viernes, 23 de septiembre de 2011

EN RECUERDO DE BARTOLOMÉ GARCÍA LORENZO








Guaire Adarguma Anez Ram n Yghasen

Tal día como hoy las fuerzas policiales de represión del Estado español en Canarias asesinaron a nuestro compatriota Bartolomé García Lorenzo sin que hasta la fecha en este como en otros muchos casos de terrorismo de Estado en Canarias se haya hecho justicia, es más, en esta como en cualquier otra colonia los asesinos suelen ser premiados por el Estado opresor y para más escarnio de este sufrido pueblo canario, el máximo responsable político en el periodo en que se produjeron este y otros asesinatos de compatriotas canarios, era Pablos Abril, digno antecesor de Mardones Sevilla, ex gobernador de esta “provincia” quien en la actualidad ocupa un escaño en el Parlamento español por Coalición Canaria en “representación” de los canarios, responsable  último del asesinato del compatriota y estudiante Javier Fernández Quesada, siendo un ejemplo más de la pervivencia del nefasto sistema caciquil en la Canarias del siglo XXI.

Situaciones iguales o similares a esta han sido -y son -habituales en el devenir histórico de esta colonia de España en el noroeste de África. Nunca han faltado modernos Herodes dispuestos a cegar la vida de jóvenes promesas que pudieran hacer realidad los sueños de un pueblo oprimido de vivir en libertad. Nunca han faltado ni faltarán los sicarios al servicio del sistema colonial dispuestos incluso a tronchar jóvenes vidas, llenas de nobles ideales, de ilusiones y esperanzas en un futuro más justo, a cambio de unas míseras migajas que el opresor les arroja como a perros que campan debajo de la mesa de su amo.

Hermano Bartolomé, los canarios que hoy estamos aquí reunidos en tu memoria, quizás lo estamos porque nuestras mentes aún no están totalmente alienadas por las telenovelas, la tele basura, los macros conciertos comecocos orquestados desde el poder, la fiebre futbolera y otras formas opiáceas con que el sistema colonial trata de mantenernos dormidos o amodorrados para evitar que podamos pensar por nosotros mismo, y tomemos conciencia de nuestra situación de explotados, porque, que duda cabe, un pueblo y especialmente una juventud que piensa, una juventud con ideales altruistas, una juventud que se plantee un futuro de justicia en libertad, conforman un pueblo difícil de dominar y de explotar.

Porque, esa imagen a todas luces falsa que continua y machaconamente se esfuerzan en trasmitirnos los medios de “comunicación social” de España en Canarias, de que vivimos en una sociedad relajada y regalada, no deja de ser otro infundio más del sistema explotador colonial con que adormecer cuando no eliminar de raíz, la ancestral identidad que como pueblo diferente y diferenciado pervive en lo más profundo del ser de cada canario, por ello nos bombardean continuamente con silogismos tales como que somos europeos, que somos un pueblo cosmopolita, o que somos un crisol de culturas, Puente entre Continentes, y otras sandeces por el estilo, es decir, para el colonialismo europeo y sus fieles servidores en Canarias somos cualquier cosa  con tal de que no seamos canarios. De hecho, nos han convertido en residentes en nuestra propia Patria.

Podemos pensar que el exterminio de los pueblos, sus culturas, sus formas de vida y sus religiones son cosas del pasado, nada más lejos de la realidad, al igual que los criminales van siempre varios pasos por delante de la policía, los sistemas opresores cambian de forma, pero no en el fondo, como las ratas y las cucarachas se adaptan a las nuevas situaciones y a los nuevo tiempos, y se van volviendo inmunes a los antídotos de la supuesta democracia burguesa, los cuales en lugar dañarlos lo que consiguen es hacerlas más fuertes y resistentes, dotándolas de más capacidad depredadora y genocida si cabe, amparados bajo nuevos términos.

Los nuevos conceptos requieren nuevos términos. Por " genocidio " significamos la destrucción de una nación o de un grupo étnico. Esta palabra, acuñada para denotar una vieja práctica en su desarrollo moderno, deriva de la antigua palabras griega 'genos' (raza, tribu) y de la voz latina 'cide' (matanza), correspondiendo así en su formación a palabras tales como tiranicidio, homicidio, infanticidio, etc. Hablando en términos generales, el genocidio no significa necesariamente la destrucción inmediata de una nación, excepto cuando se efectúa por los asesinatos en masa de todos los miembros de esa nación. Mas bien se propone como un plan coordinado de diversas acciones que tienen como objetivo la destrucción de las bases esenciales de la vida de grupos nacionales, con el objetivo de aniquilar los grupos en sí mismos. Los objetivos de tal plan serían desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, del lenguaje, de los sentimientos nacionales, de la religión, y de la existencia económica de grupos nacionales, y de la destrucción de la seguridad personal, de la libertad, de la salud, de la dignidad, e incluso de las vidas de los individuos que pertenecen a tales grupos. El genocidio se dirige contra el grupo nacional como entidad, y las acciones implicadas se dirigen contra individuos, no en su capacidad individual, sino como miembros del grupo nacional.

Estas circunstancias son las que viene soportado el pueblo canarios desde hace más de quinientos años, pero que a partir del siglo XX, se han intensificado de manera desmesurada, hasta el punto de que se nos ha hecho creer que tal situación es normal y que, la corrupción manifiesta en determinados ámbitos de la política de servicio y sucursalita es natural.

Hermano Bartolomé, hoy una vez más, lloramos tu prematura marcha víctima de una acción cruel, pues como otros miles de canarios, fuiste abatido de manera alevosa y a traición, sin que los invasores te dieran la menor posibilidad para defenderte. Desde tu marcha física hermano Bartolomé, ocupas un puesto especial en nuestros corazones y tu memoria está presente en el altar de los mártires inmolados por la barbarie colonial, por tu entrega a  la Patria Canaria.  Por ello es que, rogamos para que tu Espíritu Libre se haya fusionado a través de Magek con la esencia Universal de Nuestra Sagrada Diosa Chaxiraxi, y deseamos que tu Espíritu Vital nos acompañe y guíe hacia metas libertarias, especialmente a los  más jóvenes, quienes deberían seguir tu ejemplo de entrega a la noble causa de la Libertad de Nuestra Patria Canaria.

Añazu, Chinech, 24 de septiembre  de 2005.
E. mail: benchomo@terra.es




 



MISCELANEA DE HISTORIA DE CANARIAS (XI)

NOTAS AL DIARIO DE LAS HERMANAS CASALON (III)

Eduardo Pedro García Rodríguez

LA HANTY

 La saga de la familia  La Hanty en las islas comienza con Roberto de La Hanty Tierney, quien se instala en la isla de Tenerife en 1728, era hijo de Willian de La Hanty y de Eleonor Tierney, nació en Carric, Munster – Tipperary – Irlanda. En 10 de enero de 1740 casó en la iglesia de Concepción de Santa Cruz, con doña Elisabeth Macarty Quinland, el matrimonio tuvo dos hijos: Francisco y Bernardo. En 1745 tomó la nacionalidad española castellanizando su nombre como Roberto.

           Siguiendo los usos y costumbres de su tiempo que obligaba a aparentar socialmente con alguna sonada aportación en beneficio del clero, en  1745 paga el costo de una imagen de San Patricio, para el convento franciscano de Santa Cruz de Tenerife, también contribuyó al inicio de las obras del primer muelle de Santa Cruz aportando la cantidad de 100 pesos. En 1755 se hace con el empleo de Teniente Coronel de Regimiento de Forasteros y dando una prueba más de su poder adquisitivo posteriormente alcanzó el empleo de Coronel. La inquisición española en canarias que miraba con lupa a los europeo del norte por muy católicos que estos se dijesen, aunque en opinión de don Agustín Millares Torres <<...En general podemos afirmar, que (los procesos) todos se dirigían a destruir el germen inoculado por los protestantes y filósofos, a penitenciar a alguna lugareña, que de buena fe creía en las oración a Santa Marta, en el mal de ojos, y en los zahoríes, y en castigar a algún bígamo o mal entretenido galán, aunque sin que la corrección alcanzase a los ricos y poderosos, a quienes se miraba con paternal indulgencia.>>. En 1757 inicio proceso a de La Hanty por “proposiciones”, éste aplicando el dicho de que, si no puedes con tu enemigo únete a él, se hizo con los empleos de alguacil mayor y familiar del santo oficio, con lo que suponemos pudo continuar desarrollando sus actividades tendente a afianzar su posición en la sociedad isleña. En 1757, por Real Decreto del 20 diciembre accede al empleo de Regidor perpetuo, y como tal recibido en Cabildo el 18 de febrero de 1758. Castellano del castillo principal de San Cristóbal por disposición directa del Comandante General don Juan de Urbina en 1761. Falleció en su hacienda de Geneto, el 23 de febrero de 1762 siendo enterrado al día siguiente en la Parroquia de La Concepción de, en la capilla de Carmen.

          Roberto de La Hanty Macarti ocupó los cargos de; procurador y síndico personero del lugar y puerto de Santa Cruz, Tfe. Coronel del Rto. De Milicias de Forasteros de Canarias y sustituyó  a su padre en el cargo de Regidor del Cabildo en 1766. Nicolás de La Hanty lo es Diputado en el puerto de La Cruz en el año 1772, donde tuvo parte activa en la vida política local. En fecha 8 de marzo de 1772 por Real Provisión de la Audiencia se priva a don Miguel de Vera de la Alcaldía, la cual ejerció hasta el día 24 de dicho mes, la destitución fue debida a las quejas presentadas por los Diputados La Hanty y su correligionario Blanco. El capitán don José de La Hanty fue comisionado para escoltar para escoltar a España al deportado comandante general Marques de la Casa-Cagigal, individuo de nefasta memoria en las islas.  En San José de Uruguay encontramos a otro descendiente de Roberto, José de La Hanty, nacido en 1825, fue secretario de obras públicas de Uruguay en 1878, director del diario El Salteño y secretario de la masonería uruguaya.

