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martes, 23 de julio de 2013

AGUAHUCO-VI



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TOMADO DEL LIBRO: EL MENCEYATO DE TEGUESTE: APUNTES PARA SU HISTORIA


Eduardo Pedro García Rodríguez


Capitulo VIII

ACHIMENCEYATO DE AGUAHUCO: CASTELLANIZADO COMO  PUNTA DEL HIDALGO POBRE

Viene de la entrega anterior



Chago Melian
Cantante, profundo conocedor de la cultura guanche y sobresaliente artista plástico.

Nacido en “Punta del Hidalgo, Tenerife, lugar que sin duda ha inspirado algunos de los temas más vendidos de su producción discográfica. Es sin lugar a dudas uno de los mejores solistas canarios de todos los tiempos.
Ganó en 1979 la final del programa de TVE “Gente Joven”, compartiendo escenario con su banda de entonces” Aguacada”. Muchas puertas se abrieron entonces a nivel internacional, oportunidades que dieron lugar a grandes éxitos en el exterior, aunque manteniendo siempre su lugar de residencia e inspiración, lugar al que Santiago Melián no renuncia, Tenerife.
Desde el año 1979 hasta ahora ha compartido escenario con grandes de la canción como Juan Pardo, Albano, Dyango, Paloma San Basilio, Los Panchos, Elsa Baeza , Sergio y Estibalíz , Los Tres Reyes , Los Tres Ases, Rocío Durcal, Emilio José, Rosario, Celia Cruz, Oscar D´León etc. etc.
Cuenta en su haber con seis discos de gran calado y éxito contrastado:
Anaga – 1991
Su Canción – 1994
Sentimientos – 2000
Desde el Corazón – 2003
Al Emigrante – 2005
Mis Colores – 2007
Desde el año 94 hasta la actualidad Santiago Melián ha repetido casi anualmente giras en Sudamérica recorriendo países como Argentina, Venezuela, Uruguay, Miami, donde ha ofrecido conciertos multitudinarios, recorriendo las principales ciudades de cada uno de estos ellos.
Siempre presente en todos los grandes eventos que se realizan en Canarias y fuera de ella, valga poner como ejemplo el macro-concierto “Amanecer Latino” en el que alrededor de 200.000 personas corearon sus canciones.
En su afán de crear y mejorar continuamente su trabajo artístico y puesta en escena, creó un gran espectáculo que recorrió todo el Archipiélago, acompañado de su banda en esos momentos “Mirlo Blanco”, “Luna Big Band”, “Miembro de la Orquesta Sinfónica de Tenerife” y  “Coral Mª Auxiliadora de Arafo”, más de 90 personas en escena.
Importantes son sin duda sus numerosas apariciones en Radio y Televisión, y estrechas colaboraciones en discos de otros importantes artistas, como es el caso de Los Sabandeños.
Sin duda el sueño cumplido de este gran intérprete, era el reto de grabar con la Orquesta Sinfónica de Tenerife, una experiencia que solo una voz de gran calidad podía realizar. El éxito de esta grabación rompió todas las previsiones, llegando a alcanzar las 25.000 copias vendidas solo en Canarias y contando con una repercusión nacional y unas cifras de ventas nada despreciable 5.000 discos.
Estamos sin duda ante uno de los intérpretes más importantes de canarias de todos los tiempos. Nos traslada a un mundo lleno de sentimientos y color, que como el mismo dice: “Yo cuando pinto canto y cuando canto pinto. (Tomado de la página oficial de Chago Melian)




Los Sabandeños
Se trata del grupo de folklore canario más famoso y de más calidad en la historia de la Isla, siendo además el grupo canario más reconocido a nivel internacional. Así pues, si bien no todos sus componentes son naturales del municipio, es preciso citarlos dentro de este apartado, en la medida que comenzaron su actividad en la localidad de Punta del Hidalgo, en donde hoy hay una escultura que lo reafirma. Comenzaron su actividad en 1966, teniendo una prolífica carrera en donde han grabado más de 50 discos y han tocado tanto en el Archipiélago como en otros puntos de la geografía nacional, realizado además exitosos conciertos en Bélgica, Italia, Portugal, Estados Unidos, México, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba, Venezuela, Brasil, Uruguay, Argentina, Colombia. Sus discos, con más de 2.000.000 de copias vendidas, han sido editados en muchos de estos países, además de Japón.

Su primera etapa discográfica en Columbia incluyó hasta 1983 un total de 17 discos de larga duración, de los que destacaron los tres volúmenes de Antología de Folklore Canario, La Cantata del Mencey Loco, de gran impacto sociocultural, Seguidillas del Salinero, Misa Sabandeña, Sentencias del Tata Viejo, Guanche, Cantos Canarios, La Rebelión de los Gomeros, Canarios en la Independencia de Latinoamérica.
Tras la aparición en años sucesivos de seis nuevos trabajos en el sello discográfico canario Manzana, Los Sabandeños inician en 1990 una etapa que aborda más de lleno el género bolero y que se traduce en la grabación, en el sello Zafiro, de tres trabajos discográficos de gran repercusión: A la luz de la luna, Íntimamente, y Amor y Carnaval.
En su última etapa discográfica, de nuevo con Manzana, Producciones Discográficas, aparecen proyectos monográficos de gran éxito, que reúnen todos los estilos que el grupo ha cultivado a lo largo de su trayectoria musical. Trabajos como Canario, Atlántida, Bolero, Mar, Gardel, o 19 nombres de mujer han llegado a ser Doble Disco de Oro y Platino y han contado con colaboradores de la talla de Alfredo Kraus, Eduardo Falú, Daniel Viglietti, Mario Benedetti, Francisco Rabal, Olga Guillot, Silvio Rodríguez, Alberto Cortez, Soledad Bravo, Luis Eduardo Aute, Mercedes Sosa, entre otros.
En 1995, El País-Aguilar edita su biografía “Los Sabandeños: El Canto de las Afortunadas”. También en ese año son propuestos para el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, con masivo apoyo popular e institucional.

A lo largo de su historia han participado en numerosos festivales, conciertos y recitales de gran renombre, tanto en el ámbito nacional como en aquellos países que han visitado. Cabe citar su memorable participación en el Festival de Cosquín, (Córdoba, Argentina), en enero de 1986; en el Amanecer Latino, de la Playa de Las Teresitas, Tenerife; en Festival “Son Latinos”, de Los Cristianos, Tenerife donde actuaron ante más de trescientas mil (300.000) personas, o el efectuado en Miami en mayo de 1995. En febrero de 1996 actúan en El Palau de La Música de Barcelona, que retransmitió TVE y se recogió en un CD llamado 30 Años cantándole al Mundo - Concierto del Palau. Más recientemente, ofrecieron un concierto la Expo’98 de Lisboa y participaron en el Festival Internacional de Boleros “Beny Moré”, en La Habana y Cienfuegos, Cuba; o los efectuados en Cartagena de Indias, Colombia en el año 2.005 con motivo del hermanamiento de dicha Ciudad con la de San Cristóbal de La Laguna.

Los Sabandeños continúan hoy mirando al futuro. Durante los años 2007 y 2008 se han sucedido las giras y conciertos multitudinarios, en diversas ciudades, tanto en la península ibérica, en otros países (como Chile) y, como no, en Canarias. Caben destacar el concierto ofrecido en la Expo de Zaragoza (agosto de 2008), al que acudieron unas 15.000 personas. También han editado varios trabajos discográficos que recogen lo mejor de su repertorio en estos más de 40 años. El disco de 2008, "Personajes" es un homenaje a varios personajes de diversos países, en el que se incluyen colaboraciones con músicos como Caco Senante, Pedro Guerra, Carlos Aguirre, etc.
El 2009 editaron "Lo que da la parra" y durante ese mismo año, su disco "Te canto un bolero", en colaboración con María Dolores Pradera, obtuvo una nominación a los Grammy Latinos, en la categoría "Mejor álbum tropical tradicional".
Como proyecto más inmediato, Los Sabandeños se encuentran en proceso de preparación de lo que será su nuevo trabajo discográfico y espectáculo de directo, que tendrá como título "Amoríos"
Como aspecto a destacar, sus integrantes usan como capa la tradicional Manta esperancera, un atuendo de abrigo típico de los campesinos tinerfeños, aunque de origen inglés su confección. Recientemente, una parte del conjunto se ha escindido por distintas desavenencias, para fundar el grupo Atlantes.
Población y equipamientos

La población de Punta del Hidalgo en 2007 ha sido estimada1 en 2.327 habitantes, cifra que representa el 1,61% de la total municipal de La Laguna. En relación a los núcleos individualizados en este trabajo2, Punta del Hidalgo se encuadraría en el grupo de los de menor población, todos entre 2.000 y 3.000 habitantes, y en el que, además, estarían Bajamar, Guamasa, El Rodeo y Los Baldíos.

