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viernes, 2 de octubre de 2015

EL GUANCHE DON FRANCISCO GONZÁLEZ



1568 Marzo.
El guanche Don Francisco González Natural (o González Criador) contrajo matrimonio con Doña María Rodríguez, hija de don Rodrigo Hernández “natural” es decir, guanche.

Este guanche tinerfeño era natural de Agache. Tuvo varios hijos, de los que conocemos los siguientes: doña María Rodríguez, esposa de don Francisco González "Natural", de los que nos ocupamos en el texto; don Sebastián Rodríguez, que casó con doña Catalina Alonso, hija de don Antón González y de doña Juana Hernández, don Juan Hernández, vecino de Arico, que contrajo tres matrimonios, el primero con doña Teresa Delgado, hija de don Juan Delgado y de doña Catalina Delgado, el segundo con doña María Rodríguez, hija de .don Andrés Rodríguez y de doña Leonor Alonso, y el tercero con doña María de Morales (o Vemel), hija de don Simón de Morales y de doña Margarita Hernández, vecinos de Taganana y "naturales"; don Luís Rodríguez; y don Francisco Hernández. Francisco González, criador natural, morador en el pueblo de N. Sra. de Candelaria,  hijo de Alonso González, difunto. Dice que Matheos de Aday y Damiana Hernández, su mujer vs., presentes, le han vendido una casa terrera cubierta de teja, con su corral, en el pueblo de
N. Sra. de Candelaria, por 42 doblas de a 500 mrs. de moneda de canaria, según carta de venta. Aunque en la carta de venta se dieron por pagados, la verdad le resta 17 doblas de a 500 mrs. cada una de moneda de canaria, las cuales las pagará a plazo contenido en esta escritura. Por la presente se obliga a pagar a Matheos y a su mujer las 17 doblas en agosto de 1574, en esta isla en dineros de contado. [foI.235].

jueves, 9 de julio de 2015

El mito de los nueve Menceyes: Según Buenaventura Bonnet







La tradición o leyenda acerca de los nueve reyes o Menceyes que gobernaban en Tenerife, nace de las correrías de los soldados de Herrera por aquella isla aun sin conquistar, y proporcionada sin duda por alguno de los guanches hecho prisionero; relato quizá equivocado, que, si en otro tiempo pudo ser verdad, ya no lo era en los tiempos de la conquista por Lugo.

Examinemos los testimonios que poseemos referentes a este particular, anteriores a la sumisión de la isla.

El veneciano Alvise Cadamosto, es el primero que habla de esa división:

"Esta isla (Tenerife) está gobernada por nueve señores llamados Duques (jefes), los cuales no son elegidos por derecho de sucesión o de herencia, sino por el de la fuerza." (In questa isola hanno fra loro nouo Signori chiamati Duchi, non sonó Signori per natura che suceda il íligliuolo al padre, ma obi ipiu poute e signori...)

Sabido es que Cadamosto aportó a la isla de la Gomera en 1454, donde fue recibido por Diego de Herrera (1) y su mujer, y allí adquirió la noticia de los nueve reyes que le dio, sin duda, el mismo Herrera, porque el viajero veneciano" no desembarcó en Tenerife. Solamente visitó la Gomera y el Hierro; tocó en la Palma, pero no saltó a tierra. He aquí 811 tegiimonio: "lo Aluise fui in due di dette isole di Canaria, ció e neirinola Gomera, e nel Ferro che sonó de christiani, e anche ai isola dellíi Palma, ma in quesia non dismontai per seguir il nostro viaggio".

Segun este autor, la división de la isla en nueve distritos con un jefe a la cabeza, correspondía a nueve formas religiosas, distintas en cada distrito. Veamos sus palabras: "Non hanno fede, ma adorano alcuni 11 Solo, altri la Luna. e altri pianoto, e  hanno miove fantasie di idolatria

.." Por consiguiente, la religión daba la división de la isla, siendo el Mencey el representante de cada idolatría.

El portugués Eannes de Azurara (1455) que conoció el relato de Cadamosto, según demuestra S. Berthelot (Etn. págs. 51-65)', escribe:

"E.-'lári divididos (los ha'bitantes de Tenerife) en ocho o nueve tribus o poblaciones, y cada una de ellas tiene su rey..." (E som VIII ataa nove bandos, e em vada hum teen rev, o qual ham de trazer semipre consigo..." (cap. XXXI).

Azurara nos da cuenta de una costumbre singular: o sea que el rey, ya muerto, acampana al vivo a todas partes, "pues cuando es reemplazado por otro príncipe se encuentran entonces con un rey muerto y otro vivo, V cuando el segundo llega a morir, conducen al primero a un sitio
en donde lo depositan..." (Ibd.)

Un viajero portugués, desconocido por nuestros historiadores, llamado Diogo Gomes, (2) nos proporciona noticias muy interesantes de estas islas, y especialmente de Tenerife, de» la que escribe (1444-1463) lo siguiente: "Y tienen entre ellos tres reyes, y dice que había allí 2'.:.(HK' hombres." (El habent intcr se tres reiges, et dicunt, quod erant ibi 23'.'00 hominum.) Este viajero no estaba muy descaminado en su narración, y haremos observar que no tuvo relación con los Herrera.

El siguiente relato de Diogo Gomes, escrito en latín y traducido por nosotros, es tan nuevo para la historia de esta isla que nos impele a publicarlo antes de dar a luz íntegramente el texto de referencia: Dice así:

"Y tienen la costumbre (en Tenerife) de que cuando muere un rey, le extraen las visceras, y las colocan en una cesta hecha de hojas de palmora.

Y hay allí, en aquel monte, un lugar peligroso cortado a pico que dá sobro el mar, y aceptan que voluntariamente uno de los naturales de la tierra lleve consigo las visceras del rey y vaya a lo más alto que pueda de aquel lugar escarpado, y se arroje al mar, de donde no puede salir más; desde lo alto al fondo hay muy bien 500 pies. Están allí los demás mirando y diciendo algunos do ellos: "Te encomiendo al Rey", otros dicen: "'Te encomiendo a mi padre", otros: "Al hijo", otros, a su ser querido muerto, o no." Y todas las noticias que saben de sus reyes o parientes, las envían a sus reyes y parientes difuntos por medio de aquel que se arroja al mar..."

La tradición recogida por Cadamosto y Azurara adquiere fuerza de hecho histórica con la siguiente acta de Herrera.

El. ACTA DE HERRERA

Ansioso Diego de Herrera de dominar en Tenerife, preparó una expidición de 500 hombres en tres navíos, desembarcando parte de su gente por las playas del Bufadero, pero viendo que los guanches se disponían a rechazarlo, cambió de táctica y envió un mensajero para celebrar"
un tratado de paz con aquellos, de lo cual levantó acta el escribano publico Fernando do Párraga, cuyo documento, fechado el 21 de junio do J464, f3) le sirvió a Herrera para demostrar que los nueve Menceyes le habían prestado obediencia y ejercía dominio en la isla. Dicho instrumento público comienza así:

A todos cuantos esta carta viéredes, que Dios honre y guarde de mal: Yo Fernando do Párraga escribano público, en la isla de Fuerteventura en lugar de Alfonso de Cabrera escribano público en las islas de Canaria por mi señor Diego de Herrera, señor de las dichas islas, con la autoridad y decreto que el dicho señor me dio, vos doy fe y fago saber que en presencia de mí el dicho escribano, e de los testigos que de yuso serán escritos, en como un sábado, veinte y un días del mes de junio, año del nacimiento do nuestro Salvador Jesucristo de mil e cuatrocientos e sesenta e cuatro años, estando en la isla de Tenerife, una de las islas de Canaria, en un puerto que se llama el Bufadero estando ende el dicho señor Diego de Ferrcra señor de las dichas islas, con ciertos navíos armados con mucha gente que traía en los dichos navios, vinieron ende parecieron ante el dicho señor el gran Rey de Imnbach, de Taoro, el Rey de las Lanzadas, que se llama Rey de Oüimar. El Rey de Anaga El Rey do Abona. El Rey de Tacoronte. El Rey de Benicod. El Rey do Adeje. El Rey de Teigueste. El Rey de Dante. E todos los sobredichos
nuevo Reyes, juntamente hicieron reverencia y besaron las manos al sobredicho señor Diego de Ferrera obedeciéndolo por señor; presentes lo Trujomanes, que ende estaban, los cuales eran Rey de armas que  han nombre Lanzarote. e Matheos Alfonso, y otros muchos, que saben
la lengua de la dicha isla de Tenerife..."

