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martes, 6 de octubre de 2015

LOS GUANCHES







El concepto de Mundo Aborigen define el periodo histórico que va desde el poblamiento originario del Archipiélago hasta la invasión de los primeros europeos, en contraposición al término generalizado de Prehistoria de Canarias, pues las sociedades aborígenes además de ser coetáneas al periodo histórico poseían cierto conocimiento de la escritura.



ORÍGENES CAUSAS Y MEDIOS DEL POBLAMIENTO DEL ARCHIPIÉLAGO

  El mundo aborigen canario no conformo un modelo cultural homogéneo sino que más bien cada isla, incluso dentro de cada realidad insular, presentaba unos caracteres propios y diferenciadores, aunque también  existían elementos comunes. Este estado de fragmentación cultural vino condicionado por un poblamiento de gentes provenientes de diversas áreas  del vecino continente africano, en distintos grados de evolución cultural y en diferentes momentos históricos. Muchas han sido las hipótesis planteadas que han intentado explicar el origen, las causas y el medio de poblamiento. Los cronistas y primeros historiadores recurrieron a personajes mitológicos, a pasajes bíblicos o pueblos de la Antigüedad en busca del origen de los primeros habitantes del Archipiélago. Sin embargo, el estado actual de los conoci­mientos, apoyado en los estudios de los materiales arqueológicos y en cronologías relativas y absolutas, propone como hipótesis que dicho poblamiento tuvo lugar en una fecha relativamente reciente, que bien  puede situarse entre el siglo V a.C. y la etapa histórica. Distintas han sido, también, las causas o motivaciones apuntadas por los especialistas, sobre ese trasvase poblacional del continente africano hacia el Archipiélago Canario. Se apuntan razones de índole económica y demográfica, como la progresiva desertización del Sahara y la paralela disminución de la humedad en el Magreb; así come razones políticas derivadas del clima bélico provocado por la presencia romana en el área norteafricana que daría lugar a un desplazamiento de pueblos.  Ahora bien, en cuanto a la forma del desplazamiento, ésta debió realizarse en distintos momentos y por diversos factores. Los primitivos habitantes de Canarias pudieron llegar por sus propios medios voluntarios,por sus propios medios pero de forma circunstancial o fueron simplemente traídos voluntariamente o a la fuerza. Es evidente que el medio utilizado fue la navegación, sin embargo las noticias acerca del conocimiento náutico por parte de los primitivos habitantes de canarias son muy escasas, lo cual ha llevado a algunos autores a afirmar la inexistencia de una comunicación marítima entre las islas. No obstante, a pesar de todos estos problemas planteados, lo que realmente centrará nuestra atención, en las líneas que siguen, será el intento de profundizar en el conocimiento del propio desarrollo cultural del mundo aborigen, es decir, intentaremos descubrir cómo vivieron, cómo se organizaron y cuál fue su respuesta de adaptación al nuevo medio. 

EL HOMBRE


La población aborigen del Archipiélago Canario se formó sobre la base de dos tipos humanos, el cromañoide y el mediterranoide, caracterizados  por unos rasgos físicos diferenciados. Su distribución entre las islas fue desigual. El cromañoide tenia una presencia en todas las islas pero con un mayor predominio en La Gomera, Norte de Tenerife e interior de Gran Canaria‑ En cambio, los mediterranoides se asentaban fundamentalmente en  Gran Canaria y en el Hierro, mientras que en la Palma y tenerife ocupaban un posiciones intermedias.En cuanto el número de habitantes del Archipiélago en los momentos previos y posteriores a la conquista, por el momento no es posible determinarlo, pues las cifras proporcionadas por los cronistas con contradictorias. Algunos especialistas, basándose en la capacidad de sustentación de cada territorio conjuntamente con otros métodos (fuentes etnohistóricas, niveles técnológicos, etc.) estiman para Lanzarote y Fuerteventura unas cifras que no superarían el millar de habitantes para cada una de las islas. Para Gran Canaria estaría sobre las 2.000, el Hierro cobre el millar y la Palma por encima de los 4.000 individuos. Asimismo se apunta, por los especialistas la existencia de un cierto control demográfico por las sociedades aborígenes, con el objeto de mantener un equilibrio poblacional en relación con la capacidad de alimentación del territorio. Entre los mecanismos de control demográfico se ha constatado el infanticidio, en la Isla de la Palma, y el infanticidio femenino en Gran Canaria.

LA OCUPACIÓN DEL TERRITORIO

La estructura geológica del archipiélago determinó en cierta medida la utilización de la cueva como el tipo de vivienda o hábitat más generalizado en la sociedad aborigen del Archipiélago a excepción de las islas más orientales, Lanzarote  y  Fuerteventura. En estas islas las condiciones orográficas, escasez de cuevas naturales, generó otro sistema de hábitat, definido por la utilización de tubos volcánicos, dando lugar a las llamadas casas de hondas, cuyo interior podía estar divido en varios compartimentos.Pero esta ocupación del terreno no solo se respondía a un condicionante o determinado geográfico sino que además intervenían otros factores, relacionados directamente con la posibilidad de obtención de recursos, la amplitud de la cavidad de la cueva, su ubicación en la vertiente de solana y su distanciamiento del alveo del barranco. Junto a la cueva natural se utilizaba, la cueva artificial. La máxima concetración de este tipo de habita se encuentra en Gran Canaria, aunque también contamos con algunas manifestaciones en Fuerteventura,Montaña La Muda, El Castillejo o La Fortaleza‑ y en Tenerife, la Cueva de los Reyes. Se trata de viviendas de planta ligeramente oval, cruciforme o cuadrangular provistas de varias habitaciones secundarias, con alacenas o repisas y silos. Poseían, además, perforaciones, a modo de ventanas o tragaluces, que permitían la aireación y luminosidad del interior. En algunas de estas cuevas, como es el caso de la Cueva Pintada o la Furnia, situadas en Galdar de Gran Canaria, aparecen restos de pinturas con motivos geométricos decorando las paredes. También nos encontramos con un tipo de hábitat de superficie, particularmente en la isla de Gran Canaria. Este tipo construcción de viviendas, a base de piedra seca y sin ningún tipo de argamasa, se adaptaban a las irregularidades del terreno. Estas construcciones llegaron a formar verdaderos poblados y presentaban generalmente una planta circular a oval y en ocasiones cuadrangular. Por ultimo, en casi todas las islas debieron existir. 

LA SOCIEDAD ABORIGEN
 La organización social del mundo aborigen canario responde esencialmente a un modelo de sociedad tribal aunque existían ciertas diferencias en sus estructuras sociales y políticas entre las islas. Exceptuando Lanzarote y El Hierro, donde solo existía una tribu, el resto de las islas se  encontraban subdivididas en jurisdicciones territoriales denominadas “menceyato” para Tenerife, “guanartemato” en Gran Canaria, y “bandos” o “reinos” en las restantes islas. En todas ellas la forma de gobiemo fue la jefatura, excepto en Gran Canaria, que contaba con un sistema de jerarquía mas centralizado y complejo. La estructura social aborigen, en líneas generales, no era igualitaria, sino que existían marcadas diferencias sociales entre sus componentes, que se acentúan en el caso de Gran Canaria. En esta isla existía un grupo dominante con endogamia de clase, es decir, que solo se casaban entre ellos con el objeto de continuar detentando el poder  socioeconómico. De este modo, este grupo se constituía en una nobleza hereditaria socialmente de forma matrilineal, la madre transmitía la nobleza, y económicamente patrilineal La distinción jerárquica se hacia visible mediante símbolos externos  pudiera ser un corte de pelo determinado, la utilización una vestimenta especial, atributos guerreros, etc. Entre ellos se pueden distinguir dos clase: la primera nobleza con pureza absoluta de sangre, que los cronistas denominaban “caballeros”, y la nobleza de segundo orden o “hidalgos”.La mayor parte de la población estaba compuesta por la clase dependiente, encargada de las labores agrarias, artesanales y pastoriles esta clase llamada también “plebeyos” o “villanos” tenía asimismo rasgos simbólicos externos que señalaban su condición, como la ausencia de  barba, el pelo corto en los hombres, etc. Asimismo los códigos de justicia eran distintos para ambas clases, existiendo incluso jueces y formas diferentes de impartir justicia para cada grupo social. La sociedad aborigen de Tenerife aparecía también dividida en niveles similares. Las fuentes etnohistóricas señalan que entre ellos existían tres clases o grupos: Achimencey, descendientes directos del Mencey que representaban la pureza de linaje; los Cichiciquítzo, calificados de escuderos o nobleza secundaria por los europeos de la conquista;  y los  Achicaxna, villanos o trasquilados, cuyo distintivo era llevar el pelo rapado.­ Para las restantes islas la información que se posee es muy escasa  y confusa. En La Gomera y en El Hierro parece que hubo diferencias socia­les imprecisas y só1o está claro, para La Gomera, que la herencia se producía por vía matrilineal, es decir, que el varón era el depositario de los la nobleza de los bienes familiares pero no heredaban sus hijos sino los de su hermana.   En cuanto a la estructura familiar se observan diferencias insulares. Así en Lanzarote existía la poliandria, en El Hierro el matrimonio se  realizaba mediante pago de cierta cantidad de ganado al padre o madre  de la novia y en La Gomera se daba la “hospitalidad de lecho” o costumbre de ceder la mujer al huésped, lo que también es probable que se cieras en Gran Canaria.   A la llegada de los conquistadores europeos, a lo largo del siglo XV, las Islas se encontraban subdivididas en distintas jurisdicciones territoriales, Así, Gran Canaria pararecía dividida en dos demarcaciones, telde y Gáldar, bajo el dominio respectivo de sus “guanartemes” Tenerife se hallaba dividida en mueve menceyatos, anaga, Güimar, Abona, Adeje, Daute, Icod, Taoro, Tacoronte y tequeste. Y es muy probable que existieran algún sistema de confederación entre los distintos bandos o menceyatos. La isla de la Palma estaba fragmetada en once reino o señoríos: Aridane, Tijuya, Tasaragre, tegalgen, Tijarafe y Aceró. Mientras que en Fuerteventura estaba dividida en dos: Maxorata y jandia. La Isla de la Gomera estaba repartida en cuatro tribus, Ipala, Mulagua, Oroene y anaga, con un sistema de organización dualista. Y Por último, las islas del Hierro gonernada por Armiche, y  Lanzarote por Mencey llamado Zonzamas constituían cada una de ellas una sola tribu.

 LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS
   
En Gran Canaria, el poder civil estaba representado por guanarteme que era elegido por un consejo de nobles ente los varones descendientes más directos de la dinastía. Mientras que el poder religioso estaban en manos del Faycán, cargo que recaía en un miembro de la familia del Guanarteme. A pesar de su función era básicamente religiosa, a modo de gran sacerdote, tenía una gran protagronismo en la vía social, política y económica, pues dirigía la recaudación del diezmo de las cosechas y seguramente su almacenamiento en los graneros colectivos y era el encargado de legitimar la nobleza.       Junto al Gunarteme y el Faycán existían otros dos órganos de poder colegiados, uno de carácter civil y otro de militar. El Primero estaba formado por una especie de consejo, integrado por el Guanarteme, el Faycan y los nobles que se asesoraban o deliberaban con el rey sobre cuestiones realizadas con el gobierno y la justicia. El otro órgano colectivo de tipo familiar se le denominada Sabor: era una institución guerrera integrada por los Guayres capinatenes de Guerra o jefes de partidas y es posible que fuese convocado sólo en cados de crisis o en actos festivos, puesto que sus funciones eran defender el territorio , los pastos y los ganados, así como actuar de árbitro en los juegos de fuerza y habilidad de los guerreros.  Entre los Guanches, habitantes de Tenerife, la jefatura era ejercida La actividad pastoril era desempeñada por los varones y exigía el por el Mencey, cargo hereditario por vía patrilineal cuya designación debía hacerla el Tagoror o consejo. Sus atribuciones eran de carácter civil, religioso y guerrero. Repartía las tierras, era el juez supremo, dirigía  la guerra y los actos religiosos.    El Tagoror era un órgano colegiado, especie de consejo de ancianos compuesto por los parientes del Mencey o primera nobleza. Se reunían en un lugar cercano a la vivienda del Mencey, donde estaban dispuestos unos asientos de piedra. Sus funciones eran las de designar al Mencey y actuaba Tenerife, la agricultura alcanzo un gran desarrollo técnico, donde se ha como consejo asesor y como tribunal de justicia.
    
 LA ECONOMÍA ABORIGEN

En todo el Archipiélago, a excepción de Gran Canaria, existía una economía de signo pastoril que se complementaba con la agricultura, y la recolección de frutos y productos marinos. La cabaña ganadera estaba compuesta esencialmente por la cabra, denominada tequevite en La Palma, axa en Tenerife y aridaman en Gran Canaria. Junto a ella también la oveja y el cerdo constituyan la base principal de la actividad económica. Este tipo de economía pastoril ofrecía no solo la base productiva de recursos alimenticios como la leche, la mantequilla, el queso, y cárnicos, sino que además proporcionaba recursos tecnológicos, material primas como pieles, tendones y huesos para la fabricación de diversos utensilios  y manufacturas. El sistema de pastoreo practicado consistía en la suelta controlada La fabricación del ganado en relación con los movimientos estaciónales trashumantes, en búsqueda de pastos. En las islas de Lanzarote y Fuerteventura este sistema tenía un carácter horizontal con espacios de pastos acotados y reservados para el ganado, como sucedería en la península de Jandia. Mientras que en el resto de las islas el sistema practicado era el vertical, es decir, movimientos trashumantes de Costa‑cumbre en conexión a los cambios estaciónales    actividad pastoril era desempeñaba por los varos y exigía el control de la caña ganadera desde el proceso de identificación del ganado, su selección, su composición , a la par que el de los pastos, siendo éstos y el robo del ganado motivo de frecuentes disputas entre los distintos grupos.    El desarrollo  agrario aparece como una actividad secundaria en relación a la explotación ganadera. Las especies cultivadas fueron la cebada, el trigo y las Habas, Se trata esencialmente de una agricultura de secano. En cambio en gran canaria, y en menor medida en el norte de Tenerife, la agricultura alcanzó un gran desarrollo técnico, donde se ha constatado, la presencia de regadío y su economía puede calificarse de agropastoril.   La participación en las tareas agrarias era colectiva, existiendo una clara diferencia por seso y por edades. Así, los hombres desempeñaban los trabajos mas duros, como la preparación y roturación del terreno mientras que las mujeres llevaba a cabo la siembre, recolección, trilla y traslado posterior de los productos a situaos comunales, cuevas donde se almacenaban cereales. Los Niños también participaban en estas tareas.   Junto al pastoreo y la agricultura practicaban la recolección de frutos árboles silvestres, palmeras, madroños, bicácaro, mocanes, raíz del helecho, y la recogida de pesca en las proximidades de la costa, utilizando leche de cardón, redes de junco y anzuelos de huesos y cuernos.

 LA CULTURA MATERIAL


La fabricación y utilización de una serie de objetos, nos permite acercarnos al conocimiento de las características culturales de la sociedad aborigen y apreciar sus similitudes y diferencias entre cada isla o área geográfica- Cerámica  presenta una enorme variedad en el Archipiélago. Esto se explica por los diversos recursos tecnológicos, la tradición particular de cada grupo, el grado de experimentación y la evolución interna, así como por las posibles influencias externas. Cada isla presenta, pues, su forma peculiar  de hacer cerámica, hasta el punto de que          quizás el único rasgo común es que están realizada a mano, pues desconocían el torno, aunque, en ocasiones, existían algunas convergencias en aspectos formales. Se desconoce el procedimiento de elaboración de la cerámica, sin embargo, la documentaci6n etnográfica y el análisis tecnológico de estas piezas nos permite aproximarnos a su fabricación. Así, tras las tareas de selección de la arcilla y su preparación mediante su mezcla con otros materiales, como arena, tobas, cenizas, conchas trituradas y vegetales, modo de desgrasantes, se procedería al modelado mediante la técnica del urdido. La decoraci6n de la cerámica se realizaba mediante  impresiones o incisiones en la pasta tierna o a través del bruñido estaba seca. La inexistencia de materias primas de origen metálico en el ámbito del archipielago obligó a las sociedades aborígenes canarias al desarrollo de recursos alternativos, como fue el caso de la piedra. A Través de las fuentes etnohistóricas tenemos el conocimiento del uso de la piedra para la elaboración de útiles de corte o cuchillos, llamados “tabonas, así como proyectiles para la defensa personal o piezas de molturación de grano o cereales como los molinos de mano. En todo el Archipiélago se puede distinguir una industria lítica pulimentada y otra de talla, mediante la utilización de rocas basálticas de diferentes tipos. La ganadería, como ya hemos dicho, no solo proporcionaba recursos alimenticios sino que también se aprovechaba de ella los desechos óseos como materia prima para la elaboración de diversos útiles con una finalidad doméstica y funeraria. Tal es el caso de agujas para las labores textiles, cuernos para la fabricación de arados y anzuelos o el hueso como instrumento de labra para la realización de cuevas artificiales, objetos de adornos como las cuentas de collar o colgantes. Las fuentes etnohistoricas nos hablan también de la existencia de artesanos especializados en el trabajo de la industria de la madera, entre la que destacan las armas, escudos, varas o palos.      Por ultimo, mencionar la utilización de fibras vegetales, como palma y el junco, que eran empleadas en labores de cesteras, tejidos y cordelería y la elaboración de vestidos a través de la piel de oveja, cabra o cerdo.

 RELIGIÓN

El mundo religioso de la sociedad aborigen se configuraba desde una triple concepción.
En el nivel superior se encontraba la Diosa Suprema, en el intermedio, los espíritus ancestrales y en el último los seres demoníacos, enemigos del hombre. Los aborígenes canarios creían en la existencia de un Dios supremo al que se le atribuyen poderes similares y se le denominaba de forma diferente ‑Acoran, Achaman, Abora, Orahan‑ en cada isla. En cambio, en El Hierro existían dos divinidades supremas, una masculina y otra femenina, que recibían el nombre de Eraorazan y Moneiba respectivamente. Ese  Dios supremo es el Dios de la colectividad, es un Dios alejado de los problemas cotidianos del hombre se le invocaba exclusivamente en lo casos de calamidades publicas como es el caso de las sequías prolongadas. El ritual es variado. Un método utilizado para pedir la lluvia consistía en reunir a los rebaños y separar los cabritos de sus madres y hacían ayunar a todos hasta tres días seguidos, incluidas las personas que participaban del rito, de modo que el balido de los animales y del hombre llamase la atención de la divinidad. Otro ritual practicado era la procesión de la rama en la cual el faycan, acompañado por el pueblo, subían a la cumbre donde arrancaban una rama y bailaban con ella cantando en torno a un peñasco, tras lo cual bajaban al mar y batían las aguas con la rama al tiempo que emitían todos un gran grito. Además estaban los sacrificios y ofrendas de animales, leche, manteca y alimentos. El lugar de culto por excelencia era una montaña o risco, que representaba un lugar de encuentro el mundo divino y el terrestre, aunque también contaban con recintos de cultos.El nivel intermedio está ocupado por los espíritus tutelares de los clanes y cada uno de ellos estaría representado por un ídolo específico, figurillas antropomorfas y zoomorfas.Asimismo creían en la existencia de un ser demoníaco, denominado Gabiot en Gran Canaria y Guayota en Tenerife. 