         Es probable que don Roberto de La Hanty fuese masón según se desprende de un pasaje del “Diario”, en el que las señoritas Casalón relatan las vivencias de un día pasado en una hacienda de Geneto, éstas resaltan el detalle de que, llegada la hora de la cena se les prohibió la asistencia a la misma a las mujeres estando la mesa constituida sólo por hombres entre los cuales se encontraban algunos conocidos masones.
  
(6) EL INTENDENTE BALMACEDA

El Intendente Balmaceda era un hombre de recio carácter, el cual le llevó en diversas ocasiones a enfrentarse al Capitán General de la colonia, el Brigadier Isidoro Uriarte, quien ostentó el mando supremo en Canarias desde 1823 a 1827 (parte de este tiempo ejerció el mando en calidad de interino). Por real decreto del 7 de Septiembre de 1824 se le concede el mando en propiedad.

Uriarte había sido comisionado por el gobierno español para restablecer en Canarias el sistema  absolutista, con este fin desembarca en Santa Cruz de Tenerife el 2 Noviembre de 1823, siendo recibido por el general Polo el 5  del mismos mes, quien entregó el mando no sin cierta resistencia ante  las dudas que existían en  las islas sobre  la situación real de la política en el estado español. Era hombre de avanzada edad y <<de poco abultado expediente>>. Y <<apocado en recursos>>, según recoge Francisco M. De León en su obra “Historia de Canarias”. Durante el mando de Uriarte, el verdadero gobierno de las islas estuvo en manos de su hijo a quien nombró secretario General de la Comandancia, y de Fernando Valignani, ayudante del General, ambos reconocidos absolutistas quienes dejaron triste memoria del poder despóticamente ejercido en las islas  especialmente éste último, en las islas del Hierro y  la de la Palma.    

Retomemos la figura de don Fermín Martín de Balmaseda, fue este personaje en los comienzos de su carrera un oscuro empleado  subalterno de las oficinas de puertas en Madrid, quien supo tomar partido a tiempo como furibundo absolutista, adhiriéndose a la causa realista, consiguió ir ganándose la confianza de sus superiores lo que le permitió ir medrando conforme se iba afianzando el sistema absolutista. Durante la Regencia de Urgel, llegó a ocupar empleos de cierta consideración desempeñando incluso una misión de cierta delicadeza en Francia, a donde fue comisionado.

Llegó pues Balmaseda a Tenerife en Junio de 1824, dejando ver desde un principio su carácter impregnado de un espíritu absolutista, y haciendo gala de la altivez propia de los empleados que nos remite la metrópoli, no obstante, estaba dotado de convicciones más firmes y una mayor inteligencia en sus funciones que su antecesor Les.

Una visión aproximada de la ingente legión de funcionarios con que siempre nos han “obsequiado” los diferentes gobiernos del estado español, nos la proporciona el viajero inglés A.B. Ellis, quien en su obra ya citada nos dice: <<Verdaderamente, Santa Cruz está plagada de oficiales del gobierno, que siempre pueden ser reconocidos por su arrogancia y por el hecho de que la legión de mendigos que existen en la ciudad nunca les piden limosna>>. En el censo de población de Santa Cruz de Tenerife de 1821, destaca como dato significativo que, de un total de 6.148 habitantes con que contaba la población, 764 son militares, además de los empleados civiles y clero foráneos.

Dotado también de un carácter austero, inició sus funciones de Intendente General rebajando ligeramente el canon que  se pagaba para las haciendas locales y, paralelamente, aumentando los ingresos de la corona al restablecer en el país la implantación del papel sellado, carga ésta de la que estaban exentas las islas. Con esta imposición Balmaseda no sólo se excedió en sus funciones, sino que además hizo aflorar el espíritu de virrey que todo funcionario de la metrópoli en las islas lleva dentro de sí, en esta ocasión, el intendente  pasó olímpicamente de la real orden -aún vigente- de 14 de Noviembre de 1823, que prohibía imponer bajo ningún pretexto contribuciones ni empréstitos a los pueblos; pero al intendente de Canarias, le movía el interés de seguir trepando, por ello desoyó las quejas de los ayuntamientos y corporaciones, confiando en sus anteriores servicios y en su realismo, despreció a las instituciones del país y pasando por encima de las leyes programáticas que prohibían expresamente el sellado de papel en Canarias, creando una imposición que abría de ser harto gravosa para un pueblo empobrecido y extenuado como  el canario.

El intendente Balmaseda en sus ansias de poder, no contento con dominar al país económicamente mediante toda una serie de imposiciones arbitrarias, para dar rienda suelta a su desmedida ambición, concibe un proyecto con el que pretendió dominar al país políticamente, combatiendo abiertamente a los portadores de ideas liberales y trabajando denodadamente a favor del más exacerbado absolutismo, pero no contento con esto, pretende emular a la “Santa Inquisición”, y para ello dedica grandes esfuerzos y recursos en crear una sociedad secreta cuyo fin primordial era mantener el entronizamiento de las ideas y el sistema proyectado allá en las sombras del misterio por la corte Romana, esta sociedad dependería o estaría afiliada a otras similares que ya existían en España, las cuales estaban encargadas de preparar el terreno para el desarrollo de los traumáticos sucesos que tuvieron lugar posteriormente; Balmaseda nutrió su sociedad con una buen número de eclesiásticos y bastantes oficiales realistas, con quienes mantenía una extensa correspondencia, siendo uno de los corresponsales de Balmaseda en España el canónigo Baltasar Calvo; personaje tachado como sanguinario, autor e inductor de numerosos crímenes y,  se presume que preparaban un cambio radical en las estructuras sociales de las islas, desposeyéndolas de lo poco que de liberal aún quedaba en ellas.

LA LEVA DE BARRADAS

Las verdaderas causas del enfrentamiento entre el intendente don Fermín Martín de Balmaseda y el general Uriarte, estuvieron motivadas por el levantamiento de un batallón expedicionario de “voluntarios leales Canarios” y que debía contar de unos dos mil hombres de armas.

La corona española en su habitual ceguera política, no quiere aceptar el hecho consumado de la emancipación de las colonias americanas y, prepara la reconquista de los territorios perdidos, por tanto cuantos proyectos tendentes a dicho fin le son presentados tienen buena acogida, por ello, no desestiman al igual que sus antecesores los reyes católicos, aceptar ofertas de aventureros, facinerosos y “corsarios sin navíos” o piratas de tierra adentro de cuantas ofertas tendiesen a este fin.          

Uno de estos bandidos sin escrúpulos lo fue sin duda alguna, el portuense don Isidro Barradas Martínez, quien obviando los nulos resultados obtenidos por la corona en su intento de levantar un batallón de voluntarios en Canarias, por real orden de 27 de Febrero de 1824 con destino a las colonias americanas y, al que solamente se alistaron algunos empleados públicos de Santa Cruz, con objeto de no perder sus empleos y tratar de medrar dentro de la caótica situación en se encontraban las ex colonias, cuatro personas en  La Laguna y solamente una en La Orotava, sin que en los demás pueblos de la isla se alistase persona alguna, por lo cual la milicia realista jamás llegó a establecerse en Canarias.

A pesar de los malos resultados de este intento de recluta, don Isidro Barradas se desplaza a Madrid y ofrece al rey Fernando VII reclutar un batallón de expedicionario de “voluntarios leales Canarios”su majestad aceptó encantado la iniciativa y a pesar de que se pidieron informes sobre el particular, con fecha 8 de Marzo de 1824, Barradas debía contar con algún contacto influyente en la corte, pues no se esperó a que los informes fuesen concluidos y con fecha 15 de Abril, se resolvió por real orden que se reclutase un batallón expedicionario en Canarias, quedando dicho batallón bajo las ordenes de su promotor Isidro Barradas Martínez.

Poco tiempo después desembarca en Santa Cruz, Barradas acompañado de algunos oficiales, furibundos realistas. El general Uriarte prestó el máximo apoyo y amparo posibles. Comenzó de inmediato la recluta pero los voluntarios que se presentaron distaban mucho de los necesarios para cumplir con los fines que se había propuesto el Brigadier Barradas, siendo los alcaldes de los pueblos los primeros en rehuir colaborar con el proyecto de Barradas y compañía, siendo uno de los alcaldes más destacados en su oposición el del Puerto de la Cruz don Francisco de Arroyo, éste hizo frente de manera razonada y firme a los requerimientos del general Uriarte para  que, por sorteo destinase hombres para la recluta que se efectuaba en Santa Cruz, también se ordenara requisar las armas propiedad de los civiles, posiblemente para pertrechar con estas a los soldados del futuro batallón. En este intento quedó demostrado que los canarios no estaban dispuestos a ser reclutados ni eran tan “leales” a la corona como presumía el promotor.

         Ante el fracaso de la recluta voluntaria, los organizadores idean una trama para capturar a los hombres necesarios para sus proyectos, para ello organizan una leva de vagos ( antecesora de otra creada bastantes años después por la dictadura franquista) con lo que se abrió una amplia puerta para hacer victima al pueblo una vez más de las injusticias y fraudes ideados por los poderosos.

Aún con esto no fue suficiente para completar el batallón, por lo que se procedió a extraer milicianos mediante sorteos entre los regimientos de milicias, dándose el triste espectáculo de ver conducidos por todas partes maniatados a los hombres que debían llevar la divisa de voluntarios, de que entonces - y después -estaban muy distantes.