Las semejanzas entre los núcleos de este grupo, no obstante, son meramente cuantitativas, ya que la distribución de la población en los correspondientes ámbitos territoriales es muy distinta. Así, mientras en La Punta y Bajamar puede hablarse de caseríos suficientemente concentrados (puede definirse un perímetro urbano en cuyo interior la proporción de áreas no urbanizadas es relativamente poco significativa), no ocurre lo mismo en Guamasa y mucho menos en El Rodeo o en Los Baldíos, en los que la edificación aparece excesivamente dispersa en un ámbito territorial extenso. Así, respecto a la superficie de los núcleos delimitados en este trabajo, comprobamos que la densidad bruta de Punta del Hidalgo es de 34 hab/Ha, relativamente similar a la de Bajamar (30 hab/Ha) y muy distante, en cambio, de la de los otros núcleos citados, similares en población pero de mucho más escaso grado de concentración urbanizadora (16, 6 y 7 hab/Ha para Guamasa, El Rodeo y Los Baldíos, respectivamente).

Evolución demográfica. La población de Punta del Hidalgo ha mantenido un crecimiento sostenido desde mediados del siglo XIX (primeros datos disponibles) hasta la fecha.

Hasta la década de los setenta, la tasa anual se mantenía en cifras bajas (en torno al 0,5%); durante los setenta y los ochenta se aprecia un incremento significativo del índice anual, con un valor medio en torno al 1,1%, de forma que, hacia finales de los ochenta el núcleo alcanza un máximo demográfico (sobre los 2.100 habitantes). La década de los noventa, sin embargo, supuso un ligero retroceso poblacional, si bien los márgenes son tan pequeños que, dada la relativa fiabilidad de los datos, mejor sería calificar el periodo como de estancamiento. En los años transcurridos de este siglo se ha
producido un repunte del crecimiento, intensificándose en los últimos años; así, la tasa media interanual del último trienio es del 3,23%. Este ritmo de crecimiento reciente es muy alto y sensiblemente superior no sólo a la media municipal del último trienio (1,68%), sino incluso a la del conjunto insular (2,10%). En todo caso, la pequeña dimensión demográfica del núcleo impide que de estas cifras se obtengan conclusiones relevantes y mucho menos se proyecten tendencias fiables de evolución futura.

Características de la población.

Las principales notas caracterizadoras de la población de Punta del Hidalgo son las siguientes:

a) Una estructura de edades propia de las sociedades occidentales, donde predomina una base pequeña resultado de los bajos niveles de natalidad que se vienen arrastrando hace dos décadas, y un segmento de habitantes envejecidos que se incrementa paulatinamente resultado del descenso de la tasa de mortalidad. En este sentido, hay que tener presente que esta tendencia se ha visto favorecida por la aportación que suponen los jubilados europeos (alemanes principalmente) que han fijado desde hace décadas su residencia en la zona. Los segmentos de edad cuantitativamente mejor representados son los comprendidos entre los 30 y 49 años, los cuales responden al baby boom habido en España en los años 60. Sin embargo, la situación descrita se ha matizado considerablemente resultado de la aportación de efectivos jóvenes hecha por los inmigrantes en la última década.

b) El análisis de los datos de lugar de nacimiento, muestra que La Punta presenta una alta proporción de población local, ya que el 85% son originarios de Tenerife, frente al 69% y el 80% que son, respectivamente, los valores medios del conjunto insular y del municipio; además, la población nacida en el municipio representa el 58% de la total de Punta del Hidalgo, frente al 44,5% y 32,5%. También es significativo el porcentaje de residentes nacidos en el extranjero (15%), similar, aunque algo inferior, al insular (16,7%) pero bastante superior al municipal (9,53%).

c) La tasa de paro en Punta del Hidalgo se sitúa en torno al 10% de la población activa, valor superior a la media municipal (8,46%). De otra parte, el porcentaje de pensionistas en el núcleo es de los más elevados en el municipio. Por último, la cualificación profesional de los residentes en Punta del Hidalgo ofrece un perfil poco especializado, con un peso significativo de trabajadores de explotaciones agrarias (6,66%) y operarios sin cualificar no agrarios (8,29%).

Los datos de población provienen de la información estadística del Padrón Municipal de Habitantes (INE) desagregados a nivel de sección censal. La población de cada uno de los núcleos se ha estimado sumando la facilitada por el INE para las secciones cuya extensión queda incluida totalmente en el perímetro del núcleo más la parte proporcional de las secciones parcialmente incluidas. La proporcionalidad se ha calculado atendiendo al número de edificaciones de la sección dentro y fuera del núcleo.

Usos y actividades. Equipamientos

Caracterización general

En el núcleo de Punta del Hidalgo, el uso principal y el predominante en todas las zonas es el residencial. La superficie construida con uso residencial representa el 75,80% de la total del núcleo de La Punta, valor bastante más alto de la media municipal (69%). Así pues, es claro que el núcleo tiene un marcado carácter residencial en su conjunto.

Distribución espacial

En el plano adjunto IA.01.PH.12. usos existentes, se puede apreciar la distribución de los usos pormenorizados a lo largo del núcleo. A partir del carácter claramente residencial del núcleo, cabe distinguir una limitada diversidad funcional por las distintas áreas que lo componen:

a) En los núcleos tradicionales de El Carmen, La Hoya y Homicián, la casi totalidad del uso de las edificaciones es residencial, predominando las unifamiliares o bifamiliares (pequeños edificios de dos viviendas, normalmente una en cada planta). En el extremo norte de la Hoya, junto a las piscinas y el inicio del paseo marítimo, hay una cierta concentración de restaurantes.

b) En la zona de Tesesinte se localizan los únicos inmuebles de uso turístico-alojativo, así como también las escasas parcelas de uso dotacional con las que cuenta La Punta.

Los usos residenciales, también mayoritarios, se distribuyen en unifamiliares y colectivos de acuerdo a las tipologías de las distintas promociones que se han ido construyendo; así, hay viviendas unifamiliares en ciudad jardín en el espacio central, mientras que entre las más recientes se cuentan promociones de adosados; de igual forma, los edificios de colectiva más antiguos corresponden a tipologías de bloque abierto y en cambio, entre los más recientes, se observa una configuración de manzana cerrada con espacio libre central.

c) En las edificaciones dispuestas a los márgenes de la TF-13, además de los usos residenciales predominantes, aparecen los escasos usos comerciales del núcleo; se trata de pequeño comercio (alimentación, vestido, calzado, farmacia, etc), para dar servicio a la población local.

d) En los espacios C del núcleo así como en parcelas vacantes, especialmente en el área de La Punta, existen cultivos, lo que muestra la continuidad
del uso agrícola del entorno al interior del núcleo, sobre suelos a la espera de incorporarse efectivamente a la ciudad.

Equipamientos
Los equipamientos y espacios libres de Punta del Hidalgo se concentran casi en su totalidad en el extremo norte del área urbana de Tesesinte. Los equipamientos existentes son principalmente asistenciales, deportivos y educativos, siendo de reciente ejecución la mayoría de ellos, por lo que se encuentran en buen estado de conservación. La distribución de las dotaciones no es en absoluto homogénea, existiendo grandes diferencias entre las distintas áreas del núcleo:

a) Las Piscinas de La Punta junto a su Paseo Marítimo, suponen un reclamo para los habitantes de la comarca y para los turistas de la zona.

b) El barrio de El Carmen sólo cuenta con un pequeño espacio libre junto a la ermita.
c) En La Hoya se encuentra parte del Paseo Marítimo y una pequeña plaza. Cuenta además con el Varadero del Roquete, utilizado para la pesca.

d) En Tesesinte existe una gran concentración de equipamientos y espacios libres sobre todo en este sector norte. Estos son equipamientos deportivos y de esparcimiento (campo de fútbol, polideportivo, skatepark y camping), equipamientos sociales y asistenciales (centro sociocultural, centro tercera edad y consultorio) y equipamientos educativos (colegio público infantil). También se registran en este sector espacios libres de reciente creación. En la urbanización original destaca la Piscina de La Punta y la Avenida Marítima, a las que están vinculados tanto hoteles y apartamentos, como restaurantes y comercios.

e) En el área de La Punta sólo se puede contabilizar la Iglesia de San Mateo y la plaza vinculada a la misma, situadas en el comienzo de esta área en su extremo oeste, así como una pequeña plaza al final de la carretera. En esta plaza se sitúa una oficina de información turística.

f) El Homicián carece totalmente de equipamientos y espacios libres.

Imagenes:
Fuente en Los Batanes
Monumento a Sebastián Ramos “El Puntero”. Fotografía de: Galomp
Olga Ramos y su hijo José Manuel Ramos, imagen tomada de BienMesabe.
Los Sabandeños en La Punta, al fondo El Roque Dos Hermanos.






















lunes, 22 de julio de 2013

AGUAHUCO-V




TOMADO DEL LIBRO: EL MENCEYATO DE TEGUESTE: APUNTES PARA SU HISTORIA


Eduardo Pedro García Rodríguez


Capitulo VIII

ACHIMENCEYATO DE AGUAHUCO: CASTELLANIZADO COMO  PUNTA DEL HIDALGO POBRE
El Ayuntamiento de Punta del Hidalgo:
En el Diccionario Madoz

Punta del Hidalgo, La
Lugar con Ayuntamiento de la isla y diócesis de Tenerife, provincia de Canarias, (a Santa Cruz de Tenerife 7 leguas,) Audiencia Territorial de la misma denominación  a Las Palmas (25), partido judicial de La Laguna (1/2).

