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domingo, 28 de junio de 2015

Ratonera picona.


Tradicionalmente se le atribuyen propiedades terapéuticas como planta diurética y amiga de la vejiga y riñones inflamados en cistitis o cólicos nefríticos.

Forsskaolea angustifolia Retz.
NOMBRE-s VULGAR-es: Ratonera. Ratonera salvaje.
FAMILIA: URTICACEAE
 Algo de la historia de la planta.
Planta bien conocida en el ambiente rural, tanto por sus características espinas en el borde de las hojas, como por su cercanía a zonas por donde andan los humanos; asó como por sus cualidades medicinales sudoríficas y antiinflamatorias, que veremos.
 Descripción.
Herbácea arbustiva de hasta 1 metro de altura, de tallo leñoso muy ramificado desde la base, de rojizo a morado; hojas alternas, estrechas, lanceoladas, aserradas y espinosas en los bordes; verde vivo en el haz y verde pálido y vellosas por el envés; diminutas flores agrupadas en inflorescencias.
 Origen y ecología.
Planta endémica de las Islas Canarias. No amenazada.
 Localización.
Especie ampliamente difundida en zonas cálidas y áridas de todas las Islas, en bordes de caminos, carreteras, lugares incultos, etc. L, F, C, T, P, G, H.
 Parte utilizada.
Planta entera: hojas, tallo y raíz.
 Principios activos fundamentales.
 . Mucílago.
. Taninos.
. Sales minerales.


Propiedades e indicaciones terapéuticas.
 . Derivadas de la experiencia de uso tradicional
Tradicionalmente se le atribuyen propiedades terapéuticas como planta diurética y amiga de la vejiga y riñones inflamados en cistitis o cólicos nefríticos. Como sudorífica y para hacer bajar la fiebre. Como planta suavizante y antiinflamatoria sobre la piel.
 . Según el contenido en principios activos o ensayos farmacológicos
Sus componentes activos y sus propiedades farmacológicas parecen apropiados para el uso que se le otorga en la medicina popular.
 . Derivadas de ensayos clínicos
 . Avaladas por ESCOP o Comisión E u OMS
 Efectos adversos, incompatibilidades y precauciones.
No existen datos empíricos ni estudios específicos, farmacológicos o clínicos sobre la toxicidad de esta planta. Seguir las “precauciones fundamentales en la utilización popular de las plantas medicinales” indicadas en el apartado correspondiente del capítulo de Introducción y Generalidades.
 Dosis y forma de administración.
A falta de referencias bibliográficas específicas, aconsejamos para una infusión la dosis estándar de 20 a 30 grs. de hojas secas para un litro de agua. Esto equivale a una cucharada de postre de 5mls.= 2-3 grs. para una taza de agua de 150 mls., para tomar de 3 a 4 tazas/día. Se introduce la planta en el agua hirviendo, se apaga el fuego y de deja reposar durante 5 minutos; seguidamente, colar y tomar.
 (*) Si utilizáramos la raíz o los tallos de ratonera, el procedimiento elegido debe ser la decocción, esto es: una cucharadita de las de café = 3 mls. = 2-3 grs., para una taza de agua de 150 mls.; mantener la cocción a fuego bajo de 5 a 10 min., dejar reposar durante este mismo tiempo, colar y tomar a razón de tres tazas al día.
 Ejemplos de utilización.
. Infusión de ratonera y otras para los cálculos o arenillas renales
. Hojas y sumidades de ratonera mansa o picona, 30 grs.
. Hojas de diente de león, 30 grs.
. Hojas de rompepiedras, 30 grs.
Tomar una cucharada sopera de 10 mls. = 5 grs. de la mezcla; verter agua hirviendo sobre las plantas en una taza de agua de 150 mls.; dejar reposar tapada por 5-10 mins. para luego filtrar. Tomar tres veces al día.

Infusión de ratornera y otras para las infecciones urinarias o cistitis
. Hojas y sumidades de ratonera mansa o picona, 20 grs.
. Estilos de maíz, 20 grs.
. Tallos de cola caballo, 20 grs.
. Hojas de nogal, 20 grs.
. Frutos de anís verde, 10 grs.
Tomar una cucharada sopera de 10 mls. = 5 grs. de la mezcla; verter agua hirviendo sobre las plantas en una taza de agua de 150 mls.; dejar reposar tapada de 5-10 mins. para luego filtrar. Tomar tres veces al día.
(Jorge Cruz, Publicado en el número 310 de BienMeSabe)



jueves, 11 de junio de 2015

TOPONIMIA HERREÑA EN LA OBRA DE ABREU GALINDO1


Hist.An.Can.

Historia Antigua de Canarias

Ignacio Reyes García


RESUMEN

Este artículo estudia una parte de la toponimia prehispánica de la isla de El Hierro, a través de un análisis interdialectal de la lengua amazighe.
PALABRAS CLAVES: lengua bereber, dialectos, guanche.


ABSTRACT:

This article studies a part of the prespanish toponymy of the El Hierro island, by means of an interdialectal analysis of the amazighe language.
KEY WORDS: Berber language, dialects, guanche.


ABREVIATURAS

AI       amazighe insular (conjunto de los dialectos amazighes hablados antiguamente en las Islas
Canarias)
Am     habla rifeña de Amret
Bq      ibuqqoyen, habla de Bukoia (región occidental del Rif )
H        dialecto del Hoggar (Ah aggar), del Ajj r y de los t aytoq (t ah aggart) Izd      habla de ayt Izdeg (en la zona meridional del Marruecos central)
Izn      habla de los Iznasen (rifeña)
Izy      habla de los Iziyan (en la zona septentrional del Marruecos central) Kb      cabilio (taqbaylit o tazwawit)
Mb     mozabita (tumz. abt, dialecto de la región argelina del Mzab) Mc      tamazi  t de Marruecos central
Nef     nefusí (tanfusit), en el Adrar Nefusa (en Tripolitania) R        dialecto del Rif
Senh   tasenhajit (habla de Senhaja de Sraïr, Rif central, Marruecos)
Taš      tashelh. iyt o susí, dialecto del Sus, Alto Atlas y Anti Atlas (S y SE marroquí) Teg     teggargrent (habla  de Wargla, Argelia)
WE     dialecto de los iw  ll  mm  dan del este (t aw  ll  mm  t tan D  nn  g), en el Níger occidental y en la región de M  n  ka (Malí)
WW   dialecto de los iw  ll  mm  dan del oeste (t aw  ll  mm  t tan At aram), en Malí
Y          tayrt (dialecto  del macizo montañoso del Ayr, en el Níger central) Zem   habla de los Zemmur (en la zona septentrional del Marruecos central)



REVISTA TABONA, 11; julio 2002, pp. 115-130
NOTACIONES PECULIARES

g´                             /gj/                    velar oclusiva palatalizada sonora
g  (= dj)                   /d  /                  palatal africada sonora
h                             /  /                    laringal fricativa sonora
z                               /  /                    postalveolar fricativa sonora
k´                             /k/                    velar oclusiva faringalizada sorda
m´                            /m/                   bilabial nasal faringalizada sonora
    (= gh)                /  /                    uvular fricativa sonora
R. .r
/r/                     alveolar vibrante faringalizada sonora
Š š (= sh, c)             / /                     postalveolar fricativa sorda  T t (= t´ )                 /  /                    ápico-dental espirada sorda W w                       /w/                   velar semiconsonante  sonora X x (= kh, h  )          /  /                    uvular fricativa sorda
Y y                          /j/                     palatal semiconsonante sonora
Z.  z.                         /z/                     alveolar fricativa faringalizada sonora


INTRODUCCIÓN

Dentro de los estudios que venimos realizando acerca de la antigua toponimia insular vertida en la obra de Abreu Galindo, presentamos ahora el análisis de los nombres de lugar que adjudica a la isla de El Hierro. Como ya es sabido, este su- puesto franciscano andaluz compone en la segunda mitad del siglo XVI uno de los relatos más esclarecedores acerca de la conquista y colonización del Archipiélago, con descripciones bastante detalladas y fiables a propósito de la naturaleza y cos- tumbres de sus primeros pobladores.

