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sábado, 22 de junio de 2013

NOMENCLATURA DE LOS MENCEYATOS, CANTONES, GUANARTEMATOS, Y ACTUALES MUNICIPIOS CANARIOS VI








MENCEYATOS DE CHINECH (TENERIFE)


Capitulo III (III)

Viene de la página anterior

Moraditas de Taco:
O simplemente Moraditas, es un barrio de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife que se encuadra administrativamente dentro del distrito de Ofra-Costa Sur. El barrio se eleva sobre la Montaña de Taco.
Llano Alegre o Mayorazgo:
Es un barrio de la ciudad de Santa Cruz que se encuadra administrativamente dentro del distrito de Ofra-Costa Sur. Gran parte de la superficie del barrio esta ocupada por el polígono industrial El Mayorazgo.
Tíncer:
Es un barrio del municipio de Santa Cruz. Se encuadra administrativamente dentro del distrito Suoestede la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
El Sobradillo:
Es un barrio del municipio de Santa Cruz. Se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
El barrio perteneció al municipio de El Rosario hasta 1972, año en el que fue cedido a Santa Cruz de Tenerife.
Barranco Grande:
Es un barrio de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife que se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste.
Antiguamente este popular barrio pertenecía al municipio de El Rosario hasta que, el 30 de octubre de 1972, fue cedido a ciudad de Santa Cruz.
El Chorrillo:
Es un barrio del municipio de Santa Cruz de Tenerife. Se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
Llano del Moro:
Es un barrio perteneciente a los municipios de Santa Cruz de Tenerife y El Rosario  Antiguamente el barrio pertenecía íntegramente al municipio de El Rosario, pero en los 70 años del siglo XX quedó dividido al ceder El Rosario parte de su territorio al municipio capitalino. Limita, además, con el municipio de San Cristóbal de La Laguna.
La Gallega:
Es un barrio dormitorio del municipio de Santa Cruz.  Se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Santa María del Mar:
Es un barrio del municipio de Santa Cruz. Se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Localizado a 5 km del casco urbano de Santa Cruz, alcanza una altitud de 150 msnm.

El Tablero es un barrio del municipio de Santa Cruz.  Se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
Los Alisios:
Es un barrio de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, que se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste.
Está formado, a su vez, por distintas urbanizaciones: Alisios I, Alisios II, Cuevas Blancas, etc.
Acorán:
Es un barrio del municipio de Santa Cruz. Se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
Añaza es un barrio del municipio y ciudad de Santa Cruz de Tenerife.   Se encuentra en el suroeste del municipio. Su nombre es una derivación del nombre "Añazo", nombre que los guanches daban a la zona donde actualmente se levanta la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Antiguamente y hasta mediados los años 70 la zona que actualmente ocupa este popular barrio perteneció al municipio de El Rosario.

NOMENCLATURA DE LOS MENCEYATOS, CANTONES, GUANARTEMATOS, Y ACTUALES MUNICIPIOS CANARIOS

MENCEYATOS DE CHINECH (TENERIFE)


Capitulo IV (I)

