miércoles, 19 de febrero de 2014

CAPÍTULO XLVII-I



EFEMERIDES CANARIAS
UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS
PERÍODO COLONIAL, DÉCADA 1861-1870

CAPÍTULO XLVII-I


Eduardo Pedro García Rodríguez

1861. Es aprobado por el  Gobierno de la metrópoli, y se da licencia para la construcción del puerto proyectado en Tedote n Benahuare (Santa Cruz de La Palma) con una longitud de 177,54 metros y con un presupuesto de 854,474 reales. Tras los lentos trabajos del puerto debido a que el mal tiempo del mar acaba por destruir lo fabricado, en 1864, el Ayuntamiento convoca una reunión con los contribuyentes para pedir la prolongación del muelle que propiciará "el rompimiento de las olas". A la espera de obtener resultados sobre la petición de los vecinos, las obras estuvieron paradas durante años, y en 1891 fue aprobado por la metrópoli el proyecto presentado por el ingeniero Eugenio Suárez. Sin embargo, en 1897 seguía mal acondicionado.
Según expresión de los vecinos: "No tenemos un pequeño muelle donde pueda ejecutar las operaciones de embarque y desembarque ni una insignificante lancha; no tenemos útil ni una provincial escalinata por donde pueda desembarcar el estropeado pasajero".
En los últimos años del siglo, se propone al Gobierno español el proyecto del puerto que constaba de muelle de atraque de 100 metros de longitud, antepuerto del dique de abrigo de 290 metros de longitud, presupuestado en 600.000 pesetas.
1861.
La mayoría de los barcos construidos en el transcurso del siglo XIX a orillas de la capital palmera fueron vendidos en Cuba y el resto fueron contratados por armadores canarios para destinarlos al tráfico de cabotaje interinsular y a la pesca en la vecina costa africana. Hubo algunas excepciones, como el encargo del mayor velero construido en La Palma, bautizado con el nombre de Rosa del Turia, de 911 toneladas de arqueo, construido por Sebastián Arocena para el armador valenciano E. Viñas y entregado en 1861. Años después alcanzaría triste fama en el tráfico de esclavos.

La actividad industrial que generó la construcción naval provocó una importante explotación de los montes palmeros, de modo que en algún momento, no sólo los vecinos de la ciudad, sino también los de los pueblos colindantes, vieron mermada la disponibilidad de madera y carbón para sus hogares. Así apreciamos que, en 1844, el teniente de alcalde Francisco Rodríguez, consciente de la importancia de los montes como principal riqueza de la isla, cuestionaba abiertamente las autorizaciones que se concedían para el corte de troncos, y eso que, por entonces, la actividad fabril aún no había alcanzado su apogeo.
Los barcos construidos en La Palma fueron aparejados de brickbarcas, con tonelajes que oscilaron entre 911 y 259 toneladas de arqueo; fragatas, de 568 a 163 toneladas; barca, de 298 toneladas; bergantines, de 110 a 163 toneladas; goletas, de 50 a 163 toneladas; pailebotes, de 51 a 80 toneladas y balandras, de 15 toneladas. A los barcos aparejados de pailebote, la familia Arocena había introducido algunas novedades de diseño que los hacían unos barcos mejor adaptados para la navegación por las aguas del Atlántico.