En ausencia del texto original, hoy perdido, consultamos para estas investi- gaciones las dos copias principales del manuscrito (versiones B y C), pues en la que guarda la Biblioteca de la Universidad de La Laguna (versión A) no figuran los capítulos que nos interesan. En todo caso, se trata de las reproducciones más completas que se conocen en la actualidad, si bien ambas se remiten a un manuscrito del año 1632, también desaparecido:


VERSIÓN A:

[Sin título ni mención de autor]. ca. 1676. [Copia anónima (incompleta)
en la Biblioteca de la Universidad de La Laguna, ms. 83.2.17, pp. 149-168v.]2.





1   Deseo expresar mi gratitud a Carlos Santiago Martín Fernández, cuyos conocimientos de la geografía herreña han contribuido a perfilar algunos de los resultados expuestos aquí.

2   La paginación ha sido añadida con lápiz a la totalidad del códice, que contiene otros
textos de diversa índole.

VERSIÓN B:

ABREU GALINDO, Juan de. d. 1676. Historia de la Conquista  de las Siete Yslas de Gran Canaria.  Escrita Por el R. Pe. Fray Juan de Abreu Galíndo, del Orden de el Patríarca San Francísco, hijo de la Provínçía del Andaluçía  Año de 1632. [Copia anó- nima en la Biblioteca Municipal de S/C de Tenerife, ms. 191].


VERSIÓN C:

ABREU GALINDO, Juan de. 1775-1787. Historia de la conquista de las siete yslas de Canarias,  escrita pr. el Rdo. Pe. F. Juan de Abreu Galindo del orden de S. Francisco, hijo de la Provincia de Andalucía. Año de 1632. [Copia de A. Amat de Tortosa en la Biblioteca Municipal de S/C de Tenerife, ms. 5].

La confrontación  de ambas copias (B y C) nos acerca al valor de las grafías en el manuscrito original, aunque es preciso tener presente que, en cualquier caso, se trata de notaciones efectuadas por un oyente extranjero. Bajo estas circunstancias, se impone una criba fonológica del texto, condicionada por la agitación fonética y la discrecionalidad gráfica que caracteriza la situación del castellano en aquellos momentos. Por tanto, la restauración fonológica que proponemos ha debido contar además con los resultados de la comparación interdialectal amazighe, dominio en el que se insertaron  las voces insulares como otra de las piezas que integran ese mosaico lingüístico.

La información toponímica que facilita Abreu en relación con la isla de El Hierro tampoco resulta muy numerosa. Incluye solamente nueve nombres, que ocupan los siguientes ámbitos de referencia: el nesónimo (o denominación insular) correspondiente (núm. 9); cuatro términos (núms. 1, 2, 3, 5), dos de ellos con implicaciones seguras en las prácticas mágico-religiosas (núms. 3, 5), que alcanzan también al nombre de una cueva (núm. 6); dos puertos (núms. 4, 7) y una fuente (núm. 8). Es decir, un volumen exiguo para proponer una interpretación general acerca de la relación que establecen los insulares con el medio natural, aunque el valor cultural de algunos lugares concretos aparece bien explicitado en las fuentes.

Por supuesto, bajo estas condiciones no sería muy prudente asegurar la validez de unas conclusiones lingüísticas igualmente tentativas. Sin embargo, la naturaleza amazighe de los enunciados que se estudian aquí queda debidamente atestiguada. Ahora bien, habría que añadir la detección de, al menos, dos posibles influencias dialectales: una de base septentrional, dominada por las hablas argelinas y, especialmente, por el dialecto de la región del Mzab; y otra más meridional, volcada sobre las hablas tuaregs. Pero sólo un exhaustivo análisis de los materiales lingüísticos insulares, tanto documentales como orales, proporcionará una composición más certera de este habla.

Hemos de insistir, pues, en que se trata solamente de tendencias, condicionadas, de una parte, por la fuerte arabización que sufre el mozabita y, de otro lado, por la amplia representación dialectal que es posible aducir para explicar algunos de los topónimos, lo que impide concretar una adscripción más ceñida. Pero, de alguna manera, estos resultados vienen a confirmar una sospecha que salta a la vista con sólo ojear algunas voces muy representativas de este habla insular.

Pensamos, de una parte, en Esero (núm. 9), el antiguo nombre de la Isla, y Garoe (núm. 1-bis), nombre de un árbol muy apreciado por su utilidad en la atracción de la humedad ambiental. Ambos términos reúnen valores gramaticales propios de los dialectos  tuaregs. Pero como, por otro lado, Asof  (núm. 8), con esa ejecución posterior de la vocal característica (u =/ i), demanda una vinculación preferente con el dialecto de la región conocida por la denominación árabe de Mzab, pero cuya desginación amazighe, A lan (u), recuerda de inmediato al topónimo insular Julan o Julán, en la vertiente SW de la isla, especialmente celebrado como estación de gran riqueza arqueológica.

En suma, por muy preliminares que sean todavía estos resultados, lo cierto es que nos permiten seguir caracterizando estas hablas como formulaciones insulares integradas cada una de ellas por un haz de dialectos amazighes.


ANÁLISIS LINGÜÍSTICO

Exponemos ahora el resultado del análisis lingüístico practicado sobre la toponimia que Abreu Galindo ubica en la isla de El Hierro. Cada uno de los registros contiene una reseña que consideramos suficiente a propósito del contexto donde aparece citado el nombre correspondiente, con las precisiones (paleográficas, fonológicas o semánticas) a que obligue una comprensión cabal del pasaje o del vocablo. Inmediatamente, suministramos los ingredientes lingüísticos que hemos movilizado para componer la interpretación que postulamos, menos tentativa que en otras ocasiones, pues aquí sí que menciona contextos más descriptivos y alguna traducción directa. Además, añadimos varios elementos suplementarios que pueden matizar, reforzar o, en su defecto, rectificar (mediante pruebas adicionales) las hipótesis propuestas.

El método utilizado sigue las pautas de la lingüística histórica y comparativa, a través de la depuración paleográfica y fonológica del texto hispano y de las voces insulares que encierra, situadas en el ámbito del análisis interdialectal de la lengua amazighe, igualmente considerado desde una perspectiva todo lo diacrónica que permiten unas investigaciones continentales poco desarrolladas. Por tanto, proponemos una contribución eminentemente filológica a los estudios de toponimia integral, necesariamente interdisciplinares.


Núm. 1

Registro documental

Tígulahe = «[...] porque realmente ay otras aguas de Fuentes, aunque la príncípal deque se sustentan  los vezinos y sus ganados, es la que distila todo el día, y la noche devn arbol que estâ envn termino  que llaman los naturales Tígulahe, y al arbol llaman Garoe, y al presente los vezinos arbol santo [...]» (Abreu d. 1676: 22v. y
1787: 17v.).

Tígulahe = «E te lugar, y termíno donde esta e te arbol se llama Tígulahe, el qual es vna cañada que va por vn Valle arriva desde la mar â dar avn fronton de vn rísco, donde esta nacído en el mísmo rísco el arbol santo, que dícen llamarse en su lengua, Garoe» (Abreu d. 1676: 22v.).
Tigulahe (Abreu 1787: 17v.).


Hipótesis

[G·L·H] tigulahe < ti-gulah, n. v. f. sing.


Traducción

Reserva, que es dejada, que permanece o abunda (presumiblemente agua).


Paralelos

[G·L·H < G·L·Z]   g´l   h, aor.; ig´lâh, perf. (H).- Verbo.- Dejar, ser dejado, quedar. [G·L·H]  ag´alah, pl. ig´elâhen, m. (H).- Nombre verbal.- Hecho de dejar, etc. [G·L·H] ag´l   h, pl. ig´lîhen, m. (H); ag´âluh, m. sin pl. (H).- Nombre verbal.- Resto. [G·L·Z]   gl   z, aor.; ag alaz ( a), pl. ig alaz an, m. (WE, Y).- Verbo.- Dejar, ser dejado (una aparte de algo). 2Ahorrar, guardar como resto. 3Ser (sobre) abundante, copioso, amplio. 4Apasionarse (por algo).

[G·L·Z] agaluz (u), pl. igaluz n, m. (Izd); agl  z (  ) (WE), egl   z (  ), pl. ig lzan, m. (WE, Y).- Nombre verbal.- Sobras de comida, resto(s).

[G·L·Z] gul z, aor. (WE, Y); agul z, pl. iguluz an, n. v. m. (WE); egul z (  ), pl.
iguliz an, n. v. m. (Y) .- Verbo.- Dejar, ser dejado, quedar. 2Substituir. [G·L·Z]   gl   z, aor. (Kb).- Verbo.- Menospreciar, dejar de lado.


