sábado, 31 de mayo de 2014

CRUZ ALONSO RODRÍGUEZ



1905 mayo 3.
Empresario Nacido en el pago de Los Callejones el 3 de mayo de 1905. En 1920, con apenas quince años, emigra a Cuba, afincándose en la entonces provincia de Oriente, concretamente en la ciudad de Antilla. En 1944 se traslada a La Habana donde adquiere en propiedad el Hotel San Luís, instalación a la que imprimirá un marcado carácter cultural y político y que, con el tiempo, terminará siendo conocida con el sobrenombre de "Hotel de los Exilados", por la extraordinaria labor filantrópica que su dueño llevó a cabo a favor de los perseguidos por los gobiernos de las dictaduras latinoamericanas de la época. Este posicionamiento político de Cruz Alonso le valió las amenazas y la constante vigilancia de la policía de Fulgencio Batista que en varias ocasiones allanó su hotel. En agosto de 1960 se podía leer en la revista caraqueña "Momento" lo siguiente: "Guatemaltecos, costarricenses, nicaragüenses, hondureños, salvadoreños, panameños, haitianos, peruanos, argentinos, chilenos, colombianos, venezolanos, españoles republicanos y cubanos en toda la Isla, han convivido o se han relevado en su Hotel San Luis. Jefes de Estado, ministros, diplomáticos, periodistas, intelectuales, hombres de negocio y modestos trabajadores y campesinos, muchas veces han constituido lo principal de su clientela pluriclasista". Entre sus huéspedes venezolanos cabe destacar al ex -presidente Rómulo Gallegos y a los que, más tarde, fueron sus sucesores como Rómulo Bethancourt y Carlos Andrés Pérez. El triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro no supuso, sin embargo, la conformidad de Cruz Alonso con el nuevo régimen cubano y en 1960, aprovechando la invitación a la toma de posesión del presidente Rómulo Bethancourt, fija definitivamente su residencia en Venezuela donde seguirá desarrollando una importante actividad empresarial. Cruz Alonso falleció en Caracas el 2 de junio de 1976 y su sepelio estuvo encabezado por el entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez. Días después, en el diario "El Mundo" de la capital venezolana, Romualdo Ventura señalaba: "Fue un espíritu abierto a todas las inquietudes políticas y culturales, aunque no fue un político ni un hombre de cultura. Le rindió un culto exagerado a la amistad, y dio de sí todo lo que podría dar, pero sin esperar recompensa alguna. Cuando en La Habana acogió en su casa y compartió lo poco que se poseía con los exiliados venezolanos y de otros países latinoamericanos, no lo hizo por cálculo, sino empujado por su sentido de la solidaridad humana y por su apego a los valores éticos que le acompañaron hasta el fin de sus días. Cruz Alonso fue un demócrata sincero y vertical. Por eso rechazó al régimen despótico de Fidel Castro, al igual que lo había hecho con las dictaduras de Batista, Trujillo, Somoza, Pérez Jiménez y otros tantos capitostes de la barbarie latinoamericana.


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