En resumen, el coronel Barradas recorrió varias  islas cometiendo dota clase de crueldades para conseguir su empeño. Es notorio que el buen Barradas encontró una buena mina en sus paisanos arrancados del terruño por la fuerza, traficando posteriormente con la sangre y la libertad de sus compatriotas antes de la desastrosa actuación militar que tubo en México.

Una vez concluida la recluta, el batallón parte rumbo a Cuba, llegados a la Habana el capitán general de la isla ordena la disolución del mismo, integrando a sus componentes entre los diversos regimientos de la plaza, dando al traste con las apetencias de mando y aventuras de don Isidro. El coronel no renuncia fácilmente a su proyecto y, en un empeño digno de mejor causa, se traslada a Madrid donde obtiene de la corona el mando de otro batallón expedicionario, con el cual pretende reconquistar Méjico. Poco tiempo después la expedición hace escala en la isla de paso para el puerto de Tampico. Los resultados de la expedición son sobradamente conocidos, por lo que evitamos entrar en materia, solamente apuntar que el flamante brigadier de los reales ejércitos, don Isidro Barradas, recibió tal derrota de mano de los Mejicanos que, damos por sentado que a partir de la misma se le aplacaron las ansias de reconquistas.


BREVE SEMBLANZA BIOGRAFICA DE BARRADAS

Militar natural de Puerto de La Cruz, (Tenerife) ascendido a brigadier de infantería de los ejércitos españoles  en. 10.1782, hijo de Matías Barradas y González y de María Valdés, su primera mujer. Siguió a su padre en Venezuela, donde ingresó en las milicias distinguidas de Carúpano. Intervino en operaciones contra los independentistas, ganando sus ascensos de teniente y capitán (1814) graduado de teniente coronel (1815.) En 1823 fue comisionado en Cuba con la misión de llevar a cabo la supresión del orden constitucional. En 1824 fue encargado de hacer una leva de 2000 hombres en Canarias, para las colonias americanas; pero sólo pudo reunir la mitad de la tropa prevista. Fue gobernador militar de Santiago de Cuba en  1828. Al año siguiente se le encargó una misión de pacificación de México, que fue un rotundo fracaso. Luego se retiró a Francia y falleció en Marsella, el 14/8.1835. En sus memorias Aviraneta declara que Isidro Barradas <<demostró escasas dotes de mando>>.     

Nos hemos alejado un tanto la figura del intendente Balmaceda, pero era necesario, para un mejor entendimiento de las causas que motivaron el enfrentamiento abierto entre Uriarte y Balmaceda, que no fue otro que las exigencias del primero para dotar de los pertrechos necesarios al forzado batallón levantado por Barradas con el incondicional apoyo del general, su hijo, y el secretario de la comandancia general. Como consecuencia del agrio carácter de Balmaceda y de las continuas exigencias del general, las ya deterioradas relaciones entre ambos empleados se fueron agravando hasta el punto que, hizo pasar al general Uriarte un último oficio en extremo depresivo e insultante; que colmó la paciencia de éste quien haciendo uso de su superior autoridad mandó a detener al intendente, suspendiéndole de empleo y sueldo,  ordenando su ingreso en  prisión, en el castillo de Paso-Alto.

Cuando se ejecuto la orden de prisión, se hallaba Balmaceda en La Laguna y allí fue detenido en un día lluvioso, por una compañía de soldados. Se le condujo a Santa Cruz y se le obligó a atravesar el pueblo caminando hasta el lugar de su prisión situado como hemos dicho en Paso-Alto, al otro extremo de la población. Los innumerables enemigos que Balmaceda se había creado, tuvieron la oportunidad de presenciar el cortejo. Las acusaciones contra el intendente fueron numerosas y de variados delitos, permaneciendo en prisión durante varios meses hasta que fue remitido a España donde fue vista su causa, y dictaminada de manera curiosa, pues mientras por el ministerio de hacienda se expedía real orden desaprobando la actuación de Uriarte, el ministerio de la guerra expedía otra aprobándola.

En todo caso vemos como unos pocos años después en 1827, nos encontramos a Balmaceda en La Laguna tratando de hacer pasar por milagro la visita de unas palomas que durante el velatorio, penetraron por una ventana y se posaron sobre el cadáver de su sobrino.

(7) BAILES POPULARES CANARIOS

Las distracciones habituales en la sociedad local durante el siglo XIX consistían básicamente, en la reuniones organizadas en los salones de las casas más pudientes, donde las tertulias servían de pretexto para organizar algunos conciertos caseros, pero más comúnmente para celebrar bailes donde la juventud especialmente, aprovechaba para estrechar lazos y un poco evadirse de las rígidas normas que les imponía la doble moral católica imperante en la época.

Como es de suponer, las novedades musicales provenientes del exterior no debían de ser abundantes ni frecuentes, por ello no era de extrañar que en los salones más elegantes de la burguesía se bailasen temas populares más o menos adaptados a los instrumentos de música “culta”. Por ello no es sorprendente el que las hermanas Casalón nos indiquen que, las danzas más frecuentemente ejecutadas por las elegantes damas y apuestos caballeros fuesen el “Santo Domingo” y El Sorondongo”, en contra posición a las marchas y contra marchas francesas y españolas, más algún que otro Vals.

De todos es conocido el hecho de que muchos músicos europeos se inspiraron en temas populares para componer algunas de sus más celebradas piezas. Uno de estos músicos fue Juan Sebastián Bach, quien según el investigador tinerfeño Javier García Miranda, la segunda partitura para la cuarta sonata está inspirada en la danza guanche la chacona o Sorondongo. Según dicho investigador sometida esta pieza a un proceso digital mediante el cual se separa el sonido de los violines del resto de los instrumentos, queda fielmente representada la danza del Sorondongo.
   
Como ejemplo de la composición de música de cámara basada en el folklore popular, tenemos la composición más celebrada del compositor canario de origen irlandés, don Teobaldo Power, con  sus “Cantos Canarios”. La chacona o sorondongo, con el nombre de “El canario” estuvo de moda en las cortes europeas durante el siglo XVIII, por lo que en los salones de la aristocracia y burguesía del país se bailaba profusamente desplazando a otras danzas cortesanas europeas, no por sensibilidad hacía una melodía de la tierra, sino simplemente por el hecho de que estaba de moda en Europa. En nuestras islas sigue estando-afortunadamente- en plena vigencia la chacona bajo el nombre de Tajaraste, siendo una de las más interpretadas por los grupos folklóricos y aún se continúa bailando habitualmente en muchos caseríos del interior de las islas.

Creemos interesante dar un rápido repaso a los antecedentes de la danza denominada chacona, o guaracha, cuyo nombre tiene su etimología en el genérico de guaras, guaraches o guaira con que conoce la tradición a los bailaderos públicos de los guanches, que después y por efecto de la cristianización pasaron a llamarse bailaderos de las brujas, en un intento por parte de la iglesia por denigrar y erradicar estas danzas cívico-religiosas, esta actitud intolerante por parte de la iglesia católica obligó a los sacerdotes Kankos a habilitar  guacharas fuera de los poblados en lugares alejado de la influencia de los españoles, por ello, la toponimia registra hoy en día un gran número de espacios que ostentan el topónimo de bailadero de las brujas. Estos lugares generalmente se encuentran situados en lugares recónditos, muchos de ellos en los claros de los bosques. Hoy en día en el bosque de Agua García, El Sauzal, en el lugar conocido como Las Crucitas o Bailadero de Las Brujas, existe un claro  cuyo centro está ocupado por un antiquísimo aceviño, el círculo está formado por pinos visiblemente más antiguos que los Insignes, los cuales fueron replantados en los años cuarenta del pasado siglo y, curiosamente, respetaron a los primitivos que conforman dicho círculo, este hecho en si no tendría nada de particular si no fuera por dos detalles significativos; el primero es que, al replantar los pinos respetaron el gran círculo que forma la guaracha o bailadero; ocupando el centro del círculo está un  aceviño en el cual hay dos cruces colocadas de manera desordenadas y que suelen estar “boca a bajo”, en suelo están otras dos fijadas a unos soportes y que, como las del árbol están descuidadas durante todo el año hasta la llegada del primero de mayo, en esta fecha alguien limpia el entorno pinta de blanco las peanas de las cruces y el círculo de piedras que rodean al árbol,  colocan debidamente las cruces y las adorna con flores, así como el entorno. Hasta aquí todo normal si quienes se toman tantas molestias año tras años en adornar el entorno pretendiesen rendir culto a las cruces. El ya mencionado investigador Javier García Miranda y quien estas líneas escribe, intentado hallar una explicación a tan peculiar manera de mantener y cuidar el bailadero de Las Crucitas o de La Brujas, iniciamos una visita a dicho lugar un tres de mayo, si bien encontramos el entorno limpio y adornado de flores no había  quien supiera darnos una explicación razonable sobre tal hecho, pero Javier más tenaz que yo, volvió al año siguiente y recogió de unos ancianos la siguiente información: <<...Venimos aquí porque éste lugar trae buena suerte, desde siempre nuestros padres y abuelos lo han hecho. Dicen que aquí quiso morir un <<hombre santo>> hace muchos años y dejo encargada a su familia, que hoy viven en La Esperanza que cuidaran de este lugar. Antes, se dice que venían a bailar aquí las brujas, pero ahora ya no hay.

Ante la pregunta ¿Por qué se decía que era un santo? Responde la informante <<lo que se dice santo; en realidad no lo era (en el sentido del santoral católico) pero, según le oía hablar a los viejos era una persona que hacía el bien y curaba a las gentes>>.