Situado en la costa septentrional de la isla, muy próximo al mar y á dist. de 4/4 de legua de Tegina; le combaten los vientos de N. y brisas, y el clima es saludable; no produciendo otras enfermedades que las estaciónales.
Tiene cerca de 200 casas pequeñas y de mala construcción, diseminadas la mayor parte por la jurisdicción, y solo unas cuantas al rededor de una ermita dedicada á San Mateo, única iglesia que hay en este pueblo, pues depende en lo eclesiástico de la parroquia de los Remedios de la ciudad de la Laguna. Para el consumo de los habitantes existe una fuente de agua bastante buena. Confina el término N. con el mar; E. Taco­ronte; S. con Montañas, y Ó. con Tegina: el terreno, aunque todo de secano, es de muy buena calidad, habien­do algunas huertas con árboles frutales. Caminos: dirigen á Tegina y á la ciudad de la Laguna, en estado regular: recibiéndose de este último punto la correspondencia por me­dio de balijero.

produce: Trigo, vino, legumbres y frutas; hay caza de conejos, perdices y palomas, y pesca abundante, á cuya industria la única que se conoce, se dedican unos cuantos barquillos ú lanchas.
Población,  185 vecinos, 856 almas. Riqueza impositiva 39.350 reales. Contribuye por todos conceptos 2.219.
Presupuesto municipal de 3000 a 4000 reales, que se cubren por reparto vecinal, de cuya cantidad se pagan 500 al secretario del ayuntamiento.

Caña de azúcar en Punta Hidalgo

Después del derrumbe del monocultivo de la cochinilla los terrenos de cultivo de La Punta del Hidalgo, como los de Tegueste, Valle de Guerra y Tejina, se centraron en otro monocultivo, en este caso en la caña de azúcar.

Aunque la caña de azúcar fuera el factor principal de la riqueza agrícola colonial en los primeros decenios del siglo XVI, no por eso dejó de haber otros cultivos importantes: cereales y algunas leguminosas, en tierras de secano; frutales, hortalizas, en las de regadío. Ante este hecho cabe preguntarnos, ¿qué supuso el comercio del azúcar para la isla de Tenerife? Podemos contestar que produjo una mayor riqueza, pero que no fue compartida por todos sino por unos cuantos: terratenientes, comerciantes, etc., hecho que se manifiesta por lo general en todos los países conquistados. Al mismo tiempo este comercio hace que la isla intervenga en el comercio internacional donde adquirirá gran fama por sus productos exportables como es el caso del azúcar, manteniendo relaciones con Europa y América y recibiendo a cambio productos manufacturados. De esta manera la isla tinerfeña se daba a conocer al exterior, recibiendo a partir de entonces influencias de estos países. Por último, es importante señalar los factores que motivaron la decadencia y casi extinción de la caña de azúcar en la isla, después de haberse cultivado con tanto éxito. Sin lugar a dudas el principal de ellos fue la gran competencia antillana, que favorecida por unas mejores condiciones naturales daba lugar a que su producto llegara a Europa en mejores condiciones de precios, hecho que causó la ruina a nuestra industria azucarera que, imposibilitada de competir, se oscureció a mediados del s. XVI. Pero ya entonces un nuevo producto estaba en circulación: el vino.

Como reminiscencias del cultivo de la caña en la isla quedarían ciertas zonas aunque en pequeñas dimensiones. Hasta principio del siglo XX estuvieron en activo algunas fábricas como eran la de Daute, en los Silos, y la de Punta del Hidalgo. La primera funcionó durante algunos años pero pronto quedaría cerrada porque los propietarios de las plantaciones sustituyeron la caña por el plátano. La otra (Punta del Hidalgo) sobrevivió hasta 1916 aproximadamente; fue montada con base suficiente para ampliarla y perfeccionarla al compás de las necesidades de producción, llevándose a cabo plantaciones de este cultivo en zonas de Tejina y Bajamar. Sin embargo, dicha empresa no se vio coronada por el éxito y ante esta circunstancia la fábrica fue cerrada y los terrenos fueron sustituidos por otros cultivos. (BienMesabe)

El trapiche de Punta del Hidalgo fue el último en sucumbir en la isla, como en el resto de la comarca el cultivo de la caña de azúcar fue sustituido por otros especialmente por el plátano.

