viernes, 19 de julio de 2013

LEYENDA DE LOS CHORROS DE EPINA





Los chorros de Epina Enclavados en plena naturaleza, a unos pocos metros del caserío de Epina, en la isla de la Gomera, la leyenda dice que su agua tiene propiedades curativas. También las personas creen que al beber el líquido que mana de sus caños de madera se verán beneficiado por la fortuna y el amor.

Hace años se creía que el agua que manaba de los chorros de Epina era milagrosa y, entre sus poderes, se le atribuía el poder de descifrar los secretos del destino y mostrar el camino del amor.

Decían que al mirarse en este líquido prodigioso, si el agua se mantenía tranquila y clara, eso significaba que el amor pronto llegaría trayendo felicidad. En cambio, si al mirarse , el reflejo se enturbiaba, era signo de desgracia y desamor.

En tiempos pasados, cada año, coincidiendo con la celebración del Beñesmén (fiesta en la que los guanches celebraban la llegada del año nuevo y en la que honraban a sus dioses) las muchachas más jóvenes, en edad casadera, acudían a los chorros de Epina para conocer el reflejo de su destino en el agua.

Una de las jóvenes que acudió a mirar su destino fue Gara, princesa de Agulo, que al ver el reflejo de su destino se asustó muchísimo. Y de todos es conocido el final trágico de la leyenda de Gara y Jonay.

Los chorros de Epina lo forman siete caños de madera, aunque algunos mayores recuerdan que antiguamente sólo había tres. Cuenta la tradición que para beneficiarse de los poderes del agua, se debe beber de izquierda a a derecha, los hombres de los chorros impares y las mujeres, de los pares. Sólo así se podrá acceder a los propiedades curativas que se le atribuyen, así como a la fortuna y el amor que mana de los conductos de madera por los que se canaliza el agua.

otra de las leyendas es que, los dos primeros chorros agua corresponden a la salud, los que le siguen al amor y otros dos a la fortuna. El último, el número siete, es del que beben las brujas.

La persona que desee beneficiarse del agua de sus chorros puede beber del que quiera, desde la antigüedad se relacionan las fuentes, manantiales o cualquier lugares donde brota el preciado líquido, con la existencia de entidades de seres especiales que velaban por el hombre. En unos casos, estos seres especiales eran duendes y hadas y, en otros casos, se habló de apariciones de vírgenes u otra imagen religiosa. Curiosamente, a pocos metros del manantial de Epina hay una ermita.

También hablan los lugareños de la aparición en este lugar de extrañas luces, hubo un verano algo muy preocupante para las gentes de este lugar, de los chorros dejaron de brotar su milagroso liquido, algo que nunca antes había ocurrido, unos lo atribuyeron a las grandes sequias y otros a la derivación del agua hacia otros lugares.

Muchos ciudadanos de Vallehermoso mostraron su extrañeza por el repentino cese del caudal, pues recuerdan que sus abuelos les contaban que éste nunca dejó de manar agua en cientos de años, a pesar de que se produjeron periodos de sequía superiores al actual.

Maimenes, 2012.

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