1861  Enero 6. No hubo mar gruesa, tampoco tempestad, sin embargo, la fragata francesa Clémentine, que estaba realizando operaciones de descarga de carbón, vino a tierra garrando sobre una sola ancla, encallando al Norte del muelle del puerto de Añazu (Santa Cruz).
1861 Abril 15. Hubo un cambio importante en el programa de correos entre España y la colonia de Cuba, este programa, debido a la introducción de los barcos de vapor. El gobierno español contrató el correo con la compañía Bofill, Martorell y Comp., de Barcelona (España), que se obligó a servir esta línea con buques de mil toneladas y motores de 200 caballos. La primera salida de Barcelona del nuevo correo se hizo el 15 de abril. Los barcos salían de Barcelona los 15 y 30 de cada mes, hacían escala en Valencia, Málaga, Cádiz,, llegaban a Añazu (Santa Cruz) los días 26 y 11, iban a Guinwuada (Las Palmas), volvían a Añazu (Santa Cruz) y estaban de regreso en Barcelona los días 10 y 25. Con la introducción de esta nueva línea cesó la misión de correo del "Buen Mozo", con quien hacía pareja ahora el bergantín "Veloz"; pero ambos navíos siguieron haciendo regularmente el viaje de Cádiz a Añazu (Santa Cruz) y regreso, mucho tiempo después de haber dejado la valija. Seguía también el correo de las Antillas, cuyo servicio fue adjudicado en 1862 a la sociedad de Antonio López, que se transformaría en 1881 en la Compañía Trasatlántica Española. De este modo continuaba, aunque en condiciones algo diferentes, el doble servicio mensual de las dos líneas de correo, de España  a la colonia de Canarias, y de la Metrópoli a las Antillas con escala en Añazu (Santa Cruz).
1861 Abril 5. Nació en Tedote (Santa Cruz de La Palma)  Francisco Abreu García.  Hijo de Esteban Abreu Luján, Licenciado en Jurisprudencia y Alcalde constitucional de dicha ciudad, y de Secundina García Carrillo. Hermano de Eugenio Abreu García, Decano del Ilustre Colegio de Abogados, Juez Municipal , Alcalde de la localidad ,Presidente del Cabildo Insular de Tedote (La Palma), y  primer Delegado del Gobierno español en dicha isla (1913). La juventud en que militó el Sr. Abreu, de los años de los años 70 de el siglo XIX, fundó una sociedad culta, “La Unión” qué celebró el primer certamen literario provincial en Canarias. Esta sociedad  inauguró en Benahuare (la Palma) la primera biblioteca pública, celebro conferencias, publico un periódico y fue un edificante ejemplo de actos culturales, en muchos de los cuales enalteció el recuerdo de numerosos hawaras (palmeros) ilustres. Don Francisco Abreu  fue uno de sus  más esforzados paladines.

Estudio bachillerato en el Colegio de Santa Catalina, perenne fuente de la ilustración hawara (palmera). Casi todos los que en Benahuare (la Palma) ostentaron un tí­tulo académico fueron hijos intelectuales de ese provechoso Centro de cultura. El último  curso  lo hizo en Eguerew (La Laguna), graduándose allí de bachiller. Se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Madrid en España (1890). Ejerció libremente su profesión en la localidad de su nacimiento y destacó por su altruismo y desinterés en el atendimiento de los necesitados, lo que le valió que se le llamara merecidamente “el médico de los pobres”.