Desplazada en las Islas la elaboración del azúcar de caña por la de remolacha producida en España, la agricultura local inicia otro nuevo monocultivo, esta vez centrado en el plátano, y como siempre sustentado por capital inglés.
Hasta bien entrados los años setenta, un manto verde de plataneras cubría, literalmente, el conjunto de la Punta. Era el principal cultivo de sus habitantes, el negocio más rentable de esta zona tradicionalmente agrícola y pesquera. Poco queda hoy de aquella realidad. Ahora son más productivas las plantaciones ornamentales y hortícolas. Sobre el terreno, sin embargo, las plataneras siguen siendo mayoría en Punta del Hidalgo.
A finales de los años 70, el plátano de la zona vivió su mejor etapa, “logrando las mayores producciones de la historia en la zona”. La comercialización de esta fruta comenzó a complicarse a partir de los 80, y ya nada ha vuelto a ser lo mismo.
Los pescadores de La Punta
El periodista fundador de La Prensa, antecesor de El día Leoncio Rodríguez  (1881-1955), en un bucólico artículo publicado en La Prensa dedicado a los pescadores de La Punta del Hidalgo se expresó así:
¡Punta del Hidalgo!... Riente, orlada siempre de espumas, todavía recuerda su pasado de leyenda en las altas cimas de sus montañas. En ellas merodearon las huestes de Aguahuco y asentó después sus dominios el bravo Zebenzuí, errante caudillo, con sus rebaños de más de cien pastores. Tierras de señorío, libres de codicias guerreras, a su amparo alzaron los pescadores las primeras cabañas y dieron comienzo a la rudimentaria industria cuando las artes de la pesca se reducían a sutiles redes de junco, anzuelos de asta de cabra, y sendas varas para azotar los peces en el remanso de los charcos.
Ahora, la Punta del Hidalgo es albergue de un pueblo laborioso y tranquilo, consagrado en su mayoría a las faenas del mar. Solaz de forasteros en el Estío, al llegar el Otoño cobra el habitual sosiego de su vida humilde. Ya no se oye en sus playas el rumor de los bañistas. Ya no cubren las blancas sábanas los negros arrecifes. El musgo extiende de nuevo su tapiz verde a lo largo de la ribera, llena de bajíos. Allá, en la honda ensenada de San Mateo, retumba el mar embravecido, anunciando tormentas próximas. Las Furnias están solitarias; los mariscaderos desiertos. Todo es silencio. Sólo en los pedregales del llano se oyen los cencerros de los camellos, que asoman sus gibas sobre las ramas de los tarajales. Y, dominando el paisaje, “Los dos hermanos”, allá, en la estribación de la cordillera, proyectando sus sombras sobre el mar.
Los dos terminando en punta,
como dos conos inmensos,
tan iguales, que parece
uno del otro reflejo.
¡La trágica leyenda, perpetuada en la roca para recuerdo de todas las generaciones! ¡Gigantesco túmulo de los desafortunados amantes que, al descubrir su secreto cruel, arrojáronse a las profundidades del abismo mientras un rayo fulminaba su cólera sobre la montaña maldita, partiéndola en dos!
* * *
Contrastando con la soledad del campo, en el recogimiento de la tarde otoñal, todo es animación y bullicio en el antiguo caserío de La Hoya. La pina calzada, fronteriza a la marina, iluminada por el sol poniente, muestra hasta los más íntimos recovecos del barrio: “goros” sombríos, patios con tenderetes de ropas, fogones y vernegales, poyos con tiestos de albahaca bajo parralillos entecos, de hojas castradas por la marecía; críos desnudos, quemados por el sol, y viejas carmenándose las greñas o tejiendo copos de lino. Y, como nota de color, los ocres y los azules de las casas y el blanco de las velas marineras tendidas sobre los muros de las huertas.
Con sus aparejos y sus hatillos al hombro, grupos de pescadores ascienden por la vieja calzada. Las blusas azules alternan con las camisas de franela roja, manchadas de salitre. Abajo, en el Puerto, quedan aún algunos varando los barcos o recontando la pesca en medio de un corro de mujeres que vociferan mientras trasiegan con el pescado. Recalan, en tanto, los últimos barcos, y óyense en tierra voces que apagan los golpes del mar sobre la duras rocas.
"¡Aguanta el barco!" "¡Arría las velas!" "¡Espera a la ola!"
De bruces en los muros del camino, contemplan la faena los viejos marinos, los que ya por sus años "no usan la mar". Cada cual va dando su parecer.
¡Alta viene la marea!
-¡Y los barcos que están todavía por esos mundos de abajo! Si no juyen al tiempo van a tener que ir a varar por San Mateo.
-Todavía no hay tiempos -objeta uno-. Yo he visto la mar más ruin por esta época.
-¿Y esos turromates de nubes y volcanes de viento? -arguye otro, señalando al horizonte sombrío y amenazador.
-Sí, -asiente el más experto de todos- los barruntos no son de calma. Ya se lo dije esta mañana a los míos. No se fíen del tiempo. De nadita que vean la mar metiéndose, arranquen pa tierra...
La tertulia marinera se va engrosando con la gente moza, que acude a oír los consejos de los viejos lobos de mar. Lleva la voz el tío Ciriaco, maestro en las lides de la pesca, ducho en el oficio de capear los temporales.
-Para andar por la mar -explica- lo primero es saber donde hay morretes, fangales o arena en el fondo. Saber también guiarse por los astros y los riscos y entrar con oscuro en los puertos, porque el pescador no es como otros que tienen estudio. Luego, si se quiere desempeñar bien el oficio, hay que aprender el manejo de la caña y afinar el pulso, hasta que se pueda decir: "Este peje traigo". Conocer cuando se clava una sama, un mero o un jurel en cien brazas de agua. Cuando es una cabrilla, un escolar o una vieja. Y luego, no llenarse de humos. ¡Porque cuántas veces viene uno halando un pejito y llega el tiburón y se lo lleva! Tenemos que escapar a toda la vela, porque una vez que el jaquetón se mete debajo del barco ya no deja coger nada. ¡Hasta una sama la rolan por la mitá! ¡Y cuántas ocasiones viene uno tirando por un mero y a lo mejor de la pesca se lleva el hilo y nos quedamos echando celemines, mirando pa el cielo! ¡Y cuando se nos va un abade y después vuelve y se nos va otra vez, se bota uno de espaldas en el barco, lanzando centellas y renegando del oficio! Pero hay que tener calma, aplacar los nervios, y no hacer promesas en vano, que siempre he oído decir:
¡Virgen, si este peje mato
te doy de aceite un cuartillo!
Y una vez que lo maté...
¡no, Virgen, que es pa freírlo!...
-No han gozado ustedes tiempos en la mar -interviene otro-. Cuéntenmelo a mí que estando una noche pescando en el Veril, con una braza de vela arriba porque había mucho tiempo, vino un banco de mar de sotavento y nos reviró la embarcación. A nado tuvimos que ganar la playa de Antequera, y gracias a que una mujer nos dio apoyo, porque el frío nos helaba ya los huesos. Y otra noche, que veníamos en vela y el viento nos dio en sobra, se nos emborcó también el bote y nos quedamos a la buena de Dios.
Éramos cuatro y nos pasamos toda la noche agarrados al barco, mientras le rezábamos a la Virgen del Carmen: ¡Virgen santa, como nos des escapatoria te diremos a ver el día de tu santo y a entrar de rodillas con velas en la mano!
-De todos modos -interviene filosóficamente el tío Ciriaco- no hay que quejarse de la suerte que Dios nos dio.
Y añade, señalando a la llanura azul, iluminada por los últimos reflejos del sol:
-¡Este cacho de mar!... ¡El trajín que se le da y siempre tiene pescao!...
* * *
Cae la tarde. Los viejos marinos, con su cortejo de gente moza, se van quedando en sus covachas, a refugiarse a la lumbre de los fogones donde ya humea la cena.
De la mar vienen los últimos pescadores, seguidos de grupos de mujeres con las cestas de pescado cubiertas de musgo. Un olor a algas y mariscos se extiende por el barrio.
Con su gueldera al hombro pasa un marinero, canturreando a media voz:
En el mar de Barlovento
se pesca con hilo en caña,
por la boca muere el peje
y por la zanca la araña.
Otro, que viene detrás, con los pantalones arremangados hasta la rodilla, chorreando agua, canturrea también:
A la mar me tiré un día
a coger un peje-verde,
y lo que vine a coger
fue una sardina y un guelde.
Y se alejan todos: unos para la Hoya Alta, otros para el Homicián, algunos para San Mateo.
La noche va envolviendo en sombras la playa riente, orlada siempre de espumas. Arriba, sobre la cumbre, comienzan a brillas las estrellas.
Parecen lámparas votivas alumbrando el negro risco, hendido en dos, que recuerda la trágica leyenda de la desventurada pareja, víctima del secreto cruel. “¡Los dos hermanos!...” (Leoncio Rodríguez)
La Punta del Hidalgo no fue ajena al nuevo monocultivo impuesto en nuestras Islas, el turismos de masas, si bien dada sus condiciones orográfícas no le permitió un desarrollo de esta actividad tan acusada como en la vecina Bajamar, siendo pionero en esta actividad el complejo de apartamentos Altagay, siendo hasta aproximadamente el año dos mil el único exponente de cierta entidad en la zona. A partir del año dos mil comenzaron a desaparecer el cultivo de las plataneras, siendo sustituido por urbanizaciones de chalecitos adosados y similares.

Monumentos

Monumento natural Los  Dos Hermanos.

Es un  roque natural cuya cúspide esta dividida en dos, y es objetos de una leyenda que es recurrente con ligeras variantes en Europa y en varios países americanos especialmente en aquellos de habla castellana, de las varias versiones que circulan para nuestro roque, hemos seleccionado la adaptación de la escritora Esther Medina”

“Se encontraban como cada día, en la playa de Troche. Era el único lugar donde podían conocerse sin que nada ni nadie pudiese molestarlos. Se miraban, se hablaban con los ojos. Era tan puro aquel amor que se alimentaba de palabras y caricias. Se contaban historias de sus vidas, de cuando eran niños. Una tarde de verano se empezaron a sentir más atraídos que nunca. Sus cuerpos, calientes por el sol y húmedos por el agua salada, se unieron en un beso largo, cálido y cargado de amor y deseo. Se tocaron, se sintieron, nunca se habían atrevido a ir más allá de las caricias. Aquella tarde fue diferente. Sus cuerpos estaban tan unidos que parecían sólo uno. No se sabía dónde empezaba ella y dónde acababa él. Hicieron el amor, se quisieron, se amaron sobre la arena mojada. Terminaron abrazados en silencio, disfrutando de la soledad del lugar. Y fue entonces cuando se contaron una vieja historia que los hizo llorar y desear con todas sus fuerzas no haberse conocido jamás.
Aquella historia cuenta que dos niños, cuando eran pequeños, se quedaron huérfanos, y las familias encargadas de su cuidado le contaron a cada uno que tenía a otro hermano, y que si algún día se encontraban, sabrían de su parentesco uniendo las dos mitades de un pañuelo. Los enamorados, al comprobar que sus pañuelos coincidían, desgarradamente se miraron y se cogieron de las manos. Sintieron tanto sufrimiento que subieron llorando a lo alto del risco y abrazados se lanzaron al vacío, al mar furioso que los esperaba ansiosamente. En ese momento se nubló el cielo y la montaña se dividió en dos.

Desde entonces, desde ese día, aquel lugar es conocido como; Risco de Los Dos Hermanos de La Punta del Hidalgo, que todavía hoy mantienen viva la leyenda de los amantes, que siendo hermanos, decidieron morir juntos antes que vivir separados. (Esther Medina)
Poema a la leyenda de Los Dos Hermanos

                                                 Ay, piedra partida en dos,
Risco de los dos Hermanos!
tragedia oscura que cuentan
los viejos a los muchachos.
Historia de boca en boca;
historia de amor y llanto.
El cayó donde la mar;
Ella, al fondo del barranco.
Un rayo los separó,
para siempre de un zarpazo.
Ellos subieron al monte
pues pronto se enamoraron,
bellos de luz y de noche,
en un beso ya amarrados,
sin saber que eran sus sangres
hijas de un mismo regazo.
La roca después habló
y eso fue comentado,
y hasta el abismo llegó
la noticia de este caso.
Hasta los Roques de Anaga
llegó la voz del picacho
lo supo la playa negra.
No hubo dios que no supiera
este hecho desgraciado.
Así es la historia que cuentan
a los niños los ancianos,
historia que escuché un día
en la Punta del Hidalgo.
¡Hay piedra partida en dos,
Risco de los dos Hermanos!
¡El cayó donde la mar!
¡Ella, al fondo del barranco!

Aguacada  Monumento natural
Aguacada (De *awa-ăkadāw > awakada, m. sing. ‘el peñón, la roca’.)
*-āw > -aø, caída en final absoluto después de vocal larga plena.
1. Tf. Top. Roque en la Punta del Hidalgo. Expr. t.: Guacada. (Ignacio Reyes García)
Mirador de San Mateo
Bajo la Punta del Hidalgo se encuentra este mirador. Los bancos muchas veces están ocupados por lugareños jubilados que echan el rato en este lugar privilegiado y  que explicaran  a los visitantes con gusto, todo lo que puedes ver desde aquí.  




