miércoles, 26 de febrero de 2014

FRANCISCO MORALES, DE SALINERO EN CASTILLO DEL ROMERAL A CAPITÁN GENERAL DE VENEZUELA Y CANARIAS.




PABLO GUEDES GONZÁLEZ.
   
En este artículo tratamos la figura del General Francisco Tomás Morales (1781-1844), que habiendo sido salinero en la Casa Fuerte de Santa Cruz del Romeral, donde con seguridad también recibió formación de armas y participación en combates, emigra a Venezuela en 1801 sin dominar las primeras letras y allí desarrolla una fulgurante carrera militar favorecida por la Guerra de Independencia, llegando a alcanzar el grado de mariscal de campo, siendo el último Capitán General de la América continental.

Morales, que emigró como tantos isleños de humilde cuna a Venezuela a labrarse un porvenir, es uno de los primeros ejemplos en España, de personajes de clases bajas que asciende al más alto escalafón del Ejercito, reservado en aquellos tiempos a personajes pertenecientes a la nobleza o la alta sociedad.

SU VIDA EN CANARIAS.

La fecha de su nacimiento es el 27 de diciembre de 1781, en Carrizal. Los padres fueron Francisco Javier Morales Guedes y Mariana Alfonso Guedes y su madrina Tomasa Afonso, de la que recoge su segundo nombre.

En un principio pensamos que Francisco Tomás Morales, era familiar directo de Blas Antonio Guedes, el primer Guedes establecido en la Casa Fuerte,  mayordomo de Las Salinas y Condestable (comandante) de la Casa Fuerte a principios del s. XIX, ascendiente de los Guedes de Castillo del Romeral. Al investigar la genealogía vimos que el primer antepasado común era el padre del tatarabuelo de Blas Guedes, Baltasar Hernández Guedes (Las Palmas, 1612) que contrae matrimonio en 1631 en Agüimes, con Isabel Alfaro, donde se establece y tiene 12 hijos. A  su vez Baltasar era padre del tatarabuelo del General Morales.

Observamos que Morales desciende del capitán Juan Guedes (nieto de Baltasar Hernández Guedes), del que proceden  tanto su padre como su madre. En algunos documentos, el apellido termina en “s” y en otros en “z”, pero en definitiva son el mismo apellido.

Hay un hecho en el que hay una contradicción y es el lugar del nacimiento que oficialmente tuvo lugar en El Carrizal de Ingenio, pero según Bethencourt Massieu (La Revista del Regimiento de Telde) fue en las Salinas del Romeral. En la documentación que hemos consultado figuran partida de nacimiento y testimonios de información de parentesco y limpieza de sangre practicadas a favor de don Francisco Xavier Morales Guedez, el padre del general. Se encuentran árbol genealógico y copia de partidas de bautismo. En toda esta documentación figura que el general y todos sus ascendientes son naturales del Carrizal, e incluso aparece un dibujo de la casa donde nació. 
La documentación con la limpieza de sangre del General y el dato de que era salinero en Las Salinas del Romeral, lo hemos obtenido en el Museo Canario, en unos apuntes mecanografiados pertenecientes a una copia de una documentación sobre el General, cuyo original se encuentra en el Archivo de Acialcázar (Legajo nº3: General Morales), donde se expone que Morales trabajó como salinero en la explotación de Santa Cruz del Romeral, propiedad de la familia Rocha. Se dice que al llegar a Las Palmas G.C. la noche que embarcó para América solicitó autorización a los Rocha para dormir en el zaguán de su casa en la calle Malteses. Cuando regresó a Canarias, y con ocasión de devolverle la visita a Don Antonio de La Rocha, al acompañarle hasta el zaguán, Morales le señaló el rincón donde había dormido. 



Con toda seguridad en los años que se establece en la Casa Fuerte, Morales  podría haber tenido formación en armas y experiencia en combates. En esas fechas de finales del siglo XVIII,  tiene lugar otra de las múltiples guerras de España, esta vez con Inglaterra y muchos barcos vienen a refugiarse de las naves enemigas al abrigo del Castillo tal como relata Santiago Cazorla (Los Tirajanas de Gran Canaria) que dice contar con oficios de una serie de barcos que se refugiaron durante los años 1797 y 1798, época en la que se produce también el famosos ataque de Nelson a Santa Cruz.

