jueves, 8 de noviembre de 2012

Los Magotes, la última batalla de la conquista militar de Tenerife.



Crónicas del Guirre

 

Con mi despertar agitado, bañado en sudor y con la sensación latente de haber estado en la cumbre, en aquel lugar, donde suspendido en el aire, vigilaba cual dueño y señor mis pasos por las sendas de la memoria, invitándome bajo sus alas a sentirme orgulloso de todo aquello que nos une a nuestro pasado cargado de esa ancestralidad de la que su vuelo nos hace libres en el tiempo; sólo entonces recordé su nombre, "El Guirre".

Los Magotes, la última batalla de la conquista militar de Tenerife.



El amanecer del 29 de Septiembre del año 1496, una partida de soldados castellanos enviados por Alonso Fernández de Lugo y un grupo de nueve espingarderos alemanes comandados por el mercenario Jorge Grimón, se presentaron en batalla en la montaña de Guaza (Arona) resueltos a sofocar la insurrección 3.000 guerreros de las comarcas de Adeje y Abona que junto a los chasneros (alzados) amenazaban la hegemonía que los castellanos habían ganado en las comarcas conquistadas. 


El lugar elegido por los guerreros guaxit (los legítimos), Las Mesas de Guaza, para presentar batalla obedece a las profundas creencias espirituales de los combatientes. Cerca de aquel lugar se encuentra el oratorio de Los Magotes, lugar donde cada mañana se hacia la salutación a la deidad. Una zona donde podían contar con el favor de las divinidades en un trance donde intentaban alejar el peligro que representaban los gauripas (hijos de la cólera) para sus comarcas.

Aquel día las espingardas (armas de fuego), utilizadas por primera vez en la conquista de las islas, dieron la victoria a las tropas castellanas, que al filo del medio día levantaban los estandartes al grito de “San Miguel y España” por el triunfo. Unos de los episodios más crueles y vergonzosos de la conquista militar castellana para reducir la isla de Tenerife se dio en aquellos días. Los españoles, después de la batalla de los Magotes, decidieron concentrar a todos los capturados en la batalla en la desembocadura de un barranco cercano a la montaña de Guaza. No quisieron trasladar a la población cautiva, debido al desconocimiento de los mandos sobre el terreno donde se encontraban y hacer así que las posibilidades de fuga de los capturados fueran nulas, permitiendo a las tropas castellanas una mejor vigilancia sobre ellos. Aguardaban la llegada en barco del Obispo que en aquellos tiempos había en las Islas, don Diego de Muros, y su canónigo Alonso de Samarinas, para proceder al bautismo masivo de los sometidos. 


 Durante los días de espera, los soldados castellanos se ensañaron con los capturados.

Asesinatos a sangre fría, maltratos físicos de niños y ancianos, violaciones sistemáticas de las mujeres guaxit... Ésta fue la tónica general en aquel período de agonía para una población que debía ser bautizada e instruida en la fe de sus verdugos.

Un campo de concentración donde los castellanos quisieron imponer mediante el terror la supremacía de su cultura y aniquilar psicológicamente cualquier intento de resistencia de la población.

Aquel lugar, donde tantas vidas se perdieron y seres humanos sufrieron lo indecible, que en época de los guaxit se llamaba los Ceres, quedó grabado en la memoria del pueblo con el nombre de “Corral de los de Adeje”, lugar evitado muchas veces por los cabreros de la zona, debido a los horrores que allí se cometieron y, más tarde, como un guiño irónico de los vencedores, se marcó para el futuro como playa de Los Cristianos. Pero la historia siempre la escriben los victoriosos, en este caso, incluso, silenciándola.

Aunque siempre quedo memoria en la tradición oral de lo que allí ocurrió. Que un grupo de guerreros guaxit fueron valientes aquel día en la defensa de sus comarcas, aun a pesar de que sabían que su bravura nada podría hacer contra las armas de fuego de los castellanos. Todo un ejemplo y orgullo para las nuevas generaciones de cómo con un corazón y espíritu combativo se puede encarar la adversidad; honor, gloria y memoria, para aquellos valerosos guaxit cuando se cumplen 516 años de  la batalla.
                                                 
T
odavía no había amanecido cundo los castellanos fondearon la nave en la pequeña ensenada que quedaba a las espaldas de la montaña de Guaza. Siempre en silencio, los capitanes de Alonso de Lugo daban las órdenes pertinentes a los soldados para el desembarco. En amplias chalupas, el contingente de hombres, caballos y pertrechos fue depositado en la playa.

Cuando todos estuvieron en tierra, el alférez Juan Milián mandó que a todos los caballos se les forrara los cascos con trapos para evitar hacer ruido con los pasos. Se pusieron en marcha por un estrecho sendero que discurría por la ladera hacia la cima, con la finalidad de tomar posiciones en la amplia llanura que se presentaba a los pies de la montaña. Llegaron sin ningún contratiempo a la cumbre, donde los recibió una brisa gélida que soplaba en aquel paraje cuando se posicionaron en las inmediaciones de la meseta. Los soldados de infantería se desplegaron rápidamente hacia los flancos izquierdo y derecho, mientras los espingarderos de Jorge Grimón tomaban la vanguardia y la caballería quedaba en la retaguardia. Los primeros rayos de sol se divisaban en el horizonte, pudiendo ver la planicie que se les presentaba ante sí.

En la lejanía, justo en los pequeños montículos que descendían desde la montaña, pudieron divisar los guabores de Ichasagua dispuestos en tres destacamentos que los observaban en silencio. El alférez, los dos capitanes y Jorge Grimón descabalgaron de sus monturas y se acercaron formando un pequeño corrillo, mientras dirigían su vista hacia las elevaciones donde se encontraban sus enemigos.

― ¿Que os parece, caballeros? ―dijo Juan de Milián señalando con un gesto de la cara en dirección a los montículos.

―Es una posición extraña la que han tomado, sabiendo que están al alcance de nuestros caballos ―expresó Diego de Mesa.

El alférez hizo un ademán con las palmas de las manos hacia arriba y sonreía maliciosamente.
―De todas maneras, caballeros, ¿quién entiende las formas de actuar de estos animales?

―dijo con tono burlesco.

―Bueno ―comentó con aire despectivo―. Terminemos con estos andrajosos, cuanto antes lo hagamos antes estaremos divirtiéndonos con alguna de esas salvajes jovencitas que tanto os gusta, don Diego ―apuntó con aire burlón, mientras todos reían a carcajadas.

El alférez dio órdenes para que un lengua de las tropas auxiliares, acompañado del estandarte de Castilla, fuera a disuadir al enemigo y le manifestara que su lucha era en balde.

Ichasagua seguía atentamente todos los movimientos de los gauripas en la lejanía. Habían tomado posiciones en los Magotes, con la divinidad protegiendo sus espaldas. Guabinque permanecía agachado junto a su hermano, aferrando fuertemente la sunta, mirando con asombro los caballos de los gauripas. Había soñado desde niño este día, pero ahora que había llegado notaba un sudor frío y un vacío en la boca del estomago, junto al palpitar desbordante de su corazón.

Tenía miedo.

En su interior, sabía perfectamente que era miedo, pero se negaba a reconocerlo, pues eso no era lo que se esperaba de un guabor, pero sin embargo tenía miedo. Un miedo que por momentos se estaba convirtiendo en pánico.

Guasiegre se le acercó y posó la mano en su hombro.

― ¿Qué te pasa, muchachito? ―le dijo cuando notó que Guabinque estaba blanco como la leche de cabra recién ordeñada.

Guabinque miró hacia los lados, buscando no ser oído por su hermano y compañeros le inquirió al chaurero.

―Cho, ¿qué me pasa? ―dijo con tono de súplica-. Siempre quise entrar en combate, y ahora tengo una sensación como de…

―Miedo ―le cortó Guasiegre mirándolo fijamente a los ojos.

Guabinque asintió con la cabeza en silencio mientras bajaba la mirada al suelo.
―Es normal, muchachito, no te debes avergonzar por ello ―le dijo comprensivo, mientras Guabinque alzaba nuevamente la vista por lo que acababa de oír―. Todo hombre que haya entrado en combate sabe lo que es. Son las dudas de no saber qué hacer en el fragor de la batalla y, por supuesto, el miedo a la muerte. Así que sosiégate, pues cuando estés en ella tu instinto natural te guiará en lo que tienes hacer.
Guasiegre se le acercó al oído y, susurrándole, le comentó:

―Deberías estar contento; yo, la primera vez que entré en combate eran tanto los retortijones de la barriga que me cagué la tamarca y dejé un intenso aroma durante toda la batalla ―le confesó, mientras los dos estallaban en sonoras carcajadas.

El lengua, un antiguo guaxit de la comarca de Güímar pero bautizado después como Guillén Castellano, avanzaba sorteando las pequeñas tabaibas, seguido de un soldado que portaba el estandarte de Castilla. Cuando llegaban al promontorio, Ichasagua salió a su encuentro.

―¡Caramba!, qué sorpresa, pero si es el mismísimo Urma, ¿o ya te cambiaron el nombre tus amos extranjeros? ―dijo Ichasagua en tono de burla al recién llegado.
―Mi nombre no es Urma, mi nombre es Guillén Castellano, sucio bastardo ―contestó el lengua mientras miraba arrogante al chasnero.