EL MUNDO FUNERARIO

La cueva es el tipo de enterramiento más generalizado en el archi­piélago. El numero de cadáveres dependía de la amplitud de la misma, siendo lo común el enterramiento colectivo. La cueva se solía acondicio­nar y se cerraba la entrada con un muro de piedra. El cadáver se separaba del suelo con una tabla de madera o sobre un enlosado de piedra o capas de tierra o diversos elementos vegetales. El rito generalizado era la inhumación. En la isla de La Palma parece que los primeros habitantes de la isla y quemaban en ocasiones a sus muertos. Un aspecto significativo del mun­do funerario lo constituye la momificación, consistente en realizar con el cadáver una serie de practicas para evitar su descomposición. El enterramiento en túmulos es exclusivo de Gran Canaria, donde aparece asociado a los poblados de casas de piedra. Unos son simples y otros mas complejos. Estos últimos pueden componerse de un torreón central y una serie de gradas o ser circulares con gradas y departamentos interiores. Los cadáveres eran colocados en el interior de cistas o fosas. Los enterramientos en fosas y cistas son mas escasos. En Gran Canaria las cistas suelen ubicarse en las proximidades de las zonas lavicas o malpaises.Las manifestaciones artísticas
Las principales manifestaciones artísticas aborígenes se reducen a la pintura rupestre y los grabados, que desempeñan no sólo una función decorativa si no también tenían un carácter mágico y religioso. En cuanto a la pintura rupestre sólo se ha detectado una presencia en la Isla de Gran Canaria, donde aparecen decorando las paredes de las cuevas-viviendas como las conocidas Cueva Pintada y la Furnia el Gádar. En cambio, la existencia de grabados está presente en todas las Islas y en el interior de las cuevas, ejecutados con técnicas de rayado, incisión picado, y bajo relieve. Los motivos representados fueron alfabetiformes, figurativos y geométricos.alfabetiformes,  figurativos y geométricos.

 CANARIAS: MITOLOGÍA Y LEYENDAS ABORÍGENES

  CANARIAS EN LA ANTIGÜEDAD

Las primeras noticias sobre las Islas Canarias se engloban, si hacemos caso a los estudiosos, en el ámbito de lo mítico. En la antigüedad fueron los escritores griegos los primeros en hacer referencia a las islas en sus obras. Se trata de noticias vagas, poco exactas, en las cuales vemos fundirse la realidad, la fantasía y la mitología, pero las cuales, pese a todo, nos vienen a hablar de un temprano interés. En el siglo IX a. C. vivió y escribió el primero de estos autores, Homero, el cual en el canto cuarto del primer libro de su obra La Odisea, escribe:”Respecto a ti, Menelao, vástago de Zeus, no está determinado por los dioses que mueras en Argos, criadora de caballos, enfrentándote con tu destino, sino que los inmortales te enviarán a los Campos Eliseos, al extremo de la tierra, donde esta el rubio Radamantis. Allí la vida de los hombres es mas cómoda, no hay nevadas y el invierno no es largo; tampoco hay lluvias, sino que Océano deja siempre paso a los soplos de Céfiro que sopla sonoramente para refrescar a los hombres…”Hesiodo en los Trabajos y días alude también a las islas:  “Estos viven con un corazón exento de dolores en las Islas de los Afortunados, junto al Océano de profundas corrientes, héroes felices a los que el campo fértil les produce frutos que germinan tres veces al año, dulces como la miel; (lejos de los Inmortales; entre epos reina Cronos)” ” ; allí de los bienaventurados a la isla oceánicas brisas envuelven. La flor de oro flamea: unas nacen en tierra fume de espléndidos árboles y el agua nutre a otras, con cuyos brazaletes se adornan y trenzan coronas con ellas, siguiendo las rectas decisiones de Radamantis ,”     Por su parte Herodoto, en el siglo V a. , se refiere a unas Islas los Bienaventurados en sus Historias “Llegaron a la ciudad de Oasis, ciudad que ocupan unos samios que, según cuentan, pertenece a la tribu Escrionia y que dista de Tebas siete jornadas de camino a través de una zonas desértica  (por cierto que ese lugar se denomina en lengua griega «Isla de  los Bienaventurados. Diodoro de Sicilia realiza el siguiente relato con respecto de islas que llama “Hesperides” en su Biblioteca Histórica “En tiempos pasados, debido a su lejanía era desconocida por el resto de los hombres; pero últimamente han sido descubiertas. Los fenicios, desde tiempos muy remotos, habían establecido rutas de navegación en busca de pesca. Y así establecieron colonias en bastantes lugares de Africa y de Europa. E incluso, se  atrevieron a lanzarse al mar que está más allá de las Columnas y que tiene el nombre de Océano….. Así pues, cuando buscaban más allá de las Columnas las costas de Africa, fueron lanzados por vientos tempestuosos al fondo del Océano. Después de muchos días de tempestad llegaron a la isla, de la que hemos hablado, y habiendo descubierto y conocido su naturaleza y felicidad, expandieron la noticia de su descubrimiento. Los etruscos, que tenían también el dominio del mar, quisieron establecer allí una colonia. Pero los cartagineses se lo impidieron. Temían que sus ciudadanos atraídos por la bondad de la isla emigraran a ella. Y al mismo tiempo querían tener preparado allí un refugio, en caso que el estado cartaginés sufriera un fuerte descalabro. E incluso, siendo señores del mar, confiaban emigrar algún día a la isla desconocida.”Las mismas islas “Hespérides” son mencionadas por Estrabón:“Otros poetas han imaginado la expedición de hércules para robar los bueyes de Gerisión, y las manzanas de oro de las Hespérides; y hablan de las Islas de los Bienaventurados, que hoy reconocemos en algunas islas no muy lejanas de la Mauritania, que está frente a las costas de Cádiz. Los fenicios fueron los que dieron las primeras noticias de ellas, pues, desde antes de Homero, ya eran dueños de la mayor parte de Africa y de España y se adueñaron de estos lugares hasta que Roma destruyó su Imperio.”Plutarco también va a hablar de estar islas en su obra Vidas paralelas:Al soplar el viento, se encontró en unas islas sin agua, y de allí volvió al estrecho gaditano, por el lado derecho de España que mira al Océano. Se llegó a la desembocadura del río Betis, el que, discurriendo al mar Atlántico, le dio el nombre de Bética a ese extremo de España. Allí acuden navegantes que vuelven de las Islas Atlánticas. Son dos estas islas y están separadas por un estrecho y distan de Africa unos diez mil estadios. A estas islas las llaman las Afortunadas. Son regadas raramente por escasas lluvias  y tienen una tierra buena y fértil, que, sin ser arada ni sembrada, produce productos abundantes y gustosos que valen para comer sin necesidad de trabajar. El aire es inofensivo, y las estaciones del años apenas varían muy poco. El boreal y el viento este, al llegar a cierta distancias son disipados. El céfiro lleva algunas lluvias regulares desde el mar y la mayoría de las veces refrescan el lugar con húmedo sereno. Así pues, hasta los bárbaros creen que en aquellas islas están los Campos Elíseos y la mansión de los bienaventurados que Homero describió en sus cantos.”.Por su parte los escritores latino, que bebieron en las fuentes griegas, recogieron en sus obras las referencias a estas tierras más allá del Estrecho de Gibraltar. Así el historiados Salustio escribió en el Siglo I a.  “Se sabía que estas dos islas estaban próximas entre si, que distan 10.000 estadios de Cádiz y que producían espontáneamente alimentos para los hombres…… Según los filósofos, el Eliseo está en las Islas Afortunadas que canto bellamente Homero en sus  obras.   En el siglo I d. C. Pomponio Mela, buen conocedor del mundo de su tiempo hacia estas menciones: “Frente al Atlas están las Fortunae Insulae, cuya tierra produce una cantidad tan abundante de frutos que renacen y se suceden  incesantemente, hasta el punto de que sus habitantes viven  inquietud días más dichosos que los habitantes de cualquier tierra cuidadosamente cultivada. Hay una isla extraordinaria notable por dos fuentes dotadas de una propiedad singular: las aguas  de una fuente dan a los que la beben una risa que acaba con la muerte; y el único remedio para ello es beber el agua de la otra.” De entre los autores latinos destaca Plinio el viejo, el cual, en su Abundan en su Natural historiorum, en el capitulo IV, nos traslada do que logro compilar sobre el tema: “Mas lejos de éstas se citan también las dos islas de las Hespérides. Pero todo lo relativo a esto es tan dudoso que Espacio Seboso ha evaluado la distancia entre las Gorgonas y las Hespérides en cuarenta días de navegación viajando frente y a lo largo del Atlas, y en una sola hornada de viaje de aquellas islas al Cabo de Poniente:         Tampoco son más ciertas las noticias de las islas de Mauritania. Sólo se sabe con certeza que en unas pocas están frente a los Autololes. Sólo se sabe con certeza que unas pocas están frente en los Autololes, hallados por Juba y en ellas había establecido en el teñido de la púrpura getúlica. hay quienes piensan que mas allá de están las Afortunadas y algunas otras. Seboso que señaló las distancias, dice que Junonia dista de Cádiz setecientas cincuenta millas, Otro tanto distan Pluvialia y Capraria, más al ocaso: en Pluvalia no hay otra agua que de la lluvia. A doscientas cincuenta millas de éstas frente al margen izquierda de la Mauritania, se encuentran las Afortunadas que se llaman Convallis por su convexidad y Plenaria por su hermosura. El perímetro de Convallis es de trescientas millas. Allí se elevan árboles hasta de ciento cuarenta pies de altura.     Juba expuso así su descubrimiento de las Afortunas: Se hallan situadas hacia el sur y casi al Poniente, distando unas seiscientas veinticinco millas Purpurarías, siempre que se navegue doscientas cincuenta millas hacia el norte-poniente y luego trescientas sesenta y cinco hacia el oriente.         La primera se llama Ombrios, donde no hay huella alguna de edificios. Tiene un estanque en las montañas y árboles muy parecidas a la férula, y de ellos se puede obtener agua. Amarga de los negros y potable de los blancos.   Otra isla se llama junonia y en ella se encuentra un pequeño templo erigido sobre una gran piedra. Muy cerca de ella existe otra isla, que se llama Junonia minor. Está luego Capraria, llena de grande lagartos. A la vista de ellas está Nivaria, muy nublada y que recibió este nombre por sus nieves perpetuas. Próxima a ella está Canaria, llamada así por la abundancia de perros de gran tamaño, de los que se llevaron dos a Juba; allí hay huellas de edificios..    Abundan en todas las islas árboles frutales y aves de toda especie. Hay muchas palmas datileras, piñones y pinos. Hay también abundancia de miel.””

 Juan Bethencourt Alfonso

 Organización Socio-Política del Menceyato de Icod de los Vinos
Límites
Al Este con el reino de Taoro, del cual le separaba el barranco de la  Torre o del Dornajito, que desemboca en el valle de los Borgúsanos, como a 2 kilómetros al Naciente del barranco de Ruiz del Realejo Bajo; al Oeste con el reino de Daute, divididos por el barranco de las Cañas, nacido próximo a la montaña Bermeja en la Cumbre; al Norte con el mar y al Sur con el filo de la serranía central aguas vertientes. Comprendía las actuales municipalidades de Icod, Guancha, San Juan de la Rambla y la tira de terreno de mar a cumbre del Realejo Bajo encerrada entre los referidos barrancos de la Torre y de Ruiz.
Achimenceyatos
              Sólo se sabe por tradición que vivía un achimencey o gobernador en la “Fuente de la Guancha” o “Guancha”.
Auchones
            El Lunchon” en la Florida, Icod.
Lugares de concentración militar
            En el Tabor o “Montaña del Tabor”, donde llaman la Centinela, como a un kilómetro de Icod sobre la carretera de La Orotava.
Bailaderos
            El Bailadero” en el llano de Méndez, en La Guancha; el “Morro del Baladero”, entre Icod y los altos por el camino de Las Vegas; “El Bailadero”, entre la Cueva del Viento y el caserío de Redondo de Icod; y el “Bailadero de los guanches”, según la adjunta nota.
Soberanos reinantes
            Fundó la dinastía el 6 ª hijo de Tinerfe el Grande, Chincanayro.
Ocupaba el solio en los tiempos de la conquista Pelicar, que también pr onuncian Belicar o Bellicar, llamado después de bautizado Juan de Icod o Juan Martín de Icod, no faltando quién haya dicho que Blas.
Capital
     Hallábase situada la corte en Artaoro, hacia la cabezada de la población de Icod, en donde aún lleva dicho nombre un sitio en la unión de los caminos del Amparo y del Aserradero, fronterizo como a un kilómetro de la ladera de los Charcos, donde nacen las aguas de Icod. (Fuente: Historia del Pueblo Guanche de Juan Bethencourt Alfonso)
Tomado de https://laciudaddeldrago.wordpress.com/cronicas-de-mi-pueblo-por-miguel-delgado-lopez-2/

jueves, 1 de octubre de 2015

ICHASAGUA EL ÚLTIMO MENCEY ALZADO




  
Corría el año de 1496 y los españoles daban por terminada la conquista de la isla de Achinech con el tratado de Los Realejos.

