jueves, 19 de marzo de 2015

DOCUMENTOS RELATIVOS A LA HISTORIA COLONIAL DE CANARIAS-X



Recopilados por Eduardo Pedro García Rodríguez

ORIGEN DE LA DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL PINO EN GRAN CANARIA: El médico teldense  D. Tomás Arias Marín de Cubas, nos ha trasmitido un documento sumamente interesante sobre los comienzos de la veneración de nuestra Diosa Chaxiraxi bajo la advocación cristiana de Virgen del Pino, por considerarlo de interés para una mejor compresión del tema que hemos venido tratando lo reproducimos a continuación: “Puesta en obediencia de los Reyes Católicos la isla de Canaria por el capitán Pedro de Vera en el año de mil cuatrocientos setenta y siete: puso quien adotrinase y enseñase la fe, en varios lugares y sitios, y en uno llamado Teror distante tres leguas del Real de Las Palmas, entre Arucas y Guía que es junto a Galdar, se fabricó iglesia bajo la advocación de San Matías, y cerca de allí está un grandioso pino que tiene de alto desde su raíz al pie, hasta su última rama mide cuarenta y dos varas, que hacen doscientos ocho palmos y de grueso poco más de doce taladradas en la parte de poniente hacia las faldas de unas sierras y montañas, el tronco o primer cañón hasta donde se divide en tres gruesas ramas, mide treinta varas, donde hay ciertas piedras y tierra, y plantados  tres árboles dragos, de una altura de tres varas el más alto y un poco menos otro y el último de dos varas, y todos ellos situados en una copa de la muchas que tiene el árbol. Este pino con ser tan grande da sus frutos unas piñas muy pequeñas; la de mayor tamaño es como un huevo y los menores son del tamaño de almendras grandes, nunca se abren ni dentro tienen piñones, ni en Canaria los dan estos árboles aunque otros pinos los dan como en España pero no se abren; al pie de este árbol, había un zarzal de donde salia unos manantiales de agua que era recogida en un pozuelo, la llevaban los canarios, para dar de beber a sus enfermos, y otros tullidos de diferentes achaque venían a lavarse la parte enferma y verdaderamente sanaban, los españoles preguntaban la causa, y unos la negaban, y otros decían que allí había luces de noche, y venidos a estar en aquella tierra de los dragos, la Madre de Dios, con dos luces encendidas y otras veces que una estrella estaba continuamente en aquel sitio;  no se les daba crédito y llamabánlos de  perros idolatras; y el cura de la Parroquia de S. Matías que era portugués, el licenciado, Tristán, por vía de limosna pedía a los canarios paga por el agua del pozuelo; que la llevaban trayéndole ganado, gofio y lo que aquellos míseros gentiles tenían, para no faltar a su devoción[1][1], faltando el agua del manantial, quitaron las lozas del pie del árbol, reconociéndose que el agua viajaba del corazón del pino y estaba a modo de hueco lleno de finísima y fresca agua, faltó y se secó, dieron luego en llevar ramas, cáscaras y piñas; para de sus polvos dar a los enfermos, acreditóse esto más, con ver a los cristianos en este mismo lugar de los dragos por tres noches continuas repetidas luces, sin saber la causa;  de esto se imprimió y hubo impreso; mucho a cerca de esto, que con el tiempo no se ha podido hallar. Otro libro hubo en esta catedral que lo dio el capitán Pedro de Vera que lo hubo en Galdar, manuscrito en latín faltábanles hojas a el principio y fin. Era de los mallorquines, intitulado el testamento de los hermanos frailes, era de cuartilla en papel grueso, tampoco se sabe el fin que tuvo, daba razón de todas las islas y de otra llamada Tilla que así llamaban la madera con que cubren los techos de la casas los canarios. Continúese la devoción de Nuestra



Señora; en que se dixo que luego que salió de canaria nuestra Señora de Candelaria[2][2], la vieron en este lugar, todos los años por el tiempo de su fiesta, y los canarios no se olvidaban de celebrar su memoria. La catedral mandó que se edificase iglesia y se mudó a ella la parroquia de San Matías y al pie del árbol se hizo un muro cuadrado de pared y almenas con su puerta para que no subiesen al árbol: es fama muy común que la Reina de los Ángeles dijo por repetidas veces a ciertos devotos suyos que allí se hiciese iglesia; la primera fue de piedra sola arrimada a el árbol, con imagen pequeña que llevó un devoto y la que hoy tiene la iglesia es de hechura muy hermosa y de prefecta obra de escultura que cien años poco más después de la conquista con otras imágenes se hicieron traer de España; que fueron Señora Sancta Ana que hoy es Nuestra Señora de la Antigua en la catedral y la imagen de la Concepción de La Laguna que encajonadas desembarcaron en las isletas de Canaria.