En un rápido movimiento con su mano, Ichasagua sacó una tabona afilada entre sus dedos y se la colocó en la garganta al lengua, mientras lo sujetaba fuertemente por la solapa de su camisa ante la mirada aterrada del soldado que portaba el estandarte.
―Guillén Castellano o Urma, siempre fuiste un cobarde y ahora no sólo cobarde, también eres un traidor a los de tu sangre ―le dijo el chasnero remarcando sus palabras, mientras de un empujón se deshacía del amedrentado intérprete.
―Dime, ¿qué quieres? ―le lanzó secamente.

El lengua se compuso la ropa y tomó aire. Buscó en su pequeño bolso que llevaba colgando en bandolera y sacó un papel enrollado, atado con un lazo de color rojo y sellado con lacre. Se lo acercó a Ichasagua y le dijo:

―Aquí tienes las disposiciones de mi señor, el alférez Juan Milián. En él se encuentran los tratos que deberán tener con ustedes, si esta batalla no llegase a celebrarse.
El chasnero miraba fijamente a Guillén Castellano, pareciendo que de un momento a otro de un solo tajo de su tabona le seccionaría el cuello. Ichasagua rehusó tomar el documento.

―No conozco la lengua de los gauripas, léeme tú esas disposiciones ―le dijo mirándolo con fiereza y una sonrisa irónica.
El intérprete, receloso, rompió el sello lacado y desenrolló el documento sin dejar de mirar al chaurero.

―En el lugar de los Magotes, en la comarca de Abona, a 29 de septiembre del año de nuestro señor Jesucristo de 1496, yo, el alférez Juan Milián, por mandato del hidalgo don Alonso de Lugo, mi señor...

―Sí, sí, ya sé esos ritos hipócritas de tus amos en sus tarjas ―le interrumpió el chasnero impaciente, haciendo aspavientos con la mano.
―Te he dicho que me leas las disposiciones, no tengo todo el día para escuchar boberías ―le espetó.

El lengua, cada vez más incómodo y contrariado, se dispuso a leer la parte del documento donde se encontraban esos mandatos:

―Primero ―comenzó Guillén Castellano en voz alta para que fuera escuchado por todos―, rendición incondicional de las fuerzas de los sublevados; teniendo en consideración esta actitud, se respetará la vida de todos. Segundo, juramento de sumisión a nuestras altezas los Reyes Católicos. Tercero y último, ser bautizados e instruidos en la fe de nuestro señor Jesucristo.

El lengua terminó mientras Ichasagua encendía una chispa de ira contenida en su mirada. Tomó despacio el documento al tiempo que observaba con soberbia a su interlocutor. Lo tiró al suelo ante la visión turbada del intérprete y el palidecido soldado que mantenía el estandarte. Sacó su pene y empezó a orinar encima de las disposiciones. Cuando terminó, lo agarró del suelo, volvió a enrollarlo y le puso la cinta roja.

―Toma ―le dijo mientras le arrojaba el documento mojado a sus pies―. Ve y dale cuenta a tus amos de que no me gustan sus disposiciones. También dile que no vine hasta aquí hoy para rendirme a nadie y que nunca más me someteré a ningún hombre que, como yo, naciera libre. Antes prefiero morir en combate y que los cuervos se sirvan de mis entrañas en esta bella mañana. Ahora, vete y que cada cual mire por su vida ―sentenció Ichasagua mientras le daba la espalda a Guillén Castellano y volvía sobre sus pasos hacia donde se encontraban sus guerreros.

El intérprete, junto al soldado que portaba el estandarte, recogió el documento y emprendieron ligeros el regreso hasta sus posiciones. Al llegar, los mandos del ejército castellano se apresuraron a interrogarlos.

―Señor ―dijo entrecortado por la falta de aliento―, no quieren llegarse a pacto ninguno ―le comentó mientras le mostraba el documento mojado y con la tinta escurriendo―. ¡Lo ha mojado con sus orines! ―dijo con un tono de voz alterado.
Juan Milián montó en cólera mientras ordenaba a los que portaban los tambores tocar a rebato. Sus compañeros de armas montaron sus caballos y se dispusieron en retaguardia de sus hombres para dar las respectivas órdenes de entrada en combate. En el ambiente se podía respirar el nerviosismo por lo que allí habría de ocurrir. Un intenso hedor a sudor de caballos y polvareda, mezclado con el olor acre de la pólvora utilizada para las armas, inundó el ambiente.

La muerte estaba cerca y acechaba.

El alférez, montado en su caballo, que se movía inquietamente de un lado a otro, se puso delante de sus tropas y las arengó.

―¡Ea, señores!, somos caballeros españoles y debemos demostrar a esos salvajes contra quién entran en justa. No tengáis piedad, pues no conocen nuestra fe en Cristo, haced la idea que estáis delante de alimañas salvajes a las que hay que exterminar ―gritaba con las cajas tocando de fondo orden en batalla.

―Hoy, día de San Miguel Arcángel, la victoria será nuestra para mayor gloria de nuestras católicas majestades. ¡Por eso, quiero que os unáis a mi grito y que os oigan esos bastardos! ¡San Miguel y España! ―exclamó gritando, mientras era coreado con el mismo grito de guerra por sus soldados, que levantaban sus armas con los ojos desorbitados.
Desde la lejanía, Guabinque oyó los gritos de los gauripas en su ininteligible lengua. Ichasagua se adelantó y dedicó palabras de aliento a sus hombres antes de la batalla.
―Hermanos e hijos de la tierra de Guina. Hagamos que este día sea recordado por los hijos de nuestros hijos para que se guarde memoria de que hoy, en este lugar importante y sagrado para nuestro pueblo, fuimos valientes en la defensa de nuestras comarcas. Que Achaman sea nuestro testigo y amparo.

Repentinamente, desde las pequeñas colinas justo detrás de ellos, de entre el centenar de mujeres y niños que se encontraban allí, Guabinque y Guadote pudieron escuchar nítidamente la voz desgarradora de su madre que gritaba:

―¡Aumenten los honores, valerosos hombres de Guina!

Guabinque notó que el alma se le encogía por la emoción, pues sabía que su madre luchaba contra sus verdaderos sentimientos para alentarlos en aquel trance.

A continuación, todas las mujeres irrumpieron gritando los ajijides para azuzar a sus hombres al combate. Ichasagua y todos los guerreros las miraban con expresiones de alegría. En un momento dado, todos giraron sus cuerpos y miraron en dirección a los gauripas. El chasnero levantó su banot al tiempo que lanzaba el grito de guerra guaxit:

¡Datana! ―gritó a viva voz, mientras daba orden de avanzar al grupo de combatientes del centro.

Todos se lanzaron en tropel con sus armas en alto mientras vociferaban.

¡Datana!
Jorge Grimón hizo avanzar a sus nueve espingarderos alemanes hasta una distancia prudencial de sus posiciones originales. Los mercenarios clavaron el apéndice situado debajo de las armas en tierra, mientras con la rodilla en el suelo pegaron sus caras a la espingarda y apuntaron al enemigo, esperando la orden de su jefe.

El centro de los guabores guaxit se acercaba hacia ellos rápidamente, mientras el flanco izquierdo y derecho permanecían rezagados con el ánimo de envolver a las tropas castellanas cuando el centro de sus guerreros entablara el cuerpo a cuerpo contra los españoles. Guabinque avanzaba decidido empuñando fuertemente con una mano la sunta en alto, mientras sentía la boca reseca, un agudo dolor en el estómago producido por los nervios y el corazón latiéndole furiosamente en su pecho. Ya podía distinguir a aquellos hombres, con sus ropas extrañas, que, rodilla en tierra, permanecían con sus caras pegadas a sus extraños bastones.
Entonces escuchó aquella palabra.
La palabra jamás se le borraría de su mente, a pesar de que en aquellos instantes no podía entender.
―¡Fuego! ―exclamó Jorge Grimón, gritando como un poseso.

Para Guabinque, el tiempo pareció ralentizarse. De aquellos extraños bastones salió un ensordecedor retumbo, como el que producían los truenos en las cumbres los fríos y lluviosos días de invierno, mientras despedían por la boca una lengua de fuego y humo denso. Sus compañeros que estaban más adelantados que él cayeron en el acto al suelo, llenos de sangre que brotaba abundantemente de sus pechos, brazos y cara. Giró la vista y vio horrorizado cómo su hermano caía a tierra con la mitad de su cara destrozada. Guabinque sintió un intenso pitido en sus oídos que amortiguaba el ruido de gritos y quejumbres de la batalla, como si los oyera en la lejanía. Se acercó a su hermano y lo tomó entre sus brazos.

El impacto le había arrancado a Guadote la piel y músculos de media cara, dejando al descubierto un amasijo de tendones y hueso. Sangraba profusamente, mientras los estertores de la muerte hacían su aparición. Guadote clavó sus ojos azules en los de su hermano, temblando y respirando con dificultad. Se aferró fuertemente a su brazo y, dando un último jadeo, quedó inmóvil.

El flanco izquierdo y derecho de los guerreros guaxit se replegaron en desbandada, desconcertados por aquellas armas de los gauripas y, volviendo a reagruparse, cargaron nuevamente contra el enemigo. Los espingarderos se retiraron a retaguardia para preparar nuevamente sus armas, dando paso a la carga de la caballería, que salió impetuosa al encuentro de los sublevados, mientras las alas izquierda y derecha de los soldados españoles envolvían a los guerreros guaxit. Ambos bandos se acometían con fiereza en el cuerpo a cuerpo, llenando el entorno de gritos, lamentos y jadeos por los esfuerzos.