<<Pasamos  la víspera la noche aquí rezando, pero la del propio día de la cruz no, porque entonces vienen los curanderos a hacer sus cosas y la gente no puede estar.>>.

Otro informante Braulio de la Paz, natural de Ravelo, nos cuenta: <<Donde hoy están las crucitas, decía mi abuela que antes estaba el bailadero de las brujas. Yo recuerdo ver, al anochecer del día de la cruz, a los viejos bailando como locos; Antes se enramaba la entrada de la cueva La Labrada, que decían que era una cueva santa>>.  
    
En el último año del pasado siglo, pudimos recoger el testimonio de Doña Concepción Suárez (1906-2001) natural de del Puerto de La Cruz, pero que desde joven vivió en La Matanza (La Resbala) quien a pesar de sus 94 años de edad tenía una mente lúcida y excelente memoria, nos  dijo que en sus años mozos (allá por los años 30 del siglo XX) en un barranco de La Matanza existía un lugar llamado el convento, a este lugar acostumbraban ir en romería cierta noche del año hombres y mujeres y,  todos aportaban comida y bebida con la cual hacían una guatativoa. (fiesta) Sobre la media noche los hombres se separaban de las mujeres y éstos se ponían a bailar “como locos” hasta el amanecer, creemos que con la expresión “como locos”pretendía decirnos que no bailaban las danzas habituales, y ésta era desenfrenada, quizás en estos dos ejemplos que hemos reseñados estamos asistiendo a la pervivencia en nuestros días de las danzas rituales de los sacerdote Kankos, dedicadas a la Luna y al Sol ya que las danzas se mantenían hasta el amanecer, quizás en un deseo de dar la bienvenida al astro rey naciente, tal como se hacía hasta tiempos relativamente recientes en Arafo, en que todos los días los Kankus iban en precesión acompañados de tambores y flautas a dar la bienvenida al sol es decir iban a buscar al sol, al Pino (Hoy el lugar está ocupado por una pequeña ermita situada a la entrada del casco del pueblo). En cuanto el sol despuntaba se retiraban. Así mismo iban todos los días con idéntico ceremonial desde Chinguaro a la Montaña Grande, en la costa a buscar el sol.

No compartimos la afirmación del musicólogo canario Lothar Siemens Hernández, de que los guanches desconocían el huso de determinados instrumentos tales como el tambor, el bucio o caracol o las castañuelas. (chácaras, algunas construidas con conchas de lapas que se siguen usando en nuestros días)  Es muy poco probable que una cultura esencialmente pastoril desconociera las técnicas de elaboración del tambor o de la pandereta, instrumentos que los guanches elaboraban con pieles de cabra u ovejas y con troncos del árbol drago para las cajas.

La Tamusni, y la etnografía nos muestran la pervivencia de determinados instrumentos musicales de indudable asignación guanche. Concretamente en la isla de Tenerife, podemos apuntar los siguientes: Busios, o caracolas marinas usadas en diversas localidades desde tiempos inmemoriales, la tamusni no dice que, los archimenceyes de Moreque, y de Añico (hoy Roque del Conde), lugares que se hallan distantes varios kilómetros, se comunicaban por medio de busios.

La Caña o huesera que sirve para acompañar al tambor dando un ritmo acompasado.

Carrascal, consistente en un palito de brezo, de haya o de otro palo duro con muecas hechas en un filo, y una tablita provista también de filo, se rascaba al compás del tajaraste, las castañuelas hechas de cáscaras de lapas o de pequeñas lajas planas, eran muy usadas en Granadilla, donde también era frecuente el uso de las flautas de caña y los panderos hechos con piel de cabra y madera de drago, en Güímar se hacían unas flautas de malguradas, las que de ordinario no emplean más de cuatro tonos y dos semitono en dos octavas.

La lanza puesta al hombro y haciéndola sonar con un palito duro, era otro rústico instrumento musical guanche, que aún hoy emplean algunos pastores, las de sabina producen el mejor sonido. Las Panderetas se solían hacer con fondo de piel de cabra, poniéndole lapas como sonajeras, a los panderos hechos con iguales materiales se solía añadir  chácaras además de las sonajillas. La Sinadera o Zumbadera, estaba muy extendido su uso en Guía de Isora, consistía en una tablilla delgada (de madera o hueso) de unos 20 a 30 centímetros de largo, en uno de sus extremos se le perforaba un agujero por donde se hacia pasar una correa de cuero de unos ochenta centímetros de largo, con la que se le hacía girar o zumbar en el aire. En Daute existía una variante del tambor, consistía en introducir entre los fondos  piedrecitas lo que les proporcionaba un sonido peculiar.   

En cuanto a que la arqueología no haya aportado hasta el presente restos de algunos de dichos instrumentos, son bastante comprensible, la propia materia prima era endeble y fácilmente degradable, además de otras causas por todos conocidas, razones por la cual no es probable que  hayan podido perdurar con el paso de los siglos, no obstante, tanto la etnografía como la tradición nos aportan testimonios del uso por parte de los guanches de dichos instrumentos.

Veamos los que nos dicen al respecto el boticario español establecido en Tenerife Cipriano de Arribas y Sánchez refiriéndose a los bailes guanches:  <<Su baile favorito era el taxaraste  que se conserva. Bailábase al son de un tambor pequeño, el que era de corteza de pino ó de drago cubierto por sus dos bases con piel de cabrito curtida, el que  tocaban con un solo palo y hacían el compás con calabacitas de las de beber agua llenas de piedrecitas hasta la mitad; flautas de caña, dos piedras planas á guisa de platillos las cháscaras o castañuelas que sencillamente eran dos cáscaras de lapas. El baile era en extremo agitado y los bailarines sudaban la gota gorda. En nuestros días los campesinos que aún bailan el tajaraste, cantan á su compás coplas sencillas y rudas...>>.

Posiblemente, el mencionado investigador al escribir su articulo  no tuvo en cuenta que la denominada ocupación árabe de España, si bien fue dirigida por éstos, quienes realmente componían las huestes y los posteriores colonos eran los mal denominados “Bereberes” (Pueblos Mazighios), este extremo está sobradamente contrastado por una extensa bibliografía científica, y por la amplia toponimia de origen “berereber” que pervive en  la península ibérica.

Entre los innumerables aportes culturales de estos pueblos (ganaderos y guerreros), a la cultura ibérica de la baja edad media, formó parte sin duda alguna la música popular, y con ella los instrumentos musicales propios entre los que podemos contar los tambores, panderetas, castañuelas, flautas de caña y de huesos etc., erróneamente consideradas de origen español, estos instrumentos, son de uso generalizados precisamente en las zonas donde tuvieron mayor influencia los asentamientos mazigios “bereberes” en la península Ibérica. 

Así mismo, perduran entre el pueblo una serie de danzas de origen guanches que, algunos autores se empeñan en hacerla oriundas de países allende de nuestros mares, veamos algunas de ellas conforme nos las describe don Juan Bethencourt Alfonso, a quien seguimos en este tema.

DANZA DE LAS CINTAS

Danza cívico-religiosa que en ocasiones se bailaba ante el Mencey con motivo de alguna celebración especial y en las grandes solemnidades como el Beñesmer, y otros actos civiles, estaban principalmente destinadas a las ceremonias religiosas. Es esta circunstancia de formar parte de la liturgia guanche a hecho posible qué perdure en los actuales cultos, como en las procesiones de la Chaxiraxi o Virgen de la Candelaria, del Socorro, de Abona, y en buen número de pueblos y barrios de nuestra geografía, así como el reverencial respeto que el pueblo profesa a los danzantes, indudablemente reminiscencia de la que sus antepasados tuvo al clero Kanko, sus primitivos coreógrafos.

Ahora como en tiempos guanches, para la danza de las cintas se forman cuadrillas de 14 danzantes: 12 bailarines, 1 tamborilero, el cual toca el tamboril que lleva colgado del meñique izquierdo con un solo palillo y al mismo tiempo la flauta, y el conductor del palo, que viste igual que los danzantes y suele ser elegido el de mayor estatura. El palo es una pértiga de 5 metros de largo, que los guanches coronaban con hermosos ramos de hojas y flores silvestres, de cuya base partían doce cintas de distintos colores, de unos 5 metros de largo, una para cada danzante como en la actualidad. El principal cometido del conductor consiste en evitar que el palo de vueltas para que la danza no  se trabe.

Los danzantes se dividen en dos tandas de a seis cada una, cada tanda lleva una guía delantera y otra trasera, a las que siguen en las entradas y salidas los respectivos grupos al vestir y desnudar al palo. Al compás del tamboril y la flauta marchan bailando, dando dos pasos atrás y otros dos adelante, trazando círculos alrededor de la pértiga, en sentido inverso cada tanda, una sobre la derecha y otra sobre la izquierda, pasando alternativamente por dentro y por fuera cada vez que se cruzan. Cuando han vestido el palo o lo que es igual, cuando la pértiga aparece artísticamente cubierta por el entrelazado de las cintas, danzan en dirección opuesta para desnudar el palo, haciendo en cada tanda de guía delantera la que antes era trasera. Una vez que se concluye la danza, es decir de vestir y desnudar al palo sin que la danza se trabe la danza, los danzantes prorrumpen en regocijados ajijides, que son secundado por el público, si por el contrario, se produce alguna traba, el público los abuchea y les propina silvas monumentales a pesar del respeto de que gozan.

Según las tradiciones, la danza de las cintas tenía ciertas variantes. A decir de algunos, en ocasiones los bailadores hacían sonar las chácaras a la par que danzaban; otras, cada danzante vestía el color de su cinta, con lo que el entrelazado presentaba agradables combinaciones de agradables perspectivas; hasta finales del siglo XIX, existía una modalidad que consistía en cada danzante era acompañado por una niña que cogida de una banda, muy adornadas y bailando con donaire.