Lo que piadosamente se tiene es que aquella  piedras y tierra donde estaban plantados los dragos, debía estar el cuerpo de algún varón santo que en la isla muriese de los que trajeron a esta Señora o antes, desde Barcelona o Marruecos, y en haber tierra se colige ser así y en los efectos de sanar los enfermos con el agua del árbol, hojas y frutos y en que el lugar fue visitado de esta soberana princesa dejando sus santísimas plantas señaladas en una de aquellas pizarras como es público por toda la isla[3][3].

Un señor obispo hizo subir a un mozo portugués porque no hallaba quien osase en tanta eminencia arriesgase la vida[4][4], y dejó puesta una pequeña cruz en lo alto del árbol por mandato del obispo y vio lo que ya otros tenían dicho; los pies señalados de huellas de personas clara y distintamente uno más que otro, arrojó hojas de los dragos que son muy semejantes a las de los lirios casi sin diferencia abriéndolas por su parte de el tronco en dos mitades, se veía en cada parte señalada la imagen de nuestra señora con un niño en los brazos  muy prefecta diose fe de esto que se halló instrumento[5][5] y de algunos milagros que aquí se han obrado con la devoción de las piñas de éste árbol; el cual con la antigüedad y la mucha inclinación que cada día iba teniendo y estando casi hueco de alto a bajo por donde destilaba el agua se vino al suelo en día sereno y quieto día de pascua de resurrección a la noche por la noche año de 1684, a dos de abril, el día antes viéndole muy inclinado dio lugar a que le quitase la campana de la parroquia que pendía de una rama cortada de las más bajas; causó a todos los devotos mucho desconsuelo porque acompañaba su sombra la plaza del lugar y desde el pie del barranco, esta ira, pintada su forma para que haya quedado su memoria; y también el árbol drago por ser particular y no haberlo en el orbe sino en cinco islas de estas de Canaria, y en las de Madera y Puerto Príncipe de Indias  traen cierta goma de drago blanquizca y el árbol es desemejante en mucho a este de las islas; tambien se pondrá otra estampa de las cruces halladas en el laurel de la isla de La Palma; que son en esta forma. 

Otro milagro se continúa hasta el día de este año de 1687. En Canaria en la iglesia de Nuestra Señora del Pino, un pedazo del drago que está parte del extremo de sus hojas, se puso en la cornisa de un remate de un  pilar donde está cada día brotando nuevas hojas que todos las vemos y es público el milagro continuado; hubo tres dragos, el uno hace mucho tiempo que se secó, el otro, se partió por medio como consecuencia de un
huracán habrá cosa de un año poco más o menos, antes que se cayese el pino, el tercero, pudo haber vivido muchos años si no se hubiera caído el pino por la flaqueza que tuvo en el pie, como consecuencia del agua que destilaba desde arriba por el interior de su tronco hueco. Las piedras que estaban arriba (en el santuario de la copa del pino) desaparecieron recogidas por los vecinos, el que escondió la que tenía señaladas las plantas de la Virgen padece hoy muchos trabajos y aflicciones, este vecino la dio a ciertos navegantes de Indias que halla han padecido graves calamidades.[6][6]>>(Tomas Arias Marín de Cubas, op.cit.)