 Pero la isla aún no estaba sometida. Los guanches alzados y los que fueron traicionados por los españoles mantuvieron una guerra de guerrillas sobre todo en la parte sur de la isla de Tenerife.
Una vez pacificada las islas, los Reyes Católicos dejaron de subvencionar a Las tropas mercenarias así que los soldados profesionales traídos desde España fueron licenciados y se marchan al no poder hacer frente el de Lugo a los grandes gastos de los salarios. Así que, para poder pagar su suelo, decide mantener la política de la venta de esclavos para poder sufragar los gastos de su ejército. Pero aún así, el gasto era excesivo.
El de Lugo ya había pacificado las tierras fértiles del norte. El sur de la isla aún era una zona inexplorada y por ello la resistencia guanche iba en aumento. Estos conocían muy bien el terreno donde se movían. se alzaron por su libertad y defenderían metro a metro, palmo a palmo, su territorio. Conocían muy bien las cuevas, los caminos, los valles… pero el Sur era árido y no podrían esconderse con tanta facilidad como en el norte, pero tampoco los españoles y esa era su gran ventaja sobre el ejército invasor. Nuestros antepasados ofrecieron una dura resistencia.
Una de las medidas de represión que lleva a cabo, el de Lugo, es por sometimiento y secuestro de las familias Guanches de Paz. Ancianos, mujeres y niños eran hechos prisioneros para obligar a los Guanches a parlamentar con los alzados. 
Pero Los alzados conocían perfectamente los engaños de los españoles y ya no creían en sus treguas ni pactos.
Envalentonados, este grupo de Alzados decide volver a crear el Menceyato de Adeche, desde donde Gran Tinerfe y Sunta habían gobernado e impartido justicia sabiamente. Y de esta manera, en 1502, proclaman Mencey al noble Ichasagua, uno de los que no se acogieron al tratado de Los Realejos. Montó su corte entre Adeje y Arona en el Auchón Real.
La proclamación del Mencey Ichasagua, conmovió los inseguros cimientos de la recién implantada sociedad colonial europea. Comprendiendo los invasores todo el alcance político que tenía un hecho de esta naturaleza, en un país que no estaba totalmente pacificado, ordenan la invasión del menceyato de Adeje, por dos puntos distintos.
El de Lugo al saber el alcance del nuevo menceyato adejero decreta la prisión de algunos nobles de la zona sur y ordena la invasión del lugar por dos lugares distintos, desembarcando sus tropas en las costas de Chasna y Los Cristianos.
Un grupo de tropas españolas apoyadas por guerreros isleños, especialmente canarii y guanches de paces, superando las cumbres desembocaba por Chasna. Este ejército iba comandado por Guillén Castellano, lanzaroteño, Jerónimo Valdés, Sancho de Vargas, Andrés Suárez Gallinato y Francisco Espinosa. Simultáneamente, desembarcaba por la playa de Los Cristianos el mercenario flamenco mal llamado borgoñón, Jorge Grimón, al frente de 50 espingarderos y ballesteros, portando además socorros alimenticios para las tropas que habían penetrado por las cumbres.
Según la tamusni, la historia oral transmitida generación tras generación, estas fuerzas se pusieron en contacto y recorrieron el territorio sin poder librar una verdadera batalla, ya que el Mencey Ichasagua, conociendo las tácticas de combate de los españoles, ordenó a sus Tabores que se desplegaran por todas partes; pero en cuanto el ejército invasor se fraccionaba en columnas los alzados se concentraban y arremetían contra ellos, trabando encarnizados combates, de los cuales salieron siempre victoriosos los guanches, gracias a la nueva estrategia empleada por Ichasagua y porque ya eran muchos los katuten que tenían armas europeas, arrebatadas a las tropas españolas durante los encuentros mantenidos con éstas y especialmente en la gran batalla de Acentejo. Estas escaramuzas se mantuvieron varios meses sin resultados positivos para los invasores. Las pérdidas y el desgaste que estaba sufriendo el ejército español por los nuevos métodos de guerrilla empleados por Ichasagua, obligaron a los invasores a cambiar de táctica, empleando las argucias políticas y el engaño que tan buenos resultados le habían dado en campañas anteriores. Así decidieron replegar las fuerzas dejando a algunos isleños comprometidos con su causa, los cuales tenían por misión sembrar la discordia entre los Tabores de los alzados.
 El 25 de noviembre de 1502, el Cabildo colonial se reúne en el templo católico de La Concepción en Aguere y trata, entre otras cuestiones, de la formación de una cuadrilla de guancheros para parlamentar con a los alzados ofreciéndoles las mismas condiciones pactadas en Los Realejos, la embajada estaría dirigida por los Tacoronte.
 Por esas fechas estaba preso en la cárcel de la villa don Diego de Adeche, (Pelinor) el cual estaba encarcelado por orden del Alonso de Lugo acusado por este de acoger, ayudar y por negarse a traicionar a más hermanos de raza alzados. Recordemos que Pelinor fue, cuando la conquista, del llamado Bando de Paz ya que se negó a apoyar a Bencomo contra los invasores.
 Los Tacoronte, aprovecharon la oportunidad para conseguir diplomáticamente la libertad del ex Mencey, el cual posteriormente tuvo una participación decisiva en la digresión de los alzados en el menceyato de Adeje.
 A continuación, la transcripción íntegra de la sesión del l Cabildo colonial de aquella época:
 “En este dicho día, en la yglesia de la Concebcisyón de la villa de San Cristóval, entraron en Cabildo los onrados señores Pero Mexía, alcalde mayor de la ysla, y los regidores Fernando de Trosyllo e Cristóval d’Espyno e Gerónimo de Valdés e Mateo Vyña e Guillen Castellano e el jurado Francisco de Albornoz, e fezieron e ordenaron lo syguiente:
 Habla sobre los guanches.
 E luego platicaron en Cabildo sobre poner remedio cómo se tomasen los alçados guanches que andaban robando la ysla.
 Requerimiento de guanches.
 E luego paresció ende presente Ximón e Fernando Tacoronte e Gaspar e Francisco de Tacoronte, guanches, por lengua de Guillen.
 E hezieron un requerimiento al dicho señor alcalde mayor Pero Mexía que estava presente, que por quanto el señor Governador Alonso de Lugo e por la señora Bovadilla e regidores les ha sydo mandado que tomen los guanches alçados ladrones, que ellos están prestos de lo hazer e cunplir e trabajar en ello con todo su poder, con tal que les sean dados los mantenimientos y espensas nescesarias y las otras cosas; e que por quanto al presente el señor alcalde tyene preso a un guanche que se dize don Pedro (por don Diego) de Adexe, el qual sabe la tierra del reyno de Adexe do andan los alçados, que por tanto se lo mandase dar e que ellos se obligavan e obligaron con sus personas e bienes muebles e rayzes para se lo dar cada que se lo pediese e demandare, so pena sus personas a merced del rey e los bienes perdidos.
Respuesta del alcalde.
E luego el dicho señor alcalde dixo que lo requerido por los dichos guan­ches le paresce bien, pues que le dan fiador de la faz que les da el dicho guanche; que pedía a los señores regidores le digan su parescer.
Parecer de los regidores.
E luego todos los dichos regidores dixeron que su voto e parescer es que al dicho guanche que asy está preso se lo de el dicho alcalde a los dichos guanches para sacar los dichos alçados, pues que es servycio de Dios e bien e pro de la ysla; con tanto quel dicho alcalde resciba fiança bastante de la haz del dicho guanche.
Respuesta del alcalde.
E luego el dicho alcalde respondió al voto e parescer de los dichos regidores, en que dixo que en presencia de todos, que la señora Bovadilla le en­comendó la vara de justicia, con acuerdo de todos ellos, para que él feziese justicia a servicio de Dios e de sus Altezas, y que el dicho guanche él le tenía preso por ciertas querellas que del dieron, de las quales el dicho alcalde ha quesydo saber la verdad y no ha hallado por do pueda proceder contra él por ningund rigor de justicia, e que el dicho guanche está preso y que él no lo ha soltado fasta más se ynformar, y que pues al parescer de tos los se­ñores regidores e suyo es que el dicho guanche puede aprovechar para ayudar a tomar los alçados que andan robando la tierra e vecinos della, e que le plaze dar en fiado a todos los quatro guanches que hezieron la dicha obligación, para que cada e quando se lo pediere el alcalde o otro juez lo pornán en la cárcel segund que se obligaron.”
 A partir de este acuerdo entran en escena la cuadrilla de guancheros formada en La Laguna por don Pedro de Tacoronte, sus hermanos y parientes y el príncipe Izora, éstos mantienen contactos secretos con determinados Sigoñes de los tabores de Ichasagua, transmitiendo una serie de promesas de parte de los conquistadores, las cuales, por otra parte y como era habitual en ellos, jamás cumplirían. 
Así convencieron a algunos Guanches de que lo mejor era La Paz y de que si entregaban las armas obtendrían cargos políticos, tierras y ganado, consiguiendo que estos, al relacionarse con los alzados, provocaran la discordia entre los mismos. Utilizaban la táctica de la Cizaña, la discordia, mediante la mentira y el engaño. 
Por fin, don Pedro de Tacoronte en compañía de otros notables consigue reunir en Tagoror a algunos de los sigoñes alzados en un lugar de Abona que posteriormente se conocería como Los Parlamentos.
Llevaban los comisionados instrucciones de los invasores para negociar la paz bajo las mismas condiciones del tratado de Los Realejos, con olvido de todo lo pasado; proposiciones que acabaron por aceptar algunos de los alzados, siempre que el Mencey Ichasagua entrara en el acuerdo.
Aceptado el principio de acuerdo, la asamblea se dirigió hacía el píe del actual pueblo de Arona, al lugar denominado El Llano del Rey, el cual hasta fines del siglo XVIII en los documentos oficiales se cita como El Llano del Rey Ichasagua. Cuando llegó la comitiva a presencia del Mencey encontraron a éste en píe rodeado de algunos de sus consejeros, mirando al numeroso grupo que se le aproximaba, al frente del cual venía el infante Izora, cuando éste llegó a su presencia y después de dirigirle un saludo le dio a conocer su misión y las proposiciones de paz. 
El Mencey Ichasagua, sin corresponder al saludo de Izora, sin pronunciar una sola palabra, recorrió con la mirada los rostros de todos los que venían con él como tratando de adivinarles el pensamiento, tiró de pronto de un puñal que llevaba al cinto y se lo hundió en el pecho. Así, cumpliendo con la tradición de sus ancestros, mediante el suicidio ritual murió el penúltimo Mencey Guanche, sin siquiera molestarse en dar repuesta a las propuestas que los verdugos de la matria le trasmitía a través de unos renegados.
Tras el fallecimiento del Mencey Ichasagua, algunos de los conjurados aceptaron las paces propuesta por los conquistadores y consiguieron arrastrar consigo a muchos de los alzados.
La historia es testigo del poco honor que los españoles hicieron a lo pactado, como es habitual en ellos. Otros se dispersaron por las cumbres y montes manteniendo viva la lucha contra el invasor. 
Con el paso del tiempo, unos se fueron integrando en la nueva sociedad, otros, continuaron su lucha y su vida en las zonas más inaccesibles de nuestra geografía, decidieron huir y esconderse en lo más alto y escondido de las montañas donde los españoles tardarían años en llegar. Así se mantuvieron pueblos como los de pínolere, Masca, San Juan de la rambla, Icod el Alto…, y si bien con el tiempo las acciones de guerra se fueron aminorando, no es menos cierto que estos alzados jamás se rindieron al invasor, por tanto, podemos afirmar que aún continuamos en guerra con la potencia invasora, en una especie de tregua indefinida no declarada.
El colonialismo es astuto y previsor, por ello sus planes de dominio están concebidos a medio y largo plazo creando mecanismos sociales capaces de idiotizar a los individuos y a los pueblos. 
El sistema mantiene algún recuerdo de los menceyes que consideran vencidos o sometidos, por ejemplo: en la Plaza de la Villa de Candelaria las estatuas erigidas representan a los nueve menceyes que según las crónicas de los invasores supuestamente firmaron el pacto de Los Realejos (exceptuando a Bencomo) pero han ignorado deliberadamente a aquellos héroes que no se sometieron como Chimenchia-Tinguaro; Bentor; Sebenzui y el gran Ichazagua.
De esta forma murió el último Mencey Guanche Alzado. 
Según cuentan los lugareños, en este Roque, en algunas de las noches más claras, se puede ver en su cumbre luces moviendose de un lado para otro; dicen que son los alzados, clamando venganza por aquella traición a su Mencey: El Gran Ichasagua.
(Eduardo Pedro García Rodríguez.)

miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL DERECHO CONSUETUDINARIO EN EL PUEBLO GUANCHE





Un aspecto no suficientemente estudiado de la población prehispánica de Canarias y concretamente en los guanches, Isla de Tenerife, es lo referente a las normas legislativas por las que se regían.

 Al carecer de un Código escrito – puesto que la conocían tuvieron que legislar en base a la costumbre – Derecho Consuetudinario – al igual que las poblaciones Amazigh del Norte de África (Tamazgha), de donde eran originarios los primeros pobladores de las Islas.
Este tipo de Derecho, basado en los usos, costumbres o derecho natural, tiene sus raíces en los mismos orígenes de la formación de las sociedades aborígenes y en particular de los Guanches en Chinet, no estaba escrito pero se cumplía porque era la costumbre y la tradición (tamusni).
En el contexto de una sociedad como la guanche (Isla de Tenerife), con una organización socio-política bien definida en el momento de la Conquista 1496, tal y como recogen los cronistas de la época: Fray Alonso Espinosa, Fray Juan Abreu y Galindo, Leonardo Torriani y otros; con una clases sociales bien estratificadas, encabezadas en la distintas demarcaciones – Menceyetos -, por el Mencey y Reste – Rey y Protector de su pueblo -, Los Achimenceyes nobles, Guañameñes, Harimaguadas, Kankus, Samarines y Babilones clases sacerdotales, los Chaureros o Tagoreros administradores de los Auchones – poblados -, Los Sigoñes jefes militares y los Katuten o Cichiciquitzos guerreros, los Achicaxnas, los trasquilados – ganaderos y agricultores, Achicaxnais dedicados a tareas domésticos (molineros, pescadores-mariscadores, alfareros, etc.), Los Iboibos embalsamadores o momificadores de cadáveres, etc. ante esta enmarañada pirámide social, se hizo necesaria la existencia de un código civil de conducta, que si bien no fue escrito, si que se aplicó como normas que regulara la convivencia de la población insular, basadas como ya se dijo en la tradición oral (La Tamusni).
El incumplimiento de alguna de las normas basadas en el Derecho Consuetudinario – derecho consuetudinario azref y de participación jema´a o archs – , según la gravedad del acto cometido, conllevaría desde una amonestación, pasado por reclusión, destierro e inclusive ajusticiamiento del infractor.
Muchas de esas normas tienen un claro paralelismo con los pueblos imazighen (los hombres libres) del Norte de África (en tamazight se conoce como Tamazgha), como el caso de determinados aspectos que afectan a la mujer : “…En el derecho costumbrista bereber, transmitido oralmente de generación en generación y perpetuado en gran parte de las tribus en forma de qanun, es una especie de justicia laica impartida por la djema’a o asamblea popular (el órgano equivalente al Tagoror Guanche) – controlada por una oligarquía de hombres de la que están excluidos las mujeres y los menores -. Ante la violación de una mujer, el qanun da facultad a los miembros del grupo de la víctima para matar o herir al culpable. Según la costumbre, atentar contra el honor de los hombres a través de sus mujeres, sólo puede lavarse con sangre. Si un asesinato se comete para salvar el honor familiar, el autor sólo será condenado por la djema’a a pagar una multa y una indemnización a la familia de la víctima. Por cualquier otro motivo, será sometido a la ley de Talión.”
La costumbre bereber anteriormente reseñada, nos trae a la memoria lo recogido en la Historia de la Aparición de la Virgen de Candelaria, por el fraile dominico Fray Alonso de Espinosa sobre la aparición de la Chaxiraxi Virgen de Candelaria a los Guanches en la Playa de Chimisay menceyato de Güímar, en su relato nos cuenta ; “… Yendo dos naturales por aquella costa repastando su ganado, habiendo de pasar por aquella playa, llegando el ganado, que por la playa iba derramado, a la boca del barranco, se espantó y, no queriendo pasar, remolinaba. Uno de los pastores, creyendo que su ganado se espantaba porque sentía gente y pensando que fuesen algunos naturales que le querían robar (…) para certificarse pasó adelante y mirando hacia aquella parte del barranco, vio la santa imagen que estaba en pie sobre una peña (…) Y porque entre ellos era costumbre que, si topaban alguna mujer a solas y en un lugar solitario no la hablaban, porque incurrirían en pena de muerte…”
Un aspecto de este derecho a la hora de encausar formalmente a una persona en una causa concreta, con el objeto de aplicarle el castigo que correspondiese, y en ausencia de testigos o manifestación directa de la propia víctima – quedaba muy lejos como pruebas periciales las huellas digitales, el ADN, etc. –, era recurrir a las Ordalías o Juicio de Dios, es decir invocando e interpretando el juicio de la divinidad a través de mecanismos ritualizados y sensibles, de cuyo resultado se infería la inocencia o la culpabilidad del acusado.
Un ejemplo de las Ordalías lo encontramos en la Leyenda de la Reina Ico de Lanzarote, recogida por el Fray Juan Abreu y Galindo en su Historia de la Conquista de las Siete Islas de Gran Canaria”… Tuvo Guanarame en lco á Guadarfia. Muerto Guanarame hubo disensiones entre los naturales isleños diciendo, que lco no era noble Guayre por ser hija de estrangero no de Zonzamas. Sobre esto entraron en consulta que entrase con tres criadas suyas villanas en la casa del Rey Zonzamas, y que a todas cuatro se les diera humo, y que si lco era noble no moriria, y sí estrángera si. Había en Lanzarole una vieja, la cual aconsejó á Ico que llevase una esponja mojada en agua escondida, y cuando diesen humo se la pusiese en la boca y respirase en ella. Hízolo asi, y dándoles humo en un aposento encerradas, valiose Ico de la esponja, y hallaronla viva, y á las tres villanas ahogadas. Sacaron á Ico con gran honra y contento, y alzaron por rey á Guadarfia, y este fue el que halló Juan de Betancur al tiempo de la primera venida a esta isla”
Cada tipo de delito tenía estipulado su correspondiente castigo, veamos lo que a este respecto nos han transmitido los diferentes cronistas de la historia guanche.
Recoge Fray Juan Abreu y Galindo en su precitada obra Historia de la Conquista de las Siete Islas de Gran Canaria “…Si alguno mataba a otro, mandaba el rey traer los ganados del matador y daba la parte de ellos que le parecía a la mujer del muerto si la tenía, o hijos o padres o parientes, y desterrábalo de su reino y guardábase el matador de los parientes del muerto”
Según lo dicho los guanches destinaban un espacio geográfico concreto, para el destierro de los miembros de la comunidad implicados delitos de sangre.
El docto jurista, José Peraza de Ayala sostuvo que el antiguo topónimo El Homicián o El Hómiziam, caserío en la Punta del Hidalgo y en el Valle de Guerra de San Cristóbal de la Laguna, tenía su correspondencia con la institución denominada de la venganza de la sangre.
Consistía esta institución en la facultad de castigar por propia autoridad el ofendido o sus familiares al ofensor; el culpable de delito de sangre era excluido de la comunidad y por tanto expulsado o desterrado de ésta, quedando a merced de los allegados de la víctima.
Existía en León (España), desde donde probablemenrte proceda el topónimo estudiado por Peraza de Ayala, la llamada venganza de la sangre, en donde a la victima se le llamaba “inimicitia” y al culpable, se le designa con el término “homiziam”.
Los delitos que según la mayoría de los fueros producían “inimicitia” eran el homicidio y la violación. El incurso en ella era condenado a pagar una multa y desterrado del dominio de la ciudad, quedando expuesto a la venganza de la parte ofendida que impunemente podía matarle.
Axerax el Menkey único de Tenerife, mal llamado Tinerfe el Grande que tuvo sus moradas en Adexe, según la tradición oral recogida por Bethencourt Alfonso en su monumental obra Historia del Pueblo Guanche, fue el que reformó las leyes guanchinescas, entre otras cosas reforzó el papel del Tagoror en el conocimiento de los delitos “para que ninguno se tomara la justicia por su mano”, añadiendo que a la par reglamentó los combates singulares, las riñas y los desafíos. Lo que da a entender que los duelos para dirimir y solventar asuntos entre clanes, achimenceyatos, menceyatos o asuntos más personales entre miembros de la comunidad aborigen, vendría a ser uno de los usos que se dio la lucha canaria en su origen).
 La facultad de impartir justicia, es decir la función de jueces, estaría reservada en las respectivas demarcaciones al chaurero, achimenkey y al menkey, este último sería quién derimiría los casos más graves como: delitos contra el reino, sedición, promover revueltas, espionaje, etc. e inclusive las apelaciones en segunda instancia, a modo de solicitar su clemencia, para lo cuál se acudiría al Menkey como juez supremo en las causa.
Si acudimos a diferentes cronistas de la época, al insigne chasnero Bethencourt Alfonso y a la tradición de los pueblos amazight de la Tamazgha continental, podemos ver refrendado al párrafo anterior.
En contraposición a las confrontaciones idílicas con motivo de fiestas y celebraciones que los autores nos narran para Tenerife, nos encontramos con unas descripciones mucho más violentas en la isla de Gran Canaria. Así Antonio Cedeño y Pedro Gómez Escudero hacen referencias a combates cuerpo a cuerpo, con el fin de dirimir conflictos por el ganado y los pastos “…Anduvieron grande espacio de tiempo luchando asidos, más la destreza de Garirayguaderribó a Adargota en tierra, quedando Adargoma debajo y Gariraygya encima. Más Adargoma, cuyas fuerza serán extraordinarias, ciñendo con los brazos el cuerpo de su contrario y haciendo fuerza con el cuerpo y piernas en la tierra, le apretó tan reciamente que, sintiendo Gariraygua la descompensada fuerza de Adargoma y que entre sus brazos iba pediendo el aliento y vida, crujiéndole los huesos, le dijo: – Adargoma, no me mates, que yo me doy, para que mi hagas tu voluntad”
Las denominadas luces del pregón conjuntamente con el sonido de los bucios venían a ser como edictos mediante los cuales se conminaba a la población aborigen a venir a declarar al Tagoror y al mismo tiempo para pregonar los resultados de la sentencia recaída, era la montaña del Tabor actualmente llamada Lomo de la Vega uno de esos lugares destinados a comunicar las sentencias y acuerdos del Consejo Tagoror. Como rastro de esta costumbre quedaría la tradición de los hachitos de San Juan.
En el pasado del pago del Amparo en Ycod, y hasta tiempos relativamente recientes (posguerra española) subsistía una especie de Jurado Popular que aprovechando la muerte de burro o bestia mular, confeccionaban unas sentencias en forma de coplas que pregonaban en los lugares más prominentes del Lugar, como Lomo Centella y el mismo Lomo de la Vega, para enjuiciar las conductas reprobables, a su entender entre la comunidad: adulterio, robo, avaricia, …nos preguntamos si esta antigua tradición denominada Reparto de Carne, no sería reminiscencia de una institución perteneciente al Derecho Consuetudinario del pueblo Guanche.
Viera y Clavijo y Antonio de Viana, admiten que entre los guanches existió la figura del verdugo. A mi parecer en el llamado Galano Dicho podría deducirse la existencia de esa institución “
El fraile Alonso de Espinosa recogió esta anécdota relativa a la intervención como sigoñe capitán del ejercito guanchinesco de Himenchia Tinguaro, hermano de Benchomo, en la Batalla de Acentejo: “El capitán de los de Taoro, viendo que los españoles iban de huida [4] y que los suyos hacían carnicería en ellos, sentóse sobre una piedra muy de propósito. No tardó mucho que el rey de Taoro no viniese con el resto de su gente a darle favor, y como halló sentado a su hermano con tanto reposo sobre la piedra, díjole reprendiéndole: — ¿Qué haces ahí tan descuidado, andando tu gente a Galano dicho la melena con sus enemigos? Respondió el hermano con mucho peso, y dijo: — Yo he hecho mi oficio de capitán en vencer y dar orden para ello; hagan ahora los car¬niceros el suyo, prosiguiendo la victoria que les he dado.” Del texto parece desprenderse que el fraile dominico utiliza el apelativo de carniceros en el sentido de verdugo.
El médico chasnero Juan Bethencourt Alfonso, basándose en la tradición oral recogida por él, da un cuadro sinóptico de las penas y castigos que se imponían entre los guanches a los hallados culpables de delito, van desde castigos infamantes como ahuyentar las moscas al ganado o sacar las vergüenzas en público, penas restrictivas como reclusión en guacheril, destierros, penas de tortura con palo (variscasos aplicados por el tagorero con su añepa) o lo recogido por Marín y Cubas y Abreu y Galindo “…toda travesura era castigada con los palos que le parecía al rey, dados con el bastón que usaba como cetro; y después de apaleado el delincuente, lo mandaba a sajar”, sajaduras con tabonas a modo de marcas que nos recuerda al pasaje bíblico de Caín y Abel, despeñamientos (desriscamiento) de reos culpables de delitos de sangre, horca (el pasaje de Antonio Viana del agorero Guañameñe y Benchomo), aplastamiento…“La pena por aplastamiento consistía en tender al reo sobre el suelo con las extremidades abiertas en Cruz de San Andrés para atarles las manos y pies a cuatro estacones fijos, bien sujetándoles los pies a un solo estacón y las manos a dos u a otro únicamente
En particular en el caso del menceyato de Ycoden se optaba por la horca. En el achimenceyato de la Fuente de la Guancha, perteneciente a la jurisdicción del Reino de Icoden, hay un lugar llamado el Ahorcado debajo del Lance, en el Monte Frío, que era utilizado para tal fin, según Bethencourt Alfonso.
Un método muy utilizado también en Menceyato de Icoden, era el emparedamiento en majano con una mano fuera.
Y para delitos más comunes nos remitimos a la siguiente cita “…que haciendo apresado una barca de españoles. Al tiempo que estos hacían sus entradas en Tenerife, no les supo inspirar el odio que tenían a esta nación mayor venganza que la de emplear sus prisioneros en limpiar las cabras y matarles las moscas que las incomodaban”. información recogida por el navegante veneciano al servicio de la Corona de Portugal Alvise Ca da mosto.
La simple amonestación se reservaba, no han cambiado los tiempos ni las culturas, a las clases más elevadas de la sociedad aborigen, y me refiero al delito de robo de ganado penado por las leyes guanches y que inclusive desencadeno guerras entre los distintos reinos de Tenerife, y que sin embargo en el caso del noble guanche llamado Zebenzuí apodado El Hidalgo Pobre solo recibió una reprimenda del gran Benchomo (Antonio de Viana).
Estos son solo unos meros apuntes, con el ánimo de apróximarnos a un tema como es El Derecho Consuetudinario en el Pueblo Guanche, que requeriría una investigación más profunda. (Miguel Edmundo Delgado López)