Septiembre de 2011.

ACTO DE HOMENAJE



Emotio Guanche, Puntal de puntales
Un grupo de amigos tuvimos, el pasado viernes 16, la oportunidad de expresar a nuestro amigo Emotio Guanche nuestra amistad y profunda consideración, con motivo de su cumpleaños, en un sencillo a la par que emotivo acto de homenaje desarrollado en la sede de la Asociación Auchones Libres de Canarias, donde al son de nuestro ancestral Tajaraste, tuvimos la dicha de compartir bebidas y alimentos en franca hermandad y, sin duda alguna, arropados por los Espíritus Vitales de nuestros antepasados.
En este mundo globalizado en que se han empeñado en incrustarnos los poderes facticos que pretenden la implantación de unas sociedades despersonalizadas, centradas en el consumo masivo  de ciertas bebidas refrescantes, comidas basuras, y elementos tecnológicos  destructores de la Naturaleza, la palabra “espíritu” no está de moda.  Mucho menos la palabra “nobleza”. En las sociedades supuestamente democráticas que idolatran el utilitarismo, “nobleza” y “espíritu” suenan a arrogancia, a grandilocuencia hueca.
Se considera la verdadera nobleza del hombre obedeciendo a la recta razón, tener un espíritu justo y aderezado por la virtud. Es un valor intrínseco de la persona, consustancial y natural.
Por lo tanto, la nobleza es un conjunto de valores naturales que enaltecen a la persona, dotándola de unas cualidades de franqueza y justicia universal. Se podría decir que son personas que, en el día a día, denotan educación, buenos principios y urbanidad.
La palabra amistad es usada un sin numero de veces y para un sin numero de cosas, y cuando digo cosas, me estoy refiriendo a que se le da este nombre a hechos o personas que en realidad no tendrían porque tener este titulo.
 
Es decepcionante ver como el sistema imperante va vaciando de contenido las palabras transformando su verdadero significado, convirtiéndolas en baladí, por ejemplo, en determinadas redes sociales se dice que puedes contar  con cientos e incluso con miles de amigos, la cuestión es: ¿Quiénes propugnan tan alegremente la palabra amistad, conocen realmente el sentido de la misma? Es probable que no. Para nosotros el amigo verdadero no puede tener, para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos.
El amigo es fuerte y sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos y, cuando sea necesaria, también la defensa clara y sin paliativos.
En esta materializada sociedad en que nos vemos obligados a desenvolver nuestras vidas, es cada día más difícil encontrarnos con personas en las que concurran sin paliativos las virtudes de la nobleza de espíritu, el honor y la verdadera amistad.
Servicial sin servilismos, modesto pero al mismo tiempo sanamente altivo y orgulloso de su estirpe y su cultura, acérrimo defensor de su etnia diferente y diferenciada.
La Divinidad en su infinita sabiduría en ocasiones se digna tocar con su dedo a determinados seres humanos convirtiéndolos así, en seres privilegiados y diferenciados del común de los mortales, este es el caso de nuestro amigo Emotio Guanche, un ser cuya grandeza espiritual le induce a integrarse plenamente en la Naturaleza en lugar de vivir de ella.
Amigo Emotio Guanche, desde la redacción de elcanario.net, hacemos votos para que durante toda tu vida continúes conservando tu innato y profundo sentido de la amistad, nobleza de espíritu y, sentido del honor que anidan en tu pecho, así como el gran amor que profesas a nuestra Naturaleza y a Nuestra Matria.
16 septiembre de 2011.

jueves, 15 de septiembre de 2011

LOS QUE PUDIERON SER Y NO HAN SIDO


 

 
Guayre Adarguma 
   
Los seres humanos percibimos el mundo que nos rodea gracias a nuestros sentidos físicos, la influencia de dicho mundo es quizás lo más importante de nuestra vida. Pero si prestamos un poco de atención observaremos que no todo lo que nos rodea lo registra o percibe nuestros sentidos. Echemos rápidamente una ojeada, al espacio vacío que hay entre un objeto y nosotros, ¿qué vemos?, seguramente muchos dirán ¡nada!, sin embargo sabemos que, hoy por hoy, científicamente esto no es cierto en modo alguno.
 
Nos rodean muchos tipos de vibraciones a que el mortal en general no puede responder. Está ciego, inconsciente, respecto a una parte del universo, dispuesto a revelársele si él fuera capaz de responder a sus vibraciones.
 
Corbin localiza muy cuidadosamente la existencia de un mundo mediante el cual ocurre la resurrección, un mundo que es "exterior" y sin embargo no es el mundo físico, un mundo que nos enseña que es posible emerger del espacio físico sin emerger de la extensión. Nos cuenta que la percepción de este otro mundo depende de un uso muy especial de nuestra imaginación que puede así llegar a ser “imaginación verdadera” o “real”. Entonces actúa de una manera transformadora, capaz de añadir nueva profundidad a nuestras percepciones.
 
Es imposible comprender muy bien la explicación de Corbin a menos que se sea capaz de despertar a una realidad multidimensional. Si se puede prestar la suficiente atención, el premio es el desarrollo de una capacidad o proceso que trasciende el espacio y el tiempo. Esta capacidad se desarrolla de manera especial en los espíritus sensibles capaces de intuir y expresar mediante los sentimientos posibles realidades que pudieron ser y no han sido. La poesía es el medio por el cual el ser humano puede expresar estos sentimientos que estando latentes en lo más profundo de nuestro ser, no son percibidos por los sentidos, por ello, me permito reproducir unos preciosos versos que amablemente me facilitaron los componentes de la Agrupación Folklórica Canaria Guayadeque.
 
Me gustaría que estos versos fuesen interpretados en recuerdo de aquellos miles de canarias y canarios posibles libertadores que pudieron ser y no lo fueron, víctimas de las hambrunas que cíclicamente asolan  nuestra Matria porque el sistema capitalista-colonialista e imperialista por su manifiesta incapacidad les ahogó antes de nacer.[1]
 
 
Antes de nacer moriría
 
 
“Antes de nacer moriría
En el vientre miserable
y antes de morir gritaba
¡Quiero  conocerte madre!
 
Y la madre respondía:
No tengo “ pa´limentarte”
Esta tierra que labramos
Es como tierra de nadie
 
Seca y rota por el sol
Como la piel de tu padre
Es poco lo que produce
Y no pagan lo que vale
 
Si yo pudiera nacer
Haría justicia madre
Quitando al que tanto tiene
Para darle al que le falte
 
Y la madre respondía
Mirando a nada y al aire
Duérmete canario mío
En mi vientre miserable
 
Si te pudiera pasar
A un vientre rico y sin hambre
Verías la luz dorada
Llegarías a ser alguien
 
Aunque no podré nacer
Yo soy sangre de tu sangre
Quiero ser sólo de ti
Pero no seré de nadie
 
Y la madre respondía:
Como me duele tu cárcel
Es tan poco mi sustento
Que no llega hasta tu carne
 
Mi piel apenas se estira
Lo que debería estirarse
Lo más triste es que otros tiren
Lo que yo quisiera darte
 
Ya todo se vuelve hiel
Siento que me falta el aire
Antes de nacer me muero
¿Quién hará justicia madre?
 
(A.F.C. Guayadeque.)
 
 
 
Eguerew, septiembre de 2008.



 
[1] Sí bien en un pasado no muy lejano las hambrunas las producía la falta de trigo y otros granos, en la actualidad están producidas por la falta de medios para acceder al supermercado, la imposibilidad de pagar los alquileres o hipotecas de las viviendas, los recibos de la luz y agua, la bombona de gas butano y las muertes producidas en las interminables listas de espera de la Seguridad Social para ser atendido por un especialista o ser sometido a una operación quirúrgica, entre otras muchas formas de hambrunas.

MISCELANEA DE HISTORIA DE CANARIAS (X)





NOTAS AL DIARIO DE LAS HERMANAS CASALON (II)



(4)  ALUVION DE 1826




Aluvión del 7 de noviembre de 1826, fue uno de los que se guarda ingrata memoria por los enormes desastres que causó en las islas Canarias. Una de las islas más afectadas fue sin duda alguna la de Tenerife, en ella, las fuerzas incontenibles de la naturaleza descargaron su potencial destructor arrasando tierras de cultivos, destruyendo casas y árboles, cambiando los cauces de los barrancos, cobrándose gran cantidad de vidas humanas e innumerables cantidad de ganados, los habitantes de la isla, especialmente los de la zona norte, creyeron firmemente que aquella aciaga noche el cielo se les desplomaba encima como castigo de sus muchos supuestos pecados.

Las sequías eran  frecuentes en la isla de Tenerife hasta pocos años antes del terrible aluvión. Las gentes achacaban las pocas lluvias al  incontrolado y desmesurado aprovechamiento de los montes, los cuales eran talados para la obtención de maderas, leña, carboneo, además de la nefasta apetencia de nuevas tierras para cultivo por parte de los grandes terratenientes. Como consecuencia de la masiva deforestación de los bosques, el clima comenzó a sufrir visibles variaciones, dándose con alguna frecuencia el fenómeno denominado manguera o bomba, que cayendo en un solo punto una gran tromba de agua, arrasaba sembrados y arrastraba tras de sí las capas de tierras de labor, como sucedió en La Gomera, y en la Orotava en 1815, así como en otros puntos de la isla, causando enormes pérdidas humanas y materiales.