Continua D. Tomás describiéndonos las fuentes sagradas de aguas medicinales utilizadas por los canarios, no olvidémos que D. Tomás era médico, y por tanto interesado en los efectos curativos de éstas fuentes, razón por la que se tomó tanto interés por las mismas:

<<Cerca de este sitio está una fuente de agua agria que vienen a llevarla para diversos enfermos que dicen se hallan bien con ella aunque a las mujeres no les es de tanto provecho, mezclada con vino hace purgar a los hidrópicos las superfluidades, es provechosa a los que padecen temblor, convulsiones de nervios, epilepsia o mal de ojo corazón, gota artrítica y dolores fríos, y en sufocación de útero mezclada con miel, y para hipocondríacos ir a aquel sitio a usar de ella aprovecha mucho, y vienen de otras islas a esta a beberla, fuera bueno si la usaran para baños por ser desecante alvuminosa más que sulfúreas para estómagos que padecen vómitos, ansias que son especie de convulsión, y los que escupen sangre y que frecuentemente la tienen de espaldas, y las que padecen los meses largos,[7][7] y a las que sin causa manifiesta, frecuentemente mal paren, y a los que demasiadamente tienen sudores, y tumores de piernas y varices si a tiempo oportuno se bañaran en ellas.

Otras más fuentes de esta agua luminosa, más o menos fuerte se hallan; en el barranco que llaman de Guadalupe, están junto a unas higueras de canarios dos fuentes admirables una cerca de otra (deben ser las que dice Pomponio Mela) arrojan dos buenos arrojos cada una del grueso de un brazo y más de agua muy clara y trasparente, una tiene el sabor tan agrio que imita el zumo de las Limas o al agrio de las sidras. La otra su vecina es dulcísima sobre manera de excelente agua y juzgándose como la primera se abtuvieron de probarla, el lugar ofrece además la posibilidad de refrescarse, especialmente durante el mes de agosto con buenos higos de aquellas higueras que son muy antiguas.

El agua que mana de esta fuente que es agria, las que he visto que serán cuatro o cinco en esta isla, mana de diverso modo que las demás dulces porque es hirviendo, a modo de una olla o caldero, con mucho fuego lleno de agua, y alguna produce alrededor un salitre muy blanco o leve y esponjoso, que resulta al  gusto muy acre. Críanse de esta agua en el barranco de Cazares y en el Ganeguin muchos juncos marinos que dice Plinio en estas islas es papiro; tiene en sí otros manantiales que no han tenido ocasión de descubrirlos por ser la isla abundante de buenas aguas como hemos dicho en otra parte.  (Tomas Arias Marín de Cubas, [1684] 1993)

Durante más de un siglo, los canarios continuaron practicado sus ritos en el Santuario del Pino sin que los curas católicos se injiriesen en exceso en los mismos excepto para esquilmar a los canarios a cambio de hacer la vista gorda ante las continuadas prácticas religiosas ancestrales, hasta que un obispo de carácter poco tolerante-posiblemente Cristóbal de la Cámara y Murga- decidiese cristianizar el santuario del Pino Santo de Aterure, mandando a implantar una cruz cristiana en el mismo[8][8].

Como es habitual en la iglesia católica, al sincretizar los lugares de culto y cristianizar las imágenes “paganas”   rodean este hecho con infantiles leyendas que la piedad de los fieles les induce a aceptar ciegamente, aún en aquellos con cierta preparación intelectual. La conversión de la Diosa Tanit o Chaxiraxi no se libró de este proceso culturizador y desposeedor de la propia identidad del verdadero culto de que era objeto.

Una de las leyendas menos fundadas pero sostenida por determinados sectores poco informados, atribuye la “aparición” de la Virgen del Pino nada menos que al Obispo Juan de Frías, sevillano, quien a su condición de Obispo cristiano unía la de sanguinario mercenario, este “santo varón” durante la conquista de Canaria, cortó más cabezas de canarios que el propio Juan Rejón, no en vano el historiador Rumeu de Armas, dice de él que fue “el primer conquistador de Canaria”. Es difícil de creer que la Diosa cristiana o no se apareciese a un individuo de tal calaña, el cual dirigió personalmente a las tropas mercenarias en varios ataques contra los canarios y además gustaba de portar personalmente el denominado pendón de la conquista durante los combates, aunque es posible que éste hubiera visitado el lugar.

Otra leyenda con más visos de aproximarse a la realidad histórica, nos la transmite el prebendado del siglo XVIII, Fernando Hernández Zumbado en los siguientes términos: <<Nuestros padres nos han dicho que, dirigidos por un resplandor maravilloso, la encontraron (a la Virgen) en la eminencia de un pino, rodeada de tres hermosos dragos, de cuyas ramas se formaba una especie de nicho; que una lápida tersa le servía de peana y que del tronco de aquel árbol nacía una fuente perenne de aguas medicinales (finales del siglo XV).>>

La primera reseña escrita en castellano en torno a Nuestra Señora de Teror (del Pino) no aparece hasta 1634.