sábado, 11 de julio de 2015

TRATADO DE EL BUFADERO



1464 julio 21.

El 21 de julio de 1464 los Menceyes de Chinech (Tenerife) aceptan un tratado comercial con el colono Diego de Herrera, conocido como “Acta del Bufadero”, mediante el cual se les permitía instalar en Añazu un centro de contratación, los colonos reinterpretaron este acuerdo como un sometimiento territorial y político de la isla. Construyeron una torre en la desembocadura del Barranco de Bufadero desde donde se dedicaron a hacer correrías por el interior de la isla robando ganados, capturando y esclavizando a los guanche, y otros abusos, provocando enfrentamientos que motivaron que los guanches de Anaga expulsaran a los castellanos y demolieran la torre.


“A todos quantos esta carta vieredes que Dios honrre guarde de mal, yo Ferrando de Parraga escriuano público de ventura en lugar de Alfonso de Cabrera escriuano público en las islas de Canaria por mi señor Diego de Perrera señor de las dichas islas con auctoridad e decreto quel dicho señor me dio vos do fee e fago saber que en presencia de mí el dicho escrivano e de los testigos que de yuso serán escriptos en como en sabado veinte e un dias del mes de jullio año del nasçimento del nuestro señor Jesucristo de mill e quatroçientos e sesenta e quatro años estando en la isla de Thenerife una de las yslas de Canaria en un puerto que se llama El Bufadero estando ende el dicho señor Diego de Ferrera señor de las dichas islas con çiertos navios armados con mucha gente que trayan en los dichos navios vinieron ende paresçieron ante el dicho señor el grand rei de Imobach de Tauro el rey de las lançadas que se llama rey de Goymad el rey de Naga e el rey de Abona e el rey de Tacoronta e el rey de Benicod e el rey de Dexe e el rey de Tegueste e el rey de Daute e todos los sobredichos nueve reies juntamente fizieron reuerençia e besaron las manos al sobredicho señor Diego de Ferrera obedesçiendolo por señor presentes los trujamanes que ende estavan los quales eran rey Darmas que a nombre Lançarote e Matheos Alfonso e otros muchos que sabían la lengua de la dicha isla de Thenerife e luego Juan Negrin rei de Armas levantó el pendón y dixo a altas bozes tres bezes Tenerife Tenerife Tenerife por el rey don Enrrique de Castilla y de León y por el generosso cauallero Diego de Herrera mi señor. E luego los sobredichos reyes de la dicha ysla de Theneriffe dixeron al sobredicho señor Diego de Herrera que por quanto ellos conosçian bien que él era señor de todas las islas de Canaria por justo e derecho titulo e razón que a las dichas islas tenia e por la conquista que les fazia e mandaua fazer luengos tiempos auia que ellos todos juntamente de sus propias voluntades e cada uno por si en sus señoríos sin premia ni constreñimiento ninguno les plaze obedesçer e obedesçen al sobredicho señor por su señor e se ponen debaxo de su señorío e obediencia e le quieren dar e dan libre e desembargadamente la tenençia e poseçion e propriedad e señorío de toda la dicha ysla de Theneriffe para que de oy en adelante el dicho señor la tenga e posea toda enteramente como cosa suya e pueda en ella e en toda ella mandar e vedar e fazer jutiçia çivil e criminal asi como en cada una de las otras islas conquistadas metidas debaxo de su señorío e que desde oy en adelante los sobredichos reyes todos juntamente e cada uno por sí e por sus subçesores e por los fidalgos e gentes de sus señoríos que a todo estavan presentes e les plogo e consintieron en todo lo sobredicho se desapoderan de la tenençia e propriedad e posseçion e señorío e juz que en la dicha isla thienen e lo dan todo enteramente en mano e poderío del dicho señor Diego de Ferrera su señor e para que administre y rija las dichas justicias asi çiuil como creminal e el governamiento dellas e que para oy en adelante se davan por sus vassallos e se avassallauan a el e a su mandado e se dauan por sus buenos vasallos e fazer su mandamiento en todo e por todo e luego el dicho señor Diego de Ferrera dexo ende sus navios e gentes e desçendió e subió por la tierra arriba bien serca de dos leguas con los dichos reyes follando la tierra con sus pies en señal de poseçion e cortando ramas de arboles que en la dicha isla estauan en los dichos reyes metiéndolos en la dicha poseçion pacificamente non ge lo conturbando nin contrallando persona alguna yendo con el por la dicha tierra aconpañandolo e faziendo todo gazajado e servicio que podían e luego el dicho señor Diego de Herrera mando a los dichos reyes que cada uno en su nombre por si en sus tierras e señoríos que governassen e mandassen en la justicia por el la qual les dio e encomendó a ellos e cada uno dellos prometieron de la gouernar e mandar por el en su nombre como buenos e leales vassallos bien e lealmente so pena de caer en mal cabsso (... ) ques (...) por su señor les (...) leal (...) la ysla de Fuerteventura e Luis de Casañas vecino de la dicha isla e Lansarote e Jacomar del Fierro e Anton de Simancas vecinos de la dicha isla del Fierro e otros muchos que sabían la lengua de la isla de Thenerife. Va escripto siete rayos o diz Lansarote no en pesca e yo el dicho Hernando de Parraga escrivano (...) dicho que fize escrivir esta carta e fiz en ella mio signo a tal en testimonio de verdad. Didacus Episcopus rubicensis e Fernando de Parraga escrivano publico. Este es treslado bien e fielmente sacado de una escritura original escripta en pergamino signada y firmada de Fernando de Parraga escribano publico que para sacar este treslado a pedimiento de Melchior de Armas Negrin alcalde mayor desta isla de Fuerteventura me fue entregada por el señor Gonçalo Argote de Molina provinçial de la Sacta Hermandad de Andaluzia por el rey nuestro señor conde de Lansarote y señor desta isla de Fuerteventura y de la torre de Gildolid y alférez mayor de la milicia veyntiquatro de Sevilla el qual dicho oreginal resçibio su señoría en su poder y de como lo resçibio firmo de su nombre siendo testigos a lo ver y corregir e consertar Alonso López Patiño veyntiquatro de Xerez de la Frontera y Gerónimo de Aguilera Valdivia sargento mayor desta dicha ysla por el rey nuestro señor. [Firmas] Pedro Negrin Galán escrivano publico mayor y del conçejo desta ysla de Fuerteventura por nombramiento de los muy ilustres señores presidente e oidores de la rreal audiençia destas yslas y vesino de Gran Canaria a lo que de suso se hace mension presente soy y lo hise escrevir e por ende fiz aqui el testimonio signo que es a tal en testimonio de verdad. Pedro Negrin Galán, escribano público.
(A.H.P.S.C.T. Protocolo 1.106, escribano Juan Anto­nio Sánchez de La Torres, folio 54).


PLEITO POR LA POSECION DE LA IMAGEN DE LA DIOSA CHAXIRAXI





Guanches, firmantes del poder concedido al clérigo católico Pedro Goçon, por parte de los guanches de Candelaria para iniciar un pleito por la posesión de la imagen de la Diosa Chaxiraxi (Virgen de Candelaria) en 1544, donde afirman  para defender sus derechos sobre la imagen los guanches manifiestan, sin ninguna clase de reparos o dudas, que “tienen memoria de cómo sus antepasados ayudaron a hacerla, es decir que ayudaron a costear su pago, lo que entra en flagrante contradicción con el relato de Espinosa, que afirma que ésta había aparecido en una playa a los naturales ciento y cinco años antes de la Conquista de Tenerife.” (Fuente: La  Candelaria  de  los  guanches,  la  de  los  agustinos
y  la  de  los  dominicos  |  Dos  visiones  opuestas  del  culto  candelariero
Lorenzo Santana Rodríguez)

Anton Gutietrrez, don.
Juan Guanche, don.
Castellano, don.
Juan Castellano, don.
Juan de Baltasar,don.
Juan de Santa Cruz,   don.
Juan de Tacoronte, don.
Juan Gaspar, don.
Juan Gaspar, don.
Luís García, don.
Luís Hernández de Ibavte, don.
Luís Hernández, don.
Luís Hernández, don.
Pedro Delgado, don.
Pedro Hernández, don.
Pedro Madalena, don.


viernes, 10 de julio de 2015

INVESTIGACIONES SOBRE MATEMÁTICAS Y ASTRONOMÍA GUANCHE PARTE III. EL CALENDARIO



José Barrios García

INTRODUCCIÓN

El calendario guanche ha sido objeto de diversos estudios. Tras ellos, la situación general puede sintetizarse de la siguiente manera: 1

Como vemos, las opiniones se encuentran muy divididas, imponiéndose la necesidad de un análisis en profundidad. En mi opinión, buena parte de las divergencias existentes en la literatura se debe a la falta de una adecuada formación interdisciplinar de los investigadores.

Así, Álvarez (1949) conoce bien las fuentes pero sus conocimientos astronómicos son muylimitados, e igual ocurre con Diego (1968, 1979) y Cubillo (1985). Por otra parte, Aparicio et al. (1994) y Esteban et al. (1994) parten de una formación astronómica académica, pero demuestran un gran desconocimiento, tanto de las fuentes escritas, como del contexto cultural en que se insertaban las prácticas astronómicas de los canarios. 2 Para superar esta situación hemos dedicado un considerable esfuerzo, por una parte, a la depuración de las fuentes etnohistóricas y, por otra, a una adecuada formación astronómica, que, junto a la implementación de programas informáticos avanzados, nos permita reconstruir el cielo histórico de Canarias.


Los resultados que aquí presentamos sintetizan nuestras investigaciones hasta el momento.

CALENDARIO LUNAR

Al igual que ocurre en Gran Canaria, las fuentes son prácticamente unánimes en afirmar
que el calendario usual de los guanches era un calendario lunar. Así, tenemos los siguientes testimonios:

Hacían entre año (el cual contaban ellos por las lunaciones) muchas juntas generales; y el rey que a la sazón era y reinaba, les hacía el plato y gasto de las reses, gofio, leche y manteca, que era todo lo que darse podía; y aquí mostraba cada cual su valor, haciendo alarde de sus gracias en saltar, correr, bailar aquel son que llaman canario, con mucha ligereza y mudanzas, luchar, y en las demás cosas que alcanzaban […]
Espinosa (1980 [1594], p. 38)

Aunque averiguar el año y tiempo en que esta sagrada imagen apareció sea cosa muy dificultuosa, porque ha venido de mano en mano hase ido perdiendo la memoria; con todo aquesto, aprovechándome de las antiguas pinturas que esto refieren y sirven de escritura, y de la computación de las lunas de que los antiguos naturales usaban, vendré rastreando a dar con lo más averiguado, que es:

El año de mil y cuatrocientos de nuestra redención, ciento y cinco años antes de que
la Isla fuera de cristianos ni hubiera en ella noticia de evangelio […]
Espinosa (1980 [1594], p. 51)

El número de días por los soles, / y el de meses y años por las lunas, / contaban con buen orden y concierto, / que como eran de cuenta tenían cuentas. Viana (1991 [1604], I, p. 89)

Pero, al igual que ocurre en Gran Canaria, un calendario lunar puro no justifica la
economía isleña

CALENDARIO SOLAR
En efecto, las fuentes recogen distintas noticias sobre la adecuación del calendario lunar al ritmo de las estaciones, que pasamos a resumir brevemente.

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

Según Torriani y Abreu, la luna de agosto recibía un nombre particular:

Dicen también que a Dios lo llamaban Arguaicha fan Ataman, que significa "Dios del cielo", porque al cielo llamaban ataman, y que celebraban algunos días de fiesta. Contaban el tiempo de la luna con nombres diferentes; y el mes de agosto se llamaba
Begnesmet.
Torriani (1978 [1592], p. 179)

Comían cebada tostada y molida, que llamaban ahoren, y a la cebada tamo […].
Araban con garabatos de palo: rasguñaban la tierra los hombres, y las mujeres derramaban en la tierra lo que habían de sembrar; y esta sementera era en el mes de agosto, al cual mes llamaban beñesmer.
Abreu (1977 [1632], p. 297)

Y Espinosa reconoce que en la playa de Abona se celebraban a mediados de agosto procesiones similares a las de Candelaria:
Eran las procesiones que los ángeles hacían así por la playa, donde la santa imagen estaba, como por la del Socorro, donde apareció, muy ordinarias, así de noche como de día, con mucha solemnidad, gran armonía y música de voces suavísimas, con muchedumbre de compañía que, con velas encendidas, puestas en orden y concierto, hacían su procesión, desde la ermita que llaman de Santiago, hasta la cueva de San Blas, por toda la playa […]. En la playa que dicen de Abona, que será cuatro leguas désta de Candelaria, hacia la Montaña Roja, se veían también ordinariamente estas procesiones, principalmente por la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora […].
Espinosa (1980 [1594], p. 65)

Por su parte, Núñez de la Peña es muy preciso al señalar:

Contauan los meses por las lunas, y los dias por los soles; tenían en esto mucha cuenta: repartieron el año en quatro tiempos, Verano, Inuierno, Estio y Otoño, y à su tiempo sembrauan, y cogian; no pusieron nombre a los meses, sino en passando doze lunas, hazian vn año, que llamauan Achano, y tenian numero de los que iban passando con cuenta, y razon.
Núñez (1994 [1676], p. 29)

Pero no explica cómo se ajusta el calendario lunar al calendario solar, cuestión sobre la que existen varias versiones en las fuentes.

La primera versión proviene del autor anónimo que escribió entre 1604 y 1687 las siguientes líneas expresamente referidas a Tenerife y Gran Canaria. Aunque su autor dice explícitamente basarse en Viana (1604), la parte más interesante de su testimonio astronómico no se encuentra en Viana (1604). Según esta información, guanches y canarios:
[…] Contaban el año por doçe meses i el mes por lunas i el día por soles i la semana de siete soles; llamaban el año Achano; acababan su año a el fin del quarto mes; esto es su año comensaban por el equinocio de la primauera i a el quarto mes qe. Era quando habian acauado la sementera qe. era por fines de iunio hacian grandes fiestas por nuebe dias continuos aunqe. fuessen entre enemigos; i tubiessen guerras por entonçes no peleaban i festejabanse unos con otros.
Anónimo de Cedeño (1934 [16821687],pp. 17 r 17 v)

Como vimos anteriormente, su información es muy confusa respecto a Gran Canaria, y
puede serlo aún más sobre Tenerife si tenemos en cuenta que, según Viana (1604), los
guanches celebraban fiestas anuales en los últimos 9 días de abril, al fin y al cabo, el cuarto mes del calendario juliano/gregoriano.