Desde el mirador todo es  inmenso: el mar, las montañas del Parque Natural de Anaga, la Playa del Troche. El colorido de las casas también ayuda a convertir este lugar en un sitio donde sentarte y dejar volar tu imaginación. Desde aquí también se puede contemplar el risco de dos hermanos. Desde aquí nos sentiremos más cerca de la Punta del Hidalgo. Es una de las zonas más bonitas y pintorescas de Tenerife por su contraste con el mar, los escarpados acantilados que desafían al bravo Océano Atlántico y por su llanura costera de origen volcánico.

Actualmente el mirador, cuyas dimensiones y equipamiento son suficientes, se  aprovecha toda la superficie como mirador, mediante unas instalaciones ubicadas en una plataforma elevada a 1,90 metros del rasante de la carretera, lo que permite la visión en cualquier circunstancia y, que permite un aprovechamiento máximo de la instalación, mediante la habilitación de un recinto cerrado y versátil que se encuentra en la parte baja de la plataforma, donde se realizan actividades vinculadas con el mirador.
Camping de Punta del Hidalgo

El cámping municipal de Punta del Hidalgo esta abierto al publico en temporada de verano, últimamente se han llevado a cabo diversas mejoras para prepararlo para recibir a los campistas que, todos los veranos, llenan esta instalación. Funciona desde julio de forma ininterrumpida, hasta el mes septiembre.

El camping municipal se encuentra ubicado en una de las zonas costeras del municipio, Punta del Hidalgo, a 20 metros del mar. Tiene una extensión de 24.000 metros cuadrados, dividida en dos zonas: la superior con 15 parcelas (sólo para tiendas de acampada) y la inferior, con 63 parcelas (para caravanas, autocaravanas y casetas). En total, el recinto tiene una capacidad aproximada para unas 300 personas.

El camping se gestiona directamente por el Ayuntamiento de La Laguna,  a través de la Concejalía de Servicios Municipales. Está abierto al público durante todos los fines de semana, puentes y, ya diariamente, en los meses de verano.

El camping complementa la oferta turística de Punta del Hidalgo, junto a otros atractivos de esta localidad lagunera como puedan ser el Charco del Arenisco, el paseo marítimo o los senderos hacia el Parque Rural de Anaga.

Faro de Punta del Hidalgo

Su arquitectura es modernista y difícil de describir: posee una torre blanca, de estructura compacta, con varios prismas menores anexados. Data del año 1992, su foco se encuentra situado a 52 metros de altura y su alcance es de 16 millas náuticas (próximo a los 30 kilómetros). Llegaremos a su emplazamiento circulando por la carretera TF – 13, procedente de San Cristóbal de La Laguna, atravesaremos las localidades de Tejina y Bajamar, llegando a al altura del kilómetro 18; bajaremos por el campo de fútbol y tomaremos una pista de tierra, conocida como el Camino de la Costa, hacia la Iglesia de San Juanito. No está amurado, pero si están cerrados sus accesos interiores. Posición: N 28º 34.588´- W 016º 19.726´.

Punta del Hidalgo, tierra de grandes folkloristas

Es la localidad de nacimiento de Sebastián Ramos, "el puntero", exponente de la música tradicional canaria.
Olga Ramos  


Es una destacada interprete del folklore y canción canaria nacida en 1932 en Punta del Hidalgo, siendo hija del, también intérprete de folclore, Manuel Ramos, y sobrina de Sebastián Ramos “El Puntero”. Precisamente es su familia quien la alienta a iniciarse en el mundo   musical. Sobresaliente  interprete del Arrorró, siendo la de Olga Ramos una de las más conocidas interpretaciones de esta nana canaria.  Formó parte de la Masa Coral Tinerfeña, de la Agrupación Folklorica Real Hespéride y del Cuarteto Acaymo, del que también formaba parte Dacio Ferrera, realizando varias giras   internacionales. Edita dos discos  de larga duración como Olga Ramos y los Zebenzui. Tras la experiencia  con Los Zebezuí continúa actuando, bien en solitario colaborando con distintos artistas canarios, o bien formando parte de proyectos como la Parranda de Cantadores. Es madre del cantante José Manuel Ramos.
Con fecha 3 de enero de 2012, el Cabildo de Tenerife propone la candidatura  de Olga Ramos a los Premios Canarias 2012 en la modalidad de de Cultura Popular.

El acuerdo fue tomado por unanimidad en la sesión plenaria, celebrada bajo la presidencia de su titular, Ricardo Melchior.

El Cabildo considera que Olga Ramos se hace merecedora a ese reconocimiento “por su amplia trayectoria en la música popular, caracterizada por la una actitud de modestia pero con un estilo propio y una calidad incontestable que la convierten en espejo para nuevas generaciones”.

Olga Ramos lleva toda su vida haciendo música popular y pertenece a la familia Ramos, con una amplia trayectoria en el folclore canario, donde desde su más tierna infancia adquirió un estilo heredado de su padre, Manuel Ramos, y sobre todo de su tío, Sebastián Ramos, conocido como “El Puntero”.

Es considerada como ejemplo de humildad y de constancia, que ha sabido transmitir a sus hijos. Precisamente en 2012, año en el que se entrega esta nueva edición de los Premios Canarias, esta dama de la canción popular cumplirá 80 años y continúa en activo.