Confrontar

[G·L·H] Tag´l e h-êkrer, f. (H).- Topónimo.- Nombre de un valle en Atakôr-n-Ahaggar, (lit.: ‘ella ha dejado un cordero’).

[O·L·W] aolaw, pl. iolaw n, m. (Mb); a•law (u), pl. i•law  n, m. (Teg).- Substanti- vo.- Cubeta circular al pie de un árbol para el riego.
[  ·L·S] a  llus (u), pl. i  llas, m.; ta  llust (t  ), pl. ti  llas (t  ), f. y dim. (Mb, Teg).- Substantivo.- Cazuela; tinaja; recipiente de loza o de madera que sirve de pila, arte- sa, escudilla para animales, etc.
Núm. 1 bis

Registro documental

Garoe (Abreu d. 1676: 22v. y 1787: 17v.).


Lectura

En la explicación de este nombre tan peculiar para un espécimen vegetal, es preciso imaginar lo que pudo representar para los insulares la imagen de un árbol enorme que capta y destila la copiosa humedad ambiental de la zona. Sin embargo, en el caso de que Abreu hubiera confundido el nombre del lugar con el del árbol, dicha interpretación convendría igualmente a este espacio:

Estamos convencidos de que hablar del Garoé es algo más complejo que la referencia a un árbol significativo. El Garoé, es un tipo de árbol, una ubicación geográfica precisa, un sistema de albercas, un mecanismo de vida pensado y, por ello, una estrategia reflexionada para su protección.
(Jiménez 1993: 50).

Hipótesis

[G·R·W] garoe < gareo < g ag aw, s. m. sing.


Traducción

Río, laguna.

Paralelos

[G·R·W] eg ar aw ( a), ag ar aw ( a) (WE), pl. ig ar aw an, m. (WE, Y).- Substantivo.- Río. 2Nombre propio del río Níger. 3Mar (Y). 4Gran sabio, erudito (Y).
[G·R·W] eg arew ( a), ag arew ( a), pl. ig rwa(n, m. (WE); eg´ e rew, pl. ig´ e rewän, m. (H).- Substantivo.- Mar, océano, gran lago, vasta extensión de agua.


Confrontar

[G·R] geret, aor. (H); ggeôg´eô, aor. (Kb).- Verbo.- Estar muy mojado, húmedo. [G·R·W] agere < ag arew, m. sing. (AI).- Topónimo.- La Laguna (isla de Tenerife).
Núm. 2

Registro documental

Amoco = «[...] y por que junto al pueblo que antíguamente llamaban Amoco, y al presente Valverde [...]» (Abreu d. 1676: 23 y 1787: 18).


Hipótesis

[M·£] amoqo < a-moqqo < a-mu , n. v. m. sing. Particularidades:  > qq, por correspondencia regular.


Traducción

Lo húmedo.

Paralelos

[M·  ] mme , aor. (Mc);   mm      aor. (WE, Y).- Verbo.- Mojarse. 2Ser o estar moja- do, empapado, humedecido, impregnado.
[M·  ] umu  (wu), pl. umu n (wu), m. (Mc); tam a, f. (Izy); imu , pl. imu an, m. (WE); emma , pl. emma an, m. (Y).- Nombre verbal.- Estado de lo que está moja- do. 2Mojadura. 3Humedecimiento.
[M·  ] ama  (wa), pl. ama n (wa), m. (Mc).- Substantivo.- Todo aquello en lo que se moja el pan. 2Comida de funerales.
[M·  ] timqqit, pl. timqqa, f. (Mc, R); timeqqit (tm), pl. timeqwa (tm), f. (Kb); timeqqit, pl. timeqqa, f. (Am); timeqqit, pl. timeqyasin, f. (Izn); tameqqixt, pl. timeqqiyin, f. (Bq).- Substantivo.- Gota. 2Gotera (R). 3Pequeña cantidad (Kb).

Confrontar

[M·K]   mak´u (  ),  amak´u (  ) (WE), pl. imak´ut an, m. (WE, Y).- Substantivo.-  Lí- mite.

Núm. 3

Registro documental

Bentayca = «[...] y a estos sus Ydolos, ó dioses no los tenían hechos de alguna matería, síno solamente eran yntelectuales, fíngíendo que su havítazíon, y lugar para hacerles
bíen era en dos peñascos cumplidos a manera de mojones, que estan enun termíno que llamaban Bentayca, que oy llaman los santillos delos antíguos, y que despues de oydos, y cumplido el ruego se subían al cielo» (Abreu d. 1676: 24v. y 1787: 19v.).

Hipótesis

[  ] Bentayqqa < we n tay a, conjunto determinativo nominal m. sing. Particularidades:  > qq, por correspondencia regular.

Traducción

Lo que sostiene, p. ext.: axis mundi (?).

Paralelos

[  ] a , aor. (Kb, Teg, Mb); aheô, aor. (H).- Verbo.- Coger, tomar, asir, agarrar, soste- ner, cargar, acoger. 2Alcanzar, tocar. 3Sufrir (Kb). 4Ocupar, tener (Kb). 5Costar (Kb).


Núm. 4

Registro documental

Tecorone = «[...] tomando  puerto en el termíno que los naturales llaman Tecorone, que es en las calmas dela ysla [...]» (Abreu d. 1676: 25 y 1787: 20).


Hipótesis

[  ·R] tekorone < teqqur an < te- ur- an, n. v. (perf.) f. pl. Particularidades:  > qq, por correspondencia regular.


Traducción

Las calmas.


Paralelos

[  ·R]    ar > qqar, aor.; qqur, perf. (Mc); qqaô, aor.; qquô, perf. (Kb, Teg); i ar, eqqar, aor. (H); i ar,  aqqar, aor.; qqur, perf. (WE, Y); qar, aor. (Snus); qqar, aor.; qqur, perf. (Mb);  ar, i ar, aor. (Taš); qor, qqor, aor. (Siwa); eqqor, aor. (R).- Verbo neutro y reflexivo.- Ser o estar seco, secar, desecar, marchitar. ###2Ser o estar duro, rígido (firme, consistente), p. ext.: estar inanimado, estar muerto, morir. ###3Ser o estar estéril. ###4Ser o estar árido (terreno, tierra). ###5Agotar. ###6Inmovilizarse, calmarse y quedar rígido después de una crisis epiléptica, desmayarse, perder el conocimiento.
[  ·R] t a art, pl. t a aren, f. (WE, Y); tä art, pl. tä ârîn, f. (H); ta art, ta ara, f. sing. (Mc); ta ert, f. sing. (Kb); tqaôit, f. sing. (Teg); tqarit, f. sing. (Mb).- Nombre ver- bal.- Sequedad, aridez, dureza, rigidez.

[  ·R] iqqor, pl. qqoren, m. (Taš); iqqor, pl. eqqoren, m.; teqqor, pl. eqqorent, f. (R); aqqurar (u), pl. iqqurar«ðn, m; taqqurart (tq), pl. tiqqurarin (tq), f. (Mc).- Adjetivo verbal.- Seco, árido, duro, estéril. 2Agotado.


Núm. 5

Registro documental

Tacuytunta = «[...] y si con esta diligencia no llovía, uno delos naturales aquíen ellos tenían por  santo, íba al termíno, y lugar que llamaban Tacuytunta, donde está una cueba, que decían Asteheyta, y metiendose dentro, éynvocando los ydolos, salía de dentro un anímal en forma de Cochino, que llamaban Aranfaybo, [...]» (Abreu d.
1676: 24v. y 1787: 19v.).


Hipótesis

[  ·Y+N·T] taqquyyitunta < ta uyyit tunttah, s. compuesto f. sing. a) Vocalización: -ah > -a, por contracción.
b) Particularidades:  > qq, por correspondencia regular.


Traducción

Lugar de la invocación, (fig.: baladero ?).


Paralelos

[  ·Y·(T) < G·Y] taguyt, f. (Taš); ta uyyit (t ), pl. ti uyyitin (t ), f. (Kb).- Nombre de acción.- Llamada, invocación, demanda de ayuda. 2Lamentación.
[N·T] tinetti, pl. tinitin, f. (H).- Substantivo.- Sitio.
[N·T] tunt, pl. tuntawin (Mb, Teg).- Substantivo.- Parte, porción.
Confrontar

[  ·Y·T]  it,  ayt, aor. (Zem)3.- Verbo.- Gratificar, socorrer, asistir, acudir al rescate.