En otro pasaje de la citada acta, leemos: "E luego el dicho señor Diego do Herrera dio ende sus navios gente, e decendió, y subió por la tierra arriba, bien cerca de dos leguas, con los dichos Reyes, hollando la tierra con sus pies, en señal de posesión, y cortando ramas de árboles,
que en la dicha isla estaban, e los dichos Reyes metiéndolo en la dicha posesión pacíficamente, non selo conturbando, ni contrallando 'persona alguna; yendo con él por la dicha tierra acompañándole, e faciéndole todo agasajo, e servicio que podían..."

Este documento, como ya hemos dicho, no tiene, a nuestro juicio, mas valor sino el querer demostrar Herrera que la isla de Tenerife estaba sometida a sus armas. Lo único que parece cierto es que Herrera haría algún convenio con un cabecilla del litoral para sacar madera,
especialmente pinos; que es posible levantara una torre donde dejó alguna guarnición, y que pretendió catequizar a los habitantes de la costa, a cuyo efecto trajo la imagen de la Virgen de Candelaria. Muy poco duró ese dominio insignificante: los guanches derruyeron la torre, y expulsaron a los intrusos con harta mengua para sus armas.

Además, se advierte a primera vista que el acta levantada por el escribano Párraga, está redactada a gusto y conveniencia de Herrera, pues no aparece refrendada ni consentida por ninguno de los jefes guanches: también es muy significativo que de los nueve jefes, uno tan
sólo aparezca con nombre propio, el Rey Imobac, de Taoro; al de Guimar se le designa con un sobrenomibre, (4) y a los restantes por el distrito en que ejercían sorberanía. Y es evidente 'que si esos reyes se hubieran presentado ante Herrera, el escribano Párraga habría consignado
sus nombres.

Por último, conociendo el carácter altivo e independiente de los guanches, es imposible aceptar que los nueve Menceyes de la Isla acudieran al solo requerimiento de un extranjero para someterse a su voluntad, el cual apenas contaba con 400 o 500 hombres para hacerse respetar.

Por eso Viera y Clavijo se burla de esa toma de posesión, cuando dice: que sólo se sacó de ella "una gran certificación en pergamino".

ESPINOSA Y GALINDO

El acta suscrita por el escribano Párraga dio la norma para lo sucesivo.

A partir de ese documento, todos los cronistas e historiadores de las islas afirman que en Tenerife existieron nueve reyes o Menceyes que mandaban en un territorio determinado, y que con anterioridad pertenecía a un solo señor. Y tan ciegamente admitieron ese testimonio que en ningún momento se atrevieron a ponerlo en duda o comprobarlo.

Tanto pesaba entonces la tradición.

Nosotros vamos a realizar un estudio crítico sobre esta cuestión, apoyándonos en los cronistas más antiguos, para continuar con los que los siguieron hasta los tiempos modernos, haciendo un cotejo que nos permita conocer las diversas modificaciones ideadas por esos escritores para ajustarse al acta de Herrera.

El P..Espinosa, autor más cercano a la conquista, escribe: Muchos años estuvo esta isla (Tenerife) y gente della subjeta a un solo Rey que era el de Adeje, cuyo nombre se perdió de la memoria, y como llegase a la vejez a quien todo se le atreve, cada cual de sus hijos, que fueron nueve, (5) se levantó con su pedazo de tierra haciendo término y
i reyno por sí. El mayor de los cuales como lo era en edad, lo fué en distinción, fuerza y ánimo, llamábanlo Betenuhya, o Quebehí por excelencia.

Este tiranizó y señoreó el reyno de Taoro, que agora llaman Orota va, cuyo término fué desde Sentejo hasta la Rambla aguas vertientes a la mar, tras del y a imitación suya los demás infantes, tomaron y se levantaron con sus pedazos llamándose Mencey que es Rey. Acaymo  se llamó e intituló Mencey de Güimar; de Abona, Atguaxoña; y Atbitocarpe de Adexe. Los demás Reyes, cuyos nombres se ignoran, reinaron en Naga, en Tegueste, en Tacoronte, en Icod y en Daute..."

Según puede notarse, en el tiempo que escribe el P. Espinosa se ignoraba el nombre de seis menceyes, si seguimos la distribución resultante en  el acta de Herrera y que Espinosa acepta, pero desconociendo ya sus nombres en 1594- Abreu Galindo (6), no es más afortunado que el P. Espinosa. En su historia escrita en 1632, nos dice:

"En esta isla de Tenerife hubo un señor que la mandaba y a quien En Taoro, Bencomo (*) el potentísimo, Pelicar, en Icode, noble reino, En Dante el gran Romen, Rey poderoso,
Del do Abona, Adjoñá, Rey esforzado,
De Adeje, Pelinor, no menos fuerte.
De Teño, Guántacara, bravo y fuerte..."
(Canto I)

Viana llama por primera vez al rey de Taoro, Bencomo, en lugar de Betzonuhya; al de Güiniar, Añaterve, en vez de Acaymo; al de Abona,
Adjona, en vez de Atgnaxoña' y al de Adeje, Pelinor, en vez de Atibitocarpe. Para los demás Menceyes, cuyos nombres fueron desconocidos por Espinosa y Galindo, descubre que se llaman: el de Tacoronte, Acaymo (igual que el Mencey de Güimar, según Espinosa y Galindo); el de Naga Beneharo; el de Icode, Pelicar; y el de Dante, Romen.

Viana, es también el primero que usa el nombre de Tinerfe el Grande, seguramente formado por él, para señalar al primitivo señor de toda la isla, criterio que es seguido por Núñez de la Peña, Viera y Clavijo, Millares Torres, y demás historiadores.

Un solo Rey la isla sojusgaba,
Y el último," llamado el Gran Tinerfe,
Dejó cuando murió, nueve o diez hijos,
Los cuales cada cual reinar queriendo.
Se alzaron cada uno con su término,
Y así fué el Reino en nueve dividido..."
(Canto I.)

Peliear, en Icode, noble reino,
En Dante el gran Romen, Rey poderoso,
Del do Abona, Adjoñá, Rey esforzado,
De Adeje, Peiinor, no menos fuerte.
De Teño, Guántacara, bravo y fuerte..."
(Canto I)

Una innovación del poeta es la de suprimir el reino de Tegueste, En Taoro, Bencomo (*) el potentísimo, de Tacoronte, forja ese nuevo nombre. Por último, como era natural, rechaza el menceyato de Teño creado por Viana, y sigue la nomenclatura tradicional del acta de Herrera con el reino de Tegueste, a cuyo Mencey le da el mismo nombre del territorio.

LAS GENEALOGÍAS DE VIERA
Viera y Clavijo realiza un verdadero sincretismo con las nomenclaturas fiadas por cada autor de los ya citados, confeccionando así una sucesión de Menceyés en cada reino que heredan de padres a hijos, (9) sin tener en cuenta las diversas épocas en que fueron compuestas esas listas,  superchería que encierran, las interpolaciones que contienen,
ni el punto de verdad que pudiera aceptarse.

Veamos su procedimiento: Toma de Viana el nombre del rey que fué de toda la Isla, después compara los nombres de los Menceyés que traen Espinosa y Galindo, si alguno es común apela a Viana, formando así una lista en que entran a formarla dos generaciones de reyes por lo menos. Cuando se le agotan las nomenclaturas de Espinosa y Galindo, entonces el cotejo lo efectúa con Viana y Núñez de la Peña. Viera no
inventa nombres de reyes, forma genealogías que son imaginarias, enlazando los nombres de los Menceyés que traen los historiadores anteriores.

Solamente un detenido estudio de los primitivos cronistas ha podido darnos la clave utilizada por Viera, aunando nombres de Meneyes para formar dinastías evidentemente apócrifas. Veámoslo:

Rey que fué de toda la Isla: Tinerfe el Grande (sigue a Viana, inventor de este nombre).—Reino de Taoro: Bentenuhya (Espinosa), le sucede su   hijo Imobach (Galindo), y le sucede Bencono (Viana).—Reino de Güimar: Acaymo (Espinosa.' Galindo, y Núñez de la Peña), su hijo Añalerve el Bueno (Viana).—Reino de Abona: Atguax(»ia (Espinosa, Gilindo y Núñez de la Peña), su hijo Atxoña o Adjmia (Viana).—Reino de Adeje: Atbitocarpe (Espinosa. Galindo, y Núñez de la Peña);
le sucede Pelinor (Viana).