Eduardo Pedro García Rodríguez



EL ROSARIO-CHINECH
El Rosario es un municipio tinerfeño. Se extiende por el sector suroriental del extremo norteño de la Cordillera Dorsal de la isla,  limitando con los municipios de Santa Cruz de Tenerife (Añazu), La Laguna, Tacoronte, La Matanza de Acentejo y Candelaria. La capital municipal es La Esperanza, situada a 905 metros de altura, en las zonas altas del municipio. La parte costera del territorio municipal (Tabaiba y Radazul) está muy urbanizado y forma parte del área metropolitana de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
Con 40,5 km2 de superficie, El Rosario es uno de los municipios de tamaño mediano de la isla de Tenerife, superando a doce entidades municipales en este concepto. La mayor singularidad de El Rosario, dentro del conjunto insular, es la variación de sus límites administrativos. A mediados de de la década de los setenta se acordó por parte de los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y El Rosario la cesión por este último de buena parte del sector limítrofe oriental entre ambos municipios, al haber quedado englobado dentro del área de influencia de la zona metropolitana capitalina. Esta cesión represento la pérdida de 13,2 km², una cuarta parte de la superficie total del municipio en esa época, pero una pérdida mucho mayor de habitantes, que se puede estimar en dos tercios de la población global. Precisamente por este particular reajuste experimentado en la superficie municipal, la población ha seguido una evolución atípica.
El Rosario es un municipio, muy diverso en cuanto a las características fisiográficas y humanas, desde los llanos de La Esperanza hasta la costa de Tabaiba. Se puede distinguir sectores más o menos diferenciados en el municipio.
Su economía está principalmente destinada a la agricultura y al sector de los servicios. Como en la generalidad de los municipios isleños, la agricultura ha disminuido considerablemente.
Tradicionalmente, El Rosario tuvo una dedicación fundamentalmente agraria, dividida en dos zonas principales: la parte alta, por encima de los 700 m y coincidente con las llanadas de La Esperanza, se beneficiaban de la humedad del alisios y ofrecía unos buenos rendimientos agrícolas; y el sector suroriental, inferior a esta cota, que con unos suelos menos ricos, una humedad menor y una mayor insolación, además de una mayor presencia de viento, tuvo unos rendimientos bastantes inferiores y con una aleatoriedad anual mucho mayor. El municipio fue ascendiendo progresivamente en altura, como lo prueba el que la ermita fundacional de El Rosario esté en altura inferior a los 500 msmnm; posteriormente, el avance de los cultivos se hizo en deterioro de las masas forestales, que debían cubrir amplias superficies municipales.
Testigo de estas actividades es la pervivencia, al igual que en otras zonas de la isla o de las Islas, del toponimo del caserío de Las Rosas, corrupción de las rozas que se realizaban para adecuar el terreno forestal al cultivo. El policultivo de secano fue predominante, aunque hay que hacer alusión a la importancia alcanzada por los cereales, localizándose en la parte alta del municipio la mejor zona triguera de la isla, junto con Los Rodeos.
Todo el sector nororiental del municipio ha sido tradicionalmente el más rico y con mayores posibilidades agrícolas. Desde La Barrera y Las Rosas hasta el límite municipal con La Laguna, en las proximidades de Los Rodeos, el relieve es muy poco accidentado, al estar suavizado por emisiones volcánicas, descendiendo muy suavemente el terreno desde la cota 900 hasta los 700 msnm. La presencia de una serie de conos a oriente y occidente, principalmente los de Montaña Toriño, Montaña Birmagen, y Montaña de Las Carboneras, en el límite oriental, y Montaña del CerroMontaña de Hija y Montaña Fagundo, en el occidental, ha contribuido a la formación de suelos; además los propios conos están muy meteorizados, por lo que la posibilidad de cultivo se extiende considerablemente: prácticamente no aflora la roca madre. Este hecho ha sido aprovechado para realizar extracciones de tierras con destino a la construcción de parcelas con suelos de prestación en el Sur de la isla y, también, a la explotación de áridos (picón) de los numerosos conos subrecientes existentes, especialmente en el caso de Birmagen, donde se ha retirado gran parte del suelo útil de cultivo.
Descendiendo desde la cumbre hacia el Sureste aparece una amplia ladera donde los barrancos apenas comienzan a incidir y cuyas pendiente media va aumentando hasta acabar en la costa en franco escarpe. La orientación a sotavento y a solana, unido a unos procesos erosivos más activos que no han favorecido a formar suelos de buena calidad para el cultivo, además de la formación de la presencia casi constante del viento, le dio a la zona un menor peso agrario que el de los altos: se cultiva principalmente cebada y centeno.
Hay dos núcleos principales en el sector más alejado de Santa Cruz de Tenerife: Machado y Barranco Hondo. En la costa prácticamente no hay playas, excepto la pequeña caleta de El Puerto, donde se han organizado las urbanizaciones de Tabaiba y Radazul, que aprovechando el clima soleado y la cercanía a la capital; este sector en la actualidad es el más dinámico del municipio. Esta área registró un crecimiento considerable a partir del primer tercio del siglo XIX con el paso de canales, especialmente el de Araya, que permitieron el desarrollo de regadíos importantes, con tabaco, algodón, huerta e incluso algo de platanera, con varias charcas y pequeños embalses. El agua sigue siendo uno de los problemas del Rosario, municipio prácticamente sin galerías ni pozos.
En la época precolonial este territorio de Chacaica pertenecía al menceyato de Güímar, llegando su término hasta los actuales Rodeos en el municipio de La Laguna.
Se crea del Municipio del Rosario en 1813, obtiene el titulo de villa  el 21 de noviembre de 1964.

Entidades de población

La Esperanza, Barranco Hondo, Lomo Pelado, Llano del Moro, Machado (Toriño), Radazul, Las Rosas, El Chorrillo, Tabaiba, Llano Blanco, Boca Cangrejo, Costa Caricia y Costa Nera.

Otros núcleos de población más dispersos

El Roquillo, Las Cabezadas, La Vista, Salto del Pino, Zamorano, Carlote, Majada Las Vacas, Peñafiel, Vista La Huerta, El Mocan, Camino del Medio, El
Convento, Escaño, La Cañada y Porcuna.

Estas son las características de cada zona:

La Esperanza:
Divisa a lo lejos el amplio espacio de la Vega lagunera. Hace años, los manantiales de Guillén, Zamorano y Los Berros daban agua fresca y de calidad desde tiempos inmemoriales. A La Esperanza se accede por la calle del Calvario, que da a la plaza, donde se halla el Ayuntamiento y las dependencias oficiales. Las calles frescas dan una sensación de bienestar. De ahí se llega a Las Cabezadas. La Majada de las Vacas desemboca la Vista la Huerta. Entre Birmagen[1] y Carbonero existe un territorio fértil. Más abajo, por una carretera vecinal, se accede en el lugar conocido como Salto del Pino enunciado del barranco que cierra el sector. En este lugar existen varios paneles de grabados rupestres guanches.

Llano del Moro:
Barrio perteneciente a los municipios de Santa de Santa Cruz y El Rosario. Antiguamente el barrio pertenecía íntegramente al municipio de El Rosario, pero en lo años 70 del siglo XX quedó dividido al ceder El Rosario parte de su territorio al municipio capitalinoLa parte perteneciente a Santa Cruz de Tenerife se encuadra administrativamente dentro del distrito Suroeste y tiene una extensión de 1,3069 km².
Hace tiempo tubo su casa en el margen derecho del Barranco de Talavera un habitante procedente del continente, quien dio nombre a la zona, La Plaza principal es el límite con el territorio cedido a Santa Cruz, y la zona conocida como El Drago limita con La Laguna.

Lomo Pelado:
Incorpora Vista de la Huerta. Fue cuna de romances viejos y labores nuevas. Últimamente ha sido dotado de Parque Infantil y zonas de esparcimiento.

Las Rosas:
Es uno de los núcleos poblacionales más antiguo más antiguo del Municipio del Rosario, y junto a los habitantes de Lomo Pelado han contribuido a las mejoras de las necesidades de ambos núcleos.

Las Barreras:
Fue la solución agrícola del municipio cuando el rigor del clima estropeaba las cosechas de los altos.