Núm. 6

Registro documental

Asteheyta = «[...] y si con esta diligencia  no llovía, uno delos naturales aquíen ellos tenían por  santo, íba al termíno, y lugar que llamaban Tacuytunta, donde está una cueba, que decían Asteheyta, [...]» (Abreu d. 1676: 24v. y 1787: 19v.).


Hipótesis

[  ·Y·T] aste eyta < as-t ayta, n. ac. caus.


Traducción

El socorro.


Paralelos

[  ·Y·T]  it,  ayt, aor. (Zem)4.- Verbo.- Gratificar, socorrer, asistir, acudir al rescate.


Confrontar

[  ·Y·(T) < G·Y] taguyt, f. (Taš); ta uyyit (t ), pl. ti uyyitin (t ), f. (Kb).- Nombre de acción.- Llamada, invocación, demanda de ayuda. 2Lamentación.
[  ·R] ssi ôet, caus. (Kb).- Verbo.- Gritar, llamar a grandes gritos.


3   J.M. DALLET (1982: 634) y M. TAÏFI (1991: 212-213) mencionan aquí una correspon- dencia entre el cabilio y el árabe. La imprecisa datación de la voz canaria (finales del S. XVI) no permite resolver su origen con certeza, más allá de los lazos camito-semíticos  que, a juzgar por los elementos de confrontación que aportamos, parecen evidentes.
4   Ver nota 3.
Núm. 7

Registro documental

Yramase = «[...] tomando puerto en el termíno que los naturales llaman Tecorone, que es en las calmas dela ysla junto a otro puerto que llaman Yramase, que es al presente puerto de naos» (Abreu d. 1676: 25 y 1787: 20).


Lectura

Es preciso no confundir este nombre con el fitónimo isleño irama (Schizogyne sericea) (Kunkel 1986: 128), muy abundante en esta zona del vértice SW de El Hierro.


Hipótesis

[R·M·S] iramase < i-ramas, n. v. m. sing.


Traducción

Ribera, (lit.: ‘él detiene’).


Paralelos

[R·M·S] t arm as, f. (Zen).- Substantivo.- Ribera.
[R·M·S] ar am´ as ( a), pl. ir am´ as an, m. (Y).- Nombre verbal de   rm´   s.- Asir, coger, atrapar, detener


Confrontar

[R·M·S]  aramas, m. (H).- Substantivo.- Orzaga (Atriplex Halimus L.), planta pe- renne propia de las regiones templadas y subtropicales.


Núm. 8

Registro documental

Acof = «Pero en efecto tiene otras aguas de fuentes aunque pocas, como es la fuente de Acof que ensu lenguage quíere decír Rio; no por la copía de agua, que harto poca tíene» (Abreu d. 1676: 23 y 1787: 18).
Lectura

La pervivencia de este topónimo bajo la forma Asofa o Azofa no deja lugar a dudas acerca del verdadero estatuto fonológico de la consonante representada por la grafía c. Es seguro que la transmisión textual ha ocasionado la pérdida de la cedilla que debió exhibir en origen (ç), aunque los paralelos continentales reclaman la restitu- ción de un fonema abiertamente fricativo /s/.


Hipótesis

[S·F] açof < a-suf, s. m. sing.


Traducción

Río.


Paralelos

[S·F] suf (u), pl. isuf n, m. (Mb); us f, pl. isaff n, m. (Nef ); asif (wa), pl. isaffen, m. (Kb, Mc, Taš); asif, pl. asaffen, m. (Senh).- Substantivo.- Río (que corre), torrente. [S·F]  asif, pl. isaffän, m. (H).- Substantivo.- Valle.


Núm. 9

Registro documental

Esero = «Andando ínuestígando  razon porque se llamô del Híerro esta ysla, hallé que los naturales  la llamaron Esero, que en su lengua quiere desír fuerte» (Abreu d. 1676:
22).
Esero, Ezero (Abreu 1787: 17).
Écerro = «El doceno Señorio era Acero, que alpresente llaman la Caldera, que en lenguage Palmero, quíere decír lugar Fuerte, queparece quiere sígnifícar lo mísmo que en lenguage herreño Écerro» (Abreu d. 1676: 78v.).


Hipótesis

[Z. ·R] Eéero < eéäru < *e#-éaru#h, s. m. sing.
Vocalización: *a  > ä >   , por asimilación a la vocal característica y la influencia de la
vocal de estado (e-); *u# > o, por asimilación a la vibrante (r).
Traducción

Muralla, lugar fuerte, fortaleza (natural).


Paralelos

[Z. ·R]  aé   ru, pl. iéärân, m. (H).- Substantivo.- Muralla rocosa vertical.


Recapitulación

Seguidamente, ofrecemos un resumen general de los resultados que ha pro- ducido el análisis lingüístico. Las voces examinadas se relacionan conforme al orden alfabético español y a partir de la representación gráfica que le atribuye la fuente.


NÚM.VOCABLO                     HIPÓTESIS                   RAÍZ             VOC.        M.       F.       NÚM.       S.       N. V.

8       Acof                    a-suf                    S·F                             +                  sing.     +

2       Amoco                a-mu                   M·                              +                  sing.                   +

6       Asteheyta           as-t ayta               ·Y·T         a-a           +                  sing.                caus.

3       Bentayca             we n tay a                                              +                  sing.
9       Esero                   *e--z. aru- h             Z. ·R            a-u-           +                  sing.     +

1b       Garoe                  g ar aw                  G·R·W       a -a             +                  sing.     +

5       Tacuytunta          ta uyyit tunttah    ·Y+N·T                           +           sing. comp.

4       Tecorone             te- ur- an               ·R                                    +           pl.                       +

1       Tígulahe             ti-gulah               G·L·H        u-a                  +           sing.                   +

7       Yramase             i-ramas               R·M·S        a-a           +                  sing.                   +



Seis de los nueve topónimos presentan formas masculinas y singulares, des- tacando la presencia de algunos fonetismos peculiares en la realización de ciertos determinantes (núms. 3 y 9). El resto de los nombres, tres femeninos (núms. 1, 4, y
5), uno de ellos en plural (núm. 4), también apuntan en algún caso esa misma característica fonética (núms. 1 y 4). He aquí la imagen que ofrecen de estos índices personales: masculino: a-, e--, i- / we-, pl. — femenino: ta-, ti- — -t, -ø, pl. te- — - a n

Además, se atestigua la comparecencia del afijo sibilante (s) de causativo en un nombre de acción masculino (núm. 6).

Por lo que hace referencia al tipo de construcción gramatical que revelan, siguen modelos ya conocidos y frecuentes en esta categoría nominal (Reyes 2000a:
36-37):

I. NOMBRES  VERBALES SIMPLES. Forma verbal sencilla, bien en esquema de perfecto o de imperfecto, y en cualquiera de sus modos de significación. Contiene, a lo sumo, el correspondiente índce verbal de la tercera persona del singular de los aspectos no imperativos del verbo: y- o i- para el masculino y t- para el femenino.

II. NOMINALES  SIMPLES. Nombres comunes distinguidos por un determinante pronominal, a- y e- (para masculino) y t(a) — t (para femenino).

III. CONJUNTOS  DETERMINATIVOS.  Nombres cuya composición enlaza un pronombre de apoyo (demostrativo / indefinido) a uno de los siguientes tipos de determinación:

a) nominal: wa / ta + prep. (mayoritariamente n) + nombre (núm. 3);
b) verbal: (w)a / ta + verbo, también conocidos como nombres de acción o de estado (núm. 6).

