesar del sometimiento ejercido por las distintas religiones de la historia canaria, no ha dejado que profesar la religión en la Diosa-Madre, la Chaxiraxi».164


Se trata de un modelo neopagano que busca asegurar la continuidad de la adoración a la «Diosa-Madre Universal Chaxiraxi», según ellos, divinidad central del panteón de los aborígenes canarios antes de la conquista de las islas por los europeos, que finaliza en Tenerife en 1496. Para ello han rescatado y reconstruido, en lo que se presenta como una reivindicación identitaria, a través de distintas técnicas, etnográficas y antropológicas principalmente, y de las más diversas fuentes, tanto históricas como arqueológicas, una serie de rituales prehispánicos que entroncan sus creencias con las de aquellos pueblos mediterráneos y del Oriente Medio de la Antigüedad que adoraban también a estas Diosas-Madres. Tratan, de esta manera, de evaluar su propia religiosidad dentro de la perspectiva de la particular idiosincrasia canaria, en la que dicen que dichas creencias han estado ocultas por varios siglos, sincretizadas con cultos más modernos como el catolicismo. Así, entienden la aceptación por parte del pueblo guanche165 de símbolos y ritos cristianos como una apropiación de significados autóctonos,166 como las fiestas de algunos santos, por ejemplo la de San Juan, que se celebra coincidentemente  con el solsticio de verano, y que está vinculada a antiguos rituales de fertilidad. De igual manera, analizan desde la misma perspectiva aquellos rituales guanches que han adquirido significados cristianos y que aún se siguen realizando hoy en día, como la fiesta de «diablos» o «diabletes», basándose en el utilitarismo del sincretismo religioso propio de las particulares circunstancias  vividas en Canarias.

Por ello, hasta la fecha, plantean que no existían sistemas religiosos completos de origen guanche, sino elementos autóctonos sincretizados con conceptos cristianos, lo que trata de suplirse ahora con la creación de la Iglesia del Pueblo Guanche, que surge como respuesta a lo que definen como «incertidumbre espiritual del pueblo canario». Por ello, se postulan a sí mismos como una «comunidad de hombres y mujeres del siglo XXI que quieren vivir sus vidas espirituales en íntima comunión con la Diosa-Madre Chaxiraxi, en plenitud con los espíritus de sus ancestros y en armonía y comunión con la naturaleza», rescatando sus rituales del culto en el que, de manera sincretizada, a venido siendo venerada bajo nombres «extranjeros», como el de Virgen de Candelaria. Debemos conectar, pues, esta tradición, con todas aquellas religiones de la diosa en otros muchos lugares, pero también con las nuevas espiritualidades, pues se está planteando un modelo neopagano muy próximo a estas formas religiosas que se tratan en el capítulo correspondiente más adelante.

De fundamento complejo, por las dificultades para ordenar el rompecabezas de la información,  «en el que la Diosa Universal ayuda a ello», y sin libros concretos de referencia, la Iglesia del Pueblo Guanche se centra en la parte espiritual y utiliza como soporte rituales recreados. Desde este principio, la propia divinidad rompe el esquema de sometimiento de las demás religiones al fundamentarse en el diálogo de los creyentes directamente con la Diosa, al ser como una madre que quiere lo mejor para sus hijos. Desde la recreación ritual, por su parte, se aproxima a imágenes de una etnografía clásica, de ritos fabrica- dos como elemento unificador, pues bajo la idea de atraer los significados de las actividades desarrolladas por el pueblo aborigen canario anterior a la conquista, se retrotraen sus dirigentes a un pensamiento mitológico de un pueblo casi ágrafo, cargado de símbolos, que es reinterpretado.

La Iglesia del Pueblo Guanche, además, realiza una cantidad profusa de actividades rituales relacionadas con las actividades de la vida diaria y los momentos importantes de la misma, tales como los bautizos, bodas y, en un futuro, enterramientos, y todo ello desde la intención de entender el universo de los guanches, desde una mirada de «un mundo moderno que ha perdido la capacidad de ver la esencia del pueblo, de sus creencias y las cosas que aspira a recuperar», según uno de sus responsables.

El entendimiento de la historia fragmentada canaria del mundo aborigen se reescribe como un mito, que se asemeja más a historias inconexas, con poca relación entre ellas, unidas en una religión que las amalgama, y que anhela reunir un material básico y diverso de distintas fuentes históricas y antropológicas, con el objetivo último de «rescatar» incluso la lengua, los enterramientos y la mitología como fuente de inspiración nueva a los canarios desentrañando lo verdaderamente identitario del orden social y religioso, que trasciende y está vinculado con la esencia de la civilización mundial.

Fundamentos y estructura de la Iglesia del Pueblo Guanche

La Iglesia del Pueblo Guanche, 167 actualmente, se encuentra en trámites para su inscripción en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia español, desde que en el año 2006 solicita su registro. Para ello, sus miembros levantan acta de su fundación en ese mismo año, aunque vengan desarrollando sus actividades desde bastante antes. En esta misma, recogen una serie de fundamentos que han de regir el funcionamiento y estructura de la institución, además de plantear las principales líneas de su propia fe.