Guabinque, con los ojos llenos de lágrimas, agarró su sunta y, con una ira indescriptible, se lanzó furioso al encontronazo de la caballería que avanzaba inexorable. Uno de los jinetes alzó su pica para ensártasela en el pecho, mientras éste, de un ágil y rápido salto, clavaba la sunta con violencia en el cuello del español. Guabinque sintió cómo el arma, al penetrar, destrozaba músculos y tendones, haciendo caer del caballo a su adversario. Cuando estaba en el suelo, de un rápido quiebro dejó el trozo de sunta en el cuello del jinete, que se revolvía de dolor en el suelo. Y volvió a embestir a un nuevo enemigo.

Su mente no pensaba. Estaba cegado por la cólera.
La batalla estuvo reñida desde el principio, pues unos y otros luchaban con furor, pero las armas de fuego darían aquel día, irremediablemente, la victoria a las tropas castellanas. La caballería rebasó las posiciones enemigas para volver a situarse en retaguardia y los espingarderos volvieron nuevamente a descargar otra andanada contra los sublevados. La muerte se cebó aquella jornada con los valiente guerreros guaxit. Avanzada las hostilidades, cientos de cuerpos ensangrentados de guabores se hallaban desperdigados por el campo de batalla.

Guabinque seguía batiéndose con odio en la contienda. Cuando luchaba encarnizadamente contra un español, de reojo vio avanzar hacia él un jinete que blandía un extraño artefacto con una bola salpicada de afilados picos. Se giró para acometerlo y sintió un violento golpe en el lado izquierdo de la cara a la altura de su frente. Se tambaleó sin poder coordinar sus miembros y cayó de espaldas, quedando boca arriba sin saber dónde estaba, mientras sintió cómo se teñía de rojo intenso el azul del cielo y una voz que le sonaba lejana le increpaba a huir, hasta que todo se volvió oscuridad y silencio.
La caballería se aplicaba con saña en perseguir y aniquilar a los guaxit que se batían en retirada. No respetaron a las mujeres y niños que recogían los cuerpos de sus guerreros, también ellos fueron víctimas del exterminio de la caballería española. Al filo del mediodía, los castellanos levantaban y hacían ondear en el campo de batalla los estandartes de Castilla con vivas muestras de júbilo por la victoria.


 De la novela “Taucho, la memoria de los antiguos”, Fernando Hernández González CBS Ediciones- ISBN-978-84-614-3004-8.

 

viernes, 28 de septiembre de 2012


miércoles, 7 de noviembre de 2012

CAPITULO II (V)




EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA

UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS

ÉPOCA COLONIAL: SIGLO XVI



CAPITULO II (V)


Guayre Adarguma Ane’ n Yghasen


1501 Noviembre 6.
756-36 bis.-[AI pie de la data anterior dice: «A la buelta está Pero Negrín»; en efecto, dice: Doy a vos Pedro Negrín una suerte de ta. en Tacoronte, q. fue de Antón Martín, sapatero, linderos con Moxquera, y asimismo doy a vos Juan Sanches las tas. de Beatris Serra] (sic). 6-XI-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Noviembre 7.
En sesión del Cabildo de los invasores europeos llevada acabo en el asentamiento de Eguerew n Chinech (La Laguna-Tenerife): “ Ordenaron e  mandaron el señor Governador con acuerdo e voto de los dichos señores todos unanimetor e concordia, que Anaga sea dehesa desde la Punta del Hidalgo aguas vertientes fasta Tegina, por el lomo por encima de casa del Obispo e por el lomo de Tahodio fasta (la mar) e de Tahodio por el lomo fasta la mar; e queda las aguas vertientes de todo esto fuera de la dehesa, todo lo cual queda para vecinos de la ysla, ecebto gomeros y guanches. E que si alguno tiene dentro de la dehesa algunas heredades, las cerquen porque non reciban dapño del ganado, y sy no lo cercaren y sy algund dapño recibien, que sea su e culpa e no de los dueños de los dichos ganados; por quanto a los gomeros se les dará en otro lugar, so pena que sy entrare con ganado que lo pierda; pero sy se provare que alguna persona tomó alguna res, 1 por la II primera cient açotes con las setenas e por la segunda cortalle las orejas e echalle de la tierra.”

1501 Noviembre 12.
En vyernes xii de novyenbre de M di años. fol.30 r.

250.-Cabildo. F:

En este dicho día entraron en Cabildo el señor Alonso de Lugo, Governador, con su alcalde mayor Pedro  de Vergara e los regidores Mateo Vyña e Guillén Castellano e Lope fernández e el fiel esecutor de la dicha ysla Alonso de las Hijas, para fazer e ordenar e proveer lo que cunpliese a servycio de sus Altezas y bien y pro de la ysla, que es asy en esta guisa. E Hernando de Trosillo, regidor, otrosy.

251.-Dehesa de Anaga.

Ordenaron e mandaron los dichos señores Governador e. regidores que por quanto está ordenado e mandado por el señor Governador e Cabildo en que dieron por dehesa a Anaga segund ya está dicho en la otra ordenança antes désta, ordenaron e mandaron que qualquier ganado que entrare, asy de los vecinos de Taganana como de los otros vecinos de la ysla que entrare en la dicha raya ya dicha, e de los vecinos de Taganana asy mesmo pasare la lomada que fuere señalada por dos regidores, Lope Fernández e Guillén Castellano, que para ello son proveydos, que saliendo de la dicha raya para entrar en la dehesa, seyendo tomados en ella, s y fuere guanche el que guardare el tal ganado, le den en pena cientaçotes .e por la segunda cientaçotes y el señor del ganado pague por la primera vez seys cientos mrs. e por la segunda mili e dozientos e por la tercera pierda el ganado, e el guancho  que lo guardare salga de la ysla; e el que 1o acusare aya la tercia parte del dinero.

252.-Dehesa de Anaga. fol. 30 v.

Otrosy ordenaron e mandaron que esta dehesa sobredicha, que está para criar cabras e todo otro qualquier ganado que allí se echare, ecebto puercos y vacas, y todos estos dichos vecinos que allí metieren sus gana dos que ninguno II pueda matar ni sacar ni herrar s y no fuere con acuerdo del Cabildo, e asy mesmo no puedan meter syn acuerdo del dicho Cabildo para que se sepa lo que mate, porque se hagan sus gamabuesas al tienpo que se concertare. E qualquiera que lo contrario heziere pague en pena dos mili mrs. para los propios de la ysla.

253.-Diputados, Lópe Fernández y Alonso de las Hijas.

Otrosy ordenaron e mandaron que Lope Fernández, juntamente con Alonso de las Hijas e Alonso de las Hijas con él, pongan el precio en los vynos e frutas e otras mercadérías y esecuten las penas que ecedieren los mercaderes que ellos pusyeren. (Acuerdos Cabildo colonial de Chinet (Tenerife)  v. I:42)

1501 Noviembre 7.
La lamentable destrucción del medio ambiente y la biodiversidad que sufre las Islas Canarias tiene sus orígenes en los albores de la invasión y conquista de los castellanos y demás europeos, éstos no sólo transformaron la orografía de las islas sino que además arremetieron contra la fauna, especialmente perros y cuervos, de éstos últimos hoy en día es difícil ver algún ejemplar en la isla de Chinech (Tenerife) pues éstos fueron prácticamente erradicados desde los primeros asentamientos europeos según quedó recogido en las actas del Cabildo: “Y ansy se pregonó más que dentro de seis meses, que se contaron desde el dicho día de Nuestra Señora, todos los vecinos e moradores estantes e abitantes, asy castellanos como portugueses, canarios, gomeros e guanches, que no estuviesen so sojudición de otra persona, matasen los cuervos. E para dar a cada uno la cantidad que ha de matar, manda el señor Governador que vayan al bachiller Aparicio Velázquez, su teniente, para que él dé a cada uno la cantidad  que ha de matar, para que tengan cargo dello, porque sy lo contrario de lo uno y de lo otro hezieren pagarán por cada cuervo a diez mrs. en la cantidad que cada uno ha de tener cargo de matar, pasado el término. E porque veniese a noticia de todos mandóse pregonar públicamente.

1501 Noviembre 13.
Dto. 917-31.-Pablo Martín, conquistador. Un pedazo de ta. de s. q. es desde las cruces donde murió la mujer en la lomada hacia la mar. Q. se vos asiente 2 c. donde decís. 13-IX-1501.

1501 Noviembre 17.
Dto. 684-26.-Pero García, natural de Grand Canaria. 2 c. de ta. de s. «donde nasció Benitomo entre medias de dos barrancos q. es cabe el camino». 17-IX-1501. [Vide 621-21].