Aquí terminan las listas de Espinosa y Galindo. Viera continúa en Nuñe de la Peña, .que para el autor de las "Noticias" son los padres (10) de una genealogía imaginaria, y las listas de Viana, que supone son los hijos, a pesar de que este poeta escribe en 1604, y Núñez de la Peña en 1676. Comprobémoslo:

Reino de Tacoronte: Rumen (Núñez de la Peña); le sucede Acaimo (Viana). Téngase presente que Viana designa a Rumen o Romen, como Mencey de Daute, y Núñez de la Peña como rey de Tacoronte, pero Viera no quiso advertir esta contradicción, y prosigue su método. Además,
para Espinosa, Galindo y Núñez de la Peña es Acaimo mencey de Guiñar y no de Tacoronte, como solo indica Viana—.Reino de Naga o Anaga:

Beneharo I; le sucede su hijo Beneharo II. Núñez de la Peña le llama Benecharo, y Viana, Beneharo, Viera forma una dinastía con esos dos nombres iguales, si bien consigna que a Beneharo I otros le llaman Serdeto.—Reino de Icod: Chicanayro, (Núñez de la Peña); su hijo Pelicar, (Viana).—.Reino de Daute: Concanáymo, (Núñez de la Peña); su hijo Rumen (Viana), que Núñez de la Peña lo señala como Mencey de Tacoronte.—Reino de Tegueste: Tegueste I (Núñez de la Peña). Gomo Viera no admite tampoco el reino de Teño, creado por el poeta Viana con su Mencey Guantácara, el autor de las "Noticias" forja un sucesor a Tegueste 1, que es Tegueste II, haciéndole hijo del anterior.

Por último, el señor Millares Torres en su "Historia general de las Islas Canarias", lib. 4.2, páigs. 186-188, copia íntegra la genealogía formada por Viera y Clavijo .que hasta ahora se ha admitido por todos los hisloriadores sin discusión de ningún género.

Después de lo expuesto, si es que el lector ha seguido con atención nuestro análisis, cabe preguntar; ¿Podemos seguir manteniendo la división de la isla en nueve cantones o distritos, y en cada uno de ellos un Mencey o Jefe? Creemos que ya es completamente imposible,
hay tantos elementos de falsedad, es tan enorme la superchería que se advierte, que sostener esa división sería ir contra la verdad, negar la practica y falsear los hechos.

Así, pues, de todo cuanto hemos visto, compulsado y examinado, las únicas nomenclaturas de Menceyes .que podemos considerar como ciertas o posibles son las publicadas por el P. "Espinosa y Abreu Galindo, suprimiendo de la de este último el nombre del mencey Imobac, que lo toma del acta de Herrera y lo consideramos apócrifo. Si atendemos a lo que esos autores primitivos nos dicen, no podemos aceptar sino cuatro reinos o Menceyatos, a saber: el de Taoro, el de Güimar, el de Abona y el de Adeje.

BAUTISMO E IDA A LA CORTE DE LOS MENCEYES

Añadamos a cuanto hemos dicho, que Núñez de la Peña, afirma que los reyes de Taoro, Tacoronte, Anaga y Tegueste (Bencomo, Acaimo, Beneharo y Tegueste) se rindieron a las armas de Castilla en los Realejos el 25 de julio de 1496. Más tarde, el 29 de septiembre del citado año, dice el mismo autor, que los Menceyes del sur de la isla se entregaron a las fuerzas de Lugo. Estos jefes eran: Pelinor, de Adeje; Romen, de Daute: Axoña, de Abona, y Belicar, de Icod. Si a estos ocho reyes se agrega el de Güimar tenemos los mueve Menceyes que la tradición afirma gobernaban la isla.

Los nombres consignados por Núñez de la Peña no pertenecen a la lista de Menceyes que nos da dicho autor en su obra, sino a la confeccionada por Viana, exceptuando al Mencey de Tegueste.

Y ante este hedió nuestro asombro sube de punto. Núñez de la Peña contradice su
propia lista de Menceyes y acude a Viana. Viera y Clavijo, al copiar a Núñez de la Peña, no advierte que sigue al poeta que tanto desprecian ambos, (11) hecho verdaderamente inexplicable.

Más tarde, después de sometidos los reyes, fueron bautizados, según
la tradición, en la iglesia de los Realejos. Dice a este propósito el poeta
Viana:
"Y en un alegre día el gran Bencomo,
Beneharo, Añaterve, Guaeimara...
Recibieron devotos el bautisimo:
El gran Bencomo se llamó Crist^al,
El rey de Naga, Pedro de los Santos;
el de Güimar, Juan de Candelaria..."
(Canto XVI.)

De suerte que, según Viana, sólo tres reyes recibieron el bautismo. Núñez de la Peña pretende seguir la tradición de los nueve reyes, aunque muy poco agrega a lo dicho por el poeta, al que copia. Dice así:
"Bautizáronse los nueve reyes, y sus hijos: el rey Bencomo se llamó Cristóbal; el Rey de Anaga, Pedro de los Santos; el Rey de Güimar, Juan de Candelaria; el Rey de Adeje, Diego; de los nomln'es de los deñc¿ de la Peña solo agrega a los Menceyes citados por Viana, el de
Adeje.

Nuñez de la Peña, el formidable genealogista, el incansable investigador de documentos, confiesa que desconoce los nombres de cinco Menceyes para completar la lista de Herrera, y los que cita, menos uno, los copia de un poeta. De aquí el grave error de los genealogistas al pretender establecer las descendencias de los Menceyes. (12).

Más extraordinario es el caso de Viera y Clavijo. A la lista de los Menceyes bautizados que consigna Viana, ampliada en uno por Núñez de la Peña, agrega los nombres necesarios hasta completar los nueve reyes, sin decirnos de donde los toma ni en que documento los halló.

Dice; "De manera que esta fué la primera Iglesia Parroquial que vio Tenerife (la del Realejo-alto), y la memorable fuente bautismal, es donde recibieron el carácter de cristianos los nueve Reyes Guanches, con los demás neófitos de la nación: Benchomo de Taoro recibió el
nombre de Christoval; Beneharo de Anaga, el de Pedro de los Santos; Añaterve de Güimar. el de Juan de Candelaria; Pelinor de Adeje, el de Diego..." Los nuevos bautizados, según este autor, son: "Acaymo de Tacoronte, toma el de Fernando; Tegueste, el nombre de Antonio; Romen de Dante, el de Gonzalo; Adxoña de Abona, el de Gaspar; Pelicar de Icod, el de Blas Martín... (Tomo II pág. 258).

¡Pero qué paradoja tan enorme! Viana no cita más de tres Menceyes con nombre cristiano, y escribe en 1604; Nüñez de la Peña en 1670 agrega uno más. y confiesa su ignorancia acerca de los restantes, mientras que Viera y Clavijo, sin declarar los datos de que se vale, completa la lista de los nueve menceyes, diciéndonos como se llamaban
después del bautismo, y eso en la segunda mitad del siglo XVllI.

Por último, Núñez de la Peña escribe: "En el año de mil y cuatrocientos y noventa y siete, llevó el Adelantado los nueve reyes a la presencia de los .Católicos Reyes, que se holgaron de verlos y fueron bien recibidos, y sus Majestades les hicieron muchas mercedes." (pég. 63).

Esta afirmación la recoge Viera y Clavijo: "Por este mismo tiempo, dice, si creemos a nuestros historiadores, o poco antes, havia pasado también a España el General y Gobernador Don Alonso Fernández rendidos en la toma de Tenerife, y de hacer personalmente a sus Altezas una relación circunstanciada de la naturaleza de la Isla, y de la serie de sus victorias... A la sazón estaba la corte en la Villa de Almazán.

Don Alonso mereció de los Monarcas una audiencia particular, en que les presenté sus cautivos." (T. II, páig, i2Gv;.

No existen documentos que acrediten la ida de los nueve Menceyes a la Corte, ni es cierta tampoco la fecha que señala Núñez de la Peña para ese (hecho: pero lo que sí existe es una real cédula de lecha 30 de marzo de 1512, firmada por la reina doña Juana, contra don Alonso Fernández de Lugo, a petición de los naturales de Tenerife y la Palma, (13) en que se lee lo que sigue:

"e después desto hecho, estando los sobredichos (naturales) so mi guarda e seguro e defendimiento real diz que al tiempo que. vos venistes a estos reynos truxitste veynte e cinco hijos e hijas de los dichos canarios que  os dieron en rehenes para seguridad de la dicha paz e conordia que con vos ahían concertado e contratado e asy traydos los dichos veynte e cinco hijos e hijas de los dichos canarios que los vendiste; e enajenastes e hezistes dellos lo que quisystes como esclavos a ellos e a otros muchos en gran número dellos que después diz que truxistos  e otros por vuestro mandado todos de los que heran de paz o se avian tornado cristianos dando a entender al Rey mi señor padre e la
Reina mi señora madre que aya santa gloria que heran esclavos de guerra e aun demandándoles merced dellos no los deziendo nin haziendo salier como eran de pazes."

