lunes, 2 de marzo de 2015

JOSE MESA CABRERA

1995 marzo 8.

Fallece José Mesa Cabrera

El Ex - Alcalde de la Villa de Los Realejos Don José Vicente González Hernández, expresa: “…Que la labor desplegada por Don José Mesa Cabrera, ha calado profundamente en los ambientes musicales de toda Canarias, y de ahí que más de una veintena de bandas venidas desde todos los rincones de la isla, desfilen por las calles del barrio de la Cruz Santa y se concentren en el Campo de Fútbol La Suerte, para mostrar su reconocimiento a quien ha dedicado más de cincuenta años a la noble labor de la enseñanza musical a grandes y pequeños…”.


 Allí, la banda de la Cruz Santa, por decisión unánime de todos sus músicos, decide otorgarle el título de “Presidente de Honor” de la misma, y que además incorporaría su nombre como denominación, pasando a llamarse Agrupación Musical Cruz Santa “José Mesa Cabrera”. A la finalización del acto se estrenaría la marcha Villanueva obra de éste autor y dedicada a la calle de su infancia crusantera.

José Mesa Cabrera nace el 31 de marzo de 1930 en el barrio de la Cruz Santa (perteneciente al entonces municipio del Realejo Alto). A la edad de nueve años, junto con dos de sus hermanos, inició sus primeros estudios de solfeo de la mano del cura párroco de la Cruz Santa don José Arvelo González que, debido a su apasionado interés por la música, instruye en dicho arte a un pequeño grupo de niños y jóvenes del barrio para posteriormente instaurar la Banda de la Cruz Santa. - Una Banda que, en su primera etapa tuvo a tres directores; Don Ernesto Villar Yánez, bombardino, residente en Los Realejos. Don Luca Santana de la Cruz, músico militar, trompeta, residente en el Pago de la Cruz Santa. Y Don Oscar Pérez Delgado,  natural de San Juan de la Rambla, trompeta-. Sólo con trece años, y en el seno de lo que fue su primera banda, José Mesa Cabrera viaja a Madrid en representación de Canarias, y es entonces cuando fue seleccionado para formar parte como trombón principal de entre todos los músicos nacionales asistentes al acto. En el año 1945, el inolvidable maestro-compositor orotavense don Domingo Delgado González (Domingo Febles) junto al también maestro orotavense don Jesús Padrón Cejas, deciden reclamar a Mesa Cabrera como bombardino segundo  para la Banda Municipal de la Villa de La Orotava. A partir de entonces comienzan a producirse numerosos acontecimientos que permiten el progresivo afincamiento de José Mesa Cabrera en La Orotava. Recibiendo instrucciones de bombardino con el maestro don Juan Iglesia y por el entonces director de la banda municipal don José Berenguer, siendo estos dos últimos, junto a don Emilio Bachiller Torres (actualmente director de la Banda Municipal de Guadix -Málaga-), sus más reconocidos maestros. Durante todos estos años y hasta 1970 (en el que abandona la banda) compagina estas labores con la popular Orquesta “Copacabana” estrechando sus lazos personales y musicales por todo el territorio insular y regional, siendo considerada por aquel entonces una de las mejores y más conocidas orquestas del archipiélago, uniendo en ella a músicos de la Cruz Santa y de La Orotava. En el año 1977 decide abandonar dicha orquesta y fundar, junto a otros músicos en el bario de la Villa-arriba la Agrupación Musical “Amigos del Valle”, de la que fue presidente y subdirector. Y es en el año 1978, durante el transcurso de la celebración de la Semana Santa, cuando dicha banda orotavense estrena la marcha fúnebre “Santísimo Cristo a la Columna” dedicada a la bella imagen venerada en la parroquia de San Juan Bautista de la Villa de La Orotava. Esta obra musical es una de las composiciones de mayor belleza y celebridad escritas por José Mesa Cabrera que intenta reflejar en la misma su admiración y devoción por esta imagen, ya que durante muchos años perteneció a la Venerable Esclavitud del Cristo orotavense. En el año 1981 presta sus servicios como director de la tradicional agrupación carnavalera “La Peña el Casco”, la cual decide en ese año su transformación de murga a fanfarria, siendo pionera como tal en el archipiélago canario. Además de esa labor, combina sus funciones de director con diversas agrupaciones musicales de la Villa, todas de distinta índole, dando muestras de un amplio y extendido conocimiento musical. Entre otras, cabe mencionar la fundación en el año 1983  de la Gran Orquesta “Liceo Taoro”. Por otro lado, y debido al prematuro fallecimiento del sacerdote orotavense y párroco de San Juan Bautista don Sotero Álvarez García (personaje con el que José Mesa Cabrera mantenía una estrecha amistad), pasa a la dirección del Coro parroquial de San Juan desde 1985, hoy en día Coral Rómulo Betancourt de La Orotava. Por último, y como colofón a toda su carrera musical, José Mesa Cabrera cuenta con el apoyo de vecinos de su barrio natal de La Cruz Santa, para prefundar la extinta banda de los años cuarenta, por lo que el 10 de noviembre de 1987 funda la “Agrupación Musical Cruz Santa”. En ella ejerce como director, dejando tras de sí una escuela de jóvenes músicos que hoy en día integran esta banda, a través de la fundación de su propia academia musical.

Pepe Mesa necesitó los servicios del maestro don Emilio Bachiller de Torres para innovar y convalecer el canto del bombardino, y la armonía, sin embargo la permanencia en la Orotava del recordado maestro "Bachiller" fue indigente, y no tuvo el tiempo suficiente para ello.

Pepe Mesa, fue caminante desde La Orotava a la Cruz Santa, después de los ensayos, colono muchas noches frías y con relámpagos del viejo e histórico "Cuarto de Ensayo" en lo bajo del Ayuntamiento, y un gran bombardino, hipotético al cuarto de la serie en La Orotava, tras de Don Jesús Illada, Don Juan Iglesia, y Don Pedro "El Medianero".
El Ayuntamiento de La Orotava le ofreció trabajar de jardinero, en tiempo de la banda municipal. Cuando la banda pasa a ser entidad privada como Agrupación Musical en el año 1955, siendo Alcalde el laureado e insigne Don José Estévez Méndez le acontece trabajar en la planta eléctrica de La Orotava.

Lo poco que aprendió de armonía se lo debe a sus preferidos y aguerridos maestros; Don José Berenguer, y Don Emilio Bachiller de Torres. Sin embargo el decir del bombardino, -verbo conocido por diestros de la música-, se lo debe a los maestros;  Don Juan Iglesia, y a Don Ernesto Correa Negrín, el primero, un magnífico profesor-músico de la villa orotavense, el segundo, músico militar, profesor de la municipal de Santa Cruz, y de la orquesta de Cámara de Canarias (actual orquesta sinfónica de Tenerife), y primer director de la banda de La Orotava como Agrupación Musical, ambos también fallecidos. El decir del bombardino, lo aclaraba brillantemente Pepe Mesa en el solo de la obra musical española "La Bruja". 

En su homenaje crusantero en el estadio de "La Suerte", destacó la mediación del distinguido amigo licenciando en Ciencias Químicas, ex-alcalde de la Orotava, ex-jefe Provincial de Movimiento y ex-gobernador civil de Valladolid y Málaga, nuestro paisano Don José Estévez Méndez. En su discurso destacó tu personalidad, recuerdo que te dijo, que fuiste tu, el que decidiste suprimir las clásicas gorras de los músicos, y que su ayuntamiento no tenía medios para tus desplazamientos. Don José Estévez recuerda que, solo disponía de un  camión de la basura y de una moto de la policía municipal. Pero lo más aceptado de tus compatriotas del barrio Realejero, de los famosos vinos blancos, de las esotéricas papas bonitas. Efectivamente fue, ponerle tu nombradía a la Banda de tu engendramiento, a la de tu puericia, en la que un presbítero conocido por Don José Arvelo González, que luchaba por el adiestramiento fervoroso del Pago de la Cruz Santa, te ejercita en la hoja pautada, del difícil arte de la música, del progreso y de la comprensión.

El día 8 de marzo de 1995, y tras una enfermedad irreversible, fallece este genial y popular músico que dedicó de manera altruista e infatigable toda su vida a la cultura musical del norte de Tenerife. Como último acto de grandeza y aprecio general se produce una de las honras fúnebres más emotivas y lloradas que se recuerdan en su barrio, como no podía ser menos para tan célebre músico y compositor.

En la plaza de la Cruz Santa figura un bronce en su honor, frente mismo a la puerta del cuarto de ensayo de la Banda de Música. (Bruno Juan Álvarez Abreu)


FLORENCIO LORENZO PÉREZ BAUTISTA

 

 


UN MEDICO OROTAVENSE, EL PRIMER CANARIO EN LOGRAR EL TITULO DE DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUJIA, EN LA FALCUTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA.