1501 Noviembre 17.
652-52.-Juan Ruiz de Requena. Un cerro redondo toda la mesa de la otra parte frontero de Tegueste fasta la montaña, el cual dho. cerro es en medio de los dos caminos q. van a Tegueste, con una fuente pequeña q. en él está. 17-XI-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Noviembre 20.
Manifiesto sea a todos la que la presente vieren como yó Alonso de Lugo Gobernador de las yslas de Tenerife e de San Miguel de la Palma [Se inserta el poder concedido por los reyes en 15 de noviembre de 1496 autorizando al Adelantado para repartir las casas, tierras y heredades de la isla, con el motivo de que se acelerase su poblamiento]... Por quanto vos Alvaro Pérez venisteis a vivir a la dicha ysla e aveis noblesido y edificado y gastado mucho vuestros dineros en nobleser la dicha ysla de San Miguel de La Palma e aveis fecho a Sus Altezas mucho serbisio ansi con lo mucho que gastasteis con poblar y edificar e que se espera que haredes de cada dia, que sois digno de remuneracion e galardon e hasta agora en remuneracion de lo subsodicho nunca se vos ha dado ni fecho mersed de ningunas tierras e heredamientos de la dicha ysla y la intinsion de Sus Altezas e voluntad es de faser gracia y mersed aquellos que lealmente le sirven e aman e serbir especialmente a los que edificaren e ennoblecieren en la dicha ysla, e porque siempre ellos e los que de ellos subsedieren tengan maior deseo del serbicio de Sus Altezas e ansi mismo yo el dicho Alonso de Lugo en remuneracion y galardon de lo subsodicho por el presente usando del poder y facultad de Sus Altezas a mi dado que de subso van incorporadas hago repartimiento de las tierras a vos el dicho Alvaro Pérez de un pedaso que son en la Lomada de La Galga, que podra aver ocho caises de monte e de limpio, las quales dichas tierras tienen por linderos por la una parte Juan Afonso de Las Boias e de la otra, Martin Perez, vuestro hermano e vuestros sobrinos e Simon e Juan Alvarez las quales dichas tierras de subso declaradas e lo a ellas anejo e pertenesfiente con todas sus entradas e salidas e pertenensias asiones quantas [ xxxxxxxxx  en qualquier manera sin dejar ni tener ni tomar para Sus Altezas cosa alguna ni parte de ello, do e fago grasia e donacion pura y non revocable (...) en testimonio de lo qual vos do e fago la presente firmado de mi nombre e ruego al dicho escribano publico que lo firme de su nombre, dado en la ysla de San Miguel de La Palma en miercoles viente y ocho dias del mes de noviembre año del nasimiento de Nuestro Salvador Jesuchristo de mill e quinietos e un año/ / testigos que fueron presentes Juan Afonso de las Boias, e Pedro Yanes, portugues, vecinos desta dicha ysla desan Miguel de la Palma/ / e por ende fise este mi signo en testimonio de ver- dad, Alonso Marquez, esc. publ. (En: Manuel Garrido Abolafia, 2002)
1501 Noviembre 22. En puertas el último descubrimiento colombino, que darían al traste con el truque, para imponer el despojo, las "conchas" de la púrpura se devaluaron. Al no dotarle de personal, Antonio de Torres buscó socio que las cosechase, encontrando al genovés Mateo Viña, regidor de Tenerife, criador de caña, tratante de esclavos y relacionado con Juan de Guzmán. A cambio de la mitad de la cosecha, descontados los gastos, sus hombres recogieron las conchas, siendo probable que continuase el negocio en solitario. Sin valor en la conquista castellana, aún compraba el rey de Portugal las conchas de Canarias, en el siglo XVI, para rescatar en su"Mina de Oro". A 22 de noviembre de 1501, Sánchez de Valenzuela entregó la fortaleza de Santa Cruz, en la Mar Pequeña, provincia de África, al veedor Antonio de  Torres. Poco después recibió nombramiento alcaide y gobernador Gran Canaria. En Tagaoz el escribano Gonzalo de Burgos, probablemente con Alonso de Lugo, Juan de Arines ocupó la escribanía de la isla. ". (L.A. Toledo)
1501 Noviembre 24.
900-14.-Alonso Gómez. Una ta. en Garachico e una huerta q. se llama Aradoman, q. linda con camino del Concejo desde el barranco viniendo por los riscos. Vos doy 2 c. 24-XI-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Noviembre 28.
439-17.-Rodrigo Montañón. 5 f. de r. en Guymad con los diez vs. q. yo fice repartir. q. digo q. vos asiente 4 f. en Guyma. 28-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Noviembre 25.
274-1.-Pedro Benavente, mercader, vo de Cáliz, ausenté. En el río de los Çaozes q. es la isla de Grand Canaria [testado; sobre escrito: La Palma] 60 f. de r. para cañaverales de azúcar, en lo cual fagáis un engenio cada q. vos quisiéredes, en q. moláis los dhos. cañaverales al tiempo q. dello nescesidad hoviéredes. Entiéndese q. le do la mitad de todas las tas. del río de los Çauces, e q. si no oviere más de por un engenio q. se lo da todo [testado] en q. hay 120 f., q. le da la mitad; quedó q. le dio su merced 60, Alo de Lugo [sólo la firma autógrafa] 25-XI-1501.  E luego el dho. Sr. Gobernador dijo q. otorga q. vendía ál dho. Pedro Benavente sus tres navíos Santelmo, Papelero y San Benito, 650 mil mrs. de moneda [blanco] de los cuales dhos. mrs. se dio por quito, desenvistiose del señorío y propiedad de q. ha y tiene dhos. navíos y jarcia dellos y tres paroselos. . (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Noviembre 25.
361-19.-Pedro de Vergara. Orden de Alo de Lugo al alguacil mayor Batysta d Escaño para que dé a P. de V. la posesión de estas tas. de Tacoronte [del n° 360-17]. q. digo q. lo yo le di [sic] al abad q. me remito al testigo yeso valga y si acaso se dio después q. no valga ...[tras «abad» interlineado «y a su hermano»], 25-IX-1501. [En el reverso el acta de posesión a 1-X-1501, ts. Vello, Pero Hernandes, Juan Sanches, e Juanyanes cara los cualedhos. e el dho. P. de V. todos juntamente tenían de ta. e entre todos fue partida e cupo al dho. P. de V. como dho. es de consentimiento de todos e yo Juan Sarmiento fui presente a ruego del dho. B. d E. fue por .de Antón de Vallejo ...]. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Noviembre 26.
 409-65.-Pedro Hernandes [de Lugo]. Escribano público: vos mando q. a P. H. mi sobrino, asentéis una parte de ta. en Guyma en el repartimiento q. hice el otro día cuando fui allá, q.  entiende Junto con lo del Romano, 6 f. 26-XI-1501(Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Noviembre 26. Acta bautismal por el rito católico, de la parroquia de Garafía, Isla Benahuare (La Palma).Em hos vinte eseis dias domes de novembro daera de Mil equinhentos eno venta e simquo batize eu Manoel marques Sacerdote de misa amos fo de Fco Roiz ebreasis Hois fueram padrinhos leonel Mendes e Catherina frez e por verdade o firme era ut supra.
Em hos dezanoue dias do mesmo mes e era batizei a Isabel fa de Luis Roiz e de sua molher Mª miz fueram padrinhos Fco. Roiz e Catherina dias e per verdade o firme dia e era ut supra. (Manoel Marquez.) 
1501 Noviembre 27.
1.280-4.--Francisco de León. Unas tas. en Taoro q. linda con Albornoz desta banda de arriba y va el barranco abajo de una banda y de otra, en las cuales tenéis unas cuevas de vuestra morada y en más unos corrales de cabras, q. agora vos las torno a dar segund de antes. 27-XI-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Diciembre 6. Ecija. Incitativa al conde de Cifuentes, don Juan de Silva, alférez mayor, del Consejo y asistente de Sevilla, para que determine en la petición presentada por Pedro Fernández de La Palma, hijo del capitán de La Palma, en nombre de los canarios de dicha isla, para que los señores que tienen como esclavos a dichos canarios los pongan en poder de otras personas, mientras el dicho don Juan de Silva ve la libertad concedida por el rey a favor de éstos, a fin de que no sean maltratados por sus dueños. Don Alvaro. Episcopus ovetensis. Franciscus licenciatus. Johannes licenciatus. Zapata. Tello. Muxica. Vitoria. Pérez.  (E. Aznae; 1981)

1501 Diciembre 9. Ecija. Orden a don Alonso de Lugo, gobernador de Tenerife y La Palma, para que permita que ciertas personas de dichas islas actuúen como testigos de Juan de Araoz, Rodrigo Pérez, Juan Colmena y otros vecinos de La Palma ante el gobernador de Gran Canaria. Don Alvaro. Franciscus licencia tus. Petrus. Johannes licenciatus. Zapata. Muxica. Mármol. Pérez. . (E. Aznae; 1981)

1501 Diciembre 17.  Alonso de Lugo, declarando ante el Tribunal de la Inquisición decía: "Que estando este testigo en Tagaost, que un judío, no se le recuerda su nombre, le dijo que Gonzalo de Burgos, escribano público de Gran Canaria, que tiene mucha gana de ser judío, y que su padre así murió judío y él asimismo lo sería, aún entre los cristianos, aunque se les mataba y quemaba; mas aquel tenía una poca de fazenda en Gran Canaria, y que la vendería e se iría a Tagaost...".