Desempeñó la dirección del hospital de Nuestra Señora de los Dolores de la misma población, del que fue generoso benefactor. En el Hospital se distinguió notablemente como mé­dico cirujano peritísimo. Allí, practicó con éxito la primera operación de Laparotomía en Canarias. Llevo a feliz término ovariotomías, tallas hipogástricas y laterales, toracocentesis, cataratas, etc. En 1894,  Su madre fue víctima de un tumor canceroso en la mama. Francisco  mismo operó a la autora de sus días.
Políticamente militó en el Partido Liberal tradicional del que ostentó su jefatura en Benahuare (La Palma) y en cuyo seno desarrolló una gran actividad en razón de su bien ganado prestigio. Fue Diputado provincial en varias ocasiones y Académico Correspondiente de la Internacional de Ciencias Médicas.
Casó en Tedote n Benahuare (Santa Cruz de La Palma), el 9 de febrero de 1893, con María Manuela  Jaubert Massieu, hija de José Jaubert Massieu y de María Manuela Massieu Rodríguez, y falleció, en su hacienda de El Brezal (Breña Alta), el 31 de julio de 1912. En reconocimiento de sus méritos, el Ayuntamiento de su ciudad natal ha perpetuado su nombre al dárselo a una de sus calles y concederle el honroso y merecidísimo título de Benefactor del Hospital de Dolores. Tiene una placa que da su nombre a una Sala de dicho Centro.
1862. Benigno Carballo Wangüemer relexionaba al comercio entre la colonia de Canarias y la de Cuba: ¿Por qué no es el comercio de Canarias respecto de Cuba lo que es respecto de Europa? He aquí una pregunta, cuya respuesta exige alguna explicación. "La primera y principal causa que explica la diversa naturaleza de las relaciones comerciales de las Canarias en un sentido o en otro, está en la especialidad de la producción cubana y canariense. Cuba es un país esencialmente agrícola y comercial; la industria fabril no ejerce allí su imperio, y como a estas islas les sucede otro tanto, es natural que la gran masa de las mercancías que constituyen el consumo de Canarias, no pueda venir de aquel punto. Azucar, tabaco y café, forman los productos más importantes del suelo cubano, y, ciertamente, allá van a buscarlos estos habitantes; pero en cortas proporciones. Dicen ciertos escritores que el interés general es por sí solo bastante ilustrado para saber dirigir sus negocios en el sentido más conveniente; y esto que es una verdad, lo es tan sólo cuando se trata de combatir la propensión, por desgracia demasiado arriesgada, que tiene el gobierno para combatir el terreno en que se ejercita la acción individual; mas no significa, ni puede significar en manera alguna, que ese mismo interés privado no necesite ser dirigido o ilustrado, que no convenga derramar alguna vez un poco de luz en su camino, para que vea por dónde se dirige, a dónde va y si lleva falsa ruta. Me explico así, porque quizá hay algo de rutinario en la manera de practicarse el movimiento comercial y personal entre Cuba y Canarias; pues aún cuando, por la razón arriba indicada de no ser Cuba país fabril, no puede ser lo que debiera la importación de mercancías, es indudable que con medios de comunicación rápidos y cómodos, el comercio tomaría mayor incremento, y Cuba haría sentir en las islas su influjo saludable de una manera eficaz y decisiva. Si en lugar de vivir el comercio a expensas de buques mercantes, se organizase una sociedad que mantuviera una línea de vapores, no es fácil concebir cuántas ventajas resultarían de aquí. Los buques de vela que hoy salen de Canarias en dirección á La Habana, o de esta ciudad en dirección a Canarias, emplean cuarenta días casi por término medio, siendo así que un buque vapor podría hacer el viaje en doce o trece; y que una combinación que diera por resultado la salida de uno, al principio, cada quince días, y más tarde, cada semana, tanto de Cuba como de Canarias, daría magníficos resultados. Economía de tiempo, de gastos, regularidad, exactitud en los cálculos; ¿qué sé yo cuantas ventajas no nacerían de este sistema? El camino de La Habana tan conocido de estos habitantes, sería entonces aún más frecuentado; muchos isleños ricos que se pasan por allá su vida, sin retornar, siquiera fuese temporalmente, a su país, traerían a las islas, la totalidad o parte de sus capitales, y muchos frutos de Canarias encontrarían pronta y fácil salida en La Habana, con muchas y muy diversas producciones de Cuba se consumirían en estas islas".
1862. El movimiento de pasajeros que partieron o llegaron a Ipalán (San Sebastián) en la isla de La Gomera este año fueron 321 y Correos transportó 1885 cartas.

1862. El científico  alemán kart von Fritsch, por espacio de diez meses y medio, haciendo el recorrido, en su gran parte, a pie.
 El profesor Fritsch salió de Puerto de la Cruz, camino de La Palma, el 30 de septiembre de 1862, a bordo de un balandro en un viaje de doce horas a merced de la limosna de la brisa. Santa Cruz de La Palma era, entonces, una población de 5.364 habitantes. Acomodado en la pensión llamada "casa de pupilos", se presentó ante el vicecónsul británico y americano, para quien llevaba carta de recomendación de un compatriota alemán residente en el puerto de La Orotava.
 