IV. PROPOSICIONALES. Aposiciones de carácter verbal, substantivas o adjetivas, que constituyen en realidad frases completas. Aquí se pueden incluir los nombres compuestos, una de cuyas formulaciones características aparece representada en esta relación: los determinativos aposicionales, donde las partes se explican mutuamente (núm. 5).
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5   Existe versión completa en castellano vertida por A. CIORANESCU   (ed.), Descripción  e historia del reino de las Islas Canarias  antes Afortunadas,  con el parecer de sus fortificaciones.  S/C de Tenerife, Goya, 1978.

sábado, 5 de julio de 2014

Los canarios de Jesús del Monte, mitos y realidades




Por Lázaro Numa Aguila

Sobre los inmigrantes peninsulares y procedentes de la Islas Canarias llegados a  Cuba en diferentes momentos coloniales y republicanos, se ha escrito bastante, pero sobre aquellos que se establecieron en el territorio de Jesús del Monte en extramuros de La Habana – se han planteado innumerables cuestiones que a la postre, han resultado ser grandes fábulas, consecuencia de un deficiente proceso investigativo. El objetivo de esta investigacion es esclarecer – con profundo respeto -, de manera objetiva, algunas de estas cuestiones, espero que resulte de interés para el lector.
Afirman algunos historiadores que desde mediados del siglo XVII y principios del XVIII ya vivían familias enteras de origen canario en el territorio, dedicados fundamentalmente al cultivo del tabaco, nadie debe dudar de que así fuera – por lo menos de que vivieran algunos en el territorio – pero, antes de adentrarnos en el tema, es preciso dejar correctamente definida una cuestión, la llegada a Cuba de inmigrantes peninsulares y canarios hay que analizarla por etapas históricas, no fue una sola oleada migratoria y cada una de ellas tuvo sus características propias, se produjeron hasta el mismo siglo XX, esta última es la que ha quedado en la mente de muchos cubanos que aún viven entre nosotros, precisamente por ser la más próxima a nuestros días, e incluso, podemos encontrar aún algunos inmigrantes autóctonos.

En 1678 una Real Cédula [1]fechada el 25 de mayo, emitida por Carlos II, conocida como "El tributo de Sangre", establecía que las Islas Canarias, para poder comerciar con las Indias Occidentales, estaban obligadas a enviar cinco familias a estos territorios por cada cien toneladas de producción que se exportaran desde ellas, las familias estarían destinadas a poblar los territorios colonizados por la metrópoli, Cuba era uno de ellos que, además, por su condición insular, "la poca poblacion aborigen" que tenía en el momento de su descubrimiento y su rápida disminución – fundamentalmente por las enfermemeddes importadas por los conquistadores y por eltrabajo forzoso a que fueron sometidos -, estaba necesitada de pobladores que constituyeran tambiénfuerza de trabajo.
Según Alfredo Martín Fadragas y María Caridad Pacheco González -en su obra "Canarios en laeconomía de Cuba"-, la presencia canaria en el territorio data desde mediados del siglo XVII, los reconocidos historiadores - e investigadores de la huella canaria en Cuba - lo expresan de la siguiente manera:
Como resultado de esta emigración masiva, los canarios fueron fundadores de pueblos y ciudades, como son los casos de Jesús del Monte, Santiago de las Vegas, El Calvario, Bejucal, Güines, Matanzas, Camajuaní, Placetas, Santo Domingo, Nuevitas, entre otros…[2]
Se hace necesario comenzar diciendo que el poblado de Jesús del Monte comenzó su proceso formativo a partir del asentamiento de algunas familias a ambos lados del camino del sur, algo lógico, este era una de las pocas vías de entrada o salida de la ciudad y se prestaba para el intercambio comercial como fuente de sustento para todas las personas que se iban asentando en la zona, no existe una fecha de fundación y las primeras referencias a lugares de estos parajes se pueden encontrar en Actas Capitulares de principios del siglo XVI, para esta fecha todavía faltaba mucho tiempo para la llegada de la primera oleada migratoria de canarios a Cuba, continúan expresando los historiadores:
Es conocido que fue Jesús del Monte uno de los lugares de gran predominio canario, donde estos llegaron a mediados del siglo XVII, por tanto constituye uno de los núcleos poblacionales más antiguos, con presencia de familias enteras dedicadas al cultivo del tabaco…[3]
También expresan:
La presencia canaria en el territorio habanero de Jesús del Monte está confirmada por el primer bautismo de fecha 6 de julio de 1689 y el primermatrimonio del 3 de noviembre de ese mismo año. No obstante, existe la posibilidad de que antes de esta fecha ya hubiera asentamientos canarios en esta zona porque ellos tenían preferencia por el cultivo del tabaco que tan abundantemente se cultiva en dicho territorio… [4]
Pongamos las cosas en su justo lugar, es cierto que está confirmada la presencia canaria en Jesús del Monte desde mediados y finales del siglo XVII, el documento más antiguo que se "conserva" – por lo menos en elarchivo parroquial - es el de un matrimonio de origen canario – no un bautismo, ni un entierro -, le muestro al lector la imagen de dicho documento:

Fig. 1: Primer matrimonio de canarios en Jesús del Monte.

Aparece en el Libro 1 (libro único) en la sección de matrimonios de españoles, folio 135, en este documento se expresa textualmente lo siguiente:
… 1º - f. 135 – Miércoles tres de noviembre de mil seiscientos y ochenta y nueve en la Hermita de Sor. San Cristoval [5]que está en Paso seco casamos y velamos a Baltasar López hijo de Juan López y María Pérez naturales de la isla de Tenerife y a María Hernández hija de Bartolomé Hernández y de Ana González, así mismo naturales de dicha isla, y también velamos dicho día en la dicha Hermita a Pedro Bautista Perdomo, y a Ursula Felipa de Llerena sumujer.
Testigos Juan de Lugo, Matías de Lugo y dicho Pedro Bautista presentes. Y lo firmé.
Diego, Obpo de Santiago de Cuva [6]