Los fieles de la IPG reverencian y celebran la totalidad del universo como una manifestación de la Diosa-Madre Chaxiraxi, que está en perpetua evolución y no tiene origen ni fin. Creen además en la existencia, en el ser humano, de dos espíritus, llamados espíritu libre y espíritu vital, y que al morir el espíritu libre inicia el viaje hacia el seno de la diosa y el vital se queda en tierra para cuidar a sus parientes y amigos, así como del entorno en el que se desarrolló en vida. Sus fines son los de promover, actualizar, realizar y difundir las activida- des relacionadas con el culto y la veneración a la diosa, en todos sus aspectos (sobre todo en su advocación canaria de Diosa-Madre Chaxiraxi), así como la de otros dioses mediadores, como Magec o Diosa La Sol (en femenino), Achuguayu o Dios Luna, Achamán-Akorán-Baal-Ammón o Dios de las lluvias, Chayuga o Dios de la Naturaleza, y a los espíritus de los antepasados, así como la liturgia, ritos devocionales, prácticas y tradiciones de la ancestral religión de los guanches en lo que consideran la «matria» (en lugar de «patria») canaria.


5. TABLA CON EL ESQUEMA ORGANIZATIVO DE LA IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE

Consejo de Amusnaus            Guadameñe


Favkanes

Kankus

(sacerdotes)
Maguadas

(sacerdotisas)
Iboibos

(sacerdote- muertos)
Legados y comisionados
Delegados u observadores

Para ello cuentan con una estructura organizativa (véase tabla 5) liderada por un guadameñe (que puede ser un hombre o una mujer), quien actúa por inspiración divina de la diosa y representa la cabeza del conjunto de faykanes (responsables espirituales y religiosos que dirigen el culto). Según sus creencias, en el guadameñe radica el espíritu de la diosa, y éste lo transmite a los faykanes a través de un ritual de imposición de manos, quienes a su vez los transmiten  a los kankus (sacerdotes), maguadas (sacerdotisas) e iboibos (encargados del culto funerario). Estos son los encargados, a su vez, de transmitirlo a los fieles a través de los rituales de bautizo, boda y sepelio.

La oficina del guadameñe, a modo de consejo administrativo y de junta de gobierno, está asistida por un consejo de amusnaus escogidos al margen de su situación en el seno de la propia iglesia, que son consultados en caso necesario, y consta de secretaría de Estado, de un consejo para asuntos públicos de la iglesia, de las congregaciones, tagoros de conflictos y otras instituciones. Además, el guadameñe tiene potestad para nombrar legados y comisionados, quienes pueden representarle ante otras confesiones o ante la Administración pública, y a delegados u observadores ante organismos internacionales, que podrán asistir como representantes de la entidad a conferencias y reuniones en el extranjero. Por su parte, el Gran Tagoro de la Diosa-Madre, cuya cabeza es el guadameñe, y del que forman parte los faykanes dirigidos por el tagorero mayor, es el encargado de preservar el cuerpo doctrinal de la IPG, teniendo también potestad para cesar al guadameñe si incurriera en alguna de las faltas graves que recogen sus estatutos (como la pederastia, entre otras) y de elegir uno nuevo. Para finalizar, existe en la IPG un colegio de amusnaus, presidido por un decano y un subdecano, quienes ayudan colegialmente al guadameñe en su gobierno cotidiano de la iglesia.

Principales ceremonias: bodas, bautizos, ordenaciones e imposición de manos

Una de las principales maneras de la IPG para mantener vivas sus tradiciones,  es a través de la celebración de una serie de ceremonias y rituales, generalmente asociados a la vida de los individuos, y que podríamos englobar dentro de los ritos de paso. Algo común en muchos otros neopaganismos entroncados con el culto a los antepasados y de las religiones étnicas de pueblos tan próximos a Canarias, temporal y socialmente, como los del continente africano y americano, aparece también en esta nueva religión, tan antigua, tan local, y al tiempo tan universal en los principios que plantea. Reproducimos a continuación la fórmula utilizada por las maguadas y kankus durante uno de estos rituales, un bautizo por el rito guanche:

Hermano..., bienvenido al seno de la Diosa-Madre Chaxiraxi y al encuentro con los espíritus de nuestros antepasados. Que tu vida sea larga y próspera, guiada por Magek, y tus descendientes tantos como estrellas creó nuestra Diosa-Madre Chaxiraxi.

La maguada o el kanku, en este punto, sumergen al neófito en el agua tres veces.

El ritual de la imposición de nombre o bautismo, para la IPG, y según nos explica su actual guadameñe, Eduardo García (Guayre Adarguama Anez' Ram n Yghansen) simboliza que los fieles pasan de la muerte a la vida, «y que obtienen la vida que proviene de la Diosa-Madre  Chaxiraxi». Para ellos, de la misma manera que el agua limpia el cuerpo, la gracia de la diosa lava el espíritu del neófito. Se celebran en la naturaleza, en una playa o en algún barranco donde corra el agua, ya no sólo por la falta de un local para hacerlo, sino por «el propio sistema de creencias pagano», en sus propios términos. En la ceremonia, además, que puede ser por inmersión o por aspersión, se sigue un ritual muy reglado, como todos los observados para este trabajo, en el que cada individuo, desde los que participan hasta los simples observadores, tienen un lugar designado. Un guerrero (recreando la vestimenta de los antiguos guanches, con pieles de cabra de aspecto prehispánico) toca el bucio, 168 comenzando  así la cere- monia. Abren la comitiva un niño y una niña que portan hojas de palma, seguidos por el guadameñe, el kanku y dos maguadas coronadas con guirnaldas de flores silvestres. Detrás de ellos, va tocando un tajaraste169 un grupo de músicos, precediendo la llegada de los neófitos al lugar de la celebración, quienes deben portar hojas verdes de laurisilva. Tras el rito bautismal en sí mismo, ante el altar de la diosa, son ungidos con sal, y luego son sometidos al ritual de imposición de manos, a través del cual quedarán imbuidos del espíritu de la Diosa-Madre. También se hacen ofrendas durante el transcurso de la ceremonia, de leche, miel y gofio, y al final, tras algunas lecturas, una comida comunitaria. Por tanto, este ritual de inclusión de nuevos miembros en el grupo se convierte también en ritual de confraternización, en un evento social presidido por la jerarquía eclesiástica, quien dirige el acto colectivo de imposición de nombres ancestrales canarios por el rito reelaborado de la IPG.