Lugo no llevó los nueve Menceyes ante los Reyes Católicos, poro supo vender los rehenes jóvenes que llevaba.
CONCLUSIONES
Terminamos este trabajo formulando las siguientes conclusiones:

1.- La tradición de la división de la isla de Tenerife en nueve distritos gobernados por nueve jefes o Menceyes, nació de relatos legendarios cuando las correrías de los europeos por nuestras costas, sin poder descriminar hoy la verdad que contengan. En esos relatos se apoyó Diego de Herrera cuando levantó el acta de posesión en 1464.

2.- Ese documento da la norma a nuestros cronistas e historiadores para afirmar unánimemente la división de Tenerife en nueve reinos, aun cuando los primitivos escritores como el P. Espinosa y Galindo no declaran el nomhre sino de cuatro, ignorando los demás.

3.-Viana es el primero que inventa nueve nombres, uno para cada Mencey; Núñez de la Peña forma otra lista de nueve jefes que difiere de la del poeta, y Viera y Clavijo establece una falsa genealogía con ambas, en la cual los padres son tomados de Núñez de la Peña, y los hijos de Viana.

4.- Hemos demostrado que el bautismo e ida a la Corte de los nueve Menceyes, es una fabula de Núñez de la Peña sin fundamento alguno documental y de redacción muy tardía; sólo pudiera admitirse que un número reducido de jefes realiziaron el acto de someterse y bautizarse: y

5.- Que el único testimonio que aceptamos, mientras no se demuestre lo contrario, es el del P. Espinosa, o sea la existencia de cuatro Menceyes en esta Isla, que fueron los de Taoro, Güimar, Abona y Adeje. desechando en absoluto los nueve distritos y reyes señalados por el documento de Herrera.

B. BOÍNNET. Mavo 1988.
En: Revista de Historia, número 42, abril-junio de 198



(*) Quizá el nombre de Bencomo derive de Benitomo, citado en la información efectuada en 1526 por doña Margarita Guanartcme, hija de don Fernando, Guanartenie de Gáldar, que dice: "E que después, cuando fue el dia del desbarate de los guanches, cuando mataron al Rey Grande, que se llamaba el Rey Benitomo de Taoro, el Adelantado y Capitán, por traer a los guanches al conocimiento de la fe de Cristo, e porque se diesen, sin más riesgo e muerte de gente, mandó ir al dicho Guanarteme al Rey Mentor, hijo de Benitomo a requerir que se diese y tornase cristiano e que le faria toda la cortesía que quisiese, e que el dicho Guanarteme fue al dicho Rey Bentor, entre ios guanches, y le fábló, pues que sabía la lengua de guanches, e volvió con respuesta al Real, diciendo que el dicho Rey Bentor no se quería dar, como pareció después, que no se dio, fasta que la tierra se tomó por fuerza de armas..." (Dr. Chil Naranjo.

"Estudios históricos, climatológicos, etc." Tomo III). Por consiguiente, Bentor y no Bencomo fué el último Rey de Taoro.

Viana nos habla también de un Mencey de Güimar llamado Dadarmo, que reliittba cuando el regreso a la isla de Antón el Guanche, y que no figura en la lista de los nueve reyes formada por el poeta. Este Mencey Dadarmo vivía cuando la apari>ciót' de 1i Virgen de Candelaria, Habla Antón, y dice:
Dadarmo, Rey en Güimar coronado
Supo todo el suceso, y muy gozoso
Mandó le visitase, y su mandado
Cumplí pues siendo Rey, como forzoso..."
Canto VI.

(l), .«queste isóle di Canaria sonó sette, quattró habítate da cliristiani ció *
Lanr.arotta, Porte ventura, la Gomera, il Ferro, tre sonó di idolatri ció e la gran Canftt'ia,
Tenériffe, la Palma, il Bignore di queste habítate da cliristiani ¿ nomlnato FeÍTS?
Kentil'buomo & caualier naturale di Sibilla, & soggreto al Re di Spagna..." L.
'CADA*tOSTO. "Litwo da primera navigationi per l'Oceano."
(2) "De inaulis primo inventis in mari océano occidentis, et primo de Insulis
Fortuiíatis, quaie nunc de Canaria vocantur", por DIOGO GOMES de SINTRIA. Inserta
en el "Abhandlungen der Philos. Philolog, classe der Koeniglich Bayerischen
Akademie der Wissenschaften, München. 1847.


(8) Lo publica íntegro Núñez de la Peña (lib. I cap. IX, pags. 67-70) Este autor
afnma que en Fuerteventura se conservaba el original en pergamino, y un traslado sigjnado de escribano público existía en los papeles de nobleza del Ledo. Armas, oeneiiciado que fué de la iglesia parroquial de la Concepción en La Laguna, por ser aesiendiente de Juan Negrín, que como Rey de armas levantó el pendón en estas paces.
(4) En el tratado de paz se lee: "El Rey de las Lanzadas, que se llama el Rey
de Güimar..." El poeta Viana atribuye ese sobrenombre al Rey de Taoro.
Ahora, pues, el año de conquista,
Fin del florido abril, el gran Bencomo
Señor de los distritos, tierra y término
Mejores y más ricos de la Isla
Que se llamó el gran Rey de las Lanzadas
Y poseedor del Reyno de Taoro "
(Canto lü)


(•) El erudito Serra Ráfols acepta la división de la isla en nueve reinos. Dice así: "En las islas occidentales se vivía en pleno régimen tribal, acaso mejor, de clases; no se contaba menos de cuatro bandos en Gomera; de nueve en Tenerife, de documento la Palma. De todos modos, el poder de aquellos reyes no parece otra cosa que ana extensión de la autoridad patriarcal del jefe familiar, y por tanto bastante análogo
al de los cabezas de los bandos de estas últimas islas..." Cfr. "Incorporación de las Islas Canarias a España" en las publicaciones del "Instituto GALLACH", Barcelona.
(6) Op. cit. lib. III, cap. XI, págs. 191-192. A la dignidad real, dice, llamaban
en su lengua Qaehebf.

(*) Quizá el nombre de Bencomo derive de Benitomo, citado en la información efectuada en 1526 por doña Margarita Guanartcme, hija de don Fernando, Guanartenie de váldar, que dice: "E que después, cuando fue el dia del desbarate de los guanches, cuando mataron al Rey Grande, que se llamaba el Rey Benitomo de Taoro, el Adelantado y Capitán, por traer a los guanches al conocimiento de la fe de Cristo, e porque se diesen, sin más riesgo e muerte de gente, mandó ir al dicho Guanarteme al Rey Mentor, hijo de Benitomo a requerir que se diese y tornase cristiano e que le faria toda la cortesía que quisiese, e que el dicho Guanarteme fue al dicho Rey Bentor, entre los guanches, y le fábló, pues que sabía la lengua de guanches, e volvió con respuesta al Real, diciendo que el dicho Rey Bentor no se quería dar, como pareció después, que no se dio, fasta que la tierra se tomó por fuerza de armas..." (Dr. Chil Naranjo.
"Estudios históricos, climatológicos, etc." Tomo III). Por consiguiente, Bentor y no Bencomo fué el último Rey de Taoro.
Viana nos habla también de un Mencey de Güimar llamado Dadarmo, que relata cuando el regreso a la isla de Antón el Guanche, y que no figura en la lista de los nueve reyes formada por el poeta. Este Mencey Dadarmo vivía cuando la aparicion  de 1a Virgen de Candelaria, Habla Antón, y dice:
Dadarmo, Rey en Güimar coronado
Supo todo el suceso, y muy gozoso
Mandó le visitase, y su mandado
Cumplí pues siendo Rey, como forzoso..."
Canto VI.
(9) Otro enorme error de nuestros historiadores fué el afirmar que los hijos de. los Menceyés sucedían en el trono a sus padres, como en las sociedades modernas.
La filiación uterina o materna estnblecia que los hijos no heredaban sino los soltoinos, hijos de la hermana, a los cuales se llamaba hermanos (Durkein), y ese sistema era seguido en Tenerife, Canaria y la Gomera. Los habitantes de Tenerife practicaban H exogamia (casamiento fuera de la tribu), y por eso decía con razón el P. Espinosa: el modo de suceder que tenían era que la sucesión de los reyes no era de padres u hijos, sino que si el rey que a la sazón reynaba tenía hermanos, aunque tuviera hijos.  no heredaban los hijoa sino su hermano mayor, y este muerto, heredaba el otro hermano, y asi hasta qne no quedaba hermano alguno..." (Op. cit. cap. VIII, página
18.) Se compranderá ahora los yerros en que cayeron nuestros genealogistas»

(10) El único motivo que pudiera tener Viera y Clavijo para tomar de Núñez de la Peña los padres de su imaginaria genealogía, son las siguientes palabras de aquel escritor: "Estos nueve Beyes reinaron en Tenerife, y descendientes de estos eran los que reianaban cuando fué esta isla conquistada..." Ahora que Núñez de la Peña no dice cuales eran los descendientes de aquellos reyes fabulosos. Tampoco Viera y Clavijo nos explica porqué de la lista de Menceyes de Viana hace los hijos.