Este libro fue trasuntado por orden expresa del obispo de la diócesis y como se puede observar – en la imagen - al margen aparece la rubrica del copista, ahora bien, hagamos un pequeño analisis de este asiento de matrimonio porque su redaccion (típica de la época) puede resulta algo compleja, sobre todo para la comprensión correcta del asunto de la presencia canaria en el territorio de Jesús del Monte.
El asiento fue hecho en dicho libro - en la sección de matrimonios de españoles - de la iglesia de Jesús del Monte pero, el obispo Compostela deja bien claro que el matrimonio se efectuó en:
la Hermita de Sor. San Cristoval que está en Paso seco
Es el único asiento donde se mensiona este lugar – Paso seco -, aquí se hace necesario hacernos la clásica pregunta sobre ¿qué se entiende por Jesús del Monte?, ya he expresado en otro momento que:
Jesús del Monte puede verse –de igual manera- como un barrio, una zona parroquial, un poblado, una región, un partido, unacomunidadf, la cabeza de un municipio, una localidad o un Consejo Popular, todo depende del observador, de la época, del momento histórico y de la perspectiva con que se mire
Pero lo que no debemos pasar por alto es que, de acuerdo al Jesús del Monte al que nos estamos refiriendo será la connotación que adquirirá la localidad, si se está haciendo referencia al Jesús del Monte del primer asiento de matrimonio canario para significar una fecha fundacional - que no existe -, y estos primeros matrimonios se efectuaron en lugares distantes del poblado de Jesús del Monte y su iglesia, evidentemente la referencia es a la zona parroquial y la pregunta sería entonces, ¿qué fundaron?, Calabazar, San Francisco, Santiago de las vegas, El Calvario, Mantilla etc., esta es una zona muy amplia, con muchos poblados de significación pero no es el Jesús del Montepoblado - que se quiere hacer ver y que todos conocemos.
Entre el 3 de noviembre de 1689 y el 30 de octubre de 1730 - 41 años –, existen un total de 187 asientos de matrimonios, 54 entre canarios que representan el 28,87 % del total, en todos no se dice el lugar concreto donde se efectuó el matrimonio pero un determinado número de ellos, correspondientes a el período que se toma como referencia para argumentar la presencia de canarios en Jesús del Monte citan los lugares donde se efectuó el matrimonio, como el caso de ese primer asiento que fue en Paso seco (B), u otros que mencionan sitios como Burón (F), San Francisco (G), Río hondo (D), etc., todos son lugares bastante distantes de la zona de la iglesia y del núcleo poblacional del poblado de Jesús del Monte, solamente aquellos que dicen que la boda se efectuó en "esta auxiliar de parroquia", pueden ser considerados como efectuados en la iglesia de Jesús del Monte pero en el período entre 1689 y 1692 solo se efectuaron cuatro matrimonios que se citan en lugares distantes.
Es necesario recordar que, desde el Sínodo Diocesano de 1680nueve años antes que el asiento 135 - se disponía que la jurisdicción de una iglesia era de cuatro leguas a la redonda (diámetro total, pero partiendo de unradio de dos leguas), esta área se constituía en la zona parroquial, por tanto, todos los matrimonios, bautismos y entierros que se efectuaran dentro de la zona parroquial de Jesús del Monte [área dentro del círculo C en el mapa] tenían que ser asentados – obligatoriamente - en los libros de esta iglesia auxiliar de la Parroquial mayor de la Habana, además de ser la única existente en extramuros para la fecha. En el caso específico del primer asiento de matrimonios se trataba de una boda de canarios que se efectuó en la ermita que se encontraba en Paso seco [B], un lugar que aún existe en las inmediaciones del poblado de Calabazar, bastante distante de la zona donde está enclavada la iglesia [zona del poblado de Jesús del Monte, A] pero dentro del límite de las cuatro leguas establecidas para la zona parroquial de la iglesia de Jesús del Monte.
Teniendo en cuenta todo lo antes expresado, se puede decir – de forma puntual - que la presencia de canarios en el territorio parroquial de Jesús del Monte data del entorno de fecha en que señalan algunos historiadores, pero cuando de va a hacer referencia puntual a los asientos parroquiales sobre los matrimonios canarios, hay que definir correctamente de qué Jesús del Monte se está hablando para no cometer el error de vincular estos sucesos con el proceso de surgimiento del poblado de Jesús del Monte que es una cuestión diferente y aún en estudio.
Casualmente gran parte de este territorio parroquial se encuentra descrito - paso a paso - por Esteban Pichardo en su obra "Caminos de la isla de Cuba. Itinerarios", Tomo – III, e incluso describe el "Camino de Paso – Seco"[7], con esa descripcion y este fragmento de mapa[8]– aunque no es en el que se sustenta Esteban Pichardo para hacerla, ni el que se correspondía para la época del asiento, solo lo tomo para poder ilustrar mejor el caso – cualquiera personha puede identificar de manera muy fácil el lugar.
Una tendencia generalizada entre los historiadores es la de relacionar a Jesús del Monte solamente con la produccionh tabacalera pero esta no era la única, aquí tenemos otra cuestión que – también - es necesario estudiar y analizar adecuadamente. José María de la Torre, en su obra "Lo que fuimos y lo que somos o la Habana antigua y Moderna" nos comenta que en la región existían varios ingenios y se cultivaba bastante la caña de azúcar, si analizamos sus planteamientos y comparamos las zonas que él describe, con la de los asientos de matrimonios de canarios anteriormente citados, estos se ubicaban en estas zonas de ingenios yproducciohnde azúcar, lo que nos hace pensar en la posibilidad real de que no fueran vegueros cultivadores de tabaco, aunque históricamente se ha venido erróneamente asumiendo los términos vega y vegueros de una manera parcial, veámos las definiciones de la Real Academia Española de estos términos:
RAE:
·         Vega
1. f. Extensión de tierra baja, llana y fértil generalmente regada por un río.
2. f. Extensión de tierra que se utiliza para el cultivo del tabaco.
·         Veguero:
1. f. De la vega.
2. f. Cigarro puro hecho de una sola hoja de tabaco.
3. f. Persona que trabaja en el cultivo de una vega.
Partiendo de estas definiciones de la RAE podemos comprender que veguero no es solo el que cultiva el tabaco, también es un campesino que tiene o cultiva en una parcela de tierra cualquier tipo de producto agrícola, el término aún se utiliza en algunas zonas geolectales[9]de Cuba para identificar la finca de un campesino, no olvidemos que la variante del español cubano es muy rica y a la vez compleja.
Todo lo anteriormente expresado es válido – sobre todo para la época que analizamos - porque existe la tendencia – falsa - a pensar, cuando se habla de los canarios de Jesús del Monte, que todos se encontraban asentados en la zona próxima a la calzada y la iglesia [A] y que todos se dedicaron al cultivo del tabaco, esto no fue realmente así.
Es cierto que el cultivo del tabaco en Jesús del Monte se señala como una actividad económica de mucha significación, de todos es conocido el trágico suceso de la sublevación de los vegueros de 1723no fue la única pero si la más trágica -, determinados historiadores y algunas fuentes señalan que un alto componente de ellos eran canarios de Jesús del Monte - como territorio integral – y hacen referencia a los ocho vegueros enterrados en el cementerio de la parroquia de Jesús del Monte víctimas del suceso histórico pero, lo curioso de todo resulta ser que, en los asientos de entierro de estos hombres, tampoco dice que alguno de ellos fuera canario, se trata de ocho asientos iguales, estos documentos prueban que fueron enterrados en el lugar pero no que fueran de esa procedencia, le transcribo al lector uno de ellos:
96. Matheo Ravelo:- En la iglesia Auxiliar de Jesús del Monte en veinte y quatro de Febrero de mil setecientos y veinte y tres se le dio sepultura al cuerpo difunto de Matheo Ravelo Adulto, a quién se le administró el Sto. sacramento de la penitencia solamente por haberle ajusticiado incontinenti y para que conste lo firmé = Salvador Hernández de Orta
Es probable que esta sea la primera vez que se muestre – públicamente - una imagen de estos asientos, el "Libro segundo de entierros de españoles de la iglesia auxiliar de Jesús del Monte", correspondiente al intervalo temporal entre 1715 a 1792propiedad de la iglesia – donde aparecen estos asientos y otros correspondiente al período de la toma de la Habana por los ingleses, fue solicitado desde la década del 70 del siglo XX por la oficinha del historiador de la ciudad, con el objetivo de ser copiado por constituir un documento de carácter histórico, a pesar de los múltiples esfuerzos, nunca ha sido devuelto a la parroquia y se ignora el paradero del mismo, gracias a Rogelio Bombino Gatell[10]que tuvo la previsión – muy lógica - de hacer copia de estos documentos – antes de que saliera el libro del archivo parroquial -, temiendo que ocurriera lo que a la postre sucedió, hoy podemos contar con ellos, por tanto, muy pocas personas hemos tenido el privilegio de poder leer estos asientos o tener copia de ellos.
Otra cuestión que sí está confirmada es que en el territorio habían ingenios azucareros en múltiples lugares de la zona parroquial, incluso en las inmediaciones de la zona más identificada históricamente como Jesús del Monte [A], para que no existan dudas sobre el asunto, le muestro al lector las siguientes referencias:
Ingenios- En 1595 se estableció un ingenio de fabricar azúcar [el primero de la Habana] en el lugar nombrado los Cangrejos (cerca del puente de Chávez) por Vicente Sta. María. A poco después fundó otro Alonso de Rojas (el menor) en el paraje que decían los Ranchitos (donde está hoy el Tívoli) y se hicieron otros en el Cerro, Jesús del Monte y la Rinconada, (no conocemos bien este punto)…[11]
Quince años [antes de 1598] hacía que en las inmediaciones de la Habana se cultivaba algo extensamente la caña, cuando por el puente de Chávez fundó Vicente Santa-María un ingenio. Pronto se establecieron otros en el Cerro y Jesús del Monte, usándose, en todos, caballos y brazos para impulsar la máquina de moler…[12]
Se producían también frutos menores, legumbres y algún que otro cultivo que hoy pudiera parecer exótico en Cuba, como el chícharo, todo este conjunto de producciones agrícolas eran parte de la vida económica y sustento familiar en Jesús del Monte además de ser mercancía de intercambio y abasto de la Habana.
Por último, según Manuel Hernández González en su trabajo titulado "Los campesinos canarios en el extrarradio habanero":
En el Censo de 1786 de Jesús del Monte los canarios cabeza de familia eran numerosos: 76. La mayoría eran labradores arrendatarios sin bienes […] Sus familias eran numerosas, con una media superior a los 5 miembros. Era una muestra del proceso de urbanización del barrio a finales del siglo XVIII. El carácter de arrendatarios de los campesinos es general […] En Luyanó en […] 1786 el número de cabezas de familia canarios era de 14…[13]
Estos fragmentos de informacion el autor señala que pertenecen a los fondos del Archivo Nacional de Cuba[14]

Las sublevaciones de los vegueros

 

 

Fig. 5: Ajusticiamiento de los vegueros sublevados.[15]