Con respecto a los matrimonios,  desde la perspectiva de su fe, es expresión de la intención de la Diosa-Madre Chaxiraxi, por ser un instrumento de vida divina o un medio de santidad, fundamentado todo ello por el rito sagrado puesto en marcha durante la ceremonia. Por ello, entienden que, siendo una institución natural, la propia iglesia es quien tiene derecho a legislar sobre un acto que, para ellos, es divino, y no los estados, cuya labor es meramente admi- nistrativa a efecto social. Esto confiere al matrimonio un lugar muy especial entre los ritos de la IPG, en el que los cónyuges son los ministros del propio ritual, y en el que el kanku y la maguada no son más que meros testigos ante la Diosa-Madre. Se trata, pues, para sus fieles, de un camino de santidad, de la consecución de una vida sobrenatural que es iniciada con el ritual del bautismo, y no de una simple institución social.

Como trámite previo, los contrayentes deben poner en conocimiento del tagorero local su intención de realizar el ritual, que deberán preparar ellos mismo con ayuda de los sacerdotes y sacerdotisas. La ceremonia suele celebrarse en un paraje natural, en el que se crea un atrio semicircular donde, en el centro, arde un fuego de carácter sagrado al que se arroja sal marina y plantas aromáticas.170 El recinto se adorna con ramas del monte y hojas de palma, y se dispone en él un efeken (altar), orientado hacia el sol naciente, en el que se instala la imagen de la Diosa-Madre Chaxiraxi (a la que se hacen ofrendas). Los novios podrán vestir el traje tradicional guanche o ataviarse con ropas actuales, pero ella debe llevar una corona de flores silvestres. Para la celebración del ritual en sí mismo, primero se suplica al cielo y a la tierra para que proteja el proceso del matrimonio, y se pide permiso a los cerros, los valles y los barrancos. A conti- nuación se inicia una oración de petición de permiso a los espíritus de los ancestros y a la Madre Tierra, y se le hacen a los contrayentes una serie de preguntas. Después son ungidos con sal y se procede al ritual de imposición de manos, para concluir con una ofrenda de leche, gofio y miel, que ambos con- trayentes deben darse de beber el uno al otro. Finalmente, para realizar este complejo ritual, la IPG ha redactado una normativa con respecto a los matrimonios, en la que además se tiene en cuenta la disolución del mismo. También en esta normativa se contempla la realización de matrimonios entre personas del mismo sexo, sin ningún tipo de distinción, por lo que critican las tradiciones que consideran patriarcales y machistas, de origen judeocristiano.

Otra ceremonia muy característica de la IPG es la de la ordenación  de alguno de sus miembros como sacerdote o sacerdotisa, durante la que se procede, como en otras ocasiones, al ritual de imposición de manos. Este ritual, como hemos visto, es una manera simbólica de hacer que more en uno el espíritu de la diosa, que es transmitido por el guadameñe, quien ha sido escogido para este cargo, según ellos, por la propia divinidad, tal y como exponen en el acta fundacional de la entidad: «el Guadameñe de la Iglesia del Pueblo Guanche, en quien permanece la función que por Inspiración Divina de la Sagrada Diosa-Madre Universal Chaxiraxi que ha de transmitirse a sus seguidores, es cabeza del conjunto de los faykanes, servidor de la Diosa-Madre y de la Iglesia del Pueblo Guanche Universal en la tierra.» Durante la ceremonia de ordenación el aspi- rante, al que ya se ha impuesto nombre guanche en un ritual bautismal previo, debe también hacer una ofrenda, en consonancia con la fórmula que recogemos a continuación: «Ustedes, espíritus de mi espíritu, que moran en La Sol, acepten estos modestos presentes como prueba de que estamos en ustedes, y ustedes en nosotros. Les rogamos que suplan nuestras flaquezas y en este nuevo año, continúen cuidando del agua, del aire, de los árboles, de los ganados, del pasto y de todo aquello con lo que la madre-tierra nos transmite la vida».

En su momento se desarrollará una casta sacerdotal, que ya existía en el pueblo aborigen, y que aún está por desarrollar, y que son los iboibos. Éstos se encargarán de los muertos y los rituales relacionados con ellos. Tienen, de hecho, la idea de conseguir un cementerio que se adecue a los criterios funerarios de los guanches prehispánicos, en el que dar sepultura según un ritual propio a sus muertos.