(1) Escribe Núñez de la Peña: "No trato aquí de los amores, que dice el licencia do Viana tuvo el capitán Castillo con la hermosa infanta Dácil... ni de las finezas del principe Huyman y de la infanta bella Guaeimara... que sin agraviar a este autor más parece comedia que historia verdadera; asi lo dejo a un lado y prosigo mi conquista, sin que el lector se embarace en leer estas historias cómicas..." (Pág. 110.)
Viera y Clavijo, dice en el prólogo del primer tomo de sus "Noticias": "Antonio de Viana, su antecesor (de Núñez de la Peña), y su falso adalid en mucha parte de lu historia, también se había propuesto escribir la historia de nuestra conquista en un Poema que pudiera pasar por épicp si guardara las reglas y principios de la epo

(12) Por «BO dice acertadamente el investigador de genealogías guanches, don Nicolás Diaz Dorta: "En vista de la confusión que existe en las filiaciones de los Menceyes de Tenerife, particularmente de los que reinaban al tiempo de la conquista, ruyoa nombres indigenas y hasta 1M de Pila aparecen con tantas variantei en los documentos antiguos que deagraciadamente han impedido separar, en esta parte, el error
de la verdad deseando nosotros dejar franco el camino del estudio a los sabios que se dediquen al descubrimiento de la verdad histórica de las antigüedades canarias, fornulmos este apéndice insertando en él las noticias más o menos contradictorias que hemos leído en diferentes documento* y que difieren también en algunos detalles de las que tunemos en nuestro pequeño archivo."—Apuntes históricos del p u eblo de Buenavista”
naviíta, Imp. d« A. J. Benitos, 1908.-
(13) Dr. Dominik Wolfel: "La Curia Romana y la Corona de España en la defensa de los aborígenes de Canarias". ANTHROPOS. Revue Internationale d'Ethnologie et de Linguistique. Tomo XXV, pág 1075, separata. Viena, 1930.


Los Menceyes y la tradición Genealógica



POR EMILIO HARDISON  PIZARROSO

Todo lo que atañe a los antiguos habitantes del archipiélago canario  tiene
para nosotros un interés especial y permanente, que es aún más vivo si toca a
los Menceyes que reinaron mientras duró la Conquista.


 En el curso de los siglos y de los años este tema ha cautivado, con su mágica atracción, a los más variados investigadores españoles y extranjeros. Por no citar sino algunas figuras contemporáneas, los nombres de Serra Ráfols, Bonnet de la Rosa, Wblfel, Alvarez y Marcy lo demuestran plenamente. Yo mismo he sido captado por la belleza del asunto y tengo en prensa un trabajo titulado "Un rey de las Afortunadas en la Ciudad de San Marcos"; según me dicen. la Srta. Guadalupe de Lorenzo-Cáceres pregara también un estudio interesantísimo sobre la situación de los aborigenes después de la Conquista; y sería necesario citar uno a uno a todos los canarios de nacimiento o de adopción que han sido, son y han de venir, para formar un censo incompleto de lo® que alguna vez se han preguntado, o habrán de preguntarse, cómo fueron aquellos pueblos, cómo vivieron, cómo hablaron, cómo se fundieron con los europeos que repoblaron las
islas, qué suerte les cupo tras la derrota y cómo su espíritu ha perdurado, informando el carácter de los isleños, a través de los tiempos y las vicisitudes de la historia, conjugándose, yuxtaponiéndose, ligándose con el de los españoles, franceses, portugueses, italianos, flamencos, irlandeses, ingleses... que aportaron a nuestras playas para construir, entre todos, elíte pedazo de nuestra España única y, sin embargo, tan varia y compleja.

Por eso, he creído de interés dar a conocer en las páginas de Revista de Historia un pequeño manuscrito que guardo en mi archivo y que ahora, precisamente, cumple un siglo de edad.

Es un cuadernito de 11 folios, escrito por ambas caras hasta el folio 10, que queda en blanco así como el folio 11. Las dimensiones del cuaderno son de 16 cenitímetros de base por 21,2 cm. de altura y está escrito, en su initft^ridad, de mano del Ledo. D. José María de las Casas López, natural de la isla de la Palma, y uno de los abogados mas famosos de Tenerife en el siglo XIX.

Las leyes desvinculadoras, como se sabe, originaron una porción de pleitos que tendían a liquidar y repartir la gran masa de bienes afectos a los mayorazgos, capellanías, patronatos laicales, etc., que se habían constituido al amparo de la vieja legislación. Para estas contiendas jurídicas, los letrados se preparaban haciéndose peritos en genealogía; pero estos genealogistas prácticos no se podían conformar con los tratados clásicos en que las familias nobles y poderosas eran las únicas historiadas, y donde las ramas de un mismo tronco que no se habían encontrado no hallaban cabida, o las que habían decaído de su lustre eran ignoradas.

Estos genealogistas de nuevo cuño buscaban los datos precisos que daban las partidas sacramentales, las escrituras de fundaciones de vínculos y mayorazgos, de compra-venta, d« mandato, de imposición de censos y tributos, de dotes, las memorias testamentarias, las informaciones de limpieza e hidalguía, los expedientes de dispensa de consanguinidad... para con ellos montar el esqueleto sustentador del cuerpo de su argumentación.

Jamás, en nuestra patria, habían sido tan consultados, tan reducidos a índices detallados, los archivos parroquiales y de protocolos de escribanos como entonces; y así algunos letrados se convirtieron bebiendo en las más puras fuentes para el conocimiento de la vida pasada—en historiadores, por el camino de la genealogía.

Este cuaderno que se da a la luz ahora es una mínima prueba de ello.

D. José María de las Casas empieza su manuscrito con secas citas de testamentos y lo termina historiando, de modo esquemático, una rama de la descendencia de Bencomo, no sin antes mezclar la lista que los historiadores daban de los últimos menceyes guanches con los datos sacados de los instrumentos públicos más antiguos. Si lo último nos parece hoy útilísimo como guía para búsquedas en los archivos tinerfeños, no hagamos demasiado agravio a la falta de crítica del Ledo. D. José María de las Casas por creer a pies juntillas, hace un siglo, las genealogías reales aborígenes de Viera y Clavijo o de Núñez de la Peña; que hasta hace unos años, no más, todos nuestros historiadores hicieron lo mismo.

La Laguna, octubre de 1944.

EL MANUSCRITO DEL LICENSIADO. LAS CASAS

(Folio 1.) Año de 1845. / Cuaderno en donde se hallan / varias sitas de testamento», así / de personas de esta Ciudad, como / del Lugar de Tegina, y Taganana. / con / la descendencia de algunos Reyes Guanches (1).

(Folio 1') El Capitán Don Antonio de Monteverde y Hoyo: testó en él Lugar de Garachico, de donde era natural y vecino, por ante el Escribano público Don Ignacio Artacho Ramires; y en él declara haber sido casado legítimamente con su prima Doña Elvira de Benítez del Hoyo, con la que tuvo los hijos siguientes= a Don Antonio = Doña Estefana=Doña Josefa=Don José María=Don Agustín= Don Fermín=Doña María=Doña Antonia=:Don Melchor=Don Ramingn=y Don Migu«l=con fecha en 21 de Diciembre de 1792. (Falleció el día 22 del mismo mes y año).

(Folio 2) En el quadrante de la Parroquia de los Remedios de La Laguna Testamento de María Sánchez, en 4 de Octubre de 1667, ante Juan Alonzo Axgüello.

El Doctor Don Gerónimo de Sabedra: su testamento en 25 de Julio de 1636, ante Juan Alonzo Arguello.

Inés de Armas su codicilo en 8 de Diciembre de 1648, ante Gaspar García Eáspinosa.
Margarita Martín testó ante Luís García Isquierdo en 10 de Septiembre de
1624.

Marcos Sánchez: testó ante Juan de Azoca Recalde en 17 de Mayo de 1637.

Doña Gerónima de Hemerando: testó ante Sebastián Borges en 10 de Diciembre
de 1626.

Elvira Sánchez testó en 7 de Febrero de 1616 ante Juan de Baeza.
María Francisca: testó ante Mateo Heredia en 25 de Abril de 1648.