Esta curiosa declaración lleva la firma original de Lugo, tal vez la única que hoy exista en nuestros archivos.








martes, 6 de noviembre de 2012

CARTAS DE PEPE JUAN DESDE TAMARANT (VII)





La muerte del cabrero



Por Paco Déniz (*) - Canarias Semanal
Desde que el mundo es mundo, y probablemente mucho antes -escribe PACO DÉNIZ - los antepasados de Toño, el cabrero de Tafuriaste, han pastoreado su ganado por el Valle de Taoro (...).
Desde que el mundo es mundo, y probablemente mucho antes, los antepasados de Toño, el cabrero de Tafuriaste, han pastoreado su ganado por el Valle de Taoro. Entonces llegaron los del chalet y se quejaron del olor de las cagarrutas, de las moscas y de las plantas rapiñadas. Escrupulosos con las cabras no les molesta la mierda y los ladridos de sus perros, pero el sustento de Toño pa' descanse sí. Por eso inician una campaña de acoso y derribo al cabrero. Tienen abogados, políticos, leyes a su favor; tienen todas las de ganar. Nadie habla con él, sino que van a la prensa, a sanidad, e incluso presentan propuestas para eliminar su actividad ganadera. En las comisiones del Ayuntamiento de la Orotava, los concejales del PP  insisten una y otra vez en que hay que sacar las cabras de ahí. El Ayuntamiento gobernado por CC no hace nada, no da soluciones, no dialoga y cede a las presiones de la avanzadilla política de los nuevos ricos. Sanidad le manda advertencias por escrito. El ayuntamiento le encierra las cabras cerca de dos meses, dos meses sin salir a comer alguna hierbilla. Cuesta mucho el pienso y la economía del cabrero se resiente. Llega entonces la amenaza municipal de 72 horas para desalojar el barranco. Pero las cabras están preñadas de baifos. Todo el mundo lo sabe, los baifos anuncian la navidad y las cabras no se pueden mover. Pero no hay luces en los responsables políticos municipales, no hay amor por lo nuestro ni por los nuestros, sólo un plazo de 72 horas, un plazo que finaliza también con vida de Toño. Una persona buena, excelente, afable. Las presiones del chalets, los silencios y las amenazas notificadas acabaron con su vida, asesinándolo, igual que matan a la agricultura y a la ganadería. Matando a disgustos a los ganaderos. Creando alarma social por una fiebre sin consecuencias que arruina a las cabreras que no venden su queso porque la prensa retrata tus cabras en las portadas como si fueran animales corruptos. Eso sí, al entierro asistieron las autoridades políticas, las mismas que no dieron una solución, las mismas que admitieron la presión a trámite, que no se sentaron a hablar, las mismas que subvencionan la carne y el queso foráneo y arruinan al del país.
 ¡Qué le vamos a hacer! La vuelta al feudalismo es lo que tiene, que la venganza y la inmolación se convierten en una salida política. Pero no es aconsejable volver a esos tiempos, porque las pasiones se enconan y la gente se suicida, y se enviolentan, y se enredan una manta a la cabeza y no sabe uno lo que puede pasar.


(*) Paco Déniz es profesor de la Universidad de La Laguna y miembbro de Alternativa Sí se Puede por Tenerife.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
MIÉRCOLES, 24 DE OCTUBRE DE 2012
LA OROTAVA. EL DIA.
Dolor y rabia en Benijos
Benijos se paralizó ayer para enterrar a Antonio Dóniz Melchor, el cabrero que se quitó la vida este lunes, día en que se cumplía el plazo dado por el ayuntamiento para desalojar sus cabras del barranco de Tafuriaste. El Cabildo pidió ayer posponer la decisión final sobre los animales "por respeto al fallecido".
RAÚL SÁNCHEZ, La Orotava
El barrio orotavense de Benijos se paralizó en la tarde de ayer para despedir al cabrero Antonio Dóniz Melchor, que según los informes preliminares de la autopsia se habría quitado la vida este lunes tras ingerir algún tipo de veneno. Su muerte se produjo justo el día en que expiraba el plazo que le había dado el Ayuntamiento de La Orotava para desalojar sus cabras del barranco de Tafuriaste, debido a la aparición de un brote de fiebre Q. El entierro de este hombre de 51 años, casado y padre de tres hijos, aunó dolor y rabia por una muerte trágica que familiares, amigos y vecinos consideran que pudo evitarse.
Cientos de personas acompañaron el féretro de Antonio Dóniz Melchor en la cripta de Benijos y los bajos de la parroquia de Santa María de la Cabeza y San Isidro Labrador.
Casi todos en el barrio vinculan la trágica muerte de "Toño el cabrero" con el proceso de desalojo obligado de sus cabras del barranco de Tafuriaste, junto a las de otros dos cabreros. Desde hace casi dos meses, Dóniz afrontaba un conflicto que terminó por superarle. Este lunes cumplió una amenaza que había repetido a mucha gente, desde amigos hasta concejales de La Orotava.
En Benijos, la muerte de este vecino ha causado mucho dolor por su pérdida y por ver una familia destrozada, pero también mucha rabia, sobre todo entre quienes creen que se ha empujado a los cabreros hacia un callejón sin salida.
El consejero insular de Agricultura y Ganadería, José J. Bethencourt, que ayer acudió al sepelio acompañado del alcalde villero, Isaac Valencia, y del edil Juan Dóniz, pidió posponer la decisión final sobre las cabras de Tafuriaste "por respeto al fallecido". Además, recalcó que "ahora es mucho más urgente reflexionar sobre lo ocurrido que reubicarlas".
ANC cree que la tragedia se pudo evitar
ANC criticó ayer la "mala gestión" del gobierno de La Orotava (CC) en el desalojo de las cabras del barranco de Tafuriaste y consideró que "si se hubiera actuado de otra manera en este asunto, el suicidio de este cabrero podría haberse evitado". Según ANC, "tanto el Cabildo como el ayuntamiento debieron actuar mucho antes, ofreciendo a los cabreros lugares aptos para desarrollar su actividad". ANC aseguró que "el propio fallecido había amenazado a concejales con que se quitaría la vida si desalojaban sus cabras". Para esta formación, "el pastoreo es una actividad milenaria en el Valle, que forma parte de nuestra cultura tradicional, por lo que merece un respeto y reconocimiento que jamás han tenido de las autoridades y que, tras más de 30 años de gobierno de CC en La Orotava, se ha llegado a marginar e, incluso, criminalizar".


CAPITULO II (IV)




EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA

UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS

ÉPOCA COLONIAL: SIGLO XVI



CAPITULO II (IV)

Guayre Adarguma Ane’ n Yghasen


1501 Julio 26. Granada. Merced al concejo de Gran Canaria del agua de la Sierra de Tejeda, para propios, ya que dicha isla carece de ellos y la medida no perjudica ni a las rentas reales ni a los vecinos y moradores, de la misma, según el informe del licenciado Diego Fernández de Valera, pudiendo repartir entre los vecinos los 250.000 maravedís que cuesta su traída para riegos o conceder la mitad de dicha agua a los que se comprometan a hacer la obra. El Rey y la Reina. Grizio. Respaldo: Johannes licenciatus. Martinus. Talavera. Zapata. Tello. Muxica. . (E. Aznar; 1981)

1501 Julio 26. Granada. Licencia a Fernando Arias, racionero de la iglesia de Canaria, para renunciar a su beneficio, y presentación al obispo de Canaria de Juan de Padilla, clérigo de la diócesis de Sevilla, para ocupar dicho cargo. El Rey y la Reina. Grizio. Respaldo: M artinus. Talavera. Pérez. . (E. Aznar; 1981)

1501 Agosto 16.
426-5.-Mateo Viña. Antón de Vallejo, escribano público e del concejo de la isla de Tenerife: yo vos mando q. de las escripturas q. en vuestro poder están deis a Mateo Viña cualesquier títulos de datas q. oreginalmente hayan presentado a los repartidores, quedándovos los traslados abtorizados, pagándoos vuestro justo salario. 27-1-1516 [Firmado: Pedro de Vergara]. [Traslado autorizado de una data en 1546, por Juan del Castillo, escribano público] Conoscida cosa sea a todos los q. la presente vieren como yo Alonso de Lugo, gobernador e repartidor mayor de la isla de Tenerife por virtud del poder q. del Rey e de la Reyna n. s. tengo ansí para regir y gobernar la dha. isla como para repartír e hacer repartimiento de las tas., casas e heredamientos de la dha. isla en los conquistadores q. ayudaron a ganar la dha. isla e en las otras personas q. a ella vinieren a vivir e se avecindar el tenor del cual... es este q. se sigue [...] Por ende yo ...por cuanto Mateo Viña, regidor de esta dha. isla, desde el primero día q. yo vine a conquistar la dha. isla venistes comigo con vuestros criados e fuistes uno de los armadores e conquistadores fasta q. se ganó la dha. isla en lo q. hecistes mucho servicio a Sus Altezas así con lo mucho q. gastastes en la dha. conquista como en lo q. servistes con vuestra persona e criados e por otros muchos servicios q. habéis fecho a Sus Altezas e por los q. de aquí adelante se espera q. haréis ...unas tas. e aguas q. están en Daute, linderos Cristóbal de Aponte, Gonzalyanes. 16-VIII-1501 [Ts. Francisco de Sepúlveda, Pedro de Madrid, Guillermo de Córdova, Alo de Lugo]. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Agosto 26.
38.-Juan Navarro porque fuestes conquistador. Un barranco q está en Anaga q. es el llamado Benixo con 3 c. de tas. de s. y lo q. de ellas pudiere aprovechar de r. Digo q. se vos dé 3 c. de s. en el dho. barranco y 2 arançadas y 3 de r. para viña. 26-VIII-1501.
Cuaderno 2° . (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Agosto 30
373-31.-Diego de Manzanilla, conquistador, Alo López, mi criado, Burguillos. Doy a vos e a ti e a Burguillos [interlineado] un pedazo de ta. en el barranco de Benyxo junto con Juan Navarro mi criado. q. se vos asiente si no es dado para cada 3 f. de r. 30-VIlI-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Agosto 30.
482-59.-Jacomar de Abernes, Francisco Sanches. Doy a vos F. S. e a vuestro hermano J. de A. unas tas. en Anaga frontero del roque grande, la cual ta. tiene dos palmas, y es de r. y s. q. se vos asiente para ambos hermanos cada uno 3 f. de r. 30-VIII-1501.