Festividades: del sincretismo al concepto de «autenticidad»
Según los miembros de la IPG, pese a que en Canarias la mayoría de la población se considera católica, es mucho menor el porcentaje de católicos que realmente practican dicha fe, mientras que la mayoría de ellos visitan a curanderos y santiguadoras, van a los centros de peregrinación de sus ancestros, atribuyen a objetos como cruces, escapularios y estatuillas poderes sobrenaturales, y además, celebran fiestas paganas que están ocultas bajo formas cristianas. Entienden, pues, a la iglesia católica simplemente  como un mero contexto institucional dentro del cual se practica una religión popular, mucho más próxima a la doctrina de la IPG. En este contexto, las creencias previas a la llegada de los europeos a Canarias, fueron, según ellos, asimiladas, y los símbolos y ritos cristianos con significado próximo a la cosmogonía anterior a la conquista fueron aceptados y conservados. Plantean asimismo que la «quema de Judas» o del «Haragán», fiestas celebradas aún hoy en algunas localidades de las islas, son una prueba de esto, y que muestran cómo el sincretismo religioso funciona como una forma religiosa netamente utilitaria. Por otra parte, según su propio planteamiento, el catolicismo popular y sus cultos a los santos, más que a un único dios, encaja bien en las creencias del pueblo guanche, en las que entien- den que existía un monoteísmo enmarcado en un politeísmo. Para ellos, el lenguaje religioso de la cristiandad europea sólo afloraba en la superficie de la población, y las pervivencias, sólo había que destaparlas. Por eso, continúan planteando, resurge la IPG, que ha venido perviviendo sincretizada en fiestas y romerías populares, como la Rama de Agaete, el Poleo de Icod, la romería del Socorro en Güimar, la de la Luz o la de la Virgen de los Pastores (Diosas Tara- Tanit). De igual manera esto ocurre, según ellos, en las fiestas de la Diosa- Madre Chaxiraxi, sincretizada como la Virgen de la Candelaria, o las de la Virgen de Abona (Diosa Magek) y las de Tajao. Así, el Wesñesmen,  fiesta «nacional» guanche dedicada a Chaxiraxi, se sincretiza con la de la Virgen de Candelaria, y el año nuevo guanche, con la fiesta de San Juan. También entienden que el culto a los árboles propio de los pobladores prehispánicos continúa oculto detrás de otras fiestas y manifestaciones sincréticas, como en el Pino Santo de Terure (Tara) o Virgen del Pino en Gran Canaria, el Pino Santo de la isla de la Palma (Virgen de las Nieves), de la Victoria y de Vilaflor, además de Cristo del Pino en Arafo.171

Si bien la IPG tiene prevista la adquisición, allí donde sea posible, de algún edificio o local que sirva como sede social a efectos administrativos, como hemos visto, las ceremonias, rituales y festividades son celebradas en lo que entienden como el «más grandioso templo que podemos ofrecer a la Diosa-Madre, el de su propia obra, es decir, la naturaleza». Por el nombre de almogaren o mogaren, conocen, así, al recinto natural y al aire libre, generalmente abrigado en la roca, especialmente dedicado a espacio de oración, y que suele situarse en colinas, atalayas o en las cimas de montañas. Otro importante lugar para la celebración de ceremonias son las cuevas, en las que se cree que los aborígenes canarios realizaban muchas prácticas de carácter religioso, como la visita a los oráculos.172

Hasta tiempo reciente, plantean, habían visto vetada la posibilidad de realizar públicamente sus cultos, ceremonias y rituales, por lo que debían vivir su espiritualidad a través de cultos sincretizados. Esto ocurre en el transcurso de varios siglos. Ellos, por el contrario, según aseguran, reconocen «la libertad religiosa de todos los seres humanos para expresar y celebrar sus creencias, como individuos o en grupos, en cualquier ritual, símbolo o vocabulario que no cause daño y que sea significativo para ellos».

Para la IPG, según el calendario lunar, el año nuevo comienza con el Achu n Magek, coincidiendo con el solsticio de verano, el 21 de junio. Esa noche se celebra una importante ceremonia en la que las maguadas uncen a los asistentes con un ungüento sagrado, se encienden hogueras y se hacen plegarias y ofrendas a La Sol. Pero organizan otras muchas celebraciones, como los Encuentros Culturales Raíces Guanches, las Jornadas de Confraternización, y las ya mencionadas ceremonias de imposición de nombres guanches, bodas y ordenación de sacerdotes.

Integración y visibilización: el juego de identidades

Por lo que hemos podido observar durante nuestro trabajo de campo con el grupo, existen tensiones entre lo que podríamos denominar la IPG del siglo XXI y la tendencia a la reconstrucción «fidedigna», más o menos verosímil, de los rituales guanches, desde el punto de vista de la escenificación etnográfica, que pone de manifiesto un problema que gira en torno a los conceptos de identidad y de etnicidad guanche. De esta manera, la última boda celebrada siguiendo esta tradición, en marzo de 2008, no tenemos claro que se celebrara según el ritual de la IPG o por un ritual guanche, sin más, a modo de reconstrucción etnográfica que busca acercarse a reproducir cómo acontecían las mismas hace más de 500 años. Este hecho se debió, desde nuestra óptica de meros observadores, a la presencia de gran cantidad de medios de comunicación, que asistieron a la convocatoria hecha pública en internet. A tenor de la repercusión mediática que tendría la ceremonia, un numeroso grupo de integrantes de la iglesia decide, por votación, celebrar una ceremonia lo más fiel posible a lo que se supone, debía ser una boda guanche. Para ello, retiran el altar levantado a la Diosa-Madre Chaxiraxi por no adecuarse a los criterios de autenticidad planteados, pues estaba cubierto por un mantel bordado, al igual que aquellos elementos considerados anacrónicos, como los boles en los que se hacen las ofrendas. Con este acto simbólico vaciaron a la ceremonia de contenido para la IPG, y la convirtieron simplemente en una reconstrucción de un ritual más o menos inventada, semejante a las realizadas por asociaciones culturales, cual escenificaciones folkloristas. La postura mantenida por el guadameñe era la de hacer un ritual de la iglesia del siglo XXI, y no quedarse en la superficie de una recreación etnográfica, por lo que se retiró y no participó en ningún momento del ceremonial.