El que este santuario natural escapara durante tanto tiempo al férreo control de la iglesia católica, se explica por el hecho de que al ser la zona bastante fría y desapacible, era poco atractiva para los europeos, siendo los habitantes de los alrededores básicamente canarios los cuales debido precisamente a este aislamiento pudieron continuar practicando sus antiguos ritos, como hemos dicho, sin más molestias que la de los párrocos de San Matías, hasta que el mencionado Obispo Cristóbal de la Cámara y Murga, tomó cartas en el tema del santuario debido a la importante afluencia de fieles que asistían al mismo, los cuales debían ser debidamente canalizados hacía unas prácticas más profundas del cristianismo, creándose la leyenda de la “aparición” de la Virgen a este Obispo.

Esta leyenda está ampliamente recogida en diversos autores, entre ellos: Francisco López de Ulloa (1646), Juan Núñez de la Peña (1676), Fray José de Sosa (1678), y el tantas veces citado Tomás Arias Marín de Cubas (1687) Fray Diego Henríquez (1714).

En abril de 1684 se hace una investigación sobre el suceso de la “aparición” por el cura de Teror Juan Rodríguez Quintana, en la cual como era de esperar se aceptó la tradición cristiana de los colonizadores.

Como la iglesia católica gusta de mantener sus tradiciones como base de su sustento, en 1693, se investiga otra vez los supuestos hechos a instancia de Bartolomé Sánchez Ortega y, ante el escribano Lucas de Bethencourt Cabrera, varios testigos declaran que la imagen fue traída de España por el capitán Juan Pérez de Villanueva y su mujer María Sánchez de Ortega. Aún posteriormente, se volverá sobre el tema sin añadir nada nuevo.

Tras la caída del pino, la piedra, con grabados podomorfos que había servido de peana a la imagen de la Virgen, es buscada afanosamente, no aparece por parte alguna.

Se le atribuye al vecino Fernando Pérez Quevedo, que aprovechando la confusión que se produjo con la caída del pino, consiguió hacerse con ella y llevarla a Las Palmas de Gran Canaria; y que más tarde fue embarcada en el navío de Baltasar Padilla, el cual se hundió en la travesía hacia España.

A la “Santa Inquisición” le preocupaba el hecho de que el culto rendido a la imagen del pino no era todo lo ortodoxo que la iglesia católica acostumbraba. Hay constancia documental de que en 1788, el Tribunal de la Inquisición en Canarias dirigió a la Suprema de Sevilla una extensa exposición en la que detallaba cual era el complicado ceremonial seguido cada vez que la Virgen salía de su santuario y bajaba a la ciudad para implorar remedio contra el hambre, epidemia o la falta de lluvias, Así se manifestaban: “El pueblo ignorante que ve todo este aparato, cree que el remedio a todas las necesidades es la Virgen del Pino, que puede más que Dios, y que no trayéndola, no hay remedio para su miseria; y si el Cabildo tarda en determinar la venida, después que se pide, claman contra los canónigos”. Como se puede deducir, a pesar de la aparente cristianización del pueblo canario, éste deposita su confianza celestial en la Diosa y no en el Dios cristiano. Ya siglos antes, el Obispo Cámara y Murga, en las Sinodales de 1629, en la constitución 31 prohíbe que, se hagan votos de dejar sin mamar a los niños, o sin comer o beber a los animales, en fiestas de algunos santos, hasta después de las procesiones. Como se puede deducir, hasta esas fechas los canarios continuaban practicado su ancestral manera de rogar a las divinidades, en este caso, está latente el rito de la petición de lluvias.

Esta resistencia popular a abandonar el culto a la Diosa-Madre, se mantiene en la sensibilidad espiritual del pueblo canario actual, ello lo podemos constatar en las múltiples romerías que dedicadas a nuestras vírgenes tienen lugar en los diferentes pueblos de las islas durante todo el año, además de las frecuentes manifestaciones públicas mediante los medios de comunicación con que frecuentemente los ciudadanos exponen su malestar o desacuerdo con las directrices que la iglesia colonial católica trata de continuar dirigiendo la vida espiritual de los canarios.
(Eduardo Pedro García Rodríguez)











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