María Francisca: testó en 24 de Mayo de 1664, ante Juan de Miraval.

Ana Díaz: testó en 8 de Eilero de 1637 ante Francisco de Miraval.

Inés López: codicilo en 11 de Noviembre de 1680, ante Ángel Domínguez.

Yomar Hlernández: testó ante Gaspar de Palenzuela en 23 de Diciembre
de 1597.

Andrés Suáres: testó ante Juan Gutierres en 9 de Junio de 1699.

El Licenciado Mateo de Armas: testó en 19 de Abril de 1644, por ante Juan
Alonzo Arguello.

El Bachiller Diego Sánchez: testó en 22 de Febrero de 1626 ante Diego de Paz.
Catalina López: testó ante Gaspar Justiniano en 22 de Agosto de 1548.
(Folio 2') Inés Hernández: testó ante Rodrigo Ailvarez a 14 de Diciembre
de 1573.

Gabriel Suáres: testó ante Diego Ramires Machado en 24 de Junio de 1673.
Juan Guerra: testó ante Blas del Castillo a 17 de Junio de 1673.

Manuel Luís el gato: testó en 10 de Junio de 1633 ante Cristóbal Guillen
del Castillo.

En el quadrante de la Parroquia del Lugar de Texina

Hernando Gómez: testó en 4 de Mayo de 1546 ante Juan Núñez Jaisme.

Diego Hernández: testó ante Baltasar Hernández en 1629.

Juliana de Armas: testó ante Francisco de Miraval: no se encuentra la sita; pero «í un reconosimiento de Gaspar de Armas en 5 de Noviemlbre de 1668 ante Diego Ramires Machado.

Francisco Suares Collaso, y su mujer: testaron ante Cristóbal Guillen del Castillo en 9 de Enero de 1660.

Juana de Saa por escritura que hizo Melchor de Armas en 22 de Octubre de

1666 ante Luis García Isquierdo, 1 misa resada.

Pedro Hernández: no hay instrumento de Imposición; pero sí reconocimiento de Angel Suares y otros en 3 de Junio de 1669 ante José Martínez de Rivera.

Juan Núñez: testó ante Pedro de Higueras en 24 de Agosto de 1686.

Inés de Saa: testó en 26 de Febrero de 1665 ante Francisco de Miraval Rivero:
impuso 2 misas resadias.

Francisco Suares de Armas: testó en 3 de Marzo de 1679.

Doña María Villavicencio, por una memoria ante testigos en 13 de Noviembre
de 1628 una misa cantada.

El Licenciado Sebastián de Morales: testó ante Francisco de Miraval Rivero
en 23 de Octubre de 1653.

(Folio 3.) María de Morales: testó en 9 de Noviembre de 1617 ante Diego
Gómez.

Doña Ama Estada: testó en 17 de Marzo de 1656 ante Juan de Ascanio.

Juan Hernández Betancourt: testó pero no aparece: hay reconosimiento por

Francisco Melián en 4 de Noviembre de 1668 ante Diego Ramires Machado.

Domingo Perera: testó ante Sebastián Díaz Fonseca, en 13 de Marzo de 1626.

Catalina Pérez: testó en 6 de Enero de 1621 ante Estévan de Mederos.

Andresa Rodrígruez: testó en 22 de Julio de 1610 ante Don Alonzo Fonseca,
fue se abrió en 6 de Noviembre de dicho año.

Marta González: no se encuentra la cláusula; pero hay reconosimiento por

Ángel Suares en 4 de Junio de 1669 ante José Martínez de Rivera.

Don Juan Afonzo de Betancourt: testó en 30 de Abril de 1734 ante Alvaro
Muños.

Leonor Rodríguez: testó en 11 de Agosto de 1699.

El Capitán Estevan de Mederas: testó ante Juan Alonzo Arguello año 1645.

El Licenciado Gaspar Estevan: testó en b de Julio de i6'¿S ante Luis García
laquierdo.

Mariana Perera: testó en 10 dé Noviembre de 1640 ante Francisco de la
Parta.

El.Licenciado Estevan de Morales: testó en 23 de Octuibre de 1653 ante Vanciaco de Miraval Rivero.

Sabas.tián Marrero: testó en 28 de Octuibre de 1648 ante Francisco Miraval Rivero.

El Licenciado Don Tomás de Morales: su codicilo en <Folio 3') 14 de Enero de 1668 ante Antonio Arguello Fonseca.

Diego de Bebancourt teató en 22 de Agosto de 1658 ante Francisco Miraval
Rivero.

Catalina de Herrera: memoria de testamento que se comprobó ante Manuel Hurtado, año die 1666.

Isabel Martines: memoria de testamento en 6 de Diciembre de 1672.

Juán Rodríguez Laudin: testó en 11 de Diciembre de 1670 ante Juan de Miraval
Rivero.

Ama Francisca: su codicilo en 10 de Octubre de 1699 ante Diego Ramires
Machado.

Francisca Afonsso Bello: testó en 7 de Octubre de 1704 ante Marcos Guillen del Caatillo, ante quien «e conxpi^vó en 24 de Noviembre de dicho año.

Juan Perera: testó en 4 de Agosto de 1670 ante Francisco de Miraval Rivero.

En el quadrante de la Parroquia del Lugar de Taganana

Pedro de la Coba y Ana de Armas, vecinos de la Ciudad de La Laguna: Escritura
de Imposición ante Agustín de Escobar, Escribano público, en 10 de Noviembre de 1605.

Dionisia Suares, muger de Andrés de Armas, por escritura que otorgó ante
Femando Cabrera, Escribano público, en 27 de Marzo de 1674.

Don Gaspar Estevan, Beneficiado que fué de este Lugar: testó en 3 de Julio de 1628 ante Luis García Isquierdo, Escribano público.

Francisco Gómez, Beneficiado que fué de este Lugar: testó ante Bartolomé
de Calbrexas, Escribano púbilico, en 27 de Junio de 1602.

Doña Elvira de Ocampo, muger [de] Gonzalo de Ocampo, testó ante Mate de Heredia en 17 de Mayo de 1647. (Folio 4). Doña Ana Sánchez Guerra, muger de  Juan de Armas, testó ante Francisco Márquez, Escribano público, en 3 de Febrero de 1558.

Juan Delgado: testó ante testigos en el Lugar de Taganana, en 27 de Octubre de 1568.

Guebehi Bencomo, último Rey de los Guanchez en el Reyno de Taoro, o de la Orotava, después de vencido, se acristianó y tomó el nombre de Cristóbal Hernández de Taoro; parece se casó y dejó decendencia.

Bautismal de la Parroquia de Santiago de los Realejos, y se llamó después Juan de Candelaria: tubo por sus hijos a los Príncipes Gueton y Ruiman, que después de su bautismo recibieron los nombres de Fransisco Bueno y de Antonio: la sujeción que tubieron se ignora.

Atxoña, ultimo Rey de Abona, después que abrazé la Religión Católica, se llamó Gaspar Hernández (Viera, tomo 25, libro 9, párrafo 23, página 258). Del testamento que éste otorgó en la Ciudad de La Laguna en 4 de Septiembre de 1526 por ante Diego de Andrade, Escribano público, el que hizo con motivo de ir con el Adelantado a la conquista de Ververía, consta que eran sus hermanos, Pedro Bueno, Juan de la Casas, Catalina, Constanza, y Marina Fernández; y que fué casado con Catalina Francisca, de quién tubo hijos. En el Libro 25 de Datas originales, quaderno 26, folio 24. consta una de 400 fanegadas de tierra con su cueva y .manantiales, situadas en Abona, que en el año de 1516 repartió (Folio 4') el Adelantado Don Alanzo Hernández de Lugo a su a[h]ijada Elvira Hernández, hermana de Gaspar Hernández, Mencey de Abona, y de Pedro Bueno, hidalgos naturales de Tenerife. = La Constanza (hermana de Gaspar Fernández) casó con Pedro Magdaleno, de los naturales de Canaria y Conquistador de
Tenerife; consta de escritura que otorgaron ante Diego de Castro, Escribano del Reyno de Abona, en 29 de Mayo de 1621: Escritura ante Sebastián Paez, 21 de Enero de 1508, folio 534, en que Miguel Pérez de Marchena hace obligación de pagar unas borregas a Constanza, hija del Rey de Abona, y en su nombre a Don Pedro de Adexe su tutor.