1501 Septiembre 1.
En miércoles primero de Setenbre Mdi altos.

235.-Cabildo.

En este dicho día entraron en Cabildo el señor Governador Alonso de Lugo e su alcalde mayor Pedro de Vergara e Fernando de Trosillo e Mateo Viña e Lope Fernández e Guillén Castellano e Diego de Mesa, regidores e Batista Descaño, alguazil mayor, e Alonso de las Hijas.

235.—bis. Velazques, teniente.

E luego el señor Governador proveyó por su teniente en las yslas de Tenerife e la Palma, otrosy de la ysla de la Gomera e el Hierro al bachiller Aparicio Velazquez por que tome regidencia a los juezes y alcaldes y tenyentes dellas que en su nonbre ayan sydo; e faser demás deso todos los abtos y negocios judiciales cevyles y crimynales que su Merced mysmo haría y puede haser, con todas las solenydides que se requyeren y para ello le dió poder cunplido con todas sus yncidencias y dependencias, mergencias, anexidades y conexidades, etc. El dicho señor Governador tomó la vara de la Justicia en la mano y se la dió y entreg:ó y rescibió del dicho Aparicio Velazques, tenyente, juramento en forma segund que en tal caso se requyere,so cargo de qual dixo usar del dicho oficio bien y cunplidamente segund que se requyere.

236.-Penones, armas. fol. 27 v.

Fué ordenado e mandado por el señor Governador, con acuerdo de los señores del Cabildo, que todos los peones tengan las armas siguientes: lanças e tarjas de drago e espadas, las cuales las tengan para el mes de otubre porque quiere su Merced hacer alarde por el mes II de otubre e ver los peones que ay con las dichas armas, so pena que el peón que no saliere a dicho alarde con las dichas armas pague en pena seyscientos mrs. e más treynta días en la cadena  y entiéndese que la tarja ha de ser de un pulgar de gordor e no menos.

237.-Perros.

Fué ordenado e mandado por dicho señor Governador e señores del Cabildo que todos los que tovieren perros y perras en sus hatos y en sus casas que los maten en todo el mes de setienbre, so pena que al término pasado que al que fuere fallado tener lós dichos perros yncurra en pena de seyscientos mrs. para los propios desta ysla, y más que será un onbre enviado a su costa, e dos y tres sy fuere menester, para los matar a doquiera que estuvyeren a su costa de aquellos que fueren rebeldes; e que esto no se entienda a los perdigueros, que pueda tener cada uno uno macho e asy mesmo en cada hato un perro que sea macho e tal que no pueda hazer dapños e sy fuere hato de puercos que pueda thener uno de los grandes e sy éste heziere algund dapño en el hato ajeno que lo
pague e que le tenga en çalamado  e asy mesmo que de dos perras de las grandes que sea la una la de Cristóval de Valdespyno y la otra la de Juan Méndez, sy en la tierra estuvyere, e sy non que sea la de Fernando de Llerena con tanto que las tengan atadas o ençalamadas e sy ansy no lo hezieren e cunplieren que las puedan matar.

238.-Poder del Adelantado al bachiller Aparicio Velásquez. foI. 28 r.

En dos de setienbre de M di años el señor Governador Alonso de Lugo dió su poder conplido al bachiller Aparicio Velázquez para que sea su lugarteniente en todas las apelaciones de las yslas de Tenerife e la Palma e la Gomera e el Hierro II para que conosca de segunda instancia en cevil  e creminal, ecebto que en lo creminal non lo pueda levar a devyda execución fasta 1o cansultard con Su Merced. E otrosy le dió cargo para que tome la residencia en todas las quatro yslas a los tenientes, juezes e alcaldes que an sydo en nonbre de Su Merced cada e quando que por Su Merced le fuere mandado o quien poder de Su Merced oviere. E luego le dió Su Merced la vara e juró en forma de usar el dicho oficio con mucha fiedalidad al servicio de Dios e del Rey e Reyna, nuestros señores y bien de las repúblicas. Testigos Alonso Gallegos e Fernando de Galves y Batista Descaño. (Acuerdos Cabildo colonial de Chinet (Tenerife)  v. I:39)

1501 Septiembre 1.
624-24.-Fernando Soriano. Una suerte de s. en tacoronte q. ha de paz e la vendió al tejero lo cual no pudo hacer. l-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 4.
282-9.-Estevan Munyz, portugués. 3 f. de r. en el río de Ycode, y esto se entiende encima de donde nacen las aguas entre los zarzales. 4-IX-1501. . (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 7. 
En vii de setienbre de M di años.

239.-Cabildo.

En este dicho día entraron en Cabildo el señor Governador Alonso de Lugo con el bachiller Aparicio Velásquez e su alcalde mayor Pedro de Vergara e su alguazil mayor Batista Descaño e los regidores Mateo Vyña e Lope Fernández e Guillén Castellano e Diego de Mesa e Alonso de las Hijas, fiel esecutor.

240.-Dehesa.

Ordenaron y mandaron el señor Governador con acuerdo e voto de los dichos señores del Cabildo, todos unanimetor e concordia, que Anaga sea dehesa desde la Punta del Hidalgo aguas vertientes fasta Tegina, por el lomo fasta la dicha Tegina y dende Tegina por el lomo por encima de casa del Obispo e por el lomo de Tahodio fasta (la mar)  e de Tahodio por el lomo fasta dar en la mar; e queda las aguas vertientes de todo esto fuera de la dehesa, todo lo cual queda para vecinos de la ysla, ecebto gomeros y guanches. E que si alguno tiene dentro de la dicha dehesa algunas heredades, las cerquen porque non reciban dapño del ganado, y sy no lo cercaren y sy algund dapño rescibieren, que sea a su cargo e culpa e no de los dueños de los dichos ganados; por quanto a los gomeros se les dará en otro lugar, so pena que sy entrare con ganado que lo pierda; pero sy se provare que alguna persona tomó alguna res,  por la II primera cientaçotes con las setenas e por la segunda cortalle las orejas e echalle de la tierra.

241.-Ganados de gomero. fol. 28 v.

Hordenaron e mandaron el señor Governador con acuerdo e voto de los señores del Cabildo que todos los ganados de los gomeros anden en Güímar e no en otra parte alguna, e que asy mesmo los vecinos de la ysla anden asy mesmo en Güymar como ellos, sy quisieren.

242.-Pregón.

Fueron pregonadas estas ordenanças públicamente el día de Nuestra Señora de setienbre, desdel dicho primero de setienbre que entró en Cabildo el señor Governador fasta este Cabildo de siete de setienbre.

243.-Pregón sobre los cuervos. fol.29 r.

Y ansy se pregonó más que dentro de seis meses, que se contaron desde el dicho día de Nuestra Señora, todos los vecinos e moradores estantes e abitantes, asy castellanos como portugueses, canarios, gomeros e guanches, que no estuviesen so sojudición de otra persona, matasen los cuervos. E para dar a cada uno la cantidad que ha de matar, manda el señor Governador que vayan al bachiller Aparicio Velázquez, su teniente, para que él dé a cada uno los que ha de matar, para que tengan cargo dello, porque sy lo contrario de lo uno y de lo otro hezieren pagarán por cada cuervo a diez mrs. en la cantidad que cada uno ha de tener cargo de matar, pasado el término. E porque veniese
a noticia de todos mandóse pregonar públicamente. (Acuerdos Cabildo colonial de Chinet (Tenerife)  v. I: 41)

1501 Septiembre 8.
478-55.-Francisco Melián, conquistador, Francisco Sanches, Jacomar Avernes [Avernés?]. Doy a vos F. M. un valle q. está adelante de Taganana el primero q. se llama Goaxa [Guancha?], más vos do las palmas q. tiene. "Que digo q. se vos asienten 4 f. de r. en el dho. valle y de s. 30 f. Que digo q. doy a Francisco Sanches su sobrino otras 3 f. de r. y 20 f. de s. Alo de Lugo».
[Reverso: «O. mando al escribano q. asiente a Jacomar Avernés, 3 f. de r. en el dho. barranco desta otra parte contenido y 20 f. de s. Fecho a 8 set. de 15 ...Alo de Lugo».