A nuestro personaje le llamó la atención el traje que vestían los campesinos, cuando escribe: "Elegantísimo resulta el traje azul oscuro de los habitantes del sur de la isla, que lucen un tocado característico: la montera, la cual está provista de dos aberturas. Menos vistosos parecen los habitantes del norte de la isla con sus vestidos de lana de color marrón oscuro, siendo que, sobre todo, a las mujeres no les sienta bien el tocado del mismo color, relleno de algodón para darle forma de barca".

Su excursión por el interior de la isla Benahuare (La Palma) comenzó el 3 de octubre, y lo hizo por el camino que cruzaba la Cumbre camino del valle de Aridane.

"En la parte alta de la escarpada pendiente en que se asienta Santa Cruz de La Palma (a la que todos llaman la Ciudad), se abre, desde la Cruz de los Globos y hacia la Cumbre, una amplia planicie. Aquí se bifurcan los dos caminos principales que conducen hasta la Banda: el más antiguo y cómodo pasa por la Cumbre Vieja, situada al Sur, y el más reciente y empinado lo hace por la Cumbre Nueva. Me decidí por este último y atravesé la bien cultivada planicie, subiendo por las altas palmas de Buenavista y entre bosques de castaños. Luego, seguimos montaña arriba y por entre la laurisilva, las vueltas y recodos del zigzagueante camino. A lo largo de esta senda hacia la cumbre se encuentran numerosas cruces que, como ocurre en la Degollada de Guajara en Tenerife, señalan los lugares donde los isleños han perecido congelados de frío en invierno, agotados por la nieve. Pensando en este peligro, los numerosos campesinos que vienen por aquí desde la Banda desean "¡Buena Cumbre! a todo el que se encuentran; y cuando han llegado a la Cumbre, se ponen a cantar de alegría".

"Sin embargo, la Cumbre Nueva (alrededor de 1.415 metros) es el punto más bajo del desfiladero que une la cordillera norte de la isla, de forma cupular, cruzada por profundos barrancos y notable por la depresión de la Caldera, con las secas montañas del sur, de formación volcánica reciente y más estrechas y puntiagudas. El desfiladero mismo conforma una masa montañosa estrecha y alargada, cuya parte superior es casi llana, mientras que las escarpadas pendientes de ambos lados están cortadas por torrenteras situadas muy cerca unas de otras, formando una suerte de surcos paralelos. Por ambos lados, se levanta esta cima sobre el suelo más llano de las respectivas planicies que, sin embargo, poseen distintas alturas. Así, el escarpado desnivel alcanza, por el Este, unos 620 metros, mientras que, por el Oeste, llega aproximadamente hasta 860 metros. La vertiente oriental es húmeda, debido a las nubes que trae el alisio, por lo que, hasta donde éste alcanza, se encuentra poblada de laureles, hayas (Myrica faya), etc. Y aquí se detiene, de repente, este espeso y umbroso bosque, para dar paso, en la seca vertiente occidental, a un pinar más ralo y a unas pocas retamas. Rara vez llegan a la parte del desfiladero que mira a la Banda jirones de nubes, las cuales parecen fundirse un instante con la ladera, disipándose, después, en aquel aire límpido y que permite unas vistas encantadoras sobre los pagos y pueblos rodeados de naranjos, el mar azul oscuro y El Hierro lejano, aunque el envidioso mar de nubes del Este de la isla oculta Tenerife y La Gomera. Al norte, entre el Bejenado y la parte principal de la cumbre, a través del collado de la Cumbrecita, se pueden divisar las abruptas y escarpadas paredes de la Caldera. Un pinar más espeso ocupa la vertiente sur del pico Bejenado; pero, al pie de éste, se extiende un estéril pedregal desde la Cumbrecita hasta el Pino Santo. En este cuadro paisajístico forman una singular masa de sombras tanto este pedregal como la negra corriente de lava que, en 1585, salió de un cráter de uno de los valles situados entre la Cumbre y un grupo de conos volcánicos que se encuentran más abajo, para continuar en dirección a la costa al sur de Argual".