Nosotros tenemos documentados varios ataques ingleses al sur de la Isla, en el que destacamos el de mayo de 1798. que nos describe Suárez Grimón (Diario cronológico histórico de los sucesos elementales, políticos e históricos de esta isla de Gran Canaria.1780-1814):

 En este mismo mes quemaron los yngleses en el puerto de las Salinas del señor conde de la Bega Grande, un barco de costa nuevo, propio de Pedro Navarro, platero, y del zapatero José Candelaria. Y las tripulasiones de dos corsarios yngleses tomaron tierra en el Ganiguín y talaron y quemaron las mieses y casas que tenía allí dicho señor conde, y pasaron tropas y artillería a aquel parage pero inmediatamente se enbarcaron dichos yngleses”.

El mismo autor nos relata la acción en otra publicación (Construcción naval y tráfico marítimo en Gran Canaria en la segunda mitad del siglo XVIII):

Los ingleses capturan el pesquero Ntra. Sra. de la Soledad en la costa de Juan Grande, que tan solo había realizado un viaje a Berbería. En su segundo viaje y cuando iba a buscar sal “fue apresado por los ingleses y, sin embargo, de que estos le dieron fuego en las mares a la vista de Juan Grande, la gente de su tripulación pasó a su bordo y pudieron evitar el que se prendiese en el todo de dicho barco”. Posteriormente fue reparado con la quilla de otro barco y continuo el tráfico de pesquería.

Esa posible experiencia serviría a Morales para su fulgurante carrera en América.

EMIGRACIÓN A VENEZUELA.

Morales llega a Venezuela el 25 de febrero de 1801, estableciéndose y dedicándose al comercio en Nueva Barcelona. Comenzó a trabajar en una pulpería, tienda donde se venden diferentes tipos de géneros para el abasto. Allí aprendió a leer y a escribir y consiguió progresar, haciéndose con un capital propio y navegando y comerciando por las Antillas.

Ingresa en la milicia, donde realiza una carrera fulgurante, pasando de soldado a Capitán General de Venezuela en 20 años, a consecuencia de la guerra de independencia que se desarrolla contra el general Bolívar. En 1823 Venezuela consigue la independencia y Morales regresa a Canarias donde es nombrado Capitán General.

Según Domingo Déniz Grek (Resumen histórico descriptivo de las Islas Canarias. 1840-53). Morales, en un principio tenía intención de ir a La Habana en  Cuba, pero su barco llega en primer lugar a Tierra Firme (Venezuela), donde decide no proseguir el viaje, hecho afortunado, pues el barco cuando continúa hacia Cuba tiene la desgracia de naufragar.

Siguiendo a Déniz Grek, en 1804 entra en la milicia de artillería (funciones que había desempeñando con la artillería de la Casa Fuerte) como soldado voluntario, siendo su primera batalla en 1806, cuando los ingleses atacan el Morro de Nueva Barcelona.

En 1809 se casó en Nueva Barcelona con doña Josefa Bermúdez, de la que tuvo a una hija llamada Marianna, al igual que muchas de sus ascendientes y que con el tiempo se casó con el General Ruperto Delgado.

A partir de 1806 actúa de soldado, y asciende a cabo, sargento, subteniente, teniente y ayudante, capitán, teniente coronel y coronel. De 1816 a 1821 es brigadier, en 1821 asciende a mariscal de campo y en 1822 asciende a capitán general de la provincia de Venezuela y general en jefe del ejército de Tierra Firme, región que comprende las actuales Venezuela, Itsmo de Panamá y parte de los territorios de Colombia (Nueva Granada). Recibía ese nombre, Tierra Firme, al ser el primer punto de tierra firme al que llegaron los españoles en América continental, concretamente en Venezuela.