Machado: (Toriño)
Pago del municipio del Rosario. Fue un importante asiento de población guanche en la época precolonial, llamado Toriño.

A unos sesenta metros de la carretera del Barrio Machado, donde ésta corta el Barranco de Los Juncos, comienza un sendero o camino perfectamente delimitado por unos gruesos muros construidos con cíclopeas piedras que lo delimita. Este camino se prolonga durante unos trescientos metros, bordeando al barranco por su margen izquierda, hasta desembocar después de rebasar una meseta y girar hacía el norte en un suave descenso hacía el lecho del barranco.

 Desde ese punto y en línea casi recta, nos conduce hasta un abrigo situado en la margen sur del barranco. El abrigo en cuestión está dividido en tres habitaciones, las dos primeras las conforman unas paredes de piedras secas de considerables dimensiones, algunas de las cuales están toscamente talladas; de los dos compartimentos, el primero tiene el piso empedrado y unos bancos hechos de piedras que sirvieron como cama, uno de ellos está cubierto de grandes piedras desprendidas de la pared divisoria. La segunda habitación es un poco mayor y no tiene el piso empedrado, contando con un poyo-cama. La tercera y más amplia carece de puerta, y la pared norte que cierra el abrigo por esta parte está revestida con una argamasa compuesta de barro y paja, desde esta pared arranca otra que debió tener unos dos metros y medio de alto y que se prolonga hasta la altura del cierre del abrigo por la parte Sur, de tal manera que quien entre por la vereda ya puede ir directamente a la "Gran sala" sin que encuentre puerta alguna que le impida el paso. Esta habitación, como las anteriores, tiene un poyo-cama, y en una de sus paredes tiene un trozo revestido de barro y paja, y que en tiempos recientes fue reforzado con una ligera capa de cemento. En este trozo de revestimiento hay unos signos grabados similares a otros que pueden verse en varias de las piedras de las paredes de la edificación.

En el exterior, es decir en el cuenco que forma un pequeño salto, está otra cueva con el frente cubierto por una pared de piedras secas y el interior revestido de barro y paja, con un depósito excavado en la pared del fondo posiblemente para contener agua. En ambas márgenes del barranco, así como en las cornisas, existen varias cuevas que en su día tuvieron los frentes cubiertos con paredes de piedras, con claros signos de haber sido habitadas. También hay gran profusión de canaletas y canalillos en aquellos lugares del poblado donde aflora la toba roja. En estas cuevas habitación estuvo ubicado el primer Ayuntamiento del actual Municipio de El Rosario, y su primer alcalde pedáneo fue un descendiente de guanches.

 Creemos que este poblado guanche fue uno de los más importantes de la zona de Toriño, hoy conocida como machado, en las proximidades de la ermita del Rosario y de la casa del pirata Amaro Pargo, o hacienda Toriño.

En el Barranco de Los Juncos y próximo a la Carretera General del Sur existe la Fuente de Heñica[2], donde según Bethencourt Alfonso nuestros ancestros guanches la usaban como baustisterio.

Tabaiba:
La primera de las urbanizaciones  turísticas municipales. La Playa del Moro y La Punta de Guadamojete terminan este complejo residencial que ha crecido bastante en los últimos años, como consecuencia de ser un barrio dormitorios de la ciudad de Santa Cruz. En sus inicios en los años sesenta fue una urbanización cerrada contando incluso con Garitas, y vigilantes armados motorizados, no permitiéndose la entrada a personas no residentes e incluso apropiándose para uso privado las playas públicas del litoral.

Radazul:
 Urbanización costera de surgida a la sombra de la demanda de viviendas próximas a Santa Cruz.

Otras zonas costeras son: Costa Caricia, Boca Cangrejo, Varadero de Barranco Hondo y la Urbanización Costanera.




[1] “Estar húmedo, empapado, impregnado”. Posiblemente en referencia a la laguna que existió en este lugar. (Dr. Ignacio Reyes García)
[2] Heñica (*(a)hănnăka > heñeka, ‘dosel de una silla o butaca’.)
1. Tf. Top. Caserío en el municipio de El Rosario.
2. Tf. Top. Fuente en el Barranco de Los Juncos, en las proximidades del barrio de Machado (El Rosario), a unos 300 m de altura sobre el nivel del mar, cerca de la cual se localizan unas cuevas cuyas paredes aparecen revestidas por una masa de barro y paja. Expr. t.: Jéñica.
3. Tf. Top. Pago en el municipio de Granadilla. Ú. m.: Heñiga. (Dr. Ignacio Reyes García)

domingo, 19 de mayo de 2013

LA GUANCHA, CHINECH (TENERIFE)