Este es el momento adecuado para adentrarnos en otro tema relacionado con los canarios y Jesús del Monte que ha sido motivo de tergiversaciones, sobre todo a partir de la última década del siglo XX, me refiero a "La sublevación de los vegueros", veámos estos hechos.
Casi desde el mismo momento en que Rodrigo de Triana gritó ¡Tierra!, y el Almirante Cristóbal Colón la pisó, se comienza a hacer referencia histórica de la existencia del tabaco en Cuba. La aromática hoja fue tomando mayor significación con el paso del tiempo, se fue extendiendo su consumo y cultivo en otros confines, hasta que comenzó a adquirir connotación comercial en el siglo XVI, a partir de aquí se convierte la hoja en una mercancía y Cuba en su productor principal.
En época de Felipe V se implantó el "Estanco del Tabaco" [2], el estado se convirtió en el privilegiado entre los productores y mercaderes. Por Real Decreto del 11 de abril de 1717, el gobierno se hizo cargo de la compra de la producción, este sería quién la vendería posteriormente en el exterior, se le daba el derecho de comprar las cantidades que deseara según las tarifas que él mismo estableciera, en esto consistía el "Estanco del Tabaco", también se creó la Real Factoría en 1711 que era la entidad ejecutora de toda la operación, según Miguel Rodríguez Ferrer [16]la factoría:
Inventó y se apropió el derecho de quemar y pagar por lo que se le antojaba lo que en su copncepto era malo, defraudando así los intereses, las esperanzas y el triste fruto del trabajo del labrador; ella, finalmente fue el móvil de trascendentales disgustos y amargos sinsabores
Se hace imposible hablar sobre la historia del tabaco en Cuba, sin hacer referencia a Jesús del Monte, ya me he referido a que en este territorio se fueron estableciendo desde finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, un número indeterminado de cultivadores –o vegueros como especifica una de las acepciones de la RAE - de origen canario, pero sería poco serio y falto de sustento, afirmar que fueran una mayoría – entre el total de los cultivadores – y mucho menos que fueran ellos los que introdujeron el cultivo en la jurisdicción pues el producto se cosechaba en Cuba mucho antes que la llegada de las primeras oleadas de canarios.
Producto del Estanco, los vegueros comenzaron a manifestar desacuerdos y malestar, esta situación dio lugar a los hechos que la historia recoge como la primera "Sublevación de los Vegueros". El 21 de agosto de 1717 los vegueros de la zona de los alrededores de la Habana, obstruyeron los caminos y armados fundamentalmente con útiles de labranza, entre ellos el machete, interrumpieron el tránsito por los caminos existentes, paralizando el comercio, un hecho que llama profundamente la atyencion es lo que expresa Guillermo Callejas Leal[17]
Por otra parte, más de quinientos vegueros, enactitud de abierta rebeldía, se apoderaron de la iglesia del poblado de Jesús del Monte, en los alrededores de La Habana, y acordaron impedir que continuara la operación de embarque –de tabaco-
El hecho de que los vegueros escogieran el territorio de Jesús del Monte para realizar sus operaciones tiene sus justificaciones lógicas, independientemente de ser una zona donde vivían y cultivaban el tabaco un número de ellos – teniendo en cuenta las dimensiones de la zona parroquial -, el territorio era estratégico por su elevación, pasaban por el la mayoría de los suministros a la Habana intramuros, se encontraba solo a una legua de la misma, todo esto les proporcionaba una posición estratégica frente a cualquier reacción de las tropas, como es lógico, esto podía inmiscuir al templo en el conflicto porque lo único que debía existir allí en la loma, era la iglesia.
Según relata la historia, los vegueros, posteriormente, ocuparon la ciudad y obligaron a las tropas a mantenerse en sus cuarteles, creándose un vacio de poder, esta situación le costó el cargo al gobernador y terminó con la "suspensión" momentánea de las operaciones del estanco, además de conseguir los vegueros una promesa de gestionar con el Rey la revocación del Real Decreto del Estanco del Tabaco.
Otra cita que concuerda de alguna forma con la anterior nos las brinda Dolores Guerra López[18]
Esto sirvió para que los emisarios dueños de molinos y los traficantes tabacaleros llevaran a conocimiento de los vegueros la necesidad de protestar eligiendo el poblado de Jesús del Monte, como centro de reunión, el 21 de julio de 1717, por ser éste un punto decomunicacion con San Miguel del Padrón, Guanabacoa, Santiago de las Vegas y Bejucal, entre las zonas que más se afectaron con la medida
Muchos de estos sitios mencionados por la autora de la cita se encontraban dentro o muy próximos a la zona parroquial de Jesús del Monte que ya he mostrado, por último veamos otra cita sobre los sucesos de la primera sublevación:
El 21 de agosto muchos vegueros procedentes de Guanabacoa, San Miguel del Padrón, Santiago de las Vegas, Bejucal y otros lugares se concentraron en el poblado de Jesús del Monte armados de machetes, mosquetes, arcabuces y pistolas…[19]
Estas tres citas, aunque no son iguales del todo, refieren los mismos hechos, coinciden en la ubicación del suceso en el poblado de Jesús del Monte y la primera, señala el lugar de la iglesia como protagónico, cuestión importante porque en el amplio martco que ha dado pie a este trabajo, ni en los libros del archivo parroquial aparece referencia alguna, cuestión bastante rara.
En agosto de 1720 se produce la segunda sublevación, nuevamente Jesús del Monte es el lugar escogido por los vegueros, otra vez se vuelve a afirmar que los vegueros se hacen fuerte en la loma de la iglesia[20]esto es lógico que sucediera producto de la elevación del lugar, esta vez cortan el suministros a la ciudad y amenazaron con repetir los actos de 1717. También se plantea que el Gobernador sitió la iglesia de Jesús del Monte, cuestión que obligó al Obispo Gerónimo Valdés a amenazarlo con la excomunión, gracias a la mediación del prelado y del entonces sacerdote Pedro Agustín Morell de Santa Cruz se evitó el derramamiento de sangre, otra vez el templo se ve involucrado en la contienda, por lo menos de manera referencial, según Jacobo de la Pezuela:
Habiendo retardado el visitador de León algunas compras á los vegueros más vecinos á lacapital, divulgaron que lo que se proponía aquel funcionario era adquirir las hojas más adelante á menosprecio que el designado en la tarifa. Bastó la especie para sublevarlos é inspirarles a la determinación de destruir las sementeras y hacerse á sí mismo más perjuicio que el que podían recelar de los factores. A últimos de junio juntáronse conarmas más de mil isleños y vegueros resueltos a repetir los escándalos de agosto de 1717. Pero había ahora mayores fuerzas y era de otro temple que el de Raja el que la gobernaba. Ya se prevenían para desbaratarlos la compañía de caballos y otras dos de jinetes milicianos, cuando ofrecieron á Guazo don José Bayona y el vicario provisor del obispado disipar sin efusión de sangre aquel tumulto. Dos horas de pláticas en Jesús del Monte bastaron en efecto para que se retiraran los labradores a sus casas, ofreciéndoles también Bayona, como premio de su docilidad, que todos los propietarios les perdonarían el pago de sustrubutos de aquel año que eran diez pesos por vega[21]
En esta cita se pueden encontrar varias cuestiones importantes relacionadas con los canarios, los vegueros y Jesús del Monte, dice Pezuela que:
juntáronse con armas más de mil isleños y vegueros
Por primera vez se hace referencia a los isleños canarios en el suceso, dice que fueron más de mil, pero no refiere si eran de Jesús del Monte, ni de la zona parroquial, pero además añade que, también habían vegueros – en otra acepción de la RAE, esta vez referente a trabajadores de las vegas –, esto ayuda a refutar la tan manida expresión - al referirse a los hechos que estamos narrando por algunos historiadores - que hasta titulan sus trabajos con términos como "La sublevación de los vegueros canarios de Jesús del Monte", ni todos eran canarios, ni todos eran de Jesús del Monte.
En febrero de 1723 se produce la tercera y última de las sublevaciones de los vegueros, esta es la más conocida por todos, fundamentalmente por su fatídico final, nuevamente Jesús del Monte y la zona de su iglesia se ven envueltos en el hecho, es por eso que Miguel Rodríguez Ferres cita:
pues como dice el Sr. Sagra, <<la loma de Jesús del Monte recordará siempre á los habitantes aquel país las ejecuciones practicadas con infelices cosecheros, tiranizados en lo que debiera ser libre ejercicio suindustria>>>…[22]
Jacobo de la Pezuela relata el hecho que terminó en desgracia de la siguiente manera:
á principios de febrero de 1723 se armó un nuevo tumulto entre los labradores. Los de San Miguel, Guanabacoa y Jesús del Monte, resueltos a desechar toda proposición de compra á un precio que no fuese cuando menos superior al que estaba señalado en las tarifas de León, se reunieron en número de 500 armados y montados todos, y destruyeron el día 18 de aquel mes las labranzas de los vegueros de Santiago y Bejucal que se avenían á admitir las condiciones del visitador. Deseando Guazo anonadar esta sedición de un solo golpe y antes de que tomara mayor vuelo, á las nueve de la noche del 20 despacho á castigarla á la compañía de caballos mandada por don Ignacio Barrutia. Encontróselos este oficial junto a Santiago al amanecer del 21; y siendo recibido á mosquetazos cuando se adelantaba casi solo a intimarles la sumisión, cerró sobre ellos hiriendo y matando á algunos y cogiéndolos 12 á quienes mandó Guazo[23]que ahorcaran aquel mismo día[24]de losárboles de Jesús del Monte; ejemplar duro pero que aquietó para siempre á los vegueros…[25]
Esta cita de Jacobo de la Pezuela es interesante, en ella se llama a los sublevados "labradores", término que estimo es correcto pero luego es evidente que hiperbolizó el hecho cuando dice:
se reunieron en número de 500 armados y montados todos
Este es un asunto que nunca a estado claro, existen muchas diferencias entre lo planteado por los diferentes autores que han escrito sobre el tema, hay que tener presente que Pezuela era un militar español que también le podía haber interesado hacer notar la envergadura del hecho y la importancia de la victoria de las tropas españolas.
Desgraciadamente así terminaron los sucesos de "La sublevación de los vegueros" y esos fueron los vínculos que tuvieron Jesús del Monte y los canarios con los hechos, no fueron todos los participantes vegueros canarios ni mucho menos todos de Jesús del Monte, como algunos quieren hacer ver. Muchos años después, a inicios de la década del 30 del siglo XX, el entonces significativo párroco de la iglesia de Jesús del Monte, José Rodríguez Pérez, encontró en los archivo de la parroquia, en el Libro 2 de entierros de españoles, los tregiostyros de entierro en el cementerio de la iglesia de Jesús del Monte de ocho de los vegueros ejecutados durante los hechos de 1723[26]
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Los ocho vegueros sepultados en el cementerio de Jesús del Monte fueron:
·         1) Mateo Ravelo.
·         2) Blas Martín.
·         3) Melchor Martí.
·         4) Melchor Martín (hijo)
·         5) Juan de Quesada.
·         6) José Camino.
·         7) Pedro González.
·         8) Eusebio Pérez.
Todo lo anteriormente expresado es válido – sobre todo para la época que analizamos - porque existe la tendencia – falsa - a pensar, cuando se habla de los canarios de Jesús del Monte, que todos se encontraban asentados en la zona próxima a la calzada y la iglesia [A] y que todos se dedicaron al cultivo del tabaco, esto no fue realmente así.
Es cierto que el cultivo del tabaco en Jesús del Monte se señala como una actividad económica de mucha significación, de todos es conocido el trágico suceso de la sublevación de los vegueros de 1723no fue la única pero si la más trágica -, determinados historiadores y algunas fuentes señalan que un alto componente de ellos eran canarios de Jesús del Monte - como territorio integral – y hacen referencia a los ocho vegueros enterrados en el cementerio de la parroquia de Jesús del Monte víctimas del suceso histórico pero, lo curioso de todo resulta ser que, en los asientos de entierro de estos hombres tampoco dice que alguno de ellos fuera canario, se trata de ocho asientos iguales, estos documentos prueban que fueron enterrados en el lugar pero no que fueran de esa procedencia, le transcribo al lector uno de ellos:
96. Matheo Ravelo:- En la iglesia Auxiliar de Jesús del Monte en veinte y quatro de Febrero de mil setecientos y veinte y tres se le dio sepultura al cuerpo difunto de Matheo Ravelo Adulto, a quién se le administró el Sto. sacramento de la penitencia solamente por haberle ajusticiado incontinenti y para que conste lo firmé = Salvador Hernández de Orta
Es probable que esta sea la primera vez que se muestre – públicamente - una imagen de estos asientos, el "Libro segundo de entierros de españoles de la iglesia auxiliar de Jesús del Monte", correspondiente al intervalo temporal entre 1715 a 1792propiedad de la iglesia – donde aparecen estos asientos y otros correspondiente al período de la toma de la Habana por los ingleses, fue solicitado desde la década del 70 del siglo XX por la oficina del historiador de la ciudad, con el objetivo de ser copiado por constituir un documento de carácter histórico, a pesar de los múltiples esfuerzos, nunca ha sido devuelto a la parroquia y se ignora el paradero del mismo, gracias a Rogelio Bombino Gatell[27]que tuvo la previsión de hacer copia de estos documentos, temiendo que ocurriera lo que a la postre sucedió, hoy podemos contar con ellos, por tanto, muy pocas personas hemos tenido el privilegio de poder leer estos asientos.