Continúa en la entrega siguiente.
Julio de 2013

domingo, 21 de julio de 2013

AGUACADA-IV





TOMADO DEL LIBRO: EL MENCEYATO DE TEGUESTE: APUNTES PARA SU HISTORIA


Eduardo Pedro García Rodríguez


Capitulo VIII

ACHIMENCEYATO DE AGUAHUCO: CASTELLANIZADO COMO  PUNTA DEL HIDALGO POBRE

El heredamiento de La Punta del Hidalgo
El Heredamiento de la Punta del Hidalgo tuvo por base el reparto hecho por el primer Adelantado de Canarias Alonso Fernández de Lugo, en 1504, al portugués Diego Sardinha, y por otro de 1512 a favor de Francisco Ximénez, Diego Riquel y Antón de Vallejo, por lo que les fueron dadas las aguas del barranco de Tedixe y las tierras que con ellas pudieran regar, bajo condición de hacer las obras necesarias para el buen aprovechamiento de las primeras y hacer un ingenio azucarero, base como sabemos, de la riqueza colonial entonces de las islas.
El Heredamiento comprendía las tierras siguientes: La Laja, por debajo de la ermita; el valle de Acuijar, La Porcuna, Valle Seco, Valle de Arodoque, Valle del Auchón, Valle de Benjía, Risco de Aramuiga, Valle de Chinamada, el barranco de Acuija a Chinamada, La Fajana, junto a los Dos Hermanos, y el Tanquillo, arriba de la ermita; Roque Agudo, Paso del Fraile, Cumbre de Juan Perdomo, Paso Roquete, Roque del Carnero, Lomo de Juan García, tierras de Tane, la cumbrecilla de las Escaleras, hacia abajo a dar al Bailadero; Roque de Tonejía y Tacorontillo, Mesa de Tesegre y Lajinas, que bajan al barranco de Taborno.
 Hay luego un largo periodo, casi de un siglo, en el que no conocemos por que manos pasase el Heredamiento, hasta llegar a los comienzos del siglo XVII, en que pertenecía a un riojano establecido en Tenerife, Mateo Díaz Maroto, comerciante rico, que logró ocupar importantes cargos en la Isla; pero al ser condenado un mercader inglés por contrabando, del que había salido fiador Díaz Maroto e hipotecado el Heredamiento fue este sacado a subasta por la Justicia y adjudicado a Jacinto Amado. No obstante, uno u otro debieron pagar la pena impuesta y los gastos, y el Heredamiento lo volvemos a encontrar en manos de los descendientes de Maroto, hasta que pasó, a fines del mismo siglo, al presbítero y abogado Juan Onofre de Castro, en cuya familia continuó hasta que en 1756 lo adquirió por compra Amaro González de Mesa (Amaro Pargo). Personajes de los que nos ocuparemos más ampliamente más adelante.
 El Heredamiento comprendía en 1701, fecha de la que hay inventario y avalúo, un total de 1608 fanegadas de tierra, más la ermita de San Mateo, vivienda, lagares, bodegas, dornajos y demás dependencias, todo lo cual se valoró en 170.000 reales de plata, sin incluirse las aguas, que estaban en litigio, porque el Cabildo y los vecinos sostenían que eran públicas, ya que el Adelantado así se las había concedido el 29 de diciembre de 1506.
La tradición ha señalado siempre a la Punta del Hidalgo como lugar desde el que se hacía contrabando en la Isla, y la realidad es que sus condiciones lo hacía el más adecuado para ello. Así ha conservado viva la figura de un famoso capitán de mar, don Amaro Rodríguez Felipe, conocido como Amaro Pargo, apellido de una de sus abuelas, y se han contado sus hazañas en el mar, pero confundiéndolo y aplicándole hechos y circunstancias de otros, al menos de Mateo Díaz Maroto, y así cuando hablan de “Amaro Pargo” y de “Mateo Amaroto” han pensado que es una misma y sola persona, cuando claramente se colige que tras de Mateo Amaroto hemos de hallar la figura de Mateo Díaz Maroto, y lo curioso es que también la leyenda hace a don Amaro Rodríguez Felipe dueño del Heredamiento de la Punta del Hidalgo, cuando en realidad es que según algún autor no tuvo un palmo de tierra en la misma, como se comprueba por el “libro de la Hacienda del Capitán don Amaro Rodríguez Phelipe”, que se conserva  en la Casa de Ossuna, y si su sobrino don Amaro González de Mesa lo adquirió, fue precisamente nueve años después de la muerte de su tío, ocurrida en 1747. (Leopoldo de la Rosa Olivera, 1966).[1]
Mateo Díaz Maroto
Un curioso Intento de señorío en La Laguna: la “villa de Acujar” (Punta del Hidalgo
“Un episodio significativo de esta etapa, y que pensamos inédito. es la fracasada tentativa de crear un señorío en la zona de Punta del Hidalgo con ocasión de la petición del donativo de 1632, que alcanza a las islas en 1634. Según otros grandes propietarios pretenden hábitos de Santiago, o su propio yerno aspira a los oficios de contador y de fiscal de la isla, el maestre de campo Mateo Díaz Maroto apunta más alto. No se trata tanto de la importancia cuantitativa en personas y ri­queza del señorío, sino en la cualitativa como señor de vasallos. Pen­semos que hasta entonces no había ningún seglar en las islas de rea­lengo que gozase de dominio jurisdiccional privativo.
Como otras familias prominentes, Mateo Díaz Maroto y su esposa doña Violante Fernández de Ocampo hablan diseñado el futuro de su descendencia: su hijo, del mismo nombre, enlaza con doña Inés de Hemerando y Cabrera; su hija doña Juana, con el capitán d. Francisco Ruiz Varrio uno de los más destacados cazadores de cargos de la época; a su hija doña Isabel la casarán con el licenciado. D. Tomás Van­doval y Aguiar, mientras otras tres hijas, como ya hemos visto, entran en el monasterio de Santa Catalina, formalizando ese mismo año 1634 las escrituras dotales
Conviene, además, insertar este asunto en el contexto general de enajenaciones lugareñas promovidas por Felipe IV, quien se sirve de este fácil procedimiento como parte de una política que apuradamente pretendía multiplicar la maltrecha hacienda española. Las diferentes acciones emprendidas por nuestro aspirante a señor siguen los pasos habituales en este tipo de operaciones, como la redacción de un primer informe con el número de pobladores y características generales del territorio pretendido, seguido luego de otro con una medición precisa del término, censo de vecinos, etc. Hemos de tener en cuenta que, entre otras razones, era esto importante para fijar el valor de la mer­ced, pues solía cotizarse el vecino a 15.000-16.000 mrs., y la legua cuadrada a 5.600-6.400 ducs.
Así las cosas, cuando en septiembre de 1634 se presente en La Laguna el inquisidor Valero, comisionado regio para solicitar el dona­tivo en las islas, no se tomó mucho tiempo Maroto para proponer su oferta, pues presenta un completo memorial con las características del territorio, número de vecinos, etc. además de concretar la cantidad que estaba presto a desembolsar y las condiciones de pago el 28 de diciembre de ese año. Hay que pensar que debieron transcurrir al menos varias semanas de conversaciones y tanteos entre el apoderado real y Maroto, en cuanto una cuestión de naturaleza tan delicada como la enajenación jurisdiccional de parte de la isla debió ser objeto de más de un encuentro y tanteo, pues aunque es justo reconocer que no se trataba de un área particularmente poblada, rica o estratégica. sí se hallaba relativamente cercana al núcleo capitalino y dentro de su ám­bito de influencia.
Parece que la petición formal de la merced por escrito tuvo lugar el 3 de julio de 1635, y la demarcación objeto de apetencia señorial se ubicaba en el nordeste de la isla, en el área de la Punta del Hidalgo, en Acuyar Según la descripción y valoración que manifiesta el pro­pio interesado del estado de sus posesiones, se tratada de una cierta cantidad de tierras de pan sembrar, viñas y aguas, pero escasamente pobladas (unos 9 vecinos). Este es un punto en el que insiste mucho. pues un crecido número de vasallos podía elevar la valoración por parte de la Corte e incluso desaconsejar la operación si se preveía al­guna reacción hostil por parte de los poderosos de la isla. Por idéntica razón se resalta la aspereza y casi nulo interés económico de la mayo­ría de la zona, que se presenta exageradamente como todos barrancos y riscas muy Iebantada; donde no a abido ni ay beçinos, sin que en todo ello se interpolase hacienda ajena. De los vecinos se dice que eran pobres y menesterosos. Y como dato probatorio se asevera que entre todos no superaban las 10 fas. de pan llevar y algunos pedacitos de viña. de poco fruto, y unificado en un cuerpo. Exceptuando esto. según Maroto, lo demás que comprendían los linderos era propiedad suya. en su mayor parte riscos sin tierra. inútiles. si no era para criar ganado cabrío. Como muestra de la fragosidad y lejanía se indicaba
que no existía servicio ni camino más que hasta La casa de Maroto. pues allí finalizaba por la escabrosidad de los riscos. Desde el punto de vista eclesiástico, apenas contaba el paraje con una ermita dedicada a S. Mateo que el maestre de campo había fabricado por su devoción. donde le decían misas a su costa cuando allí asistía y era anejo a la parroquia y lugar de Tejina. donde tenían los vecinos su cura que les administraba sacramentos
En lo que se refiere a la calidad y amplitud de las atribuciones solicitadas, y en principio aceptadas por Valero. Maroto afino mucho y no se recató en sus demandas. Pretendía comprar la jurisdicción de la vecindad, terrazgo y vasallaje, con mero y mixto imperio perpetua­mente por juro de heredad, sin que el corregidor, teniente u otra justi­cia ordinaria se pudiesen entrometer en ninguna causa civil ni criminales decir: jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero y mixto imperio señorío y vasallaje, pues ello tocaría a Maroto y de sus autos y sentencias se apelaría ante la Real Audiencia de Canarias. Por lo demás, la compra debía acompañarse de las preeminencias y exencio­nes con que SM. había vendido las demás jurisdicciones.
Tras recibir el memorial, Valero consultó a d. Luís Henríquez visitador de la R. Audiencia, a quien envió un tanto del mismo. Henríquez se limitó a exigir la cuantía del ofrecimiento. que Maroto se había cuidado en no señalar, pero ahora se vio obligado a precisar el precio (40.000 rs.) y la modalidad de pago. Además, aprovecha la ocasión para añadir otras peticiones que acompañaran a la futura mer­ced como la facultad de poder vincular el señorío e intitulado la Villa de Acuyar, con las mismas exenciones, libertades, fueros y derechos que las demás villas de Castilla, de modo que él y sucesores se nom­brarían señores de la villa de Acuyar también solicitaba poder nombrar alcaldes ordinarios gobernador que conociera de todos los casos y causas. y dem6 ministros necesarios.
Valero, como celoso servidor regio, y tal como actuó en otras solicitudes de gracias y privilegios, instó al interesado a que incremen­tase su contribución, pero Maroto insistió en que le era imposible. El inquisidor dejaba correr el tiempo como forma de presión. ante la de­sesperación del aspirante a señor, que repetidas veces requirió a Valero para que efectuase el remate o le diese por desistido. Al fin y com­probando que no surtía efecto su ardid y debía encaminarse a la Corte, en agosto de 1635 proveyó auto para que Maroto escriturase en favor del monarca.
Entusiasmado con su triunfo y saboreando prematuramente la gloria señorial, el maestre de campo quiso redondear su heredamiento adquiriendo propiedades colindantes. A finales de dicho mes de agosto invierte 4.061 rs. en la compra a un labrador de unas suertes de tie­rra situadas al oeste de sus posesiones mirando al mar.
Una vez obtenida luz verde en las islas. las miras de Maroto se centran en la Corte. donde pretende acelerar la concesión del señorío y conseguir licencia para instituir mayorazgo en un hijo. Con ese desig­nio nombra apoderado en Madrid a mediados de septiembre para gestionar ambos asuntos.
Ignoramos por que fracasó el señorío. No parece que fuera por la oposición municipal. Llama la atención precisamente este aparente de­sinterés municipal ante este intento, pues así como en otras ocasiones similares las enajenaciones constituyeron tema de arduo debate y re­chazo general en el Cabildo, en este caso es un asunto ignorado en las actas capitulares y en el resto de la documentación de esa institución. Es muy difícil, aunque no imposible, que la materia fuera llevada en un principio con tanto sigilo que apenas hubiera unas pocas personas de confianza al tanto de la cuestión, pero cuesta trabajo creer que. al menos cuajado el acuerdo inicial entre las partes y formalizada la obli­gación ante escribano, el asunto no trascendiera.
Por lo demás, algunos detalles contribuyen a arrojar alguna luz sobre el desenlace de la solicitud. Al menos a finales de 1637 sabemos que habla fallecido Maroto, ocupándose de los asuntos económicos su yerno, el licdo.  Tomás Vandebal de Aguiar, juez de registros de Gran Canaria, quien arrienda tierras en Chinamada y El Dragonal
Según se deduce de documentación posterior, la operación señorial se frustró por motivos económicos de Maroto, quien junto con otras importantes personas participó en la que resultó ser una muy de­safortunada fianza, que trastocó todos sus planes. El problema radicó en que la autoridad entabló proceso contra el mercader Jaques Belduque, ordenando la confiscación de sus bienes por considerarlos de con­trabando. Tales mercancías las habla adquirido el cap. Esteban de Her­rena, a quien fió Maroto. En virtud de real cédula, el capitán general impulsó la cobranza ejecutiva de las partidas, entre otras de una de 2.218.179 mm. castellanos, procedidos del remate de las dichas mer­caderías con sus intereses, más lo que corriesen hasta el día de la co­branza de los capitanes. Esteban de Llarena Calderón, como principal, y de Mateo Díaz Maroto como fiador, y de los capitanes. Pedro Fernandez. de Ocampo. Alonso de Llerena Carrasco y Francisco Martín de Llerena. Ya para entonces había fallecido el maestre de campo. que no alcanza a ver el despedazamiento de su sueño ‘y el remate de su hacienda. que para hacer frente al pago del dinero exigido por el general es subasta­da Y pasa a ser propiedad del lagunero Jacinto Amado a comienzos de 1640.” (J.M. Rodríguez Yanes, 1997)
Amaro Pargo
“Amaro Rodríguez Felipe, más popularmente conocido como el corsario Amaro Pargo, nació el 3 de mayo de 1678 en La Laguna y fue bautizado, por el padre Manuel Hurtado Mendoza, en la iglesia de Los Remedios, siendo su padrino, Amaro López.
Se mantuvo soltero hasta el día de su muerte, el 4 de octubre de 1747, a la edad de 69 años. No tuvo descendencia según se constata en su testamento, aunque Antonio Rumeu de Armas da a conocer que, fruto del amor con la cubana Josefa María del Valdespino y Vitrián tuvo un hijo, Manuel de la Trinidad Amaro, quien, según dispuso el vicario de la Diócesis de La Habana, Pedro de Ponte y Carrasco en auto del 6 de marzo de 1743, fue declarado hijo natural de Amaro Pargo. Añade Rumeu de Armas que el corsario le enviaba dinero, pero que se olvidó del joven cuando pidió a su madre que lo enviara a La Laguna, petición que no fue aceptada. En su testamento, el corsario no lo tuvo en cuenta, lo que motivó que en 1760 se presentara en La Laguna, reclamando el quinto de la herencia paterna, a lo que se opusieron los herederos.
El corsario Amaro Pargo tuvo siete hermanos, de los cuales tres fueron monjas de clausura del convento lagunero de Santa Catalina. Muy pronto dejó a sus padres, Juan Rodríguez Felipe y Beatriz Tejera Machado, y dio rienda suelta a sus afanes de aventura.
En alta mar obtuvo grandes fortunas que ocultó en Punta del Hidalgo. Lo que está demostrado es que su gran riqueza la obtuvo del comercio con Europa y América, exportando -entre otros productos- vino de malvasía de sus cosechas de Geneto, Tegueste, y Valle Colino, y el aguardiente que obtenía de sus destilerías con calderas que tuvo en sus casas de la calle de El Agua y de La Miravala, de los localidades de La Laguna y El Socorro (Tegueste), respectivamente.” (Domingo Barbuzano)
Este notable personaje que pretendió ser Señor de Punta del Hidalgo.