En el siguiente enlace de la Wikipedia, se encuentra la biografía completa con los hechos de armas más importantes en los que participó el general: Biografía de Francisco Morales.
 
En resumen, en  20 años pasa de soldado a capitán general, en una rápida y brillante carrera militar, que se explica por la guerra civil que le tocó vivir, y en la cual libra más de medio centenar de encuentros. Luchó primero contra los británicos en 1806. Al estallar la rebelión venezolana se pronuncia por el Rey y combate contra los rebeldes, junto al canario Domingo de Monteverde (1811-1813); luego con Tomás Boves, cuya táctica al lado de los famosos llaneros aprende y de quien será su segundo (1813-1814). Fue herido en cuatro ocasiones y vencido en nueve batallas, llegando a enfrentarse con su ejercito con los principales jefes rebeldes, destacando con Simón Bolívar, con el que se enfrentó en 8 batallas, ganando Bolívar únicamente la batalla de Carabobo (1821). Como jefe superior, mantiene el precario dominio de España en Venezuela de 1822 a 1823, hasta que, falto de auxilios y vencida la flota hispana en la batalla de Lago Maracaibo, tiene que capitular el 4 de agosto de 1823, salvando los restos del ejército español, refugiándose con ellos en la isla de Cuba.

El ascenso y fulgurante carrera se comprende por su reputación de audacia, valor, arrojo e inteligencia que le llevó a ser por méritos de guerra, el último general español que salió de tierra continental americana. A su vez tenía fama de cruel y no tener escrúpulos, comprensible en su época y en la guerra que le toco vivir, donde no dudaba en degollar a sus enemigos y freír sus cabezas. De hecho hay escritos de Simón Bolívar donde se menciona a Morales y se le enjuicia muchas veces.

En la guerra, le quemaron su casa en Piritú y secuestraron a su esposa e hija, reteniéndolas en la Isla Margarita, estando a punto su esposa de ser fusilada, siendo salvada por el gobernador inglés de la Isla de Trinidad, que sabiendo su situación mandó una fragata de guerra y salvó su vida.

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA DE VENEZUELA.

Para explicar el ascenso de Morales y comprender aquel mundo tan convulso, aportamos algunos datos que nos presenta el artículo de la revista Bienmesabe, “Los Canarios en la Independencia de Venezuela”  

El Canario es desde los orígenes de la Venezuela colonial sinónimo de isleño, un conglomerado étnico diferenciado de español y del europeo.  Para los naturales americanos, los canarios eran tomados por un igual porque consideraban que eran diferentes de los españoles peninsulares, eran tratados como criollos (blancos nacidos en América), pertenecían a una provincia que separada de la Península por el mar al igual que ellos, además de separarse y disgregarse del conjunto de los españoles que llegaban a Venezuela. El número de Canarios era muy superior al del resto de españoles y en aquellos tiempos eran muchos los canarios que emigraban buscando un mejor futuro y oportunidades en la tierra americana. 
La goleta San Rafael, del capitán grancanario Salvador Almeida, testimonia la migración grancanaria. Fletada en Las Palmas en 1802 para La Guaira, desembarcó sus pasajeros en Barcelona. Los trasladados procedían de Telde, Agüimes, Teror y San Lorenzo.

Los canarios que llegan, al igual que Morales, en su mayoría son pertenecientes a las clases bajas,  y muy pobres. Se buscan el porvenir, normalmente en pequeños negocios y comercios y son considerados como “rústicos, pulperos y bodegueros” tanto para  la oligarquía venezolana, impulsora y defensora de la independencia como para los españoles del ejercito realista. Se les trata como a clases bajas y así vemos como a Morales se le describe peyorativamente por los generales venezolanos de la siguiente manera: "El canario Morales, rastrero y bajo desde los principios, había comenzado por soldado y asistente del teniente coronel español don Gaspar de Cagigal… era antiguo vendedor de pescado frito en Píritu y llamado a terrible notoriedad en los años siguientes".