Eduardo Pedro García Rodríguez

La Guancha:
Municipio tinerfeño, está situado en el norte de la isla de Tenerife.
El término municipal está compuesto por varios núcleos de población dispersa dedicada a las faenas agrícolas, gracias al agua que se obtiene de sus numerosas galerías filtrantes, y al cultivo de la vid, las papas y los frutales. La artesanía del barro y la cestería tradicional también son parte de la identidad de este pueblo.
La Guancha tiene en torno a los 5.300 habitantes, distribuidos en el casco, con el 60% de la población, Santo Domingo y Santa Catalina en la zona costera, con más de 600 habitantes cada una y otras entidades más pequeñas como Las Cucharas, Las Montañetas, Hoya Los Pablos, Las Longueras, El Pinalete, etc.
El Barrio de Santa Catalina, situado en la costa, posee una muestra del uso de la piedra de cantería en la arquitectura popular canaria del siglo XVI. Se tiene conocimiento de la construcción de una ermita en el año católica en 1510 estando ubicada en el lugar conocido por “puerta quemada” y fue arrasada por el aluvión de 1826. La actual ermita de Santa Catalina está situada en la parte antigua del barrio y fue construida en 1878 en un entorno de arquitectura tradicional canaria.
En el municipio se encuentra un charco de callados denominado Charco del viento.
Las tierras de la Guancha se extienden desde las laderas del Teide hasta el mar, en una franja estrecha de terreno, sumando 21,9km2. Es uno de los municipios más pequeños de la isla de Tenerife. Los terrenos de la Guancha están constituidos por traquitas de emisiones tipo Montaña Rajada de las series recientes sálicas.
Topográficamente presenta dos zonas: una costera, con pendientes más suaves, inferiores en su mayoría en el 10% de desnivel; otra alta, por encima de los 300-400 msnm donde la inclinación llega alcanzar y superar el 20%. Algunos barrancos, entre los que destaca los de La Atalaya y de La Arena, discurren por la zona alta del municipio.
La Guancha ofrece los tres pisos típicos de los municipios de barlovento: una zona baja, más o menos cálida; una media, con incidencia del alisio y descanso gradual de las temperaturas; y otra de cumbres. En la zona media, en torno a los 500 m, donde está situada la capital municipal, las precipitaciones y temperaturas medias anuales superan los 550 mm y se aproximan a los 16 ºC, respectivamente.
El Pinar de La Guancha domina el espacio por encima de los 1.000 m, aunque desciende hasta los 400 m, por debajo del propio casco, siguiendo el barranco de La Gotera, en la franja occidental del municipio.
La economía está basada principalmente en la agricultura. Unas 300 ha., constituyen el total de las tierras labradas, de las cuales la mitad son de secano y la mitad de regadío. Las primeras se sitúan en las zonas media y alta y las de riego en la zona de costa.
La población de La Guancha que ejerce su actividad en el propio municipio se dedica casi exclusivamente a la agricultura de medianías. La práctica totalidad son pequeños propietarios que cultivan sus tierras en régimen familiar. Las papas, los frutales, la viña, etc., constituyen los cultivos principales. Las papas de secano son el producto agrícola más importante de la zona alta del municipio. Asimismo, la ganadería, que en otra época tuvo cierta relevancia, ha quedado reducida en la actualidad a la de autoconsumo.
Mención especial merece, no por su capacidad productiva pero sí por su tradición, la artesanía de La Guancha. La cestería, albardería y, sobre todo, los calados, a los cuales se ha dedicado una cooperativa.
Antes de la llegada de los colonos conquistadores pertenecía al menceyato -reino- de Icode. Las primeras familias de colonos que se aposentaron en estas tierras eran portuguesas y de la isla de Tamarant (Gran Canaria). Se instalaron en lugar hoy conocido como Santa Catalina, único sitio donde había agua. Muy cerca de aquí los mercenarios invasores durante en reconocimiento del terreno y en busca de guanches que esclavizar encontraron junto a una fuente a una guancha, la cual antes de dejarse apresar prefirió arrojarse al barranco, por este hacho según recoge la leyenda le llamaron la Fuente de la Guancha. Dentro de su término municipal se encuentra la cueva sepulcral de Hoya Brunco, en cuyo interior se han encontrado momias guanches y ajuar. Hay más yacimientos arqueológicos con utensilios de esta milenaria cultura.
El charco del viento:
Es una cala situada en el Barrio de Santa Catalina. La costa guanchera en la antigüedad fue utilizada como puerto natural para el embarque y desembarque de mercancías, concretamente en la zona llamada Punta de Marrero; el litoral guanchero además del Charco del Viento posee el Charco de la Arena y el Charco Verde, dichos charcos se encuentran perdidos por caminos de pescadores.
Tradición de origen guanche
Bajada de las Hayas:
Se ha convertido en los últimos años en el número principal de las fiestas mayores de La Guancha, que se celebran cada agosto en honor a su Patrona Ntra. Sra. de la Esperanzateniendo lugar en el segundo sábado de dicho mes. Este popular evento tiene su origen en una especie de romería que los vecinos propietarios de animales de carga hacían a los montes del municipio. Se salía a buscar ramas de haya con las que se adornaban la plaza y las calles del recorrido procesional. Esta singular comitiva regresaba al pueblo entre el regocijo de los vecinos, que les convidaban al paso por sus casas hasta llegar a la Plaza de la Iglesia para proceder a colocar el tradicional y vistoso Enrame”.
En el último lustro, y tras algunos años en los que “La Bajada” se efectuaba en camiones perdiendo así el encanto de antaño, se ha conseguido recuperar su forma inicial, donde cientos de personas ataviadas con el vestuario tradicional y portando las típicas “Varas” engalanadas con hayas y flores de papel van acompañando a los arrieros con sus animales. Entre parrandas, vino y productos típicos de la tierra bajan desde el cercano monte hasta desembocar en la Plaza de la Iglesia, donde concluye una jornada cargada de tipismo y alegría compartida.
Algunos topónimos de La Guancha
Hay algo más duradero que el Arte para que la memoria humana perdure. Ese algo es el nombre que damos a las cosas, y que salta de generación en generación viviendo en sus habitantes. Dentro de la palabra, ocupa un lugar especial el topónimo, que nace del pueblo para ser aplicado a un lugar concreto, y que va siendo trabajado a su modo por cada generación, que lo trasformará, pulirá y construirá su propia versión para uso de la siguiente.
En todo este proceso de designar los lugares, que muchas veces no aparece reflejado en mapas ni guías, juega un papel importantísimo nuestros mayores. En la memoria de éstos figura una extensa relación de nombres de sitios, lugares, veredas, etc., que si no andamos a tiempo, y tratamos de recogerlos por escrito, desaparecerán para siempre.
La toponimia y la singularidad guanchera
Un topónimo, es el término derivado del griego topos, "lugar", y onoma, "nombre", es toda palabra aplicada para designar un lugar, paraje, pueblo, accidente geográfico o en general cualquier lugar que se desee singularizar.