Esta cuestión, pone de relieve un proceso de construcción actual de identidades étnicas muy peculiar, que gravita inevitablemente sobre la propia entidad, en el que entran en juego diversos factores de igual importancia, como la estrecha vinculación de muchos de sus miembros con movimientos políticos nacionalistas en sus más diversos grados. De hecho, entendemos el fenómeno como un proceso  de construcción de identidades en el que la indumentaria y las acciones puestas en marcha marcan el transcurso de reconfiguración de los espacios y de identificación con el pasado y presente del grupo. Así, en la búsqueda de diacríticos culturales comunes, incluyen y recrean, mediante una especie de etnografía experimental, los modos y costumbres guanches como si éstos constituyeran su propia esencia, sirviéndose de actividades tan variadas y diversas como el uso del palo y el garrote, el salto del pastor, etc. (deportes denominados «autóctonos canarios», cuya enseñanza subvenciona el gobierno autónomo y los cabildos, y que son exhibidos durante las celebraciones del día de Canarias).


La iglesia, por otra parte, realiza una prolija labor de publicación de textos en plataformas digitales asociadas o vinculadas de alguna manera con la entidad,173  la mayoría de la veces firmados  por el guadameñe Guayre Adarguma Anez' Ram n Yghasen, y sus ceremonias, rituales y encuentros  son publicitados a través de una intrincada red de colectivos, generalmente mediante páginas de internet y cadenas de correos electrónicos.174  De igual manera, acostumbran a vincular ficheros a estos mismos enlaces y a otros en los que cuelgan fotografías y textos alusivos a los eventos que se han desarrollado.175 Esto muestra, además, una extraordinaria diversificación en la mayor o menor vinculación con la IPG de sus miembros y seguidores, que va desde el desempeño de algún cargo (unas 5 o 6 personas), a los que se les ha impuesto un nombre guanche (en torno a la treintena), y un amplio número de simpatizantes que según el guadameñe se encuentran en torno a los 300. A la fecha del Acta Fundacional de la institu- ción, en 2006, la junta de gobierno de la misma contaba con seis fieles que desempeñaban  cargos de gaudameñe, maguada, kanku y amusnaus, y en la entrevista realizada para este estudio nos decían haber comenzado con 21 fieles. De igual manera, aunque matizan que lo esencial de la memoria de la religión guanche se ha mantenido y que ellos no son más que los que lo sacan ahora a la luz, las ceremonias regladas se vienen realizando desde el año 2000-2001. De hecho comienzan su calendario contando desde la primera celebración del Achu n Magek de la Nueva Era Guanche, por lo que en 2007 sería en el 7º año de esta nueva era. Este nuevo calendario redivivo,176 por otra parte, forma parte de la estrategia de mayor calado, consistente en una reelaboración del idioma guanche,177  por lo que todas las fechas utilizadas en sus escritos adoptan esta nueva forma.

Se trata, como vemos, de una propuesta muy estructurada de neopaganismo, cuya fuerza radica en la particularidad canaria ya expuesta anteriormente y en la cercanía en el tiempo de los modelos religiosos previos a la europeización y a la cristianización en las islas.




Notas:

164. Ésta es tan sólo una de las maneras que tiene la comunidad de creyentes de referirse a ella pues, como veremos, la asocian con otras muchas formas, coma Tara, Tanit, Moneyba, Abora, Diosa Celeste, Diosa Luz, Divinidad primigenia, etc.

165. A partir de aquí, utilizaremos la expresión «guanches» para referirnos a las poblaciones prehispánicas canarias por ser la autodenominación  aceptada por la iglesia. Pero entendemos  que la utilización de este término deja fuera a otras islas, como Gran Canaria, pues es el gentilicio con el que se conocía a los pobladores exclusivamente de la isla de Tenerife, lo que plantea un problema para el desarrollo del grupo fuera de esta isla.
166. De igual manera, entendemos que el término «autóctono» posee una carga valorativa, en torno a la que gravitan cuestiones como la etnicidad y problemas de construcción y deconstrucción de identidades, en la que no se va a entrar en este estudio, entendiéndose su uso desde la propia dialéctica utilizada por la Iglesia del Pueblo Guanche.
167. A partir de aquí, IPG.
168. El bucio es una caracola de mar de gran tamaño que es soplada, profiriendo un sonido parecido al de una bocina de barco, y que sirve como llamada y reclamo para el grupo.
169. Toque de tambor, acompañado de chácaras (especie de castañuelas grandes) y a veces de pito (flauta), cuya danza se cree tiene un origen aborigen, y que se adaptó luego al folklore
canario.
170. Según su propia cosmovisión, el humo de esta fogata eleva las súplicas de los fieles y contrayentes al cielo.
171. Siempre teniendo en cuenta los parámetros de enculturación aplicados por la propia

172. Sitúan en la Montañeta, en Moya, en la isla de Gran Canaria, por ejemplo, uno de
estos oráculos.
173.  Véase http://www.canariastelecom.com/personales/benchomo/benchomo religionguanche.htm, o http://elguanche.net.
174. Para una imposición de nombres, por ejemplo, véase http://canariastelecom.com/per- sonales/benchomo/imposicionnombres2004.htm, para una ordenación de maguada (sacerdoti- sa) http://www.canariastelecom. com/personales/benchomo/ordenacionmaguada.htm,  para la primera boda por el ritual guanche después de la conquista http://elguanche.net/
bodaacerinarukaden.htm, para la celebración del año nuevo guanche http://www. canariastelecom.com/personales/elguanche/anonuevoguanche2003.htm.
175.  Véase a  este  respecto http://elguanche.net/Ficheros2/primerasjornadas confraternizacion.htm; http://elguanche.net/ficheros2/bautizoguanche16dic07.htm;  http:// www.guanche.org/guanche/080316_ boda_guanche/.
176. En http://www.canariastelecom.com/personales/benchomo/calendarioguanche.htm.