Creo que todos hemos recitado en alguna ocasión “La Canción del pirata”, del insigne poeta romántico y republicano español don José de Espronceda. La obra de este autor en su conjunto forma un canto a la libertad, condensado quizás, en éstas estrofas correspondientes a su “Canción del pirata”:...”¿Qué es mi barco mi tesoro, /Que es mi Dios la libertad, /Mi ley la fuerza y el viento, /Mi única patria la mar...”

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII el contacto de los piratas con el mundo de las finanzas fueron muy estrechos; formándose sociedades para financiar expediciones de saqueo. Por otra parte, la manera de actuar de los piratas se fue modificando conforme avanzaban los adelantos técnicos, las obsoletas técnicas del abordaje se fueron desechando al armarse los buques con cañones, culebrinas, falconetes etc.; el negocio de la piratería requirió de mayores inversiones, creándose todo un entramado económico en torno a  los propietarios y capitanes de los barcos, estableciéndose estrechas ligazones entre los comerciantes de Ámsterdam, Londres o Sevilla, y  con banqueros italianos o con los mercaderes de Liverpool, e incluso con la Hansa (liga de comerciantes y banqueros europeos, fundada en 1158 y que perduró  con bastante altibajos, hasta 1938.) Los nuevos tiempos requerían una organización más compleja, para que los barcos mercantes fueran transformados para el ejercicio de la piratería. El estamento político no era ajeno al tema, participando en ocasiones directamente en los suculentos negocios que esta actividad proporcionaba y en otras tolerando, o encubriendo las actividades de los piratas amparándolos bajo la patente de corso, simplemente por hostigar al enemigo si se estaba en guerra. No es de extrañar pues, que algunos Gobernadores, Capitanes Generales,  altos funcionarios e incluso miembros de la jerarquía eclesiástica, estuviesen involucrados en las actividades piráticas.

Entre los piratas que Canarias dio al mundo – según algunos- para castigo y terror tanto de herejes como de cristianos,  una de las figuras que más a fascinado a las generaciones canarias es sin duda alguna la de Amaro Pargo. Esto es así hasta el punto de que, dos de las muchas casas que poseyó el pirata, una en Punta del Hidalgo, y la otra en el  barrio de Machado en el municipio de Chacaica (El Rosario) , en el transcurso de las seis últimas décadas han sido reducidas a escombros por obra y gracia de los desaprensivos buscadores de tesoros de exaltada imaginación, así como por la poca sensibilidad, y secular abandono que las autoridades responsables han mostrado hacía determinados aspectos de nuestro patrimonio histórico. Con ello hemos  perdido un par de casonas históricas, verdadero tesoro cultural del legado del pirata.

 De la primitiva casona de La Punta del Hidalgo, apenas quedan los vestigios de los cimientos. Otro elemento vinculado a la figura del pirata es la cueva conocida como de “Amaro Pargo” cueva de unos 88 metros de longitud, la cual sufrió un derrumbe provocado con unos cartuchos de dinamita, y que según creencia popular conectaba con la casa de Amaro Pargo, y era utilizada por éste para almacenar mercancías precedentes de las “empresas” que los barcos del pirata realizaban en las travesías americanas.

Quizás el retrato más acertado que poseemos del pirata nos lo proporciona la jovial y siempre joven de espíritu, doña María Rosa Alonso,   en su libro Un rincón tinerfeño, Punta del Hidalgo. En ésta amena e interesante publicación que debieron costarle a la autora algún disgusto proporcionado por los apetentes de apellidos ilustres, según se desprende de una  especie de segunda parte del  mismo, donde a través de los diálogos mantenidos entre el “erudito” don Juan y el curioso pero  tímido don Pedro,  puntualiza con su natural desparpajo y simpatía, algunas notas que enriquecen aún más si cabe la primera parte del mencionado libro.

Amaro Rodríguez Felipe, desde muy joven se destacó por mantener una actitud poco acorde con las exigencias morales de la sociedad de su época, actitud que hoy denominaríamos de rebelde o  inadaptado.

El espíritu indómito del joven Amaro, proporcionó innumerables disgustos a sus progenitores, don Amaro Rodríguez Felipe y doña Beatriz Tejera Machado. La azarosa vida del inquieto Amaro, le llevó a buscar su destino en el mar, sirviendo en las galeras reales según una versión (ignoramos si obligado por su padre o por las circunstancias), o embarcando por propia voluntad como grumete en un barco pirata que estaba anclado en la rada de Santa Cruz, según otra. En ambos casos, las versiones coinciden en que, al verse atacado el navío donde prestaba sus servicios el avispado isleño, éste se permitió dar algunos consejos a su capitán, y que, seguidos por éste, les proporcionó la victoria sobre su presa, reportándoles un cuantioso botín, a partir de este hecho el joven Amaro comenzó a gozar de la estima de su capitán, lo que le permitió ir ascendiendo laboralmente, al tiempo que iba adquiriendo una sólida formación marinera y financiera.