La toponimia es una rama de los estudios lingüísticos que se ocupa de investigar el origen de los nombres de los lugares, considerando que no son arbitrarios, sino que se remontan muy atrás en el tiempo y permanecen.
Al ser nuestro municipio un territorio bastante completo, geográficamente hablando, a lo largo de nuestra historia se han aplicado, casi en su mayoría, los nombres en función de las singularidades del territorio. Así pues aparecen numerosos topónimos que hacen referencias a lomos (tierra levantada entre dos surcos u hondonadas), hoyas (declive del terreno entre dos montañas), fuentes (manantiales de agua), barrancos (erosión que hace en la tierra las corrientes de agua), laderas declive del terreno), puntas (saliente o extremo de cualquier cosa), charcos (agua estancada en un hoyo), etc.
En cuanto al primer término, podemos destacar nombres como Lomo Colorado (famosa galería donde emanan aguas termales y donde hay una abundante presencia de zahorra roja), Lomo Blanco (lugar donde el color de la tierra y la piedra es blanquecino), Lomo La Bautista (hecho de pasar por algo por primera vez) o Lomo del Medio (promontorio de tierra enclavado entre otros dos lomos), y Lomo Arco, entre otros.
En cuanto al segundo, las hoyas, encontramos numerosos ejemplos. Uno de los más conocidos, por la popularidad que le ha dado nuestro grupo folklórico, es: Hoya Abrunco -también llamado Brunco- (con dos posible interpretaciones: 1/ degeneración del adjetivo abrupto= terreno inaccesible, intrincado; 2/bronco = tosco, desapacible), Hoya Honda (concavidad o depresión del terreno de cierta consideración), Hoya Arco, Hoya Giles, Hoya Grande (por su extensión), Hoya del Mercader, Hoya Potro, Hoya Cha Pérez, Hoya del Burrero, Hoya del Zarzal, Hoya del Charco del Agua, Hoya Los Pablos, o simplemente La Hoya.
Sobre el término fuentes, muy propias de un territorio donde emanaban numerosos manantiales, y que gracias a ellos se establecieron los primeros pobladores foráneos a fin de poder practicar la agricultura, podemos encontrar los siguientes topónimos: Fuente Grande (fuente de importante caudal, que posteriormente fue aprovechada para excavar una galería, que tiene el mismo nombre), Las Fuentitas (por ser lugar de abundantes aguas), La Fuente de La Guancha (nombre que originariamente dieron los primeros conquistadores al ver -según cuenta una leyenda- a una hermosa mujer guanche tomar agua de un manantial), Fuente del Chupadero (posiblemente dado, entre otras interpretaciones, por la gran abundancia de trebinas –planta cuyo tallo se chupa y que crece en lugares húmedos-), La Fuente de Santa Catalina (abundante fuente donde se establecieron los primeros pobladores de nuestro municipio tras la Conquista y el posterior reparto de tierras), la Fuente del Cuervo, o Los Chorritos (pequeña oquedad escavada en la pista que lleva al Chupadero de cuyas paredes aún emana agua), entre otras.
En cuanto a las puntas podemos citar las siguientes en función de su localización geográfica, usos y sucesos acontecidas en ellas, y situadas en su mayoría en la costa marina: Punta del Marrero, Punta del Salvaje (acantilado muy escarpado, difícil), Punta de La Mesana (en un barco de tres palos, es el mástil más cercano a popa), y Las Puntas (zona agrícola de plataneras cuyo linde con el mar acaba en varios acantilados, en varias puntas), entre otras.
Con respecto a los charcos (laguna de agua salada), también ubicados en la zona costera, podemos citar algunos como: Charco del Viento (por ser un sitio donde este fenómeno atmosférico está siempre presente), Charco de La Arena (ubicado muy próximo a la Punta de El Marrero y cuya orilla está llena de callaos muy pequeños simulando arena del mar), Charco Verde (por el intenso color esmeralda de su fondo), y Charco José Luís (probablemente puesto en honor de su descubridor), entre otros.
Otras aportaciones
El terreno, y los distintos elementos que lo componen, tanto por su cantidad como por sus características, también han quedado plasmados en la toponimia guanchera. Ejemplos destacados son La Cascajera (en la zona de Santo Domingo, designado así por ser un terreno muy abundante encascajo, en grava –piedra muy picada), Las Zahorras (material muy presente en los suelos de las zonas más altas del municipio) o El Natero (arena que se deposita en el cauce de los barrancos y acequias).
Son interesantes algunos nombres de núcleos rurales habitados donde destacan aspectos de su orografía: Las Montañetas (zona semejante a pequeñas montañas), Las Longueras (extensión alargada de terreno), Llano Méndez (terreno muy plano) o La Caldera (terreno que se asemeja a la boca de un caldero)
También las aportaciones del mundo animal, ya que este pueblo mantuvo un estrecho vínculo con la ganadería hasta no hace muchos años, aparecen presentes en la toponimia guanchera. Así se designaron lugares como: La Cabrera (numerosas familias guancheras vivieron de la cabra y sus rebaños, que llevaban de trashumancia hasta Las Cañadas del Teide o la costa), La Canaria (cuyo interés radica en el hecho de que este nombre pudo haber sido dado en recuerdo de los primeros pobladores llegados de la Isla de Tamarant (Gan Canaria) cuyos habitantes eran conocidos como “canarios”), La Yegua (por serun animal que como muchos circularon por el antiguo camino Real que cruzaba por Tierra Costa y Santa Catalina y que llegaba al Valle de La Orotava), y Las Colmenitas (lugar en la zona baja de La Campana donde se colocan aún colmenas para las abejas).
También el mundo vegetal, dada su estrecha relación con el medio donde vivimos, ha aportado numerosos topónimos. Los árboles frutales como la higuera dio nombre a Las Higueritas (lugar de paso desde el Camino de El Lance hasta la Cruz del Brezo) o Farrobo (degeneración del término algarrobo –planta leguminosa muy común en Canarias). Otros árboles característicos por la coloración de sus hojas aportaron nombres tan poéticos como La Rosa del Álamo. Los pinos, muy abundantes en nuestro territorio, han aportado nombres como: Pino Moreno o El Pinalete. Otras plantas, propias del monte bajo, han quedado para la memoria: La Cruz del Brezo (las cruces se colocaban en los cruces de camino a modo de protección para el caminante. Este lugar poseía un brezo de varios decenios de años de vida que albergó –y alberga- a su pie una vieja cruz de tea). También el haya –muy abundante en el monte- dieron lugar a la aparición de nombres como: Haya Negra y La Haya Jurada.
La presencia de los ancestros guanches en este territorio apenas ha dejado topónimos. Si podemos citar al menos dos: La Tabona (piedra que se usaba, entre otras cosas, para marcar los animales) y Los Cabocos (cueva que interrumpe el cauce de un barranco y que fue usada como vivienda o enterramiento). Este caboco está situado muy cerca de las cuevas de Los Celajes (Santa Catalina), donde se han encontrado algunos restos de huesos y cerámica guanche. (j.escolorena, 2007)