La República de Venezuela que se proclama en 1813 es impulsada por las clases poderosas y oligarcas que pretenden la independencia de España para luchar contra el monopolio comercial español. Es por ello que  los canarios apoyaron en un principio los cambios políticos promovidos por la élite. Todos los sectores sociales de origen canario coincidían con la oligarquía criolla en su oposición a los españoles.

Pero el nuevo gobierno, es para los pequeños comerciantes canarios, peor que el anterior pues temen por sus bienes “amenazados de onerosas derramas, y  empiezan a desear el restablecimiento del gobierno antiguo”. Es significativo que, mientras que los canarios de origen inferior apoyarían a partir de entonces la contrarrevolución, los integrados en la oligarquía siguieron optando por la independencia.

Un hecho va a decantar que muchos canarios se pasen al bando realista. Pocos días después de la proclamación de la República, acontece la llamada “Insurrección de los isleños”, en las inmediaciones de Caracas: “sesenta individuos naturales de las islas Canarias se reunieron en los Teques montados en sus mulas, armados de trabucos, cubiertos sus pechos con hojas de lata y gritando ¡Viva el Rey y mueran los traidores!”
Era la confirmación de que las deserciones comenzaban a crecer entre los isleños de las clases bajas, que la decepción y el desánimo cundía. La rebelión fue pronto sofocada por haber sido delatada por uno de sus organizadores. Sus cabecillas detenidos y conducidos a las cárceles. Juzgados en tres días, fueron fusilados 16 de ellos y colgados en la horca. Francisco Javier Yanes reconoce que sus "cadáveres fueron destrozados, a usanza española, y puestos sus despojos en varios puntos de la ciudad. "

Esta sería la constante en un guerra civil cruenta e incrementada por la tensión y el odio étnico-social. Con ella una intensa escala de muertos en la que sería la guerra más sangrienta de las que se desarrollaron  por esas fechas en la América española. Se calcula en un tercio de la población las pérdidas demográficas deparadas.

Según la Wikipedia, el Decreto de Guerra a Muerte fue una declaración hecha por Simón Bolívar en 1813 que estuvo en vigor hasta 1820 en que se firma un tratado de armisticio. Según Bolivar fue creada como respuesta a varios crímenes y masacres realizados por soldados españoles tras la caída de la Primera República, contra miles de republicanos. El objetivo del documento era cambiar la opinión pública sobre la guerra venezolana de liberación, para que en vez de ser vista como una mera guerra civil en una de las colonias de España, fuera vista como una guerra internacional entre dos países, Venezuela y España.

Este decreto significaba que los españoles y canarios que no participasen activamente en favor de la independencia se les daría muerte, y que todos los americanos serían perdonados, incluso si cooperaban con las autoridades españolas. Además, añadía el objetivo de comprometer de forma irreversible a los individuos con la revolución. Sin embargoLa Guerra a Muerte fue practicada por ambos bandos.

Durante la Campaña Admirable por cada lugar "todos los europeos y canarios casi sin excepción fueron fusilados" por las armas patriotas a su paso. En febrero de 1814, al concluir la campaña, Juan Bautista Arismendi, por órdenes de Bolívar, mando a fusilar a 886 prisioneros españoles en Caracas. Para engrosar su número añadió inclusive los enfermos en el hospital de La Guaira, cerca de 500 a 1000 entre los días 13 al 16 del mismo mes.

Como veníamos comentando los canarios pasaron a convertirse en la columna vertebral del nuevo orden. La restauración realista no podía entregar el poder a la antigua élite que en su gran mayoría había apoyado la causa republicana. Y es aquí donde se explica el progreso de Morales en un ejercito compuesto en su mayoría  de llaneros que  debido al odio racial y el afán de recompensas, continuaron fieles a la causa realista.

Los españoles arrebatan las tierras a la oligarquia independentista y liberan a sus esclavos. Prometen tierras ganados y recompensas a llaneros e isleños lo que los lleva a luchar contra sus antiguos amos con un odio racial.