Con el transcurso del tiempo, el emprendedor isleño, decidió independizarse y trabajar por su cuenta, para ello se hizo con un buque (quizás el de su antiguo capitán) y dio inicio a sus empresas con tan buen acierto que en pocos años, y gracias al auge comercial que España, Portugal, Inglaterra, Francia y los países bajos mantenía con sus colonias americanas, Amaro pargo, poco a poco, logró hacerse con una considerable flota de navíos, dedicándolos a la recuperación en alta mar de los más diversos géneros tanto de importación como de exportación, incluidos en ellos los esclavos de Guinea, que después eran vendidos en las Antillas a propietarios de ingenios azucareros.

Dueño de una considerable fortuna, agenciada durante su dilatada vida de pirata, decide desarrollar su capacidad de traficante iniciando sus actividades comerciales en tierra, y comienza a comprar importantes propiedades rústicas y urbanas en la isla, dirigiendo sus negocios marítimos desde su cede principal de La Laguna, pero siguiendo el movimiento de las flotas que se dirigían o retornaban de Indias desde su Atalaya de la hacienda Toriño. Necesitando de una base de operaciones situada en un lugar discreto, compra la hacienda de la Punta del Hidalgo, de la cual se erige en señor de “orca y cuchillo”, según afirmaban los pocos súbditos de hecho que no de derecho  que habitaban en el pretendido señorío. En esa época inclusa sufrió un motín protagonizado por un negro gigantesco que pastoreaba sus ganados por la zona de Guacada, éste se negó a pagarle tributo al pirata jurando además, matarle allí donde lo encontrara. Es posible que el pastor fuese bien conocido por don Amaro, (quizás un ex miembro de algunas de sus tripulaciones) pues éste decidió recoger velas y dejarle en paz.

Desde su base puntera, don Amaro organiza la distribución de sus mercancías “importadas”, las que al estar exentas de impuestos y de costos de producción por decisión unilateral del mismo, producían  pingüe beneficios, parte de los cuales don Amaro invertía en obras de caridad, especialmente en iglesias y conventos, comenzando así a asegurarse un saldo favorable para el más allá, al tiempo que se iba ganando el respeto de sus conciudadanos, y muy especialmente la voluntad del clero, que recibía las liquidaciones de las primas del “seguro marítimo”. Este seguro aceptado por corsarios,  piratas e incluso armadores consistía en garantizarse el feliz término de  las empresas emprendidas mediante la protección de determinadas advocaciones y las plegarias de frailes y religiosas, generalmente los piratas y corsarios se dirigían a un santo de su particular devoción y les decía: “esto os daré, asegurador verdadero; guárdame mi navío” así, al término de cada viaje se procedía a la liquidación de la mencionada prima la que generalmente consistía en donaciones de ornamentos de plata para el culto y en crecidas sumas de dinero para misas de ánimas.

Si grande debió ser la fortuna atesorada por el pirata, no menos debía ser las deudas contraídas con el cielo, como consecuencia de los métodos empleados en conseguirla, así, siguiendo las creencias y costumbres de la época, don Amaro se esfuerza en rebajar los números rojos en su cuenta corriente con el más allá y, además de los múltiples donativos realizados a iglesias y conventos, adquiere el patronazgo de la capilla de San Vicente Ferrer, en el convento de Santo Domingo, en cuya iglesia parroquial está ubicada la sepultura familiar y, en cuya lápida figura una calavera con dos tibias cruzadas, también donó la urna del Santo Entierro, según figura escrito en la misma “Esta urna la mandó hazer el capitán don Amaro Rodríguez Felipe por su devoción este año de 1732”. Como es bien sabido también costeo la urna que guarda el cuerpo incorrupto de sor María de Jesús como veremos más adelante. Fue así mismo benefactor de la ermita de San Amaro o del Rosario, aunque a decir verdad, no fue excesivamente generoso con éste modesto templo lugar de descanso de los peregrinos que desde diferentes puntos de la isla se desplazaban a Candelaria, y lugar de descanso también de la imagen en las ocasiones en que ésta era trasladada a la ciudad de La Laguna. 

También fue hermano del Santísimo de los Remedios y de la Virgen del Rosario.

Como la posesión de grandes riquezas lleva implícito la búsqueda del  reconocimiento social, el pirata decide dar lustre a sus apellidos y, así, aprovechando una de las frecuentes crisis económicas en que acostumbraban estar las monarquías españolas, inicia expediente de declaración de hidalguía, la que consigue en 1725, dos años después, obtiene certificación de nobleza y escudo de armas, dados en Madrid, (por supuesto a cambio de un sustancioso donativo para las arcas reales) y crea mayorazgos.

Uno de los aspectos mas conocidos en el ámbito popular de la vida de Amaro Pargo, fue su relación con la monja lega del convento de las clarisas María de León Delgado,  Sor María de Jesús, “La sierva de Dios”. La fe popular ha venido creando en el transcurso de los siglos una serie de leyendas en torno a ambos personajes, en muchos casos alentadas y sustentadas por el clero católico. (Eduardo Pedro García Rodríguez)

Su Testamento:
Su fortuna quinientos mil pesos fuertes, cifra fabulosa cuando la isla, bucólica y pastoril aun conservaba su encanto natural y prerromántico. Amaro Pargo hizo su primer testamento en 1734 y el definitivo el 19 de junio de 1746, con un codicio posterior el 1 de octubre de 1747, realizando numerosas disposiciones, cambios y escrituras de fundación. Todo ello anotado en cientos de páginas cosidas en valiosos tomos con tapas de piel. Amaro Pargo puso por condición que todos los que sucedieran en el vínculo y mayorazgo fueran hijos legítimos, nacidos y procreados de un confortable matrimonio o por subsiguiente legitimados, debiendo casarse con personas nobles y de limpia sangre.

El ánimo que le movió a hacer el vínculo y mayorazgo, fue el de conservar la memoria de su linaje y que los sucesores que lo representaran tuvieran caudal para vivir decentemente –“absteniéndose- preciso -de propcederes indecorosos que le desluzcan”.


Ermitas

San Mateo
En la Punta del Hidalgo. En la visita de 1678 dice era patrono de la misma el Sargento Mayor D. Mateo Díaz Maroto. Encontrándose en estado ruinoso, a instancias del Notario D. Miguel Cullen, con sus donativos, los del marqués de la Fuente de las Palmas, de D. Amaro González de Mesa (Amaro Pargo)  y limosnas y trabajo personal de los vecinos fué reedificada, bendiciéndola en 25 de julio de 1885 el Gobernador eclesiástico de este Obispado D. Pascual José Gozar, que dio para su adorno, dice D. José Rodríguez Moure, la mayor parte de las imágenes y enseres. El Iltmo. Sr. Obispo actual de esta diócesis la ha erigido en parroquia, no teniendo aun párroco propio.

La construcción es de regulares dimensiones, de severo aspecto exterior, con espadaña, planta rectangular. El interior de escaso gusto. El techo de madera, pobre. La Imagen de San Mateo, en pintura al óleo, al parecer del XVIII, en roair- recubierto de plata repujada de elegantes líneas barrocas. Cuenta con una iglesia, parroquia de Nuestra Señora de la Consolación que destaca por su color rojo, cuyas piedras fueron extraídas de la cantera de Patricio en Jardina y Bajamar.

San  José
En la Punta del Hidalgo. Se erigió en 1700, hecha en su hacienda del valle de Flandes, por el capitán D. Tomás Pacheco Solís. La bendijo e1 31 de mayo de dicho año el párroco D. Manuel de Coronado. No consta cuando se derruyera.

San Juanito
Las fiestas que se celebran en está localidad, comienzan en junio con el Paseo Romero de San Juan el día 23, que parte desde la parroquia de  la Consolación hasta la ermita costera que está en El Güigo. El 24, se celebra una ceremonia en honor al santo, celebrando su día.
El día de San Juan por la mañana temprano la gente va a vaciar los charcos en la costa para pescar y coger alimento para pasar todo el día en la playa y por supuesto la anoche anterior en la víspera se hace hogueras como en el resto de la isla.
Julio de 2013.


[1] La leyenda y la tradición ha señalado siempre a la Punta del Hidalgo, como lugar desde el que se hacia contrabando, en realidad es que sus condiciones lo hacían mas adecuado, (hoy en día para mí sigue siendo sospechosa, sobre 2009 se encontró en la playa de Troche una caja llena de balas de fusil). El 5 de junio de 2012 desembarcó en la Playa de San Juanito una narco patera la embarcación fue descubierta a primeras horas de la mañana e inmediatamente se dio el aviso a las Fuerzas del Orden que dieron una batida en busca de los posibles narcotraficantes que viajaban a bordo, sin que las pesquisas diesen resultado positivo. En el mes de marzo del mismo año había arribado otra  narcopatera que transportaba más de 1.300 kilos de hachís y tres de sus ocupantes fueron detenidos en las siguientes horas ocultos en unos invernaderos.