Desde luego, y al igual que sucedía en Gran Canaria, debemos aceptar que los guanches
celebraban el solsticio de verano en relación con los espíritus de los antepasados. A este
respecto, Marín de Cubas añade que los guanches ajustaban el calendario lunar por el solsticio de verano:

[…] havía muchos años que estaba en la ysla, hacian su quenta por las lunas i ajustabanlas por el estío en los dias mayores de el año, cien años havia antes que Thenerife fuesse conquistada que la tenian en la ysla i tenian de conocimiento habria 73 años por este tiempo, de que era madre de Dios y que el niño siendo hombre murio y resucito […]
Marín (1986 [1687], p. 41 v)

No obstante, afirma reiteradamente que la primera luna del año correspondía al mes de
agosto:

[…] el año contaban por las sementeras i llamaban era tenianlos araiados, i señalados en tablas, i empessabanle serca de agosto llamado beñas mer en la primera luna i por quince dias continuos hasta la opocicion hacian grandes fiestas devia ser por sus difuntos iban a las sepulturas, y cuebas con teas y luces encendidas, i despues hacian
grandes comidas […].
Marín (1986 [1687], p. 76 r)

[…] a el mes de agosto en que hacian sus grandes fiestas de luces, bailes i comidas
llamaban beñasmer, el año, i la segada, era […].
Marín (1986 [1687], p. 86 r)

[…] Hacían sus fiestas como los canarios a el fin de la era, o año empesado en la
luna de agosto llamado Beñasmer […]
Marín (1986 [1694], p. 280)

Vemos, pues, que Marín proporciona reiteradamente una versión coherente del calendariolunar guanche, mientras que la versión anónima resulta contradictoria en sus propios términos. Sobre esta base, seguiremos la opinión de Marín y asumiremos que, en efecto, el Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche… año lunar guanche empezaba con la primera aparición del creciente lunar “cerca de agosto”.

La cuestión es: ¿qué significa “cerca de agosto”?

CALENDARIO SIDERAL

Hasta aquí hemos utilizado la información astronómica que nos proporcionan las fuentes, pero ahora debemos explorar otra clase de información más sutilmente oculta en los textos.

Porque si deseamos estudiar el mes de agosto entre los guanches, debemos hablar inevitablemente de la Virgen de Candelaria, en cuyo honor se celebra el 15 de agosto la
festividad popular más importante de la isla. Una celebración interpretada tradicionalmente como una reminiscencia del beñesmer guanche del mismo mes. 3

En efecto, nos proponemos demostrar que las tradiciones asociadas a la Virgen de Candelaria provienen de un culto guanche anterior a la conquista que, una vez analizado, nos proporciona una visión insospechada del corazón mismo de la religión astral guanche. De hecho, veremos cómo la tradición guanche asocia la Virgen de Candelaria con una estrella, y no con el sol o la luna, proporcionándonos una manera de profundizar tanto en su calendario como en su religión.

LAS TRADICIONES DE CANDELARIA

Expresadas de forma muy resumida, estas tradiciones cuentan cómo a finales del siglo XIV apareció en la costa de Güímar una escultura de madera representando a una mujer erguidaque sostenía un niño en su mano derecha y una vela en su mano izquierda. Esta imagen hizoinmediatamente algunos milagros entre los naturales que causan una reunión de los nuevemenceyes de la isla. Los menceyes, aun desconociendo su significado católico, reconocieronsu origen divino, la colocaron cuidadosamente en una cueva junto a la cueva del mencey deGüímar en Chinguaro, y decidieron celebrarle un culto guanche en ciertos días del año.

La situación permaneció así hasta una fecha imprecisa, comprendida entre 1430 y 1450
aproximadamente, en que los guanches tuvieron conocimiento del significado católico de la imagen por medio de Antón Guanche, un natural de la isla raptado de muchacho por los esclavistas españoles y educado en Lanzarote. Él será, según la tradición, quien le explique a los menceyes el significado católico de la imagen y los convenza de trasladarla a la cueva de Achbinico, en la costa de Güímar, y proporcionarle un culto más en consonancia con su origen católico.

En 1496, una vez terminada oficialmente la conquista de la isla, los españoles, que conocían el culto guanche a Candelaria en Achbinico, decidieron adoptarlo como el principal culto católico de la recién conquistada isla, celebrando su festividad anual por primera vez el 2 de febrero de 1497 (Espinosa 1980 [1594]: 6669).

Desde entonces y hasta hoy su devoción ha continuado siendo, con diferencia, la más importante de la isla con dos celebraciones anuales, la del 2 de febrero –la celebración oficial– y la del 15 de agosto –la celebración popular.

Con estos antecedentes no es sorprendente encontrar que las tradiciones de Candelaria
puedan enmascarar importantes vestigios de la religión guanche.

EL CULTO GUANCHE A LA CANDELARIA

La parte más atractiva para nuestro estudio de estas tradiciones son aquéllas que describen la primera interpretación que le dieron los guanches a la imagen en términos de su propia cultura, dado que todas las fuentes asumen que los guanches ignoraban el catolicismo. Las siguientes son las tres primeras versiones publicadas sobre este punto.
a) Primera versión

La primera versión data de 1585 y nos describe brevemente cómo se extendió rápidamente por toda la isla el culto a la imagen recién hallada en la costa de Güímar, después de que ésta hiciera algunos milagros:

[…] sabido ésto por los moradores de las dichas Islas, la comenzaron a tener en [muy] grandísima veneración, llamándola "Madre del Sol". La qual devoción ha quedado i está viva el día de hoi en todos los Naturales, a quien los Españoles llaman "Guanchas", i la adoran tanto como al mesmo Dios, haciéndole cada año, el día de la Candelaria, gran fiesta, en la qual cantan i vailan i hacen otras muchas cosas de mui gran regocijo i fiesta.
González de Mendoza (1946 [1585], p. 95)
b) Segunda versión

Nueve años después, la segunda versión –y la oficial– describe cómo, después de escapar de sus amos, Antón Guanche le explica a los guanches el significado católico de la imagen, diciéndoles:

[…] porque ésta es (diciéndolo en su propio lenguaje): Achmayex, guayaxerax, achoron, achaman, la madre del sustentador del cielo y tierra, y por tanto es reina de uno y otro […], saberla servir y agradar, para que por su medio e intercesión vengáis al verdadero conocimiento de Dios, que es el Guayaxerax que confesáis […].
Espinosa (1980 [1594], p. 62)

Divulgose la fama desto [aparición de la Candelaria]; va la voz discurriendo por la isla, que la mujer que en el reino de Güímar había aparecido, era la madre del sustentador del mundo, a quien ellos confesaban y tenían por Dios. Acuden de todas partes a la dedicación que de la cueva se hacía, y júntase gran número de gente; ordenan fiestas y regocijos, danzas, bailes, pruebas y saltos de mucha ligereza, carreras, luchas, tirar la lanza y otros loables ejercicios […]. Quedó concluido y por ley asentado que tantas veces en el año se junta en este lugar, por honra de la madre de Dios, a sus regocijos y bailes
Espinosa (1980 [1594], pp. 6364)

c) Tercera versión
Publicada en 1604, esta versión es –que sepamos– la única que describe la primerísimo reacción de los guanches ante la aparición de la estatua: Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

El rey mandó que todos se apartasen, / que como a estrella celestial preciosa, que él mismo con sus grandes la llevasen, era más justo y más decente cosa: / y dijo, que antes todos contemplasen / de a do les vino prenda tan hermosa, / y así en contradictorias diferencias / hubo estos pareceres y sentencias. / Dijeron unos, si por dicha era / que alguna de las naves que pasaban / se perdió, y la arrojó la mar afuera, / […] / Otros dijeron, si quizá de España / alguna gente allí había venido / que la dejasen […] / Otros de más devotos corazones, / decían que las voces y armonía, / músicas, cantos, lumbres, procesiones, / con aplauso y acorde melodía, / eran a causa suya, y los varones / en quien más parte de prudencia había, / dijeron ser del cielo alguna estrella / en traje de mujer hermosa y bella. / A al fin todos conformes confesaron / ser cosa celestial, aunque era muda, y con sonoros cantos la llevaron
[…].
Viana (1991 [1604], I, pp. 253254)

La lectura cruzada de estas tres versiones sugiere varias hipótesis, siendo la más integradora la de asumir que la deidad guanche asociada con la escultura de madera fuera una estrella. En su cosmogonía, esta estrella había sido considerada como “la madre del Sol”, así como “la madre del sustentador del mundo”.

Bajo este aspecto, la siguiente afirmación de Espinosa cobra un nuevo cariz, pues, ¿qué
mejor símbolo de una estrella que la luz de una vela?

Todas, o las mas imágenes que sabemos haber aparecido entre cristianos, han tomado el nombre […], o del lugar donde aparecieron […]; o de los efectos que causaron cuando aparecieron […]; o de las insignias que tienen, como es ésta de Candelaria, que, por tener un cabo de vela verde en la mano y por ser muy ordinarias las luminarias y velas que parecen en su playa, se llama así; y por esto su principal festividad es la Purificación.
Espinosa (1980 [1594], p. 75)

Como veremos a continuación, esta hipótesis puede respaldarse con notables argumentos astronómicos y etnográficos. Nuestro razonamiento procederá como sigue: si la Virgen de Candelaria está ocultando a una estrella, es probable que la festividad guanche de agosto ocurriera en un momento importante del año sideral de esa estrella, presumiblemente en su orto o puesta helíaca.

CANOPO

Para evaluar esta posibilidad hemos utilizado el programa de ordenador diseñado por Schaefer (1985, 1987) para calcular las fechas de los ortos y puestas helíacas de las estrellas.

Los resultados completos de este cálculo para las 25 estrellas más importantes, bajo condiciones atmosféricas medias, durante los últimos 2000 años en intervalos de 500 años, pueden verse en nuestra tabla de ortos y puestas helíacas.

Como esta tabla demuestra, existe una buena candidata a marcar el comienzo astronómico del calendario lunar guanche: Canopo. Y ello no sólo por la adecuación de su orto helíaco a la festividad tradicional, sino porque la observación y el culto a Canopo se encuentra bien documentado entre los bereberes continentales.

En efecto, poco se sabe sobre las cosmogonías preislámicas norteafricanas, pero existen
notables evidencias que señalan a Canopo como el eje central de un antiguo sistema cosmológico, ampliamente repartido por el norte del continente. En esta cosmogonía, Canopo es la estrella principal del cielo, la más grande y la más antigua, la madre de todas las estrellas. Huevo primordial, de su explosión nace el universo que conocemos (Pâques 1956).

Otras noticias muestran la importancia de los ortos helíacos de Orión, Aldebarán, Las
Pléyades, Sirio y Canopo en el calendario tuareg, que usan la expresión ihadan n egmod n itran (= noches de la reaparición de las estrellas) para designar el periodo de finales de
verano. Entre los tuaregs del Adrar, Canopo recibe el nombre de Rouchet (= agosto), porque después de haber estado invisible a principios de verano, reaparece a finales del mismo. Entre los tuaregs del Ahaggar, Canopo recibe el nombre de Wadet (Foucauld 1952: 1693, 1912).

En este contexto, merece señalarse la antigua festividad bereber de la Tagdudt, descrita por Khawad (1978) y MorinHawad (1985). Esta antigua fiesta, casi desaparecida actualmente, era celebrada a finales de agosto en el sur de Marruecos, y otras partes del mundo bereber, siguiendo al orto helíaco de la estrella adat, suceso que marcaba el principio de un nuevo año.

Aunque estos autores no identifican claramente de qué estrella se trata, la época del año y la dirección de su orto apuntan nuevamente a la estrella Canopo (¿adat = Wadet ?).

FIESTAS DE FINALES DE ABRIL

Si las fiestas de agosto son las de la siembra, otras noticias apuntan que las fiestas de la
cosecha podrían tener lugar a finales de abril. En efecto, Mosto señala que los guanches:
[…] viuono d'orzo & di carne, et latte di capra […] & di alcuni frutti, spetialmente di
fichi, &per esser il paese molto caldo, raccolgono le sue biande del mese di Marzo &
d'Aprile […].
Mosto (1895 [145?], pp. 30 v 31r)

Señalando Núñez de la Peña:

Tenian los naturales de esta dicha isla de Thenerife por costumbre, quando acabauan de coger sus ceuadas, y leuantar sus heras, de hazer grandes fiestas, y regozijos, en agradecimiento de los bienes que Dios les auia dado; y era de tanto priuilegio, que passaban à festejarse de vnos reynos à otros, y à darse los parabienes de la buena cosecha; aunque huuiesse entre ellos guerras, en aquella ocasion iban seguros sin recibir agruio de los contrarios, antes muchos agasajos, regalos y famosos conbites.

Todos los años en los postrimeros dias del quarto mes, que es abril, celebrauan fiestas anales, por espacio de nueue dias; juntauanse los de cada reyno en el palacio de su rey; y alli se regozijauan con juegos, danças, bailes […]: en estas fiestas auia grandes combites à costa de el rey.
Núñez (1994 [1676], p. 33)

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

Viana, el primero en nombrar las fiestas de abril, nos dice sobre las mismas:

La furia Aleto, autora de discordias, / entre los nueve reyes que regían / de Tenerife los felices términos, / causó continuas guerras y batallas, / siendo bastante causa, la codicia / de ganarse las tierras y rebaños ; / pero guardaban por costumbre antigua, / por días festivales de cada año / del mes de abril los nueve postrimeros, / porque les diese Dios cosecha próspera / de frutos y ganados, y aunque hubiese / guerras entre ellos, había entonces treguas / con paz tranquila, en tanto que duraban / las fiestas, regocijos y placeres. / Para solemmnizar las alegrías, juntábanse en las cortes de sus reyes / todos los más vasallos, y los nobles, / ricos, honrados, graves, principales; / en los tagoros con su rey entraban / a consultar las cosas del gobierno, / utilidad y pro de su república, / una hora del día en la mañana; / y después de esto, en fiestas y alegrías / con música, banquetes y holguras / se entretenían todo el demás tiempo […].
Viana (1991 [1604], I, pp. 141142)

Fueran o no fiestas de la cosecha, lo cierto es que tal y como se describen, las fiestas de abril no eran fiestas lunares, pues estaban fijadas en el calendario (solar) castellano. Ello
obliga a pensar que estaban regidas bien por el Sol bien por las estrellas. En cuyo caso merece notarse que, precisamente, a finales de abril tenía lugar la puesta helíaca de Canopo y otras estrellas importantes en el mundo bereber, como son Aldebarán, Orión y las Pléyades.

Leídas en este contexto, las siguientes afirmaciones de Bethencourt no son nada descabelladas, si bien la falta de noticias alternativas nos impide contrastarlas adecuadamente:

[…] Cuanto al culto rendido a los demás astros sólo se dice que la diosa luna “como madre de los tiempos” era la encargada de regularlos; siendo sus faces [sic] así como la marcha de la estrella vaquera, motivos de observaciones para guadameñes y samarines, que además de astrólogos barruntaban los cambios meteorológicos o sea las cabañuelas con aplicación a la agricultura y al pastoreo. Arreglado a las revoluciones sinódicas de la diosa Luna dividían el año en doce partes, que apellidaban primera luna, segunda luna, etc. […], empezando por la de Agosto según Marín y Cubas.
Bethencourt (1994 [1911], p. 270)

[Refiriéndose al beñesmer] […] por ministerio de la ley los soberanos lo convocaban tres veces al año, en la cuarta, octava y duodécima luna, durando cada legislatura nueve días que correspondían a los nueve últimos de la 3ª decena del mes de Abril, 2ª
decena de Agosto y 3ª de Diciembre. […].
Bethencourt (1994 [1911], p. 225)

Respecto a la estrella vaquera, carezco de cualquier dato que me permita identificarla, salvo que se trate de la propia Canopo. En cuanto a la posible celebración de un beñesmer a finales de diciembre, cabe relacionarlo con el solsticio de invierno.

FIESTAS DE PRINCIPIOS DE FEBRERO

Sin embargo, queda por aclarar un punto del calendario. ¿Celebraban los guanches hacia
principios de febrero una fiesta relacionada con las tradiciones de Candelaria, tal y como afirman Espinosa y otros autores? En mi opinión, existen indicios claros que permiten apuntarlo.

Ya en la famosa Acta de la Cera se pone de manifiesto cómo algunos castellanos se vieron obligados a ir a buscar a sus esclavos a Candelaria, pocos días antes de la fiesta de la Purificación.

[…] Y que los dichos Pedro Fernández y Diego Fernández y Alonso Sánchez de Morales y Pedro Maninidra y Pedro Mayor fueron en hallar [la cera] este presente año [1497], cuatro o cinco días antes de la Purificación de Nuestra Señora la Virgen María. Y que han oído decir a muchas personas que la han hallado, que siempre por este tiempo se halla y parece, y que por esto era y es verdad y muy notorio […] y que este presente año fueron más de veinte personas presentes cuando apareció, que habían ido en busca de esclavos de vecinos que se habían ausentado […].
Espinosa (1980 [1594], p. 68)

Y Espinosa, Viana y Núñez señalan que los menceyes de Taoro y Güímar pensaron en
tener la virgen la mitad del año cada uno, lo cual concuerda con que las fiestas de febrero y agosto estén separadas, aproximadamente, 6 meses:

[…] había el rey de Taoro mandado le diesen aviso, y así lo hizo el rey de Güímar, diciendo que una mujer extranjera había parecido en su reino a la orilla de la mar, que resplandecía más que el sol […], que viniese de paz si quería gozar de su vista
[…]. Vino el rey de Taoro de paz con seiscientos hombres que le acompañaban. Y habiendo visto la santa imagen […], no determinándose, esperaron a que los demás reyes se juntasen y viniesen […]. Al fin queda consultado entre ellos, asentado y recibido, que aquello debía ser alguna cosa del cielo, y como tal fuese reverenciada

[…]. El rey de Güímar […] dijo al de Taoro que le parecía sería bien que todos partiesen deste bien, y para esto que partiesen el año y que la mitad de él estuviese aquella mujer en su reino de Taoro y la otra mitad en el suyo de Güímar, donde había aparecido. Respondió el rey de Taoro […], no acepto al presente el partido […] pues apareció en tu reino, su voluntad es estar en él […].
Espinosa (1980 [1594], pp. 5960)

Divulgóse la nueva en la Nivaria / de que era de Dios madre, gran señora, / y como se llamaba Candelaria / con el sumo Achoron intercesora, / y así con devoción extraordinaria / dos veces en el año aún hasta agora / se juntan, como entonces se
juntaron, / y fiestas y alegrías celebraron. / Juntos los nueve reyes cierto día, /

Dadarmo, por mostrarse generoso, / o porque al de Taoro le temía, / que siempre ha
sido rey más poderoso, / le dijo, usando necia cortesía, / que por participar ambos del
gozo / en su reino seis meses la tuviese / del año, y otros seis meses se la volviese.
Viana (1991 [1604], I, p. 257)

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

Dado que el orto acrónico de una estrella tiene lugar algo menos de 6 meses después de su orto helíaco, la fiesta de principios de febrero podría estar fijada por el orto acrónico de Canopo. De esta manera, la división del año propuesta por el mencey de Güímar puede interpretarse como una partición del año sideral de Canopo, en base a los ortos helíaco y acrónico de la estrella.