La barbarie, la violencia era desenfrenada por ambas partes. Se fusilaba sin piedad al enemigo en un simbolismo despiadado en el que se descuartizaban los restos. El insurgente Briceño pedía la muerte de todos los españoles y canarios y llegó a pedir dinero por sus cabezas. El odio étnico se hace patente cuando se cantaban canciones como ésta cuando los canarios iban conducidos a los patíbulos:

Bárbaros isleños,
brutos criminales,
haced testamento
de vuestros caudales.

Una de las acusaciones que se efectuaba contra los jefes realistas era que no tenían nada que ver con un ejército convencional. La subordinación y la jerarquía militares, tal y como era entendida en el ejército, no existía en la realidad. Los ejércitos sólo obedecían a su caudillo y la élite de este ejército la constituían los llaneros con su principal lider Boves y su segundo al mando Morales.

De hecho a Morales se le acusa de crueldad pues de hecho había mandado fusilar, según Heredia, a 7 capitanes de su ejército por considerar que no le eran fieles. "Envió las 7 cabezas al Gobernador militar de Caracas para que las fijase en parajes públicos". Cajigal reafirma que la insubordinación, la no aceptación de la jerarquía, el no sometimiento a los superiores es una constante en Morales. Yanes dice de él que sus atrocidades llevaron a extremos deleznables, como el que aconteció con el canario Tomás Losada en Cariaco. Partidario de la independencia había huido de Caracas y se había refugiado en esa localidad: "mandó matarlos a todos y que le llevasen el dinero y efectos que encontrasen en su posada".

 En esta situación las cosas comienzan a cambiar cuando llega un contingente de 10.000 españoles  a Venezuela a reforzar el ejercito realista. La tropa peninsular, bien vestida y equipada "con aquel garbo que es peculiar a los españoles de raza pura" contrastaba con los pobreza de los del país, descalzos y con trajes rotos. El capitán general al mando,  Morillo, comete la imprudencia de "considerar a los criollos sólo por su mezquino aspecto", sin atender a su mayor mérito para una guerra en tierra para la que los españoles no estaban preparados. La marginación y la altanería con que los militares profesionales miraban a los criollos hizo que "en poco tiempo se vio que estos hombres despreciados, afiliados después en las filas patriotas (de los independentistas) supieron y pudieron ir destrozando a los ufanos e indiscretos soldados del General Morillo, al paso que radicando el odio contra los incorregibles españoles". 

El propio Morales en una carta dirigida a Morillo dejó constancia de esa postergación, que a la postre fué la responsable de la derrota, a diferencia de los actuado por Boves y por él:

 “Los jefes españoles que podían tomar o tenían en la mano las riendas del Gobierno, o no tenían el conocimiento necesario de la localidad, de los pueblos e índole de sus habitantes, o queriendo hacer la guerra por lo que han leído en los libros, se veían envueltos y enredados por la astucia y viveza de las tropas, sin poder dar un paso con feliz éxito, a menos que fuese seguido de los mismos naturales. 


Tuvo la fortuna D. José Tomás Boves de penetrar los sentimientos de éstos y adquirir un predominio sobre ellos por aquella simpatía, o como suele decirse, por un no sé qué suele sobresalir en las acciones de un hombre y hacerle dueño de sus semejantes. El difunto Boves dominaba con imperio a los llaneros, gente belicosa y tal que es preciso saberla manejar para aprovecharse de su número y de su destreza. (...) Comía con ellos, dormía entre ellos y ellos eran toda su diversión y entretenimiento, sabiendo que sólo así podría tenerlos a su devoción y contar con sus brazos para los combates, reluciendo más estas verdades con el contraste de los ejércitos o divisiones mandadas por los jefes de la provincia con nombramiento o patente de la soberanía (...) .

 Verdad es que las tropas disciplinadas saben hacer la guerra por principios, pero es contra otras tropas que operan por la misma táctica, y están arregladas a unas costumbres militares, pero venga un jefe, cualquiera que sea, y entre en combate sin contar con los modales y genios de sus soldados, hallará seguramente su destrucción y su ruina. Diecinueve mil hombres mandaba Boves y tenía reunidos para acciones hasta 12.000. ¿Y podrá algún otro hacerlo en el día? Usted lo sabe y nadie lo ignora”

 REGRESO A CANARIAS.