EL TANQUE CHINECH (TENERIFE) (=ABEQUE)





Eduardo Pedro García Rodríguez

El Tanque:
Gentilicio: tanqueros/as
Municipio  situado en el noroeste de la isla de Tenerife.
Es uno de los tres municipios de la isla de Tenerife, conjuntamente con Tegueste y Vilaflor, que no dispone de costa.
Los 23,9 km² de extensión superficial de El Tanque comprenden una franja de terreno entre una línea que va desde Montaña de Abeque hasta Piedra Alta, en el puerto de Erjos, que constituye el límite por el sur con Santiago del Teide, y el antiguo acantilado costero, por el norte. Se trata de un municipio exclusivamente de medianías y de cumbre.
Topográficamente, aunque las tierras de El Tanque no presentan destacados accidentes en la zona en que se asienta la población, la pendiente media supera el 16 %, pasándose desde los 450 m de altitud del Tanque Bajo a los 1.100 de San José de Los Llanos, en tan solo 4 km . Ello determina que la característica general sea la inclinación, lo que ha obligado a la construcción de campos de cultivo a base de un fuerte abancalamiento. De ahí que tan sólo una parte de la superficie del municipio, que no alcanza el 15 % sea cultivable. Por encima de Los Llanos se extiende el conjunto de volcanes de la serie III, originarios de las lavas que cubrieron tanto los terrenos de El Tanque como parte de los municipios colindantes y la Isla Baja. Es el caso de las montañas de El Viento, de El Topo, de El Banco, de Baso, de Los Tomillos, etc.
Las actividades de los tanqueros han venido siendo hasta hace poco tiempo exclusivamente agrícola; y más concretamente ligadas a la agricultura de medianías. El cultivo de las papas, los cereales, el viñedo en las tierras más bajas, y las forrajeras para la ganadería, han ocupado la mayor parte del tiempo de los habitantes durante siglos. Se trata de una agricultura de subsistencia, pobre, con muy bajos rendimientos por unidad de superficie, consecuencia del arcaísmo de las técnicas, la fragmentación y dispersión tanto parcelario como de la propiedad, el secano y la inexistente introducción de nuevos cultivos. Un fenómeno común que define a los tanqueros, es la emigración.
La casi totalidad de los habitantes mayores de 40 años de Los Llanos, Ruigómez, Erjos o el propio Tanque, ha trabajado en Venezuela. Consecuencia de todo ello, la población ha pasado de 2.099 habitantes en 1940 a 2.273 en 1981, habiendo experimentado una tasa anual de crecimiento acumulado de tan sólo el 0,19%. Una población compuesta fundamentalmente por viejos, pues los jóvenes han emigrado, y los que aun residen en el municipio trabajan fuera, en Puerto la Cruz o en el Sur de la isla. En 2008 la población era de 3.031 habitantes.
En el municipio existen los siguientes núcleos urbanos: El Tanque Bajo,  El Tanque Alto-Cruz Grande (la olla los burros), Ruigómez, Erjos del Tanque, San José de Los Llanos, La Juncia, La Somada, El Barrio Nuevo, El morro, por ai pa’rriba.

Retazos de Historia guanche

Como sucedió en otros asentamiento europeos en la isla, en el territorio  actualmente ocupado por el municipio de El Tanque, la base de la población guanche o “cultura de sustrato” está formada por pueblos  llegadas del noroeste del continente africano con las primeras oleadas de pobladores que arribaron a las islas, se produjeron entre el 2.500 y el 1.000 a.e.a. 

Los invasores europeos se establecieron en lugares que estaban habitados por la población guanche, ya que estos tenían abundante agua y fértiles tierras de cultivo así como abundantes pastos, en la mayoría de los casos nuestros ancestros fueron expulsados de sus auchones y estos ocupados por los colonos invasores.