Nació en La Villa de La Orotava el 7 de noviembre de 1929, en la Villa Arriba, es el segundo hijo de Lorenzo Pérez Díaz (1899- 1983) Coronel Honorífico de Infantería, Gran Cruz y Placa de la Orden de San Hermenegildo, oriundo de La Palma, y de Isabel Bautista Hernández (1904-1986) ama de casa, natural de la Villa de La Orotava. Fruto del matrimonio nacieron: María Rosa, la mayor, fallecida (29-11-1927/22-11-2009), esposa de Néstor Rocío Ramos, fallecido en Septiembre de 2011; Florencio (07-11-1929); Mª Isabel (16-08-1931), y Francisco Javier (10-07-1946). Sus dos hermanos menores residen actualmente en La Orotava.


Florencio Lorenzo Pérez Bautista en su infancia y juventud vivió entre La Orotava – Las Palmas de Gran Canaria y entre Sidi Ifni y La Orotava. Estudió de joven el bachillerato del inolvidable colegio de segunda enseñanza “Farraís”, ubicado en La Casa de Los Balcones en la Calle de San Francisco. Amante de la lectura, afición que cultivaba con verdadera pasión.

De hecho, reconoce que, a los diecisiete años, y antes de marcharse a la península a estudiar, se había leído ya las obras completas de Salgari, Dumas, Sabatini, Víctor Hugo, Stevenson y otros muchos autores.  En fin  se consideró un amante de la Medicina y la Literatura.

Con solo 17 años, superado el examen de grado para entrar a la universidad, decidió estudiar medicina en Santiago de Compostela, no regresando más al domicilio de mis padres después de unos largos diez años en tierra peninsular, debido a la travesía hasta Cádiz, en su viaje con destino a Santiago.

El pequeño barco de movía mucho en todas las direcciones, era como una cáscara de nuez tirada al mar, de tal manera que el mareo y los vómitos eran constantes .La travesía de Canarias a Cádiz eran de varios días y noches. Se movía sin parar de un lado a otro, en los cuatro días de navegación. Un verdadero calvario, encerrado en el camarote, echado en la litera y tratando de no moverse.

Una de su frecuente visita al La Villa de La Orotava, fue precisamente a la boda de mi hermana Isabel celebrada en el desaparecido Colegio Salesiano de Santa Cruz de Tenerife, cuando mis padres residían en la capital.

Por motivo de los permanentes cambios de destino de mi padre, militar profesional, desde muy pequeño hubo de acostumbrarse a los sucesivos traslados de centros de estudios, así como a relacionarse en cada nueva ocasión con distintos compañeros. Era algo estresante el cambio continuo de colegio. En Las Palmas, estuvo en el Colegio Viera y Clavijo y, también, en un centro próximo a la iglesia de San José, dirigido por el Sr. Ramos, un maestro que aplicaba como nadie la máxima de «La letra con sangre entra»”.

Mi familia se instaló en la Villa de La Orotava de manera estable durante varios años. Aquí, inició sus estudios de bachillerato en el recordado centro de segunda enseñanza colegio Farrais, donde cursó hasta el sexto año de bachillerato ininterrumpidamente.
Pero mi familia se vio obligada a realizar un nuevo traslado, en esta ocasión a Sidi Ifni, y por un periodo de un año. Le pidió a mi padre quedarse en La Orotava para concluir sus estudios de bachillerato en Farraís, pero mi padre le contestó que se estaban realizando las gestiones pertinentes para que los catedráticos de la Universidad de La Laguna se desplazaran a Sidi Ifni en un avión militar para examinar a los cinco hijos de militares. Tras superar el séptimo año de bachillerato, los cinco estudiantes pudieron realizar el Examen de Estado.

De vuelta a la Villa de La Orotava donde pasó unos días antes de partir rumbo a Santiago de Compostela, ciudad donde inició los estudios de Medicina en el año 1948.
Decidió estudiar medicina con la oposición de mi padre que quería que fuese militar. En Sidi Ifni, había dos alféreces de milicias que eran médicos en el batallón de Infantería.
La influencia recibida del recordado médico de La Orotava  don Domingo González, un gran médico de familia, sobre todo de la menesterosa, que vivía en la esquina de la calle Castaño (actualmente lleva su nombre) y la calle Salazar, donde también tenía su consulta, se inclinó totalmente por la medicina.

Pero sobre todo lo que decidió que mi hermano estudiara medicina y no la carrera de militar, era por la vida que nuestro padre había llevado, cambios de domicilios, ausencias, y a nuestra madre le había costado estos cambios y ausencias, muchas lágrimas.

Iniciando los estudios en el curso 1948-1949 en la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela, escogiendo esta histórica universidad por su prestigio, porque allí estudiaban varios jóvenes de La Orotava entre ellos Modesto Torrents y Saturio Fuentes Guerra ambos en la facultad de Farmacia, así como los hermanos Sosa Tolosa en Medicina y en general, porque en ella se concentraban numerosos canarios.

En Santiago aprobó todas las asignaturas de su primer curso de Medicina, conoció a Jesús, un hermano de Manuel Fraga Iribarne, que estudió la especialidad de Urología en Estados Unidos y a quien le unió una gran amistad. Sin embargo, “harto de tanta lluvia ”, al siguiente año decidió marcharse a la universidad más antigua de España de la ciudad de Salamanca, ciudad universitaria más arcaica de España, fundada en el año 1254 por el rey Alfonso X “El Sabio”. “Ésta tenía tanta fama o más que la de Santiago”.
Debido a su negativa de regresar a Canarias para no tener que padecer la dura travesía en barco, y dado su afán por aprender y formarse, durante el verano, en Salamanca, cursaba por libre algunas asignaturas del siguiente curso, así lo hizo cada año y fue aprobando, de tal modo que finalizó la carrera un año antes de lo previsto.

Recuerda que en aquellos años las asignaturas de Toco-Ginecología y Ginecología se estudiaban una por año, pues bien en un año, en Junio aprobó Toco-Ginecología y en septiembre aprobó, con notable Ginecología, siendo una sorpresa muy grande para el resto de sus compañeros.

Siendo aún estudiante de Medicina, realizaba prácticas en los hospitales para completar su formación. Además de colaborar en Toco- Ginecología, hacía de ayudante de campo y de instrumentista de Cirugía General. Lo apuntaba todo, paso por paso, en su libreta, inclusive hasta la descripción de las suturas. Antes de acabar la carrera, ya operaba de apendicitis y practicaba cesáreas”.

Acabó su carrera de medicina en la Universidad de Salamanca en 1954, el mismo año en que se conmemoraba el VII Centenario de su fundación. En su orla figura la mención expresa del VII, acontecimiento espectacular donde estuvieron presentes todos los rectores de las universidades del mundo.

Finalizada su carrera trabajo como médico residente en dos clínicas concertadas de Salamanca: en la Obra Sindical Dieciocho de Julio y en el Sanatorio Población.
Pasó temporadas en Madrid alternándola con su ejercicio en Salamanca, para perfeccionarse en la clínica de La Maternidad, de la calle O´Donnell, colaborando con el profesor don José Botella y Llusiá. Conoció y enlazó amistad con el doctor Caballero Gordo, ginecólogo, especializándose en Esterilidad matrimonial.

Realiza un curso monográfico de Doctorado, “que obligaba a la selección de un número determinado de asignaturas y a la realización de un examen oral”. Esta nueva andadura acabaría por convertirlo en Doctor en Medicina y Cirugía en 1968, a la vez que abriría una novedosa senda profesional en su trayectoria de profundo compromiso médico con el valor testimonial de la literatura.

A esta trascendental actividad académica, las asignaturas que le sorprendieron fue la de Historia de la Medicina.

Impartida por el doctor don Luis Sánchez Granjel, miembro de número de la Real Academia Nacional de Medicina, personaje más importante de la Historia de la Medicina en España, discípulo predilecto del doctor don Pedro Laín Entralgo, actualmente ex-catedrático de Historia de la Medicina y Catedrático Emérito. Ha dirigido cientos de tesinas y de tesis, y publicado innumerables libros. Él confiaba muchísimo, como fuente del saber, en la Literatura.

El Doctor Sánchez Granjel ha acaparado todos los premios civiles y académicos posibles: Hombre de Castilla y León, Medalla de Oro de la Ciudad de Salamanca, Hijo Adoptivo de la Ciudad de Salamanca, entre otros. 

En Marzo de 2003, mi hermano asistió a en Madrid  a la toma de posesión del Doctor Sánchez Granjel como miembro de la Real Academia Nacional de Medicina y para ocupar la vacante del Doctor Don Pedro Laín Entralgo.

El doctor Sánchez Granjel comenta de mi hermano Lorenzo Pérez Bautista, que  en sus años en Salamanca, fue unos de los mejores colaboradores del Departamento de Historia de la Medicina que fundé y dirigí hasta mi jubilación como catedrático de Historia de la Medicina. Hoy me es muy grato recordarlo al escribir esta reseña para su publicación de su biografía que se proyecta realizar por el Colegio de Médicos de Las Palmas, y de nuevo le agradezco lo que supuso su colaboración de años para la cátedra salmantina.