Fuente:

FRANCISCO DÍEZ DE VELASCO (ed.)

RELIGIONES ENTRE CONTINENTES MINORÍAS RELIGIOSAS EN CANARIAS
Realizado como resultado del Contrato de Investigación entre la Universidad de La Laguna y la Fundación Pluralismo y Convivencia (Proyecto «La multirreligiosidad en Canarias: análisis de las comunidades y grupos religiosos minoritarios») por el Grupo de Investigación Relican (Religiones en Canarias).

Diseño de la cubierta: Muntsa Busquets
©   Francisco Díez de Velasco (editor), Néstor Verona Carballo, Roberto Rodríguez González, María Victoria Contreras Ortega, Alberto Galván Tudela, Alfonso García Hernández, Ángela García Viña, José Abu Tarbush Quevedo
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Primera edición: octubre de 2008

ISBN: 978-84-7426-000-0
Depósito legal: B-00.000-2008

Composición: Grafolet, S. L.
Aragón, 127, 4º 1ª - 08015 Barcelona

Impreso en Romanyà/Valls, s.a. Verdaguer, 1, Capellades (Barcelona)




domingo, 30 de agosto de 2015

La Edad de los Metales en África. Rompiendo el paradigma eurocéntrico: El Magreb (I)


En este artículo (que lo dividiremos en dos entregas) vamos a reflexionar sobre la llamada “Edad de los metales” del Magreb, para iniciar una serie sobre el fenómeno de la metalurgia en África. Abordando este tema, veremos la necesidad de comprender los procesos históricos en función de las características propias de cada lugar o territorio, no aplicando esquemas culturales o cronológicos de otros lugares.
Para el caso de África, anteriormente hemos analizado la peculiaridad que el neolítico tomaba en el área sahelo-sahariana, en relación al paradigma de neolitización que se entendía como único válido en la región Mediterráneo europea. Ello nos sirvió para entender otras posibles vías de transformación de los grupos cazadores-recolectores en tribales neolíticos. Ahora nos parece adecuado continuar con un hecho que se ha considerado de tanta relevancia en la prehistoria europea: la denominada Edad de los Metales. A lo largo de esta serie de artículos analizaremos diferentes situaciones que nos obligan a reflexionar sobre cómo se ha construido la historia de África y qué precauciones deben señalarse.
Por Edad de los Metales se entiende una fase en la historia de la humanidad en la que, tras la revolución neolítica, aparecen industrias elaboradas en metal. Esta concepción es fruto de la división tripartita clásica de 1820 elaborada por C. J. Thompsen de Edad de Piedra, Edad de Bronce y Edad de Hierro, en base al registro danés. La Edad de los Metales englobaría las dos últimas y la Edad del Cobre, que se inscribía, en estos momentos, como etapa final del neolítico. La Edad de los metales, supondría un hito fundamental y necesario en la escala de la humanidad hacia la civilización, desde el salvajismo y la barbarie, según el esquema evolucionista. Así mismo, con el historicismo cultural se establece la idea general de que hay un punto de origen de la tecnología de fundición del cobre y bronce (aleación de cobre y estaño), normalmente asociada al Próximo Oriente y la zona de los Balcanes, que se extiende por toda el Área Mediterránea; lo mismo se dirá para el caso del Hierro. Esta idea, que parte desde los primeros teóricos del siglo XIX (O. Montelius), se ha visto matizada, viendo como existen otros puntos donde se fundía el metal, como el SE peninsular. Posteriormente, vemos en los productos metálicos (hachas, puntas de flecha, armas…) un elemento fundamental a nivel tecnológico o productivo para el desarrollo económico de los grupos neolíticos hacia su jerarquización. En este sentido, se mantiene la importancia dada a los metales como marcador cultural del paso hacia la “civilización” o el estado.
Actualmente, el comienzo de la Edad de los Metales, el Calcolítico, adquiere importancia por la existencia de metal y su carácter tecnológico-productivo, así como por todo lo que sucede a nivel social en esta época. Hablamos de la especialización artesanal, el desarrollo de redes comerciales a gran escala, el aumento de producción, el surgimiento de los primeros estados, etc. Se relaciona con el concepto de Sherratt de la revolución de los Productos Secundarios. Este hecho, que se iría profundizando a lo largo de la protohistoria hasta momentos históricos (colonización fenicia, griega, cartaginesa, etc.), tiene como hito fundamental el denominado periodo Campaniforme, que se desarrolla durante el III y a comienzos del II Milenio ANE en el extremo occidental mediterráneo. Se caracteriza por presentar unos marcadores culturales claros: aparecen cerámicas con unas formas y decoración concretas (vasos, cuencos, platos carenados; con decoraciones en bandas, a base de incisiones y puntillados, rellenos de forma recurrente con una pasta blanca) aparecen elementos en cobre (puntas palmela, agujas, puñales de lengüeta, etc.), brazaletes de arquero en piedra, botones de marfil con perforación en V, etc. Si bien no existe una unanimidad en los investigadores a la hora de explicarlo, sí vemos como se asocia con lo que muchos autores denominan la “jerarquización” o complejidad de la Prehistoria Reciente, o con los primeros estados prístinos en el sur peninsular, tal y como hemos señalado.