Un poco de Historia colonial

Como queda dicho los orígenes de la mayor parte de los municipios de la isla hay que buscarlos en los primigenios asentamientos de la población guanche, lugares que por su condición geográfica, ofrecían condiciones óptimas para el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Es por eso, que la mayor parte de las capitales municipales se encuentran en las medianías. Sin olvidar que esta ubicación, en las tierras medias, era una forma de mantenerse alejados del mar, y por tanto, de las frecuentes incursiones de otros invasores.

Con el paso del tiempo y la evolución hacía otros tipos de economía, basada en el comercio, la agricultura de exportación y el turismo, muchos de los núcleos importantes se fueron trasladando hacía la costa, hasta llegar a la actualidad, donde la mayor parte de la actividad

El día 5 de mayo de 1706, una hora antes del amanecer, reventó un formidable volcán en unos campos que están en mucha altitud sobre el Lugar de Garachico, un sitio llamado Trebejo... Después de haber asolado viñas y otra mucha y vistosa arboleda que vestían las laderas de aquel desolado risco, consumiendo sus aguas que de él despeñaban copiosos arroyos y dejando en fin, reducido a un monstruoso malpaís todas sus hermosuras, dejaba ya quemada el volcán la iglesia de un Lugar que está sobre el expresado pueblo y que llama El Tanque” (V. Darias y Padrón, Revista de Historia, 1932).

Lo que para el cronista de la época fue un “monstruoso malpaís” es hoy día un municipio donde, el moldeado debido a las erupciones, su riqueza volcánica, geología y paisajística y su calidad medio ambiental, han hecho que se considere al 60% de su superficie como territorio protegido: EL Parque Natural de la Corona Forestal, el Parque Rural de Teno, La Reserva Natural Especial del Chinyero, El paisaje Protegido de los Acantilados de la Culata y el Sitio de Interés Científico de Interian, configuran los cincos Espacios Naturales Protegidos con los que cuenta hoy El Tanque, Dándonos una idea de la diversidad de escenarios tan especiales con los que se encontrará el visitante.

Las coladas emitidas desde centro eruptivos como las montañas de El Viento, El Topo, El Banco, Los Tomillos..., y especialmente a las pertenecientes al vulcanismo reciente e histórico como las del volcán de Arenas Negras, Garachico o Montaña Bermeja (1706), de tanta trascendencia en el devenir económico y social de la Isla, así como la del Chinyero (1909), la última erupción histórica en Tenerife, hacen que el municipio presenta una accidentada topografía a la vez que un paisaje volcánico espectacular.
Situado en el norte de Tenerife, El Tanque encontró su ubicación en las medianías del viejo Menceyato de Daute, entre los 400 y los 1354 metros de altura. Su superficie, unos 23.6 Km2, se extiende desde la abrupta roca de La Atalaya hasta las altas cumbres de sus pinares en la montaña de Abeque. Alejado y fuertemente condicionado por su configuración física, es un municipio compuesto exclusivamente por cumbres y medianías ya que no ha podido acercarse al mar. Sin embargo, posee una de las mejores vistas de todas las costas Norte de Tenerife, así como del lejano “mundo del mar” que lo baña. Parafraseando al antropólogo Luís Diego Cuscoy, “Puede decirse que El Tanque es el inesperado pueblo de los miradores. Está hecho para contemplar desde él dilatadas lejanías; desde allí la tierra parece más sumisa y el mar más ancho. Para animar la superficie marina, la Isla De la Palma levanta en el horizonte su silueta alargada envuelta en un mar de nubes".
En el siglo XVI, la costa de la comarca de Daute en el norte del municipio, albergaba una importante población de colonos. Ésta era una zona rica, con abundancia de cultivos que necesitaban agua para su riego. Con este propósito se construyó un pequeño estanque en los altos de Garachico aprovechando el manar de un manantial próximo.

En las cercanías de este “tanque” surgen dos núcleos de viviendas. El primero se agrupó en torno a ese mismo depósito y en el transcurso del tiempo terminó llamándose “El Tanque”. El segundo, se formó en los alrededores de una edificación destinada al almacenamiento de grano, y se denominó “El Granel”.

A lo largo del siglo XVI, estos núcleos fundacionales fueron creciendo, hasta tal npunto que ya contaban con su propia parroquia bajo la advocación de San Antonio de Padua, pero continuaban bajo la jurisdicción de Garachico.

El siglo XVII es testigo de un hecho destacado en la historia del municipio: la construcción de La Alhóndiga. Este edificio, destinado al almacenamiento comunal de varios tipos de cereales, pronto se convirtió en un centro económico y social. Con sus fondos se compraban bienes, se hacían préstamos, se reunían los vecinos, etc.

En 1661 el alcalde de Garachico delega sus funciones en un nuevo edil para la zona de El Tanque y el Granel, lo que manifiesta que ya existía allí un importante núcleo de población.

En Mayo de 1706 se abre la tierra en Trebejo y abundantes coladas de lava comienzan a cubrir muchos terrenos fértiles del municipio, las casas y la parroquia, vertiéndose acantilado abajo hacia Garachico.

Muchos habitantes de El Tanque emigraron, pero los que se quedaron enseguida se pusieron manos a la obra. Ese mismo año, la Alhóndiga, se habilita como parroquia y se reparte el grano almacenado entre los lugareños para que siembren los terrenos que se salvaron. En 1707, se comienza la construcción de la nueva iglesia, que por fin queda
lista para el culto en 1729.

A lo largo del siglo XIX, la población del municipio se va recuperando paulatinamente hasta que, a finales de siglo, ya supera de nuevo el millar de habitantes.