Todo lo entrecomillado de mano, al parecer, del Gobernador]. 4-X-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 12.
620-20.-Martín Ponce, conquistador. 3 f. en Guymad de r. junto con Francisco Malpica y Diego Manzanillo. 12-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 12.
873-52.-Cristóbal de Ponte. Una ta. entre Garachico e Ycode, junto a un roque q. está en la mar, q. se entiende desde donde tenéis hecho un molino de pan, e una caleta donde se empezó a fabricar un horno de cal q. no se acabó [Confirmación 12-IX-1501]. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

15101 Septiembre 13.
1.813-22.-Acenço Gómez. Un pedazo de t. de s. de dos cahices; linda con Gonzalo Rodrigues, zapatero y con el monte, desde el camino que va a la montaña hacia man derecha, aguas vertientes. Alonso de Lugo. 13-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 13.
621-21.-Pero García, natural de Grand Canaria. 2 c. de tas. de s. donde nasció Benytomo en medias de dos barrancos q. cabe en lo mío, 13-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

[Reverso, el mismo documento con las variantes que van subrayadas: donde nasció Benytomo como pasan el barranco hazia el Realejo en medio de dos barrancoes ...fecha xxx de Agosto de Mdj años.=Q. digo q. Vos do dos cayses de sembradura donde
desys con tal q. no sea de lo myo=Ao de Lugo.] (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 13.
641-41.-Diego Afonso, conquistador. Un pedazo de ta.. de r. q. tenéis puesto de viña q. alinda con Juan de Benavente. q. digo q. los sarmientos q. allí posistes q. sean vuestros y si la ta. se vendió de alrededor no se entendían los sarmientos. 13-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 13.
917-31.-Pablo Martín, conquistador. Un pedazo de ta. de s. q. es desde las cruces donde murió la mujer en la lomada hacia la mar. q. se vos asiente 2 c. donde decís. 13-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 16.
1.325-23.-Rodrigo Montañes. Una ta. q. está debajo de la fortaleza de Tegina de la banda de Naga, en un barranco q. va a dar a la mar, debajo de un andén de unos dragos con el agua q. allí nace. q. digo q. vos do un agua q. está bajo de Tegyna en q. podrá regar 3 f. de sembradura, la cual vos do toda el agua con toda la ta. q. podéis aprovechar y no (entre líneas) para Francisco Ximenes. Alonso de Lugo. q. digo q. sea para vos, y a Francisco Ximenes yo le daré en otro cabo, y por esta le mando q. no entienda en ello por cuanto vos sois conquistador y aquello no es más de para uno. 16-IX-1501.-14-X-1561, Miguel Perdomo por sí y hermanos. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 17. Dto. 684-26.-Pero García, natural de Grand Canaria. 2 c. de ta. de s. «donde nasció Benitomo entre medias de dos barrancos q. es cabe el camino». 17-IX-1501. [Vide 621-21].

1501 Septiembre 17.
1.812-21.Çenço Gómez. Una tas. de s. en q. puede haber 40 f. linderos Gonzalo Rodrigues y la montaña y de abajo un camino que va a arriba de los durazneros de Juan de Benavente. 17-IX-1501. Digo q. vos do 30 f. con tal q. dexeis al platero. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 17.
684-26.-Pero García, natural de Grand Canaria. 2 c. de ta. de s. «donde nasció Benitomo entre medias de dos barrancos q. es cabe el camino». 17-1X-1501. [Vide 621-21]. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 17. Dto. 706-47.-Francisco Mayor. Un c. frontero de Ygan hasta el pino en aquella rehoya y más otros pedazos arriba del charco de Ygan. 17-IX-1501.

1501 Septiembre 17.
706-47.-Francisco Mayor. Un c. frontero de Ygan hasta el pino en aquella rehoya y más otros pedazos arriba del charco de Ygan. 17-IX-1501.
[No hay data con el núm. 48, ni señal de pérdida]. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 17.
884-63.-Catalina Gaspar. 2 f. para viñas en el Barranco del Agua del Realejo Bajo de aquella acequia q. agora se ha de sacar. 17-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 18.
1.860-24.-Cristóbal Madura. Un pedazo de t. encima del abchón de Geno, atrás de un árbol, en medias de mi e de Pero García. Vos lo do, si no es de lo mio. Alonso de Lugo. 18-IX-1501. Al margen: Cristoval Mondura.

1501 Septiembre 20.
879-58.-Pero López de Vlllera. Un pedazo de ta. en Taoro  desta parte de las tas. de Biguerón q. es una lomada q. ha por linderos de la parte de Ycoden las dhas. tas. de Biguerón q. son mías, un barranco en medio y de la banda del Araotaua tas. del Rey en q. hay hasta 2 c. En la Villa de La Laguna, 20-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 20.
718-59.-Rodrigo el Coxo y Juan nana. 4 c. de s. en Ycoden, junto con lo del criado de Castro, Gonzalo. . se vos asiente unq c. y a vtro. entenado Juan de Ana 20 f. 18-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 21.
355-13.-Pedro de Vergara, mi alcalde mayor. Un pedazo de tas. q. son junto con El Sausalejo linde con Pedro Hernandes de las Hyslas.

[Reverso: «Presentola el dho. alcalde mayor Pedro de Vergara en 21 días de sytyebre [sic] de 1501 años. Ts. A.luaro de Vallejo e Juan Samyento [sic] e su padre Ala Sarmyento. E yo Juan Sarmiento fue y presente como escrivano en lugar de Antonio de
Vallejo en uno con los dhos. ts. e en testimonio de la cual firme escrivy mi nombre=Juan Sarmiento»].(Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 23.
755-36.-Juan Sanches. Tas. q. fueron de Beatris Guancha en Taoro, linde con tas. de Afons Vello e de Mendes, las cuales dhas. tas. poseedes vos el dho. J. S. e teníades. E digo para mayor contentación q. Alcarás desía q. eran suyas, q. es mi voluntad q. vos el dho. J. S. las hayáis y mando Alonso de Alcarás q. non vos las perturbe ni injusta vos las empida. 23-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Septiembre 25.
360-18.-Pedro de Vergara. Paresce q. el Sr. Gobernador dio poder al teniente Fernando de Trugillo e a Francisco Gorvalán, alcalde mayor, e Antón Sanches, escribano del Cabildo, para q. ellos diesen e repartiesen ciertas tas. en Tacoronte a los vs. de esta isla, las cuales fueron repartidas en lunes 23 de otubre de 1497, e paresce en el dho. repartimiento q. así hicieron q. dieron a Pedro de Vergara, q. a la sazón presente estaba, 200 pasos de ta. q. alinda con Barlolomé Sanchez, escribano q. fue de esta isla, e Pero  Hernandes de las Islas, lo cual todo paresceen el registro de Alonso de la fuente, escribano público de esta isla q. a la sazón era, de letra de Gorvalán, alcalde mayor, e segund q. en el registro está doy fe, q. es fecha a 25 días del mes de setiembre de 1501 =Antón de Vallejo, escribano público. (Datas de Tenerife, libros I al IV)


1501 Septiembre 29.
Jueves xxix de setlenbre Mdl años.

244.-Cabildo.

En este dicho día el Sr. Governador, con su teniente el bachiller Aparicio Velázquez e con Lope Fernández e Hernando de Trosillo, regidores, e Alonso de las Hijas, fiel esecutor, entró Su Merced en Cabildo e ordenaron las ordenanças syguientes:

245.-Vlernes en Cabildo.

Fué ordenado e mandado por el dicho señor Governador, con acuerdo e voto de los dichos señores, que cada viernes sea obligada la Justicia e Regimiento de entrar con Su Merced en Cabildo para que se faga e ordene aquello que cunple a servycio de Sus Altezas e bien e pro de la ysla. So pena que qualquiera de la dicha Justicia y regidores que no paresciere en los tales Cabildos yncurran en pena de un real de plata. Y sy alguna nescesydad le ocurriere a qualquiera dellos, pidan licencia al señor Governador o a qualquler regIdor.

246.-Cuenta de regidores de penal. fol.29 v.

Fué ordenado e mandado asy mesmo por el señor Governador e los  dichos señores que el teniente Aparicio Velázquez con Guillén II Castellano, regidor, tomen cuenta de todas las penas a los regidores e deputados, fiel esecutor e alcalde Pedro de Vergara que ayan sido fasta el día de oy, e de aquí adelante, cada mes, a los que las tales penas cobraren resciban cuenta e lo cobren 1o uno y lo otro.

247.-Cinco por ciento de la pez.

Fué asy mesmo ordenado por el dicho señor Governador e los dichos señores que el dicho teniente Aparicio Velázquez tenga cargo de cobrar los cinco mrs. por ciento que son obligados de pagar los pegueros para los propios.

248.-Vyno.

Otrosy fué ordenado e mandado que ninguno sea osado de sacar vyno de la ysla, de lo que en la ysla se cogiere, so pena de diez mill mrs. para los propios de la ysla. (Que no se saque vino de la Ysla y aora no se desea otra cosa). (Acuerdos Cabildo colonial de Chinet (Tenerife)  v. I: 41)

1501 Octubre 5.
769-l0.-Miguel Briceño, carpintero. Un solar con un pedazo ta. para un cercado, linde Juan Salinero. L5-X-l50l. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Octubre 8.
518-33.-Bautista de Escaño. El valle todo de Benixo con todas las entradas, con todas sus aguas, con cargo q. haga en él un engenio de hoy en tres años y vengáis a vivir e ser vo desta isla con vuestra mujer e hijos. Vos doy más en Benyjo 60 f. de s. cave un cercado q. hove dado a Navarrosa, q. son dos barrancos de la una parte y de la otra. Digo q. las 60 f. de s. había dado a Nava q. aquellas os do proque yo le he dado a él en otro lugar. 8-X-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Octubre 16. Dto. 838-16.-Rodrigo de Burguyllos, conquistador. 6 f. de ta. De r. en el Reino de Guymad por cuanto vos quito 3 f. de r. q. vos di en Benixo q. es en el Reino de Anaga, e por cuanto vos tenía dado otras 3 en el Reino de Guymad vos doy las dhas. 6 f. en el dho. Reino de Guyma, donde vos huerdes contento. Otrosí vos doy 40 f. de ta. de s. en el dho. Reino donde sembraba el Rey. O. vos asiente 3 f. de 'r. y una por lo q. se vos había dado en Benixo, q. son 4 f. 16-X-1501.