"Cuando llegamos a los terrenos más llanos que hay en torno al Pino Santo, se empezó a animar el camino. Íbamos bajando gradualmente. En El Paso despertamos la curiosidad de ruidosos grupos de hombres y mujeres que habían ido hasta allí con sus animales a por el agua que se trae desde la Caldera por medio de canalones de madera abiertos y que se referían a nosotros como los ingleses. En efecto, para la concepción popular cualquier viajero que llega hasta aquí es un inglés y, en calidad de tal, se le pregunta cómo es posible que un hombre ilustrado se aferre a las doctrinas heréticas de Mahoma (por ser protestante). Además, y como sucede en otras partes, la gente toma al geólogo por un buscador de metales nobles y está firmemente convencida de que va a convertir en oro los trozos de basalto y otras piedras que han reunido".

"Los Llanos es el pueblo más importante de la Banda. El muy amable párroco del lugar nos recibió y agasajó con casi exagerado desvelo. Y no nos dejó emprender nuestra visita a la Caldera, antes de hacer que tomáramos un día de descanso, que hubimos de aprovechar, entre otras cosas, para admirar las vestiduras de seda y terciopelo que adornaban las imágenes de la Virgen y los santos".

"La Caldera constituye la curiosidad más notable de La Palma. Es una enorme cuenca elíptica, cruzada en su interior por numerosos arroyos y barrancos y cercada por paredes rocosas casi verticales, muy erosionadas y polícromas. Estas paredes caen a pico unos 1.200 metros, pero, después, sus cortantes prominencias se van ensanchando hasta formar unas lomas menos pronunciadas que se hunden en los barrancos. La mayoría de estas lomas está poblada de vegetación, utilizándose algunas para que paste el ganado. Allí, entre estas últimas, ciertas cuevas sirven de morada veraniega para los pastores, y de corral para el ganado; sin embargo, no hay ni una sola casa permanentemente habitada en toda esta impresionante caldera. Cerca de los refugios de los pastores y en otros pocos lugares crecen higueras. Las cascadas de agua constituyen la riqueza más útil y aprovechable de la Caldera: una parte de esta agua se conduce a través de varios canalones hacia las localidades de la Banda. Las concreciones calizas existentes proporcionan sólo unas pocas cantidades de cal, que se elabora allí mismo; sin embargo, para la mayoría de los pueblos de La Palma resulta más fácil y barato hacer venir la cal de Fuerteventura que traerla de la Caldera".

"Sirve de desagüe natural a la enorme caldera el profundo gran barranco de las Angustias, que ha sido excavado en la roca por los arroyos que, incluso a fines de verano, corren con agua abundante. El lecho del gran barranco se asienta en una imponente masa de unos 270 metros de conglomerado de roca de la Caldera. Este conglomerado, al que se han agregado algunas corrientes de lava, acaba pronto hacia el norte en los antiguos acantilados marinos de la pendiente de El Time; al mismo conglomerado, cubierto en parte por nuevos productos volcánicos, se alarga, por el sur, hasta Las Manchas, localidad situada al sur de Tazacorte; y sigue, alejándose mucho más de la costa en la desembocadura del gran barranco, que en las zonas circunvecinas, mediante una línea de 100 brazas marinas de profundidad, la cual aparece en el mar en forma de arrecifes. Bajo este conglomerado y curiosamente incrustados en las grietas de una antigua y dura roca volcánica, se encuentran restos de corales y balanos desde aproximadamente la quinta de La Viña hasta una altura de 200 ó 250 metros sobre el nivel del mar. Así, pues, el arroyo de la Caldera arrastró el conglomerado hasta una bahía, ya que el mar llegaba otrora hasta aquí, antes de que se hubiera producido un levantamiento de la isla (y de los islotes vecinos)".