COLLARAMPA

Respecto a los nombres de las estrellas, y dejando al margen la ‘estrella vaquera’ mencionada por Bethencourt, sólo conozco la siguiente noticia, tomada de antiguos documentos genealógicos: Juan Doramas tuvo por esposa a la infanta Collarampa, (Dª María Ana Hernández Bencomo), llamada Estrella en lengua guanche […].
Montes de Oca (1924, p. 61)

FECHA DE LA APARICIÓN DE CANDELARIA

Por último, no podemos dejar de considerar el famoso problema cronológico que tanta confusión ha causado entre los historiadores: la fecha de la aparición de Nuestra Señora de Candelaria en las playas de Güímar. 4

La primera noticia que tenemos proviene del propio padre Espinosa. Debería de ser un testimonio de gran calidad, dada la trascendencia religiosa del tema y el cuidado que asegura haber puesto en su averiguación:

Aunque averiguar el año y tiempo en que esta sagrada imagen apareció sea cosa muy dificultuosa, porque ha venido de mano en mano hase ido perdiendo la memoria; con todo aquesto, aprovechándome de las antiguas pinturas que esto refieren y sirven de escritura, y de la computación de las lunas de que los antiguos naturales usaban, vendré rastreando a dar con lo más averiguado, que es:

El año de mil y cuatrocientos de nuestra redención, ciento y cinco años antes de que
la Isla fuera de cristianos ni hubiera en ella noticia de evangelio […].
Espinosa (1980 [1594], p. 51)

Sin embargo, Espinosa comete un error de bulto que oscurece totalmente su cronología.

En efecto, si la conquista terminó en diciembre de 1495, y a esta fecha le quitamos 105 años, la aparición debió de ocurrir en 1390, y no en 1400.

Bien porque notaran este error y trataran de solventarlo, o bien por cualquier otra razón que desconocemos, la mayor parte de los autores que siguieron a Espinosa proponen cronologías alternativas, que a menudo se basan explícitamente en cuentas guanches.

a) Según Torriani (1978 [1593], p. 172) la aparición tuvo lugar en 1405.
b) Según Abreu (1977 [1632], p. 302) tuvo lugar en 1390.
c) Según Viana, (1991 [1604], I, p. 246) tuvo lugar hacia 13301350.
d) Según Núñez de la Peña (1994 [1676], p. 38) tuvo lugar en 1392.

Según Marín de Cubas (1986 [1687], p. 41 v) y (1986 [1694], pp. 140, 278279)
tuvo lugar en 1395, aunque en su texto más explícito (1986 [1687], p. 76 r) se limita a corregir ligeramente la datación de Espinosa, y parece situar la aparición en 13881389.

Como vemos, la situación es enormemente confusa, y difícilmente podremos aclararla dada la ambigüedad y contradicción de los datos. Máxime, cuando el análisis iconográfico de la primitiva imagen indica que debió esculpirse en el segundo cuarto del siglo XV. 6 Sin embargo, dado que Espinosa y otros autores indican repetidamente que sus cronologías se basan en cuentas calendáricas guanches, cabe hacer algunas observaciones generales que permitan abrir nuevas perspectivas para su solución. 7

En primer lugar, está claro que, en última instancia, la fuente más fiable de que disponen los autores citados para resolver este problema son las cuentas calendáricas guanches. El desconocimiento de cómo hacían sus cuentas es lo que, en mi opinión, ha generado buena parte de la confusión existente. Sin duda, conocer mejor el calendario de la isla ayudaría a resolver el problema.

En segundo lugar, debemos notar que, con excepción de Viana, todos los cómputos se basan en el número de años transcurridos entre la aparición de la Imagen y la conquista de la isla. Las opiniones varían ligeramente, pero todas se mantienen en los alrededores de las coordenadas marcadas por el error de Espinosa. Y es, precisamente, el error de Espinosa lo que nos puede ayudar a solucionar el problema.

En efecto, salvo que todos sus datos sean erróneos, sólo encuentro dos maneras de corregirlo. La primera, es asumir que hizo mal la resta, en cuyo caso el año de la aparición sería 1390. Esta solución, que podría ser la adoptada por Abreu y otros autores, supone que Espinosa culminó con un burdo error aritmético sus cuidadosas averiguaciones sobre un tema de tal trascendencia para sus propósitos. Desde luego, no me parece una solución razonable, máxime cuando a lo largo de su obra Espinosa se refiere siempre al año de 1400 como el año de aparición de la imagen.

Pero si la fecha de 1400 es estrictamente correcta, la imagen estuvo en la isla 95 años y no 105, tal y como afirma Espinosa. Ante esta disyuntiva sólo caben dos opciones. O bien se trata de un error de edición (en cuyo caso no tengo nada más que decir), o bien los 105 años no son años solares, sino años lunares, en consonancia con la “computación de las lunas” que usaban los guanches. 8

En este último caso, el error de Espinosa se reduciría a resolver la ecuación: 95 años solares 105 años lunares 5 x 19 años solares 3 x 5 x 7 años lunares  19 años solares 21 años lunares años lunares siderales y ciclo de Metón.

Tenemos, pues, que el aparente error de Espinosa admite una solución calendárica válida, que, de confirmarse, proporcionaría una notable información sobre la astronomía guanche.

Nótese que un año lunar sideral está en consonancia con la importancia de Canopo en el
calendario guanche, tal y como hemos puesto de manifiesto a lo largo de este capítulo.

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…


NOTAS:

1) Según Juan Álvarez Delgado (1949), los guanches utilizaban un calendario lunar que
empezaba en el solsticio de verano, y cuyo segundo mes recibía el nombre de beñesmet. Tras la conquista castellana, la fiesta del beñesmet se transformó en la fiesta de Candelaria.
2) Luis Diego Cuscoy (1968) sostiene que el calendario lunar guanche empezaba con la primera luna posterior al 21 de abril. Más tarde sostendrá que el calendario lunar empezaba en el solsticio de verano, coincidiendo con la fiesta guanche de la Candelaria
(Diego, 1979).
3) Para Antonio Cubillo Ferreira (1985), el calendario lunar guanche empezaría el 15 de agosto. Utilizando datos etnográficos sobre los tuaregs argelinos, señala que la determinación de esta fecha podría estar en relación con la estrella Canopo, aunque reconoce la necesidad de estudiar previamente “en qué época se ve perfectamente Canopo [en Canarias] para así poder precisar esta hipótesis y confirmarla en una futura
comunicación”, comunicación que no sabemos si se ha publicado.
4) GarcíaEspinel (1989), mezclando datos de distintas islas, presentan un esquema general del año económico guanche, empezado en el solsticio de verano.
5) Aparicio et al. (1994 [1992]) opinaron que el calendario guanche empezaba hacia el 21 de abril y que la fiesta del beñesmet tenía lugar en el solsticio de verano. Más tarde, se retractarían implícitamente en Esteban et al. (1994), apuntando que el calendario lunar guanche comenzaba con la primera luna posterior al solsticio de verano y que la
segunda lunación era el beñesmet.
6) Por su parte, Barrios (1996b, 1997) sostiene que, efectivamente, la primera luna del año lunar guanche estaba fijada por el orto helíaco de Canopo hacia mediados de agosto, y que el culto guanche a esta estrella se transfirió posteriormente a la Virgen de
Candelaria, convirtiéndola en la principal festividad católica de la isla.


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NOTAS
1 Dado su más que improbable origen guanche, prescindo en esta ocasión de los estudios relacionados con la orientación astronómica de las llamadas Pirámides de Chacona (Guímar, Tenerife); estudios a los que, por otra parte, he contribuido en diversas ocasiones (Barrios 1996a).
2 Cf. Barrios (1996a) e Iwaniszewski (1996).
3 Entre otros, Bethencourt (1994 [1911]), Rodríguez Moure (1991 [1915]), Álvarez (1949).
4 Cf. Hernández (1975), Rumeu (1975), Riquelme (1990).
5 Asumiendo que el regreso de Antón Guanche a Tenerife ocurriera hacia 14301450.
6 Hernández (1975), Rumeu (1975), Riquelme (1990).
7 Un problema calendárico de sincretismo religioso relacionado con la Virgen de Candelaria en Perú ha sido tratado por Ziolkowski (1994 [1992]).
8 En cualquier caso, nótese que 105 = 1 x 3 x 5 x 7 es el producto de los 4 primeros números impares.

ANEXO
1000 AC 500 AC 1 DC 501 DC 1001 DC 1501 DC 1601 DC 2001 DC
ASTRO Mag Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta
SI 30 dic 30 dic 26 dic 26 dic 23 dic 23 dic 20 dic 20 dic 16 dic 16 dic 13 dic 13 dic 22 dic 22 dic 22 dic 22 dic
EP 30 mar 30 mar 26 mar 26 mar 23 mar 23 mar 19 mar 19 mar 15 mar 15 mar 12 mar 12 mar 21 mar 21 mar 21 mar 21 mar
SV 3 jul 3 jul 29 jun 29 jun 24 jun 24 jun 21 jun 21 jun 17 jun 17 jun 13 jun 13 jun 22 jun 22 jun 22 jun 22 jun
EO 2 oct 2 oct 29 sep 29 sep 25 sep 25 sep 22 sep 22 sep 18 sep 18 sep 14 sep 14 sep 23 sep 23 sep 23 sep 23 sep Achernar 0.60 17 jul 8 ene 25 jul 20 ene 19 jul 1 feb
Acrux 1.10 25 oct 24 jun 30 oct 20 jun 5 nov 15 jun 11 nov 8 jun 21 nov 1 jun 7 dic 18 may 1 ene 18 may Alción 2.96 17 may 30 mar 20 may 3 abr 21 may 4 abr 23 may 8 abr 26 may 11 abr 28 may 15 abr 8 jun 25 abr 13 jun 30 abr
Aldebarán 1.06 26 may 15 abr 29 may 18 abr 30 may 20 abr 1 jun 23 abr 3 jun 26 abr 5 jun 28 abr 15 jun 9 may 20 jun 14 may
Alnilam 1.75 27 jun 23 abr 27 jun 25 abr 27 jun 26 abr 28 jun 29 abr 30 jun 1 may 1 jul 2 may 11 jul 13 may 15 jul 17 may
Altair 0.89 21 dic 24 dic 23 dic 25 dic 24 dic 27 dic 26 dic 29 dic 28 dic 31 dic 29 dic 1 ene 9 ene 12 ene 13 ene 16 ene
Antares 1.22 14 nov 5 oct 18 nov 8 oct 21 nov 11 oct 24 nov 15 oct 28 nov 19 oct 2 dic 23 oct 12 dic 2 nov 18 dic 9 nov
Arturo 0.24 24 sep 16 oct 27 sep 17 oct 30 sep 17 oct 3 oct 19 oct 7 oct 20 oct 9 oct 21 oct 20 oct 1 nov 25 oct 5 nov
Betelgeuse 0.10 19 jun 4 may 21 jun 7 may 21 jun 9 may 23 jun 10 may 25 jun 13 may 26 jun 15 may 7 jul 25 may 11 jul 30 may
Canopo 0.86
28 ago 18 abr 26 ago 18 abr 23 ago 17 abr 22 ago 16 abr 19 ago 13 abr 18 ago 12 abr 28 ago 22 abr 30 ago 23 abr
Capella 0.21 29 abr 5 may 2 may 9 may 5 may 12 may 10 may 18 may 14 may 22 may 19 may 28 may 30 may 7 jun 7 jun 14 jun
Castor 1.99 25 jun 28 may 28 jun 31 may 1 jul 3 jun 4 jul 6 jun 7 jul 9 jun 10 jul 13 jun 21 jul 23 jun 27 jul 29 jun
Deneb 1.33 26 dic 30 ene 25 dic 31 ene 24 dic 31 ene 23 dic 31 ene 23 dic 2 feb 21 dic 3 feb 31 dic 13 feb 2 ene 17 feb
Fomalhaut 1.29 10 mar 24 dic 15 mar 31 dic 19 mar 4 ene 24 mar 9 ene 27 mar 13 ene 31 mar 18 ene 10 abr 29 ene 15 abr 4 feb
Hadar 0.86 4 nov 21 jul 10 nov 13 jul 15 nov 9 jul 22 nov 6 jul 2 dic 30 jun 13 dic 24 jun 26 dic 2 jul 14 ene 25 jun
Mimosa 1.50 26 oct 6 jul 30 oct 28 jun 4 nov 24 jun 9 nov 19 jun 16 nov 14 jun 26 nov 8 jun 7 dic 16 jun 24 dic 10 jun
Polaris 2.12 Pollux 1.21 28 jun 2 jun 1 jul 5 jun 3 jul 7 jun 6 jul 10 jun 9 jul 13 jun 12 jul 16 jun 22 jul 26 jun 29 jul 3 jul
Proción 0.48 12 jul 29 may 14 jul 31 may 15 jul 1 jun 17 jul 3 jun 19 jul 5 jun 20 jul 6 jun 1 ago 17 jun 5 ago 21 jun
Régulo 1.34 7 ago 5 jul 10 ago 8 jul 12 ago 9 jul 15 ago 12 jul 18 ago 14 jul 21 ago 17 jul 31 ago 27 jul 6 sep 2 ago
Rigel 0.34 24 jun 20 abr 23 jun 21 abr 23 jun 23 abr 24 jun 25 abr 25 jun 27 abr 26 jun 28 abr 6 jul 8 may 10 jul 13 may
Rigil Kent 0.33 14 nov 30 jul 19 nov 22 jul 24 nov 19 jul 2 dic 15 jul 12 dic 9 jul 23 dic 1 jul 5 ene 10 jul 25 ene 2 jul
Sirio 1.58
14 jul 15 may 14 jul 16 may 15 jul 16 may 14 jul 17 may 16 jul 18 may 17 jul 19 may 27 jul 29 may 30 jul 1 jun
Spica 1.21 30 sep 23 ago 2 oct 26 ago 5 oct 28 ago 8 oct 31 ago 12 oct 3 sep 15 oct 6 sep 25 oct 16 sep 31 oct 23 sep
Vega 0.14 24 nov 8 ene 26 nov 7 ene 25 nov 6 ene 25 nov 7 ene 25 nov 6 ene 25 nov 6 ene 4 dic 16 ene 8 dic 20 ene

Fechas legales de los solsticios y equinoccios astronómicos y de los ortos y puestas helíacas de las 25 estrellas seleccionadas, durante los últimos 3,000 años (Observador en condiciones medias de observación medio para la latitud de Canarias).

Tomado de:INVESTIGACIONES SOBRE MATEMÁTICAS Y ASTRONOMÍA GUANCHE PARTE III. EL CALENDARIO

José Barrios García

INTRODUCCIÓN

El calendario guanche ha sido objeto de diversos estudios. Tras ellos, la situación general puede sintetizarse de la siguiente manera: 1

Como vemos, las opiniones se encuentran muy divididas, imponiéndose la necesidad de un análisis en profundidad. En mi opinión, buena parte de las divergencias existentes en la literatura se debe a la falta de una adecuada formación interdisciplinar de los investigadores.

Así, Álvarez (1949) conoce bien las fuentes pero sus conocimientos astronómicos son muylimitados, e igual ocurre con Diego (1968, 1979) y Cubillo (1985). Por otra parte, Aparicio et al. (1994) y Esteban et al. (1994) parten de una formación astronómica académica, pero demuestran un gran desconocimiento, tanto de las fuentes escritas, como del contexto cultural en que se insertaban las prácticas astronómicas de los canarios. 2 Para superar esta situación hemos dedicado un considerable esfuerzo, por una parte, a la depuración de las fuentes etnohistóricas y, por otra, a una adecuada formación astronómica, que, junto a la implementación de programas informáticos avanzados, nos permita reconstruir el cielo histórico de Canarias.

Los resultados que aquí presentamos sintetizan nuestras investigaciones hasta el momento.

CALENDARIO LUNAR

Al igual que ocurre en Gran Canaria, las fuentes son prácticamente unánimes en afirmar
que el calendario usual de los guanches era un calendario lunar. Así, tenemos los siguientes testimonios:

Hacían entre año (el cual contaban ellos por las lunaciones) muchas juntas generales; y el rey que a la sazón era y reinaba, les hacía el plato y gasto de las reses, gofio, leche y manteca, que era todo lo que darse podía; y aquí mostraba cada cual su valor, haciendo alarde de sus gracias en saltar, correr, bailar aquel son que llaman canario, con mucha ligereza y mudanzas, luchar, y en las demás cosas que alcanzaban […]
Espinosa (1980 [1594], p. 38)

Aunque averiguar el año y tiempo en que esta sagrada imagen apareció sea cosa muy dificultuosa, porque ha venido de mano en mano hase ido perdiendo la memoria; con todo aquesto, aprovechándome de las antiguas pinturas que esto refieren y sirven de escritura, y de la computación de las lunas de que los antiguos naturales usaban, vendré rastreando a dar con lo más averiguado, que es:

El año de mil y cuatrocientos de nuestra redención, ciento y cinco años antes de que
la Isla fuera de cristianos ni hubiera en ella noticia de evangelio […]
Espinosa (1980 [1594], p. 51)

El número de días por los soles, / y el de meses y años por las lunas, / contaban con buen orden y concierto, / que como eran de cuenta tenían cuentas. Viana (1991 [1604], I, p. 89)

Pero, al igual que ocurre en Gran Canaria, un calendario lunar puro no justifica la
economía isleña

CALENDARIO SOLAR
En efecto, las fuentes recogen distintas noticias sobre la adecuación del calendario lunar al ritmo de las estaciones, que pasamos a resumir brevemente.

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

Según Torriani y Abreu, la luna de agosto recibía un nombre particular:

Dicen también que a Dios lo llamaban Arguaicha fan Ataman, que significa "Dios del cielo", porque al cielo llamaban ataman, y que celebraban algunos días de fiesta. Contaban el tiempo de la luna con nombres diferentes; y el mes de agosto se llamaba
Begnesmet.
Torriani (1978 [1592], p. 179)

Comían cebada tostada y molida, que llamaban ahoren, y a la cebada tamo […].
Araban con garabatos de palo: rasguñaban la tierra los hombres, y las mujeres derramaban en la tierra lo que habían de sembrar; y esta sementera era en el mes de agosto, al cual mes llamaban beñesmer.
Abreu (1977 [1632], p. 297)

Y Espinosa reconoce que en la playa de Abona se celebraban a mediados de agosto procesiones similares a las de Candelaria:
Eran las procesiones que los ángeles hacían así por la playa, donde la santa imagen estaba, como por la del Socorro, donde apareció, muy ordinarias, así de noche como de día, con mucha solemnidad, gran armonía y música de voces suavísimas, con muchedumbre de compañía que, con velas encendidas, puestas en orden y concierto, hacían su procesión, desde la ermita que llaman de Santiago, hasta la cueva de San Blas, por toda la playa […]. En la playa que dicen de Abona, que será cuatro leguas désta de Candelaria, hacia la Montaña Roja, se veían también ordinariamente estas procesiones, principalmente por la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora […].
Espinosa (1980 [1594], p. 65)

Por su parte, Núñez de la Peña es muy preciso al señalar:

Contauan los meses por las lunas, y los dias por los soles; tenían en esto mucha cuenta: repartieron el año en quatro tiempos, Verano, Inuierno, Estio y Otoño, y à su tiempo sembrauan, y cogian; no pusieron nombre a los meses, sino en passando doze lunas, hazian vn año, que llamauan Achano, y tenian numero de los que iban passando con cuenta, y razon.
Núñez (1994 [1676], p. 29)

Pero no explica cómo se ajusta el calendario lunar al calendario solar, cuestión sobre la que existen varias versiones en las fuentes.