1501 Octubre 23.
871-50.-Pedro Fernandes de Lugo, mi sobrino. Una fuente de agua q. está encima de la casa del Obispo, detrás del valle q. se llama, el término donde está la fuente de Tehegente a fuer de guanche. 23-X-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

1501 Octubre 23.
880-59.-Guillermo Arnao. 4 f. de r. en el agua de Taoro por cuanto vos fuistes en esta isla al tienpo q. yo la vine a ganar. q. vos asienten 3 f. 23-X-1501. (Datas de Tenerife, libros I al IV)

881-60.-Fernando Ximénez. Juan Delgado e Francisco Guillama: yo vos mando por quanto yo di en repartimiento a Juan d'Armas un pedazo de ta. de r. ...deis su cumplimiento e la de. masía dad a F. X. y así mismo q. 2 f. de s. q. dice en el alvalá q. se entiende q. no la ha de regar ni estén debajo del acequia,  para ello vos doy poder para q. ge las midáis». 5-IV-s. a. (Datas de Tenerife, libros I al IV)


1501 Octubre 25.

249.-Juramento.

En lunes xxv otubre M di años, ante mí, Fernando de Gálvez, notario, crió por escrivano el señor Governador a Sarmiento,  ante el teniente Aparicio Velázquez e ante el alcalde Pedro de Vergara, del qual rescibió juramento al caso pertenesciente de guardar el secreto al oficio; de que fueron testigos que fueron presentes, el vicario Hernánd García e Pero Fernández de Lugo, sobrino del señor Governador. (Acuerdos Cabildo colonial de Chinet (Tenerife)  v. I:41)

1501 Octubre 25.
37.-Juan Pacheco. 5 f. de r. en el río grande de Tahoro y 50 f. de s.; más 8 f. encima de todas las tas. de r. para latada y casa. 25-IX-1501. (Datas de Tenerife, libros I AL IV)

1501  Octubre 29. Antonio de Torres firmó acuerdo con Mateo Viña, entonces colono regidor en Chinet (Tenerife), por el que éste se comprometió a cosechar las "conchas" de las tres Canarias, a medias con la corona: "lo que en ellas se ganare, sacando el costo, que vos deis la metad de la ganancia para sus altezas e la otra metad para vos. (L. Al. Toledo

1501 Noviembre 6.
Los invasores europeos continúan repartiéndose entre si los despojos del botín de guerra en la isla Chinech (Tenerife), en esta ocasión el esclavista y capitán de las hordas invasoras, procede según normas dadas por los genocidas y  nefastos reyes católicos en virtud de R. O. expedida en Burgos, e15 de noviembre de 1496, al reparto de tierras usurpadas en el menceyato de Taoro. Publicamos  las datas de aquel latrocinio   en manera que de todo haya razón, su tenor de ellos, es esto que se sigue:

En 6 de noviembre de 1501 se hizo la  distribución en tierras entre los invasores en la forma que a continuación exponemos:

«Sepan cuantos los que de yuso infrascriptos vieren, estas son las tierras de riego que por el sr. Gobernador Alonso de Lugo fueron dadas e repartidas, medidas e señaladas en sí y en sí y para si mesmo, como para las otras personas qe de yuso serán declaradas, en virtud del poder que ha e tiene del Rey e de la Reína ntros, Señores, que en este Libro desuso va incorporado, 1o cual de Yuso va de verbo a verbum, según el dicho presente señor Gobernador lo hizo a las otras personas sus sobstitutos, por virtud de su poder e mandamientos, en vecinos e pobladores conquistadores de la Isla, lo cual esto que se sigue:»

En díez días del mes de octubre de mil e quinientos e un año, en este día el Sr. Gobernador Alonso de Lugo repartió en sí y para sí, con donación perfecta y acabada por virtud del poder del Rey e de la Reina, ntros. Señores, como en Gobernador Conquistador principal de la Isla de Tenerife, conviene a saber: »

En Garachico toda el agua con todo lo que se pudiere aprovechar " en que habrá cuarenta fanegas de tierra de riego, y demás de la causa e razon por el que el dicho Sr. Gobernador así lo repartió, que haría un ingenio para ennoulecimiento de la Isla e aprovechamiento de los diezmos pertenecientes al culto divino y rentas de SS. RR. Altezas.»

«Otro sí. En la forma susodcha. el dho. Sr. Gobernador repartió en sí y para sí, con donación perfecta y acabada en nombre del Rey y de la Reina ntros. Señores, por virtud de sus Poderes, conviene a saber: el agua de Icode con toda la tierra que pudiere aprovechar hasta veinte e cinco o treinta hanegas de tierra, en lo cual asímesmo ha de hacer un Ingenio para sí y para los vecinos »

«Otro sí en la forma susodicha, el dicho Sr. Gobernador tomó en sí e para sí, haciendo repartimiento con donación perfecta e acabada, por virtud del poder , conviene a saber: dos arroyos de agua que son en el Realejo de Taoro, con toda la tierra que pudiere aprovechar con la lomada de tierra bajo una tierra de una lomada, que es lo de sequero, y lo que se le ha de regar es encima de la heredad de Fernando de Castro y Hernando del Hoyo e de Jorge Grimón, en que se podrá aprovechar tres o cuatro cahices de riego, en lo cual el Sr. Gobernador ha de facer un Ingenio, e dos si fuera menester, habiendo agua.»

Otro sí. El dicho Sr. Gobernador tomó en sí y para sí, haciendo repartimiento, conviene a saber, toda el agua del Sáusalejo que Su Sría. dió a partido a Alonso Bello para plantar todo vidueño e arbolado, con toda la tierra que pudiere aprovechar, en que hay o puede haber poco más o menos doce o quince fanegas.

Estas son las tierras de riego que parece fueron dadas e repartidas en el reino de Taoro de la Orotava, que es en esta dicha Isla, por mandato de dicho Sr. Gobernador Alonso de Lugo, por virtud del poder de Sus Altezas, según que todo que parece que pasó ante Jaime Joven, Escribano, del repartimiento que a la sazón fue, que se pone aquí porque se sepa el como y porqué y en quien fueron repartidas.

Primeramente salió por suertes, echadas en un bonete, correspondiendo a nueve fanegas, cada uno, los siguientes invasores conquistadores o pobladores: Mateo viña, Pedro de Vergara, alcalde, Comendador Gallegos, Fernando de Medina, Alonso de las Hijas, Fernando de Llarena, Guillén Castellano, Albornoz y Almanza ; Cristóbal Ramírez con seis, Juan Salinero con tres fanegas de tierra, Fernando de Trujillo, y Diego de Mesa con doce cada uno; Jaime Joven, Francisco Mandoño, Pedro López de Villera, Forna, Gonzalo Rodríguez, zapatero, Ibone de Armas, Juan Méndez y Diego Cala, seis fanegas cada uno; Cristóbal Pino y Valdés, todos juntos dos cahices; D. Pedro y D. Fernando, hijos de Alonso de Lugo, doce; Francisco Jiménez, Juan de Añate y Rodrigo Vaquero, tres cada uno.

Asimismo fueron adjudicadas, a razón de seis fanegadas por cabeza o grupo de dos, a los siguientes conquistadores o pobladores: Alonso Bello y a Barrera, a Jorge Grimón (el borgoñón) y a Juan de Almodóvar, Peralta  y Nicolás, herrero, Fernando de los Olivos y Francisco Méndez; Francisco Melián y Sebastián, serrador; Diego Manzanaque y Pedro Alvarez; Burguillos  y Gonzalo Vaquero; y Alonso Gutiérrez ya Vallejo.

Luego unos a seis y otros a la mitad, se señalaron las siguientes datas a favor de Alonso de la Puente; Antonio de Carreras; Antonio Sardo y Juan de Carmona; García de la Limera y a Alcarraz, Dome a Dios; Juan Zapata; Padilla y a Talavera; Fernando Báez y Alonso de Jerez; Fernán Martín, portugués, y a Navarro,  Alonso Fernández y Alonso de la Rocha; Diego Martín Carretero; Francisco de Sepúlveda y Alonso de la Fuente; Fernarldo de Torres y Rodrigo de Barrios, Rodrigo Yánez y Rodrigo Álvarez; Briseño  y a Pino, sillero; Juan Alonso y Diego de Agreda; Alonso Márquez y Garcia Páez; el Romo, maestro de navíos, y Juan Rodríguez, zapatero; Bartolomé de Jaen y Juan Fernández; el propio Adelantado con setenta y dos fanegas y, por último, Sarmiento, marinero, con cuatro fanegas y media, repartiéndose en conjunto unas cuatrocientas cincuenta y siete fanegas y media.

Después se procedió a un segundo repartimiento, según veremos en el documento que copiaremos en la segunda parte.