"En la Caldera quedan al descubierto los componentes principales de las montañas canarias, a saber: diabasa y gabro junto a masas semejantes a la traquita. Formada por tales elementos, la cordillera más antigua ha dado origen, en la Caldera, a las pendientes inferiores y menos escarpadas, mientras que las paredes superiores, casi verticales, corresponden a un complejo de capas volcánicas más recientes, basálticas en su mayor parte. El límite de aquellas rocas asciende rápidamente por el barranco, para irlo haciendo de manera más paulatina en las paredes de la Caldera, aproximadamente desde unos 1.000 a 1.400 metros. El collado de la Cumbrecita, al sur de la Caldera, se alza aproximadamente a esta altura, justamente donde se encuentra el límite de aquellas rocas. Las masas basálticas que se hallan en medio de La Caldera están a menor altura que las de las montañas que la rodean; es evidente que se han asentado en una antigua depresión de la cordillera de gabro".

"La Caldera y el estrecho barranco en que desemboca son inmensamente ricos en bellezas naturales. Uno de los puntos más hermosos que encontramos subiendo por el barranco es la ermita de N. Sª de las Angustias, de donde éste toma su nombre. Un poco más arriba, pasando el yacimiento de fósiles de coral, aparece, como un hermoso adorno del valle, el pequeño caserío de La Viña, con sus campos de cultivo y sus alrededores plantados de plataneras, duraznos y guayabos. Aquí pasé la noche, antes de entrar en la Caldera, y volví a hacerlo, de nuevo, en mi segunda visita a la misma, alojándome en la casa de una familia encantadora, espejo de paz y felicidad, cuyo hogar y cuyos campos deberían servir de ejemplo de limpieza y orden a más de uno de sus paisanos, incluso de los más ricos. Al subir un poco más, el valle se estrecha de tal manera que no queda más espacio para trazar ningún camino y hay que encaramarse sobre el canalón que sigue en dirección a Argual. Un armazón a modo de acueducto sostiene el canalón tendido sobre el barranco. Muy pintoresco resulta el pequeño estanque, la madre del agua, donde empieza el canalón. Y ya estamos en medio de la Caldera, cuyos numerosos barrancos le confieren un encanto imposible de describir por lo estrechos que son, los restos de la antigua vegetación arbórea, las cascadas y los estanques, las rocas de los alrededores y las vistas sobre las magníficas pendientes de variados colores de las montañas que los circundan; y todo ello, sin contar con su interés científico y con el agradable frescor que proporcionan las muchas fuentes de agua burbujeante y, generalmente, ferruginosa que allí brotan. Pasé varios días en la Caldera, después de haber instalado mi campamento en una cueva situada bajo un bloque de roca que había rodado desde lo alto, junto al arroyo que corre por medio del Barranco de Verduras del Mato. El césped que crecía junto al arroyo y la pinocha de los pinos canarios, cuyas agujas llegaban hasta 30 cm, constituían un buen lecho y, por la noche, nos alumbrábamos con sus teas".

1862 marzo 5.