Mi hermano, trabajó como profesor adjunto de la cátedra de Historia de la Medicina durante dieciséis años en la Universidad de Salamanca. 

La realización del doctorado le introduce definitivamente en la faceta literaria, la Historia de la Medicina le entusiasmó. Lo que aparentemente parecía una “maría”, es decir, una asignatura sin mayor trascendencia, se convirtió en una disciplina fundamental en su vida.

En la  conmemoración de su VII Centenario, se concedió autorización a la Universidad de Salamanca para que se pudieran desarrollar y leer allí tesis doctorales. Hasta entonces sólo se leían en Madrid.


En el año 1963, ingresó como profesor auxiliar de 

JOSE MANUEL ARZOLA ARZOLA

 

 


1930.

ARZOLA EN EL RECUERDO

José Manuel Arzola y Arzola nació en la isla Caribeña de Cuba (sus padres habían emigrado a esa isla y regresaron a mediados de la década de los años treinta del siglo XX) en el año 1930, falleció en el callejón de Los Limoneros de la Villa de La Orotava donde residía desde su matrimonio el 22 de Septiembre de 2014 a los 84 años de edad.

Arzola como se le conocía, estudió en Las Graduadas de lo Bajo del Ayuntamiento, música en la Academia de la desaparecida Banda Municipal de La Orotava y dibujo en la Academia  Municipal de don José María Perdigón.

Trabajó toda su vida en la construcción de albañil, además debutó con la desaparecida Banda de Música Municipal de La Villa de La Orotava en el año 1944, conjuntamente con Francisco Ledesma Martín, siendo director titular y profesor el gaditano don José Berenguer Sánchez.

En el año 1955, formó, parte de la nueva banda de Música de la  Agrupación Musical de La Orotava con el maestro Ernesto Correa Negrín. Su especialidad musical fue el clarinete. Con la marcha de don Ernesto, abandona la banda de la Agrupación Musical Orotava, para volver en la época del maestro de Manuel Plasencia Pérez y  Ángel Hernández y Hernández, convirtiéndose con este último en pieza clave del clarinetísmo orotavense, impartiendo clases a muchos jóvenes  educandos.

Retirado del mundo laboral y musical, una vez que me lo tropecé en la esquina de su calle Los Limoneros y la Calle Nueva, me contó que jamás había tocado “La Gioconda”, que lo había hecho por primera vez en su vida como clarinete principal en la Banda de Música de la Agrupación Musical Orotava, bajo la dirección del maestro orotavenses  Ángel Hernández y Hernández.

La Gioconda es una célebre pieza operística de origen italiano cuyo libreto, firmado por Boito bajo el pseudónimo de Tobia Gorrio, se basa en el drama Angélo, tyran de Padoue (Ángelo, tirano de Padua) de Victor Hugo. Ya Saverio Mercadante había compuesto una ópera sobre este drama, titulada Il giuramento (1837).
Fue estrenada en La Scala de Milán, el 8 de abril de 1876, dirigida por Franco Faccio, el más célebre director de orquesta italiano de aquellos años. Ponchielli, durante las pruebas, se declaró muy satisfecho por los intérpretes, en particular del bajo Maini y del tenor español Julián Gayarre, quien estrenó el papel de Enzo, previendo el éxito de este último en la romanza del segundo acto Cielo e mar!.

Ponchielli retocó después la ópera y se representó con cambios en el Teatro Rossini de Venecia el 18 de octubre. Para el estreno en Roma (Teatro Apollo, 24 de enero de 1877, hizo nuevos cambios. Con estas modificaciones (nuevo cambio del final del Acto I, hizo de nuevo la primera parte del dueto entre Enzo y Laura y del finalino del Acto II, nueva sustitución del aria de Alvise, eliminación de la romanza de Laura y su sustitución con un dueto entre marido y mujer al comienzo del Acto III), la ópera debutó en la que se considera su forma definitiva en el Politeama genovés el 27 de noviembre de 1879 y volvió a La Scala cuatro años después del estreno, el 12 de febrero de 1880, recogiendo un auténtico triunfo.

Ahora que a partido para el otro mundo, al horizonte infinito, al mundo de la esperanza, de la tranquilidad y del descanso seguirá tocando su clarinete, y su obra “La Gioconda”, que le impresionó mientras estaba en la vida. Un abrazo Arzola, hasta siempre.
El amigo y convecino de la Villa de La Orotava, compañero de José Manuel Arzola y Arzola en la Banda de Música de La Agrupación Musical de La Orotava, Rafael Ramos (hijo de músicos Cristóbal Ramos, sobrino y hermanos de todo un grupo de la Banda de La Agrupación Musical Orotava), cuelga en su muro este mensaje (incluye un video) sobre el adiós definitivo de su amigo: “…El pasado día 22 de septiembre 2014 falleció el que para mí siempre fue un magnifico compañero en la Banda A. M. Orotava , “José Manuel Arzola y Arzola”.

Siempre lo recordaré en el antiguo cuarto de ensayos en los bajos del Ayuntamiento, con el suelo lleno de agua por la humedad, cuando en los momentos más pesados de los ensayo él siempre tenía alguna frase o chistecillo con los que nos hacía reír y seguir adelante.

También lo recuerdo trabajando en la reforma del mismo, para adecentarlo y hacerlo más acogedor.

No dejó de tocar en la banda por capricho sino por problemas de salud, pero aun así, él no podía pasar el Jueves Santo sin tocar una de sus marchas preferidas, y en la procesión del Señor de La Columna se incorporaba a la formación de la Banda en el lateral de la plaza del Ayuntamiento para colaborar en la interpretación de “TOSCA”. Cuando ya tampoco pudo bajar hasta la plaza, ese día nos esperaba por fuera de su casa para vernos pasar.

Para toda formación musical sería un orgullo recordar y homenajear a los Músicos que como él han pasado por ella, estén o no activos, porque ellos han sido los que cimentaron los pilares de lo que ahora existe, y no lo deben olvidar los nuevos componentes.

Al igual que a otros compañeros, yo quería ir con la Banda para acompañarlo en su sepelio, e interpretar esa magnífica marcha en su adiós a la vida, pero, las ¿NORMAS?, ¿ACUERDOS? impuestas por los que mandan, me lo impidieron, sin por lo menos habérnoslo consultado.

Hoy en mi muro quiero rendirle un pequeño homenaje, y para ello he escogido un video del año 1983 de una actuación en el Teatro Guimerá, en el que Arzola aún tocaba en la Banda, y lo podemos ver sentado en segunda posición de la fila de los clarinetes principales, interpretando el pasodoble Pepita Greus, alegre como él. Arzola “Da Capo al fine”, hasta siempre.


AGUSTÍN LEÓN ARA

 

 

 


Del Libro de Domingo de Laguna “Personajes en la vida de Canarias”.

He aquí la vida de un ilustre músico que nació en Santa Cruz de Tenerife en el año 1936, que ha llegado a ser escuchado en muchos países por muchas personas, que ha alcanzado gran popularidad, expre­sándose con el instrumento de cuerda que más le gustaba: el violín.


Es hijo del profesor de música don Agustín León Villaverde y de la también recordada profesora doña Maruja Ara de León Villaverde. Es el segundo de tres hermanos. Su padre fue de los fundadores del Conservatorio Profesional de Música y Declamación de Santa Cruz de Tenerife.

Desde muy pequeño entró en contacto con la música. En aquella época, todos los artistas concertistas que pasaban por la isla de Tenerife eran acompañados al piano por su madre y venían a ensayar a su casa. Sus hermanos y él han estado oyendo música desde pequeñines. Luego, él se dedicó al violín; su hermana al piano, y su otro hermano a la ges­tión (subdirector general de Música y gerente de Museos Nacionales).

Su padre, que era profesor de violín, le dio las primeras enseñanzas de este instrumento; su madre le instruyó en solfeo.

De todos sus hermanos, quien más profundizó en el campo musical fue Agustín León Ara. Después de agotar con el aprendizaje todos los cursos del Conservatorio de Santa Cruz de Tenerife, su padre consulta con diversas personalidades muy introducidas en la música y le aconse­jan que Agustín León Ara deba seguir aprendiendo. Henrik Szeryng, violinista polaco, le recomienda que deba estudiar en el extranjero. Su padre le aconseja y se decide que vaya a Inglaterra (allí residía un pri­mo hermano de su madre, Ángel Ara, guionista célebre de los Servicios Latino-Americanos de la BBC. de Londres y profesor de Literatura y Periodismo, actualmente, en la Universidad Central de Caracas). Al te­ner allí a un familiar, esta época difícil (1.949, recién terminada la se­gunda Guerra Mundial) en que estaba sumido el mundo, se hizo más soportable.