Siguiendo la documentación sobre Morales a la que que pudimos acceder en el Museo Canario, Fernando VII perdidas ya todas las posesiones americanas, solo podía premiar a Morales  con la Capitanía General de Canarias, cargo que en aquella época era la principal autoridad civil, política y militar de Canarias, además de presidente de la Real Audiencia. Fue el segundo canario nombrado Capitán General, y entre las distinciones que obtuvo destacan la de Caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando, y de la americana de Isabel la católica, de la de San Hermenegildo, condecorado con la de Fidelidad Militar de primera clase y por varías distinciones por acciones de guerra

En 1827 llegó a Santa Cruz, sede de la Capitanía General, y poco después llega a Gran Canaria donde se le tributa un caluroso recibimiento, que con el tiempo se enfría debido a su autoritarismo, nepotismo y arbitrariedades. En su cargo abasteció de agua a la población y al puerto de Santa Cruz y reprimió algunas asonadas liberales.

En 1828 solicitó un título condal (Andrés Lorenzo Cáceres: El General Morales solicita un título).

 En 1834 cesa como Capitán General y pasa a Gran Canaria, obteniendo del Estado, como premio a sus servicios en tierras americanas, la hacienda San Fernando en la Montaña de Doramas, donde se retira, el nombre de la hacienda es dado en honor al Rey Fernando VII, al igual que su yerno dá el nombre de Santa Cristina a la finca con que le premió la reina consorte Maria Cristina. Al jubilarse es acusado de cometer excesos durante su mandato y de estar talando el bosque de Doramas. El mariscal de campo José Marrón, con cargo de general y gobernador civil se hizo eco de las quejas, y sin duda celoso de la ascendencia de Morales, arremetió contra él y contra su yerno Ruperto Delgado, a quién había nombrado Gobernador Militar de Las Palmas. Suponía que ellos eran los instigadores de una campaña de difamación en su contra. A ambos se les deporta a la Península, pasando allí dos años.

Francisco Morales falleció el 5 de octubre de 1844, y está enterrado en una capilla de la finca San Fernando en la Montaña de Doramas.

La hija de Morales, María Ana Morales Bermudez, casó en 1833 con el brigadier Ruperto Delgado, cuando la joven tenía solo 14 años y el brigadier 44, de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos: Francisco Tomás, Josefa, Fernando (alcalde de Las Palmas en 1899 cuando se inauguró la primera compañía eléctrica) Manuel y Tomás.

Según Morales Padrón, el general "fue un audaz militar sin escrúpulos, cruel y zafio; un hacendado oportunista, voraz y arbitrario, que actuaba en el campo civil como si todavía estuviera en los campos bélicos de América donde todo estaba permitido, incluso el degollar a unos enemigos y freír sus cabezas."

En su testamento figura un extenso patrimonio logrado a lo largo de su carrera. La hacienda “Santa Rosa” en el pueblo de la Victoria, Venezuela, de 49 leguas cuadradas, un solar en Piritú, cuatro esclavos en el pueblo de Cagura, deudas varias que le debían por 18.000 pesos comerciantes en Venezuela y La Habana, varios pedazos de tierra de secano y regadío heredadas de su padre y otros que adquirió posteriormente, una casa de dos pisos frente a la calle de los canónigos, un almacén en la costa de Lairaga, una hacienda en Tenerife de 100 fanegadas, una casa de dos pisos en Santa Cruz, vales, créditos y sueldos que se le adeudaban y la famosa hacienda “San Fernando” de 955 fanegadas en la Montaña de Doramas.

En la época de la desamortización, el coronel Ruperto Delgado, yerno del general, remató en El Doctoral, 16 fanegadas, 9 celemines y 12 brazas con dos días de agua por 18.600 reales de vellón. Dichas tierras pertenecían a la Cofradía del Rosario de Agüimes.

Finalmente los restos del General, juntos con los de su esposa, su hija y su yerno descansan en la pequeña capilla  de su hacienda de San Fernando en Moya, hacienda que hoy pertenece a la familia Bitini Delgado. Tomado de:

BIBLIOGRAFÍA.