Pelinor, Rey de Adexe, después de bautizado se le conosía por Don Diego Delgado, Rey que fué de Adexe, sogún se ve en la Data del Barranco de Masca, con todas sus tierras y aguas, que le hizo el Adelantado Lugo a 5 de Octubre de 1503, y se halla en el quaderno de ellas por testimonio Libro 12, folio 68; y de otra que está en el Libro 22, tamibién por testimonio, folio 74. Casó este Don Diego Delgado con Doña Cataiinia,. según consta de Informaciones protocoladas ante Don Pedro de Higueras, Escribano público de la Ciudad de La Laiguna, y se hallan en su Registro del año 1646, folio 359; de cuyo consorcio tuvo 7 hijos.

Remen, último Rey de Daute, se le puso por nombre en su bautismo Diego.

Así le llama Catalina González Baute, su nieta, en una escritura de poder que la dicha confirió para que a su nombre se presentaranante Su Majestad, y otorgó en el año de 1556 ante Gaspar Martín, Escribano de Icod, que se halla a los folios 310 y 314, espresando ser hi (Folio 5) ja de Gonzalo Baute, y nieta de Diego Baute, Rey que fué de Daute, a quién le fueron dados en repartimiento barios terrenos situados en la Punta de Anaga, Genetos y Barranco de Hergues.

El espresado Mencey de Daute tubo por hijos 5 = Que el Rey de Daute se llamó Diego Baute, se justifica también por las Datas de los terrenos que le repartió el Adelantado, y se hallan originales en el Libro 12 de ellas, quaderno 82, folio 35 =r quaderno 12, folio 43 — quaderno 20, folio 12; y Libro 22 de las originales, quaderno 13, folios 12, 42 y 10. = También hay otras en el Libro 1.° de Datas por testimonio folios 42, 140, 359 y 362; y Libro 22, folio 43.

Pelícar, último Rey de Icod, después que recibió la gracia del bautismo tomó el nombre de Blas Martín; consta también por la Data de los terrenos qa originales, quaderno 27, folio 28. Sus casas se hallaban situadas en dicho Lugar, donde llamaron Artaos; consta de la Data de Pablo Martin, a quién el Adelantado dio las dichas casas en 16 de Mayo de 1503, y está original en el cuaderno 18, folio 31, de que se infiere que Pablo era hijo o hermano dé Blas.

Acaymo, último Rey de Tacoronte; después de el bautismo se llamó Fernando Tacoronte, según consta de las Datas de terrenos y solares que le repartió el Adelantado Don Alonzo Fernández de Lugo (Folio 5'.) y se hallan originales en el Libro 19, quaderno 10, folio 41, y Libro 2-, quaderno 18, folio 83: casó con María Fernández de Guimar, según su testamento que él otorgó a 19 de Marzo de 1518, folio 499, ante Alonso Gutierres, Escribano público del número de la Ciudad de La Laguna, en donde vivió el dicho Fernando y tuvo sus casas: declara en él que la referida muger era prima de Diego de Guimar: tuvo hijos.

Tegueste II, después de el bautismo se le conoció con el nombre de Antonio; tuvo por hijo a el Capitán Teguaco, que según refiere la Historia fué el mismo que condujo en calidad de prisionero a la presencia del mencey de Taoro a el Capitán García del Castillo. Se ignora su sucesión.

Beneharo, último Rey de Anaga; después que recibió el bautismo se le llamó Pedro de los Santos: fué su muger Leonor Sánchez: tuvo hijos.

Sebensuí, fué el último Rey de la Punta del Hidalgo: hasta ahora se ignora su descendencia.

Guebehí Bencomo, último Rey de Taoro, después del bautismo, como dejamos dicho, recibió el nombre de Cristóbal Hernández Bencomo, según refiere Núñez de la Peña en el Libro 19, capítulo 16, página i70, y Viera, Tomo 22, Libro 99, párrafo 23, folio 258: tuvo Datas de terrenos en la Orotava, y una de ellas se halla en el Libro 49 de las originales, cuaderno. 62, (folio 260. Después de (Folio 6) la Conquista de la Isla, tuvo las casas dt su habitacién en la Orotava, según consta de la Data de tierras que el Adelantado Lugo hizo a Pedro Magdaleno, natural de Canaria, en 8 de Noviemibre de 1514, folio 8 del Libro de ellas, en que espresa lindar con las casas del Rey de la Orotava, y con tierras de Fernando Guanarteme. Y esto mismo se acredita por escritura de venta otorgada en 29 de Mayo de 1521 ante Diego de Castro, Escribano público del Reyno de Abona.

El enunciado Cristóbal Hernández Bencomo, caso 12 con la Infanta Añagua (Viera, Tomo 29, Libro 9, párrafo 19, folio 199), y después con Ana Fernández, hija de Acaymo, Mencey de Tacoronte (llamado Fernando Tacoronte, que otorgó su testamento en la  Ciudad de La Laguna ante Alonzo Gutierres, Escribano público, a 19 de Marzo de 1520, folio 499)' y de María Fernández de Guimar. La dioha Ana Fernández otorgó su testamento ante Sebastián Grimón, Escribano de la Orotava, a 14 de Noviembre de 1556, y declara tuvo por su 19 maridio a Cristóbal Hernández, de quién procreó a María Fernández, muger de Alanzo Palazuelos; y por 29 a Alonso Ramíres, que tenía un solar en la Ciudad de La Laguna que heredó de María Hernández, su madre, lindando con los de Gabriel Mas. Por el testamento que otorgó María Fernández, hija de Ana, y muger de
Alonizo Palazuelos, de los Hidalgos naturales de Tenerife, vecinos de la Orotava, a 29 de Diciembre de 1578, ante Juan Ramíres, Escribano público de la (Folio 6',) Orotawa, se reconose que el espresado Cristóbal falleció en su Patria, y fuá sepultado en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de la Orotava. Tiamibién se evidencia, así por las historias, como por varias informaciomes genealógicas, hechas a principios del siglo 16, que Bencomo era viudo de la Infanta Añagua cuando casó con Ana Fernández y que tenía por sus hijos a
2.—El Príncipe Ruimán, que habiendo abrazado la religión católica, mudó su nombre en el de Antonio, cuya suseción se ignora.

II—^Dacil Infanta de Taoro, conosida con el nombre de Doña Mencía Bencomo, que casó con Don Fernando García del Castillo, del Orden de Santiago, Capitán Comandante de la tropa de Caballería que se halló en la Conquista de Temerife. Aunque no hay testamento ni otra escritura pública por donde se puedan ajustar los hijos que procrearon, por las pruebas genealógicas que hisieron sus nietos se justifica que tuvieron a los siguientes:

III.—^Luis García Isquierdo del Castillo, que sigue la línea.

3.—^Doña Mencía del Castillo, que casó con Martín Yanes, vecino del Carrizal
de Buenavista, cuya suseeión...

i3.—^Doña María García Isquierdo del Castillo, que casó con Juan Cabeza, vecinos
de la Ciudad de La Laguna.

3.—Doña Isabel García del Castillo, que casó con Juan Fernández Vasconselos,
natural de Lisboa, Poblador del Lugar del Realejo de Tenerife, que tubierom
por hija a (Folio 7) Doña Elena Fernández del Castillo, que casó con Melchor
Jacome Godines, natural de la Ciudad de Xeres de lo» CabaJleros, hijo de
Melchor Jacome de Aguilar, del Orden de Alcántara, y de Doña Catalina Godines,
según consta de informaciones que hizo el Capitán Don Benito Jacome Godines
y protocoló ante Nicolás García del Castillo, Escribano público, en el Registro
deJ año de 1655 = y por otrais tamlbién protocoladas ante... Urribarri, Eiscribaiw
» público, en 16 de Marzo de 1746, de los quales son decendientes los de
estos aipcllidos en dichos Realejos.
m.—^Luis García Isquierdo del Castillo, celebró 2 matrimonios: el 15 con
Pramcisca Mayor, de quién no hay sucesión (2). y el 25 con Elena Martín de Asano,
hija de Pedro Azano, Conquistador dé Tenerife, y de Felipa Fernández. El
espresado Luis García fué poseedor de muchos terrenos situados en el partido de
Aibona, donde tuvo las casas de su habitación, lo cual consta de sus testamentos
oue otorgó, el uno ante Juan Hernández, Escribano de los. Realejos, año de 1568;
y el otro lo hizo serrado ante Juan Benítez Suaso, Escribano de la Orotava, en 24
Í2> Interlineado a'parece. de mano del mismo Ledo. D. Josté María de las
(lasas López, lo siguiente: Sí la hay. de Catalina García, hija del Luis, y d* la
FVancisco Mayor;- cuya CJataTina casó con Mateo González.