Naufragio del vapor Cantabria

Vapor correo-transporte de la naviera Antonio López y Compañía que con destino a Las Antillas y transportando al batallón militar de San Marcial, el 5 de marzo de 1862 embarrancó en la costa de la isla de La Gomera. Antes había sufrido una avería en la máquina. Se reparó, pero se descubrió luego una vía de agua, la cual, a pesar de los esfuerzos de la tripulación y de las bombas de achique, llegó cerca de los hornillos.
“El Ayuntamiento de San Sebastián de La Gomera (Canarias) ha instalado en la avenida marítima de la capital, la hélice del vapor ‘Cantabria’, embarrancado muy próximo a la bahía de la Villa un 5 de marzo de 1862.
La pieza de grandes proporciones, ha estado guardada en las dependencias municipales del consistorio capitalino y a partir de ahora ocupa un lugar público prácticamente frente a la bahía en la que  los habitantes de San Sebastián pudieron presenciar el hundimiento del barco.
El buque que iba con destino a Las Antillas, transportando a bordo al batallón de ‘San Marcial’ ya traía consigo desde el embarque de las tropas una avería en la máquina, pero una vez reparada, se descubrió una vía de agua que motivó que el comandante de las tropas ordenara que dos de sus compañías se pusieran al frente de las bombas de achique con relevo de dos horas, al tiempo que un cordón de soldados tratasen de achicar la bodega a base de cubos.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, se decidió por arribar por La Gomera, a pesar del esfuerzo realizado por la tripulación y soldados, el agua apagó el hornillo, y el Cantabria, casi anegado embarrancó frente a San Sebastián de La Gomera.
En esas fechas se encontraba en Santa Cruz de Tenerife el buque de guerra ‘Rinde’, de la marina imperial rusa, quien conocedor del suceso, se ofreció voluntario para recoger a las fuerzas militares que en el vapor hundido viajaban, incluyen tripulación, pasaje y correspondencia, así como intentar el salvamento del buque.
Según la misma crónica, el día 6 de marzo, se hizo a la mar llevando a bordo a un oficial del Estado Mayor y aun ayudante del Capitán General. En su viaje, transbordó a varios naufragos que había recogido el buque Guadalupe, arribando a Tenerife el día 9 de se mismo mes.
El Cantabria fue con el tiempo destrozado por el mar. El Ministerio de Marina de España envió una comisión a La Gomera con el fin de investigar las causas del naufragio, que desde un principio habían quedado claras por la avería ya señalada.
La Reina Isabel II concedió al comandante ruso del ‘Rinde’ la Encomienda de Carlos III y con cruces de esta Orden condecoró al resto de los oficiales por su “meritoria acción”.
Noticias contradictorias
A pesar de esta versión oficial, el periódico ‘El Guanche’ en su edición de 14 de mayo de 1862, señalaba contradiciendo a una información de ‘El Eco’ que a su vez había tomado la noticai de “un periódico de la Corte” que ‘El vapor Cantabria no se ha perdido, como hemos visto asegurarse. Está el origen de esa equivocada noticia en que cuando el buque se preparaba para regresar á Cádiz, desde su fondeadero de la isla Gomera un tiempo duro que sobrevino, le hizo garrear, siendo esto causa de que se fuera sobre la playa y se temiese su pérdida, que felizmente no se ha verificado’.
Según ‘El Guanche’, “Ignoramos quien haya podido comunicar al diario madrileño una noticia de tanta trascendencia, noticia en la cual como observarán nuestros lectores no hay una sola palabra que sea verídica ni aún que se aproxima a la verdad. A pesar de que nos hemos ocupado en unión de algunos colegas del país, del desgraciado acontecimiento del Cantabria que hemos sido y somos los primeros en lamentar, volveremos á repetir, por si puede llegar á conocimiento del indicado diario, que desde que el Cantabria embarrancó en la playa del puerto de San Sebastián de la Gomera, por no irse á pique, no ha vuelto ni volverá á flotar”.
En cualquier de los casos, la tripulación que partió semanas después hacia la Isla de Cuba dio muestra de agradecimientos a los ciudadanos de San Sebastián de La Gomera y de Santa Cruz de Tenerife.” (Gomera Noticias.com, 2013)