En Inglaterra estudia en el Royal College de Música de Londres. Hasta el año 54, su maestro fue Albert Sammons, pero se enfermó de Parkinsons y tuvo que dejarlo. El mismo profesor y su padre, que se­guían de cerca la evolución de la música en Europa, le recomiendan que vaya a estudiar al Real Conservatorio de Bruselas con. M. André Gertler.

Aquí termina los estudios de violín, pero los vuelve a profundizaren la Chapelle Reina Isabel de Bélgica.   
     .
A partir de aquí, se presenta a concursos internacionales, consi­guiendo en 1.957 el Primer Premio de Interpretación de Música Con­temporánea de Darmstadt (Alemania) y siendo laureado en el Concur­so Internacional Henr Wieniawski, en Polonia. En 1.959, fue igualmen­te laureado en el Concurso Internacional Reina Isabel de Bélgica, y ob­tiene la Medalla de la Fundación Harriet Cohen, de Londres.

En este año comienza una actividad como concertista internacional que le ha llevado a tocar con importantes orquestas de Europa y Améri­ca del Sur.

Los compositores Joaquín Rodrigo (su padre político, ya que está casado con doña Alicia Rodrigo), Grazyna, Bacewicsz, Tomás Marco y Ramón Barce, han escrito partituras para su interpretación.

Es catedrático de violín en el Real Conservatorio de Bruselas (Bél­gica). También es profesor de los famosos cursos de Granada (Manuel. de Falla) y en Compostela.

Como dato anecdótico y que él muestra con orgullo y pasión es que su prodigioso instrumento de trabajo, "su violín", fue un regalo del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, presidido en aquél entonces por el recordado don Isidoro Luz y Cárpenter (q.e.p.d.).

Agustín León Ara tiene un amplísimo repertorio que abarca prácti­camente toda la literatura violinística, ocupando lugar preferente la música española, que él interpreta de forma tan apasionada como ma­gistral.

En la actualidad, y desde hace más de diez años, forma dúo de in­terpretación con el pianista y su gran amigo José Tordesillas. En cierta ocasión declaró a "El Dia": José Tordesillas y yo conseguimos un pla­cer enorme haciendo música juntos. Hemos llegado a una compenetración tan extraordinaria que podríamos tocar en dos salas distintas y estar juntos. Tenemos la misma idea sobre la manera de hacer música, y nuestro concepto musical es muy parecido".

Todas sus interpretaciones un digno testimonio del genio más ab­soluto, manifestado por la más brillante y sólida técnica musical, todo puesto al servicio de una intensidad expresiva, única, dentro de su ina­gotable variedad, y domina con tal soberanía que comunica a sus obras una más dúctil expansión de los temas, viveza, sentimiento y expresión en los movimientos y una declamación excepcional, justa de acento e intensa de sentimiento, con toda la humana sensibilidad y riqueza lírica que Dios le ha dotado a este paisano mundialmente famoso que, con su violín, pasea el nombre de Tenerife, gloriosamente, por todos los conti­nentes. Agustín León Ara, un gran valor de Tenerife y de España. (Bruno Juan Álvarez Abreu)


El gofio canario se deja catar


¿Cuál es el mejor gofio de Canarias? Esta será una pregunta que, además de los gustos personales, tendrá una respuesta oficial el próximo 18 de marzo. Ese día se celebrará en Puerto de la Cruz, en Tenerife, el primer Concurso Oficial de Gofio del Archipiélago bajo el paraguas de Agrocanarias, que ya distingue los mejores vinos y quesos de las Islas.
La inclusión hizo este miércoles un año del gofio en el registro de denominaciones de origen de Europa, con la mención de Indicación Geográfica Protegida (IGP), supuso para los molineros canarios la recompensa a años de trabajo para dar al producto el lugar que merece y despojarlo del sambenito de matahambre que históricamente se le ha colgado. Ahora, a ese sello de calidad diferenciada otorgado por la Unión Europea y que lucen todos los gofios producidos en las Islas se sumará otro que lucirán los que obtengan las distinciones que se concederán en el I Concurso Oficial de Gofio de Canarias que se celebrará el próximo 18 de marzo en Puerto de la Cruz. 
Será la primera vez que el producto más tradicional del Archipiélago se someta a un panel de catadores que determinará cuál es el mejor en distintas categorías y cuál sobresaldrá por encima de los demás.
En el certamen podrán inscribirse en el certamen todas las variedades de gofio elaboradas en Canarias con trigo, millo, cebada, centeno, avena, arroz, haba, garbanzo y soja, o mezclas de los mismos. Los molineros que los presentes tendrán que contar con la correspondiente autorización sanitaria que respondan a marcas  que comercializan.
En Canarias están en activo un total de 40 molinos que produjeron en 2013 más de 5.600 toneladas de gofio, una cantidad nada desdeñable para un producto que está presente en el 83% de los hogares del Archipiélago, según un estudio elaborado por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) el año pasado.
Los gofios mejor puntuados  por los catadores en una cata a ciegas, ese decir, sin etiquetas que los identifiquen, optarán a cuatro distinciones establecidas de Mejor Gofio de Canarias IGP- que sólo podrá recaer en la producción de gofio con sello de Identificación Geográfica Protegida, que haya obtenido máxima puntuación; Mejor Gofio Ecológico, Mejor Gofio de Grano Local, elaborado en su totalidad con granos procedentes del Archipiélago; y Mejor Imagen y Presentación del producto envasado.
(Rosa Rodríguez, en Canarias7). Imagen, molino La Molineta en La Laguna-Tenerife.


domingo, 1 de marzo de 2015

EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA




UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS

PERIODO COLONIAL 1501-1600

DECADA 1501-1510

CAPITULO I-XVI

                                                                
                                                

Eduardo Pedro García Rodríguez


1502 diciembre 29.

Fomento rápido de la nueva sociedad. Algunos acuerdos del Cabildo. Preparativos para una expedición a Berbería. Guerra de los esclavos o alzados. Reconstitución del reino de Adeje y proclamación del rey Ichasagua. Sexta campaña de Lugo. Muerte de Ichasagua.

No es posible darse cuenta de la previsión y actividad desplegada por el gobernador Lugo y de los honorables repúblicos que le secundaban para lograr la transformación de la isla en muy pocos años, como lo consiguieron, sino con un detenido estudio de las muchas ordenanzas y estatutos que hicieron, que no encuadra en estos ligeros apuntes. Tal empresa constituiría una meritoria obra de saneamiento para los detractores de una época que suelen juzgar sin conocerla y la mejor ejecutoria del patriótico espíritu que animó a los conquistadores. Mas por ahora basta a nuestros propósitos indicar tal cual acuerdo para que sirva, ya que no de pruebas concluyentes en los progresos realizados, de testimonios que hemos de utilizar a su tiempo; así como llamar la atención sobre ciertas medidas restrictivas de los primeros días, violentas cuando rigen en la vida normal de los pueblos, pero salvadoras en sus períodos constituyentes.

Destácanse entre éstas el no conceder repartimientos de tierras a ningún conquistador ni poblador que no se avecindara y viviera en la isla cierto número de años, perdiendo las datas de no cumplir ambas condiciones; así como los terrenos a riego, tratárase de guanches como de conquistadores o pobladores, si dentro de los plazos señalados no las roturaban y ponían en cultivo. Estas medidas dieron lugar a ruidosas protestas. Pero aún ofrecen un aspecto de mayor dureza el acuerdo tomado el 2 de Febrero del mismo año de 1498, ordenando que todos los vecinos de Santa Cruz construyeran sus casas en la villa de San Cristóbal o La Laguna; imponiendo como castigo a los apercibidos por tercera vez el ser expulsados de la isla, perdiendo «toda bien fechuría que hubieren llegado».

Con estos procedimientos ya en 1500 ofrecía la capital de la isla el aspecto de una población europea, prohibiéndose en este mismo año levantar casas pajizas y terrizas al estilo guanche; contando, además del templo de la Concepción y otros edificios públicos, entre otros el convento franciscano en construcción, con centros de beneficencia como el Hospital del Santo Espíritu. Aunque no en tal escala, las demás urbanizaciones de la isla crecían paralelamente.

Igual febril desenvolvimiento se echaba de ver en la agricultura. Descuajaban montes, rozaban terrenos y los laboraban en extensiones de consideración, hasta el punto de ordenar el 8 de Enero del propio año de 1500 fueran exterminadas las burras salvajes; o lo que es lo mismo, prohibieron a los dueños de estos animales les dieran suelta como acostumbraban, so pena de matárselos.

Siendo tan importante la riqueza pecuaria de la isla, que contaba sobre doscientas mil cabezas de ganado cabrío, ovejuno y de cerda, acordaron en 1501 declarar dehesa desde Anaga a Tejina y desde Punta del Hidalgo al lomo de Tahodio: «todo lo cual queda para vecinos de la isla', excepto para gomeros y guanches... por cuanto a los gomeros se les dará en otro lugar, so pena que si entraren con ganado que lo pierda...». «A los reincidentes, por primera vez cien azotes y la segunda cortalles las orejas e echalle de la tierra».