Ajuar típico campaniforme: puñal de lengüeta, punta palmela y punzones en cobre; brazaletes de arquero en piedra, utensilios líticos (puntas de flecha) y botones perforados en V. Fuente

En el presente artículo repasaremos sólo los momentos calcolíticos y, fundamentalmente, campaniformes del Magreb, dejando la tecnología de bronce, la del hierro y las reflexiones finales para la segunda entrega.
Tradicionalmente, se había argumentado que en el Magreb no existía una Edad del Cobre ni del Bronce o, al menos, que ésta era muy tardía, coincidiendo con momentos protohistóricos, como el contacto fenicio o púnico y la edad del Hierro que inauguran. Esta afirmación, expuesta desde comienzos del siglo XX, se realizaba en base a la escasez de restos arqueológicos prehistóricos metálicos. Serán autores como Miguel Tarradell o André Jodin los que comenzaron a hablar del periodo campaniforme.
En la década de 1930 se dan las primeras noticias de la existencia de fragmentos de cerámica campaniforme (en el abrigo de Achakar). Pero no será hasta la década de 1950 que encontramos varias obras que desarrollan la existencia de este periodo en yacimientos, como Caf Taht el Gar, en Tetuán, Gar Cahal, junto a Ceuta, el Khril, al sur del cabo Espartel o Dar-es-Soltan en la zona de Rabat-Temara, así como en diferentes sitios al aire libre. En estos momentos, la prehistoria magrebí se entendía como formada por un neolítico de larga duración que pasaba directamente a la Edad del Hierro, sin tener una Edad del Cobre o del Bronce. Esta imagen casaba con la idea de que los pueblos africanos son estáticos o poco innovadores a nivel cultural, socioeconómico, político…, algo que reproducía la ideología colonial del momento. Por lo tanto, estos hallazgos se consideran rasgos residuales del comercio con los grupos calcolítico y campaniformes de la Península Ibérica por parte de los grupos neolíticos del oeste magrebí, sin que se explique como parte de lo que entonces se llamaba civilización campaniforme. Así, se consideraba como un estadio más del neolítico marroquí. En el último tercio del siglo XX queda bien atestiguada y sistematizada la presencia, no sólo del campaniforme, sino del calcolítico o la edad del bronce en Marruecos, fruto del desarrollo de las investigaciones desde mediados de siglo por autores tan importantes como Gabriel Camps o Georges Souville.



Fragmentos de cerámica campaniforme de la cueva de Gar Cahal (Vijande et al, 2011: 279)

Los registros asociados al campaniforme y calcolítico se encuentran fundamentalmente en cuevas y abrigos. Observamos como en toda la costa Atlántica marroquí desde la zona de Tánger-Tetuan hasta el Río Oud er Rbia, al sur de Casablanca, se tiene conocimiento de la aparición de cerámicas campaniformes, puntas palmela en cobre o brazaletes de arquero. No obstante, este fenómeno, fundamentalmente litoral y atlántico, también se encuentra en dos yacimientos al interior, así como en el Rif Oriental y en el oranesado argelino. Tenemos cerámicas campaniformes -con decoración incisas o puntilladas en bandas y con formas de cazuela o vasos, cuencos hemiesféricos, etc. – en yacimientos tingitanos y costeros atlánticos como los de Achakar, Caf Taht el Gar, Gar Cahal, Dar es Soltane, Mehdia, El Khril, el Kiffen, Rouazi-Skhirat, Oued Mellah, Kehf el Baroud o la Grotte des Contrabandiers. Los yacimientos del interior con cerámica campaniforme son los de Sidi Slimane y Aïn Smene. Por su parte, el yacimiento del Rif Oriental con cerámica campaniforme sería el de Hassi Ouenzga, mientras que los dos argelinos del Oranesado son Rhar Oum el Fernana y al Oued Saïda, también en el interior. A nivel tipológico, esta cerámica campaniforme del Magreb Occidental sería similar a la del campaniforme andaluz y portugués.
A esta aparición de cerámica, debemos unir la aparición de elementos metálicos en cobre o cobre arsenical, como las puntas Palmela, agujas, puntas de flecha, punzones o leznas y hachas. Algunas de ellas, provenientes de la necrópolis megalítica de Aïn Dalia, junto a Tánger, o de las necrópolis de el Kiffen y de Rouazi-Skhirat, en la zona de Rabat-Temara. En toda esta zona, vemos asimismo un conjunto de elementos líticos que se inscriben también en el periodo calcolítico y campaniforme. Hablamos de brazaletes de arquero, como el de Dar es Soltan, placas de esquisto troncocónica, como la de Kehf el Baroud, o industria líticas, como las puntas de flecha foliáceas bifaciales o pedunculadas y cuchillos similares a los calcolíticos peninsulares, presentes en diferentes yacimientos marroquíes. Por último, cabe señalar la existencia de elementos realizados sobre marfil o cáscaras de huevo de avestruz, como vemos en las necŕopolis de Rouazi-Skhirat o El Kiffen, que serían sincrónicas con la llegada de dichas materias primas a Los Millares.