La primera versión proviene del autor anónimo que escribió entre 1604 y 1687 las siguientes líneas expresamente referidas a Tenerife y Gran Canaria. Aunque su autor dice explícitamente basarse en Viana (1604), la parte más interesante de su testimonio astronómico no se encuentra en Viana (1604). Según esta información, guanches y canarios:
[…] Contaban el año por doçe meses i el mes por lunas i el día por soles i la semana de siete soles; llamaban el año Achano; acababan su año a el fin del quarto mes; esto es su año comensaban por el equinocio de la primauera i a el quarto mes qe. Era quando habian acauado la sementera qe. era por fines de iunio hacian grandes fiestas por nuebe dias continuos aunqe. fuessen entre enemigos; i tubiessen guerras por entonçes no peleaban i festejabanse unos con otros.
Anónimo de Cedeño (1934 [16821687],pp. 17 r 17 v)

Como vimos anteriormente, su información es muy confusa respecto a Gran Canaria, y
puede serlo aún más sobre Tenerife si tenemos en cuenta que, según Viana (1604), los
guanches celebraban fiestas anuales en los últimos 9 días de abril, al fin y al cabo, el cuarto mes del calendario juliano/gregoriano.

Desde luego, y al igual que sucedía en Gran Canaria, debemos aceptar que los guanches
celebraban el solsticio de verano en relación con los espíritus de los antepasados. A este
respecto, Marín de Cubas añade que los guanches ajustaban el calendario lunar por el solsticio de verano:

[…] havía muchos años que estaba en la ysla, hacian su quenta por las lunas i ajustabanlas por el estío en los dias mayores de el año, cien años havia antes que Thenerife fuesse conquistada que la tenian en la ysla i tenian de conocimiento habria 73 años por este tiempo, de que era madre de Dios y que el niño siendo hombre murio y resucito […]
Marín (1986 [1687], p. 41 v)

No obstante, afirma reiteradamente que la primera luna del año correspondía al mes de
agosto:

[…] el año contaban por las sementeras i llamaban era tenianlos araiados, i señalados en tablas, i empessabanle serca de agosto llamado beñas mer en la primera luna i por quince dias continuos hasta la opocicion hacian grandes fiestas devia ser por sus difuntos iban a las sepulturas, y cuebas con teas y luces encendidas, i despues hacian
grandes comidas […].
Marín (1986 [1687], p. 76 r)

[…] a el mes de agosto en que hacian sus grandes fiestas de luces, bailes i comidas
llamaban beñasmer, el año, i la segada, era […].
Marín (1986 [1687], p. 86 r)

[…] Hacían sus fiestas como los canarios a el fin de la era, o año empesado en la
luna de agosto llamado Beñasmer […]
Marín (1986 [1694], p. 280)

Vemos, pues, que Marín proporciona reiteradamente una versión coherente del calendariolunar guanche, mientras que la versión anónima resulta contradictoria en sus propios términos. Sobre esta base, seguiremos la opinión de Marín y asumiremos que, en efecto, el Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche… año lunar guanche empezaba con la primera aparición del creciente lunar “cerca de agosto”.

La cuestión es: ¿qué significa “cerca de agosto”?

CALENDARIO SIDERAL

Hasta aquí hemos utilizado la información astronómica que nos proporcionan las fuentes, pero ahora debemos explorar otra clase de información más sutilmente oculta en los textos.

Porque si deseamos estudiar el mes de agosto entre los guanches, debemos hablar inevitablemente de la Virgen de Candelaria, en cuyo honor se celebra el 15 de agosto la
festividad popular más importante de la isla. Una celebración interpretada tradicionalmente como una reminiscencia del beñesmer guanche del mismo mes. 3

En efecto, nos proponemos demostrar que las tradiciones asociadas a la Virgen de Candelaria provienen de un culto guanche anterior a la conquista que, una vez analizado, nos proporciona una visión insospechada del corazón mismo de la religión astral guanche. De hecho, veremos cómo la tradición guanche asocia la Virgen de Candelaria con una estrella, y no con el sol o la luna, proporcionándonos una manera de profundizar tanto en su calendario como en su religión.

LAS TRADICIONES DE CANDELARIA

Expresadas de forma muy resumida, estas tradiciones cuentan cómo a finales del siglo XIV apareció en la costa de Güímar una escultura de madera representando a una mujer erguidaque sostenía un niño en su mano derecha y una vela en su mano izquierda. Esta imagen hizoinmediatamente algunos milagros entre los naturales que causan una reunión de los nuevemenceyes de la isla. Los menceyes, aun desconociendo su significado católico, reconocieronsu origen divino, la colocaron cuidadosamente en una cueva junto a la cueva del mencey deGüímar en Chinguaro, y decidieron celebrarle un culto guanche en ciertos días del año.

La situación permaneció así hasta una fecha imprecisa, comprendida entre 1430 y 1450
aproximadamente, en que los guanches tuvieron conocimiento del significado católico de la imagen por medio de Antón Guanche, un natural de la isla raptado de muchacho por los esclavistas españoles y educado en Lanzarote. Él será, según la tradición, quien le explique a los menceyes el significado católico de la imagen y los convenza de trasladarla a la cueva de Achbinico, en la costa de Güímar, y proporcionarle un culto más en consonancia con su origen católico.

En 1496, una vez terminada oficialmente la conquista de la isla, los españoles, que conocían el culto guanche a Candelaria en Achbinico, decidieron adoptarlo como el principal culto católico de la recién conquistada isla, celebrando su festividad anual por primera vez el 2 de febrero de 1497 (Espinosa 1980 [1594]: 6669).

Desde entonces y hasta hoy su devoción ha continuado siendo, con diferencia, la más importante de la isla con dos celebraciones anuales, la del 2 de febrero –la celebración oficial– y la del 15 de agosto –la celebración popular.

Con estos antecedentes no es sorprendente encontrar que las tradiciones de Candelaria
puedan enmascarar importantes vestigios de la religión guanche.

EL CULTO GUANCHE A LA CANDELARIA

La parte más atractiva para nuestro estudio de estas tradiciones son aquéllas que describen la primera interpretación que le dieron los guanches a la imagen en términos de su propia cultura, dado que todas las fuentes asumen que los guanches ignoraban el catolicismo. Las siguientes son las tres primeras versiones publicadas sobre este punto.
a) Primera versión

La primera versión data de 1585 y nos describe brevemente cómo se extendió rápidamente por toda la isla el culto a la imagen recién hallada en la costa de Güímar, después de que ésta hiciera algunos milagros:

[…] sabido ésto por los moradores de las dichas Islas, la comenzaron a tener en [muy] grandísima veneración, llamándola "Madre del Sol". La qual devoción ha quedado i está viva el día de hoi en todos los Naturales, a quien los Españoles llaman "Guanchas", i la adoran tanto como al mesmo Dios, haciéndole cada año, el día de la Candelaria, gran fiesta, en la qual cantan i vailan i hacen otras muchas cosas de mui gran regocijo i fiesta.
González de Mendoza (1946 [1585], p. 95)
b) Segunda versión

Nueve años después, la segunda versión –y la oficial– describe cómo, después de escapar de sus amos, Antón Guanche le explica a los guanches el significado católico de la imagen, diciéndoles:

[…] porque ésta es (diciéndolo en su propio lenguaje): Achmayex, guayaxerax, achoron, achaman, la madre del sustentador del cielo y tierra, y por tanto es reina de uno y otro […], saberla servir y agradar, para que por su medio e intercesión vengáis al verdadero conocimiento de Dios, que es el Guayaxerax que confesáis […].
Espinosa (1980 [1594], p. 62)

Divulgose la fama desto [aparición de la Candelaria]; va la voz discurriendo por la isla, que la mujer que en el reino de Güímar había aparecido, era la madre del sustentador del mundo, a quien ellos confesaban y tenían por Dios. Acuden de todas partes a la dedicación que de la cueva se hacía, y júntase gran número de gente; ordenan fiestas y regocijos, danzas, bailes, pruebas y saltos de mucha ligereza, carreras, luchas, tirar la lanza y otros loables ejercicios […]. Quedó concluido y por ley asentado que tantas veces en el año se junta en este lugar, por honra de la madre de Dios, a sus regocijos y bailes
Espinosa (1980 [1594], pp. 6364)

c) Tercera versión
Publicada en 1604, esta versión es –que sepamos– la única que describe la primerísimo reacción de los guanches ante la aparición de la estatua: Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

El rey mandó que todos se apartasen, / que como a estrella celestial preciosa, que él mismo con sus grandes la llevasen, era más justo y más decente cosa: / y dijo, que antes todos contemplasen / de a do les vino prenda tan hermosa, / y así en contradictorias diferencias / hubo estos pareceres y sentencias. / Dijeron unos, si por dicha era / que alguna de las naves que pasaban / se perdió, y la arrojó la mar afuera, / […] / Otros dijeron, si quizá de España / alguna gente allí había venido / que la dejasen […] / Otros de más devotos corazones, / decían que las voces y armonía, / músicas, cantos, lumbres, procesiones, / con aplauso y acorde melodía, / eran a causa suya, y los varones / en quien más parte de prudencia había, / dijeron ser del cielo alguna estrella / en traje de mujer hermosa y bella. / A al fin todos conformes confesaron / ser cosa celestial, aunque era muda, y con sonoros cantos la llevaron
[…].
Viana (1991 [1604], I, pp. 253254)

La lectura cruzada de estas tres versiones sugiere varias hipótesis, siendo la más integradora la de asumir que la deidad guanche asociada con la escultura de madera fuera una estrella. En su cosmogonía, esta estrella había sido considerada como “la madre del Sol”, así como “la madre del sustentador del mundo”.

Bajo este aspecto, la siguiente afirmación de Espinosa cobra un nuevo cariz, pues, ¿qué
mejor símbolo de una estrella que la luz de una vela?

Todas, o las mas imágenes que sabemos haber aparecido entre cristianos, han tomado el nombre […], o del lugar donde aparecieron […]; o de los efectos que causaron cuando aparecieron […]; o de las insignias que tienen, como es ésta de Candelaria, que, por tener un cabo de vela verde en la mano y por ser muy ordinarias las luminarias y velas que parecen en su playa, se llama así; y por esto su principal festividad es la Purificación.
Espinosa (1980 [1594], p. 75)

Como veremos a continuación, esta hipótesis puede respaldarse con notables argumentos astronómicos y etnográficos. Nuestro razonamiento procederá como sigue: si la Virgen de Candelaria está ocultando a una estrella, es probable que la festividad guanche de agosto ocurriera en un momento importante del año sideral de esa estrella, presumiblemente en su orto o puesta helíaca.

CANOPO

Para evaluar esta posibilidad hemos utilizado el programa de ordenador diseñado por Schaefer (1985, 1987) para calcular las fechas de los ortos y puestas helíacas de las estrellas.

Los resultados completos de este cálculo para las 25 estrellas más importantes, bajo condiciones atmosféricas medias, durante los últimos 2000 años en intervalos de 500 años, pueden verse en nuestra tabla de ortos y puestas helíacas.

Como esta tabla demuestra, existe una buena candidata a marcar el comienzo astronómico del calendario lunar guanche: Canopo. Y ello no sólo por la adecuación de su orto helíaco a la festividad tradicional, sino porque la observación y el culto a Canopo se encuentra bien documentado entre los bereberes continentales.

En efecto, poco se sabe sobre las cosmogonías preislámicas norteafricanas, pero existen
notables evidencias que señalan a Canopo como el eje central de un antiguo sistema cosmológico, ampliamente repartido por el norte del continente. En esta cosmogonía, Canopo es la estrella principal del cielo, la más grande y la más antigua, la madre de todas las estrellas. Huevo primordial, de su explosión nace el universo que conocemos (Pâques 1956).

Otras noticias muestran la importancia de los ortos helíacos de Orión, Aldebarán, Las
Pléyades, Sirio y Canopo en el calendario tuareg, que usan la expresión ihadan n egmod n itran (= noches de la reaparición de las estrellas) para designar el periodo de finales de
verano. Entre los tuaregs del Adrar, Canopo recibe el nombre de Rouchet (= agosto), porque después de haber estado invisible a principios de verano, reaparece a finales del mismo. Entre los tuaregs del Ahaggar, Canopo recibe el nombre de Wadet (Foucauld 1952: 1693, 1912).

En este contexto, merece señalarse la antigua festividad bereber de la Tagdudt, descrita por Khawad (1978) y MorinHawad (1985). Esta antigua fiesta, casi desaparecida actualmente, era celebrada a finales de agosto en el sur de Marruecos, y otras partes del mundo bereber, siguiendo al orto helíaco de la estrella adat, suceso que marcaba el principio de un nuevo año.

Aunque estos autores no identifican claramente de qué estrella se trata, la época del año y la dirección de su orto apuntan nuevamente a la estrella Canopo (¿adat = Wadet ?).

FIESTAS DE FINALES DE ABRIL

Si las fiestas de agosto son las de la siembra, otras noticias apuntan que las fiestas de la
cosecha podrían tener lugar a finales de abril. En efecto, Mosto señala que los guanches:
[…] viuono d'orzo & di carne, et latte di capra […] & di alcuni frutti, spetialmente di
fichi, &per esser il paese molto caldo, raccolgono le sue biande del mese di Marzo &
d'Aprile […].
Mosto (1895 [145?], pp. 30 v 31r)

Señalando Núñez de la Peña:

Tenian los naturales de esta dicha isla de Thenerife por costumbre, quando acabauan de coger sus ceuadas, y leuantar sus heras, de hazer grandes fiestas, y regozijos, en agradecimiento de los bienes que Dios les auia dado; y era de tanto priuilegio, que passaban à festejarse de vnos reynos à otros, y à darse los parabienes de la buena cosecha; aunque huuiesse entre ellos guerras, en aquella ocasion iban seguros sin recibir agruio de los contrarios, antes muchos agasajos, regalos y famosos conbites.

Todos los años en los postrimeros dias del quarto mes, que es abril, celebrauan fiestas anales, por espacio de nueue dias; juntauanse los de cada reyno en el palacio de su rey; y alli se regozijauan con juegos, danças, bailes […]: en estas fiestas auia grandes combites à costa de el rey.
Núñez (1994 [1676], p. 33)

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

Viana, el primero en nombrar las fiestas de abril, nos dice sobre las mismas:

La furia Aleto, autora de discordias, / entre los nueve reyes que regían / de Tenerife los felices términos, / causó continuas guerras y batallas, / siendo bastante causa, la codicia / de ganarse las tierras y rebaños ; / pero guardaban por costumbre antigua, / por días festivales de cada año / del mes de abril los nueve postrimeros, / porque les diese Dios cosecha próspera / de frutos y ganados, y aunque hubiese / guerras entre ellos, había entonces treguas / con paz tranquila, en tanto que duraban / las fiestas, regocijos y placeres. / Para solemmnizar las alegrías, juntábanse en las cortes de sus reyes / todos los más vasallos, y los nobles, / ricos, honrados, graves, principales; / en los tagoros con su rey entraban / a consultar las cosas del gobierno, / utilidad y pro de su república, / una hora del día en la mañana; / y después de esto, en fiestas y alegrías / con música, banquetes y holguras / se entretenían todo el demás tiempo […].
Viana (1991 [1604], I, pp. 141142)

Fueran o no fiestas de la cosecha, lo cierto es que tal y como se describen, las fiestas de abril no eran fiestas lunares, pues estaban fijadas en el calendario (solar) castellano. Ello
obliga a pensar que estaban regidas bien por el Sol bien por las estrellas. En cuyo caso merece notarse que, precisamente, a finales de abril tenía lugar la puesta helíaca de Canopo y otras estrellas importantes en el mundo bereber, como son Aldebarán, Orión y las Pléyades.

Leídas en este contexto, las siguientes afirmaciones de Bethencourt no son nada descabelladas, si bien la falta de noticias alternativas nos impide contrastarlas adecuadamente:

[…] Cuanto al culto rendido a los demás astros sólo se dice que la diosa luna “como madre de los tiempos” era la encargada de regularlos; siendo sus faces [sic] así como la marcha de la estrella vaquera, motivos de observaciones para guadameñes y samarines, que además de astrólogos barruntaban los cambios meteorológicos o sea las cabañuelas con aplicación a la agricultura y al pastoreo. Arreglado a las revoluciones sinódicas de la diosa Luna dividían el año en doce partes, que apellidaban primera luna, segunda luna, etc. […], empezando por la de Agosto según Marín y Cubas.
Bethencourt (1994 [1911], p. 270)

[Refiriéndose al beñesmer] […] por ministerio de la ley los soberanos lo convocaban tres veces al año, en la cuarta, octava y duodécima luna, durando cada legislatura nueve días que correspondían a los nueve últimos de la 3ª decena del mes de Abril, 2ª
decena de Agosto y 3ª de Diciembre. […].
Bethencourt (1994 [1911], p. 225)

Respecto a la estrella vaquera, carezco de cualquier dato que me permita identificarla, salvo que se trate de la propia Canopo. En cuanto a la posible celebración de un beñesmer a finales de diciembre, cabe relacionarlo con el solsticio de invierno.

FIESTAS DE PRINCIPIOS DE FEBRERO

Sin embargo, queda por aclarar un punto del calendario. ¿Celebraban los guanches hacia
principios de febrero una fiesta relacionada con las tradiciones de Candelaria, tal y como afirman Espinosa y otros autores? En mi opinión, existen indicios claros que permiten apuntarlo.

Ya en la famosa Acta de la Cera se pone de manifiesto cómo algunos castellanos se vieron obligados a ir a buscar a sus esclavos a Candelaria, pocos días antes de la fiesta de la Purificación.

