lunes, 17 de febrero de 2014

PATRICIO ESTEVANEZ Y MURPHY




1850 julio 31.
Nace Patricio Estévanez Murphy, Periodista y traductor, siguió a su hermano Nicolás, tras el fracaso de la I República Española, al exilio en Lisboa y París, donde colaboró con varios periódicos. Con 30 años regresó a Tenerife. Aquí llevó a cabo una importante labor periodística. Fundó y dirigió La Ilustración de Canarias y Diario de Tenerife, éste último desde 1886 hasta 1917. Fue concejal en varias ocasiones del Ayuntamiento de Santa Cruz y defensor acérrimo de los cabildos insulares. Su amor a la literatura y al arte lo llevaron a formar parte de la Real Academia Canaria de Bellas Artes.
Hermano menor del militar, político y Ministro de la Guerra durante la I República Nicolás Estévanez, Patricio, también un convencido republicano federal, siguió a su hermano tras el fracaso de la I República al exilio en Lisboa y en París, donde colaboró con varios periódicos y fue traductor de la Casa Garnier.
Regresa definitivamente a Tenerife en 1880, donde desarrollará una importante labor periodística, cifrada en la fundación y dirección de varios periódicos, especialmente "La Ilustración de Canarias" (1882-1884) y el "Diario de Tenerife" (1886-1917). En este último año se le declaró una enfermedad irreversible, de la que falleció nueve años después.
Patricio Estévanez también se implicó en la dinámica social de su tiempo, asumiendo varias veces el cargo de concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y, defensor acérrimo de los Cabildos Insulares, se involucró en el de Tenerife como vicepresidente 2º.
Su amor a la literatura y al arte quiso manifestarlo en la revista periódica (tres al mes) "Artes y Letras", fundada y editada por él, la cual se publicó a lo largo de todo el año 1903. Cuando se restituyó la Academia de Bellas Artes en 1913 vino designado desde Madrid como Consiliario 1º de la misma. Por ello, al ausentarse tras el acto constitutivo del 6 de agosto de ese año el comerciante y gran mecenas don Enrique Pérez Soto, nombrado para la presidencia, se reunió una mesa de edad que dio posesión de manera inmediata a Patricio Estévanez como Presidente accidental de la RACBA. La Academia le eligió como presidente definitivo en 1815, por ausencia definitiva de Pérez Soto, y en dicho cargo sólo fue ratificado desde Madrid tres años después, ostentándolo, pese a su enfermedad y secundado por Eduardo Tarquis, hasta que falleció en 1926.
Durante su presidencia hubo numerosos óbitos entre los Académicos nombrados, y él mismo, aquejado de una grave enfermedad desde 1917 (hubo de trasladarse entonces a Madrid para un examen radiológico), apenas pudo imprimirle a la Academia el dinamismo que hubiera requerido. Presidió la Academia por última vez en 1920, haciéndolo en su nombre a partir del 21, como queda dicho, Eduardo Tarquis, quien sustituiría oficialmente a Estévanez en la presidencia cuando éste falleció en 1926. Durante su mandato se nombraron cinco nuevos Numerarios para ir supliendo a los fallecidos. Murió enfermo en Geneto- La Laguna, el 28 de agosto de 1926.
La casa de Nicolás y Patricio Estévanez abandonada

La casa familiar donde vivieron Nicolás y Patricio Estévanez Murphy aún no ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC), tal como se prometió en 2004 después de que la protesta popular consiguiera salvar del derribo este edificio histórico para dar paso al tranvía. La casa se encuentra acorralada por las insfraestructuras asociadas a esta obra, pero al menos aún se mantiene difícilmente en pie. Las obras que se ejecutan en el solar donde creció el almendro al que se refirió el poeta Nicolás Estévanez facilitaron el descubrimiento de unas inscripciones sencillas pero de valor arqueológico que, en una actuación sin precedentes, fueron trasladadas al Museo de la Naturaleza y el Hombre, debido a que el “interés general” priorizó el desdoblamiento de la avenida de los Menceyes en la zona aledaña a la finca donde está la casa. En la misma zona, la ermita de Gracia ya fue declarada BIC en mayo pasado.

La finca Estévanez fue el lugar donde creció el almendro al que se refirió el poeta Nicolás Estévanez en sus célebres versos “Mi patria no es el mundo/Mi patria no es Europa/Mi patria es de un almendro/la dulce, fresca, inolvidable sombra”. Los versos, que han pasado a formar parte del imaginario popular de Canarias, dan pie a la primera frase del himno canario, que afirma “soy la sombra de un almendro”.