En la isla de Tenerife, una de las comarcas más afectadas por la aluvión del 26, fue el Valle de Taoro. Entre las zonas más castigadas por el huracán estuvo el Puerto de la Orotava,  la oscura noche del 7 al 8 de noviembre, estuvo precedida por intensas e incesantes lluvias acompañadas de fuertes vientos que soplaban del N.O. esta terrible noche quedó registrada en los anales de la historia del Puerto de La Cruz, como una de las más nefastas que tuvieron que soportar sus atribulados habitantes.

Las aguas arrastraron árboles, cultivos, personas y animales, destruyendo los alrededores del pueblo, llenando de escombros la plaza real y saliéndose de madre los barrancos, estando a punto de ser arrastrada al mar la población completa como lo fue la batería de San Carlos con todas las edificaciones de los alrededores, pereciendo  dos de los soldados que estaban de guarnición en la misma, otro consiguió escapar a lomos de una cureña, y otros dos lograron escapar hacía San Telmo, momentos antes de las aguas alcanzaran al reducto. Un derrame del barranco también alcanzó y derribó al fuerte de San Telmo. El ímpetu de las aguas fue tal que, barrancos como el de la montaña del Fraile que tenían 49 metros de ancho, medido  después de la tormenta dio 413 metros, los escombros arrastrados por los barrancos que bordean al pueblo, ganaron al mar 206 metros el de poniente y 255 el del  naciente aproximadamente. En la jurisdicción de la Orotava se formaron doce nuevos barrancos excavados por la violencia de las aguas.

En el puerto de la Cruz fueron arrasadas casas en la Hoya, El Tejal, Toscal, Cabezas y San Antonio, siendo preciso para transitar por la plaza del Charco, el uso de una barca, la fuerza de los torrentes entullaron e inundaron la mayor parte de las viviendas de la población. Esa misma noche, la furia del mar arrojó contra la costa a la altura de la carnicería, a la fragata francesa Joven Grabiela de cuyos tripulantes fallecieron 15, otros tres fueron arrojados por una gran ola al píe del monturrio logrando salvar sus vidas, a otro, una ola lo depositó en el muro de la casa de Pascual Caus, donde fue socorrido por éste y su familia.

De la inusitada violencia de este temporal y de los daños que causó en la isla, nos da idea la siguiente relación:

Puerto de la Cruz, 32 personas muertas, 23 animales, 31 casas destruidas, 6 arruinadas.

Villa de la Orotava, 104 personas muertas, 591 animales, 144 casas destruidas y 75 arruinadas.

Realejo Alto, 25 personas muertas, animales se desconocen el número, casas destruidas 41, arruinadas se desconoce cuantas.

Realejo Bajo, 14 personas muertas, se desconoce el número de animales, casas destruidas 9, arruinadas se desconocen el número.

Guancha, La.  52 personas muertas, animales 344, casas destruidas 72, arruinadas 31.

Rambla, La 10 personas muertas, animales 13, casas destruidas 14,

Icod, 5 personas muertas, animales el número de casas arruinadas y destruidas se desconocen.

 Santa Ursula, personas muertas, 1, animales 38, casas destruidas y arruinadas se desconocen.

El total de los daños conocidos en los pueblos reseñados fueron los siguientes:
   personas muertas 243. Animales 1.009. Casas destruidas 311, arruinadas 112.

Las pérdidas en las superficies cultivables fueron del diez por ciento, según estimaciones de los peritos nombrados al efecto por los respectivos Ayuntamientos de la comarca
.

DAÑOS CAUSADOS EN SANTA CRUZ DE TENERIFE


Santa cruz de Tenerife, también sufrió cuantiosos daños como consecuencia del temporal, a pesar de contar con los excelentes desaguaderos naturales compuestos por los barrancos de Tahodio, al norte, de Santos o Araguy en el centro y el del Hierro o Ganigue al sur, además de numerosos barranquillos, entre ellos el del Aceite o Cagalacehite, los de Pino de Oro (Pino de uru), Almeida etc.

Hasta no hace muchas décadas, las lluvias solían ser abundantes y en los inviernos “fuertes”, éstas, hacían “correr” los barrancos, como imponentes torrentes, transportando en sus turbulentas aguas enseres arrancados de las humildes viviendas – casi siempre cuevas naturales situadas en las márgenes de los barrancos – de los pobres moradores. perros, gallinas, cochinos, cabras y vacas, e incluso personas, no era infrecuente verles arrastrados por las ocasionales riadas y flotando en las aguas de la bahía santacrucera, en las proximidades de las desembocaduras de éstos barrancos.

Podemos imaginar la dantesca visión que ofrecía la costa de la ciudad, al amanecer del día 8 de noviembre de 1826. Las aguas teñidas de un color marrón, debido a la gran cantidad de lodos vertido por los barrancos, infinidad de cuerpos de  animales e incluso personas flotando junto a   los objetos más dispares, los mástiles de algunos navíos apenas dejaban ver unos metros sobre la superficie marina, y en la rivera, cascos de naves destrozados mostraban a un cielo de color plomizo sus costillares retorcidos por la furia de las implacables fuerzas de la naturaleza y rodeados por los restos dispersos de  fardos y toneles que el día anterior habían formado parte de  ricos cargamentos con destino a Europa y América. 

Los daños humanos y materiales fueron cuantiosos, 311 casas destruidas y 1.009 las arruinadas. En el Valle de San Andrés (Abikure o Abicore), fueron arrasadas 600 fanegadas de tierras de cultivo, 3.695 varas de paredes destruidas y 5.368 árboles desarraigados. Se arruinaron la iglesia y siete casas, otras tres fueron llevadas por las aguas del barranco, 8 animales desaparecieron. (vacas y mulos)

En Valleseco las pérdidas se cuantificaron en moneda de la época en 5.300 pesos las perdidas sufridas en las casas y  tierras, 46.450 pesos en el Bufadero, 3.700 pesos en Tahodio, 5.390 en los altos de Santa Cruz (Los Campitos, Las Mesas, Pino de Oro, etc.)  y 25.560 en El Cabo ( de ellos 2.000 pesos en el cuartel de San Carlos, y 1.500 en el hospital de los Desamparados, 1.000 en la iglesia de la Concepción, 8.000 en el puente del Cabo y 1.500 en el convento de Santo Domingo;) más 2.230 pesos en las Mesas, encima de Tahodio, 6.200 en el Camino de los Coches, Almeida y Los Campos y 3.459 en el Toscal, elevándose el total de las pérdidas calculadas en Santa Cruz a 1.860.662 maravedís.

El Jardín de Megliorini, orgullo de sus propietarios-y de la ciudad- quedó totalmente destruido. En Santa Cruz no ocurrieron desgracias personales, quizás por ser una población habituada a hacer frente a los frecuentes temporales que especialmente en los inviernos azotan sus costas.

Entre los navíos perdidos en tan aciaga noche, tenemos documentados los siguientes: Tenerife, (a) Alerta bergantín de 290 toneladas, de la carrera de América, que fue lanzado a la costa, con pérdida de 15.000 duros; el bergantín Goleta de 57 toneladas, que también dio en la costa; el bergantín Tinerfeño San Juan Bautista (a) Fortuna, con pérdida de 6.000 duros; el bergantín de bandera estadounidense Potomak, de 112 toneladas con pérdida de 12.000 duros, un piloto y dos marineros; El pailebot de la matricula de Tenerife San Antonio, se perdió en la travesía de Santa Cruz a La Palma, perdiéndose con él los 6 marineros de la tripulación. Además se perdieron en la isla 16 puentes, 10 molinos, 8 acueductos y 3 templos.

El Ayuntamiento Santacrucero acordó formar un censo de los daños y pérdidas por cuarteles (distritos), y solicitar del Rey de España el perdón de los atrasos en las contribuciones, solicitud que fue desestimada por la corona.

Un testigo de excepción de la catástrofe, fue el cónsul de Inglaterra en Canarias Mac Gregor, quien impresionado por la magnitud de la misma y conocedor de la extrema pobreza de las clases populares de Santa Cruz y de la isla en general, tuvo la iniciativa de promover una suscripción  entre el comercio de Londres, para ayudar a los habitantes más desprotegidos de Santa Cruz, consiguiendo recaudar 545 libras, que eran 3.720 pesos.

Informado el gobierno español por su embajador en Londres de esta humanitaria iniciativa, impidió que la ayuda se hiciera efectiva, aduciendo que, las desgracias sufridas por las islas, era una cuestión interna de la corona española.

La magnitud de la catástrofe tuvo eco en la prensa europea, pero debido a la ignorancia de los periodistas sobre las islas, y por las deficiencias de los medios de comunicación de la época, se publicaron notas informativas tan peregrinas como la siguiente: <<Se afirma que la tempestad que asoló últimamente la isla de Tenerife no ha dejado indemne al célebre Pico. Las rocas que lo coronan han cedido a la violencia del viento; la cumbre desmoronada ha cambiado de aspecto y el monte parece hoy menos alto de lo que era antes de la tempestad.>> publicado en “Nouvelles Annales des Voyages”, XXXIII (1827), p. 28


PÉRDIDA DE LA IMAGEN DE LA  DIOSA CHAXIRAXI



Antiguo grabado de la Diosa Chaxiraxi.
 