de Mayo de 1679, el que se abrió y protocoló ante el mismo en 20 de Octubre de
dicho año; y de ellos se ve que fueron sus hijos legítimos los siguientes:
IV.—Kl Capitán Juan García Isquierdo del Castillo, personero General de
¡a Isla de Tenerife en el año de (Folio 7'.) 1547, que sigue esta línea.
4.—iFernamdo García del Castillo (Del testamento que otorgó Diego García,
su hermano, ante Andrés Hernández Pinto, Escribano de Ohasma, año de 1629,
faláo 164 vuelto, oonista él y su madre Elena Martín), que casó con Catalina Bello,
hija de Juan Bello, portugués. Alcalde que fué del Lugar de la Granadilla
en las Vandas de Abona y de Isaibel Gonzáles (otorgó su testamento ante Gaspar
de Palenruela, año de 1600, folio 470, y en él declara el casamiento de Cataluña,
su hija, con Femando García, y también sus nietos), hija de Gonzalo Gonzáles
Sarco (testó ante Fransiisco Márquez, Escribano público de la Ciudad de
La Lagrima, en éí año de 1550, folio 513: fué hijo del Capitán Juan González Sarco,
Gabemador de la Isla de la Madera, y de Doña Constanza de Sáa), natural
de la Isla de la Madera, primero pobliador del referido Lugar y fundador de su
Igíesia Parroquial, y de María Esteves, hija de Pedro Estevez, natura)] de Portugal
y Conquistador de Tenerife y de Biolante Hernández Perera, su mujer,
hija de Hernando Yanes, Conquistador de la misma Isla, y de Beatris Perera,
portugueses. Del matrimonio de Fernando García y Catalina Bello nacieron: El
Licenciado Juan García del Castillo, Venerable Beneficiado de la Parroquial de
la Villa de Adexe; Fernando García, que casó con Me]chora Verde Betancourt;
Pedro García, que se unió en matrimonio con Águeda Pérez de Monguia; Isabel
García, y Juana (Folio 8) Bello García (por escritura de venta que estos 5 hermanos
otorgaron ante Andrés Hernández Pinto, Escribano de VUaflor, el año
die 1627, folio 513, constan sus ipadres, y ser su tío Diego García del Castillo);
de todos los cnaJes hay suseción en los Lugares de Vilaflor, Granadilla, San Miguel
de Albona, Adexe y en la Provincia de Venezuela v Caracas.
4.—Pedro García del Castillo, que casó con Lucía de Frías y con su suseción
se refiere en el párrafo... [No lo dice!.
4.—^Diego García de] Castillo, que casó con .Tuana González y tubieron por
hijos a los contenidos en el párrafo... [No lo dicel.
4.—Isaibel García del Castillo, que casó con Gonzalo González, y tubieron
la íruseción que se refiere en el párrafo... [No lo dice],
4. Luisa García del Castillo, que casó con el Capitán Pedro Domín^nei, y
euya saiseción se refiere en [elT párrafo... [No lo dice].
4.—Ana García del Castillo, que casó con Mairos González.
4. María García del Castillo, que casó con Juan González.
IV.—EJ .Capitán Juan García Isquierdo del Castillo. Personero General de
Tenerife, que oaBÓ con Doña María Domfniguez, hija del Capitán Antón Domínguez
y de Francisca Delgado Guanarteme, nieta de Don Femando Guanarteme,
Rey que fué de Gáldar en la Isla de Canaria, y procrearon por sus hijos Ilegítimos
a
V.—^Bl Capitán Juan García Isquierdo del Castillo, que sigue.
5.—Luis García Isquierdo del Castillo, Caipitán de Milicias, Jurado de la Isla
de Tenerife, que casó con Doña Bar- (Folio 8'.) bara Arriaza de Salazar, cuya
suseción se refiere al párrafo... [No lo dice].

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5.—El Capitán Pedro García d«l Castillo, que casó con Doña Isabel de Lucena.
6.—^El Capitán Antonio García del Castillo, que casó con Doña N... y fueron
sus hijos... [No lo dice].
5.—^ Muy Reverendo Padre Fray Diego García del Castillo, presbítero, del
orden de... [No lo dice].
5.—La Muy Reverenda Madre Sóror María de Jesús, Religiosa en el Monasterio
de Santa Clara de la Orotava.

V.—El Caipitán Juan García del Castillo, fundador y Patrono del Convento
de San Agustín del Lugar de Vilaflor, que casó con Doña María Rodríguez Dábalos,
hija de Ma.teo Rodríguez y de Doña Brígida Pérez, tuvo I>OT hijos a
VI.—^El Capitán Don Pedro García del Castillo, que casó con Doña Ana Rodríguez
Betanoourt, cuya suseción se contiene al párrafo... [No lo dice].
6.—Doña María García del Castillo, que caaó con el Capitán Don Pedro Soler
de Padilla, Señor del Lugar del Vilaflor, hijo de Don Juan Soler de Padilla (que justificó «u noíbleza e hidalguía ante la Real Justicia de Tenerife, cuyas pruebas se protocolaron ante Cristóbal Guillen del Castillo, Escribano público, en él Registro del año de 1620), y de Doña María de Castilla; ndeto de Don Pedro Soler de Padilla, Maestre de Campo de las partes de Abona, y de Doña María de Cabrera, hija de Rodrigo Alvarez, y de Doña Águeda de Cabrera, que fue hija de Luis de Saroartín y de Doña Catalina Estopiñan y Aseando; y 22 ndeto del (Folio 9.) Capitán Pedro Soler, el 12 de esta familia que se establesió en Tenerife, y tuvo repartimiento de tierras y aguas en Ohasna, donde fundó después el presitado Lugar de Vilaflor, y de Juana de Padilla Linares, hija única de
Juan Martín de Padilla y de Juana de Linares, y tuvo a

VII.—'Doña María Soler del Castillo, que caaó con el Sargento Mayor Don Cosme- Carrefio de Prendí», Abogado de los Realejos, hijo del Doctor Don Imego Carreño de Prendis, que testó en 1640 ante Mateo de Heredia, Escribano público, y de Doña María de Montesdeoca; nieto paterno de Cosme Carreño de Prendis, el 12 de esta familia que se estableció en Tenerife, y otorgó su testamento en 1617 ante.... Escribano público de la Ciudad de La Laguna, y de Doña Sebastiana de Gallegos, hija de Alonzo de Gallegos, que testó ante' Juan de Ancheta, Escribano público de la Ciudad de La Laguna, en el año de 1608, y de Isabel de Armas, su 1a muger, que testó en el año de 1583 ante el Escribano Juan Nuñes Jaisime («u eseritura de Dote pasó por ante Francisco Márquez, Escribano público de da Ciudad de La Laguna, el año de 157., folio 327 vuelto); y
fué hija de Pedro OHlemández e Inés de Armas.

22 nieto de Pedro Carreño y de Doña Catalina Meleandro de Prendis, hija
de Alvaro de Prendis y de Leonor González de Obiedo, naturales del Valle y
Conisejo de Carredo en Asturias.

Y 32 nieto de Juan Carreño y Juana González, naturales de Asturias.

(Folio 9'.) Etel Matrimonio de los precitados Don Cosme Carreño, 22 de este
¡nonUbre, y Doña María Soler, nació

VIII.—Don Pedro Soler y Castillo, que casó con Doña María Grarcia del Castillo
y Casanoba, hija del Capitán Don Mateo Rodríguez del Castillo y de Doña
Ana Oasanova del Castillo, y tuvieron a

IX.—^Don José Soler del CSastillo, que casó con Doña Ana de Montesdeoca,
y tuvo a
X.—Doña Josefa Soler y Castilla, que casó con el Teniente Corooel Don Alonzo
Ohiiino y SoteJo, Marqués de Fuentes y Palmas; y tuvo único a

XI.—El Teniente Coronel Don Domingo Ohirino Soler, d«l Orden de Santiago, quien se unáó en matrimonio con Doña Ana del Hoyo; y tuvo a

XII—El Coronel Don Alonso Chirino y Hoyo, que no ca«6 y mataron lo«
ohasner«s por el año de 1841 o 42.
12.—^Doña Jiwefa Ohirino y Hoyo, que casó con Don José Péree de Ruilova, natural de Caracas: san suseción.
12.—(Doña Ana: célibe.
12.—^Doña Beatriz, que casó con y tiene suseción.
12.—^Doña Dominga, que casó con Don Juan Saladar y Benítez, Capitán de
Milicia», y tienen a

XIII.—^Dom Emilio Salazar y Ohirino.
18.—Doña Sofía.
13.—'Don Juan Ventura.
13.—Doña Ana.
13.—Don Cristóbal.
13.—^Y Doña Concepción.

Fin del Manuscrito.


(1) Respeto la ortografía en el título que lleva el manuscrito, así como señalo la división en renglones, pero en el texto que sigue emplearé la ortografía vigente y no indicaré sino el paso de un folio a otro.