Además... «Que todos los ganados de los gomeros anden en Güy-mar e no en otra parte alguna e que asimesmo los vecinos de la isla anden asimismo en Güymar como ellos si quisieren».

Este acuerdo del 7 de Setiembre lo completan con lo siguiente: «Que los vecinos de Taganana y de la isla no pasen sus ganados de la raya marcada para pastar sus ganados en la dehesa señalada; y que si son guanches el que guarda el ganado de los guanches», le den tantos azotes por la primera vez y tantos la segunda y «el dueño del ganado pague por la primera vez 600 mrs. y por la tercera pierda el ganado y el guanche que lo guardase salga de la isla; y el que lo alcanzase haya la tercera parte del dinero».

A las vivas gestiones del Adelantado ya habían arribado a Tenerife varios pobladores (l), especialmente de Canaria, para establecerse con las condiciones estipuladas, aunque nunca vinieron en tan crecido número como suponen algunos; pero los nuevos que iban llegando, la marcha floreciente de la república y las múltiples atenciones que este progreso exigía al Cabildo en su labor administrativa, aconsejó al gobernador regularizar sus sesiones por lo que ordenó en 23 de Setiembre de 1501 que las celebrara todos los viernes.

Para que se comprenda la prosperidad que alcanzó la isla en estos pocos años, así como el sentido económico de D. Alonso de Lugo y los medios que se vio en la necesidad de emplear para desenvolver su riqueza, basta decir que en 25 de Mayo de 1502 impuso el cultivo intensivo, ordenando que en el plazo de un año plantaran caña de azúcar en los terrenos de riego repartidos en Taoro y demás lugares, «50 pena que el que no la quisiere la haya perdido e se pueda dar a quien quiera que viniere, pagándole el costo». Y no se limitaba a fomentar velis nolis la fortuna privada, sino que asiduo vigilante del bien público, aconsejaba el 14 de Junio del siguiente año las medidas más adecuadas para combatir el gusano, que se había presentado en los cañaverales de Güímar.

Sin embargo del descubrimiento y las conquistas de América, era por aquellos tiempos una preocupación constante de la corona de España la dominación del Norte de África. Hállase entre ambas regiones tan entretejidos sus intereses morales y materiales, tan mezcladas sus sangres y tan próxima su vecindad, que desde el punto de vista nacional la una es complementaria de la otra, haciéndose difícil la convivencia independiente de las dos como lo demuestra la historia. Así se explica que los Reyes Católicos, ante un problema de tan vital interés, a la par que agraciaba a D. Alonso de Lugo con los preeminentes cargos de Gobernador, Justicia Mayor y Repartidor, le exigieran el cumplimiento de los deberes que llevaban aparejadas los honrosos gravámenes impuestos por la realeza de Adelantado de las islas de Canaria y de Capitán General de Berbería desde cabo Guer hasta el de Boja-dor, es decir de todo el territorio bañado por lo conocido en las islas por Mar Pequeña o Mar Menor de Berbería. (2)

Porque las dos últimas dignidades no eran nominales sino una contribución efectiva a beneficio de la madre patria, una indemnización nacional dentro de las teorías de la época a cambio de las mercedes concedidas a D. Alonso de Lugo y a la isla dejándola exenta de toda gabela por tiempo de 25 años, y como tributación del Estado había de pagarse sin dolo ni excusas. Por esto asombran las diatribas y lamentaciones de algunos autores por las empresas militares tinerfeñas en la costa fronteriza de África, como si hubieran obedecido al capricho personal de Lugo, y por el hecho de entrar los guanches a formar parte de las fuerzas expedicionarias. Comprenderíanse las quejas de no ser la corona la mandataria y si sólo a costa de sangre guerreaban en Berbería, pero contribuyendo por igual los peninsulares conquistadores y pobladores, nobles y plebeyos, así como Lugo con sus parientes y deudos hasta el punto de morir varios de sus familiares y hasta un hijo en opinión de historiadores, semejantes querellas más que injustas nos parecen ridiculas.

Tampoco faltan escritores que invocando el convenio de Los Realejos, suponen que una de las cláusulas fue no sacar a los guanches de la isla y el Adelantado no la cumplió. Esto no es exacto. Las bases de la paz fueron las de libertad e igualdad de derechos de guanches y españoles y a estos principios esenciales del tratado, ni directa ni indirectamente, jamás faltó el honorable Lugo (3). El concepto de libertad era en el sentido de no ser esclavos, ni como tales esclavos ser extrañados de la isla, que es lo que hacían los españoles en sus razzias antes de la conquista. Ni tuvo ni es natural tuviera otra significación después de fundidas ambas razas en un solo pueblo; y tanto es así, que los guanches y los peninsulares, al igual que los demás isleños pobladores, hicieron a la vez varias representaciones a la Corona para que los eximieran de tan onerosa obligación, porque todos indistintamente se creían con los mismos deberes y derechos.
Aunque la isla en 1502 no estaba pacificada en todo el territorio y su naciente prosperidad aconsejaba no perturbarla con designios de guerras exteriores, tales serían los apremios del trono que el Capitán General de Berbería se vio impulsado a organizar una expedición. No están de acuerdo los autores respecto a la fecha en que tuvo lugar la primera de estas entradas, pues mientras Zurita asegura que en 1500 señalan distintas épocas. Quizás tengan todos razón porque fueron varias y cada cual se refiera a diversas empresas; pero es probable, dadas las circunstancias atravesadas por Tenerife, de que la primera expedición organizada por los tinerfeños para asaltar la Berbería fuera la de 1502; en la que murió, entre otros, el conquistador Juan Grimón.

Por lo menos lo que no parece dudoso es que en esta fecha emprendieron una correría, por coincidir con el rumor de que el fracaso de la restauración del reino guanche de Adeje , de lo que nos ocuparemos en los siguientes párrafos, debióse en parte a la impaciencia de los más exaltados que no quisieron esperar a que el Adelantado marchara a Berbería. Además hállase robustecida esta creencia porque a partir del último mes del referido año, existe un período de tiempo encerrado como en un paréntesis por dos fechas muy significativas, que son: la una, el asiento del 29 de Diciembre de 1502 en el libro «Acuerdos del Cabildo», en el cual se declara que el regimiento requería a la Sra. de Bobadilla... «como a persona que está en lugar del Sor. Gobernador»... que... «no está al presente en la isla»; y la otra, la donación que figura en el libro 5°. de Datas, al folio 396; su fecha 20 de Noviembre de 1503, de «dos fanegas de tierra en Taoro, en el término de la Orotava, a Constanza Fernández, hija de Pedro Maninidra, canario, muerto en África por los moros». Éste fue conquistador y poblador de Tenerife.
En el curso de los preparativos para esta empresa en Berbería, circuló de pronto la noticia de que los esclavos alzados habían restaurado el reino de Adeje, proclamando al rey Ichasagua, como referimos a continuación.

* *      *
La prosperidad alcanzada por Tenerife durante el primer lustro después de la conquista, antes que disminuir el espíritu de rebelión de los alzados o esclavos, pues de ambos modos están designados, sirvió como de espuela para excitarlos poniendo más relieve la lucha entre el progreso y la barbarie. En su hostilidad a la civilización, representada por el cordón de poblaciones que ceñía la isla, procuraban romperlo por un lado o por otro embistiendo a los más débiles, interrumpiendo el tráfico, cayendo como bandadas de aves de presa sobre los rebaños, asaltando los campos de cultivo, asesinando y robando cuanto podían. Cuando se convocaban en crecido número para caer sobre una región determinada, organizábanse para batirlos columnas de vecinos, es decir, de españoles y guanches concentrados, viéndose a veces en la necesidad de abrir pequeñas campañas.
En rigor el general Lugo no contaba con elementos para dominar militarmente a los alzados en su territorio, no pudiendo invadirlo sin desamparar las poblaciones abandonándolas a las fieras acometidas de los rebeldes. Mientras éstos se hallaban libres para correrse con asombrosa rapidez de un punto a otro, para reunirse y fraccionarse, las fuerzas hispano-guanche encontrábanse poderosamente diseminadas en las poblaciones con sus familias, como vecinos propietarios y como soldados para protegerlas llevando una vida sedentaria hasta cierto punto.

Ante estas dificultades, el Cabildo arbitró el recurso de estimular el interés privado con éxito relativo, como pronto veremos.