BETHENCOURT MASSIEU, A. (2001): La Revista del Regimiento de Telde (1999). Revista Vegueta nº 4. Pags. 173.

DARIAS Y PADRÓN, Dacio V.: El mariscal de campo Francisco Tomás Morales. Madrid S.A.

DÉNIZ GREK, Domingo: Resumen histórico descriptivo de las Islas Canarias. (1840-53).  Manuscrito dactilográfico conservado en la Biblioteca del Museo Canario, 3 tomos. T II, pág. 799-800

General Morales. Apuntes mecanografiados en el Museo Canario pertenecientes a una copia de una documentación sobre el General, cuyo original se encuentra en el Archivo de Acialcázar (Legajo nº3: General Morales).

GONZALEZ SOSA, PEDRO: El Brigadier Ruperto Delgado González (II) en www.guiadegrancanaria.org .

MORALES PADRÓN,  en MILLARES TORRES: Historia general de las Islas Canarias. 1977 Pág. 304

MORALES PADRÓN, Francisco: “El último capitán general de Venezuela: el canario Francisco Tomás Morales”. III Coloquio Canarias-América. LPGC, 1978. Pág. 87-94 y “Documentos sobre Francisco Tomás Morales Afonso”, Sevilla 1978. Dossier de documentación variada sobre este tema en el Museo Canario. A su vez Francisco Morales Padrón aporta otras fuentes de documentación que son:

BORGES, Ana Lola: Francisco Tomás Morales, General en Jefe del ejército realista en Costa Firme (1820-23). “Anuario de Estudios Americanos”, 1965. Madrid- Las Palma, nº 11, pp. 11-102.
Archivo de Acialcázar ( Legajo nº 3: General Morales).
MORALES PADRÓN, Francisco: “El último capitán general de Venezuela: el canario Francisco Tomás Morales”. Anuario de Estudios Americanos. Vol XXXIII, Sevilla 1976. Pág. 641- 712.
MORALES PADRÓN. EN EL LIBRO DE MILLARES TORRES. Pág. 304. y
MORALES PADRÓN, Francisco: “El último capitán general de Venezuela: el canario Francisco Tomás Morales”. III Coloquio Canarias-América. LPGC, 1978. Pág. 87-94 y “Documentos sobre Francisco Tomás Morales Afonso”, Sevilla 1978. Dossier de documentación variada sobre este tema en el Museo Canario. A su vez Francisco Morales Padrón aporta otras fuentes de documentación que son:
DARIAS Y PADRÓN, Dacio V.: El mariscal de campo Francisco Tomás Morales. Madrid S.A.
BORGES, Ana Lola: Francisco Tomás Morales, General en Jefe del ejército realista en Costa Firme (1820-23). “Anuario de Estudios Americanos”, 1965. Madrid- Las Palma, nº 11, pp. 11-102.
Archivo de Acialcázar ( Legajo nº 3: General Morales).
MORALES PADRÓN, Francisco: “El último capitán general de Venezuela: el canario Francisco Tomás Morales”. Anuario de Estudios Americanos. Vol XXXIII, Sevilla 1976. Pág. 641- 712.
 
Los Canarios en la independencia de Venezuela. Revista Bienmesabe.
http://www.bienmesabe.org/noticia/2009/Junio/los-canarios-en-la-independencia-de-venezuela-y-vi

 SUÁREZ GRIMÓN, V.: Diario cronológico histórico de los sucesos elementales, políticos e históricos de esta isla de Gran Canaria (1780-1814. [2002]. T. II. Pág. 63.

 SUAREZ GRIMÓN, Vicente: “Construcción naval y tráfico marítimo en Gran Canaria en la segunda mitad del siglo XVIII”. IV Coloquio Canarias-America. LPGC, 1980. Pág. 859.
 
 TARAJANO PÉREZ, Francisco: Memorias de Agüimes III. 2001. Ayuntamiento de Agüimes. Pág. 89.

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