Los canarios en el siglo XIX

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Una cuestión si está bien clara sobre los inmigrantes canarios del siglo XIX en Cuba, desde las primeras décadas, las principales fuerzas económicas y politicas del país pujaron por laintroduccion en la isla de fuerza de trabajo procedente de esa región – y de otras -, solo tenían que ser blancos, católicos y de países amigos deEspaña, esta cuestión fue autorizada por la Corona con la Real cédula de población blanca, este se convertiría en un segundo empujón – legal - respecto a la inmigracion canaria para la isla y para Jesús del Monte - aunque en mi opinión, de una forma u otra, en mayor o menor cuantía, siempre estuvieron entrando canarios y peninsulares al país-.
Como si el periodo de 1815 a 1819 tuviese el destino providencial de echar en Cuba los elementos de su futura prosperidad, el augusto padre de nuestra Reina hizo expedir en 1817 la real cédula llamada de población blanca…[28]
Lo que planteaba la Real cédula desde los primeros párrafos era lo siguiente:
El Rey
Gobernador Capitán General de la isla de Cuba, el Intendente de Egército [29]y Real Hacienda de ella. Encartta de diez y siete y diez y ocho de Enero de este año recomendasteis, como de mucha necesidad para la felicidad y conservación de esa mi estimada isla, una representación que acompañasteis del Ayuntamiento, Consulado y Sociedad Económica de la Havana, en la que haciendo una sucinta relación de la extensión de la isla, número ycalidad de sus habitantes, estado de suagriculturta y del de su fuerza fisica, demuestran que se halla deplorada é indefensa una de las más importantes posesiones de mi Real Corona, y yermos unos campos que cultivados, pueden producir los mejores frutos deseados por las demás naciones: manifiestan que después de haber mediado detenidamente sobre asunto de tanta importancia, no han encontrado otros medios capaces de conciliar y satisfacer tan diversas exigencias sino el aumento de la población blanca con españoles de la península ó de las islas Canarias, y á falta de estos con europeos católicos de las potencias amigas:…[30]
A continuación se enumeran un total de 29 artículos donde se disponen las regulaciones que regirán para las personas que desearan y cumplieran las condiciones necesarias para emigrar a Cuba como colonos[31]le mostraré al lector algunos de estos artículos, solo los que en mi modesta opinión ofrecían mejoresincentivos para que los individuos se motivaran a venir la isla, estos son los siguientes:
·         Artículo 1ro- Todos los extranjeros de potencias y naciones amigas mías que pretendan establecerse, ó que lo estén ya en la isla de Cuba, deberán hacer constar por los medios correspondientes al Gobierno de ella que profesan la Religiónh Católica Romana, y sin esta indispensable circunstancia no se les permitirá domiciliarse allí; pero á mis vasallos de estos dominios y los deindias no se les ha de obligar á esta justificación, respecto de que en ellos no puede recaer duda sobre este punto.
·         Artículo 3ro- Pasados los cinco primeros años del establecimiento de los colonos extranjeros en la isla, y obligándose entonces á permanecer perpetuamente en ella, se les concederán todos los derechos y privilegios de naturalización, igualmente que á los hijos que hayan llevado, ó les hubieren nacido en la misma isla, para que sean admitidos de consiguiente en los empleos honoríficos de república y de la milicia, según los talentos de cada uno.
·         Artículo 4to- En ningún tiempo se impondrá la menor capitación ó tributo personal sobre los colonos blancos, y solo los satisfarán por sus esclavos negros y pardos, á razón de un peso anual por cada uno, después de diez años de hallarse establecidos en la isla, sin que jamás se aumente la cuota de este impuesto.
·         Artículo 5to- Durante los cinco primeros años tendránlibgertad los colonos españoles y extranjeros de volverse á sus patrias ó antiguas residencias; y en este caso se les permitirá sacar de la isla los caudales y bioenhes que hubiesen llevado á ella, sin pagar derechos algunos de extracción; pero de los que hubieren aumentado en el referido tiempo han de contribuir diez porciento. (monografías.com)