[…] Y que los dichos Pedro Fernández y Diego Fernández y Alonso Sánchez de Morales y Pedro Maninidra y Pedro Mayor fueron en hallar [la cera] este presente año [1497], cuatro o cinco días antes de la Purificación de Nuestra Señora la Virgen María. Y que han oído decir a muchas personas que la han hallado, que siempre por este tiempo se halla y parece, y que por esto era y es verdad y muy notorio […] y que este presente año fueron más de veinte personas presentes cuando apareció, que habían ido en busca de esclavos de vecinos que se habían ausentado […].
Espinosa (1980 [1594], p. 68)

Y Espinosa, Viana y Núñez señalan que los menceyes de Taoro y Güímar pensaron en
tener la virgen la mitad del año cada uno, lo cual concuerda con que las fiestas de febrero y agosto estén separadas, aproximadamente, 6 meses:

[…] había el rey de Taoro mandado le diesen aviso, y así lo hizo el rey de Güímar, diciendo que una mujer extranjera había parecido en su reino a la orilla de la mar, que resplandecía más que el sol […], que viniese de paz si quería gozar de su vista
[…]. Vino el rey de Taoro de paz con seiscientos hombres que le acompañaban. Y habiendo visto la santa imagen […], no determinándose, esperaron a que los demás reyes se juntasen y viniesen […]. Al fin queda consultado entre ellos, asentado y recibido, que aquello debía ser alguna cosa del cielo, y como tal fuese reverenciada

[…]. El rey de Güímar […] dijo al de Taoro que le parecía sería bien que todos partiesen deste bien, y para esto que partiesen el año y que la mitad de él estuviese aquella mujer en su reino de Taoro y la otra mitad en el suyo de Güímar, donde había aparecido. Respondió el rey de Taoro […], no acepto al presente el partido […] pues apareció en tu reino, su voluntad es estar en él […].
Espinosa (1980 [1594], pp. 5960)

Divulgóse la nueva en la Nivaria / de que era de Dios madre, gran señora, / y como se llamaba Candelaria / con el sumo Achoron intercesora, / y así con devoción extraordinaria / dos veces en el año aún hasta agora / se juntan, como entonces se
juntaron, / y fiestas y alegrías celebraron. / Juntos los nueve reyes cierto día, /

Dadarmo, por mostrarse generoso, / o porque al de Taoro le temía, / que siempre ha
sido rey más poderoso, / le dijo, usando necia cortesía, / que por participar ambos del
gozo / en su reino seis meses la tuviese / del año, y otros seis meses se la volviese.
Viana (1991 [1604], I, p. 257)

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…

Dado que el orto acrónico de una estrella tiene lugar algo menos de 6 meses después de su orto helíaco, la fiesta de principios de febrero podría estar fijada por el orto acrónico de Canopo. De esta manera, la división del año propuesta por el mencey de Güímar puede interpretarse como una partición del año sideral de Canopo, en base a los ortos helíaco y acrónico de la estrella.

COLLARAMPA

Respecto a los nombres de las estrellas, y dejando al margen la ‘estrella vaquera’ mencionada por Bethencourt, sólo conozco la siguiente noticia, tomada de antiguos documentos genealógicos: Juan Doramas tuvo por esposa a la infanta Collarampa, (Dª María Ana Hernández Bencomo), llamada Estrella en lengua guanche […].
Montes de Oca (1924, p. 61)

FECHA DE LA APARICIÓN DE CANDELARIA

Por último, no podemos dejar de considerar el famoso problema cronológico que tanta confusión ha causado entre los historiadores: la fecha de la aparición de Nuestra Señora de Candelaria en las playas de Güímar. 4

La primera noticia que tenemos proviene del propio padre Espinosa. Debería de ser un testimonio de gran calidad, dada la trascendencia religiosa del tema y el cuidado que asegura haber puesto en su averiguación:

Aunque averiguar el año y tiempo en que esta sagrada imagen apareció sea cosa muy dificultuosa, porque ha venido de mano en mano hase ido perdiendo la memoria; con todo aquesto, aprovechándome de las antiguas pinturas que esto refieren y sirven de escritura, y de la computación de las lunas de que los antiguos naturales usaban, vendré rastreando a dar con lo más averiguado, que es:

El año de mil y cuatrocientos de nuestra redención, ciento y cinco años antes de que
la Isla fuera de cristianos ni hubiera en ella noticia de evangelio […].
Espinosa (1980 [1594], p. 51)

Sin embargo, Espinosa comete un error de bulto que oscurece totalmente su cronología.

En efecto, si la conquista terminó en diciembre de 1495, y a esta fecha le quitamos 105 años, la aparición debió de ocurrir en 1390, y no en 1400.

Bien porque notaran este error y trataran de solventarlo, o bien por cualquier otra razón que desconocemos, la mayor parte de los autores que siguieron a Espinosa proponen cronologías alternativas, que a menudo se basan explícitamente en cuentas guanches.

a) Según Torriani (1978 [1593], p. 172) la aparición tuvo lugar en 1405.
b) Según Abreu (1977 [1632], p. 302) tuvo lugar en 1390.
c) Según Viana, (1991 [1604], I, p. 246) tuvo lugar hacia 13301350.
d) Según Núñez de la Peña (1994 [1676], p. 38) tuvo lugar en 1392.

Según Marín de Cubas (1986 [1687], p. 41 v) y (1986 [1694], pp. 140, 278279)
tuvo lugar en 1395, aunque en su texto más explícito (1986 [1687], p. 76 r) se limita a corregir ligeramente la datación de Espinosa, y parece situar la aparición en 13881389.

Como vemos, la situación es enormemente confusa, y difícilmente podremos aclararla dada la ambigüedad y contradicción de los datos. Máxime, cuando el análisis iconográfico de la primitiva imagen indica que debió esculpirse en el segundo cuarto del siglo XV. 6 Sin embargo, dado que Espinosa y otros autores indican repetidamente que sus cronologías se basan en cuentas calendáricas guanches, cabe hacer algunas observaciones generales que permitan abrir nuevas perspectivas para su solución. 7

En primer lugar, está claro que, en última instancia, la fuente más fiable de que disponen los autores citados para resolver este problema son las cuentas calendáricas guanches. El desconocimiento de cómo hacían sus cuentas es lo que, en mi opinión, ha generado buena parte de la confusión existente. Sin duda, conocer mejor el calendario de la isla ayudaría a resolver el problema.

En segundo lugar, debemos notar que, con excepción de Viana, todos los cómputos se basan en el número de años transcurridos entre la aparición de la Imagen y la conquista de la isla. Las opiniones varían ligeramente, pero todas se mantienen en los alrededores de las coordenadas marcadas por el error de Espinosa. Y es, precisamente, el error de Espinosa lo que nos puede ayudar a solucionar el problema.

En efecto, salvo que todos sus datos sean erróneos, sólo encuentro dos maneras de corregirlo. La primera, es asumir que hizo mal la resta, en cuyo caso el año de la aparición sería 1390. Esta solución, que podría ser la adoptada por Abreu y otros autores, supone que Espinosa culminó con un burdo error aritmético sus cuidadosas averiguaciones sobre un tema de tal trascendencia para sus propósitos. Desde luego, no me parece una solución razonable, máxime cuando a lo largo de su obra Espinosa se refiere siempre al año de 1400 como el año de aparición de la imagen.

Pero si la fecha de 1400 es estrictamente correcta, la imagen estuvo en la isla 95 años y no 105, tal y como afirma Espinosa. Ante esta disyuntiva sólo caben dos opciones. O bien se trata de un error de edición (en cuyo caso no tengo nada más que decir), o bien los 105 años no son años solares, sino años lunares, en consonancia con la “computación de las lunas” que usaban los guanches. 8

En este último caso, el error de Espinosa se reduciría a resolver la ecuación: 95 años solares 105 años lunares 5 x 19 años solares 3 x 5 x 7 años lunares  19 años solares 21 años lunares años lunares siderales y ciclo de Metón.

Tenemos, pues, que el aparente error de Espinosa admite una solución calendárica válida, que, de confirmarse, proporcionaría una notable información sobre la astronomía guanche.

Nótese que un año lunar sideral está en consonancia con la importancia de Canopo en el
calendario guanche, tal y como hemos puesto de manifiesto a lo largo de este capítulo.

Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche…


NOTAS:

1) Según Juan Álvarez Delgado (1949), los guanches utilizaban un calendario lunar que
empezaba en el solsticio de verano, y cuyo segundo mes recibía el nombre de beñesmet. Tras la conquista castellana, la fiesta del beñesmet se transformó en la fiesta de Candelaria.
2) Luis Diego Cuscoy (1968) sostiene que el calendario lunar guanche empezaba con la primera luna posterior al 21 de abril. Más tarde sostendrá que el calendario lunar empezaba en el solsticio de verano, coincidiendo con la fiesta guanche de la Candelaria
(Diego, 1979).
3) Para Antonio Cubillo Ferreira (1985), el calendario lunar guanche empezaría el 15 de agosto. Utilizando datos etnográficos sobre los tuaregs argelinos, señala que la determinación de esta fecha podría estar en relación con la estrella Canopo, aunque reconoce la necesidad de estudiar previamente “en qué época se ve perfectamente Canopo [en Canarias] para así poder precisar esta hipótesis y confirmarla en una futura
comunicación”, comunicación que no sabemos si se ha publicado.
4) GarcíaEspinel (1989), mezclando datos de distintas islas, presentan un esquema general del año económico guanche, empezado en el solsticio de verano.
5) Aparicio et al. (1994 [1992]) opinaron que el calendario guanche empezaba hacia el 21 de abril y que la fiesta del beñesmet tenía lugar en el solsticio de verano. Más tarde, se retractarían implícitamente en Esteban et al. (1994), apuntando que el calendario lunar guanche comenzaba con la primera luna posterior al solsticio de verano y que la
segunda lunación era el beñesmet.
6) Por su parte, Barrios (1996b, 1997) sostiene que, efectivamente, la primera luna del año lunar guanche estaba fijada por el orto helíaco de Canopo hacia mediados de agosto, y que el culto guanche a esta estrella se transfirió posteriormente a la Virgen de
Candelaria, convirtiéndola en la principal festividad católica de la isla.


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TORRIANI, L., Descripción e Historia del Reino de las Islas Canarias, antes Afortunadas, con el Parecer de sus Fortificaciones. Traducción del italiano con introducción y notas, por A. Cioranescu, S/C de Tenerife, Goya, 1978 [1593].
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NOTAS
1 Dado su más que improbable origen guanche, prescindo en esta ocasión de los estudios relacionados con la orientación astronómica de las llamadas Pirámides de Chacona (Guímar, Tenerife); estudios a los que, por otra parte, he contribuido en diversas ocasiones (Barrios 1996a).
2 Cf. Barrios (1996a) e Iwaniszewski (1996).
3 Entre otros, Bethencourt (1994 [1911]), Rodríguez Moure (1991 [1915]), Álvarez (1949).
4 Cf. Hernández (1975), Rumeu (1975), Riquelme (1990).
5 Asumiendo que el regreso de Antón Guanche a Tenerife ocurriera hacia 14301450.
6 Hernández (1975), Rumeu (1975), Riquelme (1990).
7 Un problema calendárico de sincretismo religioso relacionado con la Virgen de Candelaria en Perú ha sido tratado por Ziolkowski (1994 [1992]).
8 En cualquier caso, nótese que 105 = 1 x 3 x 5 x 7 es el producto de los 4 primeros números impares.

ANEXO
1000 AC 500 AC 1 DC 501 DC 1001 DC 1501 DC 1601 DC 2001 DC
ASTRO Mag Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta Orto Puesta
SI 30 dic 30 dic 26 dic 26 dic 23 dic 23 dic 20 dic 20 dic 16 dic 16 dic 13 dic 13 dic 22 dic 22 dic 22 dic 22 dic
EP 30 mar 30 mar 26 mar 26 mar 23 mar 23 mar 19 mar 19 mar 15 mar 15 mar 12 mar 12 mar 21 mar 21 mar 21 mar 21 mar
SV 3 jul 3 jul 29 jun 29 jun 24 jun 24 jun 21 jun 21 jun 17 jun 17 jun 13 jun 13 jun 22 jun 22 jun 22 jun 22 jun
EO 2 oct 2 oct 29 sep 29 sep 25 sep 25 sep 22 sep 22 sep 18 sep 18 sep 14 sep 14 sep 23 sep 23 sep 23 sep 23 sep Achernar 0.60 17 jul 8 ene 25 jul 20 ene 19 jul 1 feb
Acrux 1.10 25 oct 24 jun 30 oct 20 jun 5 nov 15 jun 11 nov 8 jun 21 nov 1 jun 7 dic 18 may 1 ene 18 may Alción 2.96 17 may 30 mar 20 may 3 abr 21 may 4 abr 23 may 8 abr 26 may 11 abr 28 may 15 abr 8 jun 25 abr 13 jun 30 abr
Aldebarán 1.06 26 may 15 abr 29 may 18 abr 30 may 20 abr 1 jun 23 abr 3 jun 26 abr 5 jun 28 abr 15 jun 9 may 20 jun 14 may
Alnilam 1.75 27 jun 23 abr 27 jun 25 abr 27 jun 26 abr 28 jun 29 abr 30 jun 1 may 1 jul 2 may 11 jul 13 may 15 jul 17 may
Altair 0.89 21 dic 24 dic 23 dic 25 dic 24 dic 27 dic 26 dic 29 dic 28 dic 31 dic 29 dic 1 ene 9 ene 12 ene 13 ene 16 ene
Antares 1.22 14 nov 5 oct 18 nov 8 oct 21 nov 11 oct 24 nov 15 oct 28 nov 19 oct 2 dic 23 oct 12 dic 2 nov 18 dic 9 nov
Arturo 0.24 24 sep 16 oct 27 sep 17 oct 30 sep 17 oct 3 oct 19 oct 7 oct 20 oct 9 oct 21 oct 20 oct 1 nov 25 oct 5 nov
Betelgeuse 0.10 19 jun 4 may 21 jun 7 may 21 jun 9 may 23 jun 10 may 25 jun 13 may 26 jun 15 may 7 jul 25 may 11 jul 30 may
Canopo 0.86
28 ago 18 abr 26 ago 18 abr 23 ago 17 abr 22 ago 16 abr 19 ago 13 abr 18 ago 12 abr 28 ago 22 abr 30 ago 23 abr
Capella 0.21 29 abr 5 may 2 may 9 may 5 may 12 may 10 may 18 may 14 may 22 may 19 may 28 may 30 may 7 jun 7 jun 14 jun
Castor 1.99 25 jun 28 may 28 jun 31 may 1 jul 3 jun 4 jul 6 jun 7 jul 9 jun 10 jul 13 jun 21 jul 23 jun 27 jul 29 jun
Deneb 1.33 26 dic 30 ene 25 dic 31 ene 24 dic 31 ene 23 dic 31 ene 23 dic 2 feb 21 dic 3 feb 31 dic 13 feb 2 ene 17 feb
Fomalhaut 1.29 10 mar 24 dic 15 mar 31 dic 19 mar 4 ene 24 mar 9 ene 27 mar 13 ene 31 mar 18 ene 10 abr 29 ene 15 abr 4 feb
Hadar 0.86 4 nov 21 jul 10 nov 13 jul 15 nov 9 jul 22 nov 6 jul 2 dic 30 jun 13 dic 24 jun 26 dic 2 jul 14 ene 25 jun
Mimosa 1.50 26 oct 6 jul 30 oct 28 jun 4 nov 24 jun 9 nov 19 jun 16 nov 14 jun 26 nov 8 jun 7 dic 16 jun 24 dic 10 jun
Polaris 2.12 Pollux 1.21 28 jun 2 jun 1 jul 5 jun 3 jul 7 jun 6 jul 10 jun 9 jul 13 jun 12 jul 16 jun 22 jul 26 jun 29 jul 3 jul
Proción 0.48 12 jul 29 may 14 jul 31 may 15 jul 1 jun 17 jul 3 jun 19 jul 5 jun 20 jul 6 jun 1 ago 17 jun 5 ago 21 jun
Régulo 1.34 7 ago 5 jul 10 ago 8 jul 12 ago 9 jul 15 ago 12 jul 18 ago 14 jul 21 ago 17 jul 31 ago 27 jul 6 sep 2 ago
Rigel 0.34 24 jun 20 abr 23 jun 21 abr 23 jun 23 abr 24 jun 25 abr 25 jun 27 abr 26 jun 28 abr 6 jul 8 may 10 jul 13 may
Rigil Kent 0.33 14 nov 30 jul 19 nov 22 jul 24 nov 19 jul 2 dic 15 jul 12 dic 9 jul 23 dic 1 jul 5 ene 10 jul 25 ene 2 jul
Sirio 1.58
14 jul 15 may 14 jul 16 may 15 jul 16 may 14 jul 17 may 16 jul 18 may 17 jul 19 may 27 jul 29 may 30 jul 1 jun
Spica 1.21 30 sep 23 ago 2 oct 26 ago 5 oct 28 ago 8 oct 31 ago 12 oct 3 sep 15 oct 6 sep 25 oct 16 sep 31 oct 23 sep
Vega 0.14 24 nov 8 ene 26 nov 7 ene 25 nov 6 ene 25 nov 7 ene 25 nov 6 ene 25 nov 6 ene 4 dic 16 ene 8 dic 20 ene

Fechas legales de los solsticios y equinoccios astronómicos y de los ortos y puestas helíacas de las 25 estrellas seleccionadas, durante los últimos 3,000 años (Observador en condiciones medias de observación medio para la latitud de Canarias).

Tomado de:

COLOQUIO DE HISTORIA CANARIOAMERICANA
(2004)
Francisco Morales Padrón
Coordinador
Las Palmas de Gran Canaria, 2006
CABILDO DE GRAN CANARIA. CASA DE COLÓN
1ª edición, 2006
Coordinación editorial: Isabel Grimaldi Peña
Departamento de Ediciones de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico
Ilustración de cubierta: Juan Manuel de Silva. Retrato de doña María Ana Vélez del Hoyo(detalle). Ca. 1740. Pintura sobre lienzo.
Diseño cubierta: Montse Ruiz
ISBN: 848103407X
Depósito legal: GC 4202006
Imprime: Compobell, S.L.
Maquetación y PDF: Némesys
Network Multimedia Systems, S.C.L.
Colabora: Caja Rural de Canarias


COLOQUIO DE HISTORIA CANARIOAMERICANA
(2004)
Francisco Morales Padrón
Coordinador
Las Palmas de Gran Canaria, 2006
CABILDO DE GRAN CANARIA. CASA DE COLÓN
1ª edición, 2006
Coordinación editorial: Isabel Grimaldi Peña
Departamento de Ediciones de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico
Ilustración de cubierta: Juan Manuel de Silva. Retrato de doña María Ana Vélez del Hoyo(detalle). Ca. 1740. Pintura sobre lienzo.
Diseño cubierta: Montse Ruiz
ISBN: 848103407X
Depósito legal: GC 4202006
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