Siendo las pérdidas humanas importantísimas y las materiales muy cuantiosas, éstas, fueron asumidas por el pueblo con la resignación propia del espíritu fatalista que siempre a impregnado los sentimientos de los isleños, quienes –por otra parte-tienen asumido que, el hecho de vivir conlleva todo un cúmulo de desventuras, tanto por la habitual dureza del entorno, como por la continua presión de son objeto por parte de los estamentos sociales dominantes. Pero aún así, sufrieron un gran quebranto espiritual con la pérdida de su venerada imagen  la Virgen de La Candelaria, - nuestra  adorada Chaxiraxi-, llegando a poner en duda la veracidad de las palabras de los predicadores cristianos,  quienes propugnaban que toda catástrofe o desgracia provenía como castigo de Dios por los continuos pecados de los hombres. El pueblo llano se preguntaba ¿cómo era posible que Dios permitiese la destrucción de su Madre, por el tremendo temporal que la arrastró hasta el fondo del mar, perdiéndose para siempre?. ¿Qué pecados podía haber cometido la Virgen para merecer tal castigo?. A los predicadores les llevó mucho tiempo el desterrar estas interrogantes de las mentes de los atribulados fieles.

El temporal fue inmisericorde con la capilla de la Diosa Chaxiraxi y sus cuatro ancianos cuidadores religiosos Dominicos, quienes pusieron más empeño en salvar el tesoro de la imagen que a ésta. Si bien estos consiguieron refugiarse en la cueva de Achbinico, la que antiguamente había servido como primera parroquia del Valle de Güímar, y posteriormente de morada a los condes de la Gomera, no tuvo igual suerte la imagen, la cual fue arrastrada con la capilla por el torrente del desbordado barranco, cuyas paredes de contención que habían sido mandadas a construir por el Capitán General de la colonia Conde de Eril, no soportó la presión de las aguas.

La coyuntura fue aprovechada por la comunidad religiosa de los dominicos para vender la mayor parte del tesoro de la Diosa Chaxiraxi, pretextando por una parte las necesarias obras de reconstrucción del templo, y por otra, hicieron correr el bulo de que la mayor parte del tesoro había sido arrastrado por las aguas. Entre las piezas vendidas figuraba una celebrada madeja de perlas. Posteriormente una copia de la imagen fue encargada al escultor orotavense F. Estéves,  cuyo costo ascendió a 3000 reales.

La isla de Tenerife ha sufrido otras importantes aluviones catátrosficos durante el transcurso de su historia reciente, recordemos algunos de ellos:  El de 1814; el 6 de mayo de  1821, el temporal destrozó el “martillo”(la punta) del muelle; el 8 de marzo de1837  las aguas del barranco de Santos inundaron la iglesia de la Concepción y, arrastraron dos casas y parte de la huerta del hospital; En al calle del Pilar quedaron destrozadas varias casas y huertas, teniendo que ser evacuada la cárcel, el 6 de diciembre de 1853, la aluvión inutilizó el camino a San Andrés, así como el que comunicaba con Los Campos; las casas del Modista fueron inundadas y el agua se estancó en la muralla de la Marina, que la cual tuvo que ser desbaratada parcialmente para permitir el desagüe; el 11 de diciembre de 1859 hubo una terrible aluvión causó grandes destrozos en la plaza del Hospital Militar, perdiendo la vida varias personas en la casa del Modista. El temporal de acaecido el 3 de enero de 1868, arruinó la torre de la casa de Francisco García: después de examinada por el arquitecto municipal, <<resulta probado científicamente la necesidad de derribarla>>. Las lluvias torrenciales del 19 y 20 de diciembre de 1879 desbaratan el puente del Cabo y ocasionan varios destrozos en el barranco del aceite; (Cagalacehite) del 22 al 24 de  diciembre de 1879 la iglesia de la concepción quedó inundada y el Diario de Tenerife no pudo acudir a su cita habitual con los lectores, pues su maquinaria e instalaciones quedaron estropeadas por las aguas del barranco.

























(5) LA CASA LERCARO

 Es indudable que en la época en que la hermanas Casalón hacen su “inspección” en la mansión de los Lercaro, esta familia estaba ya inmersa en la decadencia general que asolaba a la ciudad de La Laguna. Las primeras noticias que tenemos sobre la familia Lercaro nos dicen que el primer miembro establecido en las Islas lo hizo en Las Palmas de Gran Canaria en 1550. Fue don Jerónimo Lercaro en compañía de su hijo Ángel, éste casó con Leonor de León, y alcanzó o compró el empleo de teniente de gobernador de la isla. El primogénito de este matrimonio llamado Francisco, se estableció en La Laguna, casando con la también genovesa Catalina Justiniani. Al igual que hiciera su padre compró el cargo de teniente de gobernador, lo ejerció a partir de 1585. La familia Lercaro dedicó sus actividades comerciales orientándolas preferentemente a la exportación y al “mercadeo” en alta mar. En la historiografía canaria hay pocas noticias referentes a las actividades sociales o culturales de esta familia, posiblemente vivieron en un círculo más restringido o encerrados en sí mismos que el resto de burguesía comercial europea establecida en las islas a juzgar por el hecho de que sus varones preferían buscar esposas en  Génova que en las islas particularidad esta que queda recogida en el “Diario”.

             La casona pasó por varias vicisitudes durante las décadas siguientes durante las cuales la casa estuvo destinada a varios usos, entre ellos, fue sede de un destacamento militar, posteriormente albergó la Facultad de Filosofía y Letras, colegio de primera enseñanza, carpintería, zapatería, taller de reparaciones de electrodomésticos...Esta hermosa casona fue mandada a construir a finales del siglo XVI por los Lercaro familia de mercaderes genoveses que se establecieron en la isla años después de la conquista, en los tiempos de mayor auge comercial, los semisótanos de la casa llegaron a albergar en ocasiones a más de trescientos esclavos negros y moriscos los cuales constituían una de las mercancías más valoradas no solo por los propietarios de ingenios azucareros y terratenientes de las islas, sino que con los azucares y los vinos, constituían los productos básicos de las exportaciones canarias hacía Europa y América.

            El edificio fue objeto de varias ampliaciones durante los siglos XVII, XVIII Y XIX,  es digno de destacar que en el patio conocido como “de los esclavos”, en el muro donde se apoya la escalera exterior de acceso a la cocina de las dependencias altas, existen varios petroglifos grabados en las piedras, es posible que estos grabados ya existieran en el yacimiento de donde estas fueron extraídas, o bien pudieron ser ejecutados por algunos de los contingentes de esclavos que por la casa pasaron. Durante el siglo XX tuvo los usos que hemos reseñado más arriba hasta que en la década de los 70 del mismo, fue adquirido por el Cabildo Insular de Tenerife, quien acometió las obras de restauración del inmueble las cuales culminaron en 1993.

             En la actualidad alberga el Museo de Historia de Tenerife en el cual se conserva y exhisibe un interesante legado de la cultura colonial. Como todo buen museo que se precie, no le puede faltar un halo de misterio, por ello sus responsables se esfuerzan en crear una leyenda romántica en torno a una supuesta Catalina, la cual contradiciendo los usos de su época y clase, se negó a contraer matrimonio con el partido que le habían elegido sus parientes, decidiendo arrojarse al pozo de la casa vestida de novia. Naturalmente los promotores de esta romántica leyenda se apoya en la rumorología popular. Es interesante destacar que el brocal que actualmente está en el pozo situado en el patio trasero de la casa procede de la aljibe de la casa del Pirata o casa de los Mesas en el barrio de Machado.

 LOS FORSTALL

El secular abandono y dejación que los diferentes gobiernos españoles mantuvieron a las Islas, cuidando solamente de mantenerlas como estación de suministros de las armadas que se dirigían a las Indias, y como lugar idóneo donde colocar a toda una pléyade de inútiles empleados bien pagados parientes y amigos de los gobernantes de turno, o bien un lugar ideal donde desterrar  a los empleados incómodos para el trono, dio lugar a la creación de una economía basada en la rapiña de los poderosos sobre los más débiles. El gobierno español se limitaba a extraer impuestos de las islas sin preocuparse lo más mínimo del desarrollo de las mismas y dejando que las actividades comerciales y de otra índole fuesen desarrolladas por quien quisiese, aprovechándose éste y sus funcionarios de la recaudación de los impuestos como hemos dicho.

             Las familias europeas establecidas en la colonia canaria estuvieron siempre muy vinculadas entre sí, no sólo por los  orígenes comunes de las mismas, sino que además les unía determinados  intereses económicos o de grupo, y en algunos casos, sociales o religiosos, como es habitual en cualquier colonia. El comercio importante de las islas ha estado siempre en manos de foráneos y ellos les ha permitido  crear grupos de presión fuertemente constituidos mediante los cuales han gobernado política y económicamente al país, en unas ocasiones directamente, en otras a través de sus inmediatos descendientes ya que muchos de ellos nacieron en canarias, tomando carta de naturaleza pero no renunciando a los postulados de grupo colonizador dominante, enfrentándose en este aspecto a españoles y criollos sobre los cuales ejercían una supremacía cultural y  económica, e incluso política.

             El mayor auge de poder económico y político directo alcanzado en las islas por esta burguesía comercial foránea, fue sin lugar a dudas durante los siglos XVIII Y  XIX.

Ante la progresiva emancipación de las colonias españolas en América, el gobierno español comienza a tomar conciencia de que en el noroeste de África aún le quedan unas posesiones que si bien hasta el momento les habían sido útiles como punto de avituallamiento para sus flotas de Indias, lugar de extracción de impuestos y mano de obra semi-esclava, al perder el resto de las colonias americanas se propone “poner en producción” esta finca que le queda en el atlántico, pero al intentarlo se encuentra con que debido a los continuos subarriendos llevados a cabo por la corona durante los siglos anteriores, los medios de producción de las islas están en manos de foráneos no españoles.