Nicolás Estévanez, nacido en 1838 en Las Palmas, fue el mayor de los dos hermanos. Fue un militar comprometido en la lucha por la democracia y la justicia social, un republicano federal radical. Durante la I República fue gobernador de Madrid y ministro de la Guerra en el Gobierno de Pi y Margall, en 1873. Un detalle de su biografía revela su talante, cuando renunció a su carrera militar en protesta por la ejecución de ocho estudiantes de medicina de la Universidad de La Habana, donde estaba destinado en 1871. Una placa recuerda en la capital cubana este gesto de dignidad, que contrasta con el comportamiento de otro militar español en la Isla, el general Weyler, que, sin embargo, sí es recordado con todos los honores en Tenerife a pesar de ser el creador de la política de exterminio y de campos de concentración aplicada contra la población cubana durante la guerra de independencia de la Isla.

Weyler y Estévanez tendrían más de un encontronazo en su vida, pero uno de ellos es muy señalado, por referirse a la vida de otro canario que tampoco ha sido reconocido como se merece, Secundino Delgado. Siendo ministro de la Guerra, Weyler consiguió detener al nacionalista canario, algo que estaba buscando desde 1896, cuando Delgado participaba en la lucha independentista cubana. En 1902 Weyler ordenó la prisión de Secundino Delgado en la Cárcel Modelo de Madrid. El líder canario recibió allí la visita de Estévanez, que llegó a retar a duelo al director de la prisión, José Millán Astray, fundador de la Legión, después de enterarse de las palizas a las que era sometido el nacionalista. Finalmente, gracias a la intervención de Estévanez, Secundino fue puesto en libertad.

Antes de estos hechos ya Estévanez había tenido la oportunidad de conocer bien a Weyler, al que en 1900 dedicó estos versos: “Mirada de reptil, cuerpo de enano,/instinto de chacal, alma de cieno,/hipócrita, cobarde, vil y obsceno/como el más asqueroso cuadro humano./Azote un tiempo del país cubano,/a todo noble sentimiento ajeno,/hasta el mismo Satán convierte en bueno/esa excrecencia del linaje humano./Ruinas, desolación, hambre y miseria/las obras son que a ejecutar se atreve/ese horrible montón de vil materia./¡Y a un monstruo tal, con intención aleve,/el Gobierno de Cuba encarga Iberia/ al acabar el siglo diez y nueve!”..

Llama la atención que Mateo Morral, el anarquista que atentó contra Alfonxo XIII en 1906, escribió un ensayo sobre su obra política titulada “Pensamientos Revolucionarios de Nicolás Estévanez”.

Patricio Estévanez también destacó por ser el fundador de las revistas “La Ilustración de Canarias” y “Arte y Letras” y del “Diario de Tenerife”. Además, desempeñó un papel fundamental en la modernización de Santa Cruz como concejal de su Ayuntamiento y consejero del Cabildo.

Durante los años 30 del siglo XX ocupó la casa Francisco Borges Salas. Los registros a los que fue sometido el pintor por la Falange durante la guerra civil provocaron su exilio a Venezuela.

Por otro lado, en el inmueble se hospedaron personajes como el intelectual Sabino Berthelot, el arquitecto francés Adolphe Coquet, el escritor Vicente Blasco Ibáñez y el general Leopoldo O’Donnell. En ella se encontraban también habitualmente personajes reconocidos de la vida cultural de Tenerife para celebrar las sesiones de la llamada “Tertulia de Nava”, según reseña la historiadora Lourdes Martín Hernández en la revista “Rincones del Atlántico”.

Además, el caserón estuvo a punto de ser derruido para facilitar el desdoblamiento de la Avenida de los Menceyes, que permitirá el acceso a La Laguna a través de la carretera general, y facilitar el acceso del tranvía a través de la finca. Sin embargo, la movilización popular logró en 2004 arrancar al Cabildo el compromiso de declarar el edificio Bien de Interés Cultural (BIC) y convertirlo en una casa-museo. La realización de las obras ha supuesto, en cualquier caso, la expropiación de unos 3.000 metros del terrreno de la finca. El Cabildo anunció la apertura del expediente por el que la finca se convertirá en casa-museo. Sin embargo, no se ha podido confirmar que estén cerradas las negociaciones con los herederos de los Estévanez y propietarios de la casa. En la misma zona la Consejería de Cultura protegió bajo esta figura la ermita cercana de Nuestra Señora de Gracia y sus bienes muebles, con una disposición del pasado mes de mayo. De la urgencia por declarar BIC lo que queda de la finca se deriva de la necesidad de intervenir rápidamente.

(Verónica Alemán, 2006 en: laverdaddecanarias.com/noticia.php?noticia=158)




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