Puntas de palmela. Fuente

Vemos, por lo tanto como los elementos adscribibles al campaniforme y calcolítico europeo aparecen en Marruecos en diferentes yacimientos, señalando la utilización por parte de grupos locales de ciertos elementos adscritos tradicionalmente a la Edad de los Metales. En cuanto a cronología, debemos señalar en primer lugar cómo se ofrece una fecha muy temprana para el cobre en Marruecos. Tenemos las datación desde mediados del IV al III Milenio Antes de Nuestra Era (ANE) para la necrópolis de Rouazi Skhirat, mientras que la de El Khiffen sería en el tránsito del IV al III Milenio ANE; por último, la datación de Kehf el Baroud es de 3210 ANE. Todo esto, a falta de mayor número de dataciones, nos haría proponer como inicio del cobre el tránsito del IV al III Milenio, lo cual sería simultáneo al calcolítico peninsular y de Vila Nova de San Pedro y los Millares, que se desarrollan en el III Milenio; y que el calcolítico no estaría representado sólo por el paquete campaniforme, sino que comenzaría antes.
Por otra parte, en lo que a fabricación de dichos elementos se refiere, las últimas investigaciones nos señalan que podrían ser locales, si bien la existencia de contactos con la PI es clara. Así, en el yacimiento de Ifri N’Amr ou Moussa, el análisis de los elementos campaniformes hallados señala su origen local; por su parte, la espátula denticulada encontrada en el yacimiento de Dar es Soltan, que habría servido para la decoración de los vasos y cazuelas campaniformes, indicaría una manufactura local. Por su parte, ha habido análisis metalográficos de elementos calcolíticos de Marruecos, que fueron iniciados por Souville y que recientemente se han visto completado por el estudio de Montero Ruiz y otros, que señalan como opción la manufactura local de dichos objetos. Así mismo, la existencia de minas de cobre y estaño en la zona nos haría pensar en dicha fabricación local, si bien es cierto que aun no ha aparecido ningún taller. Por su parte, el contacto entre la Península Ibérica y el Magreb Occidental, significaría no sólo la llegada de formas culturales calcolíticas peninsulares a África, en el marco de redes comerciales del IV-III Milenio, sino la llegada al sur peninsular de elementos africanos, como el marfil o la cáscara de huevo de avestruz que encontramos en diferentes yacimientos andaluces, entre los que cabe destacar en la cultura de los Millares.


Mapa donde se sitúan los elementos campaniformes y calcolíticos y su relación con la Península Ibérica. 

Vemos como se establecen contactos claros con los Millares (Souville, 1998:171)
El calcolítico y periodo campaniforme en el Magreb, que surge en el tránsito del IV al III Milenio ANE, se explica fruto de la llegada a través del comercio de elementos culturales de la Península Ibérica. Así, los grupos neolíticos adoptarían estos elementos y harían copias locales, pero siempre reduciendo a los grupos locales a este papel. Frente al surgimiento de un estado prístino en el Valle del Guadalquivir y surgimiento de grandes fenómenos arqueológicos como los Millares, Vila Nova de San Pedro o Zambuchal, en Marruecos se niega ningún desarrollo social. El gran argumento esgrimido para ello es la ausencia en el registro de elementos sociales del tipo aldeas o poblados, necrópolis colectivas megalíticas o de cuevas artificiales, una industria metalurgia propia o una industria en sílex refinada y numerosa; esto nos señalaría que los grupos magrebíes no habrían cambiado desde el neolítico Medio.
Podemos terminar esta parte realizando algunas reflexiones sobre el tema tratado. En primer lugar, cabe destacar como los términos utilizados “campaniforme”, “calcolítico”, “edad de los metales”, son términos culturales que se basan en un análisis de ausencia/presencia y que, en gran parte, no nos indica nada sobre el modo de vida o la organización social de los grupos magrebíes y que suelen tender a subordinar las zonas de “llegada” de la cultura (menos evolucionadas), frente a la de “salida”. Así, por ejemplo, parece imposible un desarrollo socio-económico (de grupos tribales o protoestatal) sin la producción metalúrgica, algo que los estados prístinos americanos desmiente. Este desarrollo podría reflejarse en las redes de intercambio como las vistas para el IV-III Milenio con Los Millares, o el hecho de que a la llegada de los fenicios, en el I Milenio ANE, veamos protociudades, tal como afirma Gabriel Camps.



Vaso campaniforme de estilo Ciempozuelo. Este tipo de vasos se consideran marcadores culturales del campaniforme, si bien su significado social podría cambiar en cada territorio y no nos informa sobre las características sociales de las comunidades que lo producen o que comercian con él. Fuente

Para escapar de este marco historicista-cultural es necesario modificar tanto la teoría e hipótesis de partida, como la práctica arqueológica. Falta mucha arqueología por hacer. Así, no se ha excavado ningún poblado agrícola, ni ningún asentamiento calcolítico o neolítico -del tipo aldeas o recintos de fosos-, fruto más de una falta de investigación territorial, que de su ausencia empírica.
Por último, debemos entender la Prehistoria no como un trayecto lineal hacia el progreso y la “civilización” a la oriental (grandes ciudades, alfabeto, expansión militarista, metalurgia como eje productivo, etc.), sino la existencia de procesos sociales diferentes. De poco nos sirve ver los grupos magrebíes bajo la lógica de la Prehistoria Reciente europea, y afirmar que si no tienen producción metalúrgica o ciertos tipo de expresiones culturales, es que no han tenido formas sociales equiparables (por ejemplo, formas protoestatales o de desarrollo de grupos tribales). Sólo un análisis profundo nos ayudará a superar la simple analogía historicista-cultural a la que actualmente se reducen los estudios al respecto. Para ello, como hemos dicho, cabe modificar tanto el esquema teórico, como la práctica arqueológica: la construcción de nuevas estratigrafías, estudios de patrones de asentamiento, producción, dataciones modernas, estudios arqueométricos, etc. son necesarios para avanzar hacia una reconstrucción de corte social y no eurocéntrica de la Protohistoria magrebí.
Bibliografía |
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Redactor: Sergio Almisas Cruz
Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla. Finalizado el Máster de Patrimonio Histórico Arqueológico de la Universidad de Cádiz. Actualmente investiga sociedades tribales neolíticas en el ámbito del Estrecho de Gibraltar en el grupo PAI-HUM-440 asociado a la Universidad de Cádiz.