A la verdad, acontecía un fenómeno bastante extraño. Según las tradiciones y por lo que se rastrea en los libros de Acuerdos lo mismo a raíz de la paz que en los años sucesivos los conquistadores hicieron frecuentes llamamientos generosos a los alzados para que depusieran las armas reconociendo la soberanía de España, ofreciéndoles la libertad con todas las ventajas del tratado convenido, a la vez que los conminaba con la guerra y diferentes castigos de no acogerse a la legalidad; y no se explica, de no concederles un imponderable sentimiento de independencia, de que fueran los siervos o esclavos los que se sublevaran y mantuvieran en la rebelión, rechazando todo acomodamiento a los que le trajeron la libertad.

De aquí la lucha con sus naturales consecuencias. A los que hacían prisioneros imponían distintas penas según sus fechorías y antecedentes, como azotes, cárcel2, cortarle las orejas, extrañamiento de la isla y tal vez en ocasiones la pena capital, aunque no tenemos noticias de un solo caso. Pero téngase en cuenta que por aquellos tiempos, éstos y otros castigos más cruentos eran los que se imponían en las naciones civilizadas hasta por meras faltas. Al parecer las penas de cárcel y extrañamiento fueron las más se aplicaron; pero séase porque el castigo que más temían los alzados era el de la esclavitud o porque estimaron debían imponérselo por ingratos, o por lo ya dicho, de que no disponiendo de grandes contingentes armados fue el hecho de que apelaron al interés privado para dominar o localizar la rebelión acordando el Cabildo abonar por cada prisionero alzado mil maravedíes de los aprehendidos en determinadas regiones, dejando al prisionero en su antigua cualidad de esclavo en favor del aprehensor.

Sin embargo de este acuerdo ordenaron en 19 de Enero de 1500, «que visto el mucho daño en la Isla de los esclavos, que cualquiera esclavo que se huyere desde hoy en adelante, que muera por ello, y si fuere muger que le den cien azotes y la echen de la tierra»; y en 15 de Mayo mandaron, «.que por cuanto la isla ha estado revuelta con los alzados e estades e hacen muchos daños a todos los vecinos de la isla, han sido tomados muchos e son y de fuera de la tierra3 de lo cual no se podía averiguar el mal que hacen e cual sus fechos, si de podía pagar, por ende ordenaron e mandaron que de esta fecha no se le pida ni demande nada por lo susodicho, porque dende aquí adelante si hiciesen algunos daños que lo paguen e por vía de justicia serán echados de la tierra».

Pero sin duda muy pronto tocaron los malos resultados de esta ordenanza, porque en 27 de Julio del mismo año volvieron sobre el acuerdo «fijando pregones en la puerta de la iglesia y decía el pregón: Manda el Sor. Teniente Gerónimo Valdés que cualquier o cualesquier persona que fuere a busca de alzados... de cualquiera manera que los tomasen serán suyos y él los da por bien tomados... salvo los deAdeje y Abona y Güímar y Anaga, que por cada uno se le dará mil mrs.».

Es indudable que la esclavitud impuesta a los alzados que aprisionaban haciendo armas contra España, fue un castigo de carácter transitorio, no ya por lo que revela lo acontecido una docena de años más tarde, cuanto porque todos los indicios dan la certidumbre de que ni era materia negociable ni transmisible, ni dejó de ejercer el Cabildo sobre ellos una especie de patronato. Sin contar con pruebas decisivas, tenemos la impresión de que eran sometidos como a una tutela del aprehensor, que si bien los utilizaban, pasado cierto tiempo observando buena conducta los declaraban horros o emancipados4. Probablemente por reservarse este derecho el Cabildo indemnizaba con mil mrs. a los que corrían los riesgos de salir a campaña.

Mas sea lo que fuere, en el transcurso de estos acontecimientos y en medio de los preparativos de una expedición a Berbería, como por el mes de Julio o Agosto de 1502 circuló la grave noticia de que los alzados de los distintos reinos habían restablecido el antiguo menceyato de Adeje o sea el trono universal de la isla proclamando rey al famoso guerrero Ichasagua, uno de los nobles adejeros que no quiso acogerse al tratado de los Realejos.

Cuéntase que era Ichasagua enérgico, de poderosas fuerzas y de muy pocas palabras. Fue vencedor más de una vez en los Juegos Beñesmares y pasaba por hombre valeroso, sereno y de gran sagacidad. Estableció su corte en la Fortaleza de Ahiyo, entre Adeje y Arona, señalándose aún por la falda sur de esta montaña, en Mengua la cueva Menceya que formaba parte del auchon real5.

Tuvo tal resonancia en la isla la proclamación del rey Ichasagua, conmovió de tal suerte a la sociedad naciente, que comprendiendo el Adelantado todo el alcance político de un suceso de esta naturaleza en un país no pacificado, se apresuró a tomar medidas tan rápidas como enérgicas; empezando por ordenar la invasión del territorio de los alzados a los contingentes destinados a Berbería y por decretar la prisión del infante Izora o séase D. Pedro de Adeje6, que fue conducido y encerrado en la cárcel de la Laguna. Era este D. Pedro, hermano del rey Pelinor, y séase que se hiciera sospechoso por su estrecha amistad con Ichasagua o por alguna otra circunstancia que se ignora, el hecho es que recelaron de haber contribuido al movimiento de los alzados.

Según Serra de Moratín el reino de Adeje fue invadido por las  hispanosguanches por dos puntos distintos operando en combinación, saltando por el puerto de Los Cristianos Jorge Grimón con 50 espingarderos y ballesteros, mientras atravesando la cumbre desembocaba por Chasna un ejército comandado por Guillen Castellano, Jerónimo Valdés, Sancho de Vargas, Andrés Suárez Gallinato y Francisco Espinosa.

Cuenta la tradición que estas fuerzas se pusieron en contacto y recorrieron el territorio sin librar una verdadera batalla, porque obedeciendo órdenes de Ichasagua los alzados se disolvían por todas partes; pero que no bien se fraccionaba en columnas pequeñas el ejército invasor, se concentraban los rebeldes y caían sobre ellas trabando encuentros sangrientos, porque ya eran muchos los alzados que tenían armas europeas. Al par de meses de estas correrías sin resultados decisivos, comprendió el Adelantado que con la nueva táctica del enemigo necesitaba de más elementos de combate y de mucho tiempo; lo que no entrando en sus cálculos le decidió a replegar las fuerzas y poner en juego la política, que tan óptimos frutos le había rendido. También se dice de que antes de retirarse el ejército algunos, probablemente de los guanches convenidos, habían conseguido sembrar la discordia entre los alzados. (4)

De una de las tantas fases de esta intriga tenemos testimonios irrecusables, en la que intervinieron el rey de Tacoronte, sus hijos y otros personajes guanches, como veremos a continuación, siendo más que probable tomaran también parte otros indígenas de cuenta.

Según consta en el Libro 1a de Acuerdos del Cabildo, el 17 de Noviembre del propio año de 1502, acordaron «remediar de cómo se tomasen los alzados guanches que andaban por toda la isla».

«E luego parecieron de presente Ximón e Fernando Tacoronte e Gaspar e Francisco Tacoronte guanches, por lengua de Guillen Castellano».

«E hicieron un requerimiento al Sor. Alcalde Mayor Pedro Mejí-as, que estaba presente, que por cuanto por el Sor. Gobernador Alonso de Lugo e por la Sra. Bobadilla e Regidores les ha sido mandado que tomen los guanches alzados e ladrones, que ellos están pronto de lo hacer e cumplir e trabajar en ello con todo su poder con tal que les sean dados los mantenimientos y expensas necesarias y las viandas, e que por cuanto al presente el Sor. Alcalde tiene preso un guanche que se dice Dn. Pedro de Adeje, el cual sabe la tierra del reino de Adeje do andan los alzados e por tanto se lo mandase dar e que ellos se obliga han e obligaron con sus personas e bienes muebles e raíces por se lo dar cada que se lo pediese e demandare».

«E luego el dicho Sor. Alcalde dijo que lo requerido por los dichos guanches le parece bien, pues que le dan fiador de la paz... que pedía a los señores Regidores le digan su parecer».

«E luego todos los dichos regidores digeron que su voto e parecer es que al dicho que así está preso se lo dé el dicho Alcalde a los dichos guanches para sacar los dichos alzados pues que es... en pro de la isla».

«E luego el dicho Alcalde respondió al voto e parecer... que dicho guanche él le tenía preso por ciertas querellas que del dieron... y no hallando por do pueda proceder contra él por ningún rigor de justicia... y que no lo ha soltado hasta más informar... que le place dar fiado a todos los cuatro guanches que hicieron las dichas obligaciones para que cada e cuando se lo pediere...».

Como de la información abierta no resultó ningún cargo contra D. Pedro, y el Adelantado estaba interesado en ahogar cuanto antes el foco de insurrección organizado en Adeje, como hemos visto preparó mañosamente con el rey de Tacoronte y otros proceres guanches un pretexto, no sólo para poner en libertad al inocente D. Pedro, sino para utilizar su influencia sobre gran parte de los alzados.

Y como lo pensó le salió. Dícese que precedidos por algunos mensajeros secretos, D. Pedro, el rey de Tacoronte y otros magnates se entrevistaron al fin con muchos alzados en el lugar llamado el Parlamento, del Valle de San Lorenzo, en Arona. Llevaban los comisionados poderes de D. Alonso de Lugo para negociar la paz bajo las mismas condiciones del tratado de Los Realejos, con olvido de todo lo pasado; proposición que concluyeron por aceptar los principales rebeldes siempre que el rey Ichasagua entrara en el concierto.

Encamináronse juntos como a media legua de distancia, hacia el pie del caserío de Arona donde llaman El Llano del Rey y hasta fines del siglo XVIII, en los documentos públicos, El Llano del Rey Ichasagua como hemos visto en el archivo de la Casa-Fuerte de Adeje. Hallábase de pie en el referido sitio el soberano Ichasagua rodeado de algunos parciales, mirando al numeroso grupo que se le aproximaba capitaneado por el infante Izora, cuando éste llegó a su presencia y después de dirigirle un saludo le dio a conocer su objetivo y las proposiciones de paz. Y cuenta la tradición que el rey Ichasagua, sin corresponder al saludo del infante Izora, sin pronunciar ni una sola palabra, así que recorrió con la mirada las fisonomías de todos los circuís tantes como tratando de adivinarles el pensamiento, tiró de pronto de un puñal que llevaba al cinto y se lo hundió en el pecho.

Así murió, de tan extraño modo, el último mencey guanche.

Con la muerte de Ichasagua el éxito sobrepujó las esperanzas de los mediadores; pero muchos de los alzados, los irreductibles, se lanzaron a los bosques y fragosidades de las sierras para seguir luchando contra los traidores y extranjeros.

NOTAS

1  Debemos observar que ya desde esta fecha empezaban a calificar a los indígenas del siguiente modo: a los moradores en centros urbanizados los comprendían entre los vecinos, es decir a los concentrados; guanches, a los que siendo cristianos y reconociendo la soberanía de España, continuaban viviendo en sus auchones más o menos cercanos de los caseríos, y gomeros a los guanches civilizados en otras islas. La inmensa mayoría de los vecinos de Taganana eran guanches y unos cuantos conquistadores o pobladores. Por esa tendencia a generalizar lo excepcional hay quien dice que los actuales tagananeros proceden de holandeses o extranjeros porque había un par de vecinos y los ven rubios, cuando son legítimos descendientes de guanches.

2  En la información de nobleza del conquistador Jorge Grimón, con motivo de un litigio que sostuvo con el Cabildo y de que más tarde hablaremos, a la 9a pregunta del interrogatorio contestó el testigo Juan Leman:

«Que había ido a visitar a Jorge Grimón que estaba preso y vio a la madre de Martín Cuete que estaba dando voces al Adelantado que Jorge Grimón le había muerto a su hijo, que porqué no le tenía preso con fierros y en la cárcel de los alzados, y el Sor. Adelantado le respondió que lo tenía preso en la cárcel». (Dio a Grimón por cárcel la propia casa habitación).

3  Creemos debemos hacer algunas aclaraciones. Por el primer edicto, del 19 de Enero, imponían pena de muerte al esclavo que hecho prisionero se huía, pero no al esclavo o alzado que cogían por primera vez.

En el segundo edicto, del 15 de Mayo, donde dice: «...han sido tomados muchos e son y de fuera de la tierra...; entiéndase la frase «de fuera de la tierra», de que no pocos de los alzados se corrían a reinos distintos del suyo; como también según la tradición, de que volvían ocultamente muchos de los extrañados de la isla.

Por el edicto del 21 de Julio se echa de ver que se propuso el Cabildo limpiar de resistentes los reinos de Daute, Icod, Taoro y Tacoronte, que fueron los no excluidos para ganar la bonificación prometida.

4  La siguiente donación indica uno de los procedimientos que empleaban para separarlos de la rebelión y declararlos horros:
«Yo el Adelantado fago merced a vos Fernando mi esclavo de una fanega de tierra de riego junto a la cueva e barranco abajo para que aprobechéis della en lo que quieres con tal que no la vendas en ningún tiempo si no fuera con mi casa, fecha a 5 del mes de Noviembre de 1503 años» (Datas. Libro 1", folio 153).

5  En una de las datas de D. Fernando Guanarteme, rey que fue de Canaria y conquistador de Tenerife, le hace gracia D. Alonso de cierta extensión de terrenos y de unas «cuevas que se llaman Mengua, que lindan con un barranco de las moradas del Rey de Abona...» (Datas. Libro 3°. Año 1522). Todas estas denominaciones se conservan en el sitio referido y concuerdan en todos sus particulares con la data aludida; que por cierto ofrece un error ortográfico, pues en la original que indudablemente decía Arana, en la copia escribieron A vana y después Abona,

6  No debe confundirse a D. Pedro de Adeje con D. Pedro Guanche que vivía en Tamaimo, Valle de Santiago, como lo confirma la data de Juan Méndez y de su hijo Pero Méndez: «...en el término de Daute en la cabezada del Palmar, camino del Valle de Santiago, en la cumbre que dicho camino de Santiago a mano derecha hasta una montaña que se llama Aróte afuer de los guanches y está el auchon de D. Pedro Guanche con unos chupaderos para beber aguas vertientes hacia el Palmar... vos doy como conquistadores y pobladores...» (Datas. Libro 5° y 3" por testimonio).
La situación que indica la data está equivocada, pues el lugar a que se refiere está en Tamaimo en el Valle de Santiago, que no correspondía a Daute sino a Adeje.

ANOTACIONES

(1)  Teniendo en cuenta la escasez de fuentes documentales referidas al número de habitantes de las islas, en general; o de Tenerife, en particular, diversos autores han tratado de valorar el monto total de población existente a lo largo del siglo XVI en Canarias. Así debemos citar a: Fernández Martín, Luis: «Aspectos económicos, administrativos y humanos de la diócesis de Canarias en la segunda mitad del xvi». Anuario de Estudios Atlánticos. Madrid-Las Palmas: C.S.I.C./Casa de Colón, 1975 (n.° 21); pp. 95-130.

Sánchez Herrero, José: «Aspectos de la organización eclesiástica y administración económica de la diócesis de Canarias a finales del siglo xvi (1575-1585)». Revista de Historia. La Laguna: Universidad de La Laguna, 1973-1976 (n.° 170); pp. 71-90.
Rosa Olivera, Leopoldo de La y Serra Ráfols, Elias: «Vecindario de la ciudad de La Laguna en el siglo xvi». La Laguna, 1949.

Moreno Fuentes, Francisca: «Tazmía de la isla de Tenerife en 1552». Anuario de Estudios Atlánticos. Madrid-Las Palmas: C.S.I.C./Casa de Colón, 1979 (n.° 25); pp. 411-485; y, «Repartimientos de vecinos de La Laguna en 1514». Anuario de Estudios Atlánticos. Madrid-Las Palmas: C.S.I.C./Casa de Colón, 1979 (n.° 24); pp. 383 y ss.
Lobo Cabrera, Manuel: «La población de Tenerife en el siglo XVI». Anuario de Estudios Atlánticos. Madrid-Las Palmas: C.S.I.C./Casa de Colón, 1979 (n.° 33); pp. 379-416.

(2)  La obra de obligada consulta para este tema, es: [Antonio Rumeu de Armas. España en el África Atlántica. Madrid: Instituto de Estudios Africanos, 1956-1957 (2 tomos). Ver también del mismo autor, «Las pesquerías españolas en la costa de África (siglos xv-xvi)», en Anuario de Estudios Atlánticos. Madrid-Las Palmas: C.S.I.C./Casa de Colón, 1977 (n." 23); pág. 349 y ss.].

Uno de los primeros autores que recalcó la importancia de la huella isleña en África fue D. Buenaventura Bonnet, en su artículo «Alonso Fernández de Lugo y sus conquistas en África», en Revista de Historia. La Laguna: Universidad de La Laguna, 1933.
También un coetáneo de Bethencourt Alfonso, D. Leandro Serra y Fernández de Moratín publicó un pequeño libro titulado: Conquistas y aventuras de los canarios en Berbería, Santa Cruz de Tenerife: Librería Hespérides, s. f.

(3)  Esta rotunda afirmación por parte de Bethencourt Alfonso no se corresponde exactamente con los hechos históricos ocurridos durante y después de la conquista de Tenerife. A propósito de ello nos matiza la profesora Marrero Rodríguez:

«En el capítulo anterior se ha expuesto la práctica legal que condiciona la actuación de Lugo. Mas la realidad es muy diferente; los documentos muestran que hay naturales que han sido reducidos a esclavitud sin tener en cuenta el bando o reino a que pertenecen. Aunque generalmente no se especifica en los documentos el reino de donde procede el esclavo, salvo un origen guanche o natural de la isla, no obstante algunas veces comentan también este detalle. A pesar de no ser ello muy frecuente, los documentos nos presentan esclavos de cada uno de los nueve bandos en que estaba al momento de la conquista dividida la isla de Tenerife. También aparece en las cartas de venta de los esclavos la parte que justificaría la procedencia injusta, legítima de la mercancía: «esclavo de buena guerra y no de paces».

[Manuela Marrero Rodríguez. La esclavitud en Tenerife a raíz de la conquista. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios, 1966; pág. 35].

(4)  En cuanto a las denominadas cuadrillas de «guancheros» existe un interesante documento del antiguo Cabildo de Tenerife que refleja el objeto de las mismas, así como su organización por parte del Concejo de la isla:

«Parecieron Diego de Ibaute, Fernando Tacáronte, Francisco de Villera, Francisco de Espinosa, Gaspar Fernández, Juan Navarro, Pedro de Trujillo, Juan Alonso, Juan Valenciano, guanches, porque les han enviado un mandamiento y así todos juntos se platicó que había muchos guanches alzados en la isla, dañando y robando la tierra y ganados de los vecinos, que por tanto convenía ponerse remedio en ello ordenando cuadrillas «de su misma nación», según que siempre en esta isla se ha hecho, mandaron que todas aquellas personas que fueren señaladas por las copias, por sus cuadrillas de diez en diez formadas del dicho Sr. Adelantado o que sean obligadas las tales cuadrillas dentro de dos meses a traer todos los alzados guanches y que contra los dichos dos meses del día que se les dieren las copias (y que así traigan los palmeros alzados, testado), so pena que los que no fueren en los tomar dentro de dicho término que en pena de ello sean desterrados de la isla perpetuamente, pues que se presume que.maliciosamente ellos los sostienen y les dan de comer, porque hay esclavos que seis o siete años andan alzados y no se han tomado y por cada uno de los que así y entregaren en la cárcel presos que le paguen dos mil mrs., dentro de tercero día que los entregaron y que el que se saliere de suyo a su señor, después de salidas las cuadrillas que les paguen mil mrs. y si fuere libre malhechor y se viniere a la cárcel que no les pague los dichos mil mrs. y para que tengan efecto lo susodicho y sean castigados los malhechores...».

[Cabildo; La Laguna, 21 de enero de 1515: Acuerdos del Cabildo de Tenerife (Ed. de Elias Serra Ráfols y Leopoldo de la Rosa Olivera). La Laguna: Instituto de Estudios Canarios, 1965; pág. 68]. (En: Juan Bethencourt Alfonso, Historia del Pueblo Guanche, tomo III)




Soberanía Alimentaria II: La Mano de Obra.



Esclavizada por el hambre y el miedo; Esa es la situación tradicional de nuestro campesinado, que un Gobierno verdaderamente Canario, debe transformar cuando seamos libres. La aparcería y los medianeros, cuando no asalariados, de sol a sol y al sol, compartiendo perdidas pero nunca ganancias, siempre con el miedo a perder las migajas con que los caciques les tenían/ tienen sometidos. Incluso hasta hace bastante bien poco, hasta el derecho de pernada se le impuso, como condición para no morir de hambre. No voy a abundar en una condición social de miseria y desatención conocidas por todos los de cierta edad, porque bien conocida es la realidad, al menos para los que o vivimos o tenemos algún contacto con viejos/ as campesino/ as y ganaderos/ as; Solo hay que escuchar sus relatos, a poco que nos callemos y les dejemos hablar, preñados de sufrimientos, miserias, trabajos sin fin y sin horarios, y también con el escarnio permanente sobre sus espaldas, escarnio por su pobre condición social, por su pobre condición académica...[Vamos al monte a reírnos un poco de los magos...; Cuando veas a un tío con un puro conduciendo un 4X4 ese es un mago...No vayas a la fuente mi niña porque el mago es muy bruto y todo lo estralla... La cultura del desprecio por quienes cultivaban/ cultivan la comida con que estos miserables están vivos para poder seguir despreciando a quienes deberían tener en un altar...]

Recuerdo, en mis primeros trabajos fuera de Anaga, cuando una mentecata recién terminada la carrera, enchufada [Semejante inepta no pudo conseguir el puesto de otra manera], el primer día de trabajo, lo dedicó a darnos charlas de cómo se manejaba una azada, de cómo había que quitar la hierba de los jardines, y lo más que tocó “las narices”, que hiciera comentarios despreciativos sobre los campesinos pobres de mi tierra. No pude contenerme y a media mañana la puse en su sitio, y todavía no me habla tras más de 20 años; No sabe ella la suerte que tengo. Resulta que tras décadas y siglos de burlas y menosprecios por usar lo que tenían a mano y les funcionaba y no los súper modernos abonos químicos, ahora resulta que el uso de estiércol y detritus vegetales [El famoso compost], cuando no los usa el campesino, es lo más moderno, y llegan hasta el extremo, en su supina ignorancia “titulada”, a intentar darle lecciones a quienes los han usado tradicionalmente desde tiempos inmemoriales. Cuando los usaban eran unos primitivos ignorantes por no usar los “guanos, sulfatos y nitrógenos varios”; Ahora, cuando estos mismos se han cargado la ganadería tradicional autóctona, y ya no se puede usar el estiércol o los detritus vegetales del monte y vienen a dar lecciones de que eso es lo auténtico y no los fertilizantes químicos.

Quiero decir con esto, que lo primero, es bajarnos del pedestal o atril donde soltamos los discursos y todos nos pongamos “la chaqueta de la humildad”, porque si bien desde el ámbito urbano- académico se puede enseñar mucho a campesinos y ganaderos, también desde nuestros campos se puede enseñar bastante. Para muestra un botón: ¿Cómo asegurar que un cultivo tenga “la raíz caliente” en lo más crudo del invierno? ¿Con “azufre mojable” como nos dicen las multinacionales de la química y la mayor parte de la intelectualidad urbana que sabe algo del tema, o al modo tradicional, mezclando detritus bien picados de zarzas y helechos y enterrándolos en el surco o con un motocultor a falta de estiércol? ¿Qué es más rentable y natural? ¿Alguien me lo sabría decir?

Tenemos la suerte de contar todavía con una mano de obra que no ha perdido la memoria del todo, y tenemos unas nuevas generaciones formadas en nuevas técnicas con que complementar ese “conocimiento antiguo”; No se trata de hacer prevalecer uno sobre los demás, sino de complementarse, de adaptarse y de coger lo más positivo de ambas realidades y con ello crear las condiciones necesarias para que, dada nuestra escasa superficie aprovechable, rentabilizarla lo mejor posible para obtener un alimento natural, abundante, variado y de calidad.

También se deberán mejorar las condiciones laborales de campesinos y ganaderos, para que puedan vivir con dignidad de su trabajo; ¿Ha caído alguien en la cuenta que para campesinos y ganaderos no existen días de fiesta, ni vacaciones, ni jornadas de trabajo prefijadas y establecidas? Si, ¿No lo sabían? Si hay que realizar cualquier labor, se tiene que hacer, sea el día de la semana o del mes o del año que sea, pues si no se hace en el momento ya no se podrá hacer y lo más probable es que se pierda el cultivo “si se deja para otro día”. Los animales comen y beben todos los días y todos los días necesitan cuidados y atenciones, sea en día laboral o día de fiesta. Sea cual sea el trabajo, como nadie lo va a hacer por el campesino o el ganadero y no teniendo posibilidades de contratar a nadie, lo tiene que hacer él/ ella, “levantando al/ la Sol y acostándolo todos los días del año”, para que otros, salvo ellos y ellas, vivan mejor...
Mejorar las condiciones de vida y laborales, pasa también por una necesaria y muy prudente mecanización de las labores y faenas agrícolas y ganaderas, pero eso se cae de maduro, pues se trata de producir la mayor cantidad de alimentos posibles, pero de eso hablaré en otro momento. Y no olvidar a nuestros sufridos pescadores, desposeídos de sus caladeros tradicionales, unos por aniquilación y otros por la cobardía miserable de quienes nos gobiernan y de la metrópoli. Entre unos y otros, contamos con una buena “materia prima”, tanto humana como tierra, clima y mar, todos maravillosamente capaces de generar la riqueza proteínica necesaria para la supervivencia en Libertad de Nuestro Pueblo; Es cuestión de cuidarlos, preservarlos y acrecentar estos recursos que tenemos la suerte de poseer, pues ellos serán algunos de los pilares de Nuestro Futuro. Pero reitero, no es soplar y hacer botellas, se necesitan muchos pasos previos hasta llegar al Objetivo de la Soberanía Alimentaria. [Próximo artículo: Política Hidrológica]
“¡Poco a poco y con cuidado!Dice el pastor en la fuente, primero bebe el ganado y después bebe la gente...”

Desde la Vieja Fortaleza, Rukaden Ait Anaga.
27 Febrero 2015.