             Ante esta tesitura el gobierno español comienza a desplegar una serie de maniobras tendentes a recuperar el dominio perdido de su finca, para ello dicta normativas encaminadas a fortalecer la posición de un grupo dominante cuyo españolismo es bien contrastado y haciendo uso entre otros medios, de las posibilidades que le ofrecía la ley de desamortización promueve el acceso de este grupo a la propiedad de grandes extensiones de terrenos (en ocasiones tolerando los medios ilícitos de que se valieron algunos de los adjudicatarios) que antes habían sido comunales y en algunos casos de la iglesia católica, situación esta que llegó a crear graves conflictos en el pueblo canario. Nace así una nueva y poderosa clase social opresora del campesinado denominada de caciques. El gobierno español hace uso de este nuevo instrumento a su servicio y lo enfrenta a la burguesía comercial con el ánimo de mermar el poder político y social que esta ostentaba, al mismo tiempo, fomenta el enfrentamiento entre  sí de los diferentes grupos y familias dominantes al objeto de resquebrajar el sentimiento de identidad nacional que estaba resurgiendo en el pueblo y entre determinados grupos influyentes. Como resultado final de las maniobras urdidas por el gobierno español quien, aplicando una ves más el  axioma  divides y vencerás, la nación canaria quedó dividida en dos “provincias” al tiempo que quedaba instaurado el denominado pleito insular, situación mantenida y fomentada aún en nuestros días por el poder central y sus fieles testaferros quienes se autodenominan nacionalistas.

            En este proceso de “reconquista y recolonización” por parte de los españoles, se vieron involucradas varias conocidas familias relevantes de origen europeo y afincadas en canarias,  entre ellas, naturalmente los Forstall, quienes tuvieron siempre un destacado papel en la marcha de sociedad tinerfeña en particular, interviniendo en todos aquellos negocios cuya rentabilidad era segura, no desdeñando el tráfico de esclavos e incluso la recluta y transporte para América de los semi-esclavos blancos canarios como tendremos oportunidad de ver.

              Don Pedro  se establece en Tenerife sobre las últimas décadas del siglo XVIII, tras el triunfo de la revolución de 1688 en Gran Bretaña.  Natural de Kilannyon o Kilkenny,  Irlanda.  Don Pedro Forstal, (1743- 1787)  fue castellano de la fortaleza de La Rosa, junto a la cual tenía su casa Pedro Forstall fue de  los  seis primeros regidores elegidos por el primer alcalde constitucional de la Villa de Santa Cruz don José Víctor Domínguez, según privilegio de villazgo concedido a la plaza y puerto de Santa Cruz en 1804, por la defensa mantenida durante el ataque del contralmirante inglés Sir Horacio Nelson. Durante la acción estuvo don Pedro al frente de una de las seis “rondas de abastos”, en el ejercicio de cuyo cometido tuvo un ligero enfrentamiento con las tropas inglesas en un almacén, tal como hemos expuesto en otro lugar de esta obra.

            La moral católica de Pedro Bernardo Forstall  no debió ser de muy firmes convicciones (ya que se educó en Inglaterra) según se desprende del incumplimiento de un compromiso matrimonial, del que como consecuencia fue denunciado  en 1750 por la ultrajada María Clementina Macarti, hija de Dionisio Macarti, quien reclama a Pedro Forstall, por no haberle tenido la palabra dada, condenándose a éste pagarle 1.500 ducados, caso de no cumplir. Como resultado de la reclamación se formó proceso matrimonial y se le dio por cárcel la ciudad, que él quebró. Fue condenado a pagar los 1.500 ducados, a los que María Clementina renunció, cediendo 1.000 ducados a la fábrica de la Concepción de La Laguna y 500 al hospital de los Desamparados de Santa Cruz.

             El 13 de septiembre de 1767 es cedido a Pedro Forstall la mitad de la capilla del Huerto, en el convento de San Francisco para enterramiento, por los muchos servicios prestados,  esta capilla había sido cedida por el convento a la orden tercera franciscana y de la cual posiblemente don Pedro era cofrade a juzgar por las aportaciones económicas de la familia Forstall para la terminación de las obras de ampliación, las cuales concluyeron en 1763.

            Casó con María Blanco Russell Strickland, hija también de irlandeses afincados en la isla, procrearon a Juan y Pedro Bernardo, éste último nació en 1804 e hizo estudios en Londres.  

           

Casa de la familia Forstall en la calle de San Francisco.
Foto: Archivo del Autor.
 
Los opulentos comerciantes de Santa Cruz, ante las calamidades públicas acostumbraban hacer notoria su caridad. Una de estas ocasiones fue la epidemia de gripe que asoló la ciudad en 1807, como era natural la parte más afectada de la población fue la de los pobres, victimas más propicias debido tanto a la deficiente alimentación como a las precarias condiciones higiénicas en que vivían. En esta ocasión algunos ricos comerciantes recorrieron las calles acompañados de sus criados portando grandes sacos llenos de pan y provisión de caldo que iban distribuyendo de casa en casa.



Entre estos Samaritanos, se distinguieron don Pedro Forstall y don Enrique Casalón, quienes por su mayor riqueza, costearon cada uno cuarenta camas en el hospital. Debemos destacar que era bastante frecuente el que estos dos ciudadanos costeasen conjuntamente actos públicos, como la inauguración de la Parroquia del Pilar; el ascenso de un comandante e incluso algunos festejos populares.

              La familia Forstall continuaba manteniendo o mejor dicho aumentando su influencia en la sociedad tinerfeña, en 3 de febrero de 1838, encontramos a don Bernardo Forstall, como alcalde de Santa Cruz inaugurando la fuente del barrio del cabo, la que posteriormente pasó a llamarse “Fuente de Morales”, nombre impuesto en agradecimiento del supuesto patronazgo del general.

             Entre los negocios en que participó don Bernardo Forstall, se contaba <<La Sociedad de Tenerife para la pesca del salado>>, constituida en 1838, con un capital de 10.000 pesos, y de la que era Director. Les acompañaban en la empresa Bruce and Hamilton, como tesoreros, como contador Juan Manuel Foronda, y como secretario Pedro Mariano Ramírez. Esta sociedad no tuvo el éxito que se esperaba, pero este fracaso no intimidó el animo emprendedor de don Bernardo, y ante la acuciante necesidad de que la “Provincia” contase con una banca propia local que les liberase de los préstamos de usura, los cuales en ocasiones llegaban al 75% de interés, decide crear el “Banco de Canarias”. El 18 de marzo de 1847 se firman los estatutos de la nueva entidad, en la que intervienen Basilio Fernández Franco, Antonio Auset y Bernardo Forstall. Las pretensiones de la sociedad era la consecución de un capital de 4.000.000 de reales, repartidos en 2.000 acciones. Pero los hados no fueron propicios al proyecto, y este no pudo llevarse a cabo, lo que nos hace pensar que no conviene que en Canarias se cree una banca propia, pues proyectos de creación de la misma intentados en épocas posteriores, han tenido el mismo éxito que el emprendido por Bernardo Forstall y compañía.

             Otra de las facetas comerciales que proporcionaba grandes beneficios si no se tenían demasiados escrúpulos era la emigración de los desgraciados campesinos y braceros canarios a América. Bernardo Forstall era persona que mantenía importantes contacto comerciales en Cuba en la cual residió en diversas ocasiones, (su primer viaje a La Habana lo efectuó en 1826. Volvió con su hermano mayor en y permaneció en Cuba hasta 1839 en que regresó a Tenerife, dejando a su hermano Juan en La Habana suponemos que como representante de sus negocios, apenas de vuelta a la isla, viaja a La Habana (por tercera vez) por tanto, no podía quedar al margen de este negocio que rendía píngüe beneficios económicos, bien remitiendo directamente los contingentes o financiando los mismos. Por ello llegó a ser uno de los principales proveedores de esclavos blancos de Canarias para los hacendados y las obras públicas de la recién independizada  Isla de Cuba. El control de estas exportaciones de seres humanos los ejercía Pedro Bernardo a través de la Compañía González y Forstall, quienes aprovecharon hasta el último peso de los fondos destinados por la junta de fomento de Cuba para el traslado de mano de obra barata.  En este -como en otros negocios- Forstall no debió ser un ejemplo de honestidad a juzgar por las múltiples reclamaciones que recibió de los receptores Cubanos, valga como ejemplo de lo dicho estos párrafos extraídos de un artículo publicado en “Revista de Historia”(nº 176.Año1992), por don Manuel Hernández González, quien nos dice: <<...Los empresarios canarios estaban interesados en sacar la mayor tajada de la explotación de los emigrantes a través de esas contratas abusivas. Pero también se aprovechaban de las ansias y las expectativas de los isleños facilitándoles el viaje, con la falsificación de los documentos, a sabiendas de que no eran la mano de obra joven, barata y óptima que los empresarios cubanos querían para trabajar en las labores agrícolas o en las públicas. Por ejemplo Bernardo Forstall, miembro de una notable familia de la burguesía comercial santacrucera, que era el comisionado encargado por la Junta de Fomento de la población blanca de velar por el cumplimiento de la legalidad es denunciado en 1856 por ésta por dar <<cada vez más nuevas pruebas de inmoralidad en el desempeño de sus funciones>>. Se le acusa, en connivencia con los párrocos, de falsificar las cédulas de bautismo de numerosas familias que de otra forma estaban imposibilitadas legalmente de viajar>>.

             Para concluir estas breves notas sobre la familia Forstall, queremos hacer referencia a los cargos político desempeñado por uno de sus miembros más significados. Don Pedro Bernardo, alcalde electo de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife en los años 1838 y 1843 en esta última legislatura tomó posesión el 1 de enero y cesó el 23 de marzo de 1844. Miembro de la junta gubernativa de canarias en agosto de 1836 por la isla de La Gomera. También fue miembro de la logia los comendadores del Teide con el nombre de Marco Aurelio.

Septiembre de 2011.