En 1909, la tierra tiembla de nuevo con la erupción del Chinyero pero apenas supuso la pérdida de algunos terrenos en la zona alta del municipio.

Fue otra la causa de un nuevo descenso de la población de El Tanque. Como tantos isleños, los tanqueros emigraron masivamente hacia tierras americanas en busca
de mejores condiciones de vida.

En la actualidad, muchos de estos emigrantes han regresado a su hogar, provocando un nuevo impulso en el desarrollo del municipio.

Patrimonio Etnográfico

Es extraordinariamente rico. Por su relativo aislamiento, el municipio conserva
muchos elementos arcaicos que han ido desapareciendo en otros lugares con mayor
influencia del exterior.

Desde sus fiestas, donde se entremezcla lo laico y lo sagrado, el fervor religioso hasta el extenso acervo de leyendas, costumbres, dichos populares, refranes y anécdotas que han ido transmitiéndose oralmente de generación en generación.

Desde la multitud de construcciones destinadas a diversas funciones agrícolas, repartidas por todo el municipio, tales como eras, hornos y lagares, hasta la red de antiguos senderos que cumplieron su crucial función de nexo de unión entre los distintos núcleos de población. El Tanque reúne todas estas carismáticas expresiones en su pequeño territorio, sus habitantes las guardan a buen recaudo porque saben que ellos
son los únicos que pueden conseguir que este tesoro de tradiciones continúe existiendo en los siglos venideros.

Cabe destacar que desde tiempos ancestrales ha existido en este municipio una importante tradición cerealista. En su momento se catalogaron unas 300 eras en este territorio, de las cuales muchas de ellas ya han desaparecido fruto de nuevas edificaciones, carreteras, o el propio paso del tiempo.

La ganadería, por otro lado, siempre ha sido en estas zonas el complemento de la agricultura, proporcionando una renta complementaria a los campesinos, ya que los animales, aparte de ser fuerza de trabajo y elemento de transporte, proporcionaban carne
u otros bienes.

Es posible afirmar, que la ganadería ha sufrido en mayor parte los embates de la tecnología moderna, y que junto al adecentamiento de los caminos rurales, ha provocado que muchas de las funciones que realizaban los animales, hoy se lleven a cabo por medios mecánicos, más baratos, de menor mantenimiento, más versátiles. (Gabriel Muiños Trujillo, Cristina Pérez Reyes, 2011)
Su situación privilegiada en los altos de la Comarca de Daute, le permite convertirse en el balcón de este hermoso rincón de la Isla, sus vistas desde la Atalaya o desde el Mirador Lomo Molino impresionan a todo aquel, que tiene oportunidad de ver desde los miradores el paisaje y la belleza de esta singular Comarca.
Encontramos también, dentro de los límites territoriales de El Tanque, numerosos rincones de bucólica belleza, donde se manifiestan, en plenitud, las esencias del campo tinerfeño: casas de labor, vetustos lugares,... al pie de una zona boscosa que conduce al Puerto de Erjos.

Localidades de interés

Erjos de El Tanque:
Es un caserío situado entre los municipios de Los Silos y El Tanque.  Se localiza a 9 km. del casco urbano de El Tanque y alcanza una altitud máxima de 1.000 msnm.
En el año 2011 contaba con una población de 164 habitantes, de los cuales 145 correspondían a la zona perteneciente al municipio de Los Silos y 160 a Erjos del Tanque. En el año 1991 esta era de 152 habitantes para la parte silense y 190 habitantes para Erjos del Tanque. Se trataba de un núcleo fundamentalmente agrícola, especialmente en agricultura de secano y a la ganadería si bien esta actividad se encuentra en decadencia.
Erjos se ha caracterizado al igual que Ruigómez en las últimas décadas por construir las minas de tierra, la cual, transportada en camiones, ha servido para construir explotaciones de platanera, fundamentalmente en el suroeste de la isla. Es un fenómeno de la valoración económica de la tierra en el municipio de El Tanque. Formándose lagunas en las épocas de lluvias, conocidas como las charcas, en las cicatrices dejadas por estas extracciones.
En época guanche, el lugar cumplió una importante función económica gracias a las riquezas de sus recursos, transitando por aquí los caminos de trashumancia del pastoreo. Esta zona fue objeto de repartimientos a inicios del siglo XVI a raíz de la conquista y colonización europea de la isla, recibiendo una gran cantidad de tierras el colono Juan de Saucedo, jurado de Tenerife, síndico personero y diputado a la Corte. En el siglo XVII predominó el cultivo de cereales, destinado a abastecer a las áreas deficitarias de este que estaban centradas en el cultivo de la vid-viña.
En las Constituciones Sinodales del obispo Pedro Dávila y Cárdena, en 1737, se menciona el caserío con 21 vecinos (105 habitantes). A mediados del siglo XIX la agricultura cerealera canaria entra en crisis y parte importante de la población comienza a emigrar a América, proceso que como en el resto de la isla continuó hasta mediados del siglo XX.
San José de Los Llanos:
Es un núcleo urbano perteneciente al municipio alcanzando una altitud máxima de 1.100 m. y distante 13,5 Km. del casco urbano.
Comunicado con el Tanque Alto por caminos que atravesaban los campos de lavas hasta que se procedió al asfaltado de la carretera que une el puerto de Erjos con la Montañeta, en Garachico, y del camino que va hasta la carretera general del Norte, a la altura aproximadamente de Barrio Nuevo. En 2011 contaba con 645 vecinos.
Su escasa población se dedica a la agricultura de secano y a la ganadería, los habitantes de Los Llanos han encontrado la salida a la escasa productividad de sus tierras en la emigración o el trabajo en otras aéreas insulares.