1862 Junio 6. Nace en la Villa de Mazo Norberto Pérez Díaz. Quien pasado el tiempo sería cura de la secta católica. Primogénito del matrimonio formado por Alonso Pérez Sánchez, teniente de las antiguas Milicias Provinciales en la isla de Benahuare (La Palma), capitán graduado de Infantería y alcalde de Mazo, y Luisa Díaz Guerra. Hacia septiembre de 1894 fue nombrado cura ecónomo y arcipreste de Benahuare (La Palma), cargo que al parecer ya había desempeñado. En junio de 1897 realiza los ejercicios de oposición para cubrir plazas en las parroquias vacantes de la diócesis Nivariense, obteniendo el número 35 en una lista de 52 opositores. El 18 de enero de 1898 el periódico "El País" de la capital hawarita (palmera), se hacía eco de la distinción que le concedía de arzobispo de la Manila y metropolitano de Filipinas por la que se le permitía "confesar, predicar y celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, en toda su diócesis". Como cura ecónomo de La Victoria de Acentúen en Chinet (Tenerife), realiza las gestiones por las que se le concede el título de Villa a este pueblo en el que, también debido a su iniciativa, se establece el alumbrado público. Ya en Benahuare (La Palma) ejercerá su labor eclesiástica como cura párroco de El Paso, donde también desplegaría una importante labor social a favor de los menos pudientes.
Precisamente el poeta Pedro M. Hernández y Castillo, natural de esta última localidad, le dedica un soneto titulado "A la rosa de Jericó", que recoge en su libro Notas canarias o espejo de la vida prolongado por Alonso Pérez Díaz, hermano de Norberto, y publicado en 1920. Años después el 14 de abril de 1932, el mismo vate interviene en el acto celebrado en El Paso, en el que se le daba el nombre de nuestro biografiado a una de las calles de la ciudad.
Norberto Pérez Díaz había fallecido el 20 de julio de 1924 y sus restos se encuentran en la actualidad depositados en el panteón familiar del cementerio de Tedote n Benahuare (Santa Cruz de La Palma). Su nombre forma parte también del callejero del municipio tinerfeño de La Victoria de Acentehun.
1862 Marzo 1. El Cantabria ex Bélgica buque mixto a vapor y vela que había adquirido por la sociedad Antonio López y Compañía cuando contaba con muchos años de navegación, llegó a Tenerife en viaje inaugural desde Cádiz tras cuatro singladuras. Fue despachado para La Habana por la firma La Roche tras rellenar carboneras, hacer la aguada y embarcar víveres frescos y tropas con destino a reprimir el alzamiento en la colonia. El día 5 el Cantabria con una vía de agua, se vio obligado a varar en Ipalam (San Sebastián de La Gomera) y días más tarde se hundió y perdió totalmente.
1863 Julio 1. Nace en Mazo, Benahuare. Maximiliano Pérez Díaz. Licenciado en Ciencias Físico-químicas y en Farmacia. Fue bautizado por el rito católico en la parroquia de esa confesión San Blas el día 10 siguiente como Maximiliano Blas del Sacramento y falleció en Mazo el 14 de abril de 1926. Residente aún en Madrid por razones de estudio, el Ayuntamiento macense le nombra, el 26 de enero de 1989, su apoderado en la capital de la Metropolis. De regreso a la Isla, le vemos en 1904 formando parte del claustro de profesores del Colegio Privado de Enseñanza de Tedote n Benahuare (Santa Cruz de La Palma) dirigido entonces por Sebastián Arozena Henríquez. El 7 de enero de 1908 el Ayuntamiento le designa farmacéutico titular de la villa, firmando el correspondiente contrato el día 27 siguiente. Se mantuvo en dicho puesto hasta su fallecimiento.
Su influencia en la vida social y política de la localidad, desde una posición conservadora y colonialista, fue grande y en abril de 1913 se convertía en el primer presidente de la Sociedad "La Unión". Destacó por su interés en el desarrollo urbanístico local, colaborando estrechamente con el Ayuntamiento, a partir de 1920, para llevar a efecto la ejecución del plan de reforma interior de la población que afectaría fundamentalmente al núcleo capitalino y que fue ideado por el arquitecto hawarita (palmero) Pelayo López y Martín Romero quien, en su momento, renunciaría a los honorarios correspondientes en favor del municipio y "como singular distinción y honor al vecino del mismo Don Maximiliano Pérez Díaz…". En 1921 se le concede el título de Hijo Predilecto, siendo el primer macense